Ejem… Los personajes de FFVIII son de Square-enix, los demás que aparezcan son creados por mí…

Aquí les vengo yo de nuevo con un nuevo fic, la trama es sencilla, olvidense del final feliz que vieron xD Squall no se besa con Rinoa, ni hay fiesta alegre para los feos por matar a Artemisa, no, no xD Y tampoco tiene nada que ver con la estrella de la bruja, a pesar de que salgan mas adelante unos feos de mi propia cosecha :3 Espero lean, les guste, lo disfruten y sigan la regla nro 1: dejarme un rr… ¬_¬

Pues no olviden dejar su review se agradecen de verdad y… Enjoy! =D

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Capítulo 1:

Llevaba minutos perdido debatiéndose una y otra vez entre la cordura y la locura, caminando sin detenerse un segundo, sin saber dónde demonios estaba, sólo sabía que había luchado contra ella, sus amigos y ella a los cuales apreciaba lo habían ayudado a restaurar la paz y que se había encontrado con la persona que lo crió desde pequeño junto con sus amigos, le había ordenado regresar a su línea del tiempo, seguía adelante pero de un momento a otro no podía seguir avanzando había un abismo más adelante, no podía retroceder pues desapareció quedando en un escaso lugar donde apenas podría dar unos quince o veinte pasos, no podía saltar, no había otro suelo en el que aterrizar, exhausto, desistió ya, condenado a pasar el resto de sus días atrapado en ese extraño lugar, abatido y sin esperanzas se desplomó en el suelo árido, sin saber qué hacer, así estuvo por un tiempo

Algo le dijo que mirara arriba, al cielo si así se podía llamar a eso que tornaba de gris a negro una y otra vez, algo blanco caía poco a poco con gracia, una pluma, cayó en su mano y cerró su puño con ella, como si de un sueño se tratara, una escena desagradable se le presentaba, donde se había citado con ella, ahí estaba con sus ropas de siempre, la llamaba en vano, como si no tuviera audición, pronto se gira distorsionándose y apenas se le nota una sonrisa, mas recuerdos de ella y sus amigos pasando como un destello por su cerebro, sin poder siquiera evitarlo o detenerlo por un segundo, la última jugada sucia de sus recuerdos fue el cristal del casco de astronauta rompiéndose, muerta sin ver su rostro, una corta escena sombría. Una lagrima brotó de sus ojos abiertos de par en par y luego… Todo blanco

Lo que él no sabía era que ella junto con sus amigos habían llegado sanos y salvos, ellos regresaron al jardín mientras que ella lo buscaba por todo el jardín de flores silvestres del orfanato, buscando al castaño de ojos azules, posiblemente su pesadilla se haya materializado, se arriesgó de nuevo con el tiempo comprimido en parte a ir a ese lugar entre mundos, no caminó mucho cuando lo encontró, tendido en el suelo, inconsciente

- Squall… Squall… - repetía varias veces, tocando su gélido rostro, se desmoronó y lo abrazó con todas sus fuerzas y sus lágrimas brotando de ella

Sus poderes le hicieron iluminar ese escenario sombrío entre mundos del que se encontraban, escuchó un gemido de él y separándose una sonrisa se marcó en su rostro, el castaño despertaba y al mirarla, se apartó de ella súbitamente

- ¿Quién eres? - dijo apresuradamente a la defensiva

Extrañada y con miedo - Soy yo… Rinoa -

- ¿Quién soy yo? No te conozco, ni se quién soy - mantenía su postura aun

- ¿De qué hablas? No juegues así conmigo, no es gracioso -

- ¿Por qué habría de jugar con alguien a quien sólo conozco su nombre? - dijo fríamente

- Cálmate, todo está bien, iremos al jardín, los demás están esperando - no podía creer en esas palabras, ¿Squall no recordaba nada ni a nadie? Tenían que estar bromeando

Rinoa tomó la mano de Squall y extendiendo unas alas blancas que aparecieron de la nada alzó vuelo y sin dejar rastro desaparecieron de ahí, apareciendo en el pórtico del jardín de Balamb

- ¿Dónde estamos? - preguntó con desconfianza

- En el jardín -

- Gracias - dijo secamente avanzando a lo que para él era ahora desconocido

- ¡Espera! ¿A dónde vas? -

- … No es asunto tuyo - respondió

Las palabras rezumbaron en sus oídos, era como si retrocediera en el pasado o se hubiese equivocado de tiempo, las lágrimas no tardaron en salir de ella, sentía lastima, lastima y tristeza, porque pasaría que todo volvía a ser como antes y él no recordaba ni siquiera su rostro, sus amigos, el jardín y más importante quién era, lo único que quedó en él fue su personalidad fría y taciturna que solía exasperar a más de uno, ¿cómo le daría la cara a los demás y les explicaría lo que estaba pasando? De una u otra forma debía alzar la cabeza y avanzar con decisión

En el panel de información no muy lejos del pórtico, estaban los demás corriendo de un lado para el otro, cansados se reunieron ahí esperando a la pareja que no había aparecido desde hace minutos y les palpitaba el corazón por la angustia de no saber, pronto vieron a Squall entrar con su ceño fruncido, pasando de largo con ellos

- ¡Hey, hey! ¿A dónde vas, tío? - le preguntó Zell atravesándose en su camino

Squall lo miró sin cambiar su expresión, lo apartó con su mano y siguió su camino

- ¿Pero qué te pasa? - insistía

Se detuvo girándose al grupo que lo miraba con alegría pintada en sus caras - No se quienes sean... Pero me da igual - dijo con seriedad

Estupefactos sin decir nada, dejaron que se marchara a donde quiera que fuera, seguido de unos minutos una Rinoa abatida entraba secando sus lagrimas

- Ya lo vieron, ¿verdad? - comentaba con la voz rota

-¿Que pasó Rinoa? - preguntó Quistis acercándose a ella

- No lo sé, no tengo la menor idea de lo que ha pasado - respondió aferrándose a la rubia que la consolaba - No nos reconoce, ni sabe siquiera quién es - añadió entre sollozos

- Irvine, vamos a buscarlo y preguntarle qué es lo que le pasa, Zell, busca al director Kramer y a mamá Ede también, puede que sea más grave de lo que pensamos, Squall jamás bromearía con estas cosas y menos después de la situación por la que acabamos de pasar - ordenó y explicó Quistis aun abrazando a la joven bruja - ¿Te sientes mejor? Debemos ir a confrontarlo quiera o no, tal vez podamos ayudarlo, Selphie, quédate con Rinoa, iré con la doctora Kadowaki - dijo soltando a la pelinegra corriendo a la enfermería

- Quistis, ¿qué ocurre? - preguntó con sorpresa al verla entrar de esa forma

- Doctora, necesito hablar con usted, sé que deberíamos estar felices, pero algo no va bien -

- Tranquilízate un poco y me cuentas pausadamente - dijo levantándose de su silla - Siéntate -

- Squall y Rinoa regresaron, pero… Squall no nos reconoce, a ninguno, no sabe ni quién es, eso dice Rinoa, no quiero creer que sea lo que estoy pensando… - dijo haciendo un silencio sepulcral apretando sus puños

- Lo sé, pero son síntomas de amnesia disociativa, para descartar se tendrían que hacer unas pruebas - explicó - Tráiganlo -

- Está bien - respondió levantándose acelerando al paso a ayudar a Irvine a buscarlo

Irvine entró al patio a toda prisa, mirando a todas partes buscando al castaño, para su suerte estaba sentado en el pasto, rodillas flexionadas, codos sobre las rodillas, inclinado hacia adelante y manos en la cabeza escondida, frustrado, confundido

- Hey, ¿cómo estás? Te estamos buscando, quien diría que estabas aquí, explícate - decía obteniendo silencio por respuesta - ¿Con qué derecho te crees a comportarte así? ¿Estás loco? -

- ¿Quién eres tú y quien soy yo? - preguntó sin mirarlo - Más bien, ¿con qué derecho se creen a hablarme así? Son unos perfectos desconocidos -

- Somos tus amigos no unos desconocidos, soy Irvine Kinneas, y tú… Eres Squall Leonhart, SeeD y comandante del jardín de Balamb -

- Deja de molestar, ¿quieres? No quiero lidiar con ustedes, no me importa si son o no mis mejores amigos de toda la vida - dijo levantándose de ahí, dejando al francotirador solo

Ahora lo que el castaño quería saber era más sobre sí mismo, al menos supo de boca de Irvine quién era y que hacía, sin embargo no era suficiente. El vaquero no desistiría de buscarlo, así que tomándolo con la guardia baja le asestó un golpe en el cuello dejándolo inconsciente, lo cargó y se fue al encuentro con sus amigos, Quistis le ordenó llevarlo con Kadowaki, quien confirmaba aún más su amnesia disociativa por los comentarios de Irvine

- Llévenlo a su habitación, es posible que recuerde si ve algo - ordenó a Zell y a Irvine

Pasaron unas horas cuando Squall se levantaba con un dolor agudo en el cuello y cegado por la luz del atardecer, de nuevo se despertaba en otro lugar sin saber dónde estaba, pero se acordaba perfectamente cuando Irvine lo dejo inconsciente

- Maldito ese, me las pagará - se quejó sobando su cuello

Pronto empezó a buscar entre los papeles del escritorio, mesa de noche, gavetas de la habitación que le diera más pistas de quién era, el collar que tenía puesto le recordaba quien era, Gryphus, su león imaginario, apoyado del escritorio encontró una maleta con el mismo símbolo de su collar, uno más grande, lo tomó del mango, lo colocó en la cama y abriéndolo estaba un sable pistola, su sable pistola y unas balas

De nuevo Gryphus grabado en la hoja, apenas tocó el acero vinieron a la mente recuerdos de su estilo de combate, sabía que era de él y sabía como usar su sable pistola a la perfección, lo sacó de su estuche, empuñándolo, agitándolo y observándolo

Revisó en sus bolsillos encontrando un carnet de identificación con su rostro y nombre, ya sabía quién era y no le importaba lo demás o quienes eran esas personas molestas, sabía que era alguien solitario que no necesitaba la ayuda de los demás y con eso le bastaba

Al salir del área de las habitaciones, caminó hacia la derecha guiado por los letreros llegando al comedor, pidió un vaso con agua y se sentó en una de las mesas, era extraño ver un lugar tan grande, tan solitario

El resto del grupo estaba en el salón de fiestas intentando pasarla bien, habían derrotado a Artemisa y la paz se respiraba, sin embargo el estado de Squall les inquietaba, los demás estudiantes celebraban gozosos y disfrutaban, ninguno sabía del estado del comandante y no era de incumbencia saberlo, todos se encontraban bien y era lo que importaba

El castaño curioso había dado con el salón de fiestas, pero antes de poder retirarse

- ¡Squall! ¡Espera! - gritó Rinoa

- Deja de molestar ¿quieres? Desiste de tus intentos, no me interesa en lo absoluto quienes son, ¿cuantas veces tendré que repetírselos? - respondió con ceño fruncido dándole la espalda

Zell observó la situación y llamó al resto, corriendo, Quistis y Selphie tomaron a Rinoa de las manos y la arrastraron alcanzando a Squall, harto del grupo

- ¿Qué es lo que te sucede? - le reprochó Quistis

- No es... -

- ¿Asunto tuyo? - interrumpió Rinoa - Claro que es asunto nuestro, no nada más de ti, eres nuestro amigo, por favor, entiende que no somos enemigos, somos más que compañeros, sin importar el poco tiempo que llevamos juntos, creo que nos conocemos bastante -

- Ya te dije y se los repito, no me interesa en lo absoluto quienes son - apartó de un empujón a Zell y a Irvine para marcharse a su habitación

Irvine lo tomó del brazo trayéndolo de nuevo por la fuerza

- Y a nosotros no nos importa que te comportes así -

El castaño soltándose de un sólo forcejeo apartó la mano del vaquero, entregándoles a todos una mirada escalofriante, se dio la vuelta y siguió su camino

- ¡Si quieres saber qué es lo que te ocurre ve a la enfermería, la doctora Kadowaki te explicara! - le gritó Selphie aunque fuera una pérdida de tiempo

Aunque no sentía algo que no sea indiferencia ante lo que ahora son un grupo de molestias, bajó al primer piso, guiándose por los letreros que había visto entró al lugar indicado

- ¡Oh! ¡Squall has despertado! - dijo con gusto

- Me imagino que es la doctora Kadowaki, uno de ellos me dijo que usted podría explicarme que es lo que me sucede - comento rápidamente

- Así que vuelves a ser el mismo de siempre... Estamos seguros de que se trate de amnesia o pérdida de la memoria, pero en lo personal preferiría hacer los estudios correspondientes y confirmar, ¿estarías dispuesto a hacerlo? Sé que estás algo confundido, se te nota un poco, confundido al no saber más de ti y de porque no recuerdas absolutamente nada -

Guardó silencio borrando un poco ese ceño fruncido, dándole la razón a la mujer

- Si, me gustaría, avíseme cuando tenga que venir... Sé que querrán saber, y yo le pido por favor no les diga nada, ni siquiera los resultados -

- Está bien - asintió entregándole su confianza

Salió de ahí y se sentó en una de las bancas entre la enfermería y las escaleras que daban al ascensor

- ¿Con qué derecho se creen a querer cambiarme? Estoy seguro de que siempre he tenido esta personalidad, ¿por qué insisten? No me interesa quienes sean, si es cierto que perdí mi memoria debería tener algo que me diga que los conozco - hablaba en voz baja para sí mismo

En eso una pareja conocida por ellos menos para Squall se acercaron silenciosamente, dejando su aroma a armonía y paz

- Aquí estas, has dejado a todos tristes y un poco molestos por tu actitud, ¿no crees que te has propasado? - habló una voz cálida y maternal

El castaño levantó la vista hacia la voz, eran los Kramer quienes se presentaban ante el joven

- Otros más... - susurro para si - ¿Quiénes son ustedes? -

- Entonces es cierto, una verdadera lástima - respondió Edea con lastima por uno de sus hijos

- Ella es Edea Kramer mi esposa y la mujer que te crió como a su propio hijo junto con aquellas personas a las que crees unas molestias y yo soy Cid Kramer director del jardín de Balamb -

El castaño se levantó de la banca - Si usted es el director es mi superior, me informará de cuando deba presentarme a mi trabajo, me da igual lo que tengan para decirme - y se retiró de ahí

Cid y Edea como sabias personas se mantuvieron al margen y esperar era lo mejor en esos momentos, veían cómo se perdía de su vista sin poder hacer más nada al respecto. Squall caminaba harto de que lo atosigaran y lo obligaran a recordar cosas que no sabía si eran ciertas o no, su caminata lo llevó de nuevo hacia el patio del jardín, al mismo lugar donde Irvine lo halló

Más lejos el grupo se quejaba de la situación, eran otros que se rehusaban a creer que no podían hacer más que esperar a que las cosas se dieran

- Es un idiota - bufó Quistis

- Tiempo perdido supongo - suspiró decaída Selphie - habíamos logrado cambiarlo y ahora se nos viene esto -

- Es posible, que... Sólo una suposición pero quiero tal vez aferrarme a ella - dijo Rinoa tocando el par de anillos

- ¿De qué hablas? - preguntó Irvine

- Si pudiéramos escribir en un cuaderno o en un diario todo lo que ha pasado desde que nos conoció, lo leyera, podría recordar algo -

- Es factible, podemos intentarlo - comentó la rubia viendo una pequeña esperanza

- ¡Si, cuenten conmigo! - dijo Selphie

- Igual con nosotros dos - añadió Irvine queriendo anotar un par de puntos con Selphie

- Yo no iba a decir nada, pero ya me incluiste - susurró el artista marcial al vaquero

Los minutos se fueron volando, observando el batir de las hojas y el jardín que avanzaba a su paso por todo el mundo, no había notado eso hasta ahora, miraba su identificación muchas veces, intentando recordar acerca de él, era lo único que le importaba. Pronto una risa alegre se oía más y más, cosa que lo sacó de sus pensamientos, buscando el origen era un pequeño niño de unos dos años corriendo travieso por todo el patio, se tropezó y cayó, apoyándose se quedó sentado en el piso con los ojos lagrimosos, pronto las lágrimas no tardaron en salir acompañadas de un llanto

Squall lo miró por unos segundos y se acercó al pequeño de cabello castaño claro y ojos verdes, revisó su cuerpo viendo que no estuviera lastimado, el chiquillo alzaba sus manos para que lo cargaran pero el comandante se rehusaba

- Tranquilo, deja de llorar, nada ha pasado - lo consolaba en vano, aun exigía que lo cargaran - Me pregunto dónde estará tu madre o padre - dijo observando los alrededores

Sin más opción y por no dejarlo a su suerte, lo alzó y emprendió sus pasos al interior del jardín, cerca se empezó a oír una voz

- ¡Noah! ¡Noah! ¡¿Dónde estás? - llamaba una voz femenina asustada y cada vez más fuerte, acercándose

Pronto una mujer se apareció, ojos verdes y cabello castaño claro, era estúpido pensar que no era la madre de ese pequeño, sus rostros eran muy idénticos, la mujer al ver que alguien iba con su hijo en brazos dejó de gritar y corría hacia Squall

- Gracias al cielo, Noah deja de correr como loco, me vas a matar un día de estos - regañaba a su hijo aun en brazos de Squall - Gracias, espero no te haya causado ningún problema - agradeció con voz maternal

- No hay de que, él solo vino hasta acá - respondió de manera fría

- Me llamo Lisa, él es mi hijo Noah, debes ser el comandante del jardín, reconozco tu cara, para ser alguien silencioso sabes hacerte notar mucho - dijo riendo un poco al final

- Lo siento, pero no tengo idea de que habla, acabo de descubrir que lo más probable es que tenga amnesia -

- Perdón, debe ser muy difícil, no todos los días te despiertas y no recuerdas quién eres y olvidas a tus seres queridos en un instante, debe ser terrible -

- Supongo - contestó sin interés alguno

- Debo retirarme, aunque todos estén de fiesta porque hayan acabado con la bruja del futuro, el trabajo no cesa en ningún momento, un placer, despídete Noah -

El pequeño con gran singularidad agitó su mano para despedirse del castaño al igual que su madre, Noah se giró mirando a Squall fijamente y pasados unos segundos éste le sonrió, el comandante se quedó un tiempo más y se retiró a su habitación

Días pasaron hasta que Kadowaki había citado a Squall para hacer los exámenes correspondientes, acompañado por la misma doctora y Edea quien fue a la fuerza, fueron a un hospital de Galbadia y hacer algunos exámenes físicos, debían esperar hasta que se entregaran los resultados

Todo indicaba que no habían toxinas en su cuerpo y tampoco se debía a traumas en el cerebro como posibles causantes de su amnesia, pronto recurrieron a la psicólogo del jardín, Lisa Wells

- Que pequeño es el mundo ¿no es así? - preguntó riendo

- Supongo - respondió secamente - Quiero que mantenga en secreto todo lo que se hable acá, lo que sea que pase se queda aquí, ¿entendido? -

- Que serio eh, por supuesto que todo lo que pase en esta habitación se queda aquí, bueno, acuéstate -

El castaño siguió ésta y otras órdenes de Lisa, quería hacer una hipnosis, de ahí podría escarbar en su memoria y sacar algún recuerdo que pudiera hacerle recordar algo o a alguien, la hipnosis inició y el castaño en su letargo seguía las instrucciones paso por paso

- Cuéntame que es lo que sucede -

- Estoy corriendo -

- ¿En dónde estás corriendo? -

- En la nieve, rodeado de pinos cubiertos de la misma, estoy agotado de correr, pero debo seguir haciéndolo -

- ¿Por qué? - preguntó Lisa con normalidad, en sus adentros tenía curiosidad

- Porque si dejo de correr, él... Él... no puedo permitirlo, debo salvarlos -

- Sigue corriendo, cuando creas no poder avanzar más, dímelo -

- Salí del bosque, la puerta está abierta, tengo miedo de mirar, los pies me pesan, no quiero avanzar más - comentaba empezando a cambiar su tono sereno a uno de angustia

- Está bien, está bien, detengámonos, piensa en un lugar tranquilo, siente, escucha todos sus sonidos que te calman... Contare hasta tres y despertaras, uno, dos, tres -

El castaño abrió sus ojos rápidamente, quedándose unos segundos mirando al techo, reflexionando sobre esas imágenes que rondaban por su cabeza, sin decir nada

- ¿Eso te recuerda algún hecho importante? ¿Sabes en que momento de tu vida ocurrió? -

- No tengo idea de esos recuerdos - dijo mirándola de reojo - Me iré si no hay más nada que hacer -

- Está bien, como quieras, ven la semana próxima -

Squall le hizo una seña con su mano saliendo del lugar, se dirigió a su habitación, encontrando a la pelinegra recostada en la puerta esperándolo, estaba aburriéndose pero no se rendiría hasta encontrarlo

- ¿Qué haces aquí? - preguntó frunciendo más el ceño - Pensaba que me había librado de ustedes -

- Que testarudo eres, yo sólo venía a entregarte esto - dijo abriendo un sobre que cargaba detrás de ella

- ¿Un cuaderno? -

- Si, léelo, los chicos y yo pensamos que te ayudaría a recordar sobre nosotros, somos tus amigos y te ayudaremos -

- No me interesa - dijo sin siquiera tomar el cuaderno y hojearlo un poco - Permiso, por favor - exigió frente a ella con mirada intimidante

- Está bien - respondió con tristeza al borde de unas lágrimas que a Squall no le importaban

Abrió su puerta y la cerró sin poder decir algo más, ella se quedó con un diario entre sus manos que tenía las letras de Selphie, Quistis, Irvine, Zell y de ella, palabras escritas con cariño, afecto y amistad por él

La misma situación pero con ideas distintas se produjeron por las siguientes semanas, a Squall seguía sin interesarle si le comentaban algo de los otros cinco, tenía que saber más de él, así que acudía con Lisa todas las semanas, sin obtener muy buenos resultados, siempre se repetía lo mismo sin ningún cambio en él, ya estaba hartándose poco a poco, desistió y decidió dejar que el tiempo se encargara de hacerlo recordar

Los primeros en desistir de sus intentos en que Squall podría recuperar sus recuerdos o al menos volver a ser el mismo fueron Irvine, Zell, Quistis y Selphie, Rinoa seguía insistiendo, pero su paciencia e ideas se agotaban

Una tarde entusiasmada pidió a Nida ir a las ruinas del orfanato de centra, con ayuda de Lisa quien podía mediar con él, soportando su personalidad, le ordenó ir al campo de flores donde se habían citado después que derrotaran a Artemisa, obligado ahí estaba esperando. Pronto apareció Rinoa caminando hacia él, feliz con una de sus más preciosas sonrisas

- ¿Tu de nuevo? -

- Si, quería traerte hasta acá, porque para mí es importante, aquí acordamos vernos después de que me rescataras dos veces, la primera en el espacio y luego del pabellón de la bruja por comportarme como una egoísta, te había contado de mi sueño y tú mismo tomaste la iniciativa para que nos citáramos acá, debo decirte que me alegre much... -

- ¿Ya terminaste? Escucha, cada vez que vienes y me propones esas cosas te digo lo mismo, y lo seguiré haciendo, no eres nada preciado para mí, ni sé quién eres, sólo sé que eres una molestia y lo seguirás siendo -

Rinoa guardó silencio, evitando que las lágrimas salieran y la paciencia se agotara, pero todo estalló

- Bien, si quieres comportarte como un grandísimo imbécil solitario toda tu vida, hazlo, ya no me importa, ¡no voy a tratar de nuevo para cambiarte! Debí haberles hecho caso a los demás cuando me dijeron que desistiera, que saldría herida al final, eres un idiota Squall Leonhart, ¡que te vaya bien en tu vida solitaria! - gritaba con todas sus fuerzas, repentinamente se arrancó el collar de su cuello sacando uno de los anillos - Esto te pertenece, no quiero tener algo que me recuerde a ti, adiós - se despidió corriendo y secando incesantemente las lágrimas que no dejaban de brotar de sus ojos

Continuará…

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