Lamentando la tardanza (han sido una serie de semanas complicadas laboralmente), ha llegado el momento final de la entrevista que todos esperaban. Y por ende, el fin de otra idea extraña. Aunque ya no se me hace tan extraña…no en comparación con otras dos historias que están luchando entre sí por llegar a word, jejeje. En fin.

No soy propietaria de Hey, Arnold! como ya deben saber. Pero por si acaso…nunca se sabe…la única certeza es la imposibilidad de tenerlas, decía mi profe de filosofía. Pero esta declaración alcanza los ribetes de tal si lo miramos desde la realidad como un constructo social donde a mí no se me han asignado los derechos de ese programa ¡Crimeny!

Oxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxoxox oxoxoxo

Arnold miraba el televisor con una taza de café a su lado. El cansancio del día le estaba pasando la cuenta, pero quería estar despierto hasta el final del programa. Aunque eso significara que al día siguiente se arrastraría. Era curioso, a veces se sentía como un niño que aún intentaba justificarse ante sus abuelos para ver su programa de televisión favorito hasta más tarde. Algunas cosas no cambiaban mucho.

Cuando sonó la música de apertura, Arnold sonrió ante la imagen de Gerald (con su traje elegante) y de Helga (con su actitud de controlar la situación). No; definitivamente, había cosas que cambiaban y otras que no cambiaban tanto…o más bien, nada.

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Gerald sonrió feliz. El programa ya terminaba y él podría regresar a su casa. Claro, antes tendría que pasar a redacción, ofrecerse a llevar a Helga a su casa (tenía la esperanza que lo rechazara), pasar a la tienda por una de esas comidas prohibidas por su esposa, pero que eran la delicia secreta de su hija y él, y… no, nada más. Entonces podría llegar a casa y tirarse en su cama. Vio a Helga sonreír también. Seguramente, también estaba pensando en regresar a su casa.

-"Bueno, hemos llegado a la última parte de preguntas y respuestas, con el famoso cuestionario de Bernard Pivot. Entonces…"- Gerald miró a Helga, quien sonreía abiertamente.

-"Dispara de una vez"- le respondió ella.

-"Ok. Vamos entonces"- Gerald leyó la pregunta en su tarjeta de presentación –"¿Cuál es tu palabra favorita?"

-"Crimeny"

-"¿Existe siquiera esa palabra?…"- Gerald preguntó con los años de curiosidad acumulada.

-"¡Por supuesto que existe! Y es usada diariamente... ¡Ve algo de televisión gringa, Gerald! Ahora, que esté aprobada o no por la Real Academia de la Lengua, esa es otra historia que les corresponde a los lingüistas"- interrumpió Helga con su sonrisa clásica de autosuficiencia. Gerald elevó los ojos. Él sólo quería irse temprano a casa.

-"Bien, sigamos. ¿Cuál es la palabra que menos te gusta?"

-"Supercalifragilisticoexpiali doso."

-"¿Qué?"- Gerald no pudo evitar preguntar. ¿De dónde rayos había venido eso?

-"¿Mary Poppins? En serio, ¿no tienes una hija que pudo obligarte a haber visto esa película?"- Helga respondió, gesticulando con incredulidad.

-"Sí, vi la película, pero estoy seguro que esa no es una palabra real"- Gerald, una vez más, lamentó que Helga fuese tan…Helga. Y su hija sólo deseaba aprender cómo se aplicaban las reglas de ortografía a …a esa cosa.

-"Uff, está bien. Si tanto insistes, te diré una palabra social y lingüísticamente aprobada y que menos me gusta: Geraldine."- Gerald decidió no hacer comentarios.

-"¿Qué es lo que más te causa placer?"- Gerald vio a Helga reír maliciosamente al escuchar la pregunta.

-"Lo siento, no puedo responder esa pregunta. No en un horario y canal que no es estrictamente de adultos."

(En su casa, un hombre con cabeza de balón se ruborizó completamente)

-"¿Qué es lo que te desagrada?"- Gerald siguió rápidamente con la siguiente pregunta.

-"Muchas cosas. Soy una autora cascarrabias"- contestó Helga, medio-confesión, medio en broma.

-"¿Y algo que te desagrada en especial, de manera innata, que va más allá de ti?"- inquirió Gerald con simpatía, tras ese reconocimiento.

-"Ver cartas con faltas de ortografía."- Helga resopló -"En serio, es terrible. Sufro. Y empiezo a corregirlas; es algo que simplemente me supera."

-"Dime que no has llegado a corregir cartas de amor que has recibido"- Gerald sonrió mientras recordaba una de las historias más graciosas que recordaba de su adolescencia. Bueno, más bien de la de Arnold.

-"Eso es información confidencial. No responderé esa pregunta"- dijo Helga, imitando los aires de un jurista.

-"Bien, sigamos. ¿Cuál es el sonido o ruido que más placer te produce?"

-"La lluvia"- Helga sonrió. A Gerald le pareció extraño; no a mucha gente le gusta la lluvia, pero siguió adelante.

-"¿Cuál es el sonido o ruido que aborreces escuchar?"

-"La lluvia"- Helga volvió a responder.

Gerald la miró interrogante. Helga suspiró.

-"La mayoría de las cosas más importantes en mi vida han ocurrido en días lluviosos, tanto las buenas como las malas. Siempre está lloviendo; es terrible. Así que apenas comienza el otoño, a mí se me aprieta el estómago tratando de imaginar qué es lo que va a pasar."

-"Eso es raro."

-"Dímelo a mí."

-"¿Cuál es tu grosería favorita?"- preguntó Gerald.

Apenas Helga abrió la boca, se escucharon una serie consecutiva de varios pitidos que señalaban el uso de vocablos no permitidos en televisión.

-"¡Rayos, no tenía idea que existieran tantos!"- exclamó Gerald sorprendido, afirmándose de los brazos del sillón. Helga se encogió de hombros y sonrió con humildad, pero se notaba orgullosa de su conocimiento.

-"Bueno, sí. Pero si deseas saber mi favorito, es …"

Un nuevo pitido, y mucho más fuerte, se dejó oír. Tanto Gerald como Helga se taparon los oídos instantáneamente; lo mismo el público.

-"Aparte de tu profesión ¿Qué otra profesión te hubiese gustado ejercer?"- Gerald preguntó, aún masajeándose los oídos y maldiciendo el sentido del humor del encargado de sonidos del programa.

-"Humm… posiblemente actriz. Creo que tengo talento."

Helga se aclaró la garganta y se acomodó en el asiento.

-"¡Buenas Noches Hillwood! Ha sido una gran semana…"- Helga exclamó, imitando a Gerald. El aludido sonrió mientras negaba con la cabeza, y decidió seguir con la siguiente pregunta.

-"¿Qué profesión nunca ejercerías?"

-"Conductora de un programa de televisión"- Gerald la miró fijo, con su ceja enarcada.

-"¿Qué? Es en serio."- Helga puso su mejor cara de inocente. Gerald no le creyó, pero siguió con la entrevista. Ella era buena actriz.

-"Si el Cielo existiera y te encontraras a Dios en la puerta ¿Qué te gustaría que Dios te dijera al llegar?"- Gerald se sorprendió al escuchar a Helga reírse.

-"Oh, no creo que llegue al cielo. De existir, posiblemente iría al Purgatorio, pero al cielo…lo veo difícil."

-"Pero imaginando. ¿Qué te gustaría que Dios te dijera?"

-"¡Buen trabajo! Ven, vamos adentro a descansar y hablar de negocios."

-"Sí, creo que puedo imaginar eso"- contestó Gerald sonriendo; habían terminado...casi. Suspiró y señaló al público -"A continuación, las preguntas de tus lectores en vivo y en directo."

Tanto Helga como Gerald se acomodaron en sus asientos. Gerald también acomodó su comunicador por si había alguna llamada que pasarían al aire.

Una persona del público había solicitado el micrófono, y valientemente, se puso de pie para preguntar.

-"Señora Geraldine, la labor de su fundación es algo admirable, pero desgraciadamente aún hay niños que no han recibido una mano amiga, no pueden canalizar sus sentimientos e incluso se sienten solos. ¿Qué mensaje le da a estos pequeños?"

Gerald vio a Helga tragar saliva. Qué bueno que a él no le hicieron esa pregunta, ni que él la había hecho.

-"Ehm, bueno, vaya pregunta"- titubeo Helga, con los ojos aún abiertos. Gerald la miró con simpatía.

-"Si, la fundación es una buena cosa"- Helga se notaba nerviosa -"Pero tienes razón; no basta y la mayoría de las personas tienen una sensación de soledad. Creo que le llaman vacío existencial o algo así. Pero en los niños, es realmente triste. Especialmente porque no es sólo una sensación, es real; muchos de verdad se encuentran solos, aunque tengan familias. Lo único que puedo decirles es que confíen en sí mismos, en saber que pueden hacer lo correcto, que son capaces de lograr lo que se propongan. Porque aunque los adultos a su alrededor pueden haberlos frustrado una y mil veces, ellos siempre se tendrán a sí mismos. Y esa es su mejor oportunidad, su mayor fortaleza y su principal recurso. Si creen en sí mismos y en sus capacidades, ¡diablos! Ellos pueden cambiar el mundo."

Otra voz se escuchó a continuación. Gerald se sorprendió al ver a una niña de unos ¿8, 10 años?, que por cierto, iba muy bien vestida.

-"Señora H. P. Geraldine, soy compañera de su hijo y quisiera saber si es cierto que en su próximo libro hablará sobre él y el colegio".

Gerald miró a Helga, quien parecía esforzarse en ocultar una mueca de enojo. ¿Cómo su ahijado lograba meterse en problemas, aún cuando no estaba presente? Era una habilidad que estaba más allá de su lógica y la de Phoebe.

-"Lamento decepcionarte, pero por contrato, no puedo hablar aún sobre el contenido de este nuevo libro ni nada relacionado"- respondió Helga, su tono de voz aún amable, aunque ligeramente más seco.

-"Pero usted dijo que le había entregado su ejemplar a un grupo de niños para que…"

-"lo revisarán, sí. Y tuve que solicitar un permiso o de lo contrario me arriesgaba a recibir una sanción."- Gerald vio a Helga suspirar -"no puedo responder esa pregunta; sólo desmentir cualquier rumor sobre filtraciones del libro, porque todas las personas que conocen su contenido están afectas al mismo contrato."

-"Humm"- la niña murmuró en su asiento.

Gerald se preguntó qué tipo de sanción recibiría Phillipe Bob esta vez. Ya estaba castigado visitando a Arnie y a Lila.

Otra persona tomó el micrófono y Gerald vio a Helga relajarse un poco.

-"Hola, señora, señorita, H.P. Geraldine."- dijo un nervioso adolescente.

-"Buenas noches"- le respondió Helga sonriendo.

-"ehm, sí, jeje, yo…este, quería preguntar…"- el joven hizo una pausa-"¿Cuándo saldrá su próximo libro?, ¿será una continuación de su best seller Confesión? Sé que no puede adelantar nada, pero realmente sería grandioso saber eso."- el joven hizo otra pausa, tras hablar tan atropelladamente -"Por cierto, creo que escribe muy bien."

Gerald se rió del pobre chico, lo más sutil que pudo.

-"Ehm, gracias. No puedo hablar del contenido de mi próximo libro, pero agradezco el interés. La fecha aún está en conversaciones, pero sospecho que será un poco antes de Navidad. La editorial se encargará de empapelar la ciudad con anuncios cuando se decida la fecha de lanzamiento."- Helga sonrió al joven, quien murmuró un rápido y nervioso gracias, antes de devolver el micrófono.

A Gerald le hablaron por el intercomunicador.

-"Parece que tenemos una llamada de un admirador"- dijo mirando a Helga -"¿Aló?"

Por el altavoz se escucharon los gritos de alegría y sorpresa de un grupo de jóvenes.

-"¡Estamos al aire!"

-"Habla tú!"

-"No, tú"

-"¡Qué emoción!"

-"¡Aayy!"

-"H. P. Geraldine, soy tu mayor fans y quisiera…"

-"¡No, yo soy tu mayor fan!"

-"Está H. P. Geraldine; estamos hablando con H. P. Geraldine…"

-"¡Aaaaah!"

Y la llamada se cortó repentinamente.

-"Eso sí fue raro"- dijo Helga, sus ojos abiertos como sorprendida.

-"Sí, realmente lo fue"- apoyó Gerald, pero se llevó una mano a su intercomunicador-"Parece que tenemos otra llamada…"

-"Hello…Alou…"- se escuchó en el set.

-"¿Hola?"- saludó Gerald.

-"Yes…ehm, buenas nouches. Well, i…yo desear saludar a la poetess H. "

-"Thank you?"- respondió Helga.

-"Do you speak english? Oh, so thanks! I wanna say you're amazing. I don't speak Spanish, I understand a bit, but I'm learning for you. Your poetry is original and refreshing, so cool."

-"Gracias. Thank you, again. Any question?"- respondió Helga. Gerald enarcó una ceja. No recordaba que Helga hablara inglés.

-"Emm… Tal vez nuestro espectadores les gustaría saber lo qué están conversando"- dijo Gerald en voz baja, incómodo y avergonzado. Él, un hombre de mundo, pero con un dominio mediocre del inglés en una conversación.

Gerald vio la ceja de Helga enarcada, la sonrisa casi diabólica…

-"No habla español, pero ha leído mis poemas"- dijo Helga. Gerald se preguntó qué comentario sarcástico habría reprimido, y luego, si realmente deseaba saberlo.

-"Well, maybe, do you thinks make conferences on…London? "

-"London? Hacer una conferencia en Londres…"- Helga pareció pensar -"Well, if someone invited me, sure, why not? I would have to plan, of course, but at the moment there are no plans. Maybe before Christmas, maybe after…."

-"Really?"

-"Well, I need to solicit permission…to my editor, hehehe"- Helga rió -"Yeah, she's like a mom. Antes de hacer cualquier cosa que involucre conferencias o charlas asociadas a mi trabajo, debo consultarlo con la editorial."

Gerald iba a comentar que ella dictaminaba muchas cosas de la editorial. Y por eso, tenía impresionantes discusiones con la editora cuando estaban en desacuerdo. Una señora muy amable, pero con quién no le gustaría trabajar. Sin embargo, decidió no mencionarlo. Además…

-"Bueno, ya tenemos que cerrar el programa"- el letrero luminoso había aparecido por última vez esta noche -"Pero tomaremos una última llamada…¿Si?"

-"Buenas noches. Yo quería felicitar a la gran escritora que nos llena de orgullo a todos los que nacimos y vivimos en Hillwood."

-"Bien, gracias una vez más"- dijo Helga.

-"y preguntar ¿Desde cuándo escribe? ¿Hubo alguien en particular que la haya incentivado a ello?"

-"Interesantes preguntas"- dijo Gerald, sonriendo a Helga. Eran tantos años de conocerse…mirar hacia atrás resultaba gracioso si se ponía a pensar en todas las cosas. Helga poetisa, Helga y Arnold; él casado, con hija; él con su propio show de televisión…

-"Sí, interesante"- Helga le sonrió, pero parecía una sonrisa casi nerviosa.

-"Uff… comencé a escribir a los ¿cinco? seis años, apenas aprendí a escribir. Pero recuerdo haber inventado pequeños versos desde antes"- Helga sonrió con una mirada de ternura en su cara -"Y si, existieron muchas personas que me incentivaron a que escribiera, mostrándome que era un don y no algo para avergonzarse. Los profesores que tuve, la psicóloga que alguna vez visité, mis amigos, especialmente mi mejor amiga, mi familia…en realidad tengo mucho que agradecer, incluso a esos patanes que dieron pie a mi segundo libro"- Helga rió.

Gerald miró curioso. ¿Le estaba agradeciendo? ¿Estaba dando las gracias? ¿Y cuándo fue a la psicóloga? Phoebe nunca le contó los secretos de Helga. Su Phoebe era muy discreta. Confiaba que eso significara que Helga no conociera sus secretos tampoco.

-"¿Pero hubo alguien que fuese su inspiración, su musa? El primer libro es de amor, y muchos poemas son románticos"

-"Para mí, la poesía fue el modo que me permitió expresarme, descubrirme a mí misma y desarrollarme como persona. Es más que un trabajo o un hobbie; es parte de mí. Ahora, sí, hubo alguien que fue mi primera inspiración, pero por respeto a su derecho a la privacidad, mantendré su anonimato."

-"Ooohh…"- la ligera exclamación de frustración del público se dejó oír. También Gerald se quejó.

-"A ver, aclaremos algo. Me alegra profundamente que les gusten mis poemas, me llena de felicidad ser considerada tan buena escritora. Pero eso no significa que voy a revelar datos de mi vida íntima por tener más atención. ¿Ok?"- dijo Helga, de pie, con su clásica actitud. Todos asintieron con la cabeza.

-"Lo que tú digas, H. P. Geraldine"- respondió Gerald, casi por inercia -"Bien, finalmente, ha llegado el fin del programa. H.P. Geraldine, una vez más, agradezco tu visita y tu disposición a mostrarnos a la autora más allá de los libros. De verdad, muchas gracias."

-"Sí, sí. No fue tan malo"- sonrió Helga. Gerald evitó elevar sus ojos y continuó el cierre.

-"Y agradecer a nuestro público y televidentes su preferencia. Recuerden disfrutar su vida, sean cuidadosos; no hagan rabear a una autora cascarrabias. Y nos vemos la próxima semana. ¡Buenas Noches Hillwood! Hasta la próxima."- Gerald sonrió de pie mientras los aplausos sonaban. Ya era hora de regresar a casa.

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La música de cierre se dejó oír. Y el televisor se apagó en respuesta al control remoto.

Helga le había dicho que no era necesario, que no se preocupara. Pero, bueno, era un incorregible Cabeza de Balón; además estaba lloviznando y eso era casi una señal. Sonriendo, tomó las llaves, el celular y un paraguas, y cerró la puerta.

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N/A: Ya llegó la hora de decir adiós, pero pronto volveremos con…más diversiones. Abner-Porky… Ehm, no, no era de aquí. No importa.

Bueno, ¿qué les puedo decir? Gracias por todos los comentarios, elección de favoritos y elegirme como autora favorita (siempre me impacta). Traté de responder lo mejor que pude las preguntas que hicieron, e incluir algunos reviews del último capítulo, jejeje. Fue con cariño. Espero no ofender a nadie; me inspiré en dichos comentarios para poner más preguntas. Y eso.

Lo de Gerald y su mediocre inglés… bueno, me recordé de un conductor de televisión chileno que, como decirlo, mostró al aire que las lenguas extranjeras no eran su fuerte. No lo vi, pero parece que fue bastante bochornoso. Cada cierto tiempo lo recuerdan y se ríen de él…él aprendió a reírse de sí mismo. Humm…no estoy segura de querer estar en la piel de Gerald cuando vea a Helga de nuevo en una situación más informal…yo creo que ahí ella si le diría algún comentario sarcástico.

Lo de la hija de Gerald y Mary Poppins…digamos que obligó de algún modo a su madrina (Helga) a ver la película y analizar esa palabra fonética, gramatical y ortográficamente.

Y sobre el final, sólo aclarar que Arnold va a ir a buscar a Helga al canal. Yo creo que para Arnold, la lluvia la relaciona con Helga.

Bueno, saludos y nos leemos.