Los días pasaron y tanto Serena como Seiya estaban más unidos que nunca. Ya no era ningún secreto en Brightness Magazine que ambos tenían una especie de relación. Era bastante obvio que algo muy grande se cocinaba entre ellos, pues se les veía juntos en todos lados, tanto dentro como fuera de la oficina. A pesar de que Serena aun no quería decir un sí definitivo, se sentía muy bien como hace mucho tiempo no lo hacía, y no le molestaba nada pasar tiempo con Seiya.

A las chicas les parecía una maravillosa idea que estuvieran juntos, a todas, claro, excepto a una. Rei ni siquiera salía de su oficina en todo el día, evitaba a toda costa encontrarse con Serena Tsukino porque sabía que no podría controlarse y querría golpearla hasta asesinarla. Necesitaba alejarla de su Seiya porque no permitiría que llegara de la nada y se adueñara de él después de todo el tiempo que le había tomado acercarse a él. Su única jugada era Diamante. A él tampoco le había agradado el hecho de que esos dos decidieran estar juntos, estaba demasiado interesado en Serena como para dejar que cualquier tipo se interpusiera entre ella y Diamante. Ya ni siquiera aceptaba salir con los demás porque detestaba completamente a Seiya y odiaba su actitud de llama la atención.

Rei decidió que era hora de tomar cartas en el asunto y jugar sucio. Sabía perfectamente que a esa hora Seiya estaría en su oficina sin tener que salir, por lo que decidió dejarle una nota a Serena en su oficina que decía "Te veo en mi oficina en 10 minutos. Seiya." Se dirigió a toda prisa a la oficina de Seiya y cuando entró, Seiya ni siquiera levantó la mirada. Rei se acercó a él lentamente y cuando al fin estuvo a su lado, él la miró con indiferencia.

-¿Qué haces aquí, Rei?-preguntó cruzándose de brazos.

-No sé si has notado que ya ni siquiera me diriges la palabra, me parece algo muy grosero de tu parte.

-Bueno… la verdad no lo había notado, ¿hay algo de lo que quieras hablar conmigo?

-Pues, solamente quiero decirte que…

Rei se sentó con habilidad en el regazo de Seiya y le rodeó el cuello con ambos brazos. Seiya se puso tensó y la miró con reprobación, pues la conocía perfectamente y sabía que planeaba algo.

-Por favor, dime lo que tengas que decir y vete. Y ¿podrías quitarte de aquí?

-¿Me tienes miedo?-acercó su rostro a él deliberadamente y Seiya decidió no moverse.-Antes disfrutabas mucho tenerme en tus brazos, ¿no?

Rei plantó sus labios sobre los de Seiya y comenzó a besarlo, a pesar de que Seiya apretó los labios y no hizo ningún ademan de seguirle el juego. Serena entró a la oficina y cuando vio la escena ante sus ojos, tiró la taza de café que traía en la mano y eso provocó que Rei se separara de Seiya. Serena laceró a Seiya con la mirada y ni siquiera se atrevió a mirar a Rei. Sabía muy bien que Rei no la quería y seguramente era a propósito, pero de cualquier manera, ver a Seiya en los brazos de esa mujer… se sintió herida y traicionada a pesar de que no quiso creer lo que veía. Salió de la oficina sin decir palabra y se encerró en el baño a llorar. No quería llorar, luchó contra su propio deseo pero al final las lágrimas se aprovecharon de ella. No supo cuánto tiempo pasó ahí metida hasta que Luna la sacó de ahí.

Regresó a su oficina y se dio cuenta de que Seiya había querido hablar con ella, pero Luna le había dicho que se había ido. No podía creerlo y no quería aceptarlo, pero le dolía, y eso era lo que más la confundía. Seiya no era nadie, era tan solo un hombre más al que había decidido darle una oportunidad, y ahora lo había dejado engañarla. Se sentía sumamente estúpida y lo que le dolía más era que se había dejado engatusar por un idiota.

Recogió sus cosas y cuando salía del edificio se encontró con Diamante, quien se le acercó sonriendo. Realmente no quería hablar con nadie sobre lo sucedido, así que no hizo más que sonreírle.

-Hola, Serena.-sonrió.-Hace mucho que no platicábamos, ¿no crees?

-Eso creo.-respondió cortante.

-¿Estarás ocupada hoy? Porque sería agradable salir un rato y platicar, ya sabes…

Serena lo miró extrañada. ¿Salir? No tenía ganas de salir a pasar el rato, pero pensándolo bien, quería vengarse del idiota de Seiya Kou. No dejaría que se burlaran de ella por ningún motivo, así que decidió aceptar y pagarle con la misma moneda.

-Está bien.-dijo Serena.- ¿Te parece si te veo en el Red Nights a las 9?

-Me agrada. Nos vemos entonces.

Por supuesto que lo último que Serena quería era pasar la noche con Diamante, solo deseaba estar en su departamento recostada en su cama y no verle la cara a nadie, pero sabía que era la única manera de desquitarse de Seiya y sus estupideces. Sabía muy bien que Seiya se molestaría muchísimo cuando se enterara de que había salido con Diamante y eso la hizo sentir bien. No estaba dispuesta a dejar que Seiya se burlara de ella. Pasó el resto de la tarde recostada en su cama, mirando el techo y aunque quiso evitarlo, las lágrimas se resbalaron por sus mejillas poco a poco, sacando sentimientos que creyó muertos dentro de ella. Primero un hombre que no respondía sus cartas, un hombre que de la noche a la mañana dejó de mostrar interés en ella. Un hombre al que nunca había visto pero del cual estaba profundamente enamorada, y ahora que decidía olvidarlo y darle una oportunidad a otro, la traicionaba. La vida debía ser una bonita broma para ella, quitándole todo lo que quería y deseaba. Se preguntó mil veces qué había hecho mal para merecer solo problemas y dolores. Como no quería impresionar a nadie, lo único que hizo fue ponerse una falda, un blusón, unos tacones y se amarró el cabello en una coleta. Retocó un poco su maquillaje y salió al estacionamiento.

No sentía ganas de nada, mucho menos de escuchar a Diamante toda la noche, pero si eso haría que Seiya se enojara, con todo gusto se sacrificaría. Cuando llegó al Red Nights, estaba algo abarrotado el lugar. Encontró a Diamante en una mesa para dos en una de las secciones privadas. A Serena no le agradó mucho eso, pero no tuvo más remedio que sentarse.

-Me da mucho gusto que hayas aceptado mi invitación.-dijo Diamante ofreciéndole una copa de vodka con ginger ale.

Serena la aceptó y le dio un trago pequeño.

-¿Puedo saber por qué?-preguntó Serena, aunque en realidad no le interesaba mucho saber.

-Me pareces una mujer extraordinaria, pero eso seguro ya lo sabías.-rió.-Además.-añadió.-No me gusta que te juntes con Kou, es un imbécil y un mujeriego.

Serena lo miró sorprendida, le pareció que Diamante sabía más de lo que hablaba.

-¿Sí? Eso creo… De cualquier manera ya no me importa, eso se terminó.

-Me alegra que te hayas dado cuenta a tiempo, una relación con él no te hubiera traído nada bueno.

-¿Sabes algo que yo no, Diamante?

-Oh, no, no, sé lo que todos sabemos en Brightness Magazine. No es un secreto que a Seiya Kou le gusta ir tras cualquier mujer hermosa que se tope.

Serena desvió su mirada de la de Diamante, no quería que se diera cuenta de que eso le dolía más de lo que creyó.

-A mí me parece que Rei le gusta de verdad.

-Bueno, no podemos decir, esos dos han tenido una historia tan larga que ya no sabemos.

-Pero no son novios oficiales.

-Bueno, no, pero… En fin, ¿Qué nos importa? No deberíamos estar hablando de esos dos.

-Tienes razón.-dijo Serena dándole un largo trago a su bebida.

Escuchaba lo que Diamante decía, pero la verdad era que no le prestaba atención. De vez en cuando desviaba la mirada para mirar a su alrededor, pues jamás había visto aquél lugar tan lleno. De pronto algo captó su mirada y provocó que su estómago se revolviera al instante. Vio a los hermanos Kou no muy lejos de donde se encontraban ellos, estaban solos y de alguna manera eso la reconfortó. Prefirió no decirle nada a Diamante, no quería problemas, pero eso no evitó que su corazón se detuviera al ver a Seiya. Lucía cabizbajo y serio, algo raro en él. Luchó contra si misma por no voltear, a pesar de que su objetivo era que Seiya se diera cuenta, de pronto algo la hizo arrepentirse. La tercera vez que volteó, su mirada se encontró con la de Seiya, provocando un colapso nervioso. Seiya se dio cuenta de lo que sucedía y apretó los dientes y el puño. Ver a Serena con Diamante era casi un insulto para la sociedad. No podía permitir que Serena hiciera eso solo por despecho y por molestarlo. Por supuesto no permitiría que salieran juntos de aquél lugar, porque él necesitaba hablar con ella y la haría escuchar así fuera lo último que hiciera.

Serena miró su reloj, y ahora que sabía que Seiya la había visto, lo único que quería era irse. Ya eran casi las doce, no quería estar más ahí. Le pidió a Diamante que se fueran de una buena vez y poniendo de pretexto el trabajo del día siguiente. Diamante pagó la cuenta y salieron del lugar, Serena trató de salir por donde Diamante no viera a Seiya. Sintió cómo Diamante la tomaba de la mano y no se opuso porque tan solo quería salir. Una vez fuera, se sentía más tranquila. El auto de Diamante estaba a unos carros del suyo así que se despidieron. Pero cuando Serena iba a decir adiós, sintió cómo Diamante la tomaba por la cintura y la jalaba hacia su cuerpo. Eso no le agradó nada y trató de separarse de él, pero Diamante solo sonreía y se negaba a soltarla.

-Por favor, Diamante, creo que esto es innecesario, ¿me sueltas?

-Bueno, te he invitado aquí, solo quiero mi agradecimiento.

-¿Estás loco?-dijo Serena forcejeando.-Te lo agradezco y ahora puedes soltarme.

-Bésame, Serena, eres la mujer que deseo.-Diamante acercó su rostro al de ella, pero Serena comenzó a golpearlo en el rostro y a forcejear.

Diamante se enojó y la sostuvo con más fuerzas. Fue entonces cuando Seiya con toda su fuerza lo separó de Serena y le dio un buen golpe en el rostro. Por unos segundos Diamante se quedó sin hacer nada, presionando el labio que emanaba sangre. Serena se quedó paralizada y antes de que pudiera reaccionar, Diamante avanzó hacia Seiya y cuando trataba de devolverle el golpe, Seiya volvió a golpearlo pero esta vez en el estómago. Serena quiso impedir más golpes, pero cuando se acercó a ellos, distrajo a Seiya y fue entonces cuando Diamante aprovechó para golpearlo en el rostro también. Comenzaron a desatarse más golpes y como Serena no pudo hacer nada, gritó. Gritó tan fuerte que ambos se detuvieron. Salió corriendo porque no quería estar ahí, pero sus tacones lo hacían todo más difícil, así que se cayó a unos cien metros de donde estaban lastimándose el tobillo. Comenzó a llorar, no por el dolor que sentía en el tobillo, sino porque odiaba que todo le saliera mal siempre. No podía mover su tobillo y le dolía demasiado como para apoyarlo y ponerse de pie. Miró en dirección a Seiya y Diamante y vio que se decían algo, después Diamante se alejaba y Seiya venía hacia ella.

-¡Serena!-gritó. Se agachó a su lado mientras le tomaba la cabeza entre las manos.- ¿Te duele mucho?

-¡Basta! No quiero hablar, solo quiero irme a mi casa, estoy harta de ti, de todos.

-Estás enojada, te voy a levantar.

-¡Déjame en paz! Déjame aquí y vete de una vez.

Seiya hizo caso omiso de las palabras de Serena y la levantó con ambos brazos, llevándola hasta su coche. Serena gritó todo el tiempo pero Seiya no la escuchó. La colocó en el asiento copiloto. Cuando se subió, Serena se había cruzado de brazos y miraba hacia el exterior.

-No puedo dejar mi coche aquí, Seiya, déjame ir a mi coche ahora.

-Serena, tienes un esguince, no puedes moverte. Vendré por tu coche después, aquí estará bien.

Nadie rompió el silencio en todo el camino. Serena ni siquiera se atrevió a mirarlo y Seiya decidió no presionarla. Volvió a cargarla para subir hasta su departamento y una vez dentro la colocó sobre la cama con cuidado.

-Podrás ignorarme todo lo que quieras, Serena, pero me vas a tener que escuchar. No puedes caminar, ni correr, no puedes ir a ningún lado. No te queda de otra.

Serena rodó sus ojos y desvió la mirada cruzando los brazos nuevamente.

-Yo no sé qué te hayan dicho, o qué te hayan inventado, pero yo no soy ningún mentiroso. A pesar de lo que viste, no quiere decir que haya pasado así. Fue un mal entendido, y no entiendo porque no dejas que te explique, porque nuestros problemas se podrían acabar rápido si quisieras escuchar. Rei ya pasó en mi vida, y para empezar nunca tuve nada realmente serio con ella porque no es la clase de mujer que le interese eso. Es caprichosa y envidiosa, realmente no me gusta eso de ella aunque sea bonita. Ella y yo no tenemos nada y te lo puedo asegurar. Sabes que no le gustas y que obviamente ella planeó todo para que nos encontraras. Puedes creerme o no, pero es la verdad. Y no me gustó nada verte con el estúpido de Diamante. ¡Nunca vuelvas a hacer eso! Si vas a ser mi novia, no quiero volver a verte al lado de ningún hombre, porque voy a golpear a todos si es necesario, pero no voy a dejar que nadie, escúchame bien, ¡nadie! Te toque. Solo yo puedo acercarme a ti y tocarte, ¿me has entendido?

Serena lo miró a los ojos y vio sinceridad en sus palabras. ¿Le creería? Pero jamás nadie le había dicho algo así. Su corazón palpitaba tan fuerte que casi creía que Seiya podía escucharlo también. Lo único que deseó en ese momento fue lanzarse a sus brazos. Algo en su pecho crecía con rapidez y supo que Seiya era lo que la haría olvidar, sería su salvación y no podía dejarlo ir así como así. Sin pensarlo dos veces, le rodeó el cuello con los brazos y plantó sus labios sobre los de él con suavidad y anhelo. Seiya se acercó más a ella y la aprisionó contra el respaldo de la cama. No podía soportar más estar alejado de ella y se inclinó para besarla mejor. La pasión crecía entre cada beso y de pronto se encontraba encima de ella, sosteniéndola por la cintura. Serena pasó sus brazos por la espalda de Seiya, como rogándole cariño. Con cuidado de no lastimarle más su tobillo, le desabrochó la falda y se la quitó con cuidado, admirando sus hermosas piernas que deseaba besar centímetro a centímetro. La acarició lentamente la entrepierna, aun sin quitarle las bragas. Serena comenzó a jadear y se aferró más fuerte al cuerpo de Seiya, que emanaba deseo y excitación. La deseaba con toda su alma y estaba seguro de que ella también. Se quitó la camisa y dejó que Serena recorriera las líneas que formaban sus músculos, provocando en él el mayor placer. Serena detuvo sus dedos en el botón de su pantalón y lo desabrochó con cuidado, bajando el zipper después. Lo acarició con cuidado en su miembro y sintió cómo se iba poniendo más duro en cada caricia. Lo necesitaba y lo deseaba con ansias.

Seiya no resistió más y se quitó los pantalones y el bóxer de una sola vez, exponiéndose ante Serena completamente desnudo. Serena jamás había visto a un hombre desnudo y Seiya le parecía hermoso. Supo que no deseaba ver a ningún otro porque en ese momento supo que no desearía a un hombre tanto como deseaba a Seiya. Seiya la despojó de su blusón y la observó en ropa interior. Era la mujer más hermosa que había visto y quería hacerla suya cuanto antes. Le desabrochó el sostén y le arrancó las bragas con la fuerza de su mano, provocando en Serena mayor placer. Con cuidado se colocó entre sus piernas y poco a poco se hundió dentro de ella hasta estar completamente dentro. Serena enterró sus uñas en la espalda de Seiya en cada embestida. Jamás creyó que tal placer existiera y jamás creyó sentirse tan inmensamente feliz y excitada. Seiya besó sus pechos una y otra vez, porque le parecieron perfectos y redondos, dejándolos rosados por sus besos. Acarició sus glúteos y los apretó contra él. Su deseo incrementaba cada vez más y aumentó la velocidad. Escuchó los jadeos de Serena en su oído y pensó que no existía en el mundo sonido más hermoso. La tomó por la cintura y con un movimiento ágil la movió, así que ahora era Serena quien estaba sobre Seiya. Serena comenzó a moverse de arriba abajo, primero con lentitud, y cuando supo cómo hacerlo, lo hizo más rápido sin dejar de mirar a Seiya a los ojos. Sintió la suavidad de su torso desnudo, aferrándose más a él. De pronto sintió cómo un cosquilleó le recorrió el cuerpo de pies a cabeza, haciendo que se inmovilizara por segundos que le parecieron eternos. Seiya se inclinó un poco y la abrazó. Ambos cayeron rendidos, sin escuchar nada más que sus propias respiraciones entrecortadas.

Una hora después, Seiya se levantó de la cama y fue a la cocina por una bolsa de hielo. Sirvió dos vasos de agua fría y mojó un pañuelo con agua tibia. Regresó a la habitación de Serena y la vio recostada boca abajo, mostrando su espalda y sus glúteos bien formados. Sonrió para sí. No podía creer que ahora era completamente suya y no iba a dejar que se fuera. Colocó los vasos en el buró y luego se sentó junto a ella y comenzó a besarle la espalda. Serena se removió y cuando sus miradas se cruzaron, sonrió. Seiya la acomodó sentada, colocó una almohada bajo su pie izquierdo y luego colocó la bolsa de hielos.

-Esto hará que baje la hinchazón.

Serena lo besó en la sien.

-¿Sí? Pero quisiera…

-Serena.-sonrió Seiya.-Eres insaciable.

-Tú tienes la culpa, eres irresistible.

La besó tiernamente en los labios.

-Tómate esa pastilla que te traje. No tengo que decirte que tienes que reposar algunos días, ¿verdad?

-¿Qué? Pero tengo que trabajar.

-Nada de eso. Si no quieres que empeore y que tengan que enyesarte, tendrás que quedarte aquí hasta que baje la hinchazón y puedas mover el pie. }

-Pero…

Seiya volvió a besarla, impidiendo que siguiera hablando.

-Descansa un poco, Serena, Brightness Magazine estará bien unos días sin ti.

-Gracias.-dijo de pronto.

-¿Gracias?

-Por cuidarme y por… Bueno, me has hecho sentir la mujer más feliz del mundo. Jamás había sentido lo que sentí hace rato y…

-Serena.-la interrumpió.-Después de esto yo no voy a dejar que nada te aleje de mí, porque ahora estoy más que seguro que eres para mí.

Ella sonrió y le tomó la mano.

-¿Te quedarás a dormir conmigo?

-¿Te gustaría?-preguntó Seiya algo sorprendido.

-Más que nada. Quiero que me abraces el resto de la noche porque si te vas… no sé si podría soportar no sentir tus manos sobre mi cuerpo.

Seiya sonrió de oreja a oreja y se acercó a ella lentamente, besándole el cuello y acariciando sus muslos con habilidad. Serena se removió y tomó la mano de Seiya con desesperación y la colocó en su entrepierna. Seiya la besó en los labios, dejándose guiar, acariciando las partes privadas de esa mujer que tanto deseaba. No pudo resistirlo más y de nuevo se colocó sobre ella para poseerla de nuevo.


.Darling He tardado un poco pero te lo prometí que el fin de semana lo tendrías:) espero que te haya gustado y te prometo que no tardaré mucho para seguir actualizando. Y sé que para algunos fics tardo un poco pero les prometo que poco a poco los voy a terminar toditos. Muchas gracias a todas. :)