aquí va la 3º parte, con mucho cariños y con algo de pena espero que les guste


Julio 28

Estuve todo el día pensando acerca de lo que dijo mi madre el día anterior, que creía que papá la estuviera engañando, pero… ¿será cierto? ¿Podrá ser cierto que mi padre esté con otra? No sé por qué entre más vueltas le doy al asunto se me hace más posible, no me gustaría que fuera así, pero qué pasa si es verdad…

En la tarde me llamó una amiga –Babi hoy en la noche vamos a ir todas las chicas al pub, para que vayas también, y aprovechamos de celebrar ¡tu despedida de soltera!, así que tienes que ir sí o sí, ¡me tengo que ir nos vemos!- y me cortó, no alcancé a decir nada, no alcancé a decirle que no tenía muchas ganas de ir a ningún lado.

-¿así que vas a salir?- era la voz de Daniela con un tono cómplice, parada en la puerta de mi habitación.

-¡todavía no se te quita esa costumbre de oír las conversaciones ajenas!-le dije sarcástica –no tengo muchas ganas de salir así que creo que voy a llamar a mi amiga y decirle que no me siento muy bien…

-¡Babi!- dijo mientras se acercaba a mí- nada de cosas, tú vas a salir, ¿hace cuánto que no sales? ¡Hace mucho!, así que yo te voy a elegir ropa, mientras tú te vas a bañar, hoy vas a salir con tus amigas- No sé cómo mi hermana lo hizo, pero finalmente terminé yendo al pub.

Al llegar al local me encontré con todas las chicas en la entrada del pub, entramos y nos ubicamos a un costado de la barra donde servían los tragos. Estuvimos mucho rato conversando, bailando y riéndonos, la estábamos pasando muy bien.

Estaba parada cerca de la barra esperando que me sirvieran un trago cuando alguien me empujó, la persona empezó a disculparse y al darme la vuelta vi de quién se trataba, era Katina. Ninguna de las dos hablaba, Katina me miraba con una mezcla de sorpresa y decepción.

-¡hola Katina! Tanto tiempo- le dije un poco nerviosa, tratando de romper el silencio -¿cómo va todo? Escuché que Hache había vuelto, podríamos juntarnos los tres un día de estos y recordar viejos tiempos…

-Babi, no puedes venir como si nada y decir que nos juntemos, ¡me abandonaste cuando yo más te necesitaba!- dijo ella un tanto irritada

-Katina, yo, yo…, yo me asusté, lo siento…- mi pecho se oprimía mientras hablaba. Katina me miraba con unos ojos llenos de rabia y sin decir nada se fue lejos de ahí. Traté de reprimir mis ganas de llorar, pero se me estaba haciendo difícil, quería irme lo más lejos posible de ese lugar. Me despedí de mis amigas y me excusé diciendo que no me sentía muy bien. Sólo quería salir de ahí, estar sola y llorar.

Julio 30

En la mañana recibí una llamada de Gustavo, diciendo que almorzáramos juntos, pero le dije que había salido con las chicas la noche anterior y que estaba muy cansada, si lo podíamos dejar para otro día. Era verdad estaba cansada, pero la verdad es que tampoco me sentía con ánimos de salir.

Como nunca mis padres no estaban en casa a la hora de la cena, mi padre todavía estaba en el trabajo y mamá había salido hace poco, sólo estábamos Daniela y yo en casa.

-¿Dani quieres ir a dar una vuelta en auto?

-no sé Babi, no tengo muchas ganas de salir- me dijo mientras cambiaba el canal de la tele

-vamos Dani, ¡anímate! Hace mucho que no sales

Finalmente logre convencerla, nos subimos al auto y partimos. Estuvimos andando por mucho rato, ninguna de las dos hablaba, Daniela sólo miraba a través de su ventana.

-¿Dani cómo te has sentido?- le pregunté mientras detenía el auto frente a un mirador que daba a toda la ciudad

-si te refieres a cómo me he sentido sobre "ese tema" no tengo nada que decir- dijo molesta

-Dani tenemos que hablar sobre "ese tema"… ¿le has dicho algo a nuestros padres?

-no les he contado nada ¡obviamente! A mamá ni loca, y papá casi no está en casa. Babi no puedo decirles, no puedo- empezó a decir nerviosa -¿cómo les podría decir que estoy embarazada de un desconocido? No quiero ni imaginar su reacción

Miré a mi hermana mientras las lágrimas empezaron a salir de sus ojos –Dani nada malo va a pasar, yo voy a estar contigo- le dije mientras acariciaba su pelo –tú tranquila- y le di un beso un su frente. Empezó a llorar mucho más, parecía que hace mucho no se desahogaba, la abracé fuertemente hasta que sus lágrimas cesaron.

Cuando estuvo más calmada fuimos a una cafetería que estaba a unas calles de casa a comprar algo para comer. Estacioné el auto, y vi una pareja sentada en una de las mesas de afuera de la cafetería, se estaban besando y abrazando, eran muy cariñosos entre ellos y parecían estar disfrutando. Al principio no pude distinguir quienes eran, ella era una muchacha menuda, de piel morena y cabellera larga, marrón y ondulada, luego me di cuenta de quién era el que la acompañaba. Mi corazón se empezó a acelerar, todo mi cuerpo empezó a temblar, era Hache el que estaba con esa muchacha.

Daniela se había bajado a comprar unos pasteles, y cuando se volvió al auto, mi hermana no sabía lo que me pasaba.

-Babi ¿estás bien?

-Si Dani, vámonos a casa…

Cuando llegamos todavía tenía en mi mente aquella escena que acababa de observa, vía como esa pareja se besaba, como se miraban, como sonreían. Las lágrimas empezaron a salir de mis ojos, Hache estaba con alguien más…

Agosto 13

Estábamos todos sentados en la mesa almorzando, mis padres conversaban sobre cosas sin importancia y Daniela estaba sentada mirando su plato sin probar bocado.

-papá, mamá, necesito decirles algo- dijo Daniela con una voz un poco temblorosa

-seguro que puede esperar Dani, tu papá y yo estamos hablando de algo importante- la interrumpió mamá

-estoy embarazada- las palabras salieron precipitadamente de su boca

Papá estaba callado mirando hacia ninguna parte, mamá estaba en shock, ninguno de los dos hablaba. Por debajo de la mesa tomé la mano de mi hermana para darle algo de apoyo. Estaba orgullosa y a la vez asustada por ella, no sabía cómo iban a reaccionar nuestros padres.

Cuando mamá volvió en sí, tomó a Daniela del brazo y se la llevó a su cuarto. No supe muy bien qué pasó, papá no dejó que fuera tras ellas, me dijo unas palabras que apenas pude entender, cogió su chaqueta y salió de casa.

Yo seguía ahí, sola sentada en el comedor. Más tarde mamá bajó por las escaleras, diciendo que necesitaba tomar aire fresco. Fui a la habitación de Daniela, y ahí estaba acostada en su cama llorando, corrí hacia ella y la abracé tan fuerte como pude.

-no te preocupes Dani, yo te voy a cuidar- y le di un beso en su frente

Agosto 14

Hoy en la tarde llamé al número desconocido de aquella noche, cuando Daniela volvió sola en taxi de esa fiesta. Se suponía que era el número de Hache, pero me contestó una mujer. Me preguntó que quería, y yo le dije que quería hablar con Hache, le dije que era Babi y que necesitaba hablar con él, ella no dijo nada sólo cortó.

Hace unos días había llamado a Katina al celular, diciéndole si podía decirle a Hache que necesitaba hablar con él. Le insistí harto, pero siempre me respondía con un no.

No sé porqué, pero estaba empecinada en ver a Hache, necesitaba hablar con él, quizás si lo veía podría saber que era lo que me pasaba con él, qué era lo que estaba sintiendo.

Nuevamente volví a llamar a Katina, le dije si podía decirle a Hache que necesitaba hablar con él. Finalmente accedió, pero me dijo que no volviera a llamar más. Le di la dirección de donde yo iba a estar para que nos juntáramos y luego me colgó.

Esa noche iba a una fiesta en casa de unos amigos de Gustavo, él me había dicho que fuera yo, que él no iba a poder ir, pero que nos viéramos al día siguiente. Subí a mi auto algo nerviosa, le había dado a Katina la dirección de esa fiesta, ahí me encontraría con Hache.

En la fiesta muchos se acercaron a saludarme y hablarme, pero no podía poner atención a lo que me decían, estaba demasiado distraída, me acerqué a la mesa de los refrescos, necesitaba calmar mis nervios. Sentí un escalofrío en mi espalda y cuando me di vuelta lo vi ahí, parado frente a mí. En ese momento sentí que todo se detenía, sentí como mis piernas empezaban a flaquear, finalmente dije –te he echado mucho de menos…- él me miro fijamente, nos abrazamos y todo el ruido de la fiesta se empezó a desvanecer.

Fuimos a un lugar más callado donde poder conversar. Hache seguía algo atónito y casi no hablaba, y yo como cada vez que me pongo nerviosa no podía dejar de hablar. Estuvimos hablando de muchas cosas sin importancia. Luego llegó la hora de irse, le pregunté si lo llevaba a algún lugar, el me miró sonriendo. En mi cabeza empezaron a surgir varias ideas, quería llevarlo lejos de ahí, a un lugar que fuera importante para los dos. Subimos al auto y le pedí que se tapara los ojos. Nos reíamos recordando como hace 3 años era yo la que estaba en la misma situación que él en esos momentos, sentada en su moto con los ojos vendados.

Conduje a través de la carretera sin saber bien hacia donde iba y media inconsciente de lo que hacía, mi mente no respondía en esos momentos, sólo actuaba por inercia. Finalmente habíamos llegado, nos bajamos del auto y empezamos a caminar, me saqué los zapatos y al ir tocando la arena todos mis nervios y mis miedos iban desapareciendo.

Le pedí que abriera sus ojos, y ahí estábamos, en ese lugar en el que tantas veces estuvimos, en ese lugar tan recordado y amado, ese lugar que hace unos años había sido nuestro. Todo empezó a dar vueltas, ya no era consciente de nada, sólo me dejaba llevar, ya nada importaba, lo único importante en ese momento es que estaba ahí con a él. Había esperado tanto tiempo por este momento. Me acerqué a él sin vacilar, y mientras lo hacía volvía a sentir el calor de su cuerpo, volvía a sentir sus labios besando los míos, sus manos en mi cuerpo, su piel, su aroma, no quería soltarlo, lo quería junto a mí, no quería que se alejara nunca más de mi lado.

Todo se me empezó a nublar y a dar vueltas, luego todo terminó. Estábamos ahí los dos, acostados en la arena, y por alguna razón sentía que él ya no estaba ahí, sentía que todo era diferente, sentía que él ya no era el mismo, que yo ya no era la misma y que nada podía hacer…

Caminamos hacia el auto y partimos nuevamente el viaje en silencia hacia la ciudad. De a poco el cielo se cubrió de nubes y comenzó a llover. Cuando llegamos me pidió que lo dejara en una calle que pasamos. Antes de que se bajara le dije –Hache espera…, en un mes me caso- él sólo me miró, y me dijo mientras acariciaba mi cabeza –espero que seas muy feliz- y se bajó del auto.

No sé cuanto rato estuve parada ahí en medio de la calle, Hache ya se había ido. Estaba sola, confundida, las lágrimas empezaron a salir de mis ojos, no podía contenerlas. Cuando logré calmarme un poco encendí el auto y manejé hasta mi casa, sentía un vacío en mi pecho, todo me dolía, solo quería dormir y desaparecer.


No podía dejar de escribir, son casi las 2 de la madrugada, pero tenía que terminar esta parte. Creo que el TEC que me hice en la cabeza la semana pasada ayudó a que lo terminara, espero que les haya gustado y gracias por los review!