Hoy comienzo con una serie de song fics con algunas de las canciones que mas me gustan.

Espero que a ustedes también les agraden.

Cabe mencionar que los personajes no me pertenecen.

UN BUEN PERDEDOR

Desde que la hermosa guerrera del agua llego a Céfiro, el invocador se propuso conquistarla a cualquier precio. Tal perseverancia dio sus frutos unos meses después y hasta hace poco era el hombre más feliz del planeta. Su entusiasmo se fue disminuyendo con el paso de los últimos días dado que notaba a su novia cada vez más distraída y pensativa, no se la veía feliz, algo no estaba bien entre los dos y él no sabía qué, hasta que en una ocasión su respuesta llegó de la manera menos agradable posible.

-Marina, qué te sucede, te he sentido ausente estos últimos días- Dijo el invocador en tono de súplica. Estaban sentados junto a una fuente en uno de los tantos jardines del palacio.

- Tenemos que hablar Ascot- Dijo ella un con voz nerviosa y entrecortada.

Al escuchar estas palabras él lo comprendió todo. Lo sabía, siempre lo supo, ella nunca podría amarlo, no de la manera en que él quería y solo le quedaba dejarla ir para que fuera feliz así no fuera con él.

Se que piensas marcharte ya lo se
y no te detendré, haz lo que tu quieras
sin embargo recuerda que yo estaré aquí
en el mismo lugar y si solo tienes ganas de hablar
con gusto escucharé.

-No sé cómo empezar Ascot, tu siempre has estado conmigo, me haz apoyado en todo, me conoces como a nadie eres mi mejor amigo y más que todo, me amas pero, pero…

-No me amas Marina, lo se- terminó por concluir el invocador. No quería seguir escuchando esas duras palabras que salían de la boca del ser que más amaba en el mundo. No quería oir lo que a pesar de nunca aceptarlo desde hacía mucho tiempo ya sabía.

Recordó cómo ella tenía una manera especial de dirigirse a esa persona. Le sonreía y miraba de una forma tan dulce y a la vez tan diferente a como lo hacía con él… Cómo no se había dado cuenta antes.

Y si el supo darte mas amor
supo llenarte mas que yo
claro que se perder
claro que se perder

Ella le hablaba de una manera tal que nadie en Céfiro podría tratarle de la misma forma, lo llamaba sólo por su nombre y él lo permitía, permitía que lo llamara solo Clef, así se llamaba su rival, si es que alguna vez fue rival para él. Recordó las veces que ellos paseaban por los jardines del palacio y la veía radiante a su lado, tan feliz como nunca pudo estarlo con él mismo que era su novio. Y por fin supo por qué su maestro había cambiado su apariencia al llegar ellas a Céfiro. Si, lo sabía, ella amaba al Gran Gurú de Céfiro y éste le correspondía de igual manera.

-Lo amas a él y no a mí- Bajó su mirada para que ella no pudiera notar su tristeza.

Al decir esto Marina se sorprendió y comenzó a cambiar de colores, no quería herirlo pero lo había hecho. Había lastimado a su mejor amigo, no pudo más y comenzó a llorar.

No tienes porque disimular
esas lagrimas estan de mas
si tienes que irte vete ya.
sin embargo esperaba
que te quedaras pero
el agua hay que dejarla correr
mientras yo me tragaba palabras
que no pude decir.

-Lo siento Ascot, esto es muy difícil para mí. Se que te causo un gran dolor y no me gusta verte así, pero tengo que ser sincera tanto contigo como conmigo. Por favor perdóname, yo no quise que esto sucediera de esta manera.

-No llores Marina, se que hiciste todo lo posible por amarme y no pudiste, se que desde hace mucho lo amas y yo nunca haría algo que te lastimara, no te preocupes por mi, yo estaré bien- aunque muy en el fondo sabía que no lo iba a estar en mucho tiempo.

Y si el viento hoy sopla a tu favor
yo no te guardare rencor.
Claro que se perder
no será la primera vez
hoy te vas tu, mañana me iré yo
seré un buen perdedor
el mundo no cambiara
alguien sin duda ocupe tu lugar

Ascot quería decir muchas cosas pero las palabras no le salían, quería decirle que la amaba, que había proyectado un futuro para los dos, quería rogarle, suplicarle que no se fuera, pero sabía que eso no era posible. Por el mismo amor que le tenía, debía dejarla ir, aunque eso significara su sufrimiento. Quería verla sonreir, incluso si él no era el causante de su alegría. La felicidad de la peli azul era lo que más él deseaba pero el problema era que él no podría dársela ni en mil años.

-No tienes que seguir explicándome lo que ya se Marina, te amo y por eso no quiero que sufras por mi, por favor no te sientas mal. Quiero que seas muy feliz de ahora en adelante y quiero que me prometas que si en algún momento necesitas con quién hablar, recurrirás a mí, después de todo somos amigos- Dijo esto con una sonrisa que no expresaba para nada sus verdaderos sentimientos, pero no podía ser débil ante el ser que más amaba.

-Ascot eres mi mejor amigo, te quiero y eso nunca cambiará, sé que algún día encontrarás la mujer indicada para ti-

-Espero que tengas razón, algún día será, pero por el momento solo espero que seas feliz- la abrazó y le dio un tierno beso en la frente.

-Creo que debo irme, Caldina me está esperando, nos vemos luego- a lo que Marina solo pudo asentir para luego verlo ponerse de pie y sin más salir del jardín sin mirar atrás.

Sus ojos se llenaron de lágrimas, aquellas que no pudo dejar salir para que ella no pudiera verlo en el estado en que se encontraba en estos momentos. Sólo en su habitación recordaba todos aquellos hermosos momentos junto a ella, momentos que pasarían a formar parte de sus recuerdos y ella a formar parte de un amor imposible. Algún día volvería a amar de nuevo, pero no ahora. Algún día otra mujer tomaría el lugar que le pertenecía a su amada guerrera del agua, pero no ahora. Ahora sólo le restaba desearle la felicidad que él muy a su pesar nunca podría darle.