-¿Otra vez tarde Edward?- me preguntó enojado mi jefe cuando me vio entrando al trabajo

-Lo siento, el autobús no llegaba- le dije la verdad

-Ya no quiero escuchar nada, mejor ponte a trabajar- me dijo antes de irse

Suspiré, hoy no era mi día. Bueno, ningún día era mi día, pero hoy había sido peor, empezando por que mi mamá se puso otra vez mal, y odio sentir esta sensación que tengo, cada vez que veo que sufre y nada puedo hacer, me hace sentir como un maldito, de todos modos no hay casi nada que pueda hacer, tengo 17 años, y en lo único que puedo trabajar es en éste café en el centro comercial más cerca de Forks.

Estaba pensando eso cuando vi que alguien se acercaba, era Bella, mi compañera de mesa en biología, solo nos hablábamos de hola y adiós, nunca había tenido la oportunidad de hablar más con ella, de todos modos, no creo que quisiera desperdiciar su tiempo en mi, un becado, nadie.

Bella era la chica más linda del pueblo, no era tena alta, mediría alrededor de 1.60 metros, el cabello caoba hasta la cintura, y unos ojos color chocolate en los que te podías perder, lo digo por experiencia.

Bella había llegado al instituto a principios de éste año escolar, vino a vivir con su papá Charlie, jefe de policía, pues al parecer era una cantante retirada y solo buscaba un poco de tranquilidad en su vida.

Cada vez estaba más cerca, ¿venía hacia aquí?

-H-Hola E-Edward- me saludo Bella

-Hola Bella- le conteste, y fue un milagro que no me trabara, pues normalmente cuando estoy con ella soy medio incoherente

-No sabía que trabajaras aquí

-Solo los martes y jueves

-Ah- fue lo que contesto, y después nos quedamos mirando profundamente, esa era una de las razones por las que casi no hablábamos, siempre nos quedamos viendo, ya había pasado un buen rato desde que había llegado Bella, tal vez lo único que quería era que le tomara su orden y ya Tonto pensé tal vez ni siquiera quiere hablar contigo

-¿Qué vas a pedir?- le pregunte, desviando mi mirada

-Este…- dijo mirando el menú que estaba a mis espaldas- 3 capuchinos, por favor

-Ok, espérame- le pedí

Realmente nunca me había dado pena trabajar en un café, pero mientras hacía sus pedido, me sentí muy nervioso, pues sentía su mirada sobre mí, hasta hubo un momento en que creí que un capuchino se me iba a caer.

-Son 70 pesos.- dije, mientras le daba su pedido

-Claro, toma- me dio el dinero justo-. Adiós Edward

-Adiós

Vi cómo se alejaba y se juntaba con sus amigos, Jasper y Rosalie.

Mire el reloj que estaba a mi derecha y vi que solo faltaban 15 minutos. Cuando mi turno terminó, me dirigí a la parada de autobuses fuera del centro comercial, pero junto al estacionamiento.

Justo empezaban a caer unas gotas de lluvia, cuando sentí como un carro se paraba a mi lado

-¿Quieres que te lleve?- me preguntó esa voz, esa voz que reconocería en cualquier lugar, la voz de Bella. Cuando me voltee, estaba ella dentro de su camioneta y con la ventana abajo.

-No quiero ser una molestia…

-Para nada, anda sube- dijo mientras abría la puerta del copiloto

Rodee su camioneta y me subí, dentro estaba muy caliente.

-Gracias- le dije

-Solo espero que seas paciente- dijo, mientras volvía a poner en marcha la camioneta

-¿Por qué?

-Porque esto no va a más de 80 km- dijo, para luego lanzar una carcajada, a la cual no pude evitar unirme, hacia mucho que no me reía

-¿Puedo hacerte una pregunta?- dije, sacando otro tema, del cual hacia tiempo tenia curiosidad

-Dispara- me dijo con una sonrisa, la sonrisa más linda que jamás haya visto

-Bueno… si tu eres una cantante retirada y tienes… em… -¿cómo decirlo?- recursos para comprar un mejor auto, ¿por qué no lo haces? Sin ofender

-¿Me imaginas conduciendo otro auto?- me pregunto, y por un segundo trate de imaginar, pero…

-No, no puedo- le contesté y ella rió

-Bueno, es porque este es mi estilo, me encanta mi camioneta, y por otra parte…- dudó

-Dime- le pedí

-Te reirás- aseguró, mientras sus mejillas se tornaban de un bonito color rosa

-No lo haré- prometí

-Bueno… me da un poco de miedo la velocidad

-¿Era eso? -Pregunté incrédulo

-Si- contestó- ¿Por qué Rose y Jazz se rieron y tu no?

-No lo sé, tal vez sean raros- le dije, provocando que ella soltara otra risa

-¿Ya estamos cerca de tu casa?- me preguntó una vez que llegamos a una zona donde había muchas casas

-Es la que está al final de la cuadra- le dije.

Bella siguió conduciendo hasta que llagamos a una casa de un piso, pequeña, de color azul claro.

-Gracias por traerme- le dije con mucho agradecimiento

-Fue un placer. Nos vemos mañana

-Hasta mañana- le dije, antes de abrir la puerta de su camioneta y salir.

Vi cómo se alejaba la camioneta de la carretera, una vez que la perdí de vista, entré a mi casa.

-¡Ya llegue!

-Aquí- me contesto la débil voz de mi mamá, dejé mis llaves en la mesa que estaba en la entrada y me encamine a su habitación, que esta al fondo a la derecha, cuando entre la imagen de mi mamá me dejo devastado, estaba acostada en su cama, cubierta con las cobijas, pero estaba pálida y su cara se veía muy demacrada, estaba sufriendo

-Te vez feliz- me dijo mi mamá, sacándome de mi inspección-¿Quién es?

-¿Te duele mucho?- le pregunté

-¿Quién es?- repitió, mi mamá era tan terca…

-Se llama Bella- empecé, pero mi mamá me interrumpió

-¿Isabella Swan? ¿La cantante retirada?- me preuntó, yo asentí- Dicen las vecinas que es una buena persona, y muy bonita

-Lo es- afirmé con una sonrisa boba en mi cara

-Quiero conocerla antes de que me mue…

-No lo digas- la interrumpí, enfadado- Tu no te vas a mo… no te vas a mo…- hasta decir la palabrra no podía

-Quiero conocerla- repitió

-Algún día la traeré

-Bien- dijo, mientras cerraba los ojos, como si fuera a dormir, pero yo sabía que lo hacía para que yo no viera el dolor que su enfermedad le provocaba- ¿Por qué no vas a hacer la comida? Tengo hambre

-Si mamá- le dije antes de salir e ir a la pequeña cocina que teníamos

Cada día estaba peor, hasta su voz era débil, la maldita leucemia la estaba matando, y yo no podía hacer nada, ni siquiera para ir a un doctor nos alcanzaba. Desde que mi mamá se había enfermado hace 3 años, apenas nos alcanzaba para comer, no era como si antes tuviéramos mucho dinero, no, yo crecí con muy pocas cosas materiales a mi alrededor, y no me quejaba, pero desde que mi papá abandono a mi mamá, cuando yo tenía 5 años, creo que aún no lo superaba mi mamá.

No teníamos más familia, sólo nos teníamos el uno al otro, pero para mí era suficiente.

Escuche como un grito desgarrador salía del cuarto de mi mamá

Está empeorando pensé


Hola! Pues espero que les este fic, la ideo se me ocurrio en la mañana, fue como un flash, de repente lo vi, espero y sigan la historia y pues que dejen sus reviews, pues son constructivos

Les anticipo que tal vez la historia no llegue a tener más de 10 cap, pero todo depende de la inspiracion.

Besos!