Capítulo 2

Causa y Efecto

Sin duda, hay veces en que creemos estar bien, disfrutamos, estamos distintos y ajenos a lo que sucede, pensamos que todos quieren hacernos mal, y la verdad única y pura, es que nosotros somos o tenemos la causa y efecto de lo creamos, es simple, si vas y tomas un trago tras otro el efecto es quedarte borracho, sin embargo... Si te vas y herís a una persona con tus palabras, el efecto o consecuencia, es algo peor, te herirán el doble y uno recibe de lo que construye, y la verdad duele, pero la causa y efecto son leyes que nos dan prenda de nuestros errores…

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Nunca pensé que una llamada me destruiría tanto, nunca pensé que en un momento tuve todo y ahora no tengo nada, nunca me sentí tan vacío, nunca pensé que recordaría esos momentos que pasé con ella con tanta nostalgia...

Quieres gobernar mi corazón
Mi silencio y mi respiración.
Piensas que ni en sueños lograré vivir sin ti
Te lo aviso no funciona así.

Me desperté con la mejor de las sonrisas, feliz por tenerla conmigo de nuevo, volteé y la vi más hermosa que nunca. La paz y el amor que transmitía su carita de dormida eran la causa de mi felicidad, además de sus vueltas y sus "Peter te amo" eran la consecuencia que traía el tenerme así. No resistí más y la besé con todo y después de piquitos seguidos me dormí de nuevo junto a ella. Siempre lo hacía, ella pensaba que dormía siempre de más por remolón pero la verdad es que despertaba antes y me quedabas segundo, minutos y hasta horas admirándola, ella no lo sabía o tal vez sí. Ella era mi vida...

Me sentía en el cielo, ella estaba más tierna que antes, dejando dulces besitos húmedos por mi espalda, hasta llegar a mi mejilla y eso hizo que la amara más porque ella me conocía, sabía que despertándome así estaría de mejor humor, lo que ella no sabía era que tenerla junto a mi era mi mejor medicina, por ella es mía y yo soy suyo, y sin ella yo no soy nada.

Se sorprendió cuando profundicé el beso, dándole aviso de que estaba despierto...

Mientes y te crees tan especial
Sueñas que me vuelves de cristal
Corre más deprisa a kilómetros de aquí
Hoy decir adiós me toca a mí.

—Mi amor — le di un pico cuando empezó a hablar —. Para —otro pico—. Un — esta vez fue ella quien me dio un pico —. Poco — la besé —. ¿Ahora me dejas hablar? — pero la interrumpí de nuevo y no con un beso.

— ¿Estoy en el cielo? —pregunto haciéndome el tarado y dejándola en medio de la cama y yo.

— No ¿Por?

— ¿Cómo entonces un ángel? ¿Vos? —coloco sus rostro entre mis manos y la acaricio—. Viniste a despertarme con esos hermosos besos. Parece que has caído del cielo. Me haces volar — ella sonríe y me besa tiernamente, hasta que literalmente y no tan literal la cago—. Y esa remera mía en ti que hace que tenga un c….

— ¡No te zarpes Lanzani! —me mira retándome sin dejar de hablar —. Hace un día que volvimos ¿y ya me tratas así? No es así, yo no te voy a permitir qu…

— ¡Lali!

— ¡Claro! Como dicen tus amigos… "que ya me entraste"

—Lali —me enojé —. Mariana.

—Ahora no te importa decir cualquiera cosa, si total ya me tenés. ¡Ay! Hombre tenías que ser. Si en lo único que piensan es en…

—Mariana Esposito —nunca había estado tan molesto —. A ver, primero, iba a decir que mi remera hace ver tu cuerpo más hermoso y vos ya pensaste cualquier cosa — ella me intenta persuadir con una mirada tierna y un puchero —. Y ni me mires así y nada de puchero. Segundo, yo no me zarpo Lali — se tranquiliza —. Sabes que nunca haría algo que vos no quieras. Yo te amo mi amor — me abraza y me mira profundamente —. Tercero los chicos saben que nosotros ya hicimos el amor — se sonroja cuando escucha mis últimas palabras a pesar de que casi ya pasó un año —. Y no te sonrojes —su sonrisa compradora me mata lentamente —. Y nunca se zarparían con eso. Cuarto, yo nunca pero nunca me agrandaría diciendo las veces que lo hicimos, porque aunque hayan sido inolvidables, increíbles, algo… distinto —y no sabíamos que Thiago y mar lo llamarían así—. Es algo nuestro y yo te respeto y los chicos respetan a las chicas, y mi amor, shanshita —sonriendo al recordar nuestro apodo de chiquitos a pesar de las lágrimas por todo lo lindo que decía—. Tal vez sea hombre pero soy tu hombre y vos mi mujer, y como tal por hacerme sufrir un ratito, tenés que recompensarme —pone su cara de angelito pero uno muy pícaro—. ¿Sí?

Sabes que aunque te creías perfecto
Por la ley de causa y efecto
Hoy pagas por cada error.
Mira que mi amor te enciende y te enfría
Como una ilusión que te espía
Y te enreda por diversión.

Ella secó las últimas lágrimas, sonrío y dejó un besito en mi mejilla derecha, luego uno más húmedo en mi mejilla izquierda, un besito en mi frente. Jugó juntando nuestras narices y luego me besó, era un beso tierno pero profundo. Cuando empezamos a necesitar oxigeno para respirar yo no podía detenerme, amaba que estuviésemos así, ¡era maravilloso! Pero ella me detuvo...

—Te amo — me dijo mirándome profundamente—. Y ahora me voy — se levantó de la cama de manera sexy—. Chau — mientras se quitaba mi remera a propósito...

Salió hacia el baño, no dejé que pasaran muchos minutos y fui tras ella, la encontré poniendo las sales aromáticas y el shampoo en la tina hasta que mis manos se posaron en su cintura, la vi sonreír contenta al sentirme a su lado.

—Shanshita ¿por qué me dejaste allá solito? — le hablé como un nene —. ¿Me vas a seguir mimando? — le daba besitos en el cuello y la acariciaba.

Se dio la vuelta, mirándome con una sonrisita llena de amor.

— Mmm... — se hacía la misteriosa —si querés saber... Vení

Se metió en la tina y me guió hacia ella, tirando de mi bóxer y sentándome entre sus piernas, me apoyé y recosté en su pecho, me echó el shampoo en el mi cabello que ya había crecido bastante, y empezó a hacerme masajitos.

—Te amo —me giré y le di un beso—. Sos la mejor —besa suavemente cada uno de mis ojos—. Y yo rechazándote y vos encima me recompensas mimándome —iba a interrumpirme, así que posé uno de mis dedos en sus labios —. Yo te voy a devolver todo este tiempo perdido amándote.

Y la callé de un beso, la senté en mi regazo mientras me deshacía de su bikini y seguía besándole. Al segundo ya estaba amándola, suave, tierno, profundo, distinto, como siempre dándome la razón porque era mía y en efecto yo era suyo y como nos pertenecíamos nos amábamos.

Ella era mi vida y con ella todo era más hermoso.

Cambia de estrategia por favor
Que no me llevo bien con el dolor
Creo en, la energía que se mueve en espiral
Y vivir en guerra me hace mal.

Luego de terminar en el baño, la mañana nos encontró desayunando juntos en la habitación...

—Te amo, te amo, te amo —seguido de piquitos con sabor a dulce de leche y tostadas—. Sos lo más pero lo más, más, más lindo que hay en mi vida. No sé como fui tan ciego y dejarte antes, pero Dios existe y me mandó de nuevo a la más linda cosita —como nenito— que hay en la tierra…

—Si serás chamuyero Lanzani —esbozó una sonrisa—. Pero así chamuyero y todo te amo —ahora fui yo quien le brindó una sonrisas compradoras.

—No es chamuyo es la verdad, sos hermosa mi amor —le hago un puchero—. Pero serías más hermosa si me convidaras tu tostada —le hago más puchero—. Dale dale, por fa —juntó mis manos y abro mi boca esperando que ella me dé de comer.

—Bueno está bien —sonríe picara y unta dulce en la tostada—. Abrí más la boca —lo hago, amaga a darme la tostada y cuando iba a meterla en mi boca se la come ella, que se ríe de mi cara de enojado y besa mi puchero—. Te amo.

Hace otra tostada con dulce y la acerca a mi boca pero la sorprendo quitándosela, comiendo solo el dulce de leche y dándole uno de los besos más dulces, literalmente, más dulces de mi vida.

—Amor —me besa—. Sabes que te amo —la beso—. Y más amo estar así, y más si es contigo—me abraza—. ¿Estás mimoso shanshito?

Y si, estaba de nuevo con ella, hace una semana que no pasábamos de secos saludos, besos casi obligados y celos. Pero ahora me sentía distinto. Sabía que era gracias a ella, a ella y a su forma de "actuar" siempre transparente, a ella y a sus lágrimas, a ella y sus perdón o lo siento, y a la forma en que se disculpó. Ella, vos y la mejor noche que pasamos hasta ahora juntos. La reconciliación después de la absurda pelea de la mañana, ella y sus besos, ella y sus abrazos, ella y su invitación a algún lugar desconocido para y así seguir mimándome.

Ella me hacía sentir distinto, era, es y será siempre que ella la razón de mi vida. Con ella soy mejor, me siento mejor, vivo y soy otro… porque mi Lali me hace ser distinto.

Como ahora que llegamos a un lugar, todavía no sé dónde porque ella me tapa los ojos y me guía, cuando ya no siento su mano encima de mí abro los ojos y no lo puedo creer...

Me llevó al lugar que menos me imaginé ¿Se habrá juntado mucho con Candela?

—La, gorda… —dejo de mirar donde estábamos y la miro—. ¿Sabes que me encanta salir contigo? Pero ¿un shopping gorda? —Me mira mal—. ¿No habrás estado mucho tiempo con Candela? —No aguantó y literalmente o no tan literal se cagó de la risa—. Mi amor... Cambia la carita, y decime ¿Por qué estamos acá, en un shopping? —Ella me mira y sonríe, a ella le gusta verme adulándole porque no estaba enojada por el reciente comentario—. En serio...Gorda ¿Por qué? Mira que…

—Mi amor, cállate, ya te pareces a Tefi o a Can —sonreí porque casi ángeles y los personajes estaban en nuestras vidas más de lo que creíamos y además me volvió a unir a mi nenita. Tanto le debía. Por ir pensando no noté que ella había dejado de caminar.

— ¡Llegamos amor! Ya podes mirar —y aun sin verla, aunque ya haya apartado sus manos, la sentí sonreír, a veces era predecible, solo a veces. Me sorprendí al observar en qué lugar estábamos—. Y… ¿Te gusta?

Me limité a asentir aunque no estaba tan convencido ¿Qué hacíamos ahí? ¿Qué onda? ¿Era Mar y te pedía casamiento? ¿O tal vez era una joda que planearon con los chicos? Miles de preguntas atacaban mi cabeza y cada vez estabas más confundido y ella estaba que rebosaba de alegría. Realmente ni idea tenía de que hacíamos ahí pero la respuesta aparentemente la tendría muy pronto, al sentir a Lali tirando de mi hacia adentro de aquel lugar concurrido, pero era extraño estar ahí…

— ¿Tienes listo lo que te encargué?

Y no sabía muy bien porque pero ver a ese rubio de ojos claros dándole algo a mi novia en un paquetito y mientras que le sonreía como tarado, y que ella le hablase de tú, no me agradaba nada. Al salir de ese lugar estaba que hervía de rabia y sabía porque pero no quería arruinarlo con una escenita.

—Antes de que me arme la cabeza —ella no se sacaba la sonrisa de la cara—. ¿Me explicas todo esto?

Sabes que aunque te creías perfecto
Por la ley de causa y efecto
Hoy pagas por cada error.
Mira que mi amor te enciende y te enfría
Como una ilusión que te espía
Y te enreda por diversión.

Y ella me miró algo avergonzada, se tiró literalmente hacia mí y me abrazó…

—Gordito —una mirada picara se apoderaba de ella—. No seas celosito —me dio un pico, no me asombré porque estábamos en el auto—. Te amo y ahora vamos a otro lado y yo manejo — y me robó otro pico.

Se subió a la parte del conductor y manejó. Todavía no tenía su licencia y aunque muchos no lo crean algo que hacía siempre era respetar la ley, pero las autoridades no tenían en cuenta que se presentaría una Mariana y te compraría con pucheros ¡y si! Pasaba el tiempo y ella siempre me convencía de la misma forma.

Sentí que frenó el auto, tal como lo había hecho cuando fuimos al shopping, y nuevamente sacó la Corbatita con la cual estaba siendo cegado y miré con nostalgia ese lugar.

—Gorda ¿por qué me trajiste acá? ¿Qué me querés cortar? —no la dejé hablar cuando vi que intentaría hacerlo—. Res-póndeme ¿Amor me que-rés de-jar? —las primeras lágrimas empezaban a brotar de mis ojos. Ese era el mismísimo lugar donde cometí el error de dejarla y estabas tan perseguido que pensé puras estupideces —. Ya sé… que yo lo hi-ce pri-me-ro pero era un pen-de-jo —y no me dejó seguir hablando, me besó con amor, con pasión y con una ternura que casi pero solo casi pensé que ella no me dejaría y luego habló:

En este duelo de piel contra piel
Giró la suerte y te toca perder
Que aunque te creías perfecto
Por la ley causa y efecto
Hoy pagas por cada error.

—No amor ¿Estás loco? Yo no te dejaría ¡jamás! Sos mi vida Peter y te amo —y ahí me volvió el alma al cuerpo, no sabía que pasaba pero estaba realmente sensible, pensaba que Lali me dejaría en cualquier momento y ella interrumpió mis pensamientos—. Vine —se corrigió—. Vinimos —y te sonrió —. Porque quería decirte y darte algo ¿Qué querés primero Pipu?

Ella sabía que estaba realmente ansioso por descubrir que hacíamos en el lago, en ese lago que nos vio ser novios por primera vez y que en la corté por pendejo, y más recientemente ahora... sin entender lo que hacíamos ahí empecé a sonreír porque amabas esos jueguitos como elegir qué cosa va primero.

—Mmm… —quería hacerme el misterioso, era lo que me salía más—. Primero ¿me das?

Esa pregunta tenía dos significados y más el que precisamente pensamos nos hizo largar carcajadas realmente sonoras, su respuesta te re doy.

La luna y el lago más brillante que nunca, el viento dándonos brisa suave y las estrellas con sus brillos impecables nos vio juntar nuestros labios, en el ambiente más romántico, claro obviando su primera vez y nuevamente sonreí al recuerdo y corté el beso con picos, raro en mi pero ella me tenía intrigado.

—Bueh… ya que estás bastante, demasiado ¿Cómo sería? ¿Curioso? Te doy —le di a mi rostro una sonrisa picara—. ¡Mal pensado! Te doy el regalo —y ahí sonreí más, no era el regalo, es que Lalita era realmente muy caradura—. Bueno, no más vueltas —me sonrió—. Tal vez una— y me hizo dar una vuelta después de besarnos habíamos quedado enfrentados pero ahora ella estaba a mis espaldas—. Te amo.

Esa fue su última palabra, hasta que sentiste un frío metal en mi cuello, sonreí inmediatamente y miré dicho lugar, era una cadena de plata, con una llave. Me sentí estúpido ¡claro! Habíamos ido a la joyería del shopping para recoger eso pero ahí no terminaba todo me dije y antes de que pudiera pronunciar una sola palabra ella habló.

— Gordo, si es lo que pensas, fuimos a retirar tu llavecita ¿sabes por qué te la doy? —no me dejó hablar—. Es la llave de mi corazón porque es tuyo shanshito —le di un piquito—. Te la doy porque estos días sin vos fueron horribles —me sentí fatal por como la traté la semana pasada—. Y porque quiero que sepas que te amo y que te confió lo más preciado que tengo, mi corazón. Gordo ¡te amo!

Y caímos en un nuevo beso hasta que sentimos un flash y luego otro. Lo seguimos y vimos a unos fans, todos hombres, tomando fotos, como defensor y cuidador, y más con mi chiquita, la coloqué detrás mío y ellos empezaron a mirar a Mariana, pasando por alto mi presencia ¡eso me enfadó más!

—Ven petisa, que te hago lo que quieras y lo que no quieras también—el tipo le guiñó el ojo.

— Lalita —eso me enfadó más, si no fuera por Mariana que me abrazaba por la cintura y se acurrucaba en mi espalda ese se iba derechito al hospital nadie le decía Lalita a mi Lalita—. Te llevo y te hago mujercita —y este no solo le guiñó el ojo sino que le lanzó un beso ¡cómo se atrevía!

Lali se acurrucó en mi cuello, me abrazó de frente, sentía sus manos en mi espalda pero ellos continuaron.

— ¡Deja ya a ese Lanzani! yo te voy a enseñar lo que es acción, voy a sacarte el cascarón que te envuelve bombón —estás muerto dije y el resto ya era historia.

Les pegué a morir hasta que Lali me separó de ellos y ahí notaste una cara no tan conocida, la cara de ¿sos o te haces? de Lali.

—Juan Pedro Lanzani ¿Por qué hiciste eso? —Me miro más que mal— ¿no ves que es mi primo Sebastián con sus amigos haciéndonos una broma? —y ni me dejó responder—. Gordo ¿Qué hacen acá? Y… —También los miró mal—. Me podes explicar ¿el por qué de esa joda? —y ahí gritó.

Mira que mi amor te enciende y te enfría
Como una ilusión que te espía
Y te enreda por diversión.

Amaba a Lali pero a la Lali enojada era mejor ni hablarle y lo noté al llegar de nuevo a mi departamento, lo único que me dijo, después de disculpar a su primo y a mi parecer, a sus zarpados amigos fue:

—Llévame a tu departamento para recoger mis cosas.

Nunca me había sentido tan mal y al llegar mientras Ella se da una ducha escucho sonar su cel. Y ver una llamada recibida no me hizo mejor y menos atenderla y escuchar:

— Amor, voy para tu casa…

E inmediatamente corte, vi a una Mariana más relajada entrar al cuarto pero perdistes el control…

—Mariana Esposito —me miró ¿no era ella la enojada?—. No te la puedo creer, vos siempre tan correcta, tan educada, tan responsable… ¡flor de mentirosa resultaste ser! A parte de traidora claro —me miró dispuesta a responderme y no de una forma buena que digamos—. Y yo como un tonto te creí y vos a la primera ya te vas con otro —ahora su mirada fue de sorprendida—. Flor de caradura sos y no me mires así —ahora estaba a punto caramelo pero… del descontrol— ¡sos una turra! Engañarme con otro, encima le das tú celular ¿Qué otra cosa le habrás dado? seguro que era para encamarte con él, ¡claro! Si el tarado de Peter ni se da cuenta pero te salió mal ¡muy mal! —ella lloró, lágrimas de cocodrilo pensé.

Me miró, su mirada no fue de "una víctima" o un "tenes razón, sos flor de cornudo" si no de decepción. Su mirada cambio a una de dolor y también me gritó.

— Si, me salió mal confiar en vos, me salió mal pensar que ibas a cambiar, que ibas volver a ser el Peter tierno con el cual salía en chiquititas, no el tarado que se hacía el superado por salir con Camila y dejarla y volver conmigo. No soy así Juan Pedro —recordé todo eso y lloré, tal vez nunca habíamos superado eso—. Sos de cuarta, nunca me voy a olvidar todo lo que dijiste y ¡nunca te voy a perdonar!

Recogió sus cosas, estaba a punto de irse hasta que volteó y me dio una cachetada.

—Eso es para que sepas que no soy una cualquiera y él que me llamó era mi primo Sebastián, él que encontramos recién —mi rostro no mostraba ninguna señal de credibilidad por lo que siguió hablando—. Y si no me crees ¡tu problema! Sos un pendejo ¡nunca más me busques!

Se fue, dejándome con el corazón en la mano y dando un portazo.

No tenía ganas de llorar por una pendeja, me sequé las lágrimas, me metiste a la tina, y pasé un momento en paz, después de las tormentas sale el sol o por lo menos un time de relax en la tina pensé, hasta que me bañé en la ducha y salí. Necesitaba hablar con un amigo o amiga llamé a Cande y oí la voz de esta del otro lado llorando.

—Pe-ter Gor-do, don't worry please —y a pesar de estar triste, se me salió una breve risita, preocupado por el llanto de mi amiga— te cuen-to Lali sa-lió de tu depa y antes de subir al taxi me llamó, me contó lo de vos y su primo y es cierto…. Gordi, él iba para su casa…

Recordé que el extraño con él que supuestamente Lali me hacía cornudo y para ella su "primo" en fin, el había dicho:

Amor, voy para tu casa…

Me preocupé más al saber que era un idiota, el más idiota, que no confiaba en ella, pero presentías que el llanto de Cande tenía que ver con tu Shanshita y eso te hizo pensar que si algo le ocurría a ella era lo peor que te podría pasar y empezaste a llorar y a hablarle a can:

— Candela, para de dar vueltas, solo haces eso cuando pasa algo malo… decime ¿qué pasa? —esperé que ella me pero no podía hablar claro por la angustia y el llanto que tenía.

Y ahí, se me vino el mundo abajo porque nunca creí que llegaría a escuchar esas palabras.

Sabes que aunque te creías perfecto
Por la ley de causa y efecto
Hoy pagas, hoy pagas
Por cada error.

Lo único que sabía, mientras iba manejando, tratando de hacer algo, que todo era mi culpa, era la causa y efecto de lo que había hecho y Lali, el amor de mi vida estaba pagando por eso.

Por cada error.