Los personajes usados en este fanfic son todos propiedad de otro (mi mas grande gratitud al autor original de Katanagatari y los seiyus que les dieron vida a los personajes para que yo los conociera). Así pues, solo tomo prestados los personajes y mi concepto de sus personalidades. La historia si es mía, por eso, no sean gachos y se la roben, en sus manos esta que conserve mi esperanza en la humanidad.

"Como si necesitara algo así, ¡Cheeerio!"

Despertó con una sensación extraña, como si hubiese soñado algo, pero no lo recordase. Shichika era un joven, hijo del maestro de un dojo reconocido en todo el país. Era alto y delgado, de cabello castaño. Con sus 17 años, un gran artista marcial, aunque sus calificaciones en otras áreas eran malas. Él creció estudiando en casa con su padre como principal maestro. Su único contacto con el exterior era su amiga de la infancia Nanami. Una chica de constitución enfermiza, pero que lo compensaba con una mente despierta en extremo. Originalmente ella iba a estudiar en el dojo, pero el padre de Shichika se negó, pues se sentía incapaz de enseñarle a alguien que como ella, ya dominaba solo con observar, las bases del arte que usaba su escuela. Pero a pesar de la negativa del padre de Shichika, el poco tiempo que hablo con el niño, fue suficiente para que Nanami regresara en secreto para ver a su amigo.

Ese año, Shichika logro finamente convencer a su padre de que lo dejara ir a la escuela. Logro entrar gracias a que secretamente estudiaba con Nanami, aunque falto muy poco para que no lo aceptaran. Ese era su primer día en el exterior. El chico caminaba por las calles vacías mientras sentía el aire fresco de la mañana.

- ¿Sabes exactamente cual es el camino Shichika? – Preguntó en voz queda una jovencita de cabellos largos verdes oscuro, en cuyo fleco había dos puntos color rojizo de distinto tamaño.

- Ah, Nanami, buen día. – Dijo al girarse hacia quien le hablaba. El chico era casi medio cuerpo más alto que su amiga. – ¿Acaso me desvié?

- No aun, pero estoy segura que lo habrías hecho sí no hubiese llegado en este momento. – Respondió la chica.

- Probablemente tengas razón nee-chan. – Dijo Shichika mientras se llevaba una mano a la nuca y sonreía algo contrariado.

- Te he dicho que no me llames así, pues soy menor que tu. – Le dijo al escuchar el apodo con que la llamaba su amigo, mismo que se había ganado luego de que Shichika diera por sentado que ella era mayor que él, pues sabia mucho más del mundo que el chico. Al principio no le importaba, pues la hacia sentir importante y respetada por su amigo, pero con el tiempo se volvió algo cotidiano. La chica comenzó a caminar.

- Está bien, lo intentare. – Dijo Shichika siguiendo a su amiga.

Al poco tiempo llegaron a las puertas de la escuela. Un lugar grande constituido por un edificio principal de cinco pisos, tres auditorios techados para diferentes disciplinas, así como campos para fut-ball, soft-ball, baloncesto y voley ball.

- Que lugar tan grande. – Dijo sorprendido Shichika. – Casi tanto como la casa principal.

- No te separes Shichika, podrías perderte. Dijo Nanami. Mientras ambos caminaban hacia el salón de ceremonias para la inauguración del nuevo curso escolar, Shichika esquivó a una chica que caía y antes de que tocara el suelo, la atrapo por la parte superior de la falda.

- ¡Oye, suéltame! – Dijo la chica apenas supero la impresión de verse detenida en su caída. Shchika obedeció y alcanzó a Nanami sin prestar atención a las quejas de la otra chica al ser dejada caer tan abruptamente.

La ceremonia terminó y los dos amigos, al igual que el resto de sus compañeros, salieron del recinto para consultar las listas de clase. Una vez echo eso, Nanami se giró hacia su amigo.

- Lo olvidaba Shichika. ¿Ya elegiste alguna actividad extracurricular? – Fue la pregunta de Nanami.

- Hum, no lo se . . . es una molestia tener que unirme a algún club. – Respondió el chico.- Aunque, creo que un club que implique trabajo físico estaría bien.

- Creo que deberías ser un poco más emprendedor. – Opino Nanami calmadamente.

- ¡Oye tú! – Escucharon ambos tras ellos, razón por la que se giraron. – Toma esto ¡Cheerio!

Shichika sintió conocer esa expresión por un segundo y al siguiente sintió un golpe muy leve en el costado. El chico miro hacia abajo y noto a una chica de la estatura de Nanami, de cabellos blancos y expresión molesta que lo miraba.

- ¿Eso fue un piquete? – Se preguntó.

- ¿Puedo saber que hizo este tonto para que lo golpees? – Pregunto Nanami a la chica de cabellos blancos.

- Este me dejo caer sin avisar antes. – Dijo la chica como respuesta.

- Ah, eras esa chica.- Dijo comprendiendo el joven. – Tú fuiste quien pidió ser soltada.

- Bueno, pero no tenias por que ser tan brusco. – Dijo la chica algo apenada. – Te perdonaré si te unes a mi club, Yasuri Shichika. – Dijo recuperando la compostura.

- Aun que digas eso, no se ni quien eres. – Dijo Shichika llevándose una mano a la nuca con expresión de cierta confusión.

- Creo que primero deberías preguntar el por qué sabe tu nombre. – Opinó Nanami con suavidad pero con un deje molesto.

- Me llaman Togame y soy la vicepresidenta del comité disciplinario. – Dijo la chica peliblanca. – Me encargo de cuidar que no haya problemas ni internos ni externos entre estudiantes.

- No respondiste al porque sabes quien es él. – Dijo Nanami con calma.

- Bueno, su nombre esta en la lista, lo vi buscar su nombre y reconocí el apellido. – Respondió Togame con tono de que fuera obvio.

- Me supongo que lo quieres en el comité por la fama de su familia. Está bien, me parece que será apropiado para su aprendizaje. – Declaro Nanami. – Puedes tomarlo bajo tu mando… *cof* *cof* *cof*.

- ¿Te encuentras bien nee-chan? – Preguntó Shichika preocupado por la salud de su amiga, al ver que esta no paraba de toser. Se acercó con la intención de brindarle ayuda y la sostuvo cuando perdió la fuerza en las piernas, sin embargo Nanami se separo de él mientras levantaba una mano y hacía un ademan indicándole que se detuviera. Shichika obedeció con cierta inseguridad.

- Ve a clase. – Dijo con leve cansancio la peliverde mientras se giraba hacia la entrada del edificio. – Te veré en el almuerzo. – Dijo girándose hacia su amigo y continuó hasta perderse entre la gente.

- Bien, vamos al salón. Alégrate, tienes el privilegio de que yo sea tu compañera de clase. – Dijo Togame con arrogancia y mientras caminaba manteniendo su brazo levantado y su dedo señalando comenzó a caminar.

- Pues gracias por prestarme ayuda, realmente no se donde queda el salón de clases. – Mientras decía esto comenzó a seguir a una chica de cabellos celestes que caminaba en dirección contraria a Togame.

- Oye tú, estoy aquí. – Le regaño la peliblanca molesta. El chico volteo a verla y después regresó su vista a la otra chica que lo miró he hizo una reverencia a modo de saludo.

- ¿No tiene frío sin sus zapatos? – Quiso saber la chica un poco preocupada por el chico y cuando el castaño le dijo que no, la chica volvió a inclinarse cortésmente con una expresión tranquila y se retiro del lugar.

- Disculpa, es solo que como tienen la misma altura y yo no he visto mucha gente. – Dijo Shichika confuso mientras se llevaba una mano a la nuca. Togame le dio un sermón sobre confundir a las personas y luego se encaminaron a clases mientras la chica continuaba reprendiéndolo, al tiempo que el chico decía con un suspiro "que molestia". Una vez frente al salón de clase la chica lo miró.

- Siéntate donde puedas. – Dicho eso fue a algún lugar vació. El chico la imito y fue hasta una banca en el centro del lugar. Al poco tiempo llego el profesor. El hombre tenía el cabello negro con algunas mechas y segmentos de color blanco, así como una mirada cansada, con la cual paso la vista por el aula y luego abrió la boca para hablar...