Capi Nuevo... Disfrutenlo..

Recuerden etso es una adaptacion la hgistoria original es de Atenea85 y los personajes de Naoko...


CAPITULO 35 NOCHE ESPECIAL DE FIN DE AÑO

Días después seguía reflexionando las palabras y los consejos que me había dedicado Rei. Vive y aprovecha el momento. Sí, definitivamente decidí que eso haría. Jugaría mis cartas ahora con Darien, aprovecharía todos y cada uno de los minutos que pasase con Darien a partir de ahora...sabía que después iba a pagar todos y cada uno de esos minutos; mi corazón dolería como un condenado cuando me tocase despedirme de él y dejarle en manos de Neheriana...pero no tenía otra opción. Era esto o nada...y en este sentido era egoísta.

Lamentablemente esta semana no pude llevar a cabo eso de pasar todo el tiempo posible con Darien; las chicas estaban como locas con la cena de Nochevieja y aún estaban planeando qué hacer después de cenar. Rei quería juegos y juerga en casa...y Mina quería fiesta fuera, por eso de aprovechar ahora que aún podía verse los pies. Justo en ese momento estábamos discutiendo ese punto mientras paseábamos cargadas de bolsas por el centro comercial.

- Pero yo quiero salir – dijo Mina pataleando – Quiero aprovechar y salir ahora...luego no podré hacerlo...

- Venga, Mina...no me quiero ni imaginar la cara que va a poner Seiya cuando le digas que te quieres ir de juerga... ¡con lo sobre protector que está contigo le puede dar un infarto! - me reí por la cara de exasperación de Rei.

- Rei tiene razón, Mina...los primeros meses es cuando más te tienes que cuidar para no tener ningún susto...

- ¿Y si fuéramos a alguna de las fiestas que organizan los chicos de la universidad? - Rei y yo nos miramos – Vamos...no es lo mismo una fiesta en casa que salir por ahí a meternos en algún cuchitril de mala muerte...He oído que Haruna prepara una fiesta en su casa – dijo fingiendo inocencia.

- ¿La amiga de Neheriana? - gruñí haciendo que Rei se riera. Por el momento habíamos pensado en mantener ocultos a Mina mis recién descubiertos sentimiento por Darien...no me quería ni imaginar su reacción...tardaría dos nanosegundos en preparar una boda o algo por el estilo...

- Sí, la amiga de Neheriana...así podríamos aprovechar – sonrió ampliamente – Puede que Dari se nos lance un poco a la piscina con Neheriana...- estrujé la bolsa de ropa que tenía entre mis manos.

- Darien aún no se puede lanzar ni a Neheriana ni al agua...ni...ni...nada – espeté haciendo que Rei riera de nuevo.

- Despacio, enana – dijo Rei – cada cosa a su tiempo...mira, no se...podemos comentárselo a los chicos y ya veremos...

- Eso me suena a que va a ser un sí – dijo Mina dando palmaditas – Oh, tenemos que ir a la lencería... ¡necesitamos braguitas rojas para fin de año!

Rei y yo seguimos a Mina a través de los pasillos de la gran tienda de lencería de la que éramos asiduas; sólo diré que la dependienta nos hacía la ola cada vez que nos veía...las comisiones que seguramente se llevaba por nuestras compras debían de ser monumentales...

- No me decido...- dijo Mina dándose golpecitos en la barbilla con el dedo...- Me gustan estas – señaló unas braguitas de encaje – pero también me gusta este – señaló un tanga en el que ponía ¿te comes la última uva? Sofoqué una risita.

- Llévate el de la uva – murmuré – A Seiya le va a hacer mucha gracia...

- ¿Sí? Pensándolo bien...voy a aprovechar para comprar unos cuantos conjuntos más... ¡necesito sujetadores de premamá! - gritó haciendo que varias mujeres se dieran la vuelta para mirarla. Rei y yo nos reímos.

- Es todo un personaje...

- Sí...- Rei observó los conjuntos que tenía en la mano - ¿Cuál te vas a llevar?

- Ah...pues no se...De todos modos da igual, ¿no? Lo importante es que sea rojo...dicen que llevar la ropa interior roja durante esa noche atrae el amor y la suerte...- suspiré – Llevo años con la tontería de la superstición...y estoy tan sola como siempre...- dije repentinamente deprimida.

- No estás tan sola, Serena...de momento tienes a Darien a tu lado – miró las prendas que tenía en la mano – Yo que tu me llevaba el que es por completo de encaje – movió las cejas sugerentemente – Creo que Dari se va a volver loco si te ve con eso puesto...

Miré el pequeño tanga y el sujetador que no dejaba nada a la imaginación. Joder, el conjuntito llevaba hasta una maldita liga roja...me imaginé en situación y...sí, definitivamente me iba a llevar este condenado conjunto e iba a intentar por todos los medios que Darien me viera con esto sobre mi piel.

- Mmmmm...Serena...- miré a Rei; estaba repentinamente seria, con un ligero gesto de angustia – Eh...tu...tu...

- Suéltalo, Rei...

- ¿Tu no has visto raro a Nicolás estos días? - miré detenidamente a mi amiga.

- Bueno...teniendo en cuenta que no he compartido mucho rato con los chicos porque vosotras me habéis tenido para arriba y para abajo de compras...no, no le he visto más raro de lo que ya es – bromeé - ¿Por qué lo dices?

- Bueno...desde hace un par de días...está muy pendiente del teléfono...El otro día, mientras estaba con él en su casa...recibió un montón de mensajes y cuando intenté asomarme para ver si podía ver algo...simplemente lo apagó. Estoy preocupada... ¿y si...y si hay...otra? - susurró.

- Venga, Rei...eso es imposible. Nicolás está loco por ti, no tiene ojos para nadie más...

- Quizás estoy un poco paranoica, no se...Me da mucho miedo perderle – me acerqué y abracé a mi amiga por la cintura.

- Tranquila...eso no va a pasar...Si Nicolás mira a otra mujer que no seas tu le corto los huevos – Rei sonrió contra mi cuello.

- Gracias, Serena...

- ¡Hey! ¡Hey! ¡Yo también quiero! - dijo Mina abrazándose a nosotras todo lo que sus cortos bracitos le permitía - ¡Abrazo en grupo!

Las clientas de la tienda nos miraban. Realmente debíamos de estar dando un espectáculo, rodeadas de bragas premamás y sujetadores rojos...pero nos daba lo mismo. Cuando nos separamos Rei se limpió una pequeña lágrima y nos sonrió.

- Vamos...mañana es la gran noche, mañana es Nochevieja – dijo Mina muy emocionada – Tenemos que prepararnos desde ya – nos cogió a ambas de las manos mientras nos llevaba hasta la caja para pagar – Mañana puede ser una gran noche...

Miré de nuevo las prendas que había seleccionado con la ayuda de Rei...sí, iba a intentar por todos los medios que fuera una gran noche inolvidable...

OoooOoOoOoOoOoO

Estaba que me subía por las paredes. Cinco días...bueno, cinco días y medio sin ver a Serena. Vale, eso tampoco era correcto, la había visto...pero no la había podido tocar como me hubiera gustado. Los únicos momentos que habíamos podido compartir eran rodeados de gente de modo que no podía hacer lo que más me apetecía; arrancarle la ropa de un tirón y volver a hacer el amor con ella como lo había hecho esa maravillosa noche. Necesitaba volver a repetir aquello que viví para convencerme de que no había sido ningún sueño maravilloso.

Lamentablemente no había podido acercarme a ella de esa manera. Sentía que cada minuto que no pasaba con ella era tiempo perdido; necesitaba aprovechar el tiempo que me quedaba por pasar con ella...hasta que me dejara volar libre e intentar algo con Neheriana...

Así que aquí estaba yo, viendo como Nicolás y Seiya jugaban a la play station en el salón de mi casa mientras las chicas hacían sus compras de última hora...aunque eso era muy relativo conociendo a mi hermana...De hecho, Seiya se había tirado toda la santa tarde preocupado por si se cargaba mucho con las bolsas de las compras.

- Espero que hayan ido a Victoria's Secrets – murmuró Nicolás mientras aporreaba con esos dedazos suyos el mando de la videoconsola.

- Oh si...- dijo Seiya – Me encanta cada vez que van a esa bendita tienda...

- ¿Por qué? - ambos hicieron un pequeño parón de su juego para mirarme.

- ¿Cómo que por qué? Esa tienda es el templo del placer para un hombre, chiquitín – dijo golpeándome en el hombro – Esa tienda tiene prendas totalmente pecaminosas, ¿sabes? ¿Serena no te ha enseñado ninguno de sus modelitos? - los chicos sonrieron de manera lobuna.

- Pues no lo se...la ropa interior no le suele durar mucho puesta – oh...igual he dado demasiada información - ¿Qué? - mi hermano me estaba mirando fijamente.

- Todo un semental...- dijo Nicolás – Te nos estás volviendo todo un semental...- rodé los ojos.

Iba a contestarle pero su teléfono sonó haciendo que casi saltara sobre él. Miró la pantalla y antes de cogerlo salió disparado hacia la cocina para hablar. Fruncí el ceño.

- ¿Y a este que le pasa? - le pregunté a Seiya.

- No lo se...pero ahora que lo dices se pasa todo el puto día enganchado al móvil...- como si le hubieran invocado, Nicolás volvió de la cocina con el aparato en las manos y sonriendo.

- ¿Todo bien? - le pregunté al grandullón.

- Perfecto.

- ¿Era mi hermana? - preguntó Seiya con los ojos entrecerrados.

- Eh...no – Nicolás desvió la mirada – Eh... ¿qué vamos a hacer al final mañana después de las campanadas? - esa era una buena forma de cambiar de tema y lo demás tonterías...

- Mina quiere fiesta – los tres rodamos los ojos – No me gusta la idea...pero sabéis que soy incapaz de no proporcionarle lo que quiere...

- Ya... ¿y a dónde vamos?

- Haruna hace una fiesta en su casa – murmuró Nicolás. Seiya y yo le miramos.

- ¿Cómo sabes eso? - le preguntó el rubio.

- Todo el mundo lo sabe...- suspiró – Me lo ha dicho alguien...alguien de la universidad, ¿vale? A nosotros no nos van a negar la entrada, somos la leche – sonrió haciendo que sus hoyuelos se marcaran – Creo que es una opción a estudiar...además...seguramente esté Neheriana – me miró y sonrió de manera pícara - quizás puedas intentar acercar posiciones con ella...

Lo pensé por un momento. La idea de tener un poco de juerga no estaba mal... ¿pero una fiesta organizada por mis compañeros? Ugh. Me aterrorizaba un poco la idea; evidentemente mi cambio era muy drástico, no iba a pasar desapercibido entre mis compañeros... ¿estaba preparado mentalmente para que me vieran tan pronto con mi nueva apariencia? Ugh, no. Y luego estaba Neheriana...siendo sinceros, no me apetecía mucho verla de nuevo. El encuentro el otro día en las afueras de Tokio no me había dejado muy buen sabor de boca porque Serena había estado presente...Con estos nuevos sentimientos indefinidos... ¿podría ir a esa fiesta e intentar tontear con Neheriana delante de Serena? Ugh de nuevo. No, no podría...al menos por ahora. Sabía que no podría defraudar a Serena; Neheriana y yo, antes o después, debíamos de tener un acercamiento...pero intentaría por todos los medios alargar ese momento para estar con Serena más tiempo...

- ¡Hey! Es para hoy – dijo Seiya batiendo su mano delante de mis ojos - ¿Te gustaría ir a la fiesta que dice el oso? - miré a ambos chicos...mierda, no iba a ser yo el que pusiera la nota negativa de la noche...

- Claro...iremos a esa fiesta...no me queda otra – murmuré de manera que no me oyó ninguno de los dos.

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Las chicas llevaban metidas en la habitación de Mina desde la cinco de la tarde...teniendo en cuenta que eran casi las ocho era normal que los chicos, y yo mismo, estuviéramos un poco ansiosos por verlas bajar por las escaleras. Sí, estábamos en el pasillo al pie de las escaleras básicamente porque mi madre nos había limitado a ese espacio; todo estaba perfecto. La mesa estaba preciosa con las velas encendidas, el champán enfriándose, el asado despidiendo un olor maravilloso...normal que mi madre no nos quisiera cerca de la cocina ni del salón.

- ¿Qué demonios se están haciendo? - preguntó Seiya – Mina tarda mucho en arreglarse pero... ¿tres horas? Creo que esta vez ha batido su propio record... ¿a que sí Nicolás?

- ¿Mmmmm? - mi hermano estaba de nuevo pegado al puñetero móvil, en ese momento me daban ganas de estirar la mano y ver que coño miraba con tanto interés cuando oí los tacones repiquetear mientras las chicas bajaban las escaleras.

Vale, si pensaba que Serena había estado hermosa con ese vestido negro del otro día...lo de hoy no tenía explicación. Serena estaba enfundada en un precioso vestido rojo de gasa con un poco de vuelo que le llegaba a la mitad del muslo revelando una deliciosas, piernas subidas a unas peligrosas sandalias de tacón. Esta vez se había dejado el pelo suelto perfectamente peinado en ondas. Me llenó de alegría ver que el corazón que le había regalado para Navidad estaba debidamente colgado, colocado en ese lugar privilegiado cerca de sus pechos. Cuando llegó al último escalón me sonrió y me miró con los ojos entornados a través de esas larguísimas pestañas...

- Wow – dije señalándola.

- ¿Eso es todo lo que tienes para decirme? - sonrió haciendo que sus dientes blancos contrastaran con el pintalabios rojo.

- Sí...digo no...- sonreí – Estás espectacular...- sonrió de lado.

- Hoy me he encargado de que estos zapatos no me hagan daño – levantó un poco la pierna derecha haciendo que me perdiera de nuevo en su piel nívea – Me he tirado toda la santa tarde andando por la habitación de tu hermana con el pijama puesto y los tacones – me reí en alto.

- Arreglada pero informal, ¿no?

- Algo así...

Cuando llegaron los Kou todos pasamos al comedor y nos sentamos en la grandiosa mesa que había preparado mi madre. Esta vez no hubo conversaciones serias, se podía decir que estábamos mucho más relajados que la semana pasada.

- Pues si, luego podíamos ir al sitio aquel de los cócteles – sugirió mi padre – Me muero de ganas por ver a mi querida esposa un poco achispada – mi madre sonrió avergonzada mientras le daba un golpe cariñoso en el brazo – Es que estás muy graciosa...

- ¿Os apuntáis, chicos? - dijo el señor Kou.

- ¿Le estás preguntando a los chicos si quieren salir de marcha con sus padres? - preguntó mi madre sorprendida – Oh, vamos...ellos tendrán sus planes...

- Si, vamos a ir a casa de una compañera de la universidad...hará una fiesta y eso...- dijo Nicolás.

- ¿Tu también irás, hija? - preguntó mi padre preocupado por mi hermana.

- Sí, estaremos un ratito...

- Ya sabes, nada de alcohol y...

- Nada de alcohol ni estar mucho tiempo de pie – repitió Mina – Jamás podría hacer algo que perjudicara a mi bebé – sonrió de manera tierna.

- Así que...os vais de fiesta...- dijo mi madre sonriendo de manera pícara mirándome directamente a mi – Eh... ¿la chica que te gusta...estará allí? - casi me atraganto con el asado.

- Pues...sí, claro que estará allí...

- Nada hijo...espero que tengas suerte – dijo mi padre moviendo las cejas. Oh Dios...

Miré a Serena. En estos momentos miraba el plato como si fuera algo nunca visto...Quizás le estaba dando otro de esos bajones suyos por no estar con sus padres en una fecha tan señalada. De manera disimulada la acaricié la pierna por debajo de la mesa haciendo que se sobresaltara ligeramente.

- ¿Estás bien? - murmuré mientras sentía su piel caliente bajo mis manos.

- Sí...supongo...

- No me gusta verte así, Serena...

- ¡Vamos! ¡Vamos! - la voz gritona de mi hermana hizo que mi conversación con Serena acabara casi antes de empezar – Quedan quince minutos para que empiece el año nuevo...

Cuando los platos fueron retirados de la mesa con ayuda de todos, mi padre puso la televisión para conectar con la plaza de Time Square para ver la retrasmisión para recibir el año nuevo. Instintivamente me puse al lado de Serena. Sin duda era a ella a la que tenía que agradecer mi cambio...no mi cambio físico, sino el interior. Gracias a ella había conocido muchas sensaciones y sentimientos hasta ahora desconocidos para mí. Comenzó la cuenta atrás. Uno, dos...miré a mis padres abrazados...tres, cuatro...mi hermana acunaba su barriga inexistente ante la atenta mirada de Seiya...cinco, seis, siete...a pesar de su cara de preocupación por el comportamiento extraño de Nicolás, Rei tenía sus manos entrelazadas fuertemente...ocho, nueve...miré a Serena y me sentí cohibido al notar que ella ya me estaba mirando. Sus ojos azules me miraban como si no me hubieran visto nunca antes...diez, once...terminé de comprender lo que realmente quería cuando me sonrió de esa manera...doce...Esa sonrisa...era mi locura...

- Feliz año nuevo, Darien – susurró mientras mis hermanos, mis padres y los Kou se abrazaban.

- Feliz año nuevo, Serena...

La acaricié con dulzura el rostro mientras ella se apoyaba en mi mano y me acerqué para besarla...lamentablemente la besé en la comisura de los labios y no como deseaba en ese momento. Serena me miró y me sonrió...y el momento mágico duró poco ya que todos vinieron a abrazarnos y a felicitarnos.

- Venga, vamos – dijo Mina muy ansiosa – Tenemos que irnos a la fiesta...

- Cálmate, cariño – dijo Seiya – Quítate esos zapatos ahora mismo y ponte algo más cómodo, por favor...

- Pero si apenas son un par de centímetros de tacón y...- la mirada suplicante de Seiya terminó de convencer a mi hermana – Está bien, ya subo a cambiarme...

- ¿A ti te apetece ir a esa fiesta? - le pregunté a Serena.

- Pfff...

- Nosotros nos vamos, chicos – dijeron mis padres y los señores Kou antes de salir de casa – Tened cuidado y no bebáis lo que vayáis a conducir...

La casa de la famosa Haruna estaba bastante alejada de la nuestra, así que teníamos que coger el coche sí o sí. Decidimos coger los coches por parejas; Nicolás y Rei, Mina y Sei y Serena y yo por si alguno de nosotros quería irse antes para no molestar a todos con el coche. Serena se enfundó en un abrigo negro que la sentaba de muerte. La ayudé a meterse en mi nuevo coche y arranqué.

- Mina está como loca con la maldita fiesta – murmuró Serena mientras miraba por la ventanilla.

- Supongo que es normal...dentro de unos meses estará totalmente centrada en su bebé – dije mientras conducía.

En uno de los semáforos me permití mirar detenidamente a Serena. Wow. El vestido era demasiado corto para mi bien; esas piernas pecaminosas estaban causando estragos en mi autocontrol. Y ese escote que podía ver a través del abrigo y que me había traído toda la noche como un loco...grrrr. Mis hormonas no estaban revolucionadas, estaban desquiciadas...ahora mismo mi cuerpo tenía ansias de Serena...se me estaba ocurriendo una idea...

- Antes no me has contestado... ¿Tienes ganas de ir a esa fiesta o no? - Serena me miró a los ojos.

- ¿Y tu? ¿Tienes ganas de ir? Seguramente Neheriana esté allí y...

- Respóndeme, por favor... ¿tienes ganas? - Serena suspiró sonoramente.

- No, no tengo ni pizca de ganas de pisar esa bendita fiesta – sonreí como un idiota.

Conduje hasta el centro de Tokio...y pasé de largo la dirección que Nicolás me había dado. Serena me miró sorprendida.

- Tenía entendido que Haruna vivía justo en la calle que te has pasado...

- Ya...es que...no vamos a ir a la fiesta...- tomé el desvío para ir a las afueras de Tokio – Se me ha ocurrido algo mejor...- la carretera no podía estar más solitaria. Genial. Aparqué en el arcén, en una parte con mala visibilidad. Serena y yo nos miramos – A mi tampoco me apetece ir a esa casa...

- Pero Neheriana va a estar allí...

- Pero yo ahora prefiero estar aquí...- me estiré para desabrocharle a Serena el cinturón de seguridad – Contigo...- cerró mucho los ojos.

- Me estás provocando...- susurró.

- Esa es mi intención...

Sin decir nada se quitó el abrigo dejándome ver la sedosa piel de sus hombros y escote. Y me besó. Me besó de la manera que a mí me gustaba, saboreando sus labios y su lengua, sintiendo el tenue sabor a fresa de su brillo de labios, sintiendo la piel de gallina de sus brazos bajo mis manos...

- ¿Tienes frío? - susurré contra su boca.

- No te preocupes...no vas a tardar mucho en calentarme...

Sonreí como un imbécil cuando Serena se posicionó sobre mí a horcajadas. Tanteó con la mano la palanquita para echar hacia atrás el asiento. Bien...mucho mejor así...Volvimos a besarnos mientras mis manos viajaban de arriba abajo por esos muslos desnudos sin querer tocar mi regalo antes de tiempo. Sentía la boca de Serena por todas partes, en mi boca, en mi cuello, en mi pecho...Se separó de mi ligeramente y me miró de manera tierna.

- Siento mucho lo del chupetón – susurró – No era mi intención hacértelo y mucho menos que lo vieran todos – sonreí de lado.

- Tranquila...me encantó que me lo hicieras...

Serena volvió a sumergir la cabeza en mi cuello mientras yo le acariciaba esas dulces nalgas desnudas. No aguantaba más la presión, y nunca mejor dicho, así que le bajé lentamente esa pequeña prenda que me separaba del paraíso. Cuando al fin la saqué por sus piernas y vi la prenda tragué en seco. Era un tanga rojo de proporciones minúsculas.

- Oh...me habría encantado verte esto en condiciones...

- Me lo puedo poner otro día si quieres...

Metí la mano debajo de su vestido y acaricié su intimidad húmeda. Los jadeos de Serena se perdían en mis oídos creando una grandiosa melodía mientras la torturaba con mis dedos. Ella no se quedó atrás, ya que pronto abrió la cremallera de mis pantalones y sin más preámbulos sacó mi miembro hinchado y empezó a masajearlo de esa manera tan increíble. Esta vez no me corté, jadeaba alto, liberando a través de mis cuerdas vocales el placer que Serena me estaba brindando. No podía más, así que la cogí por las caderas y la posicioné para penetrarla...Entonces oímos un gran golpe en la ventanilla de mi coche...me sobresalté cuando vi una figura oscura mirar hacia el interior. Serena también la debía de haber visto, ya que se abrazó aún más a mí...pero cuando vi el reflejo de las luces rojas y azules detrás de mi volvo comprendí que nos habíamos metido en un buen lío...

- Vístanse y bajen del coche – gruñó el agente de policía a través del cristal...


Que crren que pasara ahora

En el Prox Capi hago las gracias porque este lo subo rapidin, besos...