Dentro de la casa todo era tensión. Jacobina y Culebra peleaban al mas puro estilo de Jackie Chan. Lucas se ocupaba de tranquilizar al niño pelirrojo mientras Sandra intentaba espabilar a la tal Tiara, que se habia desmayado justo después de gritar como una loca: QUE VIENE SIRENA! QUE VIENE SIRENA! No tenia mas remedio que utilizar su poder, pero… ¿seria capaz de controlarse? Solo hacia falta una pequeña descarga, una pequeñita. Cerró los ojos… se tranquilizó lo más humanamente posible dentro de aquel ambiente de locos que habia dentro de la casa, se quitó los guantes, y puso su mano sobre el cuello de Tiara. ZAP! Una pequeña descarga salió de sus dedos. ZAP! A la segunda Tiara abrió los ojos, miró a su alrededor, trago saliva y empezó a gritar otra vez: QUE VIENE SIRENAAAA! Sandra le tapó la boca con una mano y miró a su alrededor. Lucas habia conseguido calmar a Rufus con unas galletas de chocolate, y Jacobina yacia inconsciente en el suelo. A su lado, Culebra sangraba por la nariz. Mario bajó por las escaleras.

-He encerrado al chico en la habitacion de Lucas, y… le he quitado esto – dijo mostrando el saxofón.

-Tiara… - empezó a decir Sandra sin quitarle la mano de la boca – Escucha, nadie, NADIE está enfadado contigo. Pero necesitamos que nos digas todo lo que pasa. Te necesitamos.

-Adrián, Rufus, Sirena… yo… fuimos enviados por Madre. Queria que os atraparamos de una vez por todas.

-Los poderes, LOS PODERES! – la apremió Sandra – tenemos que saber a que nos enfrentamos.

-Yo…

-Si, lo sabemos, tu reluces, ¿Qué hay de los otros?

-Adrián hipnotiza a la gente con su música. Pero… si toca una partitura al revés… los encierra dentro del saxofón.

-Y-y… ¿no se pueden liberar? – preguntó Mario

-Si, se puede, dáme el saxofón – extendió la mano hacia Mario para que se lo diera, pero este no se movió.

-Mario! – gritó Sandra – tenemos que confiar en ella!

-Por que?

-Porque… es nuestra única salida.

Mario le dio el saxofón a Tiara, esta soplo y… TURUUUUT! De esa nota salieron disparados Carlitos y Lucia. Lucas se los llevó a la cocina.

-Ah! Pero… ¿era eso? – preguntó Mario

-Vamos, sigue – continuó Sandra - ¿Qué mas?

-Rufus – siguió Tiara – hace que la gente se pierda, y… sea incapaz de orientarse. Y Sirena…

-¿Hablando sobre mí, chicos? – dijo la chica desde el umbral de la puerta. Todos se giraron hacia ella.

-Sirena… - concluyó Tiara – puede gritar muy, muy fuerte. Y si grita… todos los que oigan su grito…

-Morirán… - dijo Sirena sonriendo