Advertencia: no sé si calificarlo de lime o lemon, pero anda por ahí y es explícito y esta vez no hay rosas ni ningún otro tipo de flor para adornar.


Estereotipos

Era sucio, rudo. Era la cosa más vulgar y baja; inmoral, indebida, indecente y tantos "in" más. Era algo tan desconsiderado, tan egoísta, carnal y demandante, que cualquiera que lo viera pensaría que el amor no cabía entre esos dos cuerpos desnudos. Todo era frenético, desesperado. Los movimientos eran bruscos, las caricias y las embestidas toscas y dolorosas, azarosas y ciegas. Las mordidas eran constantes, despedazando la piel, y el resentimiento quemaba y abrasaba hasta las entrañas. La necesidad vencía al orgullo y el anhelo deshacía la distancia. Había gritos, gemidos, jadeos, todos tan desvergonzados, remarcados de frases impúdicas, los labios descendiendo de manera ardiente y perversa y las lenguas empapadas de morbo. Había deseo, desenfreno puro; había gruñidos de placer y maldiciones expulsadas por el dolor. Era éxtasis entremezclado con bajeza, bajeza tan burda y tan falta de decoro, tan animal e instintiva.

Se podía oír los gemidos del uno, aferrado a la espalda del otro, palabrota tras palabrota surgiendo de su garganta al mismo tiempo que gritaba por más, mientras que el otro lo presionaba aún más fuerte contra la pared, mordiéndolo, marcándolo, reclamando lo que era suyo por derecho y solo suyo. Detestaba compartir y con él era siempre que salían a flote sus más grandes defectos y su verdadera ruindad. Pero, y aunque eran solo un par de animales… aún así flotaba sobre ellos esa ternura y ese amor que solo ellos podían percibir, que solo ellos podían entender, porque nadie más la podía ver realmente.

Porque era un amor sin estereotipos.


No sé si fue el aburrimiento y la sobra de tiempo, o el hecho de que la idea fuese más interesante que el análisis de las leyendas de Bécquer, pero surgió el simple deseo de escribir algo de este calibre. Y así salió... lo que sea esto.