Todos los comentarios han sido respondidos vía PM, para los que tienen cuenta, y los que no, están al final del capítulo, como siempre.


Traducción autorizada por FanofBellaandEdward

Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling, Bloomsbury Publishing, Scholastic Inc. y AOL/Time Warner Inc. La historia pertenece a Melissa, yo traduzco por mero entretenimiento.

Resumen: Después de que Draco se divorciara de Daphne, Scorpius se encuentra en la búsqueda de un segundo papá, ya que Draco le contó que sólo le gustaban los hombres. Luego conoce a Harry y está empeñado en conseguirle como segundo papá. ¿Lo logrará?

Advertencias: m-preg

Traductor: DarkPotterMalfoy

Beta: FanFiker-FanFinal (todavía sin betear).


¡Muchísimas gracias por esos pedazo de 781 comentarios! Estoy tan, tan sorprendido... que ¡uff! sigo sin poder creérmelo, de verdad. Tenía la esperanza de llegar a los 1000 pero entre mis ausencias y demás sé que ya no será posible (os recuerdo que la autora tiene, a fecha de 10/07/2016 a la 1:27 de la madrugada en España, 5510 comentarios). ¡Saludos daddys!

También vengo a recomendaros y para que me deis vuestra opinión Recuérdalo una historia de mi propia autoría que cuenta, por ahora, con cuatro capítulo y 62 comentarios. Quiero que me digáis que os parecen. ¡Nos vemos pronto, muy pronto! Más de lo que pensáis.


Capítulo 43

20 de julio

—Mierda —Thomas se quedó sin aliento cuando él y el resto de aurores llegaron al espacio abierto.

Draco ya estaba arrodillado junto a un Harry inconsciente y trababa de calmar a un nervioso Teddy.

Sus ojos se dirigieron involuntariamente al cuerpo mutilado del hombre rubio. La sangre formaba un charco alrededor suyo y la respiración de este era dificultosa. Elisabeth tuvo que vomitar al ver la mano arrancada y el gran mordisco en el brazo del hombre.

—Oh, Dios mío —dijo ella sin aliento, y tosió.

—¿Qué demonios ha pasado aquí? —preguntó Will sorprendido.

—No lo sé, pero por el momento no me interesa por qué Creevey luce así —gruño Draco y sintió el vientre de Harry; su rostro se alarmó cuando notó lo duro que estaba—. Necesito un traslador que me lleve a mi casa ahora —exigió—. Harry y Teddy necesitan un medimago de inmediato.

—¿Por qué no lo llevas a San Mungo? —preguntó Elisabeth temblorosa e hizo un traslador, especialmente diseñado para personas embarazadas, con una moneda.

—Porque va a llamar mucho la atención —dijo con un chasquido Draco, alterado—. Estoy seguro que Lovegood sabe que tiene que estar allí, si Harry tenía razón —dijo esto último murmurando y observó a Teddy que miraba con los ojos muy abiertos—. Teddy, coge mi mano porque voy a utilizar el traslador para llevaros a casa.

Teddy asintió y cogió del brazo a Draco y el rubio saludó con la cabeza a los aurores.

—Gracias por ayudarnos —dijo cortésmente y dos segundos más tarde los tres desaparecieron.

Se agachó junto al hombre rubio y notó que tenía pulso.

—Todavía está vivo —dijo asombrado. Con toda esa cantidad de heridas no esperaba que aun lo estuviese. Admitió que su pulso era débil, pero ahí estaba.

—Bueno, lo llevaremos San Mungo —ordenó Thomas—. Una vez que esté lo suficientemente recuperado podremos interrogarlo y enviarlo a Azkaban.

Will asintió con la cabeza hacia los otros dos aurores y desapareció hacia San Mungo con una bufanda como traslador.

Elisabeth miró a Thomas y se mordió el labio.

—¿Y si le preguntamos a Malfoy lo que sabe sobre el individuo? Nos dará un apellido, quiero decir.

Thomas suspiró.

—Esperaremos unos días —murmuró y cogió la mano mutilada con una mueca y la metió en una bolsa—. No creo que aprecie demasiado que hagamos preguntas cuando Potter y sus hijos han estado en peligro.

Elisabeth asintió.

—Sí, señor. ¿Debemos informar a Kingsley que tenemos a la persona que está detrás de los envenenamientos?

—Sí, vamos —asintió Thomas y desapareció, seguido por Elisabeth.


—Joder, joder, esto no es bueno —murmuró Draco y corrió por las escaleras hasta su habitación, después de haberse asegurado que Teddy podría quedarse un tiempo en el sofá de la sala de estar. Un elfo doméstico estaba cuidando de él para asegurarse que no iba a perder el conocimiento.

Abrió la puerta, corrió hacia la cama y colocó a Harry con cuidado. La cara de Harry cada vez se estaba volviendo más pálida, más que la de Draco incluso. Dentro de su inconsciencia su cara estaba haciendo gestos de dolor y su cuerpo temblaba a causa de las contracciones.

Draco retiró sus manos y sollozó al ver que sus manos se habían teñido de rojo a causa de la sangre de Harry.

—Draco, ves a quitarse esa sangre. Corre —una voz de ensueño le alertó de la presencia en la habitación y se dio la vuelta para darse cuenta de que era Luna.

—¿Cómo llegaste aquí? —preguntó sorprendido y bajó la varita que había sacado por mero instinto.

Luna parpadeó y pasó junto a él, colocándose al lado de Harry en la cama.

—El espíritu de fuego de Harry me alertó, por supuesto —respondió ella y comenzó a tararear distraídamente cuando puso sus manos sobre el vientre de Harry—. Así que vine porque el espíritu de Harry necesita ayuda.

—¿Crees que puedes salvar a Harry al bebé? —preguntó, con la voz temblorosa, Draco. Trató de disimular el tono esperanzado por si algo salía mal. Sabía qué significaba el vientre duro y la sangre. El cuerpo de Harry se vio forzado a tener contracciones y había una gran posibilidad de que el bebé no lo lograse porque era demasiado prematuro en ese momento. No sobreviviría fuera del cuerpo de Harry.

Draco apretó sus manos contra sus labios. No sabía hacía dónde tenía que dirigir su rabia; si a Creevey por herir a Harry y casi matar a Teddy o hacia el propio Hary por ignorar su petición de que se quedase dentro. Si hubiese hecho lo que le había dicho nada de esto hubiese ocurrido y no estaría luchando por sobrevivir y el bebé no estaría en peligro de morir porque el cuerpo de Harry se ha visto obligado a realizar esfuerzos. Racionalmente sabía que no tenía que estar enfadado con él y menos en una situación así, pero era difícil no hacerlo. ¿Por qué no se había quedado en la mansión? ¿Por qué tenía que jugar a ser el maldito héroe de nuevo? ¿Había sido mucho pedirle que se quedase? ¿No había pensado en el bebé?

—Harry es terco, pero el bebé también. Creo que podré salvarlo —Luna interrumpió sus pensamientos y la miró con los ojos muy abiertos. Volvió a centrar su atención en Harry y sus manos tenían un brillo azulado—. ¿Por qué no vas con el pequeño Teddy? Estará asustado; te necesita.

—Eh, sí, voy… a hacer eso—murmuró Draco aturdido, y después de quitarse la sangre de las manos con una toalla, fue escaleras abajo, sorprendiendo al elfo doméstico que intentaba darle de beber algo a Teddy.

—Amo Draco, el pequeño amo Teddy no quiere la ayuda de Tinky —dijo el elfo retorciéndose las manos nerviosa; sus grandes orejas estaban bajas en señal de angustia.

—De acuerdo, Tinky. Ahora me encargo yo—aseguró Draco y el elfo se retiró no sin depositar una última mirada ansiosa sobre el chico que tiritaba sobre el sofá—. Déjame ver cómo estas, ¿vale? —murmuró en voz baja, arrodillándose delante de Teddy que temblaba—. Accio kit médico.

Durante un tiempo estuvo en silencio mientras Draco trataba las heridas de Teddy. Le limpió los cortes, los desinfectó y le puso el Rápida Curación de Heridas sobre las que habían aparecido. Después de tratarlas rápidamente, verificó si tenía alguna interna y se sintió aliviado de que no hubiese ninguna; sin embargo, Teddy tenía una costilla astillada y un esguince en el tobillo, pero nada preocupante. Al darse cuenta de cómo Teddy estaba cogiéndose la cabeza, trató de que centrase su vista en él y convocó una poción para el dolor de cabeza y se la dio al pequeño, junto con un calmante.

—Te van a doler las costillas por un día, pero la poción que te he dado te las curará rápidamente —murmuró Draco y conjuró un pijama para Teddy y una manta—. Tienes que tener cuidado con el esguince de tobillo, pero pronto se curará también.

—¿Cómo está papá? — preguntó la pequeña voz de Teddy con un chillido y tosió un poco.

Draco suspiró y se colocó sobre un pue, mirando hacia la puerta.

—No estoy seguro, Teddy —le dijo en voz baja—. Lovegood está con él ahora y dijo que sería capaz de ayudarle. Solo podemos confiar en ella, la verdad.

—¿Y…, y el bebé? ¿Qué le va a pasar al bebé? —preguntó Teddy mirando hacia el suelo con vergüenza. No podía creerse el lío que había armado y todo porque había sido tan estúpido como para salir de casa y herir a su padre.

Draco se mordió el labio y miró a Teddy, que este no se atrevía a hacerlo.

—Realmente no lo sé —susurró—. Para serte sincero, no tiene buena pinta.

Teddy se estremeció.

—El cuerpo de Harry se sobrecargó y ahora está tratando de luchar por su vida y por la del bebé. Me gustaría poder decirte que el bebé va a vivir, pero no puedo. No sé qué es lo que va a pasar con el bebé.

—¿Si el bebé naciese esta noche… sobreviviría? —se atrevió a preguntar el niño. Todo su cuerpo se sentía pesado y tenía un nudo en el estómago por la sensación de culpa. Sería su culpa si el bebé no se salvaba. ¿Cómo iba a ser capaz de arreglar la relación con su padre su él era indirectamente el responsable de la muerte del bebé?

—En los embarazos masculinos los bebés solo sobreviven a partir del octavo mes —Draco respiró hondo, tratando de no llorar. Tenía que ser fuerte ahora para su familia y, si fuese necesario, podría hacerlo en su propia habitación más tarde—. Harry aun no está de ocho meses. Lo siento, Teddy, pero con lo que ha pasado, no sé si… —negó con la cabeza—. Lovegood está convencida de que Harry y el bebé aguantarán; únicamente podemos confiar en ella. Harry me dijo que le confiaba en ella más que nada y nosotros también tenemos que hacerlo.

—Lo siento, Draco —gimió Teddy y se acurrucó haciendo una especie de bola—. No era mi intención que papá o el bebé saliese herido; yo solo quería hacer feliz a papá. Lo siento mucho —empezó a temblar y las lágrimas comenzaron a resbalar por su mejillas.

Deseó poder explicarle a Draco lo mucho que realmente sentía por herirlos, pero no sabía cómo hacerlo de la forma adecuada.

Se sorprendió cuando sintió dos fuertes brazos cálidos lo envolvieron y lo movieron, colocando su cabeza en un pecho agitado.

—Chist, no es tu culpa —murmuró Draco, meciéndolo hacia delante y hacia atrás—. No podrías saber lo que iba a ocurrir. Es por culpa de ese hijo de puta que esté tan herido. No es tu culpa.

—Pero si no hu… hubiese es… estado allí, pa… papá no habr… habría salido herido —gritó Teddy, colocando las manos sobre su propio pecho, sin atreverse a mirar a Draco.

¿Por qué era amable con él? ¿Por qué no estaba furioso y no le gritaba? ¿No era su culpa que estuviese herido? ¿Por qué Draco no le culpaba?

Se tensó cuando una pálida y fría mano lo cogió de su barbilla y miró los brillantes ojos grises. Sorprendido, Teddy se dio cuenta que Draco estaba intentando contener las lágrimas.

—¿Sabes por qué tu padre estaba ahí? —preguntó Draco con un tono insistente en su voz.

Teddy hipó.

—No, no lo sé.

—Porque te quiere —dijo Draco—. Te quiere tanto que no podía soportar la idea de que pasase algo por culpa de ese hombre loco. Por eso fue a por ti. No quiere perderte, Teddy. Incluso aunque nunca hubieses sido secuestrado o hubieses huido; Harry habría removido cielo y tierra por encontrarte y no se hubiese detenido hasta tenerte en sus brazos. Eres su hijo, Teddy. Le da igual que tengas o no su sangre. Él te quiso desde el momento en el que te tuvo; nunca te abandonaría, ¿me crees? Te quiere demasiado como para dejarte ir.

Fue como si hubiese encontrado al fin la luz. Teddy sollozó más fuerte y enterró su cara en el cuello de Draco, empapando su camisa con sus lágrimas. Cualquier duda que tenía de su padre de que lo amaba por lástima o porque tenía que hacerlo, había desaparecido. Draco tenía razón. ¿Realmente su padre había pasado tantos problemas para traerlo de vuelta, sobre todo en el estado en el que estaba, si no lo amaba? ¿Le importaba aunque no compartiesen sangre?

Teddy lo quería como un hijo que quiere a su padre, entonces, ¿por qué no podría ceer posible que su padrino fuese capaz de quererlo como un padre haría?

—¿Me crees, Teddy? —preguntó en voz baja Draco, acariciando su pelo y frotando su espalda.

El niño asintió e hipó de nuevo.

—Bueno —sonrió débilmente Malfoy—, tienes que ir a descansar, ¿vale? Has pasado por muchas cosas hoy y tienes que descansar.

—¡Pero no quiero descansar! Quiero quedarme aquí contigo y esperar a que papá se desperté —lloriqueó Teddy, frotándose los ojos. Vio un pañuelo y lo aceptó con gratitud

—Estoy seguro que Harry se enfadará conmigo si no te dejo descansar —sonrió, acariciando el pelo negro del niño—. Te prometo que te despertaré en cuanto Harry abra los ojos.

—¿De verdad? —preguntó y se sonó la nariz.

—De verdad.

—Muy bien, pues —murmuró a regañadientes. Sus ojos comenzaron a sentirse pesados y sintió que su cabeza se inclinaba un poco.

—Buen chico —susurró y se levantó con el niño colocado en su cadera para llevarlo a su habitación. Lo metió dentro de la cama y le dio un beso en la frente—. Tenemos que aprovechar esta poción del sueño, ¿vale? Hará que no tengas pesadillas.

Teddy asintió e hizo una mueca cuando se tragó la poción.

Draco aceptó el frasco vacío y cerró las cortinas, oscureciendo la habitación en el proceso.

—Descansa —dijo en voz baja.

Teddy asintió tímidamente y cerró los ojos, relajándose poco a poco en su cama cuando la poción hizo efecto,

Draco cerró la puerta tras de sí y se apoyó en ella dando un fuerte suspiro, abriendo y cerrando las manos.

Cuando se aseguró que no se derrumbaría, se acercó a la puerta cerrada de su habitación. La habitación donde estaba Harry.

Con la mano en el picaporte, Draco vaciló. ¿Tenía derecho a entrar en él? ¿O molestaría a Lovegood si lo hacía?

Se asustó cuando la puerta se abrió de repente y dio un paso hacia atrás.

Luna sonrió de forma soñadora hacia él, pero su sonrisa se volvió espeluznante cuando Draco se fijó en la sangre de sus manos.

—¿Lovegood? —preguntó bruscamente, mirándola con recelo.

La rubia mujer parpardeó.

—Draco —ella sonrió y se miró las manos ensangrentadas con una fascinación mórbida antes de coger su varita y limparselas.

—¿Y? ¿Cómo fue? ¿Cómo están? ¿Harry está bien? ¿Y el bebé? ¿Ha sobrevivido? —disparó las preguntas rápidamente, apenas cogiendo aire para respirar.

Luna golpeó su varita contra su mano y de esta salieron pequeñas chispas azules.

—Ha sido difícil —por primera vez desde que Draco la conocía, esta había adquirido un tono serio y él se sentó inmediatamente. Luna estaba seria. ¿Significaba que eran malas noticias?—. La magia de Harry estaba trabajando forzosamente para mantenerlo a él y al bebé con vida; pero el bebé se ha llevado casi toda esta y he tenido que darle un poco de la mía para compensar. Harry ha perdido mucha sangre, así que tuve que darle una poción. Ambos estuvieron al límite.

—¿Y ahora? ¿Cómo están ahora? —Draco contuvo el impulso de inquietarse.

—Ambos están vivos y bien —respondió Luna y él dio un suspiro de alivio.

De repente sus piernas cedieron y se precipitaron contra la pared, sin importarle un ápice su imagen de intocable y fresco Malfoy se hiciese añicos.

—Gracias a Merlín —murmuró y cerró los ojos, sonriendo débilmente.

—No está despierto en estos momentos —le advirtió. Los ojos azules de Luna lo miraban con simpatía.

—Lo sé, pero solo quiero estar con él —respondió Draco y se levantó.

Ella tarareó y el aire a su alrededor cambió significativamente.

—Vamos, he de avisar a Severus que seguro que querrá venir ahora —murmuró ella y se apartó antes de que Draco pudiese pronunciar palabra por lo que acababa de decir.

Sacudió la cabeza. ¿Por qué se seguía sorprendiendo por las cosas que hacía Lovegood?

La puerta crujió un poco cuando esta se abrió y se hizo una nota mental para pedirle a uno de los elfos domésticos que le pusiesen aceite. Las cortinas estaban corridas casi por completo, dejando solo un pequeño atisbo de luz que iluminaba el cuarto.

Con cautela, Draco se acercó a la cama y se sentó en ella, cogiendo la mano de Harry después de un momento de vacilación. Su otra mano se puso sobre el abultado vientre de su pareja, cuya manta lo dejaba oculto. No había ningún tipo de movimiento en él, pero Draco se recordó en confiar en Lovegood. Ella había dicho que estaban bien, así que tendrían que estarlo.

Harry estaba muy quieto; solo su pecho se movía a causa de su respiración. Sus mejillas habían recuperado un poco de color y la sangre había desaparecido. Seguramente, Lovegood habría utilizado algunos hechizos potentes de limpieza o habría cambiado las sábanas. Los labios de Harry estaban ligeramente abiertos y algunos de los mechones de este se movían cuando respiraba.

Draco respiró tembloroso y de repente fue como si una presa se hubiese roto. Sus hombros se estremecieron por la fuerza de sus sollozos y las lágrimas corrían libremente por sus mejillas.

—Merlín, Harry, no vuelvas a hacerlo —susurró a través de sus sollozos, mientras tenía cogida la mano de Harry—. No sabes el miedo que tenía de perderte, al bebé y a Teddy. ¿Sabes el susto que le llevé cuando abrí la puerta y vi que te habías ido? ¡Maldita sea, Harry! —siseó y miró a su pareja inconsciente—. Cuando te digo que te quedes, ¡quédate! No salir a hurtadillas de la casa sin avisarme y poner en riesgo tu vida y la del bebé en el proceso. Podrías haber muerto hoy, pero ¿no pensaste en eso, no? —le espetó, sin importarle que Harry no estuviese despierto para poder escucharlo. Tenía dejar marchar este sentimiento antes de que Harry se despertase; tenía que dejarlo antes de que se volviese loco.

»Por supuesto que no se te ocurrió —continuó resentidamente—. Porque eres el famoso Harry Potter, quien no puede salir perjudicado. Bien, adivina: ¡no eres inmortal, no eres un superhéroe! No es tu trabajo tener que rescatar a todo el mundo. En serio, no es tan difícil mantenerse al margen de vez en cuando. Tendrías que probarlo alguna vez —se burló, respirando con dificultad—. Bueno, lo único bueno que hemos sacado de tu instinto suicida es que ahora Teddy cree que de verdad le quieres. Pero te juro por Merlín, Potter, que si vuelves a intentar algo similar te mantendré encerrado el resto de tu vida. Y no pienses que estoy bromeando. Haría eso, si de ese modo puedo mantenerte a salvo.

Draco suspiró y conjuró un pañuelo, limpiándose el rostro y sonándose la nariz

—Dios, puto Potter, me haces llorar como un crío —murmuró sombríamente y se levantó cuidadosamente para tumbarse al lado de Harry, colocando un brazo bajo este para tirar de él y tenerlo más cerca.

Draco suspiró y conjuró un pañuelo, secándose el rostro y sonándose la nariz. "Dios maldito Potter, me hace llorar como un bebé", murmuró sombríamente y se levantó, cuidadosamente escalada sobre el cuerpo relajado de Harry para estirarse al lado de él, deslizando un brazo debajo de la espalda y tirando de él más cerca de su amante.

—Cuando despiertes y el bebé no esté en peligro, te vas a enterar —maldijo y apretó los labios con fuerza. Suspiró de nuevo y trató de relajar sus tensos músculos.

El cuerpo de Harry había recuperado temperatura y Draco trató de luchar contra el sueño. Tenía que asegurarse que Severus estaba correctamente informado sobre lo que había pasado, pero no se fiaba de Lovegood para esto; aun tenía que hablar con los aurores y averiguar los motivos de Creevey. Tenía que estar cerca de Teddy para asegurarse de que no tenía pesadillas…

Debía…, debía…

Los ojos de Draco se cerraron y su respiración se acompasó.


Alguien estaba sacudiendo su hombro y estaba empezando a molestarlo.

—Levántate, mocoso. Tenemos que hablar —siseó una voz y la sacudida fue más ruda.

—Estoy despierto, estoy despierto —murmuró molesto y se sentó, frotándose los ojos—. ¿Qué? —preguntó y parpadeó cuando Severus se puso de pue junto a la cama con el ceño fruncido en su rostro—. ¿Severus?

—No, soy el hada de los dientes —se burló—. Por supuesto que soy Severus.

—¿Así que Lovegood ha podido ponerse en contacto contigo? —preguntó Draco sorprendido y miró a Harry que seguía durmiendo—. ¿Qué hora es?

—Son las nueve de la noche y tus pequeños bribones están despiertos y preocupados por su padre y su papi —se burló Severus y retrocedió un paso, dejando espacio para que Draco saliese de la cama sin molestar a Harry—. La señorita Lovegood se ha quedado con ellos por el momento, mientras yo venía a la habitación.

Draco se rio nerviosamente y con cuidado maniobró alrededor de Harry, apoyándose con las manos en ambos lados de la cabeza de Harry, moviendo su pierna derecha sobre las piernas de Harry, y sosteniendo aun la suya por encima de él cuando Harry murmuró algo inaudible y giró su cabeza hacia el costado izquierdo antes de caer de nuevo en silencio. Draco respiró con alivio y terminó pasando por encima de él, tirando de su ropa para quitar las arrugas de su camisa.

—Vamos. Tú hijo quiere que le expliques por qué su papi no está despierto para verlo y por qué Teddy tiene los ojos rojos de tanto llorar —murmuró Severus y salió de la habitación sin hacer ruido.

Draco se frotó el cuello a causa del cansancio, pero siguió a su padrino después de darle una última mirada a Harry.

—¡Papá! —Scorpius se acercó corriendo a él, estirando sus brazos cuando su padre entró en la habitación. Teddy estaba acurrucado junto a Luna, quien le acariciaba el pelo y miraba por la ventana las estrellas brillantes del cielo.

—Ey, hijo —murmuró Draco y cogió su hijo, enterrando su rostro el cabello platino, teniendo comodidad en el olor a flor de su primogénito.

—¿Qué pasa, papá? ¿Por qué está Teddy triste? ¿Dónde está papi? ¿Por qué estás triste, papá? —parloteaba Scorpius, poniendo sus dos manecitas en las mejillas de su padre, echándose para atrás para mirar a su padre con preocupación.

Draco se acercó lentamente al sofá y se sentó, relajando su espalda en el respaldo. Colocó a su hijo en su regazo y miró a Teddy.

—¿Te sientes mejor? —preguntó en voz baja.

Teddy hizo un sonido sin compromiso y se encogió de hombros.

De repente Luna colocó a Teddy al lado de Draco, quien lo cogió rápidamente para que no se cayese del sofá.

—Voy a ver cómo está Harry —dijo en un tono de ensueño, que incluso parecía que fuese a flotar fuera de la habitación.

—¿Ver cómo está? ¿Está enfermo? —preguntó el pequeño Malfoy, ladeando la cabeza hacia la derecha.

—Scorpius, hoy sucedió una cosa —empezó con cuidado. Teddy se acurrucó más contra Draco y escondió la cara en su hombro, mientras los suyos temblaban—. Un hombre malo se llevó a Teddy y papi fue tras él para traer de regreso a Teddy.

Scorpius jadeó horririzado y miró con los ojos muy abiertos a Teddy.

—¡Eso estuvo muy mal por parte del hombre!

—Sí, lo estuvo —asintió Draco y comenzó a acariciar la espalda de Teddy para calmarlo—; pero Teddy y papi se hicieron daño. Las heridas de Teddy se curarán rápido, pero papi tiene que descansar hasta que nazca el bebé.

Entonces fue cuando Teddy alzó la cabeza.

—¿Hasta que el bebé nazca? —gritó—. ¿Es malo?

—No, no, Luna consiguió curar al bebé y a Harry, pero quiere asegurarse de que él no se esfuerza demasiado, así que tiene que estar en la cama hasta que dé a luz.

—Pero ¿papi va a estar bien? —preguntó Scorpius con el labio inferior temblando y una mirada llorosa.

Draco asintió.

—No te preocupes que va a estar bien —abrazó a su hijo contra su pecho.

—¿Estás bien? —preguntó Teddy y todos quedaron sorprendidos cuando cogió la mano de Teddy y la frotó.

Teddy parpadeó y ladeó la cabeza hacia la izquierda.

—Sí, estoy bien —murmuró lentamente y brevemente miró su mano atrapada entre las manos pequeñas de Scorpius. Por primera vez no hizo el intento retirarse.

—Bueno, creo que es hora de que se vayan a dormir —anunció Severus y se acercó.

—Pero quiero ver a papi —Scorpius puso mala cara.

Severus sacudió la cabeza.

—Tu papi está durmiendo ahora. Podrás verlo mañana. Si te vas a dormir, mañana irás pronto y quieres ver a tu papi pronto, ¿no? —añadió cuando abrió la boca para protestar.

Scorpius puso mala cara, pero asintió con la cabeza. Besó la mejilla de Draco y tiró de Teddy.

—Vamos, Teddy, puedes dormir conmigo en mi cama. Eso mantendrá alejadas las pesadillas —dijo y empezó arrastrar a Teddy sin esperar la respuesta de este—. Buenas noches, papá, tío Sev.

—Buenas noches, Scorpius, Teddy —sonrió débilmente Draco.

Teddy estaba emocionalmente cansado para discutir y acabó aceptando la invitación del pequeño. Solo estaba contento por descansar otra vez.

—Bueno, parece que Potter se ha metido en un lío de nuevo —observó Severus en silencio y se sentó en la silla frente a Draco.

Draco suspiró y se pasó las manos por el pelo, estropeándolo más.

—Le dije que tenía que quedarse aquí, pero, por descontado, no ha hecho caso. ¿Por qué iba a hacerlo? Es el maldito Harry Potter —murmuró sombríamente y se tiró un poco del pelo.

—Tú sabías dónde te metías al empezar una relación con él —señaló Severus y se cruzó de piernas.

—Sí, lo sabía, pero tenía la impresión de que Harry no fuese tan estúpido como para arriesgar su vida y la del bebé cuando sabía que no podría luchar contra Creevey con su debilitada magia —respondió resentidamente Draco.

—Espera. ¿Creveey? ¿Dennis Creevey? —preguntó de repente y su cuerpo se tensó—. ¿Estás seguro de que era él?

—Lo que quedaba de él, de todos modos —contestó Draco—. Parecía como su algún tipo de animal le atacase. No es que me queje. Me hubiese gustado llegar antes para enseñarle a ese imbécil qué es lo que ocurre cuando te metes con un miembro de la familia Malfoy.

—No puedo creer que ese crío fuese tan estúpido —murmuro Severus, sorprendido—. ¿Cuáles fueron sus razones? Si no recuerdo mal, y si la memoria no me falla, estaba enamorado de Potter en la escuela junto a ese fotógrafo hermano suyo.

—No sé qué es lo que le llevó a esto. Estaba incosnciente cuando llegué allí, y Harry también lo estaba, pero los aurores se lo llevaron. Espero que se pongan en contacto nosotros después —suspiró Draco.

—¿Vas a hablar con Potter sobre su misión suicida? —Severus estudió su rostro con sus negros ojos.

—Por supuesto —frunció el ceño y empezó a tocar con los dedos su pierna—. No se librará de esto con facilidad. Ha estado al borde de la muerte. Tendrá suerte si lo dejo salir ahora —añadió sombríamente.

—Bueno, me alegro de que al menos uno de vosotros tenga sentido común —se burló Snape, levantándose—. Creo que será mejor que nos retiremos. No hay duda de que la conversación que tendremos con Potter te agotará, así que mejor vete a descansar.

—Supongo que tienes razón —gimió Draco, poniéndose de pie y estirándose—. ¿Vas a pasar la noche aquí o vas a volver a tu casa?

—Me quedaré esta noche aquí por si Lovegood necesita pociones —respondió neutro Severus y salió de la habitación, subiendo las escaleras hasta el cuarto que estaba especialmente reservado para él para las extrañas noches que se quedaba.

Draco movió sus hombros para intentar quitarse la tensión, apagó el fuego, y cerró la puerta grande tras de sí. Sus zapatos hacían un ligero ruido al tocar la escalera de mármol y un elfo, de manera apresurada, encendió las velas del pasillo para que llegase a su alcoba sin tropezarse con nada en la oscuridad.

Él había decidido que pasaría la noche en una de las muchas habitaciones en caso de que Lovegood le necesitase para atender a Harry y no quería entorpecerla. Sin embargo, cuando llamó a la puerta y la abrió, observó a Lovegood sentada en el alféizar de la ventana, mirando el cielo con asombro infantil. Ella se giró hacia él cuando notó que la puerta se abría.

—Draco, es una noche preciosa, ¿verdad? —sonrió ella y señaló las estrellas brillantes y la luna medio llena.

—Supongo —se encogió de hombros y miró a Harry, que ahora estaba en la mitad de su lado, con uno de sus brazos sobre su vientre—. ¿Va a estar bien? —preguntó con preocupación.

—Sí, lo estará. Ambos tienen espíritus fuertes —respondió Luna, confiada.

—Si tú lo dices —murmuró Draco vacilante.

—Ve a descansar un poco, Draco. Lo necesitarás para mañana —murmuró y volvió a prestar atención al cielo.

Draco asintió y con una última mirada anhelante hacia Harry, cerró la puerta con suavidad y se dirigió a la habitación de Scorpius donde encontró a los dos niños acurrucados uno junto al otro en la cama. Sonrió cuando vio que Scorpius aun tenía agarrada la mano de Teddy mientras que con la otra apretaba el muñeco de peluche contra su pecho. Sus mascotas, Dagda y Marfil, estaban durmiendo a sus pies y Draco hizo una mueca cuando Marfil abrió sus brillantes ojos y lo miró fijamente antes de irse a dormir; Dagda simplemente ronroneó débilmente antes de caer en silencio de nuevo.

Sintiéndose seguro de que Teddy no tendría una pesadilla, se acercó a otra escalera y cogió el pomo de la primera puerta que encontró, se metió en el oscuro cuarto, cayendo sobre la cama que estaba situada justo al lado de la puerta. Qué conveniente.

Aun tenía la suficiente fuerza como para cambiarse de pijama, pero cayó en un sueño sin sueños.


21 de julio

Harry gimió cuando la luz comenzó a brillar en su rostro y colocó uno de sus brazos sobre sus ojos para protegerlos de la cegadora luz. ¿Por qué no habría cerrado totalmente las cortinas anoche?

Parpadeó y frunció el ceño. ¿Qué hizo ayer por la noche? Apartó el brazo bruscamente y miró hacia el techo horrorizado cuando los recuerdos de la noche anterior regresaron a su mente y le hicieron revivir cada momento. Dennis Creevey era el asesino, su secuestrador, la persona que le había inyectado la poción en él y quien había tratado de matar a Teddy y a él. Y todo porque pensaba que tenía que vengarse.

Harry exhaló lentamente, concentrándose en mantener la calma. Obviamente, Dennis no había conseguido su propósito porque aun estaba vivo y recordó a Teddy gritando su nombre cuando se desmayó. Él se había desmayado debido al fuerte dolor en su estómago

Asustado, sus manos fueron rápidamente hacia su estómago y se quedó sin aliento al tratar de sentir los movimientos del bebé. El bebé no había muerto, ¿no? ¿El bebé había sobrevivido? Tenía que hacerlo. Nunca se perdonaría haber perdido al bebé.

Se sentó y recorrió su gran vientre, notando como el pánico aumentaba con cada segundo que no sentía movimiento alguno del bebé.

—No, esto no puede estar pasando —murmuró deprimido, casi a punto de llorar cuando notó un débil movimiento. El bebé estaba vivo. No había tenido un aborto involuntario.

—No tienes que entrar en pánico, Harry. No es bueno para ti —una voz lo regaño y giró la cabeza para ver a Luna.

—¿Luna? ¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó sorprendido, sentándose firmemente contra las almohadas.

La mujer se acercó a él y levantó su varita por encima del vientre, diciendo encantamientos sobre este para comprobar los signos vitales del feto.

—Tu espíritu vino a avisarme ayer de que necesitabas ayuda. Perdiste mucha sangre y tu magia estaba teniendo problemas para manteneros con vida, por lo que te di un poco de la mía para ayudarte —explico, asintiendo satisfecha cuando los hechizos dieron positivo.

—¿El bebé está bien? —preguntó preocupado Harry, y sus manos fueron de regreso a su vientre.

Ella asintió.

—Sí, está saludable. Tu cuerpo ya se había puesto de parto a causa de todo el estrés que tuviste que soportar, pero me las arreglé para detener el sangrado y los dolores del parto; sin embargo, vas a tener que estar en cama hasta que nazca el bebé.

—¿Descansar en la cama? ¿Durante dos meses? —repitió débilmente Potter.

—Sí, no puedes hacer grandes esfuerzos. No seré capaz de ayudarte de nuevo si te poner de parto otra vez —respondió seria Luna.

—Supongo que no debería haber esperado otra cosa —murmuró Harry y miró su vientre con melancolía—. Por favor, dime que Teddy se encuentra bien. ¿Cómo está? No estará muy herido, ¿verdad? —le preguntó con temor, estremeciéndose al recordar los gritos de dolor de Teddy.

—Está bien. Draco se encargó. Tiene algunas costillas rotas y un esguince de tobillo, pero nada que algunas pociones y descanso no puedan curar. Los niños todavía están dormidos, pero vendrán a verte más tarde —dijo Luna suavemente—. Están muy preocupados por ti —cogió su bolso y se lo puso en el hombro.

—¿Dónde vas? —preguntó Harry sorprendido, pero estaba demasiado contento de saber que su ahijado no sufriría las consecuencias de esa terrible tarde. Ya lo había pasado bastante mal, no necesitaba ningún recuerdo de esa pelea.

—Vendré a revisarte cada semana, pero, por ahora, es necesario que hables con Draco —señaló la puerta cerrada—. Está esperando fuera para poder hablar contigo. Descansa bien, Harry. Te veré en una semana.

—Adiós, Luna. Gracias por ayudarme —sonrió débilmente Harry.

—Un placer —sonrió y salií fuera de la habitación.

Harry tragó saliva y bajó la cabeza cuando Draco entró en la habitación. La puerta se cerró y un pesado silencio los envolvió, haciendo que Harry se sintiese como si fuese a asfixiarse en cualquier momento.

Finalmente, no pudo resistir más la mirada acusadora de Draco

—Lo siento —murmuró.

—¿Lo sientes? ¿Lo sientes? —repitió el rubio con incredulidad—. ¿Es todo lo que tienes que decir?

—¿Qué quieres que te diga? —susurró Potter, agarrando con sus manos las sábanas.

—¿¡Qué tal un «lo siento, Draco, por ser un maldito terco y por poner en riesgo mi vida y la del bebé. No volverá a ocurrir»!? —respondió sarcásticamente y empezó a dar vueltas por la habitación como si de un león enjaulado se tratase.

Harry se quedó en silencio, sin saber cómo responder, pero entendía que se merecía todo lo que Draco decidiese espetarle. Ayer actuó de una forma excepcionalmente estúpida. No le sorprendería si Draco había decidido que estaba harto de él. Harry tragó con dificultad ante ese pensamiento y sus nudillos se emblanquecieron cuando apretó las sábanas con más fuerza. No quería perder a Draco, no después de saber cómo era ser querido por alguien, para ser querido y anhelado como lo hacía Draco. Pero había metido la pata hasta el fondo.

—¿Sabes cómo de aterrorizado estuve ayer? —comenzó a decir en voz baja, como si escupiese veneno—. En primer lugar, dejaste la casa a pesar de que te ordené explícitamente que no ibas a marcharte y cuando por fin te encuentro, Creevey está medio mutilado; Teddy histérico, magullado y con cortes y tú inconsciente junto a un charco de tu propia sangre a punto de perder a nuestro bebé —respiró profundamente—. Te puedo asegurar que jamás he estado tan asustado en toda mi vida. Tenía miedo que Teddy tuviese alguna hemorragia interna, de que fueses a perder al bebé o de que murieses. Merlín, Harry, ¿cómo pudiste haber actuado tan estúpidamente? ¡Sabías que estarías débil durante el embarazo y sabías que podrían luchar por tus propios medios! ¿Qué te hizo pensar que ir en su busca era una gran idea? —se quebró y finalmente se detuvo para mirar a Harry.

—Yo…, yo no quería perder a Teddy —susurró, y miró hacia arriba, tratando de contener las lágrimas—. Sé que fue un error de mi parte abandonar la casa y sé que he sido increíblemente estúpido. Yo…, yo solo quería asegurarme de que no perdía a Teddy, no quería hacerlo, Draco. Él es mi primera familia verdadera. Él me quiere como si fuese su verdadero padre y yo lo hago como si fuese mi propio hijo. No podía soportar la idea de perderlo —dio un suspiro tembloroso—. Hubiese entregado mi vida si con eso sé que va a estar a salvo.

Draco se sentó en la cama, pero se aseguró de no tocar a Harry.

—No pienses ni por un momento que no sé cuánto te preocupas por él, yo también lo hago. Maldita sea, lo quiero también como si fuese mi propio hijo. No quería otra cosa que ir en su busca y demostrarle al maldito asesino qué es lo que ocurre cuando tocas a un miembro de la familia Malfoy. Pero no lo hice, porque sabía que no serviría de nada. ¿Sabías que pude localizarte a causa del hechizo de seguimiento que te puse meses atrás después de encontrarte? No quiero pensar qué habría pasado si no lo hubieses tenido —se estremeció y giró la cabeza para mirar por la ventana—. Te quiero, Harry, más de lo que pensé que era posible, pero he llegado a mi límite. Lo menos que podrías haber hecho era respetar mi petición de quedarte aquí.

Harry asintió con remordimiento y se quedó mirando las azules sábanas. ¿Significaba esto lo que pensaba?

—¿Quieres que me vaya? —preguntó, ahogando un sollozo.

Draco lo miró fijamente.

—¿Qué?

—Me iré si es lo que quieres. Entiendo que después de lo que ha pasado no me querrás… Estoy seguro de que podemos hacer algo con el bebé. No me gustaría que desaparecieses de su vida, por supuesto —respondió Harry, mordiéndose el labio con fuerza.

—¿Eres realmente tan estúpido? ¿Por qué diablos iba a dejarte? —gruñó Draco y lo agarró de sus hombros.

Harry lo miró confundido, buscando en su rostro un atisbo de mentira. Draco quería que se marchara, ¿verdad? No quería que se quedase, no después de todos los problemas que había causado.

—¿Por qué no lo harías? No he hecho más que darte problemas desde que nos volvimos a reunir. Entenderé que no quieras saber nada de mí después de esto.

Un rudo beso lo tomó por sorpresa y antes de que Harry pudiese responder adecuadamente, Draco se había apartado para mirarlo de nuevo.

—¡Maldita sea, Potter, no seas tan estúpido! ¡Por supuesto que no quiero que te marches! ¿No me has escuchado? Te quiero, joder. Sería un estúpido si renunciara a ti.

—Pero… —Harry lo miró confundido, sus manos ahora descansaban lánguidamente sobre las sábanas.

—Claro que estoy decepcionado contigo en este momento y solo Merlín sabe lo enfadado que estoy, pero aun sigo queriéndote. Eso no va a cambiar nunca. Es solo que… —Draco respiró profundamente y miró a los preocupados ojos verdes—. No sé si puedo confiar en ti para que estés aquí y estés a salvo. No sé si podré soportar que vuelvas a hacerte el héroe. No quiero perderte, Harry. Ya casi no tengo familia y que me aspen si quiero perder uno de los pocos que tengo.

—Lo siento mucho, Draco —susurró entre sollozos ahogados Harry.

—Sé que lo sientes, pero en este momento, después de lo que ocurrió ayer, no sé si aun debo confiar en ti —respondió con tristeza y apartó las manos de los hombros de Harry.

—Realmente la he cagado, ¿no? —murmuró Harry y algunas lágrimas cayeron sobre las sábanas de seda.

—Todos la cagamos alguna puta vez, Potter, pero la diferencia es que hay graves consecuencias cuando lo haces —suspiró Draco y llevó su mano hasta la cara de Harry para quitar el rastro de las lágrimas.

—Te quiero, Draco —lo miró fijamente, apretando con su mano la del rubio contra su rostro, sosteniéndola entre las suyas.

—Yo también lo hago —susurró Draco—. Solo tenemos que trabajar el tema de la confianza y volveremos a estar bien otra vez. No puedo dejarte ir, Harry; tú y Teddy sois mi familia ahora —llevó su mano sobre el abultado vientre de Harry, acariciándolo cariñosamente—. Y este bebé pronto permanecerá a nuestra familia también. Merlín, va a tener una familia rara.

Harry rio a través de sus lágrimas y con su mano libre tiró del cuello de Draco para acercarlo para colocar sus labios con suavidad, besándolo, tratando de confinar todo el amor y nostalgia en aquel beso. Draco se movió hasta que se colocó entre las abiertas piernas de Harry con cuidado de mantenerse alejado del vientre de su pareja, y besándolo apasionadamente.

En ese momento no le importaba que necesitasen tiempo para recuperar la confianza o que aun tenían que enfrenarse a Creevey. Estaban juntos de nuevo y no querían dejarse de lado el uno al otro durante el tiempo que fuese posible.

En ese momento el aire estaba llenos de promesas de amor sobre un futuro junto a sus tres hijos.


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Respuesta a los comentarios anónimos:

-Priscila. Hola. Pues aquí tienes el capítulo y espero que sea de tu agrado. Bueno, viendo tu pregunta ahora ya sabes qué ha pasado con el bebé y con Harry. Saludos.

-Cherry Black. ¿Infiel? Me has roto el corazón, pero te entiendo a la perfección porque yo en tu lugar hubiese hecho lo mismo jajajaja. No, no he tardado 3 años para el capítulo, solo 6 meses. ¡Pero te juro que la universidad me tiene cansado! Después de pasarme el día leyendo o tomando apuntes en clase, estudiar en casa estoy demasiado cansado como para ponerme a traducir. De verdad que lo siento. Saludos.

-Anatayume. No te preocupes que no os he abandonado. Encuentro poco factible la idea de que el lobo sea Remus de incógnito (recuerda que murió en Hogwarts junto a Tonks, por eso Harry tiene a Teddy), y tampoco creo que el lobo sea la cría de este, ¡tiene a Teddy y no ha sacado la licantropía! xD Bueno, esperemos que todo salga bien. Saludos.

-Kasandra Potter. Bueno, el capítulo sí que es un poco dramático, pero como debiste suponer, sabías que saldría bien. No, no creo que sepas nunca nada acerca del lobo, supongo que es algo que la autora se sacó de la manga por tal de desatascar una situación que no iba a ir a mejor sin algún tipo de deidad o similar. Muchas gracias por decir que soy "fabulosa", pero soy un chico, así que seré "fabuloso" jajajajaja. Saludos.

-Camii. No, no está terminado aun, pero pronto estará o eso espero, que solo queda 1 capítulo y epílogo. Sí, la historia estuvo en "descanso" en la mejor parte, pero son cosas de la vida muggle… jajajaja. Ya tienes la continuación, saludos.

-Romi. Sí, regresé jajaja. Saludos.