Ejem… Los personajes de FFVIII son de Square-enix, los demás que aparezcan son creados por mí…

IproOmise: ¡era muy obvio que no haría nada! ¬¬ pero había que dejarlo claro xD y ahora defiendes a Quistis? Ay si ay si solo xq no Rinoa no ha aparecido ya te olvidaste de ella ¬¬ ¿y para que lo llamaron? Lee para que te des cuenta que ni lo uno ni lo otro e.e

Makisotu-Douraji: emm… bueno al menos hay sentido común en cuanto a tu deducción de xq lo llaman del jardín, con respecto a otros de los que no voy a mencionar su nombre… xD claro que me encanta dejarlos esperar ¬¬ tú lo haces casi siempre con tus fics, ¿xq yo no? (a no ser que yo lo haga con más frecuencia de lo que creo…)

Jinjuriki del Jubi: pues no sé dónde viste tú la fila, pero… weno… en fin… cambiemos de tema… pillina listorra? ¬¬ así es como la gente se gana unos golpes de gratis y mira que no tendrías que esperar mucho para recibirlos e.e

Pues no olviden dejar su review se agradecen de verdad y… Enjoy! =D

###############################################

Capítulo 25:

Sus pasos iban acelerados por el hall del jardín, encaminándose algo agitado hasta la enfermería, había recibido una llamada de la doctora Kadowaki, quien llevaba horas intentando resolver el problema por sí misma, cuando no pudo más llamó a Lisa para informarle y pedirle opinión al respecto, y posteriormente ésta decidió contactar al castaño con urgencia, que no tardó mucho en acudir, por suerte, la noche anterior se habían llevado uno de los vehículos del jardín y que el como comandante tenía el pleno derecho para usarlos, por lo que no le tomo más de unos minutos el llegar

- Deben estar bromeando - pronunció al ver a ambas mujeres, pensativas y cruzadas de brazos consternadas por la situación

- Velo por ti mismo, Squall - señaló Lisa a una de las puertas de la enfermería que permanecía abierta y dejaba a ver el interior de la misma

Los rayos del sol se filtraban al cuarto dándole un tono cálido y nostálgico, así como una brisa de aquel esplendido día que guiaba en una danza a las cortinas que adornaban la ventana abierta. Al poner un paso adentro de la habitación, dejó la incertidumbre de lado, creyendo así tanto a Lisa como a Kadowaki, frunció más su ceño y apretó sus puños en un gesto de impotencia

Esa chica debía unas cuantas explicaciones, la más importante, su relación antigua con Squall y el por qué deseaba acabar con su vida… Y… Solo por deducciones carentes de sentido del mismo Squall, podría aclararle todo sobre ese recuerdo que lo ha atormentado desde hace tiempo que, fuera lo que fuera, se quedaría todavía perturbado y con las semillas de la duda

- ¿A dónde fue? - preguntó pasados unos segundos, aun de espalda a las mujeres

- No tenemos la menor idea, se tuvo que haber marchado ayer en la noche u hoy en la madrugada - analizaba Kadowaki

- No debería estar muy lejos - rebatió - Con una herida de ese tamaño y en las condiciones que se encuentra no debería estar muy lejos y alguien debió haberla visto marcharse -

- Eso es imposible, debe saber perfectamente que los viernes la gente se marcha del jardín y son muy pocos los que se quedan, en especial de noche, es ahí cuando las probabilidades de que alguien la haya visto sean muy escasas y si lo hubiera hecho, habría acudido al instante a socorrerla y estaría de regreso en la enfermería - refutó Lisa esta vez

Squall arrugó más sus cejas, mostrando su enojo, sin embargo Lisa no se sentía intimidada ni un sólo instante, en cambio le mostraba esa expresión reservada para algunos, gélida e intimidante

- Cálmate, Squall -

- ¿Encontraron alguna pista sobre ella? - preguntó ignorando no del todo el consejo de la castaña

- Ninguna - negó la doctora

- Armas no posee, no tiene cómo defenderse, su sable pistola aún permanece en mi despacho, oculta y bien resguardada -

- Seguro vendrá por él, en algún momento - deducía Squall

- Eso es obvio - añadió Lisa

- Debe llamar la atención con esa bata de hospital, posiblemente haya ido a la estación de trenes, alguno de los empleados debió haberla visto -

- Iré enseguida - se adelantó el castaño

- Deberías descansar y buscarla luego -

Este negó siguiendo sus pasos hasta el garaje para tomar de nuevo el vehículo en el que había llegado, con más velocidad que cuando fue convocado hasta llegar a la ciudad portuaria, estacionó en la estación de trenes, si había una mínima posibilidad de perseguirla y encontrarla, así lo haría

Preguntó acerca de los trabajadores que estuvieron en el turno de la noche, pero no contó con el detalle de que las cosas le serían más complicadas, el encargado de la taquilla y demás empleados se rehusaban a entregarle información acerca del personal de ayer en la noche, habían un par que deseaban responder a todas sus preguntas, pero se apegaban a la norma de la compañía de trenes, tampoco podría acudir a los civiles, ¿quién aparte de aquella chica abordaba un tren a cualquiera de los países a esas horas?. Enrabietado y sin otra opción más que resignarse a esperar a que la rubia regresara por cuenta propia por su sable pistola

Decidió sentarse en uno de los bancos de metal de las afueras de la estación de trenes, a su alrededor habían unas cuantas personas, algunos niños correteando por los alrededores bajo el ojo vigilante de sus madres, algunas ancianas dándole de comer una mezcla de maíz amarillo con alpiste a las pequeñas aves que eran atraídas más y más sin mucho esfuerzo

Por un instante pensó en lo feliz que sería si su vida fuera así de tranquila, que el mayor de sus problemas fuera el llegar temprano a su trabajo y tener que comer, hasta se había imaginado una vida diferente, sin embargo dejó de lado esos pensamientos, sabía que era una de esos que había nacido para ser un guerrero y que no podía alejarse del campo de batalla, el luchar era su vida y profesión, tampoco podría soportar mucho una vida con tanta paz, le aborrecería en algún momento

- No sabía que te daba por huir de forma tan precipitada sólo para sentarte a contemplar estos paisajes -

Rodó su vista a la izquierda, notando a la rubia aristócrata sentarse junto a él

- ¿Qué haces aquí? - preguntó el castaño

- Dejé a Mid encargándose del almuerzo, espero no se le olvide - comentaba para sí misma con preocupación -, espero tengas una buena explicación para los demás si piensas regresar al apartamento de Zell, porque es de mala educación irse así como así -

- ¿Quién dijo que volvería? Aun no respondes a mi pregunta, ¿qué haces aquí? -

- Después de que te marchaste todos empezaron a preguntarse porque te habías marchado tan repentinamente, yo por mi parte decidí ignorarlos y mientras se cocía la carne y los vegetales de la sopa, fui al balcón del apartamento de Zell, se puede ver levemente la carretera que da a la salida de Balamb y va camino al jardín, me puse a observar toda la ciudad desde ahí, cuando note que había un automóvil del jardín decidí seguirlo, un vehículo del jardín jamás pasa desapercibido y menos a esa velocidad… Me disculpé por marcharme, y decidí buscar hasta dar con el carro y contigo -

- Que perspicaz -

- Una cualidad en los Visso, espero no se te olvide, ¿me contarás por qué estabas en el jardín? o ¿debo confesarte lo que sé? -

- ¿A qué te refieres? - preguntó volviendo a clavar sus ojos azules en la rubia

- Al hecho de que Ardana Fayre está en el jardín… o ¿me equivoco? -

Squall apartó la mirada y negó sin decirle nada, dándole a entender a Ophelia que no estaba errada

- ¿Cómo te enteraste? - preguntó algo curioso

- Estaba en la enfermería hace un par de días en mi cambio habitual de vendajes cuando por algo de curiosidad revisé la habitación, Kadowaki casi se delata sola, llamó mi atención al mostrar algo de nerviosismo al ser recelosa con el contenido de la habitación tras esa puerta, cuando no estuvo en la enfermería aproveché el momento para infiltrarme sin que se diera cuenta y fue cuando la vi, fue hace unos dos días -

- Me pareció raro que no decidieras quejarte después de lo que hizo -

- No me lastimó en ningún momento y no me ha hecho nada malo… Aún - comentaba con su expresión natural -, ¿en qué momento llegó al jardín que ninguno de nosotros se dio cuenta? -

- Fue justamente el día en el que Selphie e Irvine regresaron al jardín -

- Hace unos cuatro días aproximadamente, ¿y por qué te llamaron desde el jardín? -

- Ardana se escapó - confesó arrugando más sus cejas

- ¿Y por qué no la ataron a la camilla? -

- La doctora Kadowaki no lo creía necesario porque pensaba que no sería capaz de huir con las heridas que cargaba consigo -

- ¿Qué piensas hacer? -

- Esperar, tenemos una oportunidad para que ella regrese al jardín y pueda explicarme un par de cosas -

- Mientras no intervenga estas semanas, perfecto para mí, empezaremos la rutina de entrenamiento desde mañana y no como lo teníamos planificado, tú en especial deberías unirte de una vez y no esperar - comentaba -, sigo sin creer que esa reunión tuya con nosotras de ayer en el comedor era sólo para que entrenáramos, sigo pensando que es arriesgado dadas las condiciones de nuestras heridas -

- A pesar de todo lo que ha pasado este tiempo y con estas heridas, seguimos vivos, no creo que sea tan peligroso - decía con seguridad - Y seguro Noah querrá venir, no hemos vuelto a las prácticas - añadía

- No hay ningún problema, puede estar con nosotros, mientras no se atraviese, perfecto -

- Me encargaré personalmente de ello, sólo vendrá después de clases cada que pueda -

- Bien, regresemos al apartamento, inventa una excusa, que se yo - hizo un ademan de fastidio levantándose del banco junto con el castaño hasta el apartamento del rubio tatuado

- ¿Y Quistis? -

- No te preocupes por ella, ya se le pasará, no ahora, tal vez después… O quizás nunca - le sonrió

Al regresar al apartamento de Zell, Ophelia tocó el timbre y mientras esperaba que abrieran, se ajustaba su chaqueta negra y el broche del lado derecho en su dorada cabellera, Rosen los recibió, pero antes de que preguntara a donde se habían ido tan repentinamente ambos la observaron de reojo con su seriedad natural en ellos, acompañados de un aura gélida que a simple vista podría congelar todo lo que tocara o acercara

En la sala ahora disfrutaban de otro videojuego de combates, algo más medieval y los movimientos de los personajes eran más reales en cuanto a los saltos de los mismos y sus armas no eran tan fuera de este mundo, en eso Quistis se asomó desde la cocina curiosa

- Le dije que se encargara de la cocina, es como hablar con una pared - comentó Ophelia con poca rabia frunciendo el ceño

- Que bien que llegan a la hora del almuerzo - dijo Quistis con una sonrisa y regresándose de nuevo por donde había salido

El castaño y la rubia se entregaron miradas rápidas de confusión, imperceptibles para el resto del grupo, decidieron entrar a la cocina y aclarar un par de dudas que rondaban en sus mentes con respecto a la rubia

- No quiero hablar del asunto - alzó su dedo índice algo apartado de sí misma y a la altura de su rostro en un tono de voz discreto para el resto que estaba en la sala de estar -, si es posible nunca, es más, me marcho no quiero estar en una misma habitación contigo - añadió refiriéndose a joven de ojos azules para huir de ahí

- Creo que será nunca - dijo escapándosele una risilla que tapaba con el dorso de su mano izquierda - Sólo esta avergonzada - añadió con seriedad

Squall enarcó ligeramente una ceja sin entender a qué se refería, ¿avergonzada? Debería estar molesta… El castaño pensó por un momento que la aristócrata estaba chiflada o algo por el estilo, pero al ver su expresión seria en ella, sin ningún tipo de sarcasmo decidió escucharla

- ¿Avergonzada de qué? -

- Piensa un poco más y compréndela, hablamos de nada más y nada menos que personas especiales para ella en prisión -

- ¿Seifer entra en ese grupo? No lo creo - rió incrédulo

- Tu sólo préstame atención y limítate a hacer silencio, son especiales para ella y punto, el por qué no lo dirá, ni a ti, ni a mí, ni a nadie, ¿entiendes? - explicó arrugando más sus cejas - El hecho es que hablamos de que le preocupa qué les pueda pasar en prisión y más el hecho de ahora perder toda su vida encerrados en esas cuatro paredes, sin disfrutar de los años de vida que les quedan por delante, es su lado más vulnerable, el que muestra con gran intensidad su preocupación por ellos, a pesar de que a algunos no los conozca a fondo, y el hecho de que te tomes tan a la ligera todo, fue lo que le molestó e hizo que saliera a flote esa faceta suya -

- No me interesa - frunció el ceño

- Si te interesa, sólo que aparentas que no es así, pero no soy quién para obligarte a que te importe y hagas algo al respecto, es tu vida privada, la cual sinceramente no me interesa - decía ácidamente, acercándose a la olla donde estaba la sopa a la cual le faltaba muy poco

Nadie más se preguntó a donde habían ido ambos, en especial Squall quien había sido el irse de forma tan repentina y alarmante, seguro estaban distraídos en su diversión, sin embargo se imaginaba que debía ir al punto y sin rodeos ya que tarde o temprano lo atosigarían con la pregunta miles de veces, mientras evitara contarles ese momento de locura y demencia descabellada y maquiavélica que nadie, ni el mismo imaginaba poseía y casi cometía

Las caras de sorpresa se marcaban más y más a cada segundo mientras el seguía relatando lo que había ocurrido

- ¡Es increíble que ninguno de nosotros se haya dado cuenta! - exclamó Mid furiosa mientras su hermano sonreía dándole unas palmaditas en el hombro para que se tranquilizara

- Si, inclusive estando nosotros en la enfermería - añadía Selphie algo decepcionada

- ¿Y qué piensas hacer? - le preguntó Irvine

- Esperar a que regrese, así que les pido estén preparados, sólo viene a por mí, sin embargo los conoce de vista por lo que deben tomar las precauciones necesarias porque no puedo asegurar que esta vez no los ataque - advertía de manera seria, pero preocupado por ellos

Pasado casi una hora, la aristócrata gentilmente y ofreciéndose ella misma se dispuso a servirles a cada uno una porción de la sopa, el mejor remedio para una resaca, que llevaban tiempo esperando, bien surtida de verduras, tubérculos, y mucha carne sin desigualdades, conversaron un largo rato y al ver que el sol iba poco a poco acercándose al ocaso para dar paso a la luna, todos se fueron marchando de regreso al jardín, Rosen decidió quedarse junto con Zell, se despidieron como si nunca se fueran a ver más aunque no era así realmente, agradeciéndose internamente estos dos días que habían tenido entre amigos, momentos que no tenían desde hacía mucho tiempo, que más de uno siquiera recordaba que tan grato y confortable se sentía

Al llegar al jardín siguieron juntos hasta llegar al área de las habitaciones, de ahí cada quien tomó su camino a su habitación, a pesar de ser un día grandioso, sinceramente estaban agotados y sólo deseaban caer en sus camas para no levantarse y despertarse hasta el día siguiente. Irvine pasó "en secreto" según Selphie, la noche en la habitación de la chica y a Kurt le habían cedido una habitación individual de esas que eran asignadas a los SeeD's que permanecería así hasta el ingreso de una nueva adición a la élite del jardín de Balamb, tuvo una charla larga y tendida con Siegfried hasta que éste cedió

La antigua instructora al oír el cerrar de la puerta de su habitación y bloquearla para que nadie más pasara sin intromisiones, desapareció su expresión altiva y sin poder retener más las lágrimas, volvieron a brotar de sus ojos desconsoladamente en un llanto silencioso, Ángelo había notado el regresar de la instructora, levantándose del cojín que se había llevado de la casa de los búhos del bosque para saludarla, movía su cola risueña, pero hasta retornarle el saludo o esbozarle una sonrisa al can le era muy difícil

Ángelo empezaba a lamerle la mano y pedía a gritos que le acariciaran, notó el cambio de humor y prefirió quedarse al lado de Quistis, quien en esos momentos envidiaba la vida sencilla que llevaban los animales, sin pensar en cuestiones como las amistades, los amores, la rutina o la vida complicada que llevaba. Deseaba intercambiar su vida con la de otra persona a la que no le fuera dificultosa y si no era posible aquello, el dejar de respirar o despertarse todas las mañanas le bastaba, con la vida que tenía y que tapaba con una máscara de felicidad le bastaba, no era exigente

Apagó la luz y corrió hasta su cama, aferrándose con todas sus fuerzas a su almohada descargando la impotencia y la debilidad que sentía en esos momentos, estaba sola y la verdad absoluta e irrefutable era que nadie podía ayudarla, sólo una podía y no estaba a su alcance, era su última opción, llorar y rogarle a Xian que nada les pasara, ellos hacían el bien y tenía prueba de ellos, pero había una regla en la sociedad injusta, y era que si estabas solo… No puedes hacer algo sin contar con nadie más

- Si hubiera sabido que esto sería así, desearía que me hubieran matado antes de que despertara la enfermedad y sufriera en carne viva todo esto - en ese momento su corazón se oprimió con fuerza y empezó a latir aceleradamente debido a los recuerdos que se posaron en su mente

Intentó no seguir pensando más en ello pero le era imposible, eliminaba la huella de su llanto rápidamente, desplomándose por completo en el mullido colchón abrazada a su almohada, pasados unos minutos se quedó dormida con restos de lágrimas que no dejaron de brotar de sus ojos azules como zafiros y que según ella y esa persona que podía ayudarla pero que hace mucho tiempo no estaba a su lado, eran los únicos que debían ver esa imagen suya

Temprano al alba llamaron a la puerta del castaño, insistiendo un par de veces, éste se levantó malhumorado por la interrupción tan mañanera que le había quitado el sueño que tanto disfrutaba, se peinó rápidamente con las manos y con un bostezo y un masajeo de parpados abrió la puerta, encontrándose con las aristócratas una más desvelada e irritada que la otra, por despertarse temprano

La rubia seguía con su cabello suelto, se había deshecho de su broche, cambió su chaqueta por una que no tuviera esos trozos de tela al final que hacia parecer que tuviera dos colas de color muy similar al vinotinto y bajo ésta, una camisa blanca holgada sin las mangas negras con sus detalles respectivos, un pantalón negro dentro de unas botas que le llegaban a las rodillas de tacón más bajo, en su cintura descansaba un cinturón del que colgaba su estoque, sus manos con los guantes de cuero marrón protegiendo por mero capricho la suavidad de sus manos. Mientras Mid se había atado su cabello en una coleta, su ropa con rastros de tierra y barro, era su ropa de entrenamiento que a pesar de lavarla quedaban esas huellas del largo y arduo entrenamiento, así como un poco rota y deteriorada, una camisa de tirantes negra, unos pantalones negros y zapatos negros de suela blanca, un cinturón en el que en su espalda y lado izquierdo de su cadera cargaba su par de katanas enfundadas

- No te quejes por despertarte a esta hora, Ophelia fue más temprano, vístete que comenzamos en una hora - se limitó a decir con una expresión de enojo emprendiendo su camino a la zona de entrenamiento seguido de la rubia que le hizo una pequeña pero educada reverencia antes de marcharse

Se dio una veloz ducha que a pesar que le erizaba los vellos del brazo debía apresurarse, se colocó un pantalón deportivo negro, una franela blanca de mangas cortas y unos zapatos adecuados para la situación, recostado sobre el escritorio de su habitación estaba el estuche de su modelo revólver, como siempre brillante, pulida y con el grabado de Gryphus, sacó las balas de su sable pistola, sería un entrenamiento no un batalla verdadera, la blandeó un par de veces haciendo unos cortes diagonales, tomándose su tiempo para observarla, aún tenía tiempo suficiente para llegar a tiempo. Luego tomó la llave de su habitación, su billetera, un par de guantes de cuero negro que había en una de las gavetas del escritorio de su habitación y salió con el paso algo presuroso

Ambas chicas hacían su calistenia previa al combate, nunca tenían tiempo cuando se enfrentaban directamente al enemigo, sin embargo no querían ningún error durante el entrenamiento, como una lesión o una torcedura, mientras esperaban al castaño, Mid le comentaba a Ophelia por Squall del motivo por el que la antigua instructora y su ex-alumno habían discutido, obviando algunas palabras que no creía necesario comentarle

La Visso no pudo evitar mostrar una pizca de sorpresa en su rostro y pronto ese asombro se transformó en meditación, asimilaba como podía todo

- Así que era eso, sin embargo no me retracto de nada de lo que le dije a Quistis, tanto el resto como ella no son nadie para decirle que hacer o no, eso me repugna, lo detesto, tal vez si les haya afectado el hecho de que los haya olvidado pero no es motivo, ¡por Xian! - exclamaba Ophelia un poco enojada

- Lo sé, pero… Debe estar afectada desde hace mucho tiempo, aquello de "eran tiempos mejores, si esa es una mínima oportunidad de cambiar este presente absurdo e injusto… Que así sea" - citaba a la rubia -, quiere cambiar absolutamente todo su presente actual, ¿qué tanto le habrá afectado y qué le haya hecho cometer errores como para que quiera algo así? -

- No tengo la menor idea - respondió con sinceridad -, pero por algo ha pasado, y no creo que sea porque el destino la quiera castigar, las cosas pasan por una razón, que hasta puede que desconozcamos -

- Me dio mala espina cuando salió de la nada del baño con los ojos algo rojos, era obvio que había llorado, Zell e Irvine le preguntaron que le había pasado, pero se negaba a responder y decir que todo estaba bien con una sonrisa, se quedó en la cocina largo rato encargándose del almuerzo, Kurt y yo preferimos quedarnos tranquilos y no hacer un alboroto, seguramente eso quería y nosotros lo hicimos -

- Estaba demasiado rara cuando llegamos -

- Me pregunto si estará bien - comentaba Mid preocupada flexionando sus rodillas

- Yo también, siendo sincera no creo que lo esté, necesita la compañía y el apoyo de sus amigos en gran medida, eso es algo que Quistis no tiene en estos momentos y me aflige saber eso, lo que me lleva a estar de acuerdo con su idea de que no desea este presente -

- No creo que los tontos esos que tiene por amigos incluyendo a Squall - hizo un silencio entrecerrando sus ojos -, el más listo de todos - añadió con sarcasmo -, tomen la iniciativa de hablar con ella -

Ophelia rió, asintiendo con lentitud mientras iba ahora a extender sus piernas mientras la otra joven comenzaba con sus brazos y cuello

- Tengo entendido que luego de que Squall perdiera la memoria, intentaron de muchas formas hacer que volviera a ser el mismo, todo era en vano, poco a poco fueron cediendo, Quistis fue una de las ultimas en ceder, lo que me hace pensar que deseaba que todos se mantuvieran juntos tal como estaba todo - explicaba con algo de tristeza -, pero no hay nada que podamos hacer para reanimarla, no somos tan amigas de ella -

- Eso lo sé, tampoco pensaba ir a consolarla, ella misma debe superarlo por más cruel que suene, nadie se da cuenta de ello y por lo que conozco de ella, tampoco buscará la ayuda de sus amigos en cuanto a ese tema, preferirá aparentar que nada ocurre y los imbéciles estos no se darán cuenta de nada - añadía Ophelia

- Entonces piensas que lo mejor es dejarlo estar ¿y ya? -

- Correcto, te repito que no somos tan amigas de ella - se citaba a si misma

Hablaban mucho sin percatarse de la presencia del castaño, además que había escuchado casi toda la conversación, exhaló completamente el aire de sus pulmones volviendo a su gesto original, no quería escuchar más

- Empecemos de una vez - interrumpió Squall cortando el aire con su arma presentándose antes las jóvenes, su expresión de combate había aparecido en un instante

Continuará…

###############################################