Disclaimer: Soul Eater no me pertenece. Es de Atsushi Okubo (¡Héroe!) ¿Claro como el mismo lodo?

-tira confeti. Cara de Heichou- ¡Feliz año nuevo, queridos/as lectores! Ojala tengan un bonito año, eh.

Como soy buena persona (mentira) he traído el final de Condenados. Si, final, este evidentemente es el último capítulo de esta historia que he tenido en el tintero mas de un año. Es cierto que me siento bastante feliz de terminarla. Claro. Esta historia me ha traído un montón de dolores de cabezas y me siento realizada al saber que lo he terminado.

No quiero molestarlos. No crean que Nitta se despide de esta historia así como así, abajo pondré agradecimientos (para que no se ilusionen si el capítulo les parece tan largo), así como los libros. ¿Por qué? Porque siento que debo hacerlo. Esta historia no estaría aquí hoy, subida y terminada si no fuera por muchas personas que me ayudaron. Me encantaría dejarles los agradecimientos tales pero bueno, no quiero alargarme mucho.

Y por supuesto, muchas gracias a las personas que leen/comentan. Tal vez hayan pocos que me sigan desde los inicios y es cierto que he perdido mucho brillo en esta historia. Pero de todos modos se agradece. Ojala les guste.

Leed, cuanto queráis~


"Condenados"

Capitulo dieciocho.

"Sangre"


«Mátala, mátala, mátala, mátala.»

El cuerpo de Medusa se inclino hacia atrás, parecía —durante un segundo—que no tenía columna vertebral. La sangre broto de su rostro, manchando el mío y las heridas se abrieron dejando a la vista parte de la carne, comenzó a sangrar casi de inmediato. El olor metálico me impacto de frente pero no me detuve para sentir nauseas o arcadas. Apoye un pie en el asfalto para darme impulso y poder darle otro golpe.

Medusa apoya la mano en el suelo mientras daba una voltereta hacia atrás y caía de pie con elegancia. Los vectores-sombra se dirigieron hacia mí tan rápido que se mezclaban todavía más con la oscuridad que había a mí alrededor. Si en este momento estuviera de manera normal me sería casi imposible verlos o tendría que hacer el doble de esfuerzo.

Pero yo podía verlo todo. Nada se me escapaba.

Mis sentidos parecían haber cobrado otra forma, como si no fuera la misma Maka; olfato, vista, oído, incluso el tacto se sentía diferente, más vivo. Era increíble la cantidad de cosas que se podía hacer con todo eso desarrollado. Habían dos yo y la que había estado encarcelada dentro de mi por fin había salido a la luz, por fin le habían quitado las cadenas y podía moverse con libertad. Durante el momento en que esta Maka no humana —la chica demonio— estaba libre la otra parte —la humana— estaba muerta. No existía y parecía no existir. Dentro de mí ya no había remordimiento alguno que me impidiera seguir atacando, destrozando el cuerpo de la bruja frente a mí. Era mi propio deseo de asesinarla y que sufriera, una muerte lenta para ella. Aquella voz en mi cabeza que siempre me había molestado diciendo lo que estaba bien y mal se había callado, la había amordazado para poder seguir con mi ira. Podía dejar salir a la chica asesina y a nadie le importaría.

Esto era mi verdadero ser, una asesina.

Mis manos temblaban por poder destrozarle la garganta.

Un vector fue dirigido hacia mi rostro. Encorve el cuerpo y di un salto hacia la derecha, esquivándolo. Me enderece mientras observaba a todas partes, a la espera por si intentaba atacarme por la espalda. Mi mano detuvo el vector sin importar que fuera tan duro que pudiera cortarme. Apreté la flecha mientras se removía para poder cortarme o mezclarse con las sombras de la calle. Jale con fuerza de ella haciendo que se cortara y se evaporara en mi mano, hecha un puño.

Lance una mirada asesina a Medusa mientras ella me miraba con veneno en los ojos. Mantenía una mano tapando la mitad de su rostro pero podía distinguir la sangre goteando por su barbilla y escurriéndose entre sus dedos. La frente la tenía pintada de escarlata y el olor seguía alrededor de ella como un perfume espantoso. Su serpiente reptaba por su pecho hasta quedar colgando de su cuello y mostrarme los colmillos, furiosa.

Gruñí.

—Maka…

No me di vuelta aunque reconocí la voz. Era Soul. Se escuchaba tan sorprendido que podía imaginármelo viéndome con los ojos abiertos y la mirada impotente que debía llevar. No podía observarlo en este momento, no sabría qué decirle y también temía que si lo hiciera Medusa me atacara… igual que Hero…

Quien ahora estaba muerto.

Los sollozos ahogados de Ángela no habían cesado, seguían escuchándose claramente. Parecía que estuviera al lado de ella. Me atronaba los oídos y me recordaba la realidad una y otra vez. Podía ver perfectamente el cuerpo de mi hermano tirado en el suelo envuelto en un charco de su propia sangre con el cuerpo perforado, vacío, sin nada que lo hiciera volver. La vida se le había ido. Me lo habían arrebatado para siempre y todo había sido mi culpa…

—Medusa… —maldije su propio nombre. Me lance al frente con fuerza, durante un segundo pensé que podía estar volando.

Los vectores iban directos a mí mientras Medusa se alejaba más por la calle. Cobarde.

Esquive hacia la izquierda y rodé hacia al frente para luego levantarme de un salto y poder seguir corriendo. Era sencillo porque las piernas me respondían casi inmediatamente, siempre había tenido buena resistencia pero ahora era ágil y resistente. Una peligrosa combinación. Tres vectores me atacaron al mismo tiempo, desde ambos costados y uno venía de frente hacia mí. Frené durante un segundo, con las dos manos detuve aquellas flechas oscuras y las corte de un tirón. A penas tuve tiempo de bloquear el tercero que me llego de lleno en el pecho, cortando parte de mi cuello y quitándome el aire. Lo agarre fuertemente con ambas manos sintiendo como cortaba mis palmas, incline el cuerpo hacia atrás para poder quitarlo.

Se evaporo.

En cuanto levante la mirada ya había otros cinco vectores dirigiéndose a mí. Creaban una pantalla que me alejaba de mi objetivo. Corrí hacia la derecha rodeando todo aquello, sería más temerario de lo necesario ir directo. Mi plan no sirvió de mucho, los vectores me siguieron con facilidad.

Salte hacia adelante y cambie la dirección directo a Medusa. Me di el último impulso con más fuerza que los anteriores y alargue los brazos para poder tomar su cuello. Intento detenerme pero no lo logro.

«Mátala.»

Impacte el cuerpo de Medusa y ambos caímos al suelo. Ella de espalda y yo impidiendo que escapara de cualquier forma.

—Mocosa… —farfullo Medusa. Su serpiente salió disparada de su cuello con las fauces abiertas directo hacia mi garganta. El veneno escapaba de sus colmillos en gotas y su lengua alargada se removía en el aire.

Con una mano —que no aprisionaba el cuello de la bruja— la detuve en el aire y le apreté la cabeza con facilidad. Quedo quieta e inerte mientras la lanzaba lejos de mí, hacia cualquier lugar. Medusa me miro estupefacta y con la ira chispeando de sus ojos. Si estaba en lo correcto aquel reptil era como Luce para Chrona…

Los vectores aprisionaron mi cuerpo y me jalaban por la espalda para que me alejara de ella. Me incline hacia delante aplastando mas el cuerpo de Medusa y apreté el agarre en su cuello, retorciendo la garganta y enterrando las garras.

Medusa se quedo quieta y me dio una sonrisa.

—Adelante. —Apreté mas su cuello—Mátame.

—Lo haré —gruñí y enterré las garras con fuerza. El cuello de Medusa estaba enrojecido y jadeo en busca de aire. En poco su tez pálida se había vuelto roja—Te mataré, bruja —escupí como si fuera ácido—.Mataste a Hero…

«Dios, lo mato… asesino a mi hermano.»

Medusa no podía hablar pero siguió dándome su estúpida sonrisa. Apreté los dientes con fuerza mandando una corriente eléctrica por mis encías. Levante la cabeza de Medusa y la estampe contra el suelo. El sonido de su nuca rebotando se escucho como un eco. Dio un pequeño grito que fue más bien como un gemido ahogado por el dolor. Aquello hizo que me sintiera mejor, como si una parte de mi venganza se estuviera cumpliendo.

Estaba hiperventilando, la ira nublando todos mis sentidos y con el único deseo de golpearla tan fuerte hasta que me desquitara, hasta zacear esta necesidad de verla muerta, de que sufriera.

Levante su cabeza y nuevamente la golpee contra el asfalto. Una y otra vez.

—¡Bruja! —Grite mientras se escuchaba el golpe sordo—¡Asesina!

Su cuerpo se removía pero no dejaría que escapara. De ninguna manera dejaría que eso pasara.

—¡Asesina! —chille.

Hice mi mano un puño y lo estampe contra la nariz de Medusa. El hueso crujió al momento de romperse y por un momento se quedo tan quieta que temí —porque todavía necesitaba desquitarme—haberla matado. Una pequeña risa escapo de sus labios. Le lance otro golpe, esta vez en la mejilla y más fuerte. Estampe su cabeza contra el asfalto y golpee su boca, apreté su cuello intentando asfixiarla, enterré mis garras en la carne sin ningún esfuerzo.

La sangre salpicaba mi rostro con cada nuevo golpe.

Mantuve aquella sincronía durante unos minutos que parecían no acabar nunca, cada golpe y un nuevo crujido. Mis nudillos se enrojecían y se estaban generando heridas, pero no me dolía. Estaba tan furiosa que no sentía nada. Jadeante, me quede un momento quieta, mi cabello caía por mi rostro ya que mi peinado se había desarmado. Mi cerebro se había bloqueado y cada músculo de mi cuerpo se encontraba tenso.

Medusa me miro con sus ojos brillantes. Su rostro magullado y manchado de sangre, parte de su ceja izquierda tenía una herida de la cual brotaba sangre y de su nariz goteaba también aquel líquido. Su labio estaba hinchado y reventado.

Era un poco divertido. Solo un poco.

—¿Por qué lloras, Maka? —cuestiono con sorna.

No entendí lo que estaba preguntando hasta que me di cuenta que algo recorría mi rostro despacio, haciendo cosquillas. Tenía las mejillas húmedas y pegajosas, la piel se me estaba secando. Durante un segundo se quedaba en mi mentón, convirtiéndose en una gota y luego cayendo para desaparecer. Eran lágrimas.

—Cállate —sisee. Temí que me salieran los sollozos que estaban en mi pecho, luchando por salir. Tenía un nudo en la garganta que me quemaba y me impedía hablar con normalidad. Esa sensación era terrible. No tenía suficiente aire y parecía que la que moriría asfixiada ahí era solamente yo.

—¿Lamentas la perdida de tu hermano…? —se río. Antes de que terminara estampe su cabeza de nuevo contra el suelo, con mas fuerza antes—Pudo haber vivido… —la golpee de nuevo pero simplemente reía—Si tú no lo hubieras distraído… —otro golpe, le di una bofetada mientras las lágrimas seguían escapando de mis ojos sin poder detenerlas. ¿Cómo podía llorar frente a ella?—Es tu culpa.

—Muere… —murmure.

Levante mi puño para darle un último golpe… pero fui detenida. Alguien me tomo la mano y con fuerza casi, casi hiriente detuvo mi puñetazo. Removí mi mano intentando en vano que me soltara pero simplemente apretó mejor su agarre. Mi cuerpo se inclino hacia atrás, soltando un poco a Medusa.

Con el ceño fruncido observe sobre mi hombro y me encontré con la mirada sin expresión de Soul.

—Suéltame —ordene tajante.

—No. —Removí nuevamente mi brazo para que me soltara pero me tenía sujeta por la muñeca. Si fuera la Maka humana la que estuviera aquí seguramente se la hubiera roto en ese mismo segundo—Mírala, Maka. No vas a poder matarla, es una bruja.

—¡No soy Maka! —Gruñí y sentí como mis dientes se enterraban en mis labios—¡Ella esta…! —«muerta», quería decir.

—No seas ridícula —Soul me retorció el brazo y mi cuerpo siguió el movimiento por inercia. En este momento tenía la sensación de que no le interesaba si me arrancaba o no aquella extremidad, con tal de detenerme.

«Golpéalo, mátalo a él también. Acabalo. Solo te estorba…»

Antes de que pudiera darme cuenta había dejado libre el cuello de Medusa, quien comenzó a toser en busca de aire y comenzó a arrastrarse por la calle, alejándose. Me lancé contra Soul. El golpe fue fuerte, sintiendo en mis huesos que dieron la impresión de vibrar dentro de mi cuerpo, ambos caímos al suelo y comenzamos a forcejar durante unos segundos. Era una lucha por ver quién estaría a merced del otro. Rodamos algunos metros, me enterré varios pedazos de vidrio en la espalda y brazos pero no me importo.

Soul me dio vuelta quedando sobre mi pero le lance un rodillazo al estomago con toda la fuerza que pude concentrar. Cayó de espaldas y me puse sobre él antes de que se moviera. Sostuve sus hombros contra el suelo y mis piernas lo aprisionaron con fuerza por las caderas para que no se moviera, apretando sus costados. Acerque mi rostro al suyo en una mueca, sentía la ira…

Él quería detenerme.

Me estorba…

—Estorbas… —gruñí. Apreté mi codo contra su cuello intentando asfixiarlo pero yo sabía que la mejor manera de acabar con un vampiro era atacando y perforando el corazón. Solo un golpe ahí, algo que acabaría para siempre con Soul.

Soul se removió debajo de mí y me miro con sus ojos escarlata impasible. Apreté mas el agarre intentando quitarle el aire y tantee mis botas, en mis tobillos. Se me había olvidado que siempre llevaba un cuchillo ahí, claro. Lo saque de un movimiento maestro y por el rabillo pude ver el filo brillando en la oscuridad.

Recuerdo que hace me había encargado de afilar aquel cuchillo con aquella estúpida herramienta que mi madre tenía en la cocina. Ese día había estado tan aburrida que no se me había ocurrido nada mejor que hacer. Ahora parecía cosa del destino.

—Maka —Soul me miro con los ojos abiertos. Fijos en mi, solo en mi, ¿por qué me mira así? Él me estorba. Debo acabarlo.

Lleve la punta del cuchillo a su pecho, justo donde podía escuchar el lento palpitar de su corazón. Un vampiro —nacido de esa forma— hasta que no se convirtiera en uno completo seguía teniendo pulso, pero lento porque no era completamente necesario aquella bomba de sangre. Se alimentaban de ella. Su corazón seguía siendo su punto débil, por la misma razón había que aprovechar este momento.

—Maka, cálmate. No eres tú —los ojos de Soul parecían querer perforar mi alma, ¿tengo eso? Debo matarlo, a él y a la bruja—.Debes controlarte… es Medusa a quien quieres.

«Mátalo. Él te odia»

—Tú… —murmure. La voz debía de tener razón. No podía estar engañándome, todos lo hacían y si no actuaba ahora quizás pasara otra cosa peor después—Tú me odias y estorbas —baje el cuchillo con fuerza hacia él, perforando su piel con esfuerzo porque era extremadamente dura, pero ahora podía hacerlo. Tenía la fuerza necesaria para ello.

—¡MAKA!

Dos voces distintas me llamaron desde ambos extremos, desesperadas. Me llamaban pero no a mí sino a mi otra yo, la que estaba desaparecida durante estos momentos. Las voces no eran la de Soul…


Dentro de La Orden regia el caos. Todos los Cazadores corrían de un lado a otro con armas en mano y ninguno se salvaba de tener heridas. El lugar estaba en llamas. Los monstruos de las brujas corrían registrando el lugar en busca de alguien a quien mutilar. Los Cazadores habían intentando por todos los medios evitar que entraran ahí pero habían fallado rotundamente, no habían supuesto que las brujas se habían fortalecido en este tiempo. Y eran más de las que esperaban. No tuvieron tiempo de recoger sus armas o idear un plan de defensa cuando ingresaron sin esfuerzo. Los perros del infierno y los Sin alma entraron, en menos de cinco minutos mas de la mitad estaban heridos y un cuarto habían sido devorados.

Black Star solo tuvo el tiempo de recoger su espada en la sala de armas y desenvainarla cuando un perro se lanzo sobre él.

«Es la primera vez que tantas cosas se tiran sobre mi en una noche —pensó con sarcasmo.»

—¡Black Star!

El aludido levanto la cabeza después de cortar la cabeza del perro y dejarla rodando por el suelo. Del pasillo envuelto en humo negro llego corriendo Spirit Albarn, con los ojos abiertos de puro terror y pánico. En las manos llevaba solamente unas dagas gemelas pero Black pudo ver el brillo del cañón de un revolver en la cinturilla de su pantalón.

—Spirit… —murmuro jadeante. Se había golpeado la boca y estaba seguro que se le había caído un diente. Se paso la lengua por la dentadura tanteando que todo estuviera en orden pero solo sentía la espesura de su propia saliva y la sangre.

Escupió hacia el costado y se sintió levemente aliviado al ver que no había ningún diente ahí. Podía ser la mejor noticia que había tenido en la noche.

—¿Qué haces aquí? —inquirió el hombre con la voz atropellada. Llego con el rostro sudado frente a Black y el cabello pelirrojo despeinado.

Spirit siempre le había parecido un hombre idiota y risueño, sus únicas arrugas eran las marcas de las risas que se había creado a lo largo de los años. Todo el tiempo —cuando Black pasaba en su casa con Maka— hacia comentarios estúpidos al respecto y Maka siempre le hacía un desprecio o comentario sarcástico. Los únicos momentos de seriedad eran en La Orden pero aun así seguía teniendo aquella característica jovialidad que nunca le abandonaba. Pero en ese momento no había ningún rastro de diversión en sus ojos y aunque siempre había tenido el aspecto de un hombre joven en ese momento parecía haber envejecido veinte años más.

Black Star levanto su espada. Dio un pequeño brillo bajo las farolas que todavía no habían sido explotadas o quemadas, todavía colgaban del techo intactas. «Este —pensó—es el peor momento para detenerse a hacer esa clase de preguntas.»

—La necesitaba.

—¡Debes salir de aquí! —Spirit estaba histérico—¡Vete ya, Black!

Si este fuera un momento normal Black Star se hubiera quedado a hacer un comentario como: «Nadie manda a un ser Divino como yo», pero en estas circunstancias era diferente. Desde pequeño lo habían entrenado para saber actuar rápidamente en casos de emergencia, algunas lecciones eran dolorosas y tortuosas pero había aprendido, sin olvidar ningún detalle necesario e importante. También —una vez, lo recordaba—le habían hecho un caso hipotético, para evaluar sus reacciones e ideas, sobre un escenario parecido a este. Demasiado parecido a este, no recordaba con exactitud quién había sido pero seguramente era un vidente encubierto.

Black Star no había pasado la pregunta.

—Pero…

—¡Ahora!

El muchacho suspiro y lo rodeo. Dio una mirada analítica a los pasillos que cada vez se llenaban más de humo y seguía escuchando con más fuerza los gritos de los que estaban allá en el salón, luchando o al menos haciendo el intento. Miro a Spirit y se dio cuenta que él no había pensado eso. Estaba con los ojos vacíos en un punto lejano, la preocupación latente en su rostro y gestos.

«Piensa en su esposa, en Stein, en Marie y… —Black se atraganto durante un segundo y sintió la garganta seca—en Maka.»

—Spirit… —quiso decir algo, lo que fuera, algunas palabras para reconciliarlo. Decirle que Maka estaría bien, que Kami estaba bien pero Black no estaba seguro de ello. Por primera vez en su vida no estaba seguro de nada. ¿Cómo estar seguro de algo que nunca había vivido?

—Te ayudaré a salir, Black Star —murmuro Spirit después de un segundo de silencio. Se volteo a verlo y aun teniendo el cansancio en sus ojos, parecía estar decidido—.No puedes pasar por ahí solo, te mataran. Te abriré paso.

Black le miro boquiabierto.

—Puedo hacerlo solo.

—No, no puedes —Spirit se adelanto y camino hacia el pasillo. Miro sobre su hombro al chico herido y magullado. Suspiro—.Pase lo que pase debes seguir directo a la salida, ¿me escuchaste? No creas que…

—Si sé —Black hizo tronar su cuello y tomo mejor su espada. Sonrió confiado a Spirit—Cuando salga buscaré a Maka. No dejaré que nada malo le pase.

Spirit no dijo nada. Simplemente asintió pero Black Star pudo ver el agradecimiento en sus ojos. Algo en aquella actitud hizo que se sintiera derrotado. Lo comprendió. Spirit no creía que iba a salvarse para poder ver a Kami y Maka. Si, es cierto, tal vez no estaba diciendo exactamente que sacrificaría su vida en aquel preciso momento para salvarlo… había asumido que estaría muerto antes de terminar todo esto.

Black Star también tenía ese pensamiento en la cabeza. No sobreviviría, algo se lo decía. Era imposible que ganaran… afuera la ciudad estaba siendo destruida y los civiles asesinados, incluso los vampiros estaban siendo acabados. A las brujas no les importaba quienes fueran mientras no fueran miembros de su aquelarre.

Sonrió con amargura. Le hubiera gustado besar aunque fuera una vez a Tsubaki antes de todo esto.

—Vamos.

Spirit se adentro al pasillo y Black le siguió el paso. No habían llegado ni a la mitad cuando estuvo obligado a bajar la cabeza y esconder la boca y nariz entre el cuello de su camisa. Los ojos comenzaron a escocerle debido al humo que venía del salón principal. No podía ver mucho, con suerte parte de la espalda de Spirit y pudo darse cuenta que él también estaba encorvado. Ambos comenzaron a toser. El humo parecía ahogarlo todo y le infectaba los pulmones de una manera agobiante.

A lo lejos —lo que parecían kilómetros—podía ver la luz que desprendía el salón.

Black siguió caminando con la cabeza abajo, intentando mantener la espada en sus manos y al mismo tiempo no ahogarse. Sus pasos parecían débiles y cortos. Los gritos cada vez más cerca de él. Podía sentir la adrenalina corriendo por sus venas, su corazón se aceleraba, latiendo con fuerza en su pecho. Incluso el latido parecía palpitar en sus sienes y retumbar en su cabeza como un tambor.

Estaban llegando al salón cuando Black se vio obligado a cerrar los ojos. Estaban llorosos.

—¡Vamos, Black Star!

Estaba seguro que Spirit había salido como una bala y se obligo a seguirlo de la misma manera. Todavía con los ojos cerrados se lanzo a ciegas contra lo que debía ser el campo de batalla durante el momento.

La espada le pesaba en la mano y levanto la cabeza mientras abría entre parpadeos los ojos. Durante unos momentos no pudo distinguir más que manchas borrosas que pasaban frente a él y el brillo del fuego que lo iluminaba todo, el calor abrasaba su cuerpo y el humo seguía haciendo que tosiera. Los miles de documentos y libros que se habían guardado y creado desde la antigüedad ahora ardían en una hoguera. Las criaturas pasaban corriendo a su lado y escuchaba los gritos de sus compañeros.

Black Star se obligo a mantener la vista al frente, fija en la espalda de Spirit quien disparaba con maestría y se dirigía con una agilidad sorprendente hacia la entrada.

Se sentía impotente al no poder ayudar a sus amigos…

No sabía cuántas brujas había en aquel lugar pero podía escuchar sus risas mezcladas con todos los otros sonidos.

—¡Rápido, Black! —bramo Spirit frente a él.

Black perdió el equilibrio durante un segundo al tropezar con el cadáver ensangrentado de uno de los Cazadores. Por suerte no le vio el rostro. Junto a él un Sin alma intento atraparlo y se vio obligado a agacharse y apurar mas el paso, casi chocando con la espalda de Spirit.

Estaban a unos metros de las escaleras de la entrada…

Black sonrió. Tal vez ambos podrían llegar a salvo.

—¿A dónde van?

Spirit se detuvo de golpe y por segunda vez en el menor tiempo posible Black Star casi choca contra él. Entre el humo y la distracción que eran las escaleras a la libertad, busco con la mirada la procedencia de aquella voz.

Un Sin alma se interpuso entre ellos y las escaleras. El hedor nauseabundo logrando marear más a Black Star que el propio humo y el calor de la habitación. Era como tener el basurero municipal frente a él. La horrible criatura dando extraños gorgoteos y con restos de tela entre los dientes de la boca.

Black miro hacia la derecha, como una figura menuda y curvilínea estaba de pie sobre una mesa todavía intacta. Todo en su postura señalaba indiferencia.

Cuando pudo distinguir quién era fue, de cierta manera, tan esperado que no se sintió sorprendido. Simplemente fue como si hubiera salido de una duda para comprobar que su respuesta era efectivamente la correcta.

—Kim —soltó.

—Hola —murmuro ella. Miro hacia el Sin alma y luego nuevamente dirigió su vista a ambos. No sonreía y por un momento Black pensó si estaba debatiéndose entre dejarlos escapar felices o no—Nos vemos —suspiro al final.

El Sin alma comenzó a moverse hacia ambos. Spirit retrocedió un paso mientras disparaba hacia las cuencas de aquel ser. Black Star observo sobre su hombro mientras pensaba cuánto tardarían en que otras cosas vinieran a pararle los carros. ¿Podrían encontrar alguna otra salida antes de eso?

—Black Star —murmuro Spirit sin dejar de disparar. Cambio las municiones y arreglo el revolver rápidamente. Black se inclino hacia delante para poder escucharlo mejor—.Lo distraeré… cuando sea el momento corre y ni te ocurra darte vuelta, ¿me escuchaste?

—Pero… —«¿Y tú?»

—Si me desobedeces te buscaré el resto de tu vida para castrarte.

—¿Y Maka? —no pudo contenerse a soltar. El Sin alma todavía se acercaba a ellos, por suerte era bastante lento y torpe. Parecía quedarse estático durante unos leves segundos cuando Spirit le disparaba. Kim no parecía tener intención alguna de entrometerse.

Los hombros y espalda del hombre pelirrojo se tensaron ante la mención del nombre de su amada hija.

—Todavía espero tu promesa —Spirit saco una de sus dagas de sus mangas y corrió hacia el Sin alma. Dio una patada certera en el costado, desequilibrándolo y antes de caer enterró el arma en lo que era su cabeza. La criatura chillo mientras se movía hacia el lado, furiosa—¡Black Star! —grito.

Black Star se quedo parado durante un segundo. Apretando el mango de su espada con fuerza. Podía hacerlo… debía ayudarlo. No podía dejarlo morir ahí. Miro las escaleras y luego a la criatura que estaba levantándose de nuevo para golpear a Spirit y él le miraba con los ojos desorbitados.

Dio unos pasos hacia la criatura mientras le apuntaba con el filo.

—¡No seas idiota! —grito Spirit. Le enterró otra vez la daga a la criatura y esta intento darle un golpe, lo logró esquivar—¡Vete ahora! —señalo la entrada.

Black hizo una mueca. Apretó las manos.

—¡CORRE!

—¡Mas te vale volver, pervertido! —Black Star giro el cuerpo mientras corría a todo los que sus cansadas piernas le daban, directo hacia las escaleras. Paso junto a Spirit.

«Si no vuelves yo… no sé qué le diré a tu hija… —el pensamiento recayó dolosamente en su mente.»

Durante un segundo creyó sentir una risa por parte de Spirit.

Paso junto a Kim quien sorprendentemente no le detuvo el paso. Subió los primeros peldaños de las escaleras, casi saltándolos. ¿Podría Spirit…? Sumido en la curiosidad Black Star miro sobre su hombro durante un segundo.

Y… al instante deseo no haberlo hecho.

El Sin alma había levantado a Spirit, mientras este se removía entre pataleos y forcejeos. Hizo una mueca de dolor mientras soltaba groserías y maldiciones contra un montón de personas y cosas. La criatura parecía estar rompiéndole las costillas. Black Star vio incrédulo como abría la boca y se lo lanzaba de un solo movimiento dentro… durante aquella caída, el tiempo pareció detenerse, Spirit miro a Black Star y formulo una sola palabra con el ceño fruncido: «Corre». La boca de la criatura se cerró y la cabellera pelirroja brillante de Spirit Albarn desapareció de su vista, al igual que él.

Black Star no supo exactamente cuánto tiempo se quedo de pie, atónito. Solo se dio cuenta que aun sorprendido sus piernas se movieron solas y comenzó a subir con mayor rapidez, saltando de dos en dos los peldaños, casi tropezándose en el camino y teniendo que apoyarse en la fría pared de piedra varias veces para no rodar hacia abajo. Los gritos seguían taladrando sus oídos y su espada ahora parecía no existir en su mano.

Spirit había…

Sintió arcadas, realmente deseo detenerse a vomitar o acostarse en el suelo durante unas largas horas.

Las escaleras parecían interminables y las rodillas le tiritaban. Los muslos le quemaban, pensó seriamente que no podría subir ni un solo escalón mas pero cada vez que aminoraba el paso recordaba al Sin alma y comenzaba a correr con mas fuerza. Debía…

«Escapar —pensó con rabia.»

Black Star nunca escapaba pero en ese momento estaba obligado a hacerlo. Era horrible, se sentía un cobarde.

Llego a la parte superior y se precipito contra la puerta, empujando con fuerza y su propio cuerpo para poder abrirla. Pareció ir mas lento de lo que él quería pero el aire le llego como un soplo de alivio, durante unos segundos se sintió a salvo y tranquilo. Solo hasta que pudo observar y recordar mejor cómo se encontraba el lugar.

Afuera había tanto o mas caos que adentro.

Una vez abierto Black Star corrió por el callejón para encontrarse con Tsubaki… la había dejado esperando a la entrada, en un lugar seguro. Nadie la vería ahí. Además ella era naturalmente más fuerte que él así que no debió haberle ocurrido nada.

«Que no le haya pasado nada —se encontró rezando mientras corría.»

Black Star giro a la derecha para poder pasar por una callejuela estrecha, debía encontrarse con Tsubaki en ese mismo instante. Verla ahí de pie esperándolo para que pudieran irse y escapar a alguna parte. Ahora tenía su espada y sería más fácil protegerla. Cuando comenzó a adentrarse a aquel lugar su corazón se detuvo durante un segundo e incluso dejo de respirar y un jadeo escapo de sus labios sin poder evitarlo. Estaba de pie observando atónito. En medio de la abandonada callejuela había solo un cuerpo inerte tirado en el suelo. Veía la forma de las piernas que no eran tapadas por algo… una chaqueta. Black Star se lanzo como una flecha hacia aquel cuerpo y quedo arrodillado a su lado. Su espada quedo abandonada en el suelo, el sonido metálico al caer algunos centímetros lejos de él.

Las manos le temblaban. En la oscuridad que había —casi total— pudo darse cuenta que aquella era su chaqueta. La que le había dejado a Tsubaki…

—Oh, Dios…

Con el sabor amargo en la boca y sin poder borrar la imagen de Spirit de su cabeza, levanto la chaqueta para poder ver el rostro de la persona que yacía en aquel lugar.

—Dios… —jadeo y la dejo caer nuevamente para taparle el rostro.

Se dejo caer hacia atrás, aterrizando en su trasero y apoyando las manos en un sucio charco. No le importaba. Tomo aire varias veces mientras la adrenalina era suplantaba por el miedo y la angustia. No podía dejar de temblar. Sus rodillas y manos dolían de una manera antinatural. Jadeo en busca de aire mientras se mordía el labio en un intento de calmarse.

No sabía si reír o llorar.

—Dios, Dios, Dios… —susurro con un hilo de voz. Incluso le castañeaban los dientes—Esta bien, esta bien —intento calmarse.

No era Tsubaki.

El cuerpo inerte que estaba tirado era el de Jacqueline O'Lantern Dupre, la mejor amiga de Kim y su compañera de clase desde siempre. Varias veces Black Star se había topado con ella en los pasillos y en algunos casos tenían conversaciones normales de gente que se tolera pero nunca llegaran a ser amigos de confianza. Incluso una vez habían tenido que hacer un trabajo, por obligación claro. Pero no era Tsubaki —para su alivio— no era ella.

Black Star se sintió un poco culpable por estar aliviado.

Levanto el rostro y busco por el lugar a Tsubaki, ella no estaba muerta. Entonces ¿dónde estaba? La había dejado ahí. La prueba era que esa era su chaqueta y había dejado que Tsubaki le esperara. No había ninguna otra cosa que diera señales de una pelea.

—Tsubaki… —llamo en un susurro. Luego más fuerte:—¡Tsubaki!

Nada.

Solo estaba la explicación de que Jacqueline se había encontrado con Tsubaki y ambas habían terminado en una pelea por X razón. No quería pararse a pensar en esas cosas. Al final Tsubaki mato a Jacqueline, —seguramente en defensa propia—, y como era tan amable le había dejado la chaqueta para tapar su cuerpo. Seguramente estaba muriendo por el remordimiento en ese mismo instante…

Pero Tsubaki se había ido y Black Star no tenía idea de a dónde. Solo podía esperar que estuviera bien. No… no podía darse el tiempo de buscarla, no en este momento, no en tales circunstancias. Aunque era lo que más quería y deseaba.

Recogió su espada y con esfuerzo se levanto, prácticamente obligándose a hacero. Camino con rapidez hacia la calle y corrió en busca de algún conocido, de Maka. Corrió lo más rápido que podía, dejando atrás y en el olvido su chaqueta y el cadáver de Jacqueline.


Dos pares de brazos diferentes me sujetaron y me lanzaron lejos de Soul. Alguien quito el cuchillo de mi mano y lo lanzo lejos, pude distinguir el ruido cuando termino varios metros lejos de mí. Los brazos hicieron presión contra mí, dejándome estática y sin poder moverme libremente.

Me removí. Frustrada di un grito mientras pataleaba y miraba a Soul. Pude ver como se levantaba sin apartar la vista de mí, todavía con esa extraña mirada. No me veía molesto y tampoco parecía a punto de atacarme, parecía todo lo contrario. Se tambaleo un momento. Unos brazos lo sujetaron para ayudarlo a mantenerse de pie y entonces recaía en la tercera persona que prácticamente había aparecido de la nada. La misma que me había quitado el cuchillo con facilidad.

—¿Estas bien? —pregunto Death the Kid, con un extraño tono de cortesía.

—Si… —Soul no aparto la mirada de mí.

—Estas herido —Kid frunció el ceño mientras observaba la herida en su pecho. Un extraño remordimiento se apodero de mí durante un leve segundo al ver aquello. No me habían dejado acabar por completo el trabajo pero había alcanzado a enterrar el cuchillo hasta la mitad, ese era un daño grave.

Soul chasqueo la lengua e hizo una mueca.

—No es nada. ¿Qué haces aquí?

—Pues… —Kid se detuvo a mitad de la frase. Levanto la mirada y yo también lo hice, a la distancia estaba Chrona y Medusa… pero no estaban peleando, era más bien el fin de una batalla. Chrona había enterrado su espada en el pecho de Medusa, atravesándola y todavía se la hundía más.

Intente moverme y liberarme de los brazos que me aprisionaban. Observe sobre mi hombro y pude ver unos mechones de cabello rubio que me rozaban el rostro.

«Mátala, mátala…»

—¡Suéltame! —rugí.

—Maka —susurro la persona. La conocía—No lo escuches, no escuches a Ashura. —era Kami—Intenta hacer que caigas en la locura, entiendo que este es… un poder difícil de llevar pero no lo escuches. Haces daño a quienes amas.

—¡Quita…! —me corte a la mitad de la frase. ¿Ashura? ¿Quién es? ¿Dañar a quienes amo?

—Solo mira a Soul… —a regañadientes hice lo que me dijo. Un dolor de cabeza se apodero de mí mientras lo observaba, seguía impasible pero ahora estaba solo. Kid había desaparecido de mi rango de visión. De la herida de Soul brotaba sangre y hacía una mueca mientras llevaba una mano a su pecho, se veía pálido. Era un vampiro, ¿los vampiros sufrían de esa forma?—Lo has herido y tú lo amas.

Apreté los labios. Eso no…

—Él…

—Eres un demonio, Maka. Sé que es difícil llevar tal poder pero te esta consumiendo —Kami susurraba con voz maternal y tranquila. Era mi madre, y yo la amaba—Debes volver a ser tú.

Un sollozo escapo de mis labios sin que pudiera evitarlo. El pecho ahora me dolía pero por otra razón. Las heridas en mi cuerpo parecían como si hubieran sido hechas recién porque dolían, dolían mucho. Mis manos dolían e incluso mi garganta ardía. Mi estomago estaba revuelto, seguramente si hubiera comido algo estaría vomitando en este instante.

—Mato a Hero… —solloce con voz ahogada por las lágrimas. Mi rostro estaba tibio y la brisa que llegaba—Ella… lo asesino —solloce y sorbí por la nariz. Quise derrumbarme en el suelo, como Ángela, pero ahora era sostenida por la fuerza de mi madre. En algún momento su fuerte agarre que había logrado contener a mi yo-demonio, se había vuelto en un abrazo reconfortante. Podía sentir como Kami también se estremecía y los sollozos ahogados que escapaban de sus labios. No quería que me diera cuenta que lloraba pero yo lo sentía. No estoy segura de quién consolaba a la otra solo que ambas estábamos igual de destruidas—Y fue… fue mi culpa.

—Maka… —otro sollozo ahogado.

Kami aflojo su agarre, se había vuelto mas débil y sus espasmos mas fuertes. Era una madre y había perdido a su hijo. Chrona —por quien había estado tan preocupada—, estaba bien. Ese extraño vampiro parecía estar lo suficientemente atento con ella como para no dejar que le ocurriera nada y estaban conteniendo a Medusa. La habían asesinado… habían logrado hacer lo que yo quería pero no alcance. Chrona estaría bien. Solo por esas razones me permití darme vuelta y abrazar con fuerza a mi madre, como hace muchos años no lo hacía, desde que era una niña que se asustaba con las noticias sobre vampiros y creía que en cuanto saliera a la calle iba a ser brutalmente asesinada.

Porque este mundo era cruel. Esta realidad en que vivimos era una ley salvaje en que solo el más fuerte sobrevivía…

Kami me abrazo mientras ambas llorábamos. Escondí mi cabeza en su hombro y recé porque mi hermano estuviera bien, donde sea que estuviera. Que me esperara. Deseaba que lo volviera a ver. También lloré por Soul, por el daño que le hice y porque era una idiota. Bote todo lo que tenía pero sentía que no era suficiente, que me faltaba más.

«No es el momento —me seguía repitiendo, pero no podía contenerme mas tiempo.»

Mi madre sorbió por la nariz y se separo un poco. Me sostuvo por los hombros mientras me observaba. Sus ojos del mismo color que los míos estaban hinchados y rojos, todavía las lágrimas acumuladas pero me miraba con determinación.

—Maka. Debemos irnos.

—¿Qué…? —mire sobre mi hombro pero Kami sostuvo mi rostro con firmeza.

Los gritos de dolor y los llantos constantes nos rodeaban. Parecía que cada vez todo empeoraba. Sentía la desesperación de toda la ciudad… como se moría.

—Escúchame, debes irnos ahora —Kami me miraba seria pero podía sentir como sus ojos se desviaban hacia el cuerpo de Hero—No podemos quedarnos aquí o nos mataran.

—Pero Medusa…

—Aunque Medusa este muerta hay mas brujas, todo un aquelarre y querrán matarnos —frunció los labios—A ti, a Marie y a mí. —debió ver la duda en mis ojos porque se apresuró a explicar:—Somos demonios, Maka. Muy poderosos, las brujas quieren eso. No podemos quedarnos, debemos escapar con la gente que también alcance a hacer eso.

—¡Pero! ¡Spirit y Black Star…!

—¡Debemos irnos, Maka! —Kami me zarandeo con fiereza—Ellos son fuertes… deben entender también la situación.

Kami me soltó justo en el momento en que Chrona dio un grito. Voltee a ver a mi amiga y entonces yo misma abrí la boca para gritar, pero de frustración.

Medusa empujo a Chrona quien fue recibida por Kid con ligereza. La bruja dio unos cuantos pasos atrás como si realmente no tuviera una espada incrustada en el cuerpo. Se llevo amabas manos al mango y tiro de ella, sacándola con brutalidad. La hoja negra ahora goteaba. Medusa sonrió, una sonrisa escalofriante dirigida a su hija quien pareció estremecerse y encogerse en los brazos de aquel vampiro. De un movimiento ligero lanzo la espada lejos de ambos.

Di un paso inconsciente hacia ella pero la mano de Kami sobre mi hombro me detuvo.

—Chrona… —murmuro Medusa. El corte en su pecho parecía estar sanando de a poco—Te quiero. —sonrió cínica.

Chrona se mantuvo en su lugar, todavía encogida y temblando. Parecía querer murmurar algo pero incluso para mi hablaba demasiado bajo para escucharla desde donde estaba. Death the Kid frunció el ceño y miro con ojos venenos a Medusa, como si quisiera asesinarla ahí mismo y estuviera planeando cómo hacerlo.

—Maka.

Kami seguía insistiendo.

—Hermana —una voz ajena resonó en el lugar, haciéndose escuchar sin ningún esfuerzo sobre los gritos de la ciudad. Levante mi mirada y pude ver como encima de una casa se encontraba de pie una mujer, muy guapa; tez pálida, cabello oscuro rizado y un vestido tal vez demasiado ajustado para ella. Llevaba un abanico en la mano. Miro hacia Medusa con un extraño brillo en los ojos.

Ella levanto el rostro y mostro una sonrisa ponzoñosa.

—Arachne.

Kami me tiro de la mano hacia atrás, más nerviosa que antes. Me di vuelta para mirarla y me di cuenta que realmente se veía mas que preocupada. Ella sabía quién era esa mujer o al menos entendía que tan poderosa debía de ser.

—Maka, ahora, tenemos que irnos.

—Pero… —¿Y Hero? No podemos dejar su cuerpo ahí.

—¿Vas a cuestionar todas mis decisiones? —tiro mas de mi hacia atrás.

Me solté de su agarre con fiereza.

—Voy por los demás —murmuré—Tú saca a Ángela…

Mi madre asintió. Me di vuelta lo más rápido que pude sin tener que mirar el cuerpo de mi hermano, sabia que Ángela no se había separado de él en ningún momento de este extraño suceso. Sabía que seguí triste —igual que yo y mi madre—, pero se había calmado. Al menos había dejado de gritar.

«Kid… —pensé, sintiéndome un poco idiota mientras con la mirada buscaba a Soul, ¿dónde se había metido? Yo… yo lo había lastimado, tenía que disculparme y ayudarlo—Trae a Chrona aquí. Debemos irnos a menos que quieras que ambos mueran en este mismo instante.»

No estaba segura de si me escucho, si es que podía llamarlo de esa forma, pero una mirada rápida hacia el vampiro me hizo darme cuenta que si fue así. Asintió en mi dirección mientras me observaba con seriedad. Levanto a Chrona con una facilidad increíble. Mi amiga pesaba lo mismo que una bolsa de papel vacía, era solo huesos y piel pero de todas formas era algo que se debía admirar. Ella chillo, nerviosa mientras se agarraba a su cuello para no caer. Kid pareció tele-transportarse hasta donde había caído la espada de Chrona, incluso para un vampiro era demasiado rápido en sus movimientos.

Me dio una mirada y con un gesto le indique que fuera hacia atrás. Asintió, nuevamente y apareció a mi lado. Chrona seguía aferrado a su cuello, parecía que temiera que se fuera a… morir en cualquier momento.

—¿Y ahora? —pregunto mientras acercaba mas a Chrona a su cuerpo. Por este momento deje pasar esa acción.

—Debemos… —mire a Kami quien estaba ayudando a Ángela a levantarse. La castaña escondía el rostro en el hombro de mi madre y ambas parecían estar llorando nuevamente. Yo misma aguante las ganas cuando vi a Hero—irnos. Salir de la ciudad.

—Bien —asintió con un suspiro.

—¿No te preocupa tu familia? —no pude evitar preguntar mientras volteaba a verlo con rapidez.

Sus ojos ámbar parecían tan nostálgicos que por un momento me arrepentí de mi pregunta. Me miro fijo, seriamente, parecía ver algo que yo no. Temí porque estuviera buscando entre mis memorias o algo peor, seguramente eso hacía en ese instante. Bajo la mirada a Chrona, quien se veía tan incomoda en sus brazos pero no se soltaba de todas maneras. Kid la apretó contra si con cariño, afecto e incluso ternura.

—No —levanto la mirada lentamente y me vio con seriedad—.Todo lo que me preocupaba lo tengo en mis brazos.

Baje la mirada y busque a Soul.

—¡Soul! —grite en un ataque de histeria, ¿dónde se había metido? Tengo que disculparme con él. Ambos debíamos escapar de esto.

—Maka… él se fue —me anunció Kid.

—No digas estupideces, Death the Kid —farfulle mientras buscaba por la calle. Medusa parecía estar hablando con Arachne. Kami ya nos estaba alcanzando. Yo no encontraba a mi… novio—.Dónde…

—No te miento, Maka. Fue a buscar a su hermana y a su familia.

—Pero yo… —lo mire sobre el hombro—No puedo dejarlo, ¿entiendes? Lo lastime, no puedo. No era yo quien estaba haciendo todas esas cosas.

Kid asintió y miro hacia Kami. Mi madre me lanzo una mirada que simplemente anunciaba que nos debíamos ir ahora o ahora. Hice una mueca y apreté los labios mientras volvía a voltear a la calle. ¿Por qué se había ido…?

—Maka, debemos irnos…

—No. Debo esperarlo.

—No volverá.

—O al menos no hasta que encuentre a su familia —esta vez fue Kid.

Mordí mi labio y tuve ganas de gritarle que se fueran. Iba a hacerlo pero justo en ese momento Arachne miro en nuestra dirección, pareciera que recién estaba reparando en nuestra presencia. De un solo movimiento elegante de muñeca apunto en nuestra dirección con el abanico y unas criaturas se acercaron a nosotros. No podía distinguir que eran pero si eran muchas y rápidas.

Retrocedí intimidada y choque contra Kid.

—Arañas —musito con fastidio.

—¡Corran! —ordeno Kami.

Me tomo de la muñeca y me obligo a darme vuelta y correr. Todos aquí eran muy rápidos, incluso yo lo era pero simplemente no podía hacer que mi paso fuera más rápido porque sentía el remordimiento por dejar a Soul en tales condiciones. Necesitaba mirar atrás y ver si estaba ahí. Él volvería, yo lo sabía.

Tome aire y miré sobre mi hombro.

Entonces lo vi. Incluso en la oscuridad y aunque estaba en movimiento pude distinguir su espalda y su cabello blanco que parecía nieve. Tenía los puños apretados y las arañas gigantes se dirigían directamente hacia él. El miedo porque saliera herido remplazo cualquier otra prioridad y me detuve en seco.

—¡Soul! —bramé.

Miro sobre su hombro y me miro con el ceño fruncido, parecía enfadado. Me indico hacia adelante rápidamente.

—¡Vete, estúpida! —Dio una sonrisa de medio lado cariñosa, mostrando sus afilados y brillantes colmillos. Esa extraña confianza que siempre lo había acompañado, desde que lo conocía, iba junto a él en ese momento. Sus labios formularon una frase:—«Nos vemos.»

Un agarre en mi muñeca me obligo a correr de espaldas, haciendo que casi tropezara. No aparte la mirada de Soul mientras veía como todas las arañas se dirigían directamente sobre él. Yo lo sabía, Soul podía ser muy fuerte y un vampiro de linaje pura-sangre pero aun así no era un vampiro completo y eran demasiados enemigos para él.

Ni si quiera tuvo tiempo alguno de defenderse como se debería. Soul cayó al suelo con un ruido seco y todas aquellas repugnantes criaturas se alzaron sobre él, hiriéndolo. Su imagen se perdió de mi vista mientras las lágrimas se acumulaban en mis ojos y me nublaban la visión. Las arañas no se quitaban, solo seguían sobre él e incluso llegaban más. Mientras todo eso pasaba Arachne sonreía con malicia, ocultando su rostro tras su abanico.

Mire hacia el frente mientras seguía corriendo. Solo guiada por el agarre de Ángela en aquella oscuridad. Los cinco engullidos por la oscuridad de la calle mientras dejaban atrás todo. Las lágrimas caían por mi rostro por tercera vez esta noche.

«Nos vemos, Soul —pensé mientras lloraba.»


A las afueras de Death City, desde la cima de una de las montañas nos encontramos con un grupo que —como había dicho mi madre— también había escapado. La mejor manera, internándonos en el bosque para que fuera más difícil encontrarnos. De ahí seguiríamos caminando hasta que… llegáramos a encontrar algo.

A mis espaldas Death City era consumida por las llamas y por la maldad de las brujas. Todas las personas que habíamos dejado atrás estaban a su merced…

Mi madre buscaba frenética entre la multitud. Se estampo en un abrazo cuando encontró a Marie junto a Stein sanos y salvos. Ambas hermanas sollozaron en los brazos de la otra y se consolaron con murmullos. Stein se veía más sombrío que antes pero vi la pequeña sonrisa en su rostro cuando también me localizo a mí. Me di cuenta en el momento en que Kami les informo lo ocurrido con Hero porque Marie se echo a llorar y Stein la abrazo con fuerza, reconfortándola contra su pecho.

Ángela se había apartado durante unos segundos pero yo sabía que también observaba la ciudad, y sabía en quien pensaba. Igual que yo lo hacía ahora…

Kami siguió buscando entre la multitud. La acompañaría pero me sentía muy agotada para ello. Solamente me resumía a seguirla con la mirada mientras pasaba entre las personas que había, no éramos más de treinta en total. La Orden había sido destruida. Mi propia guadaña había quedado atrás —eso me dolía, por supuesto, era mi arma—. Entre los rostros desconocidos pude ver a Justin, quien se mantenía serio apoyado en el tronco de un árbol. Su rostro tan perfecto estaba morado y tenía un rasguño en la frente. Kami se dirigió a él, desesperada, y simplemente le apunto a una roca hacia su derecha.

Black Star se encontraba sentado, con los codos apoyados en las rodillas y la barbilla en sus manos. Su espada en el suelo. Tenía la vista perdida y fija en el suelo, como si no quisiera ver nada más que eso. Conocía el sentimiento, estaba de la misma manera. Yo solo quería pensar que esto era una horrible pesadilla y en cualquier momento despertaría.

Kami camino hacia él con rapidez. Al parecer tuvo que llamarlo unas cuantas veces antes de que levantara la mirada y la viera. Una pregunta rápida por parte de mi madre y una respuesta igual de veloz de parte de mi mejor amigo. Negó lentamente con la cabeza, sus ojos opacados y su boca una línea inexpresiva.

No dijo nada más.

Kami se quedo de pie y no se movió. Seguramente se había puesto a llorar. Mi madre nunca lloraba pero en esta noche la había visto hacerlo mas veces que en toda mi vida. Era triste, por supuesto.

Levante el rostro a la ciudad y me perdí entre el brillo anaranjado que desprendía, el humo negro que emanaba y los gritos que todavía se alcanzaban a escuchar. Los gruñidos de las bestias eran tan escalofriantes que parecían congelarme el alma incluso a esta distancia. Apreté los puños. No sabía si estaba llorando, ya no lo sentía, seguramente lo estaba haciendo. Ahora… otra persona que había perdido esta noche.

Hero, Spirit y Soul…

Mosquito había sobrevivido. Ahora él se encargaba de guiar completamente nuestro extraño grupo de supervivencia.

Chrona toco mi brazo con cuidado y yo me giré a verla, apartando la vista de tan bizarro paisaje. Kid iba detrás de ella, completamente serio y de brazos cruzados. Era un vampiro pero no me molestaba que estuviera aquí con nosotros, antes había contado unos seis vampiros más.

—¿Vamos? —mas que una pregunta parecía una propuesta. No solo para mí, sino para ella. Irnos y dejar todo atrás. Olvidar esto, las perdidas y la destrucción al que siempre había sido nuestro hogar.

Nos creíamos héroes. Éramos los buenos de la historia pero esto no era como en las películas, juegos o comics. Era la vida real y aquí era muy difícil ganarle a los villanos. Los héroes habían sido derrotados y estaban siendo obligados a escapar de su mundo, de su vida, dejando atrás a sus hermanos y conocidos, de lo que habían amado.

Asentí y seguí el grupo que comenzaba a mimetizarse en la espesura del bosque. Todos parecíamos fantasmas, cada uno llevaba sobre sus hombros una carga terrible y seguramente una experiencia aun peor. Nunca lo olvidaríamos y serían nuestras pesadillas personales de ahora en adelante.

Black Star se unió a nosotros al final del grupo. Los cuatro caminando de los últimos porque no queríamos que nadie mas nos notara. Kid caminaba muy cerca de Chrona, me alegraba por ella, al menos no había perdido a alguien quien la cuidaría porque estaba segura él lo haría. Mi madre iba delante, cerca de Mosquito y con la mirada gacha, Marie la sujetaba de la mano con firmeza. Ángela iba a la mitad, abrazándose a si misma y con un paso lento, como todos los demás.

A nuestras espaldas, Death City seguía en llamas…

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Fin Condenados.

By: NittaRawr.


Agradecimientos (me jode si las personas a las que agradezca no lo lean, lo hago de todas forma, boludos):

Kryptonita: Por ser la primera persona en escuchar de esta (tonta) idea. Decirme que era buena y darme el animo/empujón para escribirla porque yo sentía que no era lo suficientemente buena para eso. Además de ayudarme a arreglar muchas cosas y siempre, siempre, estar ahí apoyándome. Ademas de ser el primer review en esta historia.

Bell Star: Por ser la chica que siempre me saca sonrisas con sus reviews y decirme que los capítulos son "la hostia" (y no sabía qué jodidas puñeteras era eso, en sus tiempos). Además de que en su momento en que quise borrar esta historia de la faz de Fanfiction ser la primera en saltar y decir "No lo hagas". Y también odiar a Medusa, te agradezco por eso (yo también la odio).

Ai-chan Wayland: Por apoyarme, subirme el animo siempre que pensaba que era una basura y no quería seguir escribiendo Condenados. Por darme una mano (a la distancia) y siempre estar presente fanguirleando con otra maravillosa chica española que conozco. Además de enamorarse de la frase de Kid y presentarse como él de ahora en adelante -yeah-.

candelaa-97: Por ser mi esposa/parabatai/gemela, ser mi fan número uno y decir que yo siempre seré su "autora favorita". Además de decirme que ama como escribo y muchas cosas más que no puedo decir por acá porque son secretos de matrimonio.

Ellie77: Tal vez la última pero no la menos importante, claro que no. A ella, seguramente, en este momento debo agradecerle tanto que no podré pagárselo al menos si no le doy unos veinte años de esclavitud. Por ser mi arma y de mis mejores amigas. Además de maldecirme cuando terminaba un capítulo, presionarme todos (si, todos) los días para que siguiera escribiendo y siempre preguntarme "¿Y cómo va Condenados? ¿Ya escribiste el capítulo?" Y cuando iba a borrar Condenados, putearme lo suficiente para hacerme (también) entrar en razón y decirme "Es una historia maravillosa, dale el respeto que se merece" (esa frase se me quedo grabada y creo que nunca la olvidaré).

Y por supuesto, agradecimientos a todos aquellos lectores de las sombras (así como Nico DiAngelo, todos son hijos de Hades a mi no me engañan), algunos que me siguen desde... que lo subí en el 2012, por los reviews, por la paciencia, por los favoritos y seguir esta historia. ¿Qué decir? Que con esta historia crecí mucho como persona y escritora así que bueno. En cierto modo me encanto escribir Condenados para ustedes. Muchas gracias por darme su tiempo y leer estas patrañas.

Nitta los ama, eh. -Nitta se pone cursi, de hecho-

Nos vemos por ahí.