Disclaimer: Nada de esto me pertenece. Todo es propiedad de Marvel. Los lyrics son de la canción Keep Breathing de Ingrid Michaelson.


The storm is coming but I don't mind

People are dying, I close my blinds

All that I know is I'm breathing now


7

Sólo respira

Hacía uso de todas sus fuerzas para mantener abiertos los ojos, mas la falta de sueño y la taciturna voz del profesor no lo ayudaban. Revisó la hora en el reloj que colgaba arriba de la puerta de salida. Sólo cinco minutos más y sería libre, libre para ir a su casa, encerrase en su cuarto y dormir hasta que anochezca. ¿Por qué había accedido a inscribirse en esos cursos de verano? Podría estar en su casa, disfrutando de las vacaciones como el resto de las personas normales, pero no, debía decir que sí. ¿Para qué? Créditos extras… y la hermosa sonrisa en los labios de Gwen cuando dijo que "si".

La campana que anunciaba el final de la sesión resonó por todo el aula. Peter recogió sus cosas, las metió en su mochila y emprendió el camino a la salida. Una vez afuera se recargó en la pared a un lado de la puerta para esperar a su novia. La rubia emergió del salón minutos más tarde, platicando con una de sus compañeras. Se despidió de ella y volteó a ver a Peter. El muchacho le sonrió con cansancio.

- Necesitas vacaciones – señaló Gwen.

- ¿Tú crees? – soltó Peter con sarcasmo mientras caminaban a la salida del inmenso edificio.

- De las clases y de lo otro – indicó Gwen viéndolo con preocupación.

- Estoy bien – aseguró Peter – Unas cuantas horas de sueño es todo lo que necesito.

- Unos cuantos días de descanso es lo que necesitas – corrigió la chica – Te ves muy mal, Pete.

- Muy bien, acabas de oírte como la tía May – apuntó Peter. Gwen Stacy sonrió con astucia.

- Brillante idea, haremos un frente unido – planeó Gwen – Tal vez juntas nos hagas un poco de caso.

Ambos salieron del edificio recibiendo al instante los fuertes rayos del sol de medio día sobre ellos.

- Lo dudo, aunque te tomaré la palabra – habló Peter – Me olvidaré de los créditos extras.

- Bueno, considerare eso como una victoria – declaró Gwen, clavando su vista en un automóvil deportivo color rojo estacionado frente a la universidad. O, mejor dicho, en el dueño de dicho automóvil – Oye, Peter, ¿ese no es Tony Stark?

Peter Parker alzó la cabeza al instante, fijando su mirada en la persona nombrada. A menos de que sus ojos lo engañaran, ahí estaba Tony Stark, recargado en la puerta de su coche, firmando autógrafos a cuanto estudiante y profesor se lo pedía.

- ¿Qué hará aquí? – cuestionó Gwen. Peter negó con la cabeza.

Tras firmar un último autógrafo y tomarse una foto con una histérica adolescente, el billonario levantó su vista y tanto Peter como Gwen podían apostar lo que fuera a que los estaba observando a ellos. Stark alzó su brazo y le hizo una seña a Peter para que se acercara. El muchacho tragó saliva pesadamente. Tony Stark estaba ahí, pidiéndole que se acercara a él. Tony Stark. Dueño de Stark Industries. Una de las mentes más brillantes de la actualidad. Iron Man.

Gwen lo empujó ligeramente con el fin de que reaccionara. Peter pasó su mirada de la rubia al superhéroe y viceversa. Inhaló, exhaló y marchó al encuentro de uno de sus más grandes ídolos.

- Peter Parker – lo saludó Tony Stark quitándose sus lentes de sol en cuanto estuvieron a menos de dos metros de distancia – Supongo que no es necesario presentarme.

- No, no lo es – soltó Peter – Es un verdadero honor conocerlo, señor Stark.

- El "señor" no queda – indicó Tony – Te preguntarás que hago aquí.

- Si – aceptó Peter – y también me gustaría saber cómo conoce mi nombre.

- Bueno, esa última no es tan difícil – puntualizó Stark entregándole un periódico al muchacho. Peter lo cogió y lo revisó. Se trataba de un ejemplar viejo de "El Clarín" con una fotografía de página completa de Spider-Man – Todos saben quién es el fotógrafo favorito de Spidy. Lo cual nos lleva a la razón por la que estoy aquí – se enderezó y acortó la distancia entre los dos – Mis amigos y yo nos encontramos en medio de una situación un tanto… comprometedora. Estamos buscando ayuda y pensamos que tu arácnido amigo sería una buena opción. Así que te agradeceríamos mucho si le pasas un mensaje de nuestra parte. Dile que lo estaremos esperando esta noche, a las nueve, en el penthouse de la Torre Stark para hablar.

- ¿Esto tiene que ver con lo sucedido en el aeropuerto? – preguntó Peter con seriedad.

- Y con los ataques a civiles que tu amigo amablemente ha evitado – añadió Tony – Entonces, ¿le transmitirás nuestro mensaje?

- S… si – tartamudeó Peter. Tony unió las palmas de sus manos.

- Perfecto – pronunció Tony. Acto seguido, rodeó su coche y saltó en él – Nos vemos, muchacho.

Y sin más, encendió el automóvil y lo puso en marcha. Peter Parker lo siguió con la vista hasta que el transporte dio vuelta en una esquina.

- ¿Qué pasó? – inquirió Gwen llegando a su lado.

- Los Vengadores quieren hablar con Spider-Man – respondió Peter aún sin poder creer lo que acababa de ocurrir. Gwen abrió los ojos como platos.


- ¡Es mi última palabra! – concluyó Thor molesto, apuntando a Sif con Mjolnir.

- ¡Son las ordenes del Padre de Todo, Thor! – argumentó Sif - ¡Acaso piensas desobedecerlo!

- ¡Mi padre jamás especifico ese punto! – aclaró Thor.

- ¡Queda implícito! – exclamó Sif desesperada.

Frandal, Volstagg y Hogun observaban a sus dos amigos gritarse uno al otro en medio de ese pequeño pasillo que conducía a la sala de reuniones de los Vengadores. Estaban convencidos de que los potentes gritos podían escucharse en toda la Torre, pero no tenían ninguna intención de calmarlos. Sabían que entrometerse en una discusión entre el Dios del Trueno y la Diosa de la Guerra únicamente les provocaría dolor, mucho dolor.

- ¡Hey! ¡¿Qué demonios pasa aquí?! – cuestionó Tony Stark emergiendo del elevador – Los oigo desde la recepción.

Thor y Sif giraron sus cabezas en su dirección, ambos con miradas asesinas en sus ojos.

- Ok, verme así no hará que explote en mil pedazos, créanme, ya lo han intentado – apuntó Tony pasando entre ellos en su camino al salón de reuniones.

Los Tres Guerreros se vieron entre sí y fueron tras Stark. Pronto, Thor y Sif siguieron su ejemplo, no sin lanzarse miradas de advertencia uno al otro.

- Parece que tenemos reunión – declaró Tony ingresando a la habitación.

El resto de los Vengadores y Nick Fury se hallaban en el lugar sentados a la mesa junto con cuatro personas más.

- Y visitas – añadió Tony tomando asiento en la mesa. Los asgardianos permanecieron en pie cerca de la puerta – Reed, Sue, cuánto tiempo sin verlos.

- Desde que me invitaste para presumirme tus laboratorios de última generación – indicó Reed Richards desde su lugar. Sue Richards, ubicada a su lado, rodó los ojos.

- Tony, te presento a Ororo Munroe – tomó la palabra Steve señalando con su mano a la mujer sentada a su lado. De cabello corto, blanco, ojos azules y piel morena – Actual directora del Instituto Xavier para Jóvenes Talentos.

La mujer sonrió ampliamente extendiendo su mano hacia Tony, quien la estrechó.

- Y a… - comenzó Steve.

- No necesito presentaciones, Capi – lo interrumpió un hombre recargado en la pared detrás de él con un puro en la boca y una cerveza en la mano – Logan.

- ¿Por qué él tiene un trago y yo no? – preguntó Tony.

- ¿Hablaste con el chico? – inquirió Fury con sus dedos entrecruzados.

- Si, lo cité a las nueve de la noche – anunció Stark - ¿En serio él es Spider-Man? ¿Cuántos años tiene? ¿15? Debería llamarse Spider-Boy.

- Diecinueve – lo corrigió Natasha – Y podría patearte el trasero sin tu armadura.

- Seamos sinceros, Nat, aquí todos podríamos patearle el trasero sin su armadura – señaló Clint divertido.

- Jajaja, que gracioso – masculló Tony sarcástico.

- Señores – llamó su atención Fury poniéndose de pie – Los reunimos aquí por asuntos de seguridad mundial. Nos encontramos ante la inminente amenaza de una invasión alienígena. A diferencia de los hechos ocurridos hace dos años, esta vez el enemigo ha optado por una estrategia diferente – oprimió con la palma de su mano la pantalla empotrada a la pared y un mapa del mundo apareció en ella. En este se podían observar múltiples ciudades señaladas con un punto rojo – El líder de los chitauri, Thanos, nos ha proveído con estas coordenadas. No sabemos si piensa atacar todas las ciudades al mismo tiempo o si sólo planea atacar algunas. De lo único que estamos seguros es que esta vez las fuerzas de los Vengadores no serán suficientes, por eso recurrimos a ustedes.

- ¿Por qué les dio las coordenadas? – preguntó Sue cruzada de brazos.

- Le gusta jugar con sus presas – respondió Tony.

- Quiere establecer un estado de paranoia antes de su llegada – expuso Bruce – Nos da datos, pero no especifica su importancia. Estamos considerando una invasión a gran escala en varios puntos del mundo simultáneamente, sin embargo, al final, puede resultar que sólo se centre en una ciudad.

- Así que están totalmente perdidos – opinó Logan tras darle una bocanada a su puro.

- Nos gustaría saber si contamos con ustedes – habló Steve.

- No sé que piense Storm, pero mientras esté a cargo el Capitán América, yo me apunto – expresó Logan.

- Cuenten con los X-Men – apoyó Ororo - ¿Tienen una fecha?

- No – respondió Fury – Debemos estar preparados para cualquier eventualidad.

- Bien, en ese caso reuniremos a los muchachos y los prepararemos de inmediato – anunció Ororo incorporándose – Nos veremos más tarde.

Acto seguido, abandonó la sala. Logan se enderezó, le dio una palmada en el hombro a Steve y siguió a la mujer.

- Doctor Richards – lo nombró Fury.

- Por supuesto – aceptó Reed – Debemos discutirlo con Johnny y Ben, pero es un hecho.

- Fantástico, a los chitauri no se les ocurrirá regresar otra vez – declaró Stark sonriente poniéndose de pie – Ahora, si me disculpan, hay una hermosa ejecutiva esperándome en mi cama.

- Espere un minuto, por favor – dijo Sif dando un paso al frente, ganándose la atención de todos – Hay un tema que desearía discutir con todos los Vengadores.

Thor entrecerró sus ojos en señal de advertencia, acción que la mujer pasó por alto.

- Creo que esa es nuestra línea de salida – comentó Sue levantándose de su asiento.

Reed siguió su ejemplo y los dos se despidieron del grupo, huyendo de una atmosfera tan tensa que prácticamente podría ser cortada con un cuchillo.

- ¿De qué se trata? – la instó Steve a que hablará.

- Es sobre Loki – comenzó Sif.

- Sif... - la llamó Thor.

- El Padre de Todo le otorgó el permiso de venir a Midgard para auxiliarlos en su guerra contra los chitauri – continuó Sif una vez más ignorando al Dios del Trueno – Considerando que Loki ya no tiene otro modo de ayudarlos, no existe una razón para su permanencia en Midgard. Es su obligación volver a Asgard para continuar con su castigo – clavó sus ojos en Thor – Y es la obligación de Thor devolverlo a Asgard. Por eso busco su apoyo, esperando que ustedes puedan hacer entrar en razón a nuestro príncipe.

- Estoy totalmente de acuerdo – secundó Clint – Loki debe regresar a Asgard.

- Sería un problema menos sobre nuestras cabezas – añadió Fury.

- Loki es completamente inofensivo y ha sido de gran ayuda – lo defendió Thor.

- Y ahora es totalmente inútil – puntualizó Natasha ganándose una gélida mirada de parte de Thor – Toda la información que sabe nos la ha proporcionado. Nos tradujo las marcas y produjo un antídoto para las personas infectadas. Ya no puede hacer nada más por nosotros, Thor.

El Dios del Trueno golpeó la mesa con su puño, creando una grieta y causando que todos saltaran de sus lugares asustados.

- No permitiré que hablen de mi hermano como si se tratara de un objeto descartable – advirtió Thor furioso.

- Tranquilos todos – intervino Steve poniéndose de pie. Posó su vista sobre Thor, quien respiraba agitadamente – Thor, las palabras de Natasha no tenían esa intención. Estamos profundamente agradecidos con Loki por todo lo que ha hecho, sin embargo, necesitas reflexionar la situación actual y considerar que es lo mejor para tu hermano.

- ¿A qué te refieres? – inquirió Thor confundido.

- Sólo piénsalo – habló Stark apoyado en la pared a un lado de la puerta – Eres un alienígena malvado al que un desquiciado dios nórdico le prometió un cubo misterioso de poder ilimitado. ¿Qué tan furioso estarías si dicho dios nórdico te fallara? – Thor se enderezó, su mente trabajando a mil por hora - ¿Por qué Loki no aceptó tu propuesta a pesar de que era una perfecta oportunidad para escapar de su tortura? ¿Por qué se veía tan aterrado cuando lo trajiste? La respuesta es fácil – Tony se apartó de la pared y dio un paso hacia Thor – Mira, ninguno de nosotros somos fans de tu hermano y hay cosas que jamás podremos perdonarle, pero después de lo que hizo por Pepper y por Darcy te puedo asegurar que la mitad de nosotros estamos en deuda con él por lo que nos resta de vida. Lo mejor es que te lo lleves de aquí, estará más protegido en Asgard. Además, dudo que el gran Odín lo vuelva a encerrar en su caja de tortura; se ganó varios puntos al salvar la vida de unos cuantos miles de insignificantes humanos.

Thor veía el suelo pensativo. ¿Cómo no lo había visto antes? Ahora todo cobraba sentido. La actitud de Loki, su negativa de ayudarlo, su temor cuando pusieron un pie en Midgard, su intento de protegerse con lo que le restaba de magia… La sonrisa en sus labios cuando lo encerraron en esa caja de tortura, el alivio en sus ojos.

Se recargó en la pared más cercana a él. Loki no buscaba un castigo digno. Quería un castigo que lo protegiera de Thanos y sus represalias. ¿Qué mejor castigo que ser encerrado en un cuarto cuyas paredes anulan cualquier poder? Cerró sus puños con fuerza. Una vez más había fallado en comprender a su hermano, en protegerlo. Si bien Loki se había puesto en esa situación con sus acciones, no podía permitir que resultara dañado, por mucho que se lo mereciese.

- Lo llevaré a Asgard mañana a primera hora – manifestó Thor antes de salir de la sala de reuniones.


Entró al penthouse sigilosamente. Registró el sitio con su mirada y una sonrisa de satisfacción se dibujó en sus labios cuando se percato que la única persona en la habitación era Darcy. Acababa de sostener un pequeño encuentro con Thor hace unos minutos y lo menos que deseaba era soportar su presencia o la de alguno de sus estúpidos amigos, ya fueran terrícolas o asgardianos. Caminó hasta el inmenso sillón ubicado frente al televisor y se sentó en el reposabrazos derecho. Darcy, acostada a lo largo del sillón y con el control remoto en su mano derecha, apartó su atención del programa en la pantalla y la posó sobre él. Una gigantesca y extraña sonrisa se posesionó de su rostro.

- Hola, Lokito – prácticamente cantó en un tono demasiado alegre, incluso para ella. Loki arqueó una ceja - ¿Qué crees? ¡Hay un maratón de Doctor Who! – alzó sus brazos en el aire y los agitó – ¡Genial!

- ¿Se puede saber qué te sucede? – preguntó Loki. Darcy lanzó una carcajada.

- Estoy nadando en un mar de analgésicos, Lok – respondió Darcy transportando su vista al techo – Mi costilla rota decidió hacerme la vida miserable hoy.

- Fascinante – pronunció Loki con indiferencia.

- Lo cual me recuerda que debes de darme la receta de esa pócima verde para el dolor – señaló Darcy devolviendo su atención a la pantalla – Esa cosa no me hacía sentir como si estuviera flotando.

El silencio se apoderó de los dos por varios minutos, mientras observaban el televisor.

- Volveré a Asgard mañana a primera hora – rompió el silencio Loki sin encarar a la joven.

Un golpe sordo lo hizo girar la cabeza. Darcy acababa de soltar el control remoto, dejándolo caer al suelo. Era difícil descifrar la expresión de la castaña. Todo rastro de felicidad había desaparecido de su rostro y por un momento el Dios del Engaño recordó a la Darcy escondida debajo de las cobijas en el cuarto del Capitán América.

Volveré a Asgard mañana a primera hora. Las palabras se repetían en la cabeza de Darcy una y otra vez, sin poder procesarlas. No fue hasta que notó la intensa mirada de Loki sobre ella que su cerebro logró reaccionar. Se incorporó lentamente y clavó sus ojos en los del asgardiano. Dios, jamás sería capaz de comprender esos hipnotizantes abismos verdes.

- ¿Y eso? – inquirió Darcy. Loki apartó su mirada de la muchacha - ¿Al fin pudieron convencer a Thor?

- Eso parece – afirmó Loki.

Darcy bajó la cabeza sin saber exactamente que decir o hacer; mucho menos que sentir. Pensaba que cuando Loki regresara a Asgard se sentiría un poco triste, sin embargo, no esperaba el torbellino de emociones que era en ese momento su cabeza. Por increíble que pareciera, era incapaz de imaginar un mundo sin Loki. El Dios del Engaño se las había ingeniado para meterse en su vida y la joven no sabía ahora como sacarlo. Lo extrañaría. Extrañaría sus sonrisas, fueran sinceras o no, y el sonido de su aterciopelada voz. Sus enigmáticos ojos y platicar con alguien sin recibir miradas preocupadas por su sanidad mental. Sin embargo, lo que más extrañaría eran esos escasos momentos en los que el hombre no se hallaba inmerso en su odio y frialdad, esos contados instantes en los que era como suponía fue antes de que todo el asunto de la adopción lo convirtiera en un psicópata con sed de venganza: un ser más ligero, divertido, sarcástico, juguetón, bromista.

- Te voy a extrañar – confesó Darcy alzando la cabeza. Loki la volteó a ver incrédulo.

- ¿Perdón? – habló Loki controlando magistralmente su tono de voz. ¿Lo iba a extrañar? ¿Por qué? Ni si quiera se conocían y un mes y medio de "convivencia" no era suficiente como para establecer algún tipo de razón para añorar la presencia de otra persona. Darcy sonrió con desánimo.

- No puedo negarlo, me caes bien – admitió Darcy con simpleza – Odio cuando eres un idiota y creo que necesitas algunas sesiones de terapia, pero me agradas – pensó sus siguientes palabras, cuestionándose si era ella la que hablaba o los analgésicos – Creo que podríamos ser buenos amigos – no, definitivamente era ella – En un universo paralelo, por supuesto. Uno en el que tú no vivas en Asgard y yo no viva aquí; y tú no seas un dios y yo una mortal; y tú no odies a los de mi especie y yo no deteste a los imbéciles con aires de grandeza; y todo sea perfecto y nada explote con la simple idea de ser amigos – su sonrisa se acentuó – Ese sería un increíble universo paralelo.

Loki pestañeó varias veces, su mente analizando las palabras de Darcy. Una muy conocida sensación de pérdida se apoderó lentamente de su pecho, dificultándole el mantener su estoica expresión. Agachó la cabeza turbado, reconociendo muy a su pesar que, sin importar cuánto tratará de negarlo, él también la extrañaría. Extrañaría sus sonrisas, el sonido de su voz y el de sus carcajadas. Sus pláticas sin sentido y el dulce brillo en sus ojos. Y, sobre todo, la forma en que lo trataba, en que lo miraba; ser Loki, sólo Loki, sin títulos, ni pasado, ni linaje, ni culpas, sólo él. Jamás hallaría a otra persona así, Darcy Lewis era un espécimen único, de esos que aparecen una vez cada milenio.

Cada milenio. Tiempo. La existencia de Darcy era efímera. Su raza a lo mucho disfrutaba de una expectativa de vida cercana a los 70 años. Y su castigo en Asgard estaba seguro que duraría un par de siglos. Tragó saliva pesadamente. No volvería a verla. En cuanto pusiera un pie de nuevo en Asgard, Darcy se convertiría en un recuerdo, en uno más de los fantasmas que lo atormentarían por el resto de su vida. Por primera vez desde que todo eso había comenzado, deseaba desesperadamente no retornar a Asgard. Ansiaba tener sus poderes y escapar de la vigilancia de Thor, de los Vengadores y de Heimdall. Se arrepentía de no haber tenido la sangre fría para matar a esa estúpida mortal cuando tuvo la oportunidad, antes de conocerla, antes de que se incrustara en su vida y en su cabeza de esa manera. Anhelaba quedarse ahí… en Midgard… con Darcy.

- ¡Espera un minuto! – exclamó Darcy inesperadamente, sacando a Loki de sus cavilaciones y provocando que casi cayera al suelo - ¡Aún no te puedes ir! ¡No sin antes ver una de las más grandes creaciones cinematográficas de la historia! – se puso de pie, agarró a Loki del antebrazo y lo jaló hasta el elevador sin que este opusiera resistencia. Oprimió el botón para llamar al artefacto y ladeó su cabeza en dirección al hombre – Prepárate, mi joven padawan – dijo con una voz profunda.

Loki arqueó una ceja confundido. En sus miles de años de existencia, jamás había conocido a alguien capaz de sorprenderlo cada minuto.

Y mientras entraban al elevador y Darcy empezaba a hablar sobre un tal Dath Vader, Loki consideró que probablemente la muchacha tenía razón en algo: en un universo paralelo, los dos habrían sido muy buenos amigos.


Sobre el techo de uno de los edificios cercanos, Peter admiraba la famosa Torre Stark oculto entre las sombras. Llevaba varias horas vigilando el movimiento en el rascacielos y gracias a ello sabía que no era el único superhéroe al que los Vengadores habían contactado. Su nivel de conocimiento sobre la situación actual era comparable con el del resto de la población mundial. Si bien presentía que los múltiples ataques a granjas y a civiles no eran producto de típicos bandidos, hasta ahora no había podido atrapar a ninguno para probar sus teorías. También estaba el asunto del aeropuerto y la más que clara amenaza contra la raza humana. Intuía que había un gran problema detrás de todo ello, pero jamás pensó que las circunstancias ameritaran que los tres grupos de superhéroes más poderosos y conocidos del mundo se unieran. Y que le pidieran su ayuda.

Aún no podía creer que Tony Stark en persona fuera a hablar con él. El gran Tony Stark. Y prefería no pensar en el resto de superhéroes congregados en el piso más alto de la torre. La alarma de su celular lo sacó un poco de balance. Era la hora. Apagó el aparato y se colocó su máscara. Inhaló y exhaló. Estiró su brazo derecho, oprimió su dispositivo para lanzar una telaraña hacia el punto más alto del edificio y se columpió hasta el balcón del penthouse. Aterrizó de cuclillas y, al instante, pudo sentir todos los ojos sobre él. Se irguió y entró en la torre, donde los Vengadores, Nick Fury y cuatro personas desconocidas lo esperaban.

- Buenas noches – saludó Spider-Man – Peter me pasó su mensaje.

- ¿Qué hay con el spandex? – habló Tony con un vaso de whisky en su mano. La mujer a su lado, a la cual Peter reconoció como la presidente de Stark Industries, rodó los ojos - ¿Por qué les gusta tanto? A mí me parece totalmente incomodo.

- Bienvenido a la Torre Stark, señor Parker – lo recibió Fury haciendo caso omiso al comentario de Iron Man. Peter se tensó – Como comprenderá S.H.I.E.L.D. es muy buena en su trabajo.

- ¿Diecinueve años? ¿En serio? – preguntó Tony, ganándose un codazo de parte de Pepper Potts. Steve abandonó su puesto cerca del bar y se acercó al muchacho. Le ofreció su mano y este la estrechó.

- Steve Rogers – se presentó – Nos gustaría conversar contigo.

Peter cogió su máscara y se la quitó.

- Sería un placer – sonrió Peter


Los créditos de la película aparecieron en la pantalla sumiendo a la habitación en la penumbra. Loki volvió la cabeza hacia la derecha. Recostada al otro lado del sillón, Darcy dormía plácidamente con un tazón de palomitas entre sus brazos. Hacía tiempo que se había percatado de la ausencia de los comentarios de la muchacha, mas no hizo ningún movimiento por detener la película, ni por marcharse. Simplemente no tenía deseos de hacerlo. Regresó su cabeza al frente, cerró sus ojos y trató de poner su mente en blanco, mientras la música del televisor inundaba sus oídos. Quería disfrutar cada minuto de libertad, cada minuto fuera de esa absurda cámara de tortura, cada minuto con Darcy. Llenó sus pulmones de aire, soltándolo con lentitud.

La música se detuvo repentinamente y sintió un dramático cambio en la energía alrededor de él. Abrió sus ojos de golpe, poniéndose de pie. Se mantuvo estático por un segundo, su mirada pasmada en el ser parado a su derecha. Thanos. Con sus azules ojos sobre él. Con esa terrorífica y maniática sonrisa en sus labios. Con una cuchilla en sus manos… cuya punta estaba peligrosamente cerca de la garganta de Darcy. Cerca de la garganta de Darcy. Un solo movimiento de la muchacha, de Thanos o de él y moriría.

Se enderezó, adquiriendo una pose tranquila, y sonrió con superioridad.

- Thanos, ¿Cuánto tiempo sin vernos? – lo recibió controlando a la perfección su tono de voz. Si alguien en este maldito universo era un maestro para ocultar sus emociones ese era él, Loki, Dios del Engaño y el Caos y ya no se permitiría mostrarse débil frente a ese demonio, mucho menos considerando que estaba amenazando la vida de Darcy frente a él – Supondré que vienes a continuar con tu venganza.

- Tan listo como siempre, asgardiano – respondió Thanos descendiendo la cuchilla hasta tocar la delicada piel de la castaña. Loki se mostró impávido, al igual que Darcy. Al parecer la mujer tenía la fortuna o la desgracia de poseer un sueño muy pesado – Vengo a ofrecerte un convenio que estoy seguro no podrás rechazar – una mueca de diversión se formó en su rostro - En verdad, no lo podrás rechazar. Me debes una, Loki.

- Estoy bastante consciente de ello – aceptó Loki - ¿De qué se trata?

- Quiero el Tesseract y esta vez lo quiero en mis manos – apuntó Thanos.

- Me parece que tu deseo será un tanto difícil de cumplir – señaló Loki – El Tesseract se encuentra en Asgard, en la bóveda de armas, resguardado por una centena de guardias e innumerables conjuros.

- No me parece un escenario difícil para el Dios del Engaño – opinó Thanos. Loki enarcó una ceja – Al fin y al cabo, has sido el único capaz de robar una de las famosas manzanas doradas de Idun. Unos cuantos guardias y un poco de magia no serán obstáculos para ti, ¿o si?

- Me halagas, Thanos, pero debo diferir – declaró Loki – Admito que robar una de las manzanas de Idun fue una empresa sencilla, mas debemos considerar que en esos momentos poseía mis poderes sin reserva. No podemos decir lo mismo ahora. No sé si estés enterado de que Odín selló mis poderes.

- Y a pesar de eso te las ingeniaste para salvar a esta humana y estropear mis planes de genocidio – indicó Thanos lanzándole una mirada de desprecio a Darcy – Por cierto, no estoy muy feliz con ello.

- Mis disculpas – pronunció Loki. Thanos devolvió su vista a Loki, sonriendo con malicia.

- En fin, lo has hecho aún más divertido – manifestó Thanos – Me entusiasma la idea de ver a… ¿cómo se llama el capitán?

- Capitán América – concluyó Loki.

- Si, me encantará ver su rostro cuando maté a su querida amiga frente a él – habló Thanos - Escucharlo suplicar por su vida mientras la torturo hasta la muerte y la cortó en pedazos – "Respira, Loki, respira" se repetía una y otra vez en la cabeza el hombre - ¿No te parece que su cabeza, la de la señorita Potts y la de la señorita Foster serían un impresionante adornó para la fachada de esta torre?

- Una idea perfecta, sin duda alguna – apoyó Loki con crueldad – La expresión de Thor no tendrá precio.

- ¿Y la tuya? – cuestionó Thanos. La expresión de Loki se ensombreció – Te enfureciste cuando la marcaron mis hombres. ¿Cuánto te desagradaría su muerte? – apartó la cuchilla de Darcy - Considero que el Tesseract y su vida será suficiente para saldar tu cuenta conmigo. ¿No te parece?

- Si así lo deseas, no le veo ningún inconveniente – aceptó Loki relajándose – Además de mi falta de poderes.

- ¿En verdad? ¿No vas a suplicar por su vida? – preguntó Thanos un tanto decepcionado. Loki sonrió.

- Yo no suplico – puntualizó Loki – Mucho menos por la existencia de una inservible mortal.

En un pestañeó, Thanos abandonó su puesto, posicionándose a pocos centímetros de distancia del Dios del Engaño. Loki permaneció inmóvil.

- No confío en ti – estableció Thanos.

- No te culpo por ello – dijo Loki.

- Sin embargo es una realidad que eres el único capaz de darme el Tesseract – indicó Thanos – Por lo cual, haremos un trato – desapareció y reapareció detrás del asgardiano, colocando su índice sobre la sien derecha de este – Te devolveré tus poderes bajo una condición.

- ¿Cuál será? – inquirió Loki respirando con lentitud.

- Si el Tesseract no está en mi poder en una hora… - amenazó Thanos – por lo que duré tu maldita existencia, no podrás disfrutar de un solo momento de paz – aproximó su boca al oído del Dios de las Mentiras – Te haré sufrir tanto que suplicarás, Loki; suplicarás por tu muerte. Y no habrá nada que te proteja de mí.

Una fuerte punzada de dolor atravesó la cabeza de Loki, mandándolo al suelo. De golpe, sintió como una energía muy conocida embargaba todo su cuerpo, inundando sus sentidos, saturando su mente. Tomó asiento en el suelo, respirando agitadamente. Ladeó su cabeza hacia el Titán, hallando el punto vacio. Alzó su mano a la altura de su pecho y se concentró en ella, haciendo brotar una ligera llama verde de las puntas de sus dedos. Sonrió con triunfo. Sus poderes estaban de vuelta.

Un tenue gruñido y el golpe de un objeto al caer al suelo lo hicieron volver la cabeza al lado contrario. Darcy se acababa de dar la vuelta sobre ella misma dándole la espalda y tirando el tazón de palomitas en el proceso, aún profundamente dormida. Loki rodó los ojos y se puso de pie, haciendo una pequeña nota mental sobre el imperturbable sueño de la muchacha. Una mueca traviesa se formó en sus labios. Sin duda podría usar ese pequeño detalle a su favor en el futuro.

Y mientras planeaba su futuro golpe en Asgard, se desvaneció en el aire, abandonando la Torre Stark y Midgard.


Darcy despertó en medio de la oscuridad asustada por la inesperada y potente alarma de emergencia de la Torre Stark. Se llevó las manos a sus oídos, girando su cabeza a todos lados en un intento de comprender qué pasaba y dónde estaba. Su cerebro tardó en reconocer el piso de Steve y un poco más en notar la ausencia de cierto dios nórdico. Se puso de pie y corrió hacia el elevador. Se introdujo en él cuestionándose donde estaría Loki. Lo más seguro es que, después de quedarse dormida en medio de la película, el asgardiano haya aprovechado la oportunidad para huir de ella. El ascensor arribó al penthouse justo en el momento en que el irritante ruido de la alarma cesaba. Las puertas se abrieron de par en par, permitiéndole el paso a Darcy, que por poco choca contra Natasha y Clint, quienes iban saliendo del otro elevador.

- ¡¿Qué pasó?! – preguntó Stark alarmado. Todas las miradas se dirigieron al punto más alto de las escaleras, donde Tony Stark, vestido únicamente con sus pantalones para dormir, observaba a los tres.

- Es tu edificio, tú deberías de saberlo – señaló Natasha molesta, mientras Tony descendía las escaleras seguido de cerca por Pepper, igualmente enfundada en su pijama. Fue entonces que Darcy notó que la Viuda Negra y Hawkeye también lucían ropas más cómodas que las de costumbre. Volvió su cabeza al reloj más cercano, ubicado arriba del elevador. 2:16 de la mañana.

- Sea lo que haya sido, no vino de aquí – indicó Stark – JARVIS

- La señal provino de los cuarteles de S.H.I.E.L.D., señor – informó JARVIS, al tiempo que Thor, Jane, Sif y los Tres Guerreros emergían de las escaleras de emergencia.

- ¿Qué sucede? – inquirió Thor.

- Ni idea – respondió Tony – Comunícanos con Fury, JARVIS.

- ¿Y Steve? – preguntó Darcy.

- Salió a recordar viejos tiempos con Wolverine – indicó Tony.

- Mejor pregunta, ¿dónde está Loki? – cuestionó Clint. La pregunta mandó todas las miradas a Darcy. La muchacha tragó saliva nerviosa; no estaba acostumbrada a recibir tanta atención.

- No lo sé – confesó Darcy - ¿Acaso debería de saberlo? Pensé que el título de niñera era de Thor – ante dicho comentario, la atención se clavó en el Dios del Trueno.

- No he visto a mi hermano desde que hablamos al mediodía – estableció Thor.

- JARVIS, ¿dónde está Loki? – inquirió Tony.

- Loki no se encuentra dentro de las instalaciones de la Torre – anunció JARVIS.

Las puertas del ascensor se abrieron una vez más dejando ver a un Bruce adormilado. El científico examinó las expresiones incrédulas y un poco asustadas de sus compañeros y supo al instante que algo malo ocurría.

- ¡¿Cómo que no se encuentra?! – exclamó Tony.

La cara de Fury apareció en la gigantesca pantalla del televisor, provocando que algunos saltaran en su sitio.

- ¿Me puedes explicar desde cuándo S.H.I.E.L.D. puede activar mis alarmas? – interrogó Tony aproximándose a la pantalla.

- Desde que todos los Vengadores viven ahí – indicó Fury posando su ojo sobre el grupo reunido frente a los ascensores – Thor, recibimos un mensaje dirigido a ti en el punto del Bifrost en Nuevo México.

- ¿Para eso nos despertaste? ¿Para qué Thor recibiera un maldito mensaje? – soltó Stark irritado.

- Loki entró en la bóveda de armas de Asgard, asesino a más de cincuenta guardias y robó el Tesseract – comunicó Fury – Todo eso en menos de media hora y mientras dormían.

La reacción fue unánime: incredulidad. Thor comenzó a negar con la cabeza, completamente tomado por sorpresa. Por su parte, Darcy se acercó a la pared más cercana y se recargó en ella, las palabras de Fury repitiéndose una y otra vez en su cabeza. "No" se decía a sí misma "No". Estaban viendo una película, Star Wars. ¿Cómo? ¿En qué momento? ¿Por qué?

- Alguien me puede explicar cómo demonios pasó esto – exigió Fury. Darcy no recordaba haberlo visto tan molesto. Incluso podía apostar lo que fuera a que la venita palpitando en su sien estallaría en cualquier momento.

Todos los Vengadores permanecieron callados, aún incapaces de reaccionar ante las nuevas noticias.

- JARVIS, ¿hace cuánto que desapareció Loki? – preguntó Tony tomando asiento en el sillón. La inusual tardanza de JARVIS para responder la pregunta causó un mal presentimiento en todos.

- Mis registros indican que su desaparición pudo haber ocurrido entre las 1:12 y la 1:22 – apuntó JARVIS.

- ¿A qué te refieres? – inquirió Tony confuso.

- No tengo registro en video del piso del Capitán Rogers en ese período de tiempo – explicó JARVIS – En un instante, están la señorita Lewis y él juntos, sentados en el sillón, y al siguiente solamente la señorita Lewis.

Una vez más todos los ojos se posaron sobre la castaña.

- ¡¿Qué?! – saltó Darcy enderezándose - ¡No sé nada! ¡Estoy igual que ustedes!

- ¿En verdad no sabe nada, señorita Lewis? – preguntó Fury en un tono que no le agradó nada a Darcy – Hablamos de seguridad mundial.

- Está bien, está bien, lo confieso. Nos acostamos, de acuerdo. Nos juramos amor eterno, me contó todos sus planes maléficos y me prometió ser la reina de Asgard – exclamó Darcy con evidente sarcasmo. Varias cejas se arquearon - ¡Por Dios! ¡Estábamos viendo Star Wars y me quedé dormida! ¡No tengo idea de dónde demonios está o en que maldito momento hizo "puff" de aquí, así que dejen de verme como si tuviera todas las estúpidas respuestas! – levantó su brazo y señaló a Thor - ¡Thor es su hermano! ¡Pregúntenle a él!

- ¿Por qué está tan alterada, señorita Lewis? – inquirió Fury con perspicacia.

- ¡Estaba dormida, en el séptimo sueño, y una maldita alarma me despertó! – señaló Darcy - ¡¿Cómo demonios quiere que esté?!

- ¿Qué pasa aquí? – preguntó Steve emergiendo del ascensor acompañado de Logan.

- Aún no sabemos cómo, pero Loki escapó de aquí y robó el Tesseract en Asgard – lo puso al corriente Bruce. Steve giró su cabeza rápidamente hacia Darcy.

- ¿Estás bien? ¿No te hizo daño? – cuestionó Rogers. Darcy suspiró cansada, recargándose en la pared de nuevo.

- No – pronunció Darcy.

- ¿No se suponía que sus poderes estaban sellados? – inquirió Steve.

- De alguna forma los recuperó – expuso Natasha cruzada de brazos.

- Bueno, Loki no está y el Tesseract tampoco – habló Tony poniéndose de pie – Lo cual significa una sola cosa: los chitauri ya vienen.

Todos se vieron entre sí. Era un hecho: esa noche sería muy larga.


Thanos admiraba el pequeño cubo cósmico conocido como Tesseract reposar sobre un pedestal. Decir que estaba complacido e impresionado sería poco. Alzó su vista hacia Loki. El Dios del Caos caminaba por la extensa sala contemplando con detenimiento los diez gigantes anillos de metal que funcionarían como portales para transportar al ejercito chitauri. Debía admitirlo: jamás reparó en la posibilidad de que el asgardiano realmente cumpliera con su parte del trato. Es más, su plan era destruir la Tierra (realmente no requería el cubo cósmico para ello), irrumpir en Asgard en busca del Tesseract y después perseguir al escurridizo jotun por el universo. Un inesperado giro de hechos, no cabía la menor duda.

- ¿Sólo diez? – resonó la voz de Loki en la sala – Eran más de treinta coordenadas.

- Con diez es más que suficiente – aseguró Thanos haciendo un movimiento con su mano. El Tesseract comenzó a levitar y el Titán lo hizo desplazarse hasta otro pedestal. Dos garras metálicas surgieron de ambos lados del podio, atrapando al cubo. Loki giró sobre el mismo con el fin ver a Thanos de frente.

- Espero que con este pequeño servicio mi deuda haya quedado saldada – habló Loki caminando hacia el Titán.

- Por supuesto – asintió Thanos – Estamos a mano. Incluso he pensado que después de terminar con la Tierra podríamos hacer una pequeña visita de cortesía a Asgard – el báculo que Loki conocía muy bien se materializó en las manos de Thanos y el ente lo contempló por un momento – El reinado de Odín ha durado mucho tiempo y quien mejor para sucederlo que un socio mío. ¿Qué te parece, Loki?

Una perversa mueca adornó las facciones del asgardiano.

- Suena como un perfecto plan – apoyó Loki. Thanos golpeó el suelo con el báculo e inmediatamente su fiel sirviente apareció a su lado. El Dios del Engaño entrecerró sus ojos ante la presencia del chitauri, acción que el alienígena imitó a la perfección. Thanos pasó su vista de una al otro entretenido.

- Alista a las tropas – ordenó Thanos – Tenemos un planeta que destruir.


- ¿Por qué está tan alterada, señorita Lewis? – inquirió Fury con perspicacia.

Abrió la llave del agua y colocó sus manos debajo del chorro formando un pocillo con el objeto de contener un poco del líquido. Una vez llenas sus manos, lanzó el agua contra su cara. Cerró la llave y se contempló en el gigantesco espejo ubicado arriba del lavamanos. ¿Por qué estaba tan perturbada? Los hechos de que fueran las seis de la mañana y que no había podido dormir ni un solo segundo desde que la alarma la despertó probablemente no guardaban ninguna relación con su actual estado de ánimo. Aún no podía creer que Loki escapara de la Torre Stark únicamente con la finalidad de ir a Asgard y robar el Tesseract. Mirándolo fríamente era lógico que algo así ocurriera. Al fin y al cabo, era Loki de quien estaban hablando. El tipo intentó conquistar su planeta hace dos años; era estúpido pensar que esta vez se mantendría al margen y aún más inocente creer que escogería al bando bueno.

Y, a pesar de eso, Darcy se sentía traicionada, herida y un poco estúpida. Estimaba a Loki y, tras lo sucedido con el antídoto y el apoyo que el asgardiano le había ofrecido en esos momentos, había producido una irracional confianza en él. ¿Quién en su sano juicio deposita su confianza en el Dios del Engaño, las Mentiras y el Caos? Sólo ella… y Thor. El pobre Dios del Trueno pasó una hora entera en estado de shock incapaz de creer las acciones de su pequeño hermano.

Suspiró cansada. Quería pensar que cabía la posibilidad de que Loki fuera obligado por Thanos. Deseaba confiar en que el hombre tenía un plan bajo la manga, algo para lo que requería aliarse con el líder de los chitauri. Mas esas eran ideas que pronto morían en su cabeza. Si dirigió un ejército alienígena contra la Tierra una vez, ¿qué lo detendría de hacerlo por segunda vez? Si intentó matar a su hermano dos veces, ¿por qué no una tercera? Loki era malo, el villano y Darcy acababa de recordarlo. Por eso estaba tan alterada.

Alargó su mano hacia la toalla que reposaba en el toallero. Se secó la cara y el cuello, percatándose por primera vez de un pequeño y extraño objeto colgado a él. Bajó la cabeza lentamente, fijando su vista en el objeto y tomándolo entre sus manos. Se trataba de un pequeño dije compuesto por una simple piedra de color verde sujeta por uno de sus extremos a una cadena de plata. Darcy no recordaba haber visto ese collar anteriormente, menos colgado a su cuello. No era el tipo de chica que usaba joyería, en especial porque le resultaba un gasto innecesario. ¿Lo tenía puesto cuando entró al baño? Acercó más la joya a sus ojos. Parecía ser una esmeralda por el color. Verde. Brillante. Eléctrico. Profundo. Hipnotizante. Como los ojos de…

Un golpe en la puerta la hizo saltar asustada.

- Darcy, vengo a despedirme – anunció la voz de Steve del otro lado de la puerta. La muchacha se dirigió a la puerta y la abrió, dejando ver al Capitán América enfundado en su traje y listo para partir.

- Suerte, Capi – le deseó Darcy sonriendo levemente – Cuídate.

- Tú también – habló Steve – La Torre está resguardada por agentes de S.H.I.E.L.D. y Spider-Man y el Doctor Pym están a cargo de la ciudad

- ¿El Doctor Pym? – repitió Darcy extrañada.

- Si, a mí también me sorprendió – asintió Steve – Es realmente impresionante, puede cambiar su estatura con sólo tomar una pastilla.

- Vaya - pronunció Darcy. Rogers cogió una de las pistolas que colgaban de su cinturón y se la ofreció a Darcy. La mujer arqueó una ceja confundida

– Quiero que tengas con que defenderte si es necesario y considerando que tu taser fue robada, bueno… - explicó Steve - Es nueva tecnología. Tony la construyó. Es fácil de usar y no necesitas cargarla.

- Mi puntería es pésima, mi papá puede certificarlo – apuntó Darcy insegura, tomando el arma de manos de Steve. El artefacto era increíblemente ligero.

- Sólo es por precaución – señaló Steve. Darcy movió afirmativamente la cabeza sin quitar su vista de la pistola – No te separes del grupo y sigue todas las instrucciones que los agentes de S.H.I.E.L.D. les den.

- Si, mamá, no te preocupes, seré una buena chica – bromeó Darcy, causando una sonrisa en Rogers. Este se agachó y le plantó un beso en la frente.

- Nos vemos – se despidió el Capitán América antes de abandonar el sitio y encaminarse a la sala común del penthouse.

Darcy lo siguió con la mirada hasta perderlo de vista. Devolvió su atención al arma en sus manos y la colgó de su cinturón, tal y como lo hacía con su taser. Salió del baño, cerró la puerta tras ella y fue sobre los pasos de Steve.


- Señor – lo nombró detrás de él. Thanos ladeó levemente la cabeza en su dirección.

- Sorpréndeme, Therk – habló Thanos regresando su vista al frente. Supervisaba desde el balcón de su cámara personal el exterior de la nave. Los chitauri se preparaban para la batalla. Los portales habían sido trasladados al exterior y ahora flotaban alrededor de la nave aguardando a ser activados.

- El asgardiano se pasea por la nave como si fuera suya – informó Therk – Dando órdenes, humillando chitauri. Se cree superior a nosotros.

- No lo molestes – dijo Thanos con calma – Déjalo disfrutar sus últimos instantes de paz.

- Pero, señor, usted le dijo… - comenzó el chitauri. Thanos lo interrumpió con una sonora carcajada.

- ¿En verdad pensaste que le perdonaría la vida? – inquirió Thanos divertido y luego añadió con seriedad – Oh, no. Nadie traiciona, ni le falla a Thanos sin recibir su merecido castigo.

- ¿Lo matará? – cuestionó Therk en tono esperanzado. Aborrecía a Loki y a sus actitudes de prepotencia. Sin duda alguna, nada haría más feliz al chitauri que verlo hecho pedazos bajo la fuerza de su imponente líder Thanos. El Titán sonrió con crueldad.

- Para los seres inmortales como él, la muerte es una bendición, Therk – arguyó Thanos – No, a Loki le guardó una condena mil veces peor que la que Odín le impuso en Asgard.

- ¿Y por qué le mintió, señor? – inquirió el chitauri - ¿Para qué no escapara?

Thanos se dio la media vuelta.

- La esperanza es la mayor tortura del universo – declaró Thanos ingresando al interior de la nave.


Thor oía apartado del grupo los acuerdos que se tomaban en la mesa circular del puente. Los Vengadores, los X-Men y los Cuatro Fantásticos se encontraban allí reunidos en su totalidad, todos escuchando con atención la planeación del Capitán América. El Dios del Trueno siempre había sentido un gran respeto por el Capitán Rogers y su innata capacidad de liderazgo. Apostaría lo que fuera a que sin él al frente sería imposible que tantas personas trabajaran juntas de una manera coordinada.

La reunión se dio por finalizada y los superhéroes se dispersaron para tomar sus posiciones. Se cruzó de brazos y volvió su cabeza hacia los ventanales del Helitransportador. Debería prepararse para la batalla que se avecinaba, mas su cabeza no podía concentrarse en nada que no fuera Loki. Sin importar cuanto lo racionalizará o cuantos argumentos le dieran sus amigos, no le hallaba ninguna lógica a los actos de su hermano. Loki había pasado los últimos dos años escondiéndose de Thanos. ¿Por qué ayudarlo ahora? ¿Qué ganaba con eso? ¿Lo habrían obligado? ¿O ambos seres habrían llegado a un trato? De lo único que estaba seguro era que, por mucho que le doliera, una vez más se enfrentaría a su hermano, ya fuera con el fin de salvar Midgard o para salvar a Loki de él mismo y de sus decisiones.

Una mano se posó sobre su hombro, ganándose su atención.

- ¿Todo bien? – preguntó Steve. Thor asintió, levantando su mirada hacia la mesa. El resto de los Vengadores, Sif y los Tres Guerreros giraron sus cabezas de inmediato y comenzaron a hablar entre ellos. Una leve sonrisa se formó en los labios del Dios del Trueno.

- Todo bien – aseguró Thor.

- Encontraremos a Loki – garantizó Steve.

- Dejaremos que platique unos cuantos minutos con Hulk otra vez y listo – participó Tony desde su asiento en la mesa. Ninguno de los Vengadores pudo evitar sonreír con burla, ni siquiera Bruce.

Una tenue alarma mandó todas las miradas a Stark y Banner, quienes fijaron su vista en la pantalla que flotaba frente a ellos.

- Es una señal de rayos gamma parecida a la del Tesseract – anunció Bruce. Natasha, Clint, Sif, Volstagg, Frandal y Hogun se pusieron de pie.

- ¿Dónde? – inquirió Natasha.

- Es en… - comenzó Bruce oprimiendo la pantalla en la que apareció un mapa del mundo. Tony presionó la parte superior derecha de la pantalla y esta se maximizó cubriendo toda la mesa. El mapa mostraba diez puntos compatibles.

- ¿Son de las coordenadas que nos dio Loki? – preguntó Clint revisando sus flechas. Natasha cogió una hoja que reposaba sobre la mesa y la revisó.

- Si – afirmó la Viuda Negra.

- Hill, activa la alarma en toda la nave y manda las coordenadas a cada equipo – ordenó Fury desde su puesto en el puente.

- Director, las cámaras localizaron a Loki en Chicago – informó Hill inclinada frente a una de las tantas computadoras que monitoreaban la misión. Thor descruzó sus brazos y empuñó a Mjolnir – Arriba de la Torre Willis.

El rubio no esperó a escuchar una palabra más y salió del puente en dirección a la pista de aterrizaje. Los demás asgardianos pronto fueron tras él.

- Bueno, creo que ya sabemos a dónde iremos – se puso de pie Tony Stark.


Desde su privilegiada posición, el Dios del Caos contemplaba con agrado el portal abierto por donde los chitauri accedían en hordas a la Tierra. La escena le traía recuerdos, algunos buenos y la mayoría malos. Francamente, aún no podía explicarse el por qué de su derrota. ¿Cómo era posible que un ejército entrenado para destruir fuera vencido por un puñado de seres sin ningún poder realmente espectacular? Probablemente ese agente de S.H.I.E.L.D. amigo de Thor hablaba con la verdad al decir que le faltaba convicción. Darcy también había opinado lo mismo. Convicción. ¿Acaso no deseaba controlar Midgard y gobernar a sus habitantes? ¿No anhelaba demostrarle a Odín y a Thor que, en efecto, él también había nacido para ser rey? ¿Ser el igual de Thor? ¿Vengarse por todas y cada una de las humillaciones de las que había sido objeto en Asgard? Al parecer, esos no eran motivos lo suficientemente fuertes como para triunfar.

El atronador sonido de un trueno lo hizo girar a su izquierda. Negras nubes se formaban en el cielo y uno tras otro rayos comenzaban a cruzar el firmamento en su camino a la tierra. Era cuestión de segundos para que Thor arribara al lugar. Con un pestañeo sus ropas se transformaron en su conocida armadura de batalla. Se mantuvo inmóvil, escudriñando el cielo con su mirada hasta que logró vislumbrar al Dios del Trueno. Llevó sus brazos atrás de su espalda y recibió al rubio con una sonrisa de superioridad.

- Thor – lo saludó Loki.

- Loki – pronunció Thor acercándose a él – Esta vez has ido muy le…

Una bola de energía chocó contra el Dios del Trueno lanzándolo al vacio.

- Siempre tan elocuente, Thor – apuntó con sarcasmo Loki sin moverse.


Thor agitó a Mjolnir en el aire tratando de aminorar la velocidad de su impacto, mas un fuerte golpe contra su espalda lo hizo tirar el martillo y precipitarse al suelo sin ningún tipo de ayuda. Se estrelló contra el concreto lanzando un alarido de dolor. Con trabajo, se incorporó, poniendo todo su peso sobre sus rodillas y las palmas de sus manos.

- El poderoso Thor, Dios del Trueno – articuló una profunda y áspera voz frente a él. El aludido alzó la cabeza, encontrándose con un inmenso ente de piel roja y ojos azules relampagueantes. Se puso de pie sin quitar sus ojos del nuevo enemigo.

- Thanos – aventuró Thor.

- Ese es un nombre que nunca olvidarás, asgardiano – prometió Thanos apuntando con su báculo a Thor.

Este levantó su mano con el fin de llamar a su inseparable martillo, mas una densa oscuridad se posesionó de sus ojos antes de que el mítico objeto alcanzará su destino y el pudiera hacer algún movimiento.


- Perdimos la señal de Thor en el radar – informó la voz de Natasha a través del comunicador - ¿Qué tan cerca estás?

- A un minuto – respondió Tony – Ya puedo ver la Torre Willis y… - amplificó su visión – oh si, ahí está ese pequeño traidor.

Podía ver a Loki, de pie en la terraza del rascacielos, viéndolo con una descarada sonrisa en sus labios.

- Ustedes encárguense del portal y los chitauri, yo de Loki – ordenó Tony – Cuando terminé con él nos ve…


La voz de Stark se cortó abruptamente y ahora en los comunicadores sólo se oía estática. Todos en el Quinjet se tensaron.

- Perdimos la señal de Iron Man también – anunció Natasha con sus ojos en el radar de la nave.

- Esto parece una trampa – comentó Hogun, al tiempo que los asgardianos alistaban sus armas.

- Con Loki como señuelo – añadió Bruce observando una tableta electrónica que reposaba en sus brazos. En ella la imagen de Loki de pie e inmóvil sobre la anteriormente llamada Torre Sears no se alteraba – No se mueve y a pesar de eso ya perdimos a Tony y a Thor.

- Cambien el trayecto – ordenó el Capitán América – Aterrizaremos en el punto más lejano a la torre.

Hawkeye giró el timón de la nave a la izquierda.

Un fuerte golpe sacudió el Quinjet, seguido por dos explosiones. La nave comenzó a caer en picada y, a pesar de los esfuerzos de Clint y de Natasha por mantenerla en el aire, se estrelló contra el suelo.

- ¿Todos están bien? – inquirió Clint desde el asiento del piloto.

- ¿Bruce? – lo llamó Natasha desabrochando su cinturón.

Banner estaba haciendo ejercicios de respiración con los puños fuertemente cerrados.

Un crujido se escuchó arriba de ellos. En un abrir y cerrar de ojos, el techo de la nave fue arrancado y una esfera de energía golpeó el interior, dejando inconscientes a todos.


Pepper vio con terror como una a una las señales de los Vengadores desaparecían del radar de S.H.I.E.L.D. Alzó su cabeza. Jane, Darcy, Gwen Stacy y May Parker contemplaban igualmente asustadas el inmenso televisor donde aparecían una tras otra las escenas en vivo de la devastación causada por los chitauri. Londres, Paris, Tokyo, Hong Kong, Chicago, Los Ángeles, Beijing, Sidney, Seúl y El Cairo se hallaban bajo ataque y las fuerzas terrestres no eran suficientes para contener al ejército alienígena que no paraba de acceder al planeta por medio de los portales. Cogió su celular entre sus manos y marcó el número de Tony. Puso el auricular en su oído y esperó impaciente a que el hombre respondiera.

- ¿A dónde vamos? – cuestionó Pepper al notar que el ascensor pasaba de largo el piso de la celda anti-Hulk. Sabía que la Torre Stark contaba con un gran número de pisos subterráneos, pero el paso a ellos estaba restringido, incluso para ella. Stark le hizo una seña para que aguardara. Finalmente alcanzaron su destino y las puertas se abrieron de par en par.

- Memorizaste el código para acceder aquí, ¿verdad? – preguntó Tony saliendo del elevador junto con la mujer.

- Si – asintió Pepper – Ahora me puedes explicar qué sucede, Tony.

Recorrieron un pequeño pasillo hasta toparse con una puerta doble de metal. Empotrado a la pared a la izquierda de la entrada se encontraba una pantalla táctil y arriba de esta un lector de retina. Tony colocó la palma de su mano sobre la pantalla y al instante el sistema escaneó las huellas y la retina izquierda del billonario.

- Funciona sólo con nosotros dos – indicó Tony al tiempo que las puertas se desplazaban permitiéndoles el ingreso.

Pepper se quedó boquiabierta admirando el lugar con los ojos abiertos como platos. Al centro había una sala de estar con tres sillones y un televisor que no tenía nada que envidiarle al del penthouse. A la derecha, tres camas individuales y lo que parecía ser un panel de control. Y a la izquierda una pequeña cocineta y un refrigerador de dimensiones tan grandes que abarcaba gran parte de la habitación.

- Hay víveres para un mes – habló Tony dirigiéndose al panel de control. La pelirroja se volvió para verlo – La toma de agua es diferente a la de toda la Torre y no hay forma de bloquearla. La energía eléctrica se alimenta del Reactor Arc, pero tampoco está conectada al resto del edificio – oprimió uno de los botones en el panel de control y todas las luces se encendieron – Todos los controles están aquí. JARVIS está al mando y en caso de que lo desactiven, que realmente lo dudo, tienen a Darcy que es una experta en informática.

- Tony… - comenzó Pepper abrumada.

- Ok, sé que probablemente estoy exagerando – admitió Tony acercándose a la ejecutiva – Sólo quiero que estés protegida, pase lo que pase.

- ¿Cuándo construiste esto? – inquirió Pepper.

- Después de la primera invasión y de todos los daños que sufrió la Torre – reveló Tony posando sus manos sobre los antebrazos de Pepper – Considéralo en caso de que las cosas se pongan muy mal.

- ¿Cuál es tu definición de "muy mal"? – preguntó Pepper no muy convencida. Stark reflexionó por un momento.

- Eso, mi querida Pepper, lo dejó a tu criterio – expresó Tony con una amplia sonrisa. Pepper rodó los ojos.

Guardó el celular en el bolsillo de su pantalón deportivo y se irguió.

- Debemos irnos – artículo Pepper en un tono de voz lo suficientemente alto para que todos la escucharan. Las miradas de las mujeres y de los dos agentes de S.H.I.E.L.D. que las vigilaban cayeron sobre la presidente de Stark Industries.

- ¿A dónde? – inquirió Jane.

- En la parte inferior hay un bunker – explicó Pepper recogiendo su laptop, la cual reposaba sobre la barra del bar – Nadie puede entrar ahí, así que estaremos seguros. Ustedes también, agentes.

Gwen y May se pusieron de pie y acompañaron a Pepper al ascensor. Jane giró su cabeza hacia Darcy. La vista de la muchacha estaba perdida en el televisor y parecía no haber escuchado absolutamente nada del último intercambio. La astrofísica llevó su atención a la pantalla. Era una grabación de Chicago, exactamente de la Torre Willis, en cuya parte más alta se conseguía vislumbrar a un hombre luciendo un característico casco con forma de cuernos.

- Hijo de perra – masculló Darcy con los ojos cristalinos. Jane miró confundida a su amiga, sin poder descifrar si la emoción en la expresión de Darcy era enojo o dolor.

- ¡Jane, Darcy, ¿qué esperan?! – las llamó Pepper con apremio desde el interior del ascensor acompañada por Gwen, May y los dos agentes de S.H.I.E.L.D.

Darcy se puso de pie de un salto, sin deseos de ver más, y caminó velozmente hacia el elevador.

Un estallido inundó los oídos de la joven y una violenta corriente de aire la golpeó por atrás, lanzándola por los aires. Los gritos del resto de sus acompañantes fue lo último que escuchó antes de sumirse en la total oscuridad.


- ¡STARK! – oyó una voz femenina entre sueños - ¡DESPIERTA, STARK!

Abrió los ojos sufriendo un poco de vértigo. Trató de moverse, mas sus muñecas y tobillos estaban fuertemente sujetos por grilletes de metal. Inspeccionó el lugar con su mirada. Un cuarto negro, de paredes rocosas.

- Tony, ¿estás bien? – cuestionó la conocida voz del Capitán América a su izquierda.

El aludido giró la cabeza hacia la voz descubriendo que el Capitán, Clint y Natasha se hallaban inmovilizados contra la pared al igual que él. Los recuerdos regresaron a su cabeza de inmediato. Iba hacia la Torre Willis, a enfrentar a Loki cuando algo lo tiró en pleno vuelo. Bueno, al menos aún llevaba puesta su armadura.

- ¿Dónde estamos? – preguntó alarmado Tony - ¿Y Bruce? ¿Y Thor?

- Aquí, amigo – habló Thor a la izquierda de él. Tony volvió la cabeza tan rápido que se mareó. El Dios del Trueno se encontraba bajo la misma situación.

- No sabemos dónde está Bruce – apuntó Natasha – Tampoco dónde estamos ahora.

- Mi error – habló una voz frente a ellos. Todos clavaron su atención en la nueva figura que acababa de aparecer en la habitación. Alto, robusto, de piel roja como la sangre y ojos azules brillantes, vestido con lo que parecía ser una armadura de batalla – Primero debería presentarme. Mi nombre es Thanos, el Titán, y en este preciso instante son huéspedes en mi suntuosa nave.

- ¿Thanos? Vaya, te imaginaba diferente – comentó Tony.

- Debo admitir que yo también me esperaba algo un poco más impactante – expresó Thanos – Nunca pensé que los causantes de mi fracaso fueran un puñado de humanos inservibles. Con excepción de Thor y de su amiguito verde, son francamente decepcionantes.

- Y aún así derrotamos a tu armada sin problemas – declaró Tony.

- Errores de cálculo – desestimó Thanos cruzándose de brazos – Fue un error poner todo en manos de Loki. Nuestro amigo en común no nació para dirigir masas.

- ¿Dónde está mi hermano? – inquirió Thor en tono amenazante.

- Hasta donde tengo entendido, no son hermanos – indicó Thanos – Pero si tanto te preocupa, ¿por qué no lo invitamos a nuestra pequeña reunión?

El báculo se materializó en las manos de Thanos y golpeó el suelo con él. De la nada, Loki se presentó en el lugar a lado del Titán.

- Sólo deja que salga de aquí, sabandija, y no te va a gustar – soltó Stark furioso. Loki sonrió burlón.

- Si es que salen de ahí – apuntó Thanos. Todo rastro de diversión desapareció del rostro del alienígena, siendo reemplazado por un gesto sombrío que provocó escalofríos en los Vengadores – Quiero que comprendan que ninguno de ustedes escapara de aquí con vida. No hay forma en la que hagan uso de sus "súper poderes" para vencerme. Están aquí y van a seguir aquí hasta que haya hecho pedazos sus espíritus, hasta que no les quede nada por lo que luchar, hasta que su deseo de vivir desaparezca y me supliquen por su muerte. Verán a su planeta y a todo lo que aman convertirse en cenizas. He planeado esto por dos años y me he asegurado perfectamente de no dejar un solo cabo suelto, así que pierdan toda esperanza, porque no la tienen.

Agitó ligeramente el báculo y una imagen se produjo ante ellos. Edificios colapsados, civiles corriendo de un lado al otro, chitauri destruyendo calles, asesinando inocentes. Las imágenes cambiaban mostrando las diferentes ciudades y los intentos infructuosos de los X-Men y los Cuatro Fantásticos por combatir contra los enemigos. Una mueca de victoria se posesionó de las facciones de Thanos al ver las miradas aturdidas de sus prisioneros.

– Ahora, si me disculpan, hay ciertas damiselas a las que me encantaría provocarles la muerte – expuso Thanos, para después volver su cabeza hacia Loki – Mantén cómodos a nuestros invitados.

Y desapareció.

- ¿Ahora eres su sirviente? – preguntó Clint con ironía. Con un movimiento de su mano, Loki selló los labios de Hawkeye. El agente de S.H.I.E.L.D. le dedicó una mirada asesina.

- Soy muy agradecido con quienes me auxilian – apuntó Loki haciendo aparecer una silla y sentándose en ella. Se acomodó en su lugar y fijó su atención en la pantalla.

- Va a matarte, hermano, ¿no lo ves? – trató de hacerlo entrar en razón Thor – Ahora que el Tesseract está en su poder no hay nada más que garantice tu vida.

- Yo no estaría tan seguro, Thor – opinó Loki jugando con una pequeña daga entre sus dedos.

La imagen frente a ellos se transformó en nada menos que la Torre Stark, la cual presentaba un gigantesco boquete en la parte de arriba.

- ¿Cuántas malditas veces van a destruir mi edificio? – se quejó Tony - ¡¿Cuántas?!


Abrió sus ojos aturdida. Respiraba con dificultad y cada bocanada de aire le causaba una insoportable punzada de dolor en su costado izquierdo. Registró con su mirada sus alrededores. Destruido, totalmente destruido. Intentó incorporarse, mas el dolor era demasiado como para lograrlo. Maldijo por lo bajo, llevándose una mano a la frente. El tacto con un líquido caliente la hizo alarmarse. Vio sus dedos. Sangre. Trató una vez más levantarse, sin prestar atención a la punzada y ayudándose de una silla tirada cerca de ella. Una vez que estuvo de pie, sus ojos viajaron al frente. Donde minutos atrás estuvieran los esplendidos ventanales y el balcón del penthouse de la Torre Stark, ahora había un vacio, una caída libre de varios kilómetros.

Se acercó al borde, tambaleándose. Estaba mareada, con nauseas y presentía que pronto entraría en estado de pánico. Vio hacia abajo. La calle era una zona de batalla protagonizada por los chitauri, Spider-Man y Antman. Las personas huían del lugar. Era como si la historia se repitiera.

Cerró los ojos, sujetándose de lo poco que permanecía de pie de los ventanales. Inhaló. Exhaló. Inhaló. Exhaló.

- Respira, Darcy – se dijo en tono tranquilizador – Sólo respira.

- ¡¿DARCY?! – gritó una aterrada voz detrás de ella - ¡¿DARCY?!

Abrió los ojos de golpe y giró sobre ella misma, volviendo su cabeza hacia todos lados.

- ¡¿JANE?! – exclamó Darcy buscando frenéticamente a la dueña de la voz - ¡¿DÓ…DÓNDE ESTÁS?!

- ¡A… AQUÍ! ¡POR… POR A… AQUÍ! – respondió Jane en el mismo tono.

- ¡¿DÓNDE ES AQUÍ?! – soltó Darcy desesperada recorriendo las ruinas del penthouse.

- ¡LA TELEVISIÓN! ¡DEBAJO DE LA TELEVSIÓN! – gritó Jane histérica.

La muchacha se dirigió a dicho punto. Todo color desapareció de su rostro y tuvo que hacer uso de todo su autocontrol para no desmayarse. Jane estaba ahí, tirada en el suelo, siendo su pecho, su cabeza y su brazo izquierdo lo único visible. El resto de su cuerpo se hallaba debajo del gigantesco televisor y lo que parecía ser un pedazo de techo. La astrofísica miraba a Darcy con genuino terror, mientras la sangre corría libre de su nariz y de una herida en la parte trasera de su cabeza.

- Da… Darcy – tartamudeó Jane – Cre… creo que…

- ¡Cállate! – la interrumpió Darcy hincándose a su lado – ¡Nadie aquí va a decir estúpidas palabrerías de moribunda! ¿ok?

- No… no… sien…to na… da, Dar… cy – expresó Jane entre sollozos – Na… nada.

- Bueno, eso no… no está bien, pero tranquila, si, vamos a salir de esto, sólo, tranquila – dijo Darcy alzando la cabeza en busca de algo que pudiera ser de ayuda.


Todos observaban la escena pasmados, con excepción de Thor, quien se agitaba con fuerza en un intento de romper sus ataduras, y Loki, cuyo rostro era indescifrable.


Una fuerte explosión retumbó en los oídos de ambas mujeres haciéndolas gritar.

- Ve… ve… vete – ordenó Jane. Darcy negó con la cabeza – Ve… te, Darcy.

- ¡No me voy a ir, Foster! – declaró Darcy - ¡No voy a dejarte sola!

- ¡Si te quedas, nos mataran a las dos! – exclamó Jane.

- ¡No van a entrar aquí! – aseguró Darcy – ¡Spider-Man está allá afuera pateando traseros! ¡Y… y Steve… y Thor… deben de venir en camino!

- Darcy – la nombró Jane cansada – Tienes… que irte.

- ¡No! – gritó Darcy poniéndose de pie.


Contemplaban sin poder hacer nada como Darcy se movía histérica por el penthouse en busca de un objeto que pudiera ser de ayuda. Percibían impotentes como la voz de Jane disminuía de intensidad lentamente, como la sangre abandonaba su cuerpo con rapidez.


- Dar… cy – la nombró Jane sintiéndose terriblemente cansada – Dar… cy.

- Espera, estoy pensado – dijo Darcy caminando alrededor del televisor.

- Dar… - pronunció Jane cerrando sus ojos. Darcy se precipitó hacia ella y la zarandeó con fuerza. Jane pestañeó con rapidez.

- ¡No cierres los ojos! ¡Está prohibido cerrar los ojos! ¿De acuerdo? – exclamó Darcy trastornada. La astrofísica sonrió levemente.

- Dar… cy – comenzó Jane – Di… Dile a Thor…

- No, no voy a decirle nada a tu novio – se negó Darcy rotundamente. Jane alargó con dificultad su mano libre hacia Darcy. La joven la estrechó con temor.

- Di… Dile que… que… lo amo – pidió Jane – Y que… no… no hay día… que no… agra…dez… ca su… caída… del… cie… lo.

Y con la última silaba aún en sus labios, Jane Foster cerró sus ojos y toda fuerza desapareció de su agarre con la mano de Darcy.

- ¿Jane? – la llamó Darcy llorando – Jane, despierta – la zarandeó de nuevo, sin conseguir nada - ¡Jane! ¡MALDITA SEA, JANE, DESPIERTA!


El desgarrador grito de Thor hizo un hueco en el pecho de todos los presentes. Natasha había bajado la mirada, su cabello rojo ocultando perfectamente las lágrimas que caían de sus ojos. Tony y Clint miraban la imagen incrédulos, incapaces de reaccionar. Steve respiraba con lentitud, sus ojos cerrados. Y Loki oprimía la daga tan fuerte en la palma de su mano que sangre goteaba de sus nudillos. La vida de Jane Foster no le interesaba, mas ver a Thor y a Darcy tan abatidos no le agradaba. No recordaba haber visto a su hermano de esa manera, ni siquiera en ese pequeño periodo de tiempo que duró su destierro. Llorando, gimiendo, clamando el nombre de su amada y maldiciendo incluso al mismísimo Odín. No cabía la menor duda de que la fallecida mortal significaba mucho más para Thor de lo que el Dios de las Mentiras había creído. Y Darcy… No, simplemente era inaceptable su sufrimiento.


- Es una lástima que se haya ido tan pronto – manifestó una voz detrás de ella. Darcy se giró lentamente y sus ojos se abrieron desmesuradamente al encarar al dueño de la voz – Me habría gustado conocerla.

- Th… Th… Thanos – tartamudeó Darcy horrorizada.

- Supongo que Loki te habrá hablado de mí – aventuró Thanos.

- Loki no es el tipo de persona que habla mucho, ¿sabes? – dijo Darcy tratando de sonar normal y tranquila – Creo que sólo adiviné.

Acababa de perder a su mejor amiga; Steve y Thor se encontraban muy lejos y probablemente tampoco volvería a verlos; la batalla continuaba en el exterior de la torre; su costado le dolía como si le hubieran clavado un puñal; el desgraciado de Loki había jugado con sus sentimientos, con su confianza; y, a pesar de todo, no le daría la satisfacción a ese monstruo de verla hecha un desastre. No. Si iba a morir en ese momento, lo haría con la frente en alto y defendiéndose hasta el último minuto. Defendiéndose. Tomó la pistola de Steve entre sus manos y apuntó con ella al Titán. Este sonrió divertido.

- En verdad son muy peculiares ustedes los seres humanos – comentó Thanos – Aguerridos hasta el último minuto.

- Así somos, no es fácil deshacerte de nosotros – indicó Darcy – Ya lo verás cuando mis amigos pateen tu trasero de regreso al espacio.

Thanos lanzó una tétrica carcajada.

- Odio a las personas como tú, humana – aceptó Thanos señalando con su báculo a la muchacha – Será un verdadero placer matarte.

Con un movimiento de su inmenso brazo, un rayo de energía salió despedido del báculo con dirección a la castaña.

Aguantando la respiración, Darcy cerró los ojos y oprimió el gatillo de la pistola, disparando una bala directamente a la frente de Thanos.


Y aquí está un nuevo capítulo que espero haya sido de su agrado. Como habrán notado soy pésima escribiendo escenas de acción, así que me disculpó por las deficiencias de este capítulo y del que sigue; la invasión continua.

Quiero agradecer a caaroowcullen, a susan-black7, a RemyStrawberry, a tamy C (¡Feliz cumpleaños atrasado!), a Yana F. Glez y a danielaax por sus comentarios; este capítulo es para ustedes.

Esperando que nada ocurra y que mi inspiración no decida irse de vacaciones otra vez, actualizaré en una semana (tal vez menos).

Adiós ;)