No me pertenecen ni los personajes ni tampoco el marco narrativo.

Capitulo 21: El despertar.

La cueva y el lago eran lo suficientemente grandes para albergar el Sunny y a todos sus tripulantes. Las cientos de galerías estaban conectadas a través de estrechos pasillos poco iluminados y sólo los Garnianos sabían moverse por ellos sigilosamente ajenos al mundo del exterior.

Musa, era la ninfa inmortal que durante siglos protegió y lideró a los Garnianos, con justicia y sabiduría.

Miles de leyendas había sobre ellos, eran imposibles de encontrar, ocultos bajo el suelo marino. Ellos tenían sus propias leyes y normas, jamás molestaron a los seres de la superficie ya que como amaban la paz, preferían conservarse como una leyenda conocida por pocos.

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El tiempo pasaba lento. Los minutos se hacían días mientras ella encerrada, era incapaz de ver la luz del sol. Pero no desistía, el mal olor no hacía que sus defensas cayeran, las miradas perdidas de aquellas personas, que observaban cada uno de sus movimientos con frialdad y tristeza. Aquellos ojos muertos que la miraban, pero aún se ocultaban muchos, sobre los metros y metros de cadáveres sobre los que se veía obligada a caminar.

En la sala, era casi imposible respirar, pues los cadáveres en descomposición eran cientos, tal vez miles en El depósito V.

Sólo él era lo suficientemente cruel, para encerrarla en un sitio así.

La oscuridad del depósito le hacía recordar una vieja leyenda unos seres que vivían encerrados bajo el suelo marino, sobreviviendo en cuevas subterráneas que a veces llevaban a islas perdidas de la mano de dios, dónde había comida con la que se sustentaban. Recordaba que se denominaban Garnianos. Musa era su diosa, una dama eterna que tenía todas las respuesta, pero ante su presencia, sólo podías hacer una pregunta.

Cuentos para no dormir, se dijo.

El hambre se hacía insoportable y más de una vez pensó en comerse aquella carne putrefacta, pero siempre conseguía desviar aquellos pensamientos. Miró a su derecha, dos niños, con los ojos cerrados, yacían sobre un pequeño montón de muertos cercano. Ella sintió que jamás los olvidaría y también una gran lástima, pensó que debieron morir entre un gran sufrimiento.

Pese a todo siempre, resistía, porque aunque estaba débil era capaz de imaginar como ellos la buscaban incasables, que habrían aquella puerta de acero que se encontraban al subir unas escaleras. En ellas también había cadáveres tirados con desprecio como si fueran basura.

Imaginó como la sacaban de allí, ganaban la batalla y conseguía al fin, ser libre.

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El agua esparcía destellos por toda la cueva, destellos azulados que dibujaban sombras de gran belleza. Un pequeño halo de luz en el techo de la cueva la iluminaba, chocando con el agua en un conflicto eterno.

Ninguno de los tripulantes había recobrado el sentido y estarían así, mucho tiempo.

Mientras tanto entre las rocas unos seres con aparente forma humana, andaban hacia el barco y los humanos que había en el suelo. Eran seres con rasgos humanos pero con la piel mucho más pálida casi todos de cabello negro o muy oscuro y los ojos de un blanco tan puro como la luz.

-¿Que hacemos con ellos? ¿Cree usted que serán una amenaza? -dijo un soldado indeciso.

-¡ MATADLOS !

-¡Papá! ¡Ni siquiera sabemos quienes son! Tal vez no tengan nada que ver con El Pentágono...

-¡ NO NOMBRES ESA PALABRA ! O nuestra familia caerá bajo una maldición. Escuchame bien, si hay humanos que son capaces de ejecutar un plan tan horrible para atacar a los suyos como El Pentágono ¿quien no nos dice que no hay seres peores? Lo mejor es erradicarlos y que jamás sepan de nuestra existencia.

El hombre que hablaba con dureza era desde hace muchísimos años, el capitán de la guardia real. Su presencia era respetada en toda la ciudad, para cualquier persona. Su hija era una joven de unos 18 años, de piel blanca, pelo largo y rizado. Sus ojos blancos tenían un brillo especial, que decía que estaba dispuesta a defender a aquellos extraños hasta la muerte.

Vestía un vestido de seda blanca, y unas sandalias doradas.

Todos las personas que allí había, se fijaban en la joven que se estaba entre los piratas y su imponente padre, armado con una de las mejores espadas jamás conocidas. El valor de la chica era por todos conocido, pero su osadía era demasiada.

-Papá, ¿sabes que te digo? ¡Mátalos! ¡ Pero te convertirás en aquello que tanto odias !

El corpulento Garniano enfundó su espada y se giró desafiante. Ella había dado en el clavo. Atentar contra su personalidad o su honor eran cosas que no pasaban de moda.

-Llevadlos en camillas hasta mi casa, que no sufran ningún daño durante el transporte y Wina...

-¿Si papá? -dijo la joven con una sonrisa.

-Si algo pasa será responsabilidad tuya, además tienes el deber de cuidar de ellos. Por tu honor.

La chica se arrodilló ante su padre y puso una mano sobre su pecho.

-Por mi honor.

Los soldados obedecieron y cada uno de ellos fueron llevados a la casa del señor. No entraron en el barco por miedo a dañar sus pertenencias.

Cada uno de los tripulantes fueron acomodados en la casa del noble, fueron vestidos con las mejores ropas y Wina, la chica que les defendió, no paraba de mirar su estado. No parecía tener ningún problema simplemente habían perdido el sentido.

Como era de esperar que un barco pirata se colara en las galerías garnianas no era muy habitual y la noticia recorrió toda la ciudad. Los habían transportado en camillas y eso no los libraban de fotos indiscretas. Había tan sólo tres marcas de periódicos en la ciudad pero, los periodistas y fotógrafos se mataban por tener mas información que los demás.

La sección del corazón de las tres marcas tampoco se libraba de los cotilleos mas jugosos y se decía por toda la ciudad que en cuanto despertaran todos, pedirían entrevistas no solo sobre sus intenciones, sino también para averiguar cual de todos era el más ideal.

No solo los medios estaban al tanto, sin que también los mas altos cargos de la ciudad estaban en un gran debate. Vivos o Muertos esa era la cuestión.

El jefe de la guardia tras tener una larga discursión con su hija había cedido a defender a los piratas. Después de todo era exactamente igual a su mujer ya fallecida y por esa razón a Wina no podía llevarle la contraria.

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Pasaban las semanas y dos meses después de que las vidas de los Garnianos se alteraran de tal manera, los chicos despertaron y las noticias llenaron las calles. Pronto se verían sorprendidos por las fans que intentarían obtener un pedazo de cada uno, pero hasta entonces, paz momentánea.

-Carneeee... -dijo uno de ellos al abrir los ojos ligeramente.

-Acabamos de desayunar, no pienso hacerte más comida... -dijo otro en la cama de al lado.

-Callate estoy entrenando...

-Chicos no peleéis -dijo un pequeño renito mientras se revolvía entre las mantas.

-Cierto porque entonces os detendré con mi ejercito de 1.000 hombres...

-Eso no se lo cree nadie aunque sea SUPER...

-Ahora mismo leería un buen libro...

-Yo pondría mis dedos sobre un violín pero claro, yo no tengo dedos YOHOHOHOHO

Wina miraba atentamente la escena.

-¿Hablan dormidos? -preguntó la chica confundida.

-Pero están sanos -dijo una figura tras ella.

-¡Doctor! Gracias de nuevo por revisarles, yo la verdad no entiendo mucho del cuerpo humano.

-Es cierto... les ha costado un poco adaptarse a esto pero... lo llevan bien.

Poco a poco se fueron levantado y poco a poco iban recordando lo que había pasado.

-Ohhh, mi bella dama de ojos blancos, como el destello de luz más puro. Sólo alguien tan humilde como yo puede servirte hasta la muerte siguiendo fielmente tu deseo.

-Señor... si yo apenas le conozco... -dijo la chica con una gota de sudor en la cabeza.

Todos ya parecían bastante despiertos y aunque bastante desconcertados, se adaptaban bastante bien a la situación. Intentaron reunirse, pero como cada uno iba a su bola era difícil.

-Haber chicos, tenemos que hacer muchas preguntas. -dijo la única chica que había venido con el grupo.

-¡Aquí las preguntas las hacemos nosotros!

Aquella frase era procedente de un esquina de la oscura sala dónde se ocultaba un hombre corpulento de cabellos morenos y ojos negros. Tenía una espada cargada al hombro y si aquellos que leen esta historia lo vieran seguramente lo compararían con un emperador romano, ya que su atuendo era muy similar. Al igual que su hija él combinaba un blanco muy puro con el color dorado.

-¡Papá! ¡Esto no es un interrogatorio, aún necesitan mucho descanso!

-Ya han pasado dos meses a mi me parece tiempo más que suficiente. Si hubiera sido yo, me habría recuperado en dos semanas -dijo el Garniano cruzándose de brazos.

-Y si hubiera sido yo, habría tardado dos años -respondió la chica segura.

-Aún así, esto no es ningún hotel y no pretenderás que lleguen aquí y les abramos las puertas como si nada.

-Ya pero, podrías ser un poco más condescendiente, sólo unos días mas.

-No podemos esperar unos días. Tengo al consejo encima y no sólo eso también tengo en cima a los medios, la noticia ya corre como la pólvora y en nada nos veremos aprisionados a preguntas y ellos también. Las cosas se hacen a su debido tiempo, ahora las preguntas y después el descanso.

-Pero... -intentó replicar la chica.

-¡ CALLA Y OBEDECE POR PRIMERA VEZ EN TU VIDA !

-E-está bien, me retiro, padre...

Después de todo aún conseguía ser intimidada, ya que estaba en plena desventaja pero claro estaba que ella se saldría con la suya en aquel asunto. No pensaba de ninguna manera perder porque le parecía injusto que fueran tratados de aquella forma.

Salió sumisa aunque enfadada de la habitación, cerrando la enorme puerta blanca con delicadeza y dirigiéndose a su habitación a pensar alguna manera de poder quitarles algo de mala imagen a los forasteros.

Mientras tanto, en la sala dónde hace unas horas dormían los supuestos "intrusos" ahora, la banda estaba a punto de conocer un gran secreto.

-No me parece nada bien que le grite así a su hija... -dijo un chico rubio.

-Eso no lo vas a decidir tú -cortó el otro tajante-. ¿De dónde venís?

-Del mar -respondió un chico mientras comía carne.

-¿Quien es vuestro jefe?

-Pues yo -respondió el mismo.

-¿Responderás en nombre de todos? -dijo el Garniano autoritario.

-¿Me darán más comida? -preguntó el chico inocentemente.

-Supongo... -dijo el hombre indiferente.

-¡ QUE ESTO ES SERIO ! -cortaron cuantro chicos.

Uno de ellos tenía el pelo azul, otro el pelo verde, otro era el rubio de antes y otro el pelo negro y rizado. Menudo grupo más raro.

-¿Como llegasteis aquí?

-Pues estábamos normal y después el barco hizo ¡zas! después vimos una catarata y el barco hizo fiuuuuuuuuuuu y después oímos fushhhhhh y sin hacernos daño nos dormimos y llegamos aquí -respondió el chico con una sonrisa.

-¡ PERO BUENO ! -soltaron los cuatro de antes.

-Entiendo... -dijo el Garniano.

-¿¡ NO FASTIDIES !?
- Con el "¡zas!" debe referirse a la sacudida que daría vuestro barco al entrar en la corriente.

-Si

-Con el "fiuuuuuuuuuuu" la caída por la catarata.

-Si

-¿Y con el "fushhhhhhhhh" se referirá a la columna de aire que frenó vuestra caída y os trajo hasta aquí. Con un barco a través del mar es la única manera de llegar hasta aquí. ¿Así que llegasteis aquí por una casualidad?

-Si. Había mucha niebla y debimos de meternos en una corriente.

-Debes de referirte al triángulo, bueno fuera de él suele haber grupos de nieblas muy espesas, no suelen salir muchos barcos de allí.

-¿Como es que sabes tanto de la superficie si vivís aquí abajo? -preguntó la única chica del grupo.

-Pues es bastante sencillo. Muchas de las rutas entre las rocas llegan hasta islas perdidas por el mar, gracias a esas islas podemos abastecernos e informarnos un poco más de lo que hay en el exterior.

-Interesante... respondió la chica.

-Ahora viene la pregunta que de verdad me interesa, a mí y a todos. ¿Pertenecéis al plan del Pentágono?

-¿Plan del Pentágono? -preguntaron todos a la vez.

-Si. Hace poco vimos uno de los barcos del Pentágono por estas aguas, normalmente suelen ser barcos inmensos llenos de gente atrapada a la que le espera un destino horrible, pero esta vez, había mucha seguridad y ningún preso, sólo una mujer.

-¿Una mujer? -preguntó el chico rubio.

-Exacto. Pasó hace dos meses quizá un día más o menos desde que llegasteis. También hubo otro barco marine pero ese poco nos interesa. Sospechamos que uno de los subjefes del Pentágono viajaba en ese barco llevándose a la mujer con sigo. Según lo que nos han dicho era una hermosa mujer pelirroja a la que se llevaron de una isla dentro de uno de los cúmulos de niebla.

Todos ahogaron un grito. ¿Podía ser ella?

-¿Iba voluntariamente? -preguntó el mismo chico de antes.

-Las cadenas nos dieron la impresión de que no, pero, no os alteréis. Seguramente tiene algún interés en ella. Ya me entendéis.

Ninguno supo que responder. ¿Cómo habría podido pasar? El último que había hablado era el que estaba mucho más alterado. ¿Que le pasaría ahora? La única que pareció reaccionar era la chica que había venido con ellos.

-¿Que nos puedes decir de El Pentágono? -dijo la chica.

-¿De verdad que no sabéis nada? Bueno, os lo contaré todo. Pero aseguro que esta historia, no es bonita ni mucho menos.

Continuará...

¿Será ella la chica misteriosa?

¿Que demonios es el pentágono?
¿Cómo se desenvolverán con los Garnianos?

Todo esto y mucho más en el siguiente cap.

P.D:Estos dos últimos capítulos se han adelantado debido a los primeros exámenes y a la necesidad urgente de estudiar, esta semana he enfermado repentinamente, no es seguro que tenga tiempo de escribir el siguiente capítulo.

Hasta aquí el cap 21. Espero que os haya gustado, por lo menos las cosas ya se van relacionando aunque aún falta para conocer la verdadera identidad del malvado misterioso, después de todo, no era el jefe supremo de todo.

ESPERO COMENTARIOS CON LA OPINIÓN ;)