Todos los personajes pertenecen a Craig Bartlett (y fueron vendidos y olvidados por Nickelodeon ¬¬)


Después de mucho tiempo de pensarte, de extrañarte y de trabajar a medio tiempo para poder juntar el dinero suficiente, emprendí la loca, cómo yo misma, cruzada de viajar hasta San Lorenzo en tu búsqueda. Estaba a medio camino, en la zona del Distrito Federal en México. Mi destino es Guatemala, dónde tú vives. Me escapé de casa, diciendo que pasaría las vacaciones de verano dónde Phoebe en Kentucky. ¡Ja! Bob ni siquiera titubeó cuándo le dije que no le costaría nada el mandarme allí, creo que Miriam ni cuenta se dió. (Lo más difícil fue convencer a la mismísima Phoebe para que me siguiera el juego, y cómo con ella no sirven las amenazas de la vieja Betsy, tuve que recurrir a material más pesado: El trofeo de Emily Dickinson en su alcoba durante cada despertar de su asiática existencia. A sabiendas de que soy capaz de hacerlo, terminó por ceder. )

Llevaba varios días atravesando nuestro país vecino, en mi mochila se resguardan todas las cartas que no te envié y en el corazón, este vacío que aumenta cada noche mientras no te veo.

Tomé el metro para llegar a la central de autobuses, eran las once de la mañana y no había tanta gente cómo en horario punta pero tampoco pude pillar asiento.

Entonces, cuándo el anciano que me pidió que le guiara en el metro ya que ibamos a bajarnos en la misma estación preguntó mi procedencia y nacionalidad, me sorprendió con una pregunta inesperada.

-¿Y dónde está él?- sonrió.

-¿Mande?

-¿Dónde está "Él"?- Volvió a preguntar sin perder la sonrisa-

-¿Él?

-Ah...-Explicó- Siempre que hay una ella, que viaja de un país a otro, existe un él - Asintió amablemente con la cabeza- ¿Dónde está... Él?

-No hay ningún él- Le aseguré, haciendo una negativa con la mano mientras me cruzaba de brazos-

-Pero ¿Cómo?- replicó sorprendido- Si siempre...

-Aquí es la estación- Señalé, era el momento de cambiar de línea... afortunadamente. -Bajemos.

Cambié el tema, para no recordar que "Él" existe y que eres tú, quién ha olvidado la promesa de regresar y que voy en camino a sacudir tu vida, camarón con pelos.