Disclaimer: Bueno, cómo todos sabemos, los personajes no son de mi propiedad, pertenecen a Suzanne Collins y los Daimonion pertenecen a Philip Pullman. En el summary dice "leve-crossover" debido a que Katniss tiene un daimonion, pero además de ello no hay más elementos de la brújula dorada, exceptuando a la Estación, que aparecerá sólo en este capítulo y será mencionada en otros.

Capítulo 1:

Me encuentro agotada para el momento en que llego a mi casa en la aldea de los vencedores, Gis se encuentra durmiendo en la capucha de mi abrigo, convertido en hurón. Saco las llaves de mi bolsillo y entro en la casa.

Acabo de llegar del Capitolio, dónde me encontraba haciendo lo usual: dando conciertos y vendiendo mi cuerpo al mejor postor. La casa se encuentra vacía, Benji seguramente se encuentra en la casa de Hazel, no me esperan hasta unas horas más tarde, voy a la cocina y me sirvo un vaso de agua.

Bueno, debería de comenzar por el inicio: Me llamo Katniss Everdeen y tengo 16 años, soy mejor conocida cómo la vencedora más joven de los Juegos del Hambre, los cuáles gané cuando tenía 12. Además de ello era una de las 24 personas en Panem que tiene un Daimonion*, hace años sólo dos personas de cada distrito tenían uno, pero actualmente sólo quedamos 12, y de todos ellos el mío es el único que sigue cambiando de forma, y siempre lo hará, debido a lo que me sucedió cuando tenía diez años:

RECUERDO:

Me encuentro en la estación, en la habitación que comparto con mi compañero de distrito, Flynn. Estoy recostada en mi cama conversando con Gis acerca de lo que ha sido la comidilla de todos los niños desde hace semanas.

Nos encontramos en la estación porque somos especiales, los doctores y enfermeras no dejan de repetírnoslo, somos las únicas personas en Panem que tienen un Daimonion, aunque se supone que hace cientos de años todas las personas tenían, pero actualmente sólo un niño y una niña de cada distrito lo tienen.

El tema del que se ha estado hablando las últimas semanas es el siguiente: cada cuatro días, las enfermeras se llevan a un niño y no lo volvemos a ver. Empezó con la niña del distrito 1, luego el niño del distrito 2 y así consecutivamente, alternando entre género y distrito, y se supone que mañana es el día en que Flynn, mi compañero desaparecerá.

-Ya estoy cansado –dice Flynn entrando en la habitación dando un portazo.

-¿Qué sucedió? –pregunté mientras me incorporaba en mi cama y Gis saltaba de del lugar dónde se encontraba acomodado para que no le aplaste.

-Todos me miran y murmuran que desapareceré mañana –respondió tirándose de cara en su cama, su Daimonion acomodándose junto a él.

-Tranquilo, si desapareces yo iré a buscarte, nos cuidaremos el uno al otro, nos lo prometimos cuando llegamos a este lugar –

-Ya lo sé –levantó un poco el rostro y me sonrió: -Pero aún así, estoy muy nervioso, tengo miedo de lo que pueda pasar cuando me llamen mañana –

-¿Qué crees que le hicieron a los que desaparecieron? –pregunté, temiendo un poco la respuesta.

-¿Experimentar? Para eso fue que nos trajeron ¿no? La pregunta aquí sería: ¿Qué tipo de experimento es él que no nos permite volver con los demás? –

Suspiré, Flynn a veces sonaba demasiado maduro para su edad (la cuál era la misma que la mía, por cierto). En ese momento sonó el timbre que anunciaba la hora de dormir, cómo ya nos encontrábamos listos nos acostamos, ninguno queriendo romper el silencio que se había formado entre nosotros, y a los pocos minutos me quedé dormida.

A la mañana siguiente fui despertada por el timbre, me incorporé y miré a Flynn, se encontraba despierto y con aspecto de no haber dormido en toda la noche. Ambos fuimos a los baños y nos cambiamos a la ropa de diario, la cuál consistía en unos pantalones y camisa blancos, la camisa tenía bordado el número de nuestro distrito en el lado izquierdo. Fuimos a desayunar, el comedor se encontraba en silencio, raro, considerando que todos éramos niños y habían menos enfermeras que habitualmente observando. Flynn y yo nos sentamos en nuestra mesa, todos los demás se encontraban solos debido a que sus compañeros habían desaparecido.

Estábamos terminando cuándo una de las enfermeras se nos acercó, me tensé inmediatamente y a Gis, que se encontraba a mi lado convertido en gato, se le erizó el lomo.

-Flynn Myers –llamó la enfermera. Miré a Flynn que se ponía cada vez más pálido:

-¿Sí? –respondió Flynn con un hilo de voz.

-Por favor, acompáñanos –cómo si tuviera opción.

Flynn se levantó y siguió a la enfermera a la puerta.

Me encontraba en mi habitación después de terminar nuestras tareas, ya habían pasado dos horas desde que a Flynn se lo había llevado la enfermera, y la angustia no hacía más que aumentar y aumentar:

-Vamos a buscarlos –dijo Gis por mí y bajó de la cama, me levanté detrás de él:

-No podemos salir a esta hora de la habitación –murmuré preocupada, las enfermeras habían sido muy estrictas respectó a ello: de las 3 a las 5 de la tarde y desde las 7 y media hasta la mañana siguiente, teníamos absolutamente prohibido salir de la habitación, sin ninguna escusa.

Gis me miro frunciendo el ceño (algo que era muy gracioso cuando se encontraba convertido en gato, pero en ese momento lo que menos me apetecía era reír): -Le prometimos a Flynn que lo ayudaríamos –

-¿Siempre fuiste tan manipulador? –pregunté.

-¿De quién crees que saqué la personalidad? -

Sin hacer ruido Gis y yo salimos de la habitación, miré a ambos lados del pasillo y no había ninguna enfermera.

El pasillo de nuestras habitaciones era largo y angosto, la entrada al pasillo se encontraba a la derecha y desde ahí empezaban las puertas en orden, la primera puerta a la derecha era la de los niños del distrito 1 y enfrenta de los niños del 2, así sucesivamente. Nuestra habitación se encontraba al lado de la otra salida que llevaba a otro pasillo, hacia la derecha estaban el comedor, gimnasio, y todos los lugares a los que se nos permitía ir, y a la izquierda se encontraban los laboratorios, dónde teníamos prohibido ir a menos que nos llamaran.

Nos dirigimos al lado izquierdo y abrí la primera puerta a la izquierda, asomándome para ver si había alguien, pero sólo era una habitación, bastante lujosa. Cerré y me dirigí a la puerta de enfrente, abriendo y encontrando otra habitación similar. La siguiente puerta a la izquierda parecía estar cerrada con llave, y cuando abrí la de enfrente me sorprendí al encontrar 24 jaulas de vidrio (Sí, las conté), 12 del lado derecho y otras 12 enfrente. Una gran mesa blanca con 8 sillas en medio, 6 de cada lado tenían escrito nombres, alternando en cada jaula, los nombres de los niños que habían desaparecido. Del lado que se encontraban los nombres de los niños en la última se encontraba escrito en la puerta Flynn Myers. Pero lo que me llamaba la atención era que todas las jaulas se encontraban vacías.

No pude seguir revisando el lugar porqué escuché pasos aproximándose por el pasillo, corrí a esconderme debajo de la mesa junto a Gis. Abrieron la puerta y pude ver las piernas de dos enfermeras que hablaban entre sí.

-Así que esta va a ser la última prueba con el procedimiento antiguo –dijo una de ellas mientras se detenía junto a una silla y dejaba algo encima de la mesa.

-Sí, si no se logra mantener al niño o al daimonion vivo después de la "incisión", los doctores están de acuerdo con que empecemos de inmediato con el nuevo procedimiento –respondió la otra, reconocí la voz: era la enfermera que había ido a buscar a Flynn.-

No siguieron hablando, terminaron lo que sea que estuviesen haciendo y salieron. Salí de mi escondite y pegué el oído a la puerta hasta que oí una puerta cerrándose.

-¿De qué habrán estado hablando? –le pregunté a Gis mientras salía del lugar.

-No tengo idea, pero algo me dice que esa "Incisión" no es nada bueno, tenemos que ir por Flynn -

Me fijé en el reloj que se encontraba encima de la puerta, faltaban pocos minutos para las 4, hora en que las enfermeras pasaban por nuestras habitaciones para comprobar que no nos hubiéramos escapado. Decidí continuar con las puertas que faltaban en cuánto terminaran de revisar.

A penas di un paso hacia mi habitación escuché un grito desde el otro lado, dos puertas más desde la que tenía enfrente. El grito se repitió y reconocí la voz: era Flynn.

-¡Flynn! –grité en respuesta, importándome poco si me escuchaban o atrapaban, corrí a la puerta e intenté abrirla desesperadamente, pero se encontraba cerrada, mientras forcejeaba con el pomo escuchaba los gritos de Flynn, llamándome:

-¡Katniss! ¡Ayúdame! ¡Katniss!-Miré a Gis el cuál de inmediato se convirtió en león, me hice a un lado y Gis destrozó la puerta, entré lo más rápido que pude, pero nada podía prepararme para lo que vi allí:

Era un laboratorio, alrededor de las paredes había una gran cantidad de maquinas extrañas, y todos los doctores de la estación se encontraban en el lugar, junto a algunas enfermeras. Y en medio de la habitación había un tipo de jaula con una guillotina en medio, que echaba chispas azules mientras bajaba, me quedé sin aliento al ver que de un lado se encontraba Flynn, y del otro su Daimonion.

-¡No! ¡¿Qué hacen?! –grité, esquivé a dos enfermeras que intentaron sujetarme, corrí a la guillotina pero para cuando llegué ya había llegado a su fin, subí la reja del lado de Flynn y lo saqué mientras Gis sacaba a su Daimonion, en cuanto lo miré me di cuenta que era demasiado tarde, Flynn se encontraba muy pálido y su Daimonion parecía un fantasma.

-¡Flynn! ¡Flynn! –le grité mientras lo sacudía con desesperación, el no parecía escucharme, no paraba de repetir el nombre de su Daimonion, sus ojos se encontraban cerrados y sus extremidades caían sin fuerza alguna, sentí dos brazos rodearme y alejarme de él.

El doctor que estaba detrás de mí en un momento de descuido acercó su mano a mi boca, sin pensarlo dos veces lo mordí para que me soltara, le di un codazo con todas mis fuerzas empujándolo lejos, corrí de nuevo a Flynn, haciendo a un lado a los otros tres doctores que lo rodeaban.

-Flynn, mírame, soy yo, Katniss –sujeté su rostro entre mis manos y lo miré a sus ojos cerrados:

-Katniss… -susurró.

-Sí, Flynn, quédate conmigo –dije intentando no llorar:

El sonrió débilmente: -Katniss… cumpliste tu promesa –

-Sí, lo hice… por favor, Flynn, no me abandones, por favor –Flynn abrió sus ojos y pude ver sus ojos azules que tanto me gustaban, empezó a cerrarlos de inmediato: -No… ¡Flynn! –lo sacudí pero, de nuevo, era demasiado tarde, su Daimonion desapareció en una nube de polvo dorado y Flynn cayó al piso sin vida.

-Hagan el nuevo procedimiento en la niña, sabe demasiado –uno de los doctores habló detrás de mí.

Esta vez dos doctores tomaron mis brazos, alejándome de Flynn, Gis estaba por convertirse en cualquier animal grande con tal de defenderme, pero el otro doctor lo tomó entre sus manos y lo apretó, de inmediato comencé a gritar, una sensación horrible en mi pecho hizo que se me cortara el aliento, me metieron en una de las partes de la jaula y a Gis en la otra. En cuánto lo soltaron dejé de sentir dolor y empecé a golpear las paredes de vidrio.

Uno de ellos presionó un botón y la guillotina comenzó a bajar:

-¡No! ¡Por favor! ¡Ayúdenme! –grité mientras empujaba con más fuerza intentando romper el vidrio, nadie se acercó a ayudarme, la guillotina seguía bajando:

-¡Gis! –grité con pánico, pegué patadas a las paredes, pero ninguna cedió.

-¡Ayuda! ¡Alguien! ¡Ayúdenme! –gritaba mientras lágrimas caían por mis mejillas: -¡Ayúden…! –la guillotina estaba a punto de llegar al final cuando sentí cómo si algo dentro de mí hiciera clic, lo que hizo que mi voz se detuviera:

-¡Ahora! –uno de los doctores habló y el que se encontraba al lado del botón lo presionó haciendo que la guillotina se detuviera, de inmediato comencé a perder la conciencia, mirando el cuerpo de Flynn, aún en el frío piso.

Desperté con un gran dolor de cabeza, escuché pasos acercándose, de golpe vinieron todos los recuerdos a mi mente, "No, no, me levantaré y Flynn va a estar en la cama de al lado, como siempre" abrí mis ojos aún cubierta por las sábanas, de inmediato me di cuenta que esa no era mi cama, palé con el brazo en busca de Gis, se encontraba de lado, me incorporé sin abrir los ojos y lo estreché entre mis brazos:

-Gis- susurré, el se removió.

-Katniss ¿Dónde estamos?- me preguntó.

Me levanté de un salto de la cama, estaba en medio de una habitación blanca, había un espejo en la pared que la cubría casi entera, a mi lado derecho había una puerta, fui hacia ella y la empuje, no abría, empuje de nuevo y de nuevo pero la maldita puerta no se abrió, fui hacia la cama y me senté, de cara al espejo, estaba enojada conmigo por no poder ayudar a Flynn, abrí los ojos y lo que vi me maravillo al mismo tiempo que me horrorizo. Mis ojos ya no eran grises, ni de ningún otro color, parecía que había fuego dentro de ellos, me aterrorice y el fuego pareció hacerse mas grande aun.

-Katniss, relájate- me dijo Gis al oído.

Le hice caso y el fuego empezó a apagarse hasta que quedo el gris de mis ojos, igual que siempre. En ese momento abrieron la puerta y entró la última persona que esperaba ver: la señora Alio, la que había venido a buscarnos a mi y a Flynn al distrito 12.

-Nos vamos de vuelta al Distrito 12- dijo la señora Alio, mirándome con molestia. La miré sospechosa:

-¿Qué sucedió? –pregunté levantándome.

-El proyecto de la estación ha sido cerrado, ya no le interesa al Presidente Snow –respondió sin mirarme. La seguí y entramos en la habitación que compartía con Flynn, sin mirar ni una sola vez a su cama me dirigí hasta el velador para sacar lo único que había traído desde mi casa: una foto de mis padres y mi hermana, Prim. Al lado de la foto se encontraba una insignia con un Sinsajo, era de Flynn, una vez me contó que era de su abuelo y que su padre se la había dado a él unos meses antes de morir. Actuando por instinto tomé la foto junto a la insignia, no iba a dejarla en este lugar, cerré el cajón y caminé junto a la señora Alio al tren que me llevaría a casa.

FIN RECUERDO

*Daimonion: Un daimonion es el alma de la persona que habita fuera de su cuerpo en forma animal. Los daimonion de los niños pueden cambiar de forma entre la de distintos animales, pero al llegar a la pubertad el daimonion pierde esa capacidad, y conserva la forma con la que más identificado se siente. (Thank you, Wikipedia)