Claim: Keith Goodman/Ivan Karelin.
Notas: Sirtuado en un Universo Semi-alterno, donde Ivan no es un héroe.
Rating: T.
Género: Romance/Angst.
Tabla de retos: Fantástica.
Tema: 21. Explorando.


Nathan trata de ignorar el rostro triste de Keith frente a él, con toda la pinta de un animalito indefenso. Le ha pegado fuerte la noticia de la reclusión de Ivan, pero nada puede hacerse y así se lo dice encogiéndose de hombros, tratando de que no se de cuenta de que a él le afecta igual o incluso aún más al ver sus labios caídos y sus ojos llenos de tristeza. La decepción que le ha causado a alguien tan ingenuo como un niño pequeño, lleno de conceptos sobre justicia y libertad difíciles de aplicar en la vida cotidiana.

—Escucha, no todo está perdido, ¿de acuerdo? Pero tienes que ayudarme, querido —ignorando las miradas de las personas en el soleado café en el que se han citado, Nathan coloca sus manos sobre las de Keith, que no ve en ello nada malo. Aunque a veces eso puede ser encantador, también logra exasperar a Nathan en otras ocasiones, cuando comienza a pensar en todas las oportunidades que a su apuesto amigo se le escapan por ser tan distraido.

—¿En qué te puedo ayudar? —sus ojos vuelven a iluminarse ante la perspectiva de tener algo qué hacer y por enésima ocasión Nathan desea en secreto que su amigo tenga algo más en qué ocuparse, algo más que no sea el trabajo, la justicia y su fiel perro John, que mueve la cola alegremente a su lado. Una pareja, una persona con quién compartir, aunque claramente él no es esa persona, ¿pero quién entonces?

—Tenemos que recolectar pruebas sobre la inocencia de Ivan —alejándose súbitamente, Nathan pone sobre la mesa su maletín y comienza a remover los papeles, hasta encontrar el expendiente del caso y las declaraciones que Ivan le ha dado, vagas e inconscisas, pero que pueden guiarlos a algo si saben dónde investigar—. Yo no tengo el tiempo ni los poderes para ir por allí buscando mafiosos, pero tú sí, cariño. ¿Puedes ayudarme con esto?

—¡Claro que sí! —Nathan le enseña el expediente, los datos que Ivan le ha dado.
—Asumiendo que Edward haya estado robando desde hace seis meses, debe de haber pruebas de ello en algún lugar. Fotos o grabaciones de cámaras de seguridad, testigos de sus poderes, etcétera. Aquí —dijo, sacando una copia de los informes policiales—, se detallan los lugares de ataque y las horas de los mismos. Aunque la policía ya lo ha investigado, puede que nosotros tengamos más suerte. Ellos vieron a Edward en las grabaciones, pero lo que queremos probar es que su acompañante, ése rubio tan conveniente, no es Ivan. ¿Puedes hacerlo?

No tiene ni qué preguntárselo, cuando alza los ojos de sus documentos, de un gris desvaído y llenos de letras aburridas, su semblante esperanzado lo recibe, como si fuera un sol brillante alcanzando una nueva vida.

—Me pondré a ello inmediatamente —afirma Keith, estrechando los papeles contra su pecho y con una sonrisa enorme adornando sus labios—. ¡Gracias, Nathan!

—No, gracias a ti, guapo —Nathan le guiña un ojo, contento de no tener qué hacer todo el trabajo sucio. No se espera, sin embargo, que Keith tenga nada más que agregar. En su lugar se pone a guardar nuevamente sus papeles y a tomar un trago de su margarita, refrescantemente fría en ese día tan caluroso. La voz de Keith lo sorprende en medio de un trago y casi hace que comience a toser.

—¿Ivan está bien?

Al mirarlo a los ojos, Nathan se decide. Pues en ellos puede ver algo que Keith no ha demostrado en años, un sentimiento que podría salvarlo de incontables años de soledad y culpa ininterrumpida. Quiere que Ivan sea esa persona para Keith y viceversa, y no dudará —piensa sonriendo maliciosamente— en hacer cualquier cosa para lograrlo.