¡Hola! Verán, las cosas sucedieron de la siguiente manera:

Me encontraba curioseando por ahí, en busca de un fanfic de Klaine que me quitara el aburrimiento aquel día, cuando me encontré con este, el cual encontré muy adorable, y genial, de hecho podría decirse que quedé fascinada. Después de pensarlo varias veces, decidí pedirle permiso OurStarChristineDaae22 (quien escribió este fic) de que me dejara traducirlo, y ¡me lo concedió! Entonces, aquí está :D. Espero que les guste tanto como a mí, y por supuesto, no estaría mal un review, quiero saber su opinión, o si tienen alguna duda, o quieren notificarme sobre algún error cometido por mí durante la traducción, cualquier cosa :3.

-La traducción comienza... ahora-


¡Hola a todos! Espero que disfruten este fanfic. Será muy A/U, pero espero que todos se queden en su papel.

Ahora imagínense que Kurt tiene diecisiete, y en un grado junior en McKinley, mientras Blaine es un Junior y sigue en Dalton. En su mayor parte no seguirá la serie, pero espero que aún así lo disfruten.

¡Gracias por leer! Los reviews son siempre muy apreciados :')

Kurt Hummel corrió rápidamente por los sucios pasillos de McKinley High, con una mano sobre su boca, más pálido de lo usual. Deslizándose alrededor de las esquinas, finalmente llegó hasta los baños, dando un tirón al oxidado mango de la puerta y se apresuró a entrar. Se metió en uno de los cubículos, ignorando el desagradable estado en el que estaban, y apenas tuvo tiempo para cerrar la puerta, antes de vomitar violenta y penosamente en el retrete.

Era la tercera vez ese día.

Cuando finalmente acabó, Kurt colapsó en el suelo, de una vez sin preocuparse por su ropa, y se apoyó débilmente en la pared. Le dolía, su garganta quemaba con el vómito caliente, mientras revisaba el vómito en su camisa. Estaba muy mareado… Estaba muy mal, no debió haber ido a la escuela el día de hoy, tenía cierto presentimiento…

No.

En su corazón, muy en el fondo, en algún lugar, aislado en miedo, Kurt sabía perfectamente bien por qué estaba enfermo.

Pero cada vez que pensaba en eso, era como si fríos y terroríficos dedos rodearan su corazón, sofocándolo.

Mareado, presionó su frente contra la fría pared, intentando hacer que su cabeza dejara de girar. Se sentía horrible. Esperaba que Rachel y el resto no se sintieran demasiado preocupados por él, por haber tenido que salir corriendo de la clase para ir a vomitar. Después del segundo periodo, Rachel intentó insistir en que fuera a casa, pero eso significaría preguntas por parte de su papá y Carole… y no podría lidiar con eso. Además, él sabía que ellos tenían el poder de hacerlo desmoronarse…

Muchas cosas habían cambiado en las últimas semanas.

Primero, lo había ignorado, no pensando en eso, pero sabía que algo se había alterado. Naïvely, se mantuvo restándole importancia, pero él sabía. Él sabía… pero seguramente, ¿él no podía estar seguro? ¿No había visto ninguna prueba, en blanco y negro? Se apoyó de espaldas, intentando respirar normalmente… Esto era tonto. Podría estar seguro en cualquier momento. La sola idea lo aterrorizaba aún más, pero al menos podría estar seguro… y… ¿entonces qué?

Kurt estaba asustado. Estaba aún más asustado de lo que había estado en toda su vida.

"¿Estás bien, amigo?".

Una voz sonó desde afuera del cubículo, un par de tenis blancos eran visibles debajo de la puerta. La extraña voz sonaba amigable.

"S-sí" Kurt intentó desesperadamente hacer que su voz sonara normal.

"¿Estás seguro, chico?" La voz sonaba genuinamente preocupada. "¿Quieres que te lleve a la enfermería?".

"¡No! No." Kurt hizo su mejor intento por sonar relajado, pero eso sólo hizo que sonara más asustado. "No, estoy bien, gracias". La voz no sonaba convencida. Kurt escuchó un gruñido de incredulidad, pero el extraño captó el mensaje. "Okay, si estás seguro… Espero que te sientas mejor, amigo".

Entonces, se escucharon unos fuertes pasos, y se había ido.

Kurt se sintió culpable, el chico parecía amable, pero necesitaba estar solo. Necesitaba estar solo para hacer esto.

¿Entonces él estaba haciendo esto?

Antes de que pudiera cambiar de opinión, introdujo su mano en su bolso, hasta que encontró una pequeña y rectangular caja de cartón, cubierta con una escritura azul, que lo había estado atormentando desde la semana pasada. La había comprado el fin de semana, pero había estado asustado para usarla. Pero ahora, él se había dado cuenta de que su mano temblaba mientras leía las instrucciones, encontrándose leyendo la misma oración una y otra vez.

Finalmente, antes de que pudiera detenerse a sí mismo, rasgó la caja, y la usó de prisa, apenas respirando.

Ahí estaba.

Ahora estaba hecho.

La prueba estaba por venir.

Ahora no había vuelta atrás.

Eso tomaría dos minutos. Kurt no estaba seguro de poder esperar tanto. De pie, guardó la prueba en su bolsillo y dio media vuelta, abriendo la puerta del cubículo y saliendo de ahí, abriendo el sucio grifo para lavarse las manos y refrescarse la cara. Cuando se enjuagó la boca para quitarse el asqueroso sabor, levantó la mirada. Frente a él en el espejo, se encontraba un fantasmal adolescente blanco, aterrorizado, en ropa de diseñador, literalmente temblando en sus zapatos.

Esto no podía estar sucediendo.

De ninguna manera.

No a él.

No a él.

Por favor.

Agarrando la correa de cuero de su bolso como si su vida dependiera de ello, caminó temblorosamente hacia los corredores para tomar un poco de aire, sintiendo aquel objeto de plástico prohibido presionando sobre su muslo. Parte de él no quería mirarlo cuando estuviera listo. Estaba confundido, eso.

Pero él sabía. En su corazón, él sabía.

Gimiendo, se dio una palmada en la frente. ¿Cómo pudo haber sido tan estúpido?


"Oh, Kurt" La voz de Blaine estaba en algún lugar, entre un jadeo, un gemido y un grito cuando Kurt lo empujó bastante fuerte hacia la cama, antes de situarse sobre su pecho y besando su cuello tentadoramente."Te amo", el contratenor susurró seductoramente, sus labios estaban rozando la oreja de su novio cada pulgada que podía alcanzar. El grueso cubrecamas bajo ellos era suave y cálido, el fuego crujía agradablemente, las luces se oscurecían. Era perfecto. Y había cierta desesperación en el aire. Los besos de Kurt se volvieron duros, rápidos, desesperados. Necesitaba a Blaine, ahora.

Blaine soltó otro indistinguible gemido cuando los suaves labios de Kurt alcanzaron suavemente su clavícula. Los pálidos y delgados dedos del contratenor se dirigieron hacia la camisa de Blaine. Encontró la hebilla del cinturón de su pantalón, y fue consumido por el deseo de removerlo. Regresando a la cara de Blaine, lo besó apasionada y acaloradamente en los labios por al menos un minuto entero… se estaba impacientando. Necesitaba a Blaine ahora. Justo ahora.

Nunca antes se había sentido así. Cuando bromeaba con Blaine acerca de arrancarse la ropa salvajemente el uno al otro, nunca se imaginó que sería como esto. Tan intenso. Este deseo quemante, esta necesidad que no podía negar. Esto dolía por poco, y había sólo una persona que podía satisfacerlo.

"Blaine…" susurró en su pecho. "Te necesito… tómame…"

Blaine estaba muy feliz para complacerlo. Cuando se besaron, una y otra vez, cada vez más que la otra, tiraron sus camisas, con los botones deshechos. Blaine lo besaba hambrientamente.

"¡Espera!"

Kurt lo miró molesto, desde donde desabrochaba cuidadosamente los ajustados pantalones de Blaine. "¿Qué?"

"No he traído ninguna… tú sabes… protección".

La mente de Kurt zumbó abruptamente de vuelta a la Tierra con un choque. ¿Qué?

"¿Tú sí?"

Kurt sacudió lentamente su cabeza.

Blaine gimió, realmente gimió.

"Lo siento mucho, cariño, debí haberlo pensado…" Sonaba totalmente decepcionado.

¿Qué? No…

Miró a Blaine.

Miró a los afectuosos ojos de Blaine. Devotos completamente hacia él. Kurt sabía que él haría cualquier cosa que le pidiera…

Seguramente…

¿Seguramente una vez no haría daño?

¿Sólo una vez?

"Lo siento, cariño…" Blaine se disculpaba nuevamente, mirándolo desanimado. "Yo… ¡Oh!"

Antes de que pudiera terminar de decir la oración, Kurt lo estaba besando apasionadamente de nuevo, alcanzando hacia abajo.

"¿Kurt?" Blaine preguntó cautelosamente, con incredulidad. "¿Qué estás…?"

"Si tienes SIDA," Kurt siseó sobre su cuello. "ahora es un buen momento para decirme".

"¿Qué…? ¡Oh!"

Blaine no estaba en condiciones de discutir con él.

Y más tarde, cuando él quedó atrapado en los brazos de Blaine, Kurt no pensó sobre eso. A pesar de todas las advertencias; y la advertencias extra en su caso, sobre lo que podía pasarle a él, sobre lo que Blaine no sabía nada, incluso nadie, sólo él y su padre sabían sobre eso… de alguna manera, nada de eso parecía relevante.

No podría pasarles a ellos.


Eso había sido hace dos meses. Y ahora, Kurt no podía creer lo idiota que había sido. No había culpado a Blaine, él sabía que había sido completamente su culpa.

Y ahora…

Habían pasado dos minutos. Estaría listo.

Kurt no podía mirar. No podía soportarlo.

Cuidadosamente, Kurt caminó lentamente por el corredor, dando vueltas una y otra vez a su bolsillo. Miró hacia el grafiti en las paredes, las desbordantes latas de basura, escuchó el sonido proveniente de los salones, el ruido sordo de su propio corazón. Dando vuelta en las esquinas y andando de arriba abajo, Kurt no podía convencerse a sí mismo de mirar.

Finalmente, él alcanzó el pasillo en el cual se encontraba el salón del coro a la derecha. Miró a través de la ventana que se encontraba en la puerta, estaba vacío. Girando el picaporte, entró, cerrando la puerta detrás de él. Caminó, cada paso era audible en el absoluto silencio. Cruzando el piano, se sentó en una silla junto a éste, cruzando una pierna como siempre lo hacía, entonces la descruzó. No podía sentarse así. Sus dedos rozaron la prueba en su bolsillo.

Sólo mira, Kurt. Terminemos con esto de una vez. Sabes la respuesta. Sólo mira a la maldita cosa.

Respirando profundamente, Kurt cerró los ojos. Deslizó cuidadosamente el pequeño plástico blanco afuera de su bolsillo, tomándolo con ambas manos boca abajo. Con manos temblorosas, giró la prueba. Entonces, abrió los ojos. Se enfocó en la pequeña pantalla, donde había un único símbolo mostrado, muy visible. Tomando otro respiro, ligeramente regañado por el miedo, miró.

Por favor, no.

Por favor.

Una pequeña cruz azul.

Positivo.

Finalmente, Kurt reaccionó. No podía recordar qué acababa de pasar. Era como si estuviera en blanco, borroso… Pero estaba muy despierto. Ahí estaba, sentado en una silla frente al piano, vivo, con el corazón latiendo… con la condenada prueba en sus manos, con esa pequeña palabra en negro, cada letra cortando en él como un cuchillo…

Oh Dios.

"Oh Dios".

Kurt gimió suavemente, con su voz como un quejido. Una de sus manos voló hasta su boca en shock. No. No, por favor no. Esto no estaba sucediendo. Esto no era real. Las lágrimas corrían por sus mejillas, ahogándose. Esto no podía ser real.

Embarazado.

¿Qué seguía?

¿Qué haría?

¿Qué iba a suceder?

Oh Dios mío, ¿qué sucedería con Blaine?

Su mente era un desastre, zumbando con pensamientos, advertencias, miedos, terror, recuerdos… No podía tener sentido, había sucedido muy rápido, había sido una experiencia fuera de lo normal. En medio de la locura, la clara y terrorífica confusión, recordó una visita con una doctora cuando tenía once años, cuando resultó positivo por su gen… Su oficina era fría, su bata blanca, su rostro severo. Ella arqueó los dedos, inclinándose en el escritorio hacia él. Él no había entendido realmente lo que eso significaba cuando solamente era un niño.

"Si alguna vez concibes, lo más seguro que puedes hacer, ´por los peligros y complicaciones, sería abortar".

"No" Kurt jadeó fuertemente. Entonces se detuvo.

¿Por qué había dicho eso tan fuerte?

Y ¿por qué tenía sus manos rodeando instintivamente su abdomen?

Se detuvo.

Sucesivamente, el pánico disminuyó. Podría ver gradualmente claro, su mente estaba limpia, su cabeza se había enfriado, su respiración se normalizaba y podía pensar.

Miró hacia abajo, sus manos seguían en su camisa de algodón, cubriendo el logo del diseñador impreso en ella. Entonces, pensó en lo que estaba debajo de sus manos, debajo de su piel.

Una vida. Una pequeña vida, más real que nada. Pequeña, pero parte del mundo.

Kurt había pasado el pánico de Oh Dios santo, ¡estoy embarazado!... y pensó en lo que eso significaba.

Pero ahora…

Se imaginaba al feto, no.

Al bebé.

No era sólo una colección de células. Era un humano, tan real como podía ser. Era una parte de Blaine, creciendo dentro de él, una pequeña vida que ellos habían creado. Era un bebé, sin ayuda, vulnerable. No podía ser simplemente desechado. Era un milagro.

El aborto no era una opción.

Su mano aún seguía cuidadosamente sobre su abdomen, miró hacia abajo, aún con lágrimas. Nada te sucederá a ti, prometió en su mente. Nunca.

…¿Pero qué seguía ahora?

¿Qué diría Blaine?

¿Qué dirían todos?

Oh Dios.

¿Qué diría su padre?

Pero Kurt sacó firmemente todo eso de su cabeza antes de que todo se volviera muy realista. Justo ahora, sólo había una cosa que importaba. Y nada podría importar más de nuevo. Kurt sabía que amaba a su bebé más que a nada, todo el mundo, su propia vida. Daría su vida entera en un latido de corazón, sin pensarlo ni un segundo. El niño de él y Blaine, un milagro.

Cuando Kurt finalmente dejó aquel salón del coro, cruzó sus brazos cuidadosamente frente a su camisa, sabía que su vida había cambiado. Para bien. Y nada sería lo mismo otra vez…

¡Cierto! ¡Lo que sucederá en la Tierra ahora...!

¡Espero que sigan leyendo! Tengo un par de ideas para esto...

Nunca he estado embarazada, así que toda la información aquí es secundaria, por favor háganme saber si algo está mal! :P

Próximamente habrá más! Gracias por leer, recuerden enviar un review si así desean!

:') OurStarChristineDaae22 xx

-Fin de la traducción-


Aww, ¿no es genial? Bueno, quizás mi traducción haya quitado un poco de genialidad :c, pero aún así, me fascina esta historia, y espero que a ustedes también les fascine de igual manera, y ya saben, si les gustó, tienen alguna duda, o desean notificarme algún error cometido por mí, review! ;)

Si leo reviews que demuestren que este fic ha gustado, intentaré actualizar la próxima semana, lo prometo :3. ¡Gracias por leer!