Hola chicas esta historia es de Yurika Cullen que muy amablemente me permitió adaptarla a los personajes de Candy Candy, y así compartir con ustedes su talento….espero le agrade tanto como las otras historias que su inspiración nos ha permitido disfrutas…

HOLA ESTE CAPITULO NO ES APTO PARA PERSONAS SENSIBLES

ANHELANDO TU AMOR

By. Yurika Cullen

Capitulo Once

Me desperté sintiéndome completamente relajado, hacía mucho tiempo que no me sentía tan tranquilo y es que con tan solo recordar lo que había pasado la noche anterior una sonrisa de satisfacción se pintaba en mi rostro, haber compartido algo tan importante con Candy definitivamente era lo mejor que había hecho en la vida y le daba gracias a Dios porque de algún modo había hecho que yo abriera los ojos y viera lo que en el pasado me había perdido, además de haberme permitido la oportunidad de intentarlo de nuevo y esta vez no iba a defraudar a Candy de ningún modo.

Y pensando en ella me gire y trate de buscarla a mi lado para abrazarla, pero me sorprendió ver que la cama estaba vacía, me senté de golpe y con la mirada la busque por la habitación, preste atención a escuchar el ruido de la ducha por si estaba tomando un baño, pero solo había silencio. Preocupado me levante de golpe y en medio de la oscuridad busque mis bóxers y sin intención de perder el tiempo y ponerme nada mas, salí a buscarla en el resto de la casa. Me daba miedo la idea de que ella se hubiera arrepentido de estar conmigo y que el momento que compartimos esa misma noche lo considerara un error. Antes de salir mire el reloj y marcaba las cuatro y veinticinco de la mañana, a esta hora no podría haber ido demasiado lejos.

El primer lugar que busque fue su habitación, pero estaba tan vacía que se notaba que no había pasado por allí en horas, luego busque en la de mi hermana y la encontré en las mismas condiciones, después en el baño del pasillo y estaba igual de vacío que los lugares anteriores, pero en cuanto salí se me ocurrió una idea, no lo dude mas y baje directo a la habitación del piano, un suspiro de alivio salió de mi pecho cuando la vi sentada tocando el piano y aparentemente llevando únicamente por ropa mi camisa.

—Candy ¿Qué haces aquí?— ella al parecer me había escuchado bajar porque no se sorprendió cuando le hable, dejo de tocar el piano y me miro fijamente

—Solo estaba tratando de asimilar todo esto, cuando desperté hace un rato no podía creer que en verdad hubiera pasado, y me da mucho miedo pensar que sea solo un sueño y que cuando despierte de verdad todo haya sido mentira, que tu nunca hayas pretendido pedirme perdón y mucho menos una oportunidad para estar conmigo, que yo siga estando sola y enamorada de alguien que nunca me va a corresponder— el corazón se me encogió ante sus palabras, así que rápidamente me acerque hasta ella la levante y la abrace con todas mis fuerzas

—No es un sueño Candy, es real, a mí también me cuesta creerlo pero está pasando de verdad, yo te amo, así que no lo dudes, no pienses más tonterías, tú me amas y yo te correspondo con todo mi corazón, eso es en lo único en lo que tienes que pensar, así que deja de dar vueltas al asunto y vuelve a la cama conmigo— Candy sonrió y me beso

—¿Quieres mostrarme de nuevo que tan real es todo esto? ¿Qué no estoy soñando?— propuso ahora con sus ojos llenos de deseo, yo sonreí con gracia

—¿Otra vez?—

—¿No puedes?— pregunto ahora con verdadera sorpresa, yo sonreí ante su inocencia, así que la tome del trasero y la levante estrechándola contra mi cuerpo, específicamente contra mi erección, que se hizo más intensa al comprobar que tenía razón, Candy no traía nada puesto bajo mi camisa. Cuando ella sintió lo excitado que estaba soltó un jadeo de sorpresa

—¿Y ahora que piensas? ¿Podre?— ella suspiro

—Definitivamente—

Ocurriéndoseme una idea bastante interesante, la lleve hasta el piano y la senté sobre él, inmediatamente empecé a desabrocharle mi camisa botón por botón.

—¿Qué haces?— pregunto sorprendida pero cada vez más excitada

—Te desnudo— respondí mientras besaba su cuello y metía mi mano entre sus piernas

—¿Aquí?— pregunto en medio de un gemido

—Aquí o en las escaleras, no alcanzare a llegar hasta la habitación, ¿Te molesta?— para este momento ya había terminado de quitarle la camisa

—Me encanta— respondió y se ocupo de mis bóxers

Hacer el amor en el piano de alguna forma lo encontré muy excitante e intenso, después de esta noche, nunca más podría sentarme a tocar el piano sin pensar en la forma en que hice mía a Candy sobre su superficie blanca, definitivamente ahora me gustaba el piano mucho más que antes.

Casi era medio día, Candy estaba dándose un baño en mi habitación y yo me encontraba sentado en la cama secándome el pelo con una toalla, irónicamente pensé en que la noche anterior había estado haciendo lo mismo cuando ella apareció en mi cuarto y luego de besarnos me propuso que estuviéramos juntos, definitivamente la vida te sorprendía cuando menos te lo esperabas. En ese momento tocaron la puerta de la habitación, era mi hermana, no podía ser nadie más.

Por un momento me angustie pues Candy estaba a punto de salir del baño, pero después lo pensé mejor, y es que aparte de que yo no le guardaba secretos a mi hermana, Candy tampoco, tarde o temprano se enterara, y creo que será más temprano que tarde.

—Pasa Rosemary —

—Buenos días hermano— su rostro se notaba mas iluminado que nunca, y yo prefería no pensar mucho en el motivo por el que mi hermana se notaba tan radiante esta mañana y más después de saber que había pasado la noche con Tom, así que no le preste mucha atención al asunto —¿Sabes dónde está Candy? La estoy buscando pero no la encuentro— casi al instante escucho el ruido de la ducha y frunció el ceño, miro en dirección al baño y luego se fijo en mí y me examino detalladamente, yo la mire y en silencio le afirme que sus conclusiones eran correctas, ella sonrió

—Entonces al final te dio una oportunidad— yo sonreí feliz

—Sí, eso parece—

—Me alegro mucho hermano, mas te vale que sepas aprovecharla y por fin los dos puedan ser felices—

—No lo dudes, esta vez no seré tan estúpido— ella sonrió —y por lo que veo tu también estas muy feliz— al final no pude evitar no hacer comentarios, ella se sonrojo un poco

—La verdad Albert, es que nunca he sido tan feliz como ahora, Tom de verdad me hace sentir una mujer especial—

—Eres una mujer especial, eres increíble Rosemary , y no sabes lo orgulloso que me siento de ser tu hermano— ella se acerco y me abrazo

—Yo pienso exactamente lo mismo Albert, la mejor decisión que tomaron nuestros padres fue haberse dado esa segunda oportunidad y habernos permitido formar esta increíble familia— yo le respondí el abrazo —pero será mejor que me vaya, aunque sé que Candy me contara todo más tarde, no quiero crear un momento incomodo, así que nos vemos luego— yo asentí y ella se marcho, un rato después salió Candy del baño con mi albornoz puesto, yo sonreí, definitivamente verla ponerse mis cosas me encantaba

—Escuche llegar a mi hermana, ¿Te gustaría que salgamos los tres a almorzar y así le contamos oficialmente que estamos juntos?—

—Me parece una estupenda idea, creo que Rosemary se pondrá muy feliz por nosotros— dijo sonriendo, yo me acerque y la abrace

—No lo dudo—

Una hora después estábamos los tres almorzando y pasando un día estupendo en familia, porque ahora Candy formaba parte de mi familia y pensaba hacerlo oficial cuanto antes.

-.-

Candy estaba hermosa, un vestido color vino tinto, largo hasta el piso y en strapless, el cabello rubio recogido en un moño y levemente maquillada, tenía un aspecto muy elegante y formal, yo estaba un poco celoso pues estaba robándose absolutamente todas las miradas. Cuando piso el escenario me sentí realmente orgulloso de Candy, se veía hermosa y radiante, definitivamente estaba completamente enamorado de ella, no había dudas, era la mujer más hermosa que había conocido jamás y la más importante en mi vida. Después de ella entro Terry, ambos harían una presentación para un trabajo de la universidad, pues habían hecho una especie de concierto y la gran parte de los estudiantes de música participaría, pues era una nota muy importante para el semestre. Candy había compuesto una nueva canción y no nos había dejado escucharla, solo Terry había podido y eso porque sería él que tocara el piano en la presentación.

Terry tomo lugar en el piano y Candy de pie en medio del escenario, yo estaba un poco emocionado pues Candy había compuesto la canción pensando en mi, incluso me había confesado que el noventa por ciento de sus canciones en el pasado las había compuesto por mí, en cierto modo me sentí muy mal, pues la mayoría eran canciones de desamor, canciones tristes, pero en parte me alegraba porque había estado en sus pensamientos todo este tiempo aunque solo fuera para sus canciones. Además me había dejado claro que esta canción no tenía nada de triste, así que había estado muy ansioso por escucharla, pero ella no me había permitido hacerlo y me había hecho esperar hasta este día como a todos.

Luego de saludar al público, que entre ellos estaban mi hermana sentada a mi lado y el resto de sus amigos alrededor, Candy me miro directamente y no desvió más la mirada, cuando Terry empezó a tocar, ella empezó a cantar, o mejor dicho, a cantarme, porque en este momento éramos solamente nosotros dos, solo ella y yo, el resto se habían desaparecido.

Como un bello amanecer tu amor un día llego

Por ti dejo de llover y el sol de nuevo salió

Iluminando mis noches vacías

Desde que te conocí

Todo en mi vida cambio

Supe al mirarte que al fin

Se alejaría el dolor

Que para siempre seriamos dos

Enamorados, siempre de la mano

Eternamente

Si no te hubiera conocido

No sé que hubiera sido de mí

Mi amor

Sin tu mirada enamorada

No sé si yo podría vivir

Sin el latido de tu corazón

El mundo es más frio

Nada tendría sentido

Si nunca te hubiera conocido

Toda mi vida soñé con tu llegada mi amor

Así yo te imagine, tan bella como una flor

Supe que siempre seriamos dos

Enamorados, siempre de la mano

Eternamente

Si no te hubiera conocido

No sé que hubiera sido de mí

Sin tu mirada enamorada

No sé si yo podría vivir

Sin el latido de tu corazón

El mundo es más frio

Nada tendría sentido

Si nunca te hubiera conocido

Que hubiera sido de mí

Nada tiene sentido,

Si no es contigo

No sé que hubiera sido de mí

Sin tu mirada enamorada no se

Si yo podría vivir

Sin el latido de tu corazón

Sin ti, el mundo es más frio

Nada tendría sentido

Si nunca te hubiera conocido

Nada tendría sentido

Si nunca te hubiera conocido

Cuando la presentación termino el publico rompió en aplausos, la canción era hermosa, y ella había estado increíble, así que no perdí mas el tiempo y me levante rápidamente para dirigirme a la parte de atrás de los escenarios, tenía que hablar con ella desde hace días de algo importante y hoy era el momento ideal.

Cuando llegue ella se notaba nerviosa, Terry la abrazaba tratando de calmarla y le decía que había salido estupendo, luego le había dado un beso en la mejilla y ella había sonreído mientras soltaba el aire sintiéndose mejor. Tenía que reconocer que aun me daba algo de celos ver la confianza que tenían ambos, y es que aunque también había comprendido que ellos eran terriblemente compatibles y que nunca se separarían, que solo se veían como amigos, aun se me hacía difícil asimilar esa relación tan especial que tenían ambos.

—Felicitaciones— les dije cuando los vi —estuvieron muy bien— ambos sonrieron, Candy se acerco y me abrazo

—Candy fue la estrella de la noche, yo solo fui el chico que toco el piano e hizo los coros—

—No digas tonterías Terry, tu también estuviste muy bien— le aclare

—Gracias, pero será mejor que me vaya y los deje solos, según veo en tu mirada Albert, necesitas privacidad para poder declararle una vez más tu amor a Candy— dijo en broma

—Me parece que quien necesita privacidad para declarar su amor es otro— Terry se sonrojo, yo mire a Candy sin comprender —no me prestes atención Albert, pero que no se te haga raro si en los próximos días, vez a Terry llevando del brazo a una hermosa peli roja— yo sonreí

—Ojala que Dios te oiga y se haga realidad— dijo Terry suspirando —pero creo que me va a costar más que una simple declaración de amor—

—No seas bobo Terry, puedo asegurarte que tu pecosa siente lo mismo por ti—

—No sé cómo puedes estar tan segura—

—Solo lo sé, así que no pierdas mas el tiempo y ve a buscarla— Terry se despidió de nosotros y se perdió entre la gente

—¿No tienes nada más que hacer en el espectáculo?— le pregunte ansioso, pues la había invitado a cenar después de la presentación, ella negó

—No, ya estoy libre, solo dame unos minutos me cambio y nos vamos—

—No tienes que cambiarte, así estás perfecta—

—Estoy demasiado elegante Albert, voy a desentonar—

—¿Desentonar con quien?— le pregunte, ella reparo mejor en mi atuendo y frunció el ceño

—Tú también estas muy elegante, ¿A dónde vamos?—

—Es un secreto, así que mejor vamos, o llegaremos tarde a la reservación—

Durante todo el camino Candy estuvo tratando de sacarme información del lugar al que nos dirigíamos y después de reiterarle todas esas veces que se enteraría al llegar, había dejado de preguntar justo en el momento en el que llegábamos.

—¡Dios! ¿No me digas que es ahí donde vamos a comer?— yo asentí —¡Es el restaurante más caro de Chicago!— dijo mientras la ayudaba a salir —ahora siento que voy a desentonar no porque esté muy arreglada, si no porque comparada con la gente que habrá ahí adentro, seré una pordiosera—

—Deja de decir tonterías Candy, te vez estupenda y sé que comparada con cualquiera que esté ahí adentro o aquí afuera, tu siempre sobresaldrás por ser la más hermosa— ella se sonrojo

—Tú si sabes cómo hacerme sentir alagada— yo sonreí y dándole un suave beso en los labios la guie dentro del lugar

Había hecho reservar la mejor mesa del lugar, tenía la mejor vista y era la más privada de todas, al comienzo Candy se removía incomoda en el asiento, pero después de un rato se empezó a tranquilizar y con un poco mas de confianza empezó a comer mientras me sonreí.

—Te he extrañado mucho Albert— dijo cuando estábamos probando el postre

—Yo también, desde que volviste a tu departamento no es lo mismo, la casa se siente vacía— y es que hacía dos meses que ella estaba de nuevo en su departamento, y entre mis horarios y sus horarios en la universidad más los ensayos para la presentación, nos habíamos visto muy poco —Por cierto, está hermosa la canción, realmente me encanto— ella sonrió de nuevo

—Hace unas semanas estaba pensando en cómo es nuestra relación ahora y de un momento a otro se me ocurrió la letra, me gusto tanto que tome mi teclado y empecé a componer la música, aunque no es lo mismo componer una canción en un teclado eléctrico que en tu piano, definitivamente extraño muchísimo pasar tiempo ahí— inevitablemente recordé la última vez que ambos habíamos "usado" el piano, y al parecer ella también lo recordó porque sonrojo notoriamente

—¿Si lo extrañas tanto porque no vuelves?— ella pareció desconcertada

—No te entiendo— yo suspire y metí mi mano en el bolsillo del saco buscando lo que había comprado hace días y no me había decidido a entregar

—Quiero decir que si extrañas tanto tocar el piano y también me extrañas a mí, ¿Por qué no vuelves a la casa?—

—Pero Albert, yo ya tengo mi departamento listo y…—

—Cásate conmigo— la interrumpí, esta vez ella sí que estaba desconcertada

—¿Cómo?—

—Que te cases conmigo— repetí y saque la cajita de terciopelo que había estado guardad en mi bolsillo todo el día y la abrí mostrándole el anillo de compromiso que le había comprado hace semanas y que no me había decidido entregarle hasta hoy

—¿Hablas… hablas en serio?— pregunto mirando el anillo

—Sí, tú me amas, yo te amo, eres la mujer con la que quiero pasar el resto de mi vida, nunca he hablado tan en serio como ahora, quiero que te cases conmigo—

—Pero… ¿No crees que es muy pronto?— dijo aun mirando el anillo

—Ya perdí tres años por estúpido, no quiero perder un solo día más. ¿Acaso no te gusta la idea?— le pregunte sintiéndome de repente nervioso, Rosemary me había asegurado que era el momento indicado, que ella diría que sí, pero al ver tantas dudas en Candy estaba empezando a sentirme inseguro

—No se trata de eso Albert, claro que me gusta la idea, sería una estúpida si te dijera que no… claro que me quiero casar contigo— yo sonreí —es solo que no lo puedo creer, me has tomado por sorpresa—

—No le des más vueltas, solo dime que si— ella me miro y sonrió radiante

—¡Sí!— yo sonreí, tome su mano y deslice el anillo en su dedo anular, después la bese, definitivamente hoy era el hombre más feliz del mundo —imagino que Rosemary ya estaba al tanto de esto— comento después del beso, yo asentí

—Y está realmente feliz por su nueva cuñada, cree que a la casa le hace falta tu presencia, más ahora que piensa irse—

—La verdad es que no puedo creer el giro que dieron las cosas para todos, aun se me hace difícil pensar que Rosemary se irá a vivir con Tom, incluso Annie, Archie y Paty con Ster son novios, solo falta que Terry y su pecosa estén juntos, y la verdad es que se que así será, es como si las cosas se hubieran arreglado para todos—

—Mi hermana realmente es feliz con Tom, y me alegro mucho por ellos, se que todo resultara bien— ella asintió

—Te amo Albert— dijo y se levanto para abrazarme —nunca imagine que esta cena la habías planeado para pedirme que nos casáramos, en estos momentos soy la mujer más feliz de la tierra— yo le di un beso suave en los labios

—Vamos a tener que planear todo rápido, porque no aguanto un día más sin ti en casa, si por mí fuera nos fugaríamos a Las Vegas y nos casaríamos mañana mismo, pero quiero darte la boda que te mereces, así que tendré que esperar— ella sonrió y volvió a su asiento

—Siempre quise conocer Las Vegas— dijo sonriendo con malicia, luego suspiro —pero Rosemary no nos lo perdonaría nunca, así que vamos a tener que esperar—

—No importa que tardemos un poco, lo más importante de todo, es que me permitiste estar a tu lado y que después de estos años he podido comprender que solo contigo puedo ser feliz—

—¿Entonces qué te parece si brindamos por nosotros?— dijo tomando su copa y levantándola sobre la mesa, yo tome la mía y también la levante —por nosotros—

—Por la felicidad que me da tu amor y porque te amo—

—Yo también te amo Albert—

Y después de hoy, nuestras vidas definitivamente serian diferentes… pues después de hoy, seriamos felices, realmente felices.

FIN


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BESOS!