Capitulo 3: Qué día (Parte II)

Iba muy apurado a su trabajo. El idiota de su "amigo", o mejor dicho, "compañero de juegos de la infancia", había olvidado su auto justo frente a su casa y con las llaves en el asiento del copiloto. Sabía que a esta hora ya debería estar torturando al barman con sus idioteces, o le estaría llorando para que le ayudara a buscar su vehículo. Alma podía ser muy predecible, a veces, por lo que también agregó a que ya estaría deprimido por que Ray le dijo que él no tenía a alguien que le amase o que se buscara una novia. Siempre peleaban y sacaban ese tema a flote.

Inhaló y luego soltó todo el aire en un casto suspiro. No quería verle la cara, no por hoy. Tenía los nervios de punta gracias al idiota pelirrojo que se le había cruzado en el camino.

Cómo… ¡¿Cómo no pensaba?! ¡¿Lazarse así sin más, ignorando el alto para peatones, cargando a alguien en su espalda?! ¿Acaso era un suicida?

-¡Mierda! - gritó. La simple idea de tener como mancha en su expediente un atropello, le crispaba los nervios. Quería estar limpio, sólo para que esa persona lo dejara de mirar con desprecio. - No debería de ponerme así por algo que no sucedió… pero… - entrecerrando la mirada, mientras seguía conduciendo - si algo llega a salir mal… - ante la fugaz idea que cruzó su mente, negó con la cabeza. Tantos años de preparación no podían irse por la borda, tenía que ser cuidadoso y así como iba ahora, no era suficiente. Frunció el ceño y pisó a fondo el acelerador, le devolvería el estúpido auto a su amigo y se largaría del lugar…

Ese era otro tema: "el bar" una pequeña mancha que limpiar.

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No tenía ganas ni de abrir los ojos. Se sentía pesado y, a pesar que tenía los ojos cerrados, todo le daba vueltas. Temió en abrir los ojos, sabía que si lo hacía vomitaría, su estomago lo sentía pesado y parecía que hacía todo lo posible por querer devolver todo lo que había comido al desayuno.

Soltó un gemido de asco al sentir algo amargo subirle por la garganta, lo que también le hizo sentir un estremecimiento y una voz conocida muy, pero muy, cerca.

-¿Allen? Dios, que alivio. - con voz cansada - ¿Sabes lo preocupado que me tenías?

-¿Lavi…? - aun medio adormilado, haciendo una mueca de desagrado al sentir ese sabor amargo devolverse por donde vino - ¿Qué sucede…? ¿Dónde estoy? - sin querer abrir los ojos aun.

-Sobre mi espalda, te desmallaste en tú casa… ahora vamos camino a un hospital…

-Pero Lavi… - haciendo un puchero, arrepintiéndose después al sentir de nuevo esa cosa amarga subir por su garganta.

-Esta vez… no hay peros, lo hago por tú salud…

-Pero… - se interrumpe - Ngh… Lavi… - llevando una mano a su boca.

-No caeré en tus tiernas trampas, Moyashi-chan, ahora no.

-Ugh… L-Lavi… - El aludido voltea la cabeza y le mira extrañado.

-¿Qué…?

-Q-quiero… vom… ¡bbwaaaaaaaahhh…! - soltándolo todo en las ropas del pelirrojo.

-¡WAAAH! ¡MOYASHI! - como reflejo suelta al alvino y lo deja caer - ¡Ah! L-lo siento… Moyashi-chan… es que me sorprendió… y me asustó… u.u" - ayudándolo a ponerse de pie.

-L-lo lamento… Lavi… - las lágrimas comenzaban a asomarse por sus ojos - n-no quería… pero tu… - aun costándole hablar por el mal sabor en la boca.

-Culpa mía, culpa mía - sonriéndoles dulcemente - no tienes que culparte, yo no te estaba prestando atención… - hablándole dulcemente para que el alvino se tranquilizara - será mejor que tomemos un taxi, te veo cada vez más pálido, ¿Cómo te sientes? - rozando levemente la mejilla del otro chico con la punta de los dedos.

-Sucio, mareado y cansado… quiero dormir… u.u

-Entonces vamos…

-No te dejarán subir a un taxi así… - apuntando, avergonzado, a las sucias ropas del pelirrojo - de verdad… lo siento…

-¡Mah! Ya no te preocupes por esto, ya era una camisa vieja, tengo más en casa. Creo que tienes razón, dudo que me dejen subir con esto puesto, tendré que sacarla… sino yo quedaré igual que ella - soltando una risa, mientras se desnudaba frente al alvino, quien lo miraba atentamente pero algo avergonzado.

-Y ¿Te irás así sin más?

-Sip

-Pero no creo que te dejen subir así…

-Moyashi… ten por seguro que preferirán subir a un hombre semidesnudo que a un hombre apestoso.

-De… verdad que lo siento, te lo recompensaré… de alguna… manera t.t

-Ya no te disculpes, no estoy molesto ni nada, pero si quieres recompensarme… - acercándose al avino hasta quedar muy cerca de la cara de Allen - Mierda… Muy cerca… yo y mis impulsos ¬¬

-¿L-Lavi?

-Deberás ir al medico y reponerte, ¿De acuerdo? - sonriéndole y alejándose un poco.

-Bien - sonriéndole igualmente, detienen un taxi y se van a la clínica.

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En el Bar, Lenalee miraba avergonzada al barman, el cual estaba en un estado vergonzoso gracias al golpe de alcohol que ella misma le había preparado. No era un trago extremadamente fuerte, pero Ray perecía no tener mucha resistencia al alcohol, algo que llamaba mucho la atención de los chicos que estaban a su lado.

-Ray-san… ¿Te encuentras bien?

-Oye viejo… te… vez realmente fatal… ¬¬U

-Essstoy bien… - echado sobre la barra. Lena lo mira preocupada y se va a preparar un café.

-Seguro anciano ¬¬ eres de lo peor, la pobre Lena-chan tiene una cara de muerte gracias a ti. Debiste quedarte abajo sirviendo café - levantándose y ayudando a Ray a ponerse de pie y así llevarlo abajo para que su ayudante lo atienda mejor. - déjame el resto a mi, Ray. Ya hiciste mucho por hoy.

Bajan las escaleras y el ayudante de Ray le indica donde lo puede recostar, dejándolo a cargo del chico se apresura a subir las escaleras, para no dejar sola a Lenalee, quien ya tenía el café listo.

-¿Y Ray-san?

-Lo dejé abajo, Dan-chan le ayudará.

-¿Dan?

-Daniel-chan, el ayudante de Ray - sonriendo.

-Ah… Ya pero ¿No creo que deberíamos ayudarle?

-Lena-chan, estás a prueba jeje creo que deberías preocuparte más por ti que por él.

-Si, pero si todos somos parte de este bar, deberíamos ayudarnos mutuamente, así se estrechan los lazos entre los trabajadores y el trabajo se hace más llevadero. Mi hermano siempre dice eso, y siempre está apoyando a sus compañeros, y los resultados siempre son muy buenos, y su empresa cada vez va mejor.

-Mmh… nunca lo vi de esa manera, ya que yo solo mando, aunque el Moyashi-chan también es así… pero como nunca lo tomo enserio… o escucho lo que dice…

-Creo que, en ese caso, necesitaríamos más personal… ^^U

-No necesariamente, pero nunca está de más ^^, pero antes veamos cómo lo hacemos nosotros, si se hace no hace difícil, recién pueden pensar en más personal. Recuerda que también está Allen-kun, Dan-san y Ray-san en este bar y ellos se llevan muy bien, sé que Allen-kun haría lo que sea por ayudar…

-Si, tienes razón, pero ¿Qué es lo que tú piensas? ¿Cómo podrían ayudarse?

-Mmh… recuerdo que un par de veces, Allen-kun llegó preocupado a casa porque se había ido temprano del trabajo dejando a Ray-san lleno de clientela y él no pudo ayudar ya que el jefe no le dejó ya que no le quería pagar horas extras… ¬¬

-Ah… ¡Te aseguro que ese no fui yo! Tal vez fue Ray-chan o Yuu-chan, ya que lo dos están en plan de ahorro…

-¿Yuu?

-Yuu Kanda, el dueño de este bar - extendiendo sus brazos para señalar el especio - y eso que tiene mi edad.

-¡¿Eh?!

-Herencia.

-Oh… ya veo.

-¡Hey! ¡Alma-chan! - unos clientes se acercan al joven y se sientan junto a él.

-¡Chicos! Hace tiempo que no se venían al lado oscuro…

-Mm… es que estuve saliendo con una chica, y siempre la invitaba aquí, pero no veía que se mereciera tanto como para traerla a este piso - dijo uno de ellos.

-¡Valla! Eso es ser frío… - comentó Alma.

-Si, pero creo que hice bien… - entristeciendo un poco. Su acompañante le pone una mano en la espalda y le da unos fuertes golpes para "animarlo", cosa que le llama mucho la atención a Lenalee.

-¿Por qué?

-Porque la muy…

-¡Hey! - interrumpiéndolo - hay una dama presente - señalando a Lenalee.

-¡Oh! - exclaman lo dos al verla.

-Es muy guapa…

-Y joven… *¬*

-Y tiene novio - dice Alma, sorprendiendo a los presentes, incluida Lenalee.

-¡¿Eh?! - exclaman los tres, sorprendidos. Al notar la sorpresa de Lena, los dos chicos la quedaron miran.

-Mmh… ¿De verdad es cierto? - preguntó uno de ellos. Alma le guiñó, disimuladamente, un ojo y la peli-verde entendió el mensaje, pero un sentimiento de inseguridad brotó en ella, poniéndola nerviosa.

-Mm… S-si… etto… es… - jugando con sus dedos, muy avergonzada - es… verdad…

-¡Oh! Valla el suertudo ese.

-Así es, tengo mucha suerte - dice Alma, dejando un ambiente frío.

-¡¿Tu-tu-tu eres el maldito afortunado?!

-¡Ey! No habías dicho maldito, pero si, soy yo, ¿Verdad, cariño? - hablándole a la chica. Lenalee no podía hablar por lo avergonzada que estaba y simplemente se quedó en silencio - Bueno, es tímida. Ya saben - sonriendo pícaramente.

-¡Oh, valla! ¡Debes tocar el cielo todos lo días!

-Nah… aun no…

-¡¿Cómo que no?! Chico, debes… ya sabes…

-Entendí el mensaje, pero no frente a ella… ¬¬ - hablando disimuladamente, para que Lena no los escuchara.

-Ah… ¡Oh! Mira la hora que es, llegaré tarde a la Universidad - dijo uno de los chicos.

-¡¿Eh?! ¡¿Y ahora te das cuenta?! ¡Llegarás y estarán las puertas cerradas para ti! ¡Idiota! - le regañó Alma.

-Ya sé, mamá. Pero tenía que pasar a saludarte. Bueno, vamos Andi, mamá está muy enojada hoy. ¡Adiós… chica-barman-chan!

-¡Eh…! ¡Le-Lenalee! Me llamo Lenalee…

-¡Oh! Lindo nombre. Bueno, nos vemos Alma-chan, Lena-chan. ¡Ed! ¡Nos vamos! - tomando al chico de la oreja y jalándolo a la salida, ya que por el solo no podía, estaba muy ocupado babeando por la chica.

-Uff - suspiró aliviado al ver que ya habían salido del local - Perdona por eso, pero ese par no se pueden quedar con una sola chica, y no me gustaría que jugaran contigo…

-Qué amable, Alma-san, pero sé cuidarme sola ^^ pero muchas gracias igual.

-Jeh… De nada.

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Mientras tanto, Allen y Lavi ya habían llegado a la clínica y habían atendido al peliblanco.

-Mmh… ¡Esto es aburrido! Quiero irme a casa t-t - sentándose en la camilla, ya que estaba recostado.

-Si no te gusta esta situación, deberás ser más responsable contigo mismo y esto no volverá a suceder. - de pie mirando por la ventana.

-¡Lo sé! Pero de verdad que ya me quiero ir - haciendo un puchero.

-Hasta que la enfermera no vuelva, no podemos irnos. Se buen chico y recuéstate un rato. - lo queda mirando un rato, un tanto serio, y luego aparta la mirada.

-No puedo estar tan tranquilo como tu, necesito moverme… ¡o me acalambraré! t-t

-Está bien, si quieres juguemos a algo, para matar el tiempo - acercándose a la camilla y sentándose junto a Allen.

-¿A qué cosa? - moviéndose un poco, para que quepan los dos, pero la mano de Lavi en su barbilla lo interrumpió, que se quedó helado al sentir, repentinamente, una suave presión en sus labios. Luego se separan y se miran el uno al otro a los ojos. Lentamente, la cara de Allen, se empieza a sonrojar y Lavi dibuja en su rostro una sonrisa.

-A esto. - y lo vuelve a besar.

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Haiaaaaa! Si que tardé! Pero… faltaba inspiración… y tiempo xD

Espero les guste el capi :3 no quería escribir sin inspiración… porque las cosas no quedan bien así. Así que esperé a que llegara y les escribí el capi jejeje así que está con mucho amor!

Muchas gracias a la gente que lee mis fics y comenta también. nos leemos en el prox capi… ya sea de este fic o de los otros!

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¿Review?