Título: 3rd Planet

Advertencia: Historia con contenido Yaoi (relaciones HombrexHombre). Si tienes algún inconveniente con ello, no leas ésta historia. Advertencia de Lemon en éste primer capítulo.

Pareja(s): YomixKurama con toques de KuronuexKurama y una eventual sorpresa conforme avance la historia ;)

Disclaimer: Lo de siempre, Yuu Yuu Hakusho no me pertenece. Agradezcan su existencia a la mente creadora de éste grandioso anime/manga, mejor conocido como Yoshihiro Togashi. Ya lo saben, ésta y todas mis demás historias han sido creadas sin fines de lucro.

Habladuría del autor: Bieeeen, he aquí una nueva historia. De las más recientes que he hecho. Me tomó algo de tiempo el poder acomodarla de la forma en que deseaba y creo que quedó bastante decente, jeh. Éste primer capítulo, a pesar de no ser tan complicado de escribir, me tomó bastante tiempo, mucho más del que creí que me tomaría cuando lo comencé. Al final….parece que ha quedado bien…o eso me gusta creer. Desde ya aviso que los títulos de cada capítulo, como es usual en mis mas recientes historias, son títulos de canciones ya existentes de distintos artistas. En cada capítulo iré poniendo sus debidos créditos como es debido. Y no, no es SongFic, más bien, son "títulos que quedaban perfectos para lo que necesitaba", además de que mis habilidades para nombrar cosas apestan más que la basura caliente(? Je, de ahí que no necesariamente la canción usada tenga mucho qué ver con la trama del capítulo….como en el caso del primer capítulo donde, parte de la letra, queda con la trama del capítulo y el resto no xD

Créditos: El título del fic ha sido tomado de la canción "3rd Planet" de un grupo llamado Modest Mouse, principalmente por una línea de la misma que fue la que inspiró toda ésta historia…aún si la letra y la historia, en general, no tienen muchas similitudes, je. El título del primer capítulo ha sido tomado de la canción "A hard day's night" de los Beatles. Ninguna de las canciones antes mencionadas me pertenece y han sido utilizadas sin fines de lucro y por mero entretenimiento, todo el crédito es para sus respectivos autores e intérpretes. Dicho esto, me callo para que puedan leer la historia que, de antemano, espero sea de su agrado.

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Capítulo 1 – A hard day's night

Gandara, aquella impresionante ciudad que solía ser el reino de Yomi hasta hace sólo un tiempo. Si bien es cierto que Yomi ya no era el rey de aquel lugar, después del resultado del primer torneo de unificación, Enki le había otorgado un cierto puesto en cuanto al manejo y control de la ciudad; después de todo, había sido él quien había creado aquella metrópoli desde sus cimientos. Kurama, aquel youkai que conoció hacía ya miles de años, aún permanecía a su lado, trabajando con él ocasionalmente. No era secreto para nadie el hecho de que ambos eran amantes desde hace tiempo y aún a pesar de todos los problemas y roces que hubo entre ambos a lo largo de todo el tiempo que se conocían, desde aquellos tiempos remotos en que Kurama era el líder y Yomi su segundo al mando, hasta la forma en que éste último había forzado al youko a trabajar para él cuando recién había regresado al Makai a atender a su llamado; y es que Yomi siempre se había sentido atraído hacia Kurama, incluso ahora que su verdadera forma permanecía oculta dentro de un cuerpo humano. Es cierto que no podía observarlo con sus propios ojos pero, la esencia, el youki, el tacto y la sensación de aquella suave piel bajo sus dedos aquel día que volvieron a encontrarse después de mil años eran exactamente tan cautivadores como los recordaba. Era una lástima para Yomi que las cosas nunca fluyeron como él lo deseó sino hasta hace sólo un tiempo atrás.

De cualquier manera, jamás podría negar que el simple hecho de saber que el youko estaba con él, a su lado, le llenaba de felicidad, una felicidad similar a la que sólo su pequeño Shura había podido darle tantos años después de aquel fatídico día…aquel día que había podido ver la luz del sol y a su kitsune por última vez.

Dio un leve suspiro, dejando momentáneamente todo lo que hacía. Llevaba horas revisando asuntos pendientes de la ciudad. Es cierto que con Enki como rey absoluto e indiscutible ya no había qué preocuparse tanto por posibles ataques de cualquier tipo de alborotadores, de esos que sólo atacan con el fin de ganar terrenos y esas cosas, pero aún así, el trabajo no cesaba, y hoy había sido un día particularmente pesado. Había habido mucho movimiento en una zona, cerca de los límites de la ciudad, en las profundidades de un espeso y abandonado bosque. Ya había enviado a un escuadrón de sus hombres a revisar la zona y ver qué sucedía allí. No iban a permitir que un montón de cretinos interfiriera con la tranquilidad que imperaba en aquel mundo desde la unificación. Escuchó que alguien llamaba a su puerta; aún reclinado sobre la acojinada silla en que estaba habló con voz lo suficientemente fuerte para que, quien sea que estuviese afuera, le escuchara.

–Pase. –la puerta se abrió, el general del grupo que había enviado al bosque estaba detrás de ella.

–Señor, hemos regresado de nuestra misión–

–Y… ¿qué fue lo que encontraron? –

–Estuvimos investigando varias horas y, al parecer, hubieron algunos youkai viviendo ahí hasta un par de horas antes de que llegáramos a la zona. Cuando arribamos, no había nadie pero podía sentirse una fuerte energía. Probablemente eran bandidos muy poderosos. No había nada más que sólo un poco de basura y cosas viejas e inservibles. Seguramente se ocultaron ahí durante un par de días. Regresaremos al lugar mañana, para revisar que no haya nada fuera de lo común, Señor–

–Está bien. ¿Se quedó alguien a hacer guardia durante la noche? –

–Si, Yasuhiko y su grupo se han quedado a resguardar la zona aunque, como le dije, quien sea que haya estado ahí parece haberse ido sin intenciones de volver– no hubo más respuesta de parte del pelinegro que un leve asentimiento de su cabeza, indicándole al otro que podía retirarse ya.

Ya era un poco más tarde ése mismo día y la mayor parte de los pendientes ya estaban terminados. Dio un suspiro antes de levantarse de su asiento y salir de la sala en que había estado trabajando la mayor parte del día. Cerró la puerta y se dirigió hacia su habitación, la misma que compartía con cierto pelirrojo. El simple hecho de recordar aquel fresco aroma de flores extravagantes que siempre rodeaba al youko lo reanimaba, y dicha persona se encontraba ya ahí, en la habitación, sentado sobre la orilla de la cama, terminando de cambiarse de ropa para dormir. Yomi no podía verlo con sus ojos pero todos sus demás sentidos sí que podían hacerlo, sustituyendo de manera impresionante su falta de vista, no sólo en esta ocasión, si no en cualquier otra en que se encontrase y eso le resultaba difícil de creer a la mayoría de los youkai que habían tenido la oportunidad de comprobarlo por sí mismos, casi como si pudiera percibir al 100% todo lo que le rodease; ni él mismo imaginó jamás que llegaría a tener aquella capacidad algún día. Kurama se giró hacia él al notar su presencia cada vez acercándose más a él.

–Creí que esta noche no vendrías a dormir…–el mitad humano no pudo ocultar parte de su alegría al verlo ahí después de que no habían podido dormir juntos los últimos dos días debido al trabajo que se había acumulado. Una tenue sonrisa apareció en la orilla de sus labios

–Si, yo también lo creí. Había mucho qué hacer pero logré terminar la mayor parte. –su voz sonó un tanto más relajada que en días previos. Desabotonó su gabardina de tonos grises, dejándola a un lado junto con la camisa que había estado usando por debajo de la misma y se sentó en su lado de la cama. Se estremeció levemente al sentir el frío tocando su piel descubierta.

–Deberías cubrirte pronto o podrías enfermarte– Yomi tuvo que reír bajito. ¡Vaya que el zorro prestaba atención a los detalles! Se giró hacia él, sonriendo.

–Sonaste demasiado maternal, ¿sabes? – bromeó, ocasionando que el otro también sonriera.

– ¿Maternal? – rió un poco.

–Si. Debe estarte afectando tener tan cerca a Shura– su sonrisa creció un poco más. Siempre era divertido molestar a Kurama con la idea de "la mamá" del pequeño youkai.

–Es curioso que lo digas. Es difícil que no me afecte cuando hay que cuidarlo bastante. Después de todo, a veces llega a ser tan necio y testarudo como su padre –sonrió de lado–Especialmente cuando le digo que se cubra o se resfriará–

–Bueno, en mi caso, es porque hoy no me siento con ganas de cambiarme para dormir…–

–No descansarás muy bien si te quedas con esas ropas– se acomodó por detrás del pelinegro y comenzó a masajear los hombros de éste. Estaba bastante tenso. Yomi dejó salir un leve suspiro. ¡Vaya que le hacía falta relajarse un poco! Pudo sentir el ligero roce de unos suaves labios en uno de sus hombros. Era difícil no disfrutar siempre que el kitsune sacaba provecho de momentos como ése. Cuando sintió aquel roce subiendo un poco hasta llegar a su cuello, y después hasta el extremo de su mandíbula, giró levemente su rostro hacia él, uniendo sus labios con los del zorro. Se besaron por unos momentos, moviéndose lentamente hasta quedar frente a frente; Kurama ahora yacía recostado sobre la enorme cama cubierta con sedosas sábanas, la parte superior de su cuerpo reclinado sobre una pila de igualmente sedosas y confortables almohadas y, encima del pelirrojo, se encontraba Yomi, apoyado sobre sus antebrazos, todavía rozando sus labios con los del chico. – ¿Sabes? Se me ocurre una forma para evitar el frío…– sonrió con picardía; su tono de voz sonaba juguetón y seductor, surtiendo efecto en el otro, quien sonreía de igual manera.

–Y… ¿qué es lo que se te ocurre? – murmuró mientras una rápida mano se posaba por encima del pecho del pelirrojo, frotando uno de sus pezones por encima de la suave ropa que usaba en ese momento, robándole un ligero suspiro. No era ninguna novedad que disfrutara cuando Yomi le seguía el juego.

–mhhh….creo que ya lo sabes, pero…seguramente estás muy cansado, así que no, será otro día…–dijo con una diminuta sonrisa que, aún si Yomi no podía verla, sabía que lo provocaría.

–Nunca se está demasiado cansado como para negarse a disfrutar del cuerpo de un youko…–besó provocativamente la clavícula del otro –…y eso lo sabes…– un nuevo suspiro abandonó los labios de Kurama, sus brazos rodeando el cuello del pelinegro. Ladeó un poco su cabeza, dejando un fácil acceso a su propio cuello, algo que Yomi agradeció depositando fugaces besos en él al tiempo en que sus manos se abrían camino por debajo de la camisa del otro, acariciando con un toque tan ligero como el de una pluma toda aquella tersa piel que se ocultaba bajo esas telas. Kurama arqueó ligeramente su espalda, como pidiendo que las caricias se profundizaran. Sus torsos rozaron uno con otro. Yomi se acomodó entre las piernas del kitsune sin dejar de juguetear con la piel de su amante en ningún momento. Sus manos le despojaron de su camisa en un simple pero sutil movimiento. El frío ambiente de la noche acariciando aquella tibia piel, haciéndole estremecerse. Una ligera sonrisa se dibujó en los labios del pelinegro mientras recorría el delicioso torso del otro con delicados besos. El kitsune se mordió un labio al sentir el suave rozar de los cuernos frontales de su amante contra su piel. Finalmente había llegado hasta el elástico del pantalón de su pijama. Hábiles manos se deshicieron de aquellas prendas restantes dejando completamente desnudo al pelirrojo. Si bien Yomi no podía apreciar con sus ojos la encantadora escena que tenía en frente suyo, todos sus demás sentidos le ayudaron a percibirla y vaya que le gustaba. A él siempre le había fascinado el youko, y eso nunca fue un secreto. Si bien ahora estaba "escondido" dentro de un cuerpo humano, un cuerpo envuelto con una belleza única pero muy distinta a la del legendario ladrón, eso no era impedimento alguno para que el antiguo rey de Gandara aún gustase de él aún con este nuevo cuerpo; después de todo, Yomi no se había enamorado únicamente de la apariencia del youko, sino de todo su ser como tal. Las manos del pelinegro recorrieron los costados del mitad humano posándose sobre las caderas de éste. Yomi acercó su rostro al bien torneado vientre que tenía enfrente, depositando un suave beso en él. Una pequeña sonrisa juguetona se dibujó en sus labios, robándole un gemido ahogado al zorro cuando descendió sólo un poco más y comenzó a besar cálidamente la erección de éste. Los besos se hicieron continuos y, a los pocos momentos, el miembro del pelirrojo se encontraba aprisionado por la húmeda boca de su amante, haciéndole retorcerse de placer. Era difícil no hacerlo ante aquellas caricias que el otro le dedicaba, siempre tan llenas de pasión. Gimió más a medida que Yomi aumentaba la intensidad y no la velocidad; no había razón alguna para apresurar las cosas. Siempre gustó de disfrutar hasta el último segundo que pasaba junto al youko, ya fuese haciendo el amor con él o haciendo cualquier otra cosa, y eso no cambió nunca, aún a pesar de todos los problemas que hubo entre ellos en el pasado. Continuó con su faena, percibiendo todas y cada una de las reacciones del otro quien, por su parte, parecía gozar inmensamente de cada caricia que hacía la lengua del youkai sobre su sexo, presionando suavemente con ella la punta de éste, haciéndole arder en deseo. Los irises verdes permanecían cerrados, apretados, al igual que sus manos, que apretaban las suaves y finas sábanas sobre las que yacían ambos. De pronto se pudo percibir un cambio en el youki del ambiente. Se sentía más fuerte que el del mitad humano. Ése youki tan familiar….

–Youko….– murmuró el pelinegro, apenas separando su boca del sexo de su amante. Una pequeña sonrisa nuevamente en sus labios. Un youkai como él siempre disfrutaba del olor y del sabor de un humano, especialmente del que ahora era su amante; le encantaban ambas cosas pero, lo cierto era que también le embriagaban esas mismas características de su forma de youko. Su youko, quien, a pesar de ser "un youkai más", todo en él era único.

– ¿No piensas seguir…?– preguntó con tono seductor el de los cabellos plateados. El otro pudo sentir el suave rozar juguetón de la cola zorruna sobre su mentón.

–Sabes que nunca te dejaría a la mitad de nuestro "juego"… –respondió con igual tono en su voz – pero….se me ocurre algo mejor…–murmuró y besó una vez más la rosada punta de la erección del kitsune para después dejar un beso más, ésta vez sobre la parte interna de uno de sus muslos. Un suspiro ahogado fue lo que obtuvo como respuesta ansiosa de la siguiente parte. Los rostros de ambos volvieron a estar a la misma altura, los brazos de Yomi rodeando la cintura del otro, levantándole un poco, sus cuerpos rozando uno con otro mientras se besaban apasionadamente. Poco a poco se fueron quedando sobre sus costados, uno al lado del otro. Las manos de Kurama descendieron, trazando líneas invisibles sobre el bien formado abdomen del pelinegro hasta llegar a su pantalón. Comenzó a desabrocharlo sin perder la oportunidad de permitirle a sus dedos juguetear sobre el miembro que estaba aún aprisionado bajo esas telas, segundos más tarde, ya no quedaba obstáculo alguno entre sus cuerpos. Kurama tomó la delantera, girando al otro hasta dejarle boca arriba; el youko se acomodó sobre su cuerpo. Sus erecciones se rozaron deliciosamente, frotándose mutuamente mientras se besaban de nuevo, separándose sólo por pequeñísimos instantes para intentar recuperar un poco de aire. El zorro tomó una mano ajena y la llevó hasta su boca, dejando que un par de dedos se introdujeran en ella, dando húmedas lamidas sobre ellos, mojándolos por completo. Cuando Kurama soltó la mano de Yomi, éste la llevó hasta la entrada del kitsune, moviendo hacia un lado la felpuda cola que se movía suavemente por momentos. Un dedo se deslizó adentro, robándole un suspiro al peliplata; poco después, un segundo dedo se introdujo cuidadosamente, provocando otra reacción similar a la anterior en su amante. Fue preparándolo para el siguiente paso con ligeros movimientos, semejando los de unas tijeras, que se fueron profundizando. Sus dedos abandonaron la tibia cavidad. Kurama sonrió de lado, tomando el sexo del otro desde esa posición e introduciéndolo poco a poco en su cuerpo. Con su boca cerca de los sensibles oídos del antiguo rey de Gandara, un delicioso gemido salió de sus labios. ¡Ése condenado youko sabía cómo enloquecerlo! Estaba tan estrecho como siempre. Quizás nunca llegaría a saber cómo es que se mantenía así después de todas las veces que habían hecho el amor. Yomi no le dio demasiada importancia y dirigió sus manos hacia la cadera del zorro, tomándola con firmeza para luego empezar a dar pequeñas y gentiles embestidas mientras el kitsune se adaptaba a su medida, a los pocos instantes, ya llevaban un ritmo un poco más rápido, con embestidas cada vez más profundas. Sus respiraciones se aceleraban a la par. El youko se enderezó, quedando sentado por completo sobre el miembro del otro, Yomi le siguió y también se enderezó quedando cara a cara de nueva cuenta con el peliplata quien pasó sus largos brazos alrededor del cuello del pelinegro. Sus bocas se unieron otra vez en un dulce y alargado roce. Hábiles manos acorralando a Kurama, una por detrás, jugando con la base de su cola vulpina, la otra por delante, acariciando toda su erección, desde la punta hasta la base, dejando a veces que su mano se deslizara sólo un poco más abajo hasta alcanzar sus testículos, dándoles el mismo toque. La velocidad continuó aumentando gradualmente, las embestidas eran rápidas pero apasionadas, siempre alcanzando su "punto dulce"; una velocidad similar se hacía notar en las caricias que hacían sus manos siempre llenas con la misma pasión. El kitsune permanecía con su cabeza recargada entre el hombro y el cuello de Yomi, dando gemiditos cerca de sus oídos y lamiéndolos de vez en cuando. Kurama sabía que a su amante le encantaba ése tipo de cosas, especialmente ahora que sus oídos eran muchísimo más sensitivos que cuando solía ser su segundo al mando en la banda de ladrones. Sintieron cómo llegaban juntos al clímax, las respiraciones de los dos se aceleraron aún más y el cuerpo del zorro se tensó por unos instantes, estrechándose un poco alrededor de Yomi, haciendo que el cuerpo de éste reaccionara de la misma forma. Kurama gimió y, casi al mismo tiempo, se vino sobre sus torsos, dejando su cálida semilla sobre ellos y, casi de inmediato, Yomi le siguió, corriéndose dentro de su amante, llenándolo con su esencia. Las manos del youko alcanzaron el rostro del pelinegro, tomándolo suavemente. Las respiraciones de ambos aún estaban aceleradas pero eso no importó. Se dieron un profundo beso, saboreándose mutuamente, sus lenguas jugando un poco antes de que la necesidad de aire apareciera. Se separaron jadeando un poco y se dejaron caer sobre la cama, exhaustos; Kurama yaciendo sobre el pecho de su amante.

– ¿Crees que…debería quitarme? – dijo el peliplata, rompiendo el apacible silencio con un tono muy tranquilo en su voz.

– ¿Nh? ¿Por qué lo dices? –

–Bien, pues…creo que estamos un tanto sucios…– respondió un tanto divertido y, a la vez, ligeramente apenado, y es que su semilla aún permanecía sobre sus torsos.

–Oh, eso. Sabes que no me importa en absoluto– sonrió un poco. Se movió un poco, acomodándose y liberando la entrada del youko, éste se mordió el labio ante aquella sensación que dejaba el aún tibio semen de su pareja escurriendo u poco entre sus piernas.

–Sigues siendo el mismo despreocupado de siempre en esos aspectos…–rió el youko.

–Lo dices como si fuera algo de otro mundo– rió el antiguo rey y añadió con un tono más serio –Además, siempre te he amado, también es por eso que no me importan ese tipo de detalles…– su voz distaba de ese tono autoritario que generalmente tenía, en parte, por el cansancio del día que cada vez se hacía más notorio. Kurama siempre había estado consciente de esos sentimiento pero nunca había podido corresponderlos de la misma forma hasta hace sólo un par de años, cuando Yomi "le llevó" a su lado. Para Yomi, no fue fácil, después de todo, había forzado a Kurama a permanecer a su lado bajo la amenaza de dañar a Shiori y a su padrastro si no lo hacía; en aquel momento había actuado bajo la idea de tenerlo cerca sin importar qué pero, a medida que el tiempo pasó, esa relación de hostilidad y tensión que hubo entre ellos se desvaneció y las cosas progresaron hasta el grado en que terminaron convirtiéndose en amantes. Kurama sabía que Yomi diría aquellas palabras que justo acababa de escuchar pero prefirió escucharlas directamente de su boca. El pelinegro pasó una de sus manos sobre el cabello del kitsune, deslizando sus dedos suavemente entre las sedosas hebras plateadas. Yomi no esperaba una respuesta, al menos no con palabras, por parte del otro. Sabía que no era su estilo el responder con palabras dulces; no, el youko siempre prefirió tomar acciones. Yomi levantó levemente su cabeza hasta alcanzar una felpuda oreja zorruna, depositando un suave beso en ella, a sabiendas de que el youko siempre disfrutaba de cualquier delicada caricia sobre sus orejas. El pelinegro recibió la respuesta que esperaba del otro en forma de un tierno beso sobre uno de sus pectorales para después acurrucarse en su pecho. Yomi, quien le había estado abrazando desde que se recostaron, apretó un poco más el abrazo. No hubo necesidad de decir nada más. Poco más tarde, ambos cayeron rendidos ante Morfeo.

Llegó la mañana del siguiente día. Pocas veces renegaba de sus deberes en la ciudad y hoy era una de esas veces. Afuera, el cielo estaba nublado y lloviznaba ligeramente, regalándole a esa parte del Makai un clima agradablemente frío y apacible. Aún permanecía recostado sobre la cálida y enorme cama, al lado de su amante; sus cuerpos aún entrelazados uno con otro, compartiéndose el calor de una piel a otra. Las suaves respiraciones de ambos era lo único que podía escucharse en la habitación. Deseó con todo su ser el poder quedarse así durante el resto del día, o por lo menos una hora más, pero sabía que eso era imposible. Suspiró, obligándose a despertar a Kurama, lo cual no fue necesario, pues éste ya había despertado por sí mismo. Había vuelto ya a su forma humana durante la noche por lo que ahora le miraba un par de ojos color jade.

–Buenos días– sonrió el pelirrojo, su voz aún somnolienta.

–Buenos días. Justo pensé en despertarte– el otro rió un poco.

–Supongo que ya no será necesario…– el pelinegro le sonrió.

–Habrá que apurarnos. Parece que hoy será un día un tanto pesado– su mente volvió de inmediato al asunto que los había ocupado a él y a sus hombres el día anterior. Lo más probable era que él mismo tuviese que ir al lugar si es que en verdad había una poderosa energía en esa área. Quizás tendría que romper algún sello o conjuro que los fugitivos hubiesen dejado ahí, después de todo, no era normal que hubiese tanta energía acumulada en un lugar abandonado. –Kurama– llamó la atención del pelirrojo.

– ¿Si? –

–Hoy quedarás a cargo de la ciudad– el otro le miró un tanto extrañado. No tenía ideal del por qué. Nadie le había contado cosa alguna sobre aquel suceso aún; Yomi se dio a la tarea de hacerlo por lo que el kitsune finalmente terminó aceptando el cargo.

Continuará...

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Ahh, bien, ¡hemos llegado al final del primer capítulo! Como decía al comienzo, a pesar de ser "sencillo de escribir", pues las escenas lemon generalmente "se escriben solas", me tomó varios días el poder terminarla, a veces por distracciones, a veces porque simplemente me quedaba imaginando la escena sin ponerme a trabajar, en lo que comúnmente llamo "Visión Yaoi" (si, es mi propia versión de la "visión de carne" de los papás de Timmy Turner, gracias por preguntar, jaja). Como quiera que sea, espero que esto les haya gustado a todos aquellos fans del YomiKura que aún rondamos por ahí en busca de historias con ellos dos y, ¿por qué no?, también a los que no les ha llamado mucho la atención la pareja, ¿quién sabe? A lo mejor después se hacen fans de la pareja, jeje (hablando como si tuviera tantos lectores, jojo). Y, ¡siii! ¡Ya sé que, hasta éste momento, no se ve para dónde carajos va la historia! Pero eso empezará a verse a partir del siguiente capítulo, por el momento, quise centrarme en la relación de Yomi y Kurama y que se viera que no era algo "superficial", por llamarle de alguna manera

En otros temas…¡es increíble lo mucho que puede ayudar el leer fics yaoi de la WWE para mejorar y poner un poco más de realismo a tus escenas lemon! Realmente que hace casi milagros, bueno, no tanto, pero si que son una enorme ayuda. Incluyo ahí también algunos fics lemon de YYH en Inglés (que es de lo que he estado leyendo recientemente, no precisamente fics lemon, aunque seguido me salen xD). Si alguien necesita "ayudita" para ese tipo de escenas, léanse unos dos o tres fics de esos y verán "cómo se hace la magia", jeje. O, al menos, espero que esa "magia" se note en mis más recientes lemons y les ayude un poco *azota la cabeza contra la mesa y explota*.

Hasta el próximo capítulo y, como siempre digo, lean, comenten y recomienden, al fin que ninguna de las tres cosas cuesta dinerín, jaja.