MarioInWonderland presenta…

Un fanfic de "Los Protegidos"

EL BLUES DE LA SIRENA

(Los nuevos personajes que aparecen en este relato son obra mia y solo mia, el que me los plagie, sufrirá la mas lenta y dolorosa de las muertes)

Espero que os guste! :P

Dentro de la sala se respiraba un ambiente muy tenso. Habia niños y niñas de distintas edades repartidos aquí y allá. En el centro, una mujer mayor de pelo moreno, los observaba con impaciencia.

-Señora Madre – dijo una mujer de aspecto oriental vestida de negro – Ya he reunido aquí a todos los niños.

-Perfecto, gracias Jacobina – respondió la susodicha Madre. Dicho esto, se aclaró la garganta y alzó la voz.

-Muy bién mis pequeños, estoy segura de que ya sabeis de sobra que hay una familia, los Castillo, que se niega a unirse a nuestra gran familia. Hemos intentado de muchas maneras persuadirlos, pero están muy unidos y han sido un hueso duro de roer… hasta ahora.

Mientras Madre hablaba, los niños mas pequeños estaban inquietos, recordaban que la última vez que un grupo de los suyos intentaron ir a por los Castillo, acabaron perdiendo a Ángel, uno de los más fuertes.

-Bién – prosiguió Madre – tengo esta vez un plan infalible, pero para realizar este plan… necesito a cuatro de vosotros, y necesito que los cuatro colaboreis. De modo que… Tiara!

Se oyeron unos murmuyos, y desde el fondo de toda la multitud de niños, apareció una chica de unos 13 años, rubia y pálida, que llevaba un vestidito blanco con flores bordadas, que le daba un estilo especial de niña de cuento de hadas.

-Tiara – dijo Madre suavemente – necesito que tú te infiltres en casa de los Castillo, me han informado que además de tus poderes, se te dá muy bién actuar, y necesito de esa habilidad, entendido? – Tiara asintió, un poco nerviosa, y Madre llamó al segundo niño – Adrián!

Un chico adolescente de 17 años, avanzó tranquilamente por la sala. Vestia de negro y llevaba consigo un reluciente saxofón. En su mirada se reflejaba una chispa de maldad, y deseos de obedecer a Madre.

-Adrián… necesito que tú, vayas al colegio y te encargues de atrapar a los dos pequeños, Carlos y Lucia Castillo, seguro que sabes como… - Adrián miró su saxofón y otra vez a Madre, y sonriendo, asintió.

-Excelente – dijo Madre sonriendo – Rufus!

El tercer chico vino corriendo, y con las prisas, casi se cae. Era un niño adorable de 11 años. Tenia el pelo de color zanahoria y la cara llena de pecas. Llevaba una camisa a cuadros rojas y verdes, y sonreia como un pequeño payasito.

-Rufus, pequeñín de mi alma, necesito que tú te ocupes de entretener a Mario cuando se dirija hacia el colegio, para que a Adrián le dé tiempo a capturar a los niños. No te preocupes, Jacobina te acompañará, y si algo sale mal, ella te ayudará – añadió mirando a la chica japonesa vestida de negro – Y por último voy a necesitar a…

Al oir el nombre de la cuarta chica, Tiara soltó un gritito, Rufus se le agarró con fuerza, y Adrián se puso pálido y abrió los ojos desmesuradamente. Una chica de unos 15 años caminó lentamente hacia ellos, llevaba unos vaqueros y una cazadora azul oscuro. Sus ojos brillaban con un toque de frialdad.

-Sirena, tú te esconderás en la calle, cerca de la casa, y solo pasarás a la acción en caso de que sea estrictamente necesario, cuando Tiara, Rufus o Adrián te avisen. Entendido?

-Entendido… Madre – dijo Sirena con una voz grave, y fue a unirse con los demás.

-Ahora id – concluyó la reunión Madre – y no me falléis.