v. Gratitud

Sakura intentó limpiarse la sangre en vano por décima vez antes de suspirar y oprimir la parte alta de su nariz nuevamente. En serio, ¿quién diría que una nariz puede sangrar tanto?

Miró hacia Syaoran, cuyos ojos estaban concentrados en el camino con un brazo apoyado en la ventana del auto y el otro ocupado en manejar el volante. No se habían hablado desde que subieron al auto; Sakura se sentía extremadamente incómoda.

Se aclaró la garganta, incapaz de seguir en silencio por más tiempo. "Uhm... Gracias por llevarme al hospital"

"Claro, no hay problema"

Sakura tamborileó sus dedos contra su regazo, el silencio incómodo amenazaba con continuar. "Y... exactamente ¿qué tan lejos estamos?

Syaoran la miró por un instante, analizando su semblante, y rió. Ella tenía una apariencia absurda. Sangre por toda la blusa de trabajo que antes fue de un blanco inmaculado, una enorme cámara colgando de su cuello y una expresión mezcla de aburrimiento, aturdimiento y algo de ansiedad en su rostro. "Estás algo ansiosa, ¿eh?"

Sakura exhaló fuertemente ante tan inteligente afirmación y regresó a su posición original, mirando el camino por la ventana. Ella solo quería ser amigable. Desgraciado.

Syaoran tuvo que contenerse las fuertes ganas de reír. "Estaremos en cinco minutos, no te preocupes"

Ella detectó la diversión en su voz. Incapaz de mirarlo –por orgullo–, optó por enviar un mensaje a su jefe para explicarle que no regresaría a la oficina por algún rato.


"Me siento terribleeee", se lamentó Yamazaki. "Yo fui quien envió a esa chica allí. ¡Sola, indefensa y a su suerte! ¡Y ahora tiene la nariz rota!"

Chiharu se sentó al otro lado del escritorio de su novio y lo observó algo arritada. "Eres muy estúpido algunas veces, Takashi. Repítemelo, ¿qué es lo que ella te dijo?"

Yamazaki alcanzó su celular en silencio y se lo pasó a Chiharu. Ella dirigió su mirada a la pantalla y leyó el mensaje que Sakura había enviado.

"Sufrí un pequeño accidente en el estudio, había demasiada gente. Quizás tenga la nariz rota, voy al hospital para que me revisen. ¡No se asusten!". Una serie de íconos seguía al mensaje en un intento por no preocuparlos.

"Bueno, gracias a Dios suena como si no estuviera muy preocupada por ello y dice que quizás tiene la nariz rota, o sea que no lo sabe con seguridad" suspiró Chiharu regresando el celular al lugar en el que estaba originalmente. "Probablemente no es gran cosa, pero tú" le reprochó duramente apuntándole con un dedo el pecho, "¡tienes que ser más cuidadoso con tus exigencias! Debiste saber la cantidad de gente que habría ahí. ¿En qué estabas pensando? Quiero decir, te dije que la chica es increíble haciendo su trabajo, ¡pero eso pasa por mandar a alguien y dejar que se las arregle por su cuenta! ¿La viste? ¡Ella se ve tan frágil! ¡Probablemente fue aplastada por la multitud de paparazzis frenéticos!" Chiharu alzó una mano sintiendo que podría tener que rebuscar amablemente algo del sentido común de su novio, dadas las circunstancias.

Yamazaki puso sus brazos sobre la cabeza y se estremeció, pero asintió. "Lo sé, lo sé. Seré más cuidadoso a partir de hoy"

Chiharu suspiró, bajando la mano. "Bien. Deberías ofrecerle pagar la cuenta del hospital"

"Cierto... Realmente espero que se encuentre bien. Ella parece el tipo de persona que mentiría sobre su bienestar con tal de no preocupar a los demás"

Chiharu dio la vuelta al escritorio y depositó un beso cariñoso en la mejilla de su novio. "Le preguntaré cómo se encuentra y te aviso. Estoy segura que estará bien. Debo terminar mi artículo para las tres, así que regresaré a trabajar. Nos vemos en el siguiente break", le dijo mientras salía de la oficina y le regalaba una sonrisa.

Su novio era uno de los chicos más dulces que conocía, pero Chiharu secretamente se preguntaba a sí misma cómo alguien tan cabeza hueca podía manejar exitosamente una publicación entera.


"¿Dos horas?" repitió Sakura, abriendo los ojos con molestia ante el tiempo de espera que le comunicó la recepcionista.

"Es solo una estimación, señorita, así que podría ser menor el tiempo, pero lo lamento. Las tardes siempre son muy atareadas" contestó la recepcionista señalando una gran cantidad de gente sentada alrededor en el lobby del área de Emergencias.

"Entiendo, pero..." miró alrededor, fijando los ojos en Syaoran, sentado cerca y frente a un televisor, quien se había puesto lentes oscuros y otro gorro de baseball sobre la cabeza para entrar subrepticiamente con ella al hospital. Nadie parecía haberlo reconocido aún, pero Sakura estaba empezando a entender la magnitud de su fama, especialmente luego de un día como ese. Alguien podría reconocerlo en cualquier momento.

"Está bien", suspiró Sakura, regresando la mirada a la recepcionista y sonriendo cortésmente. "Solo me iré. Esta herida no es tan grave, ni siquiera fui yo misma quien quiso venir, de todos modos–"

"Señorita" replicó la recepcionista con un ápice de alarma en la voz. "Recomiendo profundamente que se quede para recibir tratamiento, ¡sin importar el tiempo que esto implique!"

Sakura frunció el seño. "Pero si es solo un sangrado nasal..."

La recepcionista señaló con los ojos la blusa ensangrentada. "¿Cuánto tiempo lleva sangrando?

"Calculo que una hora, más o menos" contestó Sakura, lloriqueando un poco y pensando que ya no había tanta sangre saliendo de su nariz.

La recepcionista sacudió la cabeza. "Señorita, no puedo obligarla, pero creo que, pensando en su bienestar, debería quedarse a recibir atención"

Sakura se mordió el labio. Ella realmente no tenía tiempo para quedarse sin hacer nada por dos horas. ¿Qué podría ser lo peor que pudiera pasar si se iba? Bueno, tu nariz podría quedar permanentemente desfigurada, pensó de la nada, y gracias a eso suspiró resignándose. "Está bien. ¿Podría ver esos formularios, por favor?"

Luego de completar los formularios del hospital, recibir un paquete de hielo y una férrea advertencia por parte de la recepcionista para quedarse hasta que le llamen, Sakura se dirigió penosamente de regreso a su asiento junto a Syaoran. "El tiempo de espera es algo largo" le murmuró, "así que puedes irte si lo deseas. Puedo regresar a mi casa en bus o llamar a mi amiga Tomoyo para que me recoja, probablemente ya habrá salido de su trabajo para la hora que terminen de atenderme. Estoy segura de que tienes mucho que hacer"

"¿Cuán largo?"

"Alrededor de dos horas"

Syaoran miró alrededor por un momento, sus labios se fruncieron mientras pensaba hasta que finalmente se encogió de hombros. "Me quedaré"

Sakura lo miró con sorpresa. "¿No tienes cosas que hacer?"

"Sí, pero sería muy descortés de mi parte dejarte sola aquí. Además, ya hemos desperdiciado una hora de mi tiempo que pude haber pasado grabando, y ya no estoy de humor para regresar. Si es por hacer una buena acción, mi agente probablemente me perdonará esto"

Sakura se frustró ante su actitud despreocupada, pero no podía quejarse. Sería muy solitario esperar sola, pensó. "Bueno... está bien. Gracias"

Syaoran asintió.

Esperaron por una hora, ambos mirando el televisor con los brazos cruzados. O, mejor dicho, Syaoran miraba televisión, mientras Sakura pretendía verla y luego volteaba de rato en rato hacia Syaoran, pensando una y otra vez cuán bizarra se había vuelto su vida los últimos días. Estaba en un hospital, esperando atención médica por una nariz sangrante, sentada junto a la más grande celebridad japonesa, y estaba como si nada. Encima, él había limpiado la sangre de su cara. Sintió ganas de reír histéricamente ante esa idea.

"Entonces, esa pequeña lesión tuya" dijo de pronto, sacando a Sakura de sus pensamientos, "sucedió porque eres una paparazzi, ¿cierto?"

"¿No es algo un poco obvio?"

"Bueno, solo estoy tratando de ordenar mis ideas. Supongo que la pregunta es ¿por qué demonios eres una paparazzi?" no había hostilidad en su voz al decirlo, pero aún así hizo sentir incómoda a Sakura.

A pesar de eso, se forzó a dar una respuesta. "La verdad, este no era el camino que yo quería seguir..."

"Suenas como una prostituta describiendo los inicios de su carrera" rió Syaoran.

"No seas tan vulgar" regañó Sakura con un ligero rubor en las mejillas por la ira.

"Lo siento, perdón. Continúa"

"Como decía" siguió, "yo no quería este trabajo. Me esforcé muchísimo en la universidad para convertirme en una buena periodista y me gradué con uno de los mejores promedios y todo eso. Luego de graduarme, decidí tomarme un par de años libres para armar un buen currículo para hacer una maestría, pero pasé momentos difíciles para encontrar un trabajo que pudiera elevar mis credenciales y pagarme lo suficiente como mantenerme. No tengo contactos, así que conseguir un empleo en una revista prestigiosa no es fácil. Finalmente, cuando conseguí una, me puse tan nerviosa que no la aprobé. Y tampoco podía quedarme esperando a que un trabajo cayera sobre mi mesa, así que estuve trabajando un tiempo como mesera–"

"¿Por qué no le pediste ayuda a tus padres? Económicamente, me refiero" le interrumpió Syaoran con el seño fruncido.

Sakura sonrió un poco al ver el interés en el atractivo rostro del chico. "Mi padre tiene suficientes responsabilidades como para preocuparse por mi renta y mis gastos. Quería ser independiente"

Syaoran gruñó como respuesta. Eso era de algún modo admirable para él, y estaba sorprendido.

"En fin, mi mejor amiga estaba preocupada por mi situación, supongo, porque estaba realmente desesperándome, y se las arregló para hacerme aceptar una entrevista en Glimmer –el lugar donde trabajo– porque lo hizo sonar como si fuera una revista de verdad, no un tabloide".

"Espera, espera. Ella te dijo que la publicación se llamaba Glimmer, ¿y tú creíste que era una revista seria?" resopló Syaoran.

"Quiero decir, no esperaba que fuera algo grandioso" respondió a la defensiva, "pero yo no era familiar con ese ambiente de los chismes y celebridades en lo absoluto hasta hace unas pocas semanas, así que no me lo restriegues, ¿de acuerdo? Ni siquiera sabía quién eras tú hasta que me asignaron tomarte fotografías"

Syaoran alzó las cejas y su mandíbula se bajó un poco. "¿Tú no habías escuchado sobre mí... para nada?" le dijo con voz débil.

Sakura asintió. "Es decir, claro que había visto tu cara por ahí en las noticias o comerciales y cosas por el estilo, pero nunca presto atención a ese tipo de cosas. La farándula no se relacionaba con mi interés periodístico"

El pobre chico sufrió un bajón de ánimo mientras parecía desinflarse en su silla.

"¿Estás bien?" le preguntó Sakura. Se veía algo extraño de pronto.

Asintió con la cabeza, incapaz de admitir que las palabras de la chica le habían herido el ego. Él jamás había conocido a alguien no que hubiese oído de él antes. Esta era definitivamente la primera vez. "Continúa con tu historia. Perdón que te interrumpa tanto"

Ella se le quedó mirando por un momento, pero finalmente se encogió de hombros y continuó. "Bueno, fui a la entrevista e intenté irme cuando descubrí que era una revista de chismes de celebridades, pero mi jefe es la persona más amable que hay y prácticamente me rogó que me quede por solo un año. Dijo que tenía contactos –sé que suena algo poco creíble" agregó rápidamente ante el resoplido de Syaoran al oír eso, "pero así sea cierto o no, la paga es muy buena y realmente necesito empezar a trabajar en alguna publicación", terminó Sakura con un suspiro cansino, mirando hacia la nada, "aunque sea en un tabloide".

Syaoran la miró atentamente, tratando de procesar el repentino cambio de sentido que sus opiniones sobre esa chica habían sufrido. No necesariamente tenía que estar de acuerdo con su decisión de trabajar para un tabloide, pero ahora entendía mucho mejor sus motivos. La fortaleza de carácter que ella tenía se le hizo evidente, mucho más que antes. Nunca pensó que vendría el día en que un paparazzi se humanizaría ante él, pero ¿realmente podía verla como paparazzi? Ahora, ella parecía una chica algo rara con una triste historia que solo quería una foto suya.

Impulsivamente la alcanzó y alborotó sus cabellos con la mano. Ella se sobresaltó, había estado muy metida en sus pensamientos, y volteó a mirarlo con sorpresa. Él sostuvo su mirada por un momento, sus pensamientos nadaban en su mente...

Basta. Ella es una paparazzi. No hay nada más que saber.

Con eso, Syaoran pronunció el primer comentario sarcástico que se le ocurrió. "Y finalmente esto nos lleva a tu nariz severamente dañada, ¿eh? Qué paparazzi tan inteligente"

"¿Alguna vez alguien te ha dicho que esos lentes están pasados de moda desde hace una década? Para ser una celebridad, eso da pena" le contestó sacándole la lengua.

Él abrió la boca para responder, pero la recepcionista llamó a Sakura, indicando que su turno había llegado. Ambos se pusieron de pie, caminando fuera del lobby y a través de las puertas abiertas.

Imaginándose que el doctor no se percataría –o quizás, incluso aunque lo notara, no le importaría– que una celebridad estaba en su presencia, Syaoran se quitó los lentes y los guardó en un bolsillo.

Bueno, tal vez hay un poco más por saber de lo que quisiera admitir.


Sakura seguía a Syaoran por detrás hacia la salida del hospital arrastrando los pies.

Syaoran se detuvo y miró detrás de él, ocasionando que Sakura se estrellara contra su espalda con un sordo sonido. "Te vas a caer si no caminas bien, y tendremos que regresar para volver a ver al médico"

"Lo siento, es solo que estoy tan mareada" le contestó sofocando un bostezo.

Han pasado varias horas desde que ambos entraron a Emergencias, donde determinaron que el corte en la nariz de Sakura era tan profundo que necesitaba cauterización y que, consecuentemente, necesitaba la administración de anestesia general. Aunque estaba un poco más alerta que cuando despertó, su mente aún estaba nublada y fatigada. Sakura hacía todo lo posible por no echarse en el césped y quedarse dormida.

"Estuvimos ahí por un desagradable largo tiempo..." murmuró, mirando hacia el ocaso para captar el momento en el que el sol despedía sus últimos rayos antes de subir al auto de Syaoran. "Gracias por quedarte conmigo"

Syaoran se encogió de hombros. "No es nada. Me alegro de que tu nariz estará bien"

Luego de que Syaoran encendió el motor y manejó fuera del estacionamiento, Sakura le dio su dirección y se echó en el asiento haciendo un intento desesperado por mantener los ojos abiertos. ¿Cuán vergonzoso sería quedarse dormida en el auto de Syaoran Li? Ella ya se había humillado frente a él en un día más que en varios años juntos. Ella estaba tentada de tratar de empezar una conversación con el para poder mantenerse despierta, pero en su confuso estado mental le era difícil pensar en cosas que decir.

"¿Crees que estarás en problemas por no haber regresado al trabajo?" preguntó Syaoran de la nada, mirándola por un momento.

"No, mandé un mensaje a mi jefe temprano para decirle que probablemente estaría en el hospital el resto de la tarde. Es muy amable, así que e tendió"

"Ya veo, eso es bueno". Hizo una pausa antes de continuar. "Eh... En fin, antes de irnos, le pedí a la recepcionista que me envíe la factura del hospital. Yo lo pagaré"

Los ojos de Sakura se abrieron mirando a Syaoran. "¿Qué? ¿Por qué? ¡Eso sera muy costoso!"

Syaoran simplemente levantó una ceja ante eso, y Sakura se sonrojó un poco de la vergüenza, pues recordó de pronto que estaba hablando con una celebridad que fácilmente ganaba varias veces su sueldo.

"Que sea costoso no es problema para mí" le contestó encogiéndose de hombros. "Nunca antes había tenido la responsabilidad por la lesión de alguien en mis manos. Quiero pagar para asegurarme de que no me vas a demandar"

Sakura se irritó al escuchar eso. ¡Qué coraje con este tipo! "Hey, no soy ese tipo de persona–"

"Calma, tu presión sanguínea aumentará y llenarás de sangre mi carro de nuevo" le dijo exasperado. "De todos modos, yo considero que no eres ese tipo de persona pero realmente no te conozco, así que espero que entiendas que la experiencia me ha enseñado a no confiar en los de tu tipo. Es una oferta que difícilmente puedes rechazar, y lo sabes"

Sakura lo miró con enojo, a pesar de que no se sentía a gusto con eso él tenía razón. No podía darse el lujo de rechazar una oferta tan generosa como esa, sin importar la motivación tan ofensiva que estaba detrás. "Está bien. Gracias... Pero nunca fuiste responsable por esto, tú lo sabes"

Él se encogió de hombros nuevamente. "Fuiste herida mientras hacías tu trabajo, el cual me vincula". La miró por un momento. "Y aún creo que tú podrías hacer mejores cosas con tu vida mientras intentas conseguir tu trabajo soñado, pero no necesariamente pediste estar en eso. No puedo reclamarte nada por ello"

La mirada de Sakura se suavizó. No estaba segura sobre qué pensar acerca de él, pero a pesar de sus palabras tan duras le había hecho muchos favores a ella ese día, sin tener que hacerlos. "Gracias", le dijo suavemente. "Te debo mucho"

"No te preocupes"


"¿Es éste el lugar?" preguntó Syaoran mientras entraba al estacionamiento pobremente iluminado de un complejo de departamentos que se veía de bajo nivel.

Al no conseguir respuesta, miró hacia el asiento de pasajeros y descubrió que Sakura se había quedado dormida, con la cabeza colgando hacia un lado. Frunció los labios, preguntándose qué hacer; odiaba tener que despertarla porque parecía estar mareada hasta el punto de sentirse exhausta pero si no lo hacía la única opción era cargarla hasta su departamento, lo cual... bueno, eso está mucho más allá de mis límites.

"Hey" dijo, empujándole el hombre con un solo dedo, "ya llegamos".

Aún no había respuesta.

El dedo se convirtió en una mano entera, sacudiéndole el brazo entero. "¡Sakura!"

Ella finalmente se movió, abriendo los ojos lentamente y mirando alrededor. "Oh, estamos en casa"

Syaoran sonrió divertido ante su desorientación químicamente inducida. "Sí. Antes que te vayas, dame tu número para poder enviarte el mío"

Demasiado cansada como para poder expresar su gran sorpresa, Sakura simplemente se le quedó mirando con la curiosidad escrita en su cara.

"¡Para así poder asegurarme de que estás bien! Quiero que me llames mañana y me digas cómo vas."

Sakura le sonrió. "Eso es inmensamente amable de tu parte"

No supo qué contestarle. "Bueno... Sí. Gracias" murmuró mientras veía a Sakura marcar el número en su teléfono.

"Gracias por traerme. Y por todo lo demás. Nos vemos" le dijo Sakura entregándole de vuelta el celular. Se le notaba somnolienta.

"¿Qué? ¿nos veremos?"

"Quizás nunca de esta forma de nuevo, pero sí necesito fotografías de ti para poner pan sobre la mesa, ¿recuerdas?" replicó con una amarga media sonrisa y se despidió nuevamente antes de cerrar la puerta del auto.

Syaoran la vio caminar hacia el edificio y entrar, y se quedó sentado en el auto por algunos momentos más. Imágenes de sus ojos esmeraldas inundaban su mente de nuevo. Todo el día tuvo que esforzarse para no quedarse mirando esos ojos ni pensar en su misterioso parecido con los de Mizuki.

Suspirando, cambió de velocidad en el embrague para ir a su propio departamento, tragándose la extraña e incómoda sensación que se estaba formando dentro de él.


Bizarro, bizarro, bizarro.

Los pensamientos de Sakura nadaban mientras ella trataba de llegar a su departamento, el adormecimiento hacía que su mente pensara en todo y al mismo tiempo nada. Al llegar, dejó sus cosas en el suelo y se puso sus pijamas. Tras palmear a Kero, su gato, colapsó en sobre cama, cerró los ojos y su mente se fue a la deriva casi inmediatamente. Todos sus pensamientos apuntaban a cuán extraño había sido ese día.

Casi como una señal, Sakura escuchó su celular notificando que había recibido un mensaje de texto. Tras abrir el teléfono, sintió un brinco de emoción por un momento. El texto enviado por un número desconocido leía:

Soy Syaoran. Me alegro de que llegaras bien. Llámame mañana, hazme saber si estás mejor.

Bostezando, Sakura regresó el celular a su mesita y dejó que el sueño se apodere de ella. Todo esto será como un sueño mañana, pensó antes de finalmente quedarse dormida.

Unos impactantes ojos azules cruzaron miradas con los suyos mientras se preguntaba a ella misma qué es lo que pasaría luego. Ella había estado esperando por este momento tanto tiempo que le era difícil aceptar que finalmente estaba sucediendo.

"Te quiero", alcanzó a decir, "aún"

Los ojos azules se suavizaron. "Yo también te quiero", contestó. La sostuvo un poco más cerca a él.

Ella tenía miedo de besarlo, no quería cruzar la línea. Esa parte de su relación ya había acabado, ¿no es así?

Él no parecía pensar lo mismo. Con movimientos terriblemente lentos, se apoyó hacia delante y la jaló más cerca a él, y sus labios se encontraron con los de ella. Esto era lo que ella había estado esperando. ¿Qué más podría ser?

Respirando con dificultad, ella se alejó. "No puedo. No puedo"

Él sonrió. "Está bien"

Apoyó la cabeza en su pecho, y sintió las lágrimas formándose en sus ojos. "Sabes lo que yo quiero... Ahora, la decisión es tuya". Armándose de coraje, se obligó a levantar la mirada hacia él nuevamente, asustada por lo que él podría contestar.

Los brazos que la sostenían desaparecieron, y ella se sintió cayendo hacia atrás a la nada. De pronto, él ya no estaba.

Sakura despertó de pronto y miró a su alrededor, desorientada por un momento antes de darse cuenta de que fue un sueño. Se sentó en la cama y se llevó las manos a la cara, mordiéndose el labio mientras sentía las lágrimas correr sobre sus mejillas. Había pasado mucho tiempo desde que tuvo un sueño como ése... ¿Por qué ahora?