Esta historia no me pertenece, como ya sabrán.


Epílogo

—Ni siquiera sé por qué me molesto en maquillarme y peinarme yo sola —se quejó Bella, frustrada, intentándose poner los aretes—. Alice lo va a volver a hacer por mí o un estilista, cuando lleguemos ahí.

Era Noche Buena, junto con el día de la boda de Rosalie y Emmett. Alice hizo su magia y pudo reservar en varias iglesias en las que Rosalie quizá se pudo interesar. Luego las tres, junto con Emmet, fueron a visitarlas. Las primeras dos, estaban muy chicas o muy grandes y Rosalie las descartó inmediatamente. Emmett y Bella temieron que fuese a ser un proceso muy tedioso. Sin embargo, tan pronto como Rosalie puso un pie en la tercera, declaró que era perfecta. Dijo que era del tamaño perfecto y que tenía ese sentimiento de que se debía de casar ahí.

—Te ves preciosa —dijo Edward, mirando a su novia, por séptima vez, al verla entrar y salir de la sala—. Así que, ¿te podrías relajar un poco, por favor?

Bella estaba usando un vestido pegado a su silueta, de satén rojo, strapple. Todos le decían que se veía hermosa. Sin embargo, la única preocupación de Bella, era no caerse ya que Rosalie había elegido vestidos con largo hasta el suelo.

—Estoy relajada, pero sabes que Alice dirá algo, si no todo es perfecto —dijo, entrando de nuevo a la sala—. Y tendré que escucharlo aunque no sea mi culpa.

—Oh, no será tan malo —dijo Edward, aunque no estaba seguro de creer sus propias palabras. Eran las ocho de la mañana, no tuvo que pelear mucho para levantarse. La boda comenzaría a las once, pero tenían que llegar temprano, por supuesto.

Bella comenzó a negar con la cabeza.

—Casi se muere las veces que usaba las zapatillas incorrectas cada vez que íbamos a su casa a dormir, cuando éramos pequeñas, ni siquiera quiero imaginarme cómo será con la boda.

Los dos meses antes de la gran boda, Bella había estado poniendo de su parte para ayudar a sus amigas con la boda. Eso significaba que había estado de planificadora de bodas junto con Alice. Esa no era su mejor amiga. Esa persona estaba completamente psicótica y obsesionada con la perfección. No era la cálida y chispeante amiga que amaba. Era el lado que la gente que trabajaba con ella conocía.

Dos semanas antes Bella había considerado seriamente desconectar su teléfono, para prevenir una llamada de Alice. Había a hecho de Bella, su mano derecha. Esa posición, concedía llamadas a la una de la mañana sobre arreglos florales, y viajes a las siete de la mañana, para discutir con el pastelero sobre el glaseado de fresa. El puesto de Bella de dama de honor, que compartía con Alice, consistía en probarse diferentes formas del vestido, junto con Rosalie. Aunque amara a sus dos mejores amigas, Bella no podía esperar para que Rosalie y su prometido dijeran, 'sí, quiero'.

—Creo que ha madurado desde entonces —dijo Edward desde el pasillo—. Tal vez no haya crecido, pero creo que sí ha ido mejorando con eso desde entonces.

—Desearía que tuvieses razón —dijo Bella, entrando otra vez a la sala. Estaba enfundada con una pequeña chaqueta—. ¿Estás listo? —le preguntó—. Ya no puedo estar tranquila.

—¿Así eres tranquila? —preguntó Edward cuando se puso frente a él—. Te ves hermosa. ¿Sabías? —la estaba viendo de arriba a abajo.

Bella sacudió la cabeza.

—No eres muy imparcial que digamos —dijo, caminando hacia él para arreglarle el cuello del saco—. Aunque, gracias —dijo, acercándose a besarlo.

—No. Gracias a ti —Edward le sonrió.

Bella rodó los ojos.

—Y tú te ves muy elegante —pausó—. Pero debiste de hacerme caso cuando te dije que no te sentaras. Tu esmoquin está todo arrugado.

—Debería aprender a escucharte.

—Sí, en serio que sí —dijo Bella—. Ahora tenemos que irnos. Puedes manejar. Creo que estaré muy cansada para manejar de regreso —había tomado una bufanda mientras decía eso.

—Sí, por tanto bailar —Edward hizo como que bailaba con una pareja imaginaria.

Bella negó.

—Te lo dije. Sólo voy a bailar una o dos canciones. No necesito avergonzarme a mí misma, no delante de tus padres.

Ese día Bella conocería al Sr. y la Sra. Masen. Habían volado desde Londres para ver a su sobrino casarse. Bella supo desde que se empezó a planear la boda que estaban en la lista de invitados, sin embargo, Edward le había dicho que llegarían la noche antes de la boda, así que le sorprendió. Se suponía que los iban a ir a buscar al aeropuerto la noche pasada, pero llamaron y dijeron que el vuelo se había atrasado y que llegarían pasada la una de la mañana.

—Oye —dijo deteniéndola camino a la puerta—. Te van a amar —le aseguró.

—Eso espero —suspiró.

—Tonta Isabella —Edward negó.

—Bien, voy a confiar en ti, pero asegurate de alejarme del champán y del vino, por si acaso.

—Encajarás muy bien con mi familia. Son conocidos por hacer escenas en las reuniones. Tengo un tío que se emborrachó por completo en la fiesta de Año Nuevo —dijo Edward, abriendo la puerta—. Para hacerlo corto, mi mamá tiene fotos del tío Teddy usando vestidos de mi tía.

Bella rio.

—Eso es genial. Tendré que ver esa foto algún día. Al menos, son divertidos. Cuando los Swans se emborrachan, gritan y maldicen. Lo que me recuerda que debo de mantener a mi madre lejos del vino, también.

—Todo va a salir bien —le aseguró, sacando las llaves de su bolsillo—. Pero aún así, trata de guardar un poco de energías para esta noche —dijo, guiñándole un ojo, encantadoramente.

—¿Dónde aprendiste a seducir a una mujer, Masen? —le gritó Bella. Tenía suerte que su acento sonara completamente romántico.

Bella casi llora cuando vio que Rosalie caminaba hacia el altar acompañada por la música 'Wedding March' de fondo. Era una novia hermosa, enfundada en ese vestido blanco, pues parecía una reina. La falda estaba hecha de encaje. El corpiño tenía pequeñas perlas.

La sonrisa, debajo del velo, era lo que completaba su aspecto. Habían muchas emociones plasmadas en su rostro. La más importante era el amor que mostraba cuando miraba a Emmett. Sólo tenía ojos para él. Y luego, por puesto, se veía la felicidad. Esa mirada que mostraba que se estaba realizando todo lo que siempre había soñado.

Cuando se estaba quitando una lágrima, que salió sin darse cuenta, Bella miró a Edward que estaba parado junto a Jasper y los otros padrinos. La miraba con una sonrisa en su rostro. Le había dicho que no iba a llorar. Él dijo que sí lo haría. Bella solamente se encogió de hombros y le sonrió.

—Rosalie Lilian Hale —la voz del ministro hizo que prestase atención—. ¿Aceptas a Emmett Dale Cullen como esposo, para amarlo y honrarlo, en lo próspero y lo adverso; y prometes, sin importar nada, estar con él, tanto como duren sus vidas?

—Acepto…

Luego de ver que Emmett y Rosalie irse, los ochenta invitados comenzaron a dirigirse hacia sus autos. La mitad de los invitados, la mayoría familia, irían a la fiesta que sería en un salón en la ciudad. La mayoría de sus amigos habían sido que habían sido invitados, los felicitaron, antes de irse. Otros tuvieron que irse para pasar la noche con su familia.

Bella y Edward sabía que serían los últimos en dejar la iglesia. Él la tenía tomada de la mano, mientras buscaban en la reducida multitud, por sus padres. El Sr. y la Sra. Masen se irían con la joven pareja al salón para que no se fueran, hasta que los encontrasen. Bella se ponía cada vez más nerviosa, mientras buscaban.

Edward había ido a saludarlos al principio del evento, cuando llegaron con Esme y Carlisle. Desafortunadamente Bella estaba arreglándose el cabello y maquillándose en ese momento. No había sido presentada formalmente todavía. Sin embargo, vio a una pareja sentada en la tercera fila de las bancas, del lado de los padrinos. Bella supo que tenían que ser los padres de Edward. Se veía igual que ellos.

—Mamá, papá —Edward llamó a sus padres mientras se acercaba a ellos.

Como si Bella necesitase más pruebas de que sí eran los padres de Edward. Bella vio que eran muy parecidos. Edward tenía el cabello café-rojizo y los ojos verdes de su mamá. Tenía la nariz de su papá. Al igual que la altura y la complexión delgada. Aunque Edward era unos centímetros más alto que él.

—Me gustaría presentarles a mi hermosa novia, Isabella Swan —La presentación de Bella hizo que se sonrojara—. Isabella, te presento a mis padres, Edward Sr. y Elizabeth Masen.

—Es maravilloso conocerte finalmente —dijo Elizabeth abrazando a Bella casi inmediatamente.

—Gracias Sra. Masen. Me alegra conocerlos a ustedes también —sonrió Bella. El Sr. Masen le dio un ligero abrazo también.

—Oh, llámame Lizzy, querida —dijo haciendo un movimiento con la mano—. Eres aún más hermosa de lo que Edward nos hizo saber. Lo que me sorprende, ya que nos habla mucho de ti —dijo enviándole un guiño.

—Mamá —dijo Edward tratando de detener a su mamá.

—No te pongas tan nervioso, Edward —rio Liz—. Sólo me divierto. Ahora, ¿nos vamos?

Bella y Elizabeth Masen se adelantaron de los Edward's al caminar hacia el auto.

—Tal vez sólo lo estaba molestando, pero Edward te quiere y admira muchísimo.

—Es lo mismo que siento por él —dijo Bella honestamente.

—Eso veo —le dijo Liz, con una mirada cómplice. Era la misma que le había visto a Esme muchas veces.

Decidieron sentarse en la parte de atrás del Volvo para ir al salón. Bella escuchó a Edward y a su papá hablar sobre política reciente de Inglaterra. En algunos momentos, uno de los dos alzaba la voz. Bella miró fascinada el intercambio entre padre e hijo.

—Han hecho eso desde que Edward pasó a secundaria —dijo Liz a su lado—. Pronto, van a comenzar a hablar de fútbol.

—No estuvo tan mal —dijo Edward mientras entraban a la fiesta. Tenía su brazo alrededor de la cintura de Bella, para acercarla a él.

—Fueron muy agradables. Tu mamá es una de las personas más dulces que he conocido —dijo Bella.

—Es asombrosa —Edward sonrió con orgullo—. ¿De qué hablaron tú y mi mamá? —le preguntó.

—Oh, ya sabes. Cosas típicas de mujeres. El vestido de la novia, las flores, de ti.

Edward sacudió la cabeza.

—¿Quiero saber?

—Probablemente no —dijo ella dulcemente—. Sin embargo, si te regalan un pantalón de pijamas de cohetes para tu cumpleaños, deberías de tener una idea de por qué.

Dijo eso, y le dio un beso para luego irse. Quería encontrar a Alice y preguntarle si necesitaba algo. Edward se quedó ahí de pie, pasmado, mirando a su novia alejarse. No escuchó que su padre venía detrás de él hasta que le puso una mano en su hombro.

—Hijo, te ves como un hombre enamorado —dijo su padre.

Edward asintió.

Bella pasó junto a Ken y a Eric en la busca de Alice.

—Querida, te ves absolutamente hermosa—dijo Eric dándole un beso en la mejilla.

—Gracias, los dos se ven igual —los elogió Bella después de intercambiar abrazos—. Oigan, ¿alguno ha visto a la planificadora del mal, -digo, de la boda?

Eric frunció el ceño.

—Hace como dos minutos la vi. La queríamos elogiar por hacer una boda tan perfecta, pero pasó junto a nosotros. Dijo que había una crisis en la cocina que tenía que atender.

—Por supuesto que sí —suspiró Bella—. Bueno, iré a refrenar a Alice, pero deberían de disfrutar de la boda y los veré dentro de poco.

—Buena suerte —le deseó Ken.

—Gracias —musitó.

Bella entró a la cocina y vio a Alice discutiendo con el dueño del servicio de comida.

—Mire, dije, específicamente, camisas rojas para los hombres y blusas blancas para las mujeres. Y, ¿qué colores tienen? Rojo y verde.

—Es Noche Buena, Srita. Cullen —dijo, tratando de razonar con ella—. Solamente queríamos acoplarnos al espíritu navideño.

—Entiendo eso, Alexander —dijo Alice, azotando el pie—. Sin embargo, el tema de la boda es rojo y blanco, no verde y rojo. ¿Ve servilletas rojas y verdes en las mesas o en los manteles?

—Alice —dijo Bella lo suficientemente fuerte—. ¿Qué tal si yo me encargo de esto y tú, vas y te relajas? Es la boda de nuestra mejor amiga.

—Bella, ¿cómo esperas que me relaje, cuando algo puede fallar en cualquier momento? —dijo, sacudiendo la cabeza hacia su amiga—. No. Me aseguraré de que el DJ, ponga la canción correcta para el primer baile.

—¿Y qué de Jasper? —preguntó.

—Estará bien —Alice meneó la cabeza—. Entiende lo que hago —desapareció por el pasillo.

—La Srita. Cullen —dijo Alexander—, es todo un caso.

—No es tan mala —dijo Bella sonriendo—. Por cierto, los meseros se ven bien. Es Navidad, después de todo.

—Gracias, Srita. Swan —dijo asintiendo.

Bella salió para encontrar a Edward. Había caminado un poco nada más, cuando sintió que alguien la tomaba de la mano. Bella miró hacia abajo y vio a un pequeño niño, que no pasaba de los seis años, parado junto a ella. Tenía una de sus manos en la mano de ella, y la otra estaba en su vestido.

—Hola, pequeño —dijo, arrodillándose—. ¿Cuál es tu nombre, guapo? —Bella le sonrió y el rostro del niño se iluminó. Estaba vestido en un pequeño traje con un moño de adorno y tirantes.

—Ryan Marcus Hale —dijo. Bella se imaginó que sería uno de los pequeños primos de Rosalie.

—Es un placer conocerte, Ryan —dijo, sacudiendo su mano—. Mi nombre es Bella.

Ryan la miró con los ojos abiertos, antes de responderle.

—Eres muy bonita, Bella.

—Aw, eres muy dulce —dijo, apartando su cabello de su cara—. Gracias —cuando se puso de pie para irse, Ryan la tomó por el vestido una vez más.

—¿Necesitas algo, hombrecito? —le preguntó.

—¿Serías mi cita para la boda? —preguntó tímidamente.

—Aw —Bella le sonrió—. Bueno, Ryan, vine con alguien, pero siempre puedo tener otra, ¿no?

—¡Sí! —gritó.

Bella le dio un beso en la mejilla antes de ponerse de pie. Cuando dio un paso, Ryan comenzó a seguirla. Bella le sonrió.

—Oye, Ryan, ¿te gustaría ayudarme a encontrar a mi otra cita? —le preguntó. Asintió entusiasmado—. ¿En serio? Gracias. Me vas a ayudar mucho.

Después de preguntarle a los padres de Ryan si podía acompañarla, Bella extendió su mano para que Ryan la tomara, pero quería que lo cargara. Así que se agachó y lo tomó en brazos. Lo cargó en su cadera, caminando entre la gente.

Cuando encontró a Edward, Reneé estaba platicando con él. Bella pudo escuchar a su mamá riéndose cuando se acercó. Edward estaba siendo el inglés encantador que era.

—Hola —saludó Bella. Abrazó a Reneé con un brazo—. Me gustaría presentarles a mi nuevo amigo, Ryan —se giró un poco para que pudieran ver al pequeño.

—Soy una de sus citas —dijo Ryan orgullosamente.

—Edward, parece que tienes competencia —bromeó Reneé.

Edward alzó las cejas.

—¿En verdad? Bueno, es un placer conocerte, Ryan. Soy la otra cita, Edward.R

Ryan frunció el ceño.

—Soy su cita favorita —Bella sonrió y Edward se rio entre dientes.

—Ryan —la madre del niño lo llamó—. Ven y saluda a tu tía —su madre le agradeció por matener entretenido a su hijo. Bella le dijo que no fue problema. También le prometió a Ryan que bailaría con él.

—¿No era un amor? —le preguntó a su madre y a Edward.

—Adorable —rio Edward.

—Siempre has sido buena con los niños —comenzó Reneé—. Creo que serás una excelente madre algún día. Pronto, espero.

Bella sintió sonrojarse.

—Sí, mamá —dijo, tratando de detenerla. Notó una copa de vino detrás de ella.

Genial, ha estado bebiendo.

—Nada más digo, Bella —continuó Reneé—. Me casé a los veinte y te tuve a los veintiuno.

—Sí, pero mira cuánto duro tu matrimonio —Bella trató de mantenerse calmada. Volteó a ver a Edward para ver cómo reaccionaba con la conversación. Tenía una expresión de asombro—. Vamos, madre. Vamos a encontrar a Phil —Bella alejó a su mamá de Edward.

—Oh, relájate Isabella —dijo su madre, mientras iban en busca de Phil—. El hombre, obviamente se quiere casar contigo algún día.

—Hemos estado saliendo como por cinco meses, mamá. No lo asustes con charlas de bebés.

Reneé sacudió la cabeza.

—Te preocupas por nada.

—Oye, Phil —Bella saludó a su padrastro—. Mira qué encontré.

Phil rodeó a Reneé con un brazo.

—Gracias, Bella. ¿Cómo corre la camioneta?

—Realmente bien —le dijo. Bella estuvo a punto de decir algo más cuando su celular comenzó a vibrar en su bolsa negra. Bajó la mirada para encontrarse con el número que había estado esperando—. Perdón.

Bella se apuró a ir a la cocina. Salió por la puerta trasera. Estaba más silencioso afuera. Respiró profundamente antes de responder.

—Hola.

—Hola, ¿hablo con Isabella Swan?

—La misma —contestó Bella, comenzando a dar vueltas en la acera.

—Hola, Isabella. Habla Thomas Davis de Newmark Publishing Company. ¿Me recuerdas?

—Claro que sí, Sr. Davis. ¿Cómo está? —Bella hizo su mejor intento de mantenerse calmada y respetuosa; en realidad, solamente quería saber si iban a publicar su libro.

—Estoy muy bien, gracias. Sé que es Noche Buena y no te quiero ocupar mucho de tu familia. Sólo quería informarte que hemos decidido publicar tu novela.

—¿En serio? —Bella perdió el profesionalismo—. ¡Eso es fantástico! Muchas gracias.

El Sr. Davis se rio.

—De nada. Lo mereces. La llamaremos en la semana para arreglar algunos detalles. Pero probablemente imprimamos diez mil copias y ver qué tal.

—Wow, son muchas.

—Estamos bastante seguros de que el libro será un éxito.

—Muchas gracias. Tenga una bonita Navidad, Sr. Davis.

—Feliz Navidad, Srita. Swan.

Cuando colgó, Bella comenzó a brincar una y otra vez, y gritó de alegría. Tuvo que controlarse para no salir corriendo a buscar a Edward. No podía esperar para decirle. Él había sido el que le dijo que llevara su trabajo a Newmark para que lo publicasen. Siempre le dijo que tenía algo especial.

Cuando finalmente se calmó, entró al salón. Todo parecía pasar demasiado lento. Se dio cuenta de que se perdió el primer baile de los novios, ahora esposos. Todos estaban bailando con los pequeños primos de Rosalie, incluyendo a Ryan y a Esme y a Liz. El resto de la multitud les estaba aplaudiendo. Luego de un momento, Esme y Liz llamaron a sus esposos, que al principio se negaron, pero luego de insistirles un poco, se unieron a sus esposas en la pista de baile.

Todos parecían estar pasándola bien. Bella estiró el cuello para buscar a Edward. Sin embargo, vio a Alice. Estaba de pie, frente a lo que parecía ser refresco derramado, azotando el pie con el suelo. Bella caminó hacia su amiga.

—¿Está todo bien? —preguntó.

—Lo estaría si alguien limpiara esto —respondió Alice enojada.

—Oye, es sólo refresco. Todo lo demás está perfecto —Alice abrió su boca para rebatirla, pero Bella se lo impidió—. Sí, incluso por los meseros.

—Sí, está bastante bien —dijo, mirando alrededor—. Hicimos una boda grandiosa. Sería perfecto, si alguien limpiase esto. Ese muchacho dijo que traería un trapo —checó su celular—, hace siete minutos. Si quieres algo bien hecho tienes que hacerlo tú misma —Alice comenzó a irse a la cocina. No avanzó mucho, ya que Jasper se atravesó en su camino.

—Con permiso, amor —cuando no se hizo a un lado, trato de rodearlo—. Necesito hacerme cargo de algo, Jazz.

—¿Por qué no te relajas un poco, Al? —dijo tomándole las manos—. Has estado trabajando muy duro. Relájate.

—Jasper —dijo, apretando sus manos antes de soltarlas—. Estoy ocupada.

—¿Demasiado ocupara como parar responderme una pregunta? —dijo, tomando su mano, antes de que pudiese irse.

Alice suspiró.

—Bien. ¿Qué? —había dejado de verlo.

Una vez que estuvo quieta, Jasper se arrodilló con una pierna frente a ella. La mirada de molestia cambió por una de asombro. Jadeó cuando cuando metió su mano en el bolsillo. Sacó una pequeña caja negra.

Bella miró a Rose, quien tenía una mirada de emoción. Se había dado la vuelta para decirle a todos que hicieran silencio. Jasper le había preguntado a Emmett y Rosalie, unas horas antes, si estaba bien que le pidiese matrimonio en el salón. No quería quitar atención de su día especial. Rose aceptó inmediatamente. Le dijo que era la idea perfecta.

—Alice Cullen, eres la mujer que me puede volver loco, la que pintó mi sala de rosa, que tacleó a un hombre en unas rebajas del viernes, una que nunca deja de asombrarme y lo más importante: eres la mujer que amo —dijo con una sonrisa—. ¿Te casarías conmigo?

Alice tenía una mirada en su rostro, que no se sabía si era de alegría o porque se iba a echar a llorar. Por una vez en su vida se quedó sin palabras. Comenzó a asentir con la cabeza, al tiempo que daba pequeños saltitos.

—Sí —gritó cuando se recuperó—. Absolutamente. ¡Sí! —Alice extendió la mano para que Jasper deslizara el anillo en su mano izquierda. Luego se puso de pie y alzó a Alice del suelo.

Bella no podía borrar la sonrisa de felicidad que tenía al ver a su amiga tan feliz. Rosalie había empezado a bailar con Emmett otra vez, cuando comenzó una canción lenta. Jasper y Alice, se sentaron atrás del salón, con sus cabezas juntas, mirándose a los ojos. No necesitaban hablar. Siempre se habían podido comunicar sin palabras.

—Ahí estás —dijo Edward, envolviendo sus brazos alrededor de su cintura—. Pensé que te habías escapado con Ryan a la parte trasera de la minivan de sus papás.

—¿Quién dice que no lo planeaba hacer? —Bella se dio la vuelta para quedar entre sus brazos—. Hola —dijo cuando lo veía de frente.

—Hola —la saludó con un beso en su mejilla—. ¿Te gustaría bailar? Es una lenta.

Bella mordió su labio.

—Bueno, pero será tu culpa si tiro a alguien —permitió que Edward la llevara hasta la pista con las demás parejas. Miró a su alrededor, y vio a su mamá y a Phil, Carlisle y a Esme, a Edward Sr. y a Liz, Ben y Angela y el Sr. y la Sra. Hale. ´

Edward puso sus manos en su espalda baja. Bella puso las suyas en su cuello. Dejó que Edward guiara sus movimientos, mientras se balanceaban de un lado a otro, con la música. Lo miró y se preguntó por qué había tenido miedo de eso. Edward la miró y trató de recordar cómo es que se había sentido completo sin esa mujer en su vida.

—¿Sabes? Estoy un poco sorprendida —comenzó Bella—. Si se supone que Alice slo sabe todo, ¿cómo no vio esto venir?

—Estaba pensando en lo mismo —admitió Edward.

—Supongo que el estrés de planear la boda la distrajo —decidió Bella.

—Cierto. Mírate —Bella alzó una ceja—. Bueno, has estado un poco estresada últimamente. Sin embargo, no creo que la boda fuese la única razón —Edward la miró comprensivamente.

—Tienes razón —le dijo, encogiéndose de hombros—. Es un alivio no tener que preocuparme de esas dos cosas ahora —fue el turno de Edward de alzar una ceja. Bella sólo le sonrió.

—¿Lo van a publicar?

Bella asintió.

—¡Sí! El Sr. Davis, uno de los hombres con los que me reuní, dijo que me hablaría después de las fiestas para hablar de los detalles, pero que iban a imprimir diez mil copias para comenzar —comenzó a sentir la misma excitación que había sentido.

—Isabella, eso es increíble —dijo, abrazándola—. ¡Estoy tan orgulloso de ti!

—Gracias —dijo—. Pero no lo hubiese podido hacer sin ti.

Edward negó con la cabeza, cuando terminaron de bailar.

—Lo hubieses hecho perfectamente sin mí.

—Lo dudo —le dijo seriamente. Edward abrió la boca para rebatirle, pero Bella alzó una mano—. Oye, tú fuiste el que me mostró que el verdadero amor, sí existe. Tú fuiste mi inspiración número uno para poder terminar el libro que había comenzado a escribir al principio por cinismo. Había estado usando relaciones previas y los fallidos romances de mis padres como inspiración —hizo una pausa para respirar. Edward esperó pacientemente a que terminara—. Tú fuiste el que me motivo a hacer algo. Creíste en mí durante ese tiempo cuando quería renunciar, porque los otros publicistas no me respondían. Así que debería agradecerte.

Edward alzó la mano, para limpiar una lágrima que había salido de los ojos de Bella.

—Cuando quieras, Isabella —se inclinó para besarla. Bella sintió cómo sus rodillas se debilitaban, como siempre hacían cuando lo besaba.

Bella apoyó su cabeza en su pecho. Podía escuchar su corazón latir.

—Te amo.

—También te amo —se inclinó, de nuevo, y besó su frente.


Bueno, aquí está el último capítulo de esta historia tan genial. Hahaha. Espero que de verdad les haya gustado mucho. A mí me fascinó. En fin. Les quiero agradecer a todas las que me agregaron a favoritos, a alertas, dejaron reviews, a las que leyeron... por todo el apoyo que me dieron a lo largo de la historia. Muchísisisimas gracias en serio. Se los he dicho antes, pero se los repito: Son increíbles.

Pondría los nombres, pero sé que están un poco desesperadas por leer el capítulo... yo también lo estaría. Les pido una disculpa por tardarme más de lo planeado. De verdad lo quise subir el domingo, pero llegué a las 11 a Mérida porque se nos explotó una llanta en carretera y el lunes me dolió todo el cuerpo y me la pasé durmiendo casi todo el día. De verdad lo lamento.

En fin, gracias nuevamente por su apoyo. Las quiero mucho y cuídense mucho también.

P.D.: Responderé los reviews por PM. ¡Adiós!

P.D.2: Espero tener historias pronto. Ya comencé a escribir varias pero no las quiero subir hasta que estén súper listas para no hacerlas esperar. Además también dentro de poco debo de tener la de SWATH. Bueno, las que me agregaron a alertas de autor ya sabrán. Ahora sí, adiós haha.