Disclaimer: Soul Eater no me pertenece. Es de Atsushi Okubo (¡ Héroe!) ¿Claro como el mismo lodo?

¡Hola~!

¡Sip! Yo aquí, subiendo esta nueva historia que tengo para ustedes. Ojala les guste, (me he concentrado lo mas que pude en esta historia. Quiero que salga bien). Aunque, todavía tengo las otras historias pero, esas no quedaran inconclusas, solo un tiempo paradas.

Bueno, leed cuanto queráis.


Prologo.

"Condenados"

Feed my eyes, ¿Can you sew them shut?

Alice In Chains.


En ese momento daban en la televisión pero, para ese momento, yo ya era un manojo de nervios apunto de explotar y, ciertamente, lo que decía me dejaba muy sorprendida.

Kami carraspeó a un lado mió y farfulló algo que no alcance a oír del todo bien, había podido captar las palabras "indignante" y "vampiro." Un sudor frio me recorrió el cuello y, una corriente fría me azotó de una manera despiadada.

Me abracé a mi misma, intentando darme algo de calor ya que no llevaba mucho para mantenerme abrigada.

Marie, se levantó del asiento forrado en terciopelo color melocotón y cerró la ventana, -que se había abierto por el fuerte viento- lo agradecí mentalmente y, sin darse vuelta, me dijo:

—No queremos que alguien se enfermé—comentó, una sonrisa acompañaba su rostro mientras cerraba la ventana y los cristales de esta resonaron ante el fuerte impulso.

"Por fin cierran la ventana." Pensé, más tranquila de no tener que pensar que tendría que soportar aquel frio que me molestaba.

—Hoy ha habido mucho viento…—opinó, Kami. Ligeramente dio un leve sorbo a su té.

—Es posible que nieve—los ojos de Marie se iluminaron, -como el de una niña-, al decir eso.

Una agitación de excitación incoherente me llegó; de un momento a otro me sentía feliz de imaginar aquella capa blanca decorando las calles.

Mi felicidad no duró mucho. Volví mi vista a la pantalla,-todavía encendida y con la misma noticia-. Una mujer lloraba, desconsolada, desesperada y entre jadeos incontrolables intentaba dar alguna declaración al reportero:

—N-no…comprendo… c-como ocurrió esto…—balbuceó entré lágrimas, que caían como cascadas por sus ojos hasta sus mejillas. Con las manos, intentaba,-inútilmente-, despejarse la vista, que debía de estar completamente nublada por las lágrimas—.Con todo esto del tratado… ¿Cómo e-estas cosas siguen sucediendo?

Un escalofrió me recorrió la espalda y me acerqué un poco más a Kami.

Buscaba algo de consuelo.

Kami me pasó un brazo por mis pequeños y delicados hombros. Me acercó a ella de manera cuidadosa; me sentía segura tanto con ella como con Marie.

—Maka.—me llamó, Kami.—no tengas miedo de ellos.—susurro.

Levanté mi rostro y vi como me observaba; mis ojos se encontraron con los suyos, tan iguales y tan diferentes al mismo tiempo. Me miraba de una manera compasiva; mi temor a de darle lástima en aquel momento.

—Y… ¿Si me atacan o…me muerden?—pregunté, completamente aterrada ante esa idea.—¿Si me convirtiera en uno de…ellos?

Kami, me sonrió de manera maternal.

—Jamás dejaré que te pase algo—concluyó, demasiada confiada en si misma. De alguna manera quería aferrarme por completo a su promesa; sentirme segura cuando saliera a las calles, sola.

Más calmada volví mi vista a la televisión.

—…No nos han informado si atraparon al culpable. Se sabe con precisión que fue un vampiro y con el asesinato de Jim Wolfe, se da el tercer asesinato en este mes…—informó, el reportero.—Ahora mismo vamos con el ministerio de protección público para…

Marie apagó la televisión y la pantalla queda en negro. Ese era el aviso "ya no había nada más que ver."

Abrí los ojos, sorprendida y un tanto molesta pero, en una parte le agradecí porque ya estaba muy aterrada.

—Maka, es mejor que vayas a dormir—dijo, casi ordeno sin darme oportunidad alguna de negarme.

Asentí y, di un salto del sillón al suelo para poder irme a mí habitación. Ya debía de ser la hora en que ellos deben de estar buscando a una pobre persona de quien alimentarse.

Death City, como siempre esta noche no dormirá tranquila.

Con ocho años ya entendía perfectamente la situación de la ciudad. Aquí, existen cuatro reglas fundamentales para nuestra sociedad, que se crearon luego del "Tratado de paz entre vampiros y humanos." De todos modos, muchos han de estar aburridos de darse caza entre ellos.

Me dirigí a la última habitación; al final del pasillo donde se encontraba mi cuarto. Curiosamente, era el más alejado de todos pero, eso no me asustaba como a otras chicas de mi edad, no, yo le temía a otras cosas.

Abrí la puerta con un chillido agudo y, vi la habitación en penumbra donde solo podía ver las siluetas de los objetos entre la oscuridad. Entré, intentando no pisar alguna de mis cosas tiradas.

La primera regla, decía:

"Vampiros y humanos no pueden darse caza; vampiros no pueden alimentarse de humanos y, humanos no pueden cazar vampiros."

Tiré las sábanas de mi cama y, me subí en ella para luego acomodarme y taparme para poder quedarme dormida. Mi osito de peluche reposaba a mi lado, observándome con sus ojitos de botón y su sonrisa cocida.

La segunda regla, decía:

"Los vampiros no registrados son considerados ilegales y por ende, van contra la ley."

Marie tenía razón: esta noche había mucho viento y se escuchaba de una manera un tanto tenebrosa para mi gusto. Abracé a mi osito mientras observaba por la ventana el cielo nublado y, algunas hojas, chocaban contra esta (seguramente se habían caído de algún árbol debido al viento).

La tercera regla, decía:

"Vampiros y humanos, no deben pelear entre sí. Si un enfrentamiento se lleva a cabo se condenara (luego de un juicio público) a muerte."

Cerré los ojos, intentando despejar mi mente de vampiros y asesinatos; no era muy reconfortante para irse a dormir. Quería preocuparme por cuentos con finales felices, en que el príncipe rescataba a la princesa y vivían juntos por siempre.

Quería poder pensar en otra cosa.

La cuarta regla, la más importante de todas, decía:

"Vampiros y humanos no pueden relacionarse entre sí de manera amorosa, si se llega a saber de eso a ambos se les condena a muerte."

Aquella, era la regla más importante; mi padre me había dicho una vez que era "La regla de oro", decían que era muy peligroso que debido a una relación como esa, naciera un hibrido entre vampiro y humano, eso podría crear una sobre población de vampiros.

No podían arriesgarse a algo como eso. Aunque, yo no entendía mucho de eso porque todavía no me era necesario pero, algún día lo sería.

Miré por última vez la ventana y, me apretujé más junto a mi osito. Cerré los ojos, esperando que el sueño irrumpiera, esperando no tener una pesadilla como últimamente había tenido.

Este no era un mundo muy seguro pero…había que acostumbrarse a el.


¡Tadaaa~!

¿Qué les ha parecido?, ojala haya gustado. Bien, quería agradecerle a Miyoko Nott por soportarme y ayudarme a corregir la historia -abacho-. Gracias también a ustedes queridos lectores por entrar a leer ;D.

¿Review? Para saber la opinión. Se agradecen.

Nitta se despide.