Declaimer: Naruto y sus personajes no son mi idea propia sino que de Masashi Kishimoto.

(El apellido de Matsuri es inventado. Ten Ten solo contara el capitulo 2. De ahora en más el relator será 3º persona omnisciente)

Capitulo 6: Una salida.

Otro día de arduo trabajo y práctica empezó. Por su lado, los hombres ensayaban giros, piruetas y saltos. Lo esencial que les permitiera lucirse y, además, ejercicios de fuerza para sostener a sus compañeras de baile.

Mientras que en los solitarios y vacios pasillos, una rubia corría con sus zapatos de baile en la mano. Llegó hasta su sala y entro, suspirando agitada. A penas se acercó a la barra, vio a la profesora Etsuko que estaba por regañarla. Pero ella no tenía ganas de oírla.

Tiró su bolso contra la pared y caminó aparentando estar calmada.

-Tranquila, estoy aquí. —dijo, la profesora levantó su brazo a punto de recriminar el horario. Pero ella se le adelantó. -Ya se, ya se. – le dijo frenándola con las manos y siguiendo de largo. Se colocó en su lugar y siguió al resto del grupo.

Luego, vino el momento de las posiciones y los movimientos de coreografía. Y como muestra, la sensei llamó a Matsuri.

-Uno, dos, tres… - dijo poniéndose al lado de la castaña. –Brazos sueltos, que se luzcan. – le acomodó la postura y continuó. – la cabeza inclinada… gira la cadera más libremente... y mete panza. – explicó. -¿Lista Marleene?—

La joven se colocó en el centro de la pista y comenzó a demostrar los pasos de la obra.

-Observen a Marleene. – dijo Etsuko. – Observen como baila, sus brazos, su delicadeza… - explico. Mientras, Temari solo la miraba con unas grandes ganas de vomitar. Le desagradaba esa chica. Y si fuera por ella, le tiraría al suelo en medio de su giro. Sonrió hacia sus adentros imaginando la situación.

Luego, pasaron a las barras, donde practicaron caída y posición de pies.

-Pies juntos. – dijo la profesora mirando una por una. – Caderas adentro señoritas. – caminó hasta quedar junto a Matsuri, otra vez. – mete esas caderas. – dijo acomodándola.

Ahora llegó el momento de ensayar la caminata en relevé. Todas, fueron de una esquina a la otra cinco veces. Después, de a grupos de a tres, practicaron caminata y giro triple. Frente al gran espejo, estaba el director y profesor del grupo masculino.

Las primeras fueron Ten Ten, Marleene y otra chica.

-Excelente niñas. – le siguieron Temari, Hinata y otra joven. –Muy bien, Temari. ¿Notas la diferencia?—le dijo cuando llegó al final del ejercicio.

-Me sigue pareciendo la misma porquería. – contestó y sonrió hacia el profesor de los hombres.

La clase llegó a su fin, por eso las jóvenes estaban sentadas guardando sus medias y zapatos. Cada una con su bolso, tomando agua y sintiendo sus piernas por fin libres de tanto ejercicio.

-De acuerdo niñas, muy bien hecho. – dijo la profesora. Todas comenzaron a levantarse y dirigirse hacia la puerta. –Espera Hinata… -

-¿Sí?—dijo.

-Debieras visitar al nutricionista esta semana. Ella podría darte algunos tips. – le susurro, para que otras no escucharan.

Esa misma tarde, se practicó por primera vez la parte de las parejas. Ten Ten, le tocó con Lee. Temari, con Sergei. Hinata, con un chico llamado Jessy. Matsuri, bailó con otro joven llamado Ryu.

-Basta, basta. – dijo el profesor parando el baile. – les hiso frenar y usó a Temari como ayudante. –Necesito ver la química del baile. Las chicas deben sentirse como cuando ven llegar a su novio. ¡Hola! – gritó. –Y los hombres, deben postrarse ante su dama y decirles: soy tu esclavo. – se paró y dio la continuidad.

Los hombres realizaron su parte. Y las mujeres esperaban tratando de aguantar la risa.

-Soy tu esclavo. – dijo Sergei, divertido.

-Te creería mas si no te agacharas como idiota y me dijeras la misma mierda que el profesor. – le contestó bajo, por las dudas.

-No queremos escuchar quejas ni maltratos, señorita Sabaku. Si esta incomoda es libre de retirarse. –anunció el profesor quien, ciertamente, escuchó lo que Temari dijo. –Pero tiene razón, en la parte de la reverencia. – aclaró hacia Sergei.

Siguió hasta donde estaban Ten Ten y Lee, quienes parecían trabajar excelentemente juntos. El profesor los felicitó por ellos. En la tarde-noche Ten Ten, fue corregida varias veces en la postura de pies. Le dolía el movimiento lento que la profesora le obligaba hacer. S mordía los labios para no gemir.

Esa noche, antes de las nueve, se quedó practicando hasta que sus piernas no daban más y sus dedos y tobillos comenzaron a sangrar por el roce de la tela.

A la mañana siguiente, la clase fue muy tensa. Temari, de nuevo contestó a la profesora por gritarle a Matsuri. Parecía tan irritada cuando sus amigas eran tratadas así, y los nervios le salan a flote. Y como en las primeras clases, terminó saliendo del salón al patio de la entrada. Donde se fumó un cigarrillo, para relajarse.

Mientras tanto, en las afueras de la oficina de la directora y el director de ballet, Ten Ten esperaba a que sea llamada. Etsuko le había pedido que la vea esa tarde. Cuando entró, se sintió muy nerviosa y presionada. Esto no sería para nada bueno.

-Se que esta semana no he sido yo misma. Es que… he estado durmiendo poco. Y estoy cansada. –

-No es solo el mal dormir, Ten Ten. Te veo tres veces a la semana. – dijo la profesora. –No estás mejorando mucho. –

-Pedo hacerlo mejor. – insistió.

-Oh, no hace falta. – interrumpió el profesor del grupo masculino. –El que te esfuerces, no creo que sirva de mucho. – dijo. Ella solo lo miraba asombrada. –Todos los años, tenemos estupendos bailarines. Grandes personajes que entrena esta escuela pero que algunos, simplemente… no lo logran. – dijo. –no tienes el físico indicado, pero eres muy bonita. – trató de suavizar el ambiente el hombre. –Tan solo… no tienes el tipo de cuerpo correcto.-

-Lo mismo le dijeron a Marco Fauntaine, y mire quien es hoy. – contestó, con los ojos brillándoles por el agua que comenzaba a acumularse en ellos.

-Marco tal vez tenía sus bajas, pero era alto. Y lo compensaba con la velocidad. – contradijo. –La obra de fin de año, es una presentación para tres mil personas, las cuales un tercio, son dueños de empresas de baile buscando a su bailarina ideal. Es una audición. – explicó. –Pero no puedo ponerte si bailas así. –

-No entiendo… ¿Me está hachando? – pregunta mientras una lagrima rueda por su mejilla.

-No. – dijo, confundiendo mas a Ten Ten. – solo quería agradecerte sinceramente. Este es tu lugar ideal. – le sonríe, aliviándole el dolor y el miedo.

-Que tipo tétrico. –opinó Temari.

-Si, pero fue muy dulce. – dijo Ten Ten.

-Ser dulce significa decir cosas lindas. No darte vueltas la cabeza con estupideces cursis. – dijo. –Además, no fue muy suave al hablarte así, mira como te pusiste. –

-¿Qué si tiene razón?—dijo su tercer compañera de cuarto.

-¿Qué?—dijeron ambas.

-Seamos honestas, no eres como las demás chicas de aquí. Tu técnica, está lejos de ser original… -

-Hey, zorra barata, hay algo más que solo pasos y una técnica perfecta. –

-Trata de bailar el lago de los cisnes, rubia…-contestó Marleene.

-Oh, no puedo creer que este oyendo esto. –bufó Temari.

-Escúchame, eres muy inteligente. Si te vas ahora podrías entrar a una gran facultad. –

-No quiero una gran facultad, yo quiero bailar. – Contestó d manera obvia Ten Ten. Por algo estaba allí, ¿Verdad?

-Si. – suspiró la otra chica. – yo también. –

-¡Dios! ¿Acaso fuiste a una escuela de perras o qué?—le gritó Temari, ya harta de tanto drama.

-Yo trato de ser honesta, en mi opinión eso es lo que los amigos hacen. Decirse la verdad. –dijo "ofendida".

-Y creo que eso explica porque tienes tantos amigos. – Ironizó la rubia. La morocha le miró con odio y, tomando su libro dijo

-Si alguien me busca, estaré en la biblioteca. —luego salió del cuarto.

-Si, claro. Como si alguien quisiera… - susurró. –Honestamente, en partes de técnica eres algo mala. ¡Pero la gente sabe lo que viene a buscar! – le anima. – Y el día que adicionaste, lo vieron. –

-Si, lo sé. El problema radica en que no tengo el cuerpo ideal. – dijo, bajando su mirada.

En ese momento, entra Matsuri. Las estuvo buscando por un rato, pero Ten Ten aprovechó ese momento para largarse.

-¿Qué sucedió?—peguntó la castaña.

-¿La verdad? Ni idea. Aquí lo único que saben hacer es exprimirte el cerebro. –

-Parecía muy tena… -

-¡Listo, estoy harta! Me largo. – dijo la rubia.

-¿Qué? ¿Por qué?—

-Porque lo único que hacemos aquí es tener clase. Es hora de salir y divertirse. – anunció sonriendo.

Ten Ten corrió la puerta, y una brisa fresca le relajó el rostro. Se sentía muy mal, era obvio que su gran pecho le sería inútil para bailar. Tan solo era cuestión de tiempo…

-¡Hey! ¡Ten Ten!—le llamó una voz conocida. Se volteó y vio a Sakura sentada en el cantero. Saltó hacia el piso y caminó hasta estar frente a la castaña.

-Sakura, que sorpresa. ¿Qué te trae por aquí?—

-Hoy en la noche saldremos a jugar bolos con unos amigos. Y venia a preguntarte si quieres venir. –comentó sonriendo.

-Bueno… tenemos clases muy temprano, además de que son muy duras… - trató d excusarse.

-Oh, vamos. – insistió Sakura. –Habrá un par de chicos guapos. Y Neji está incluido. – le susurró, codeándole le costado del cuerpo. Ten Ten se ruborizó pero respondió.

-¿Me estas sobornando? – preguntó. La peli rosa asintió, riendo. Ella suspiró. –Está bien. –

-¡Sí! Y trae a Hinata también. Así no te sentirás tan sola. – Ten Ten sonrió, pero luego una duda saltó a su cabeza. ¿Cómo había llegado Sakura allí? El día no ameritaba venir caminando.

-Sakura… ¿Cómo llegaste hasta aquí?—

-Ah, me trajo Neji. –contestó. En ese momento, la castaña sintió un revoltijo de emociones en su estomago. El estaba aquí. Pero ¿Dónde? –Está allí, apoyado contra la pared, en la sombra. –dijo Sakura como si le hubiese leído los pensamientos.

Ten Ten giró su rostro y lo vio. Estaba en una pose bastante atractiva, tuvo que admitir. Pero lo que le sorprendió, era que él la estaba viendo. Le tenía la mirada fija en ella, desde hace no sabe cuánto. Y eso le produjo un escalofrío.

-Iré a saludar a Hinata. Ahora vuelvo. – dijo. -¡Neji! – le gritó. Pasaré a saludar a Hinata, ya vuelvo. – la castaña le miró y notó como asentía. Luego, vio a Sakura internarse en la escuela de baile. Sonrió, un poco divertida por la personalidad de la chica.

Luego la curiosidad le saltó, y decidió voltearse a verlo. Pero él ya n estaba en la pared, no. estaba detrás de ella, mirándola le arriba abajo y viceversa. Como si la estuviera examinando.

-¿Qué?—pregunta, tratando de no sonar ruda.

-¿Sakura te invitó a los bolos verdad?—fue al grano.

-Si. ¿Y?—dijo. El Hyugga negó con la cabeza como diciendo, "No, por nada." –Entonces… -Trató de hablar ella. -¿A qué hora debemos ir?—

-¿Debemos?—dijo enarcando una ceja.

-Es que iré con Hinata, de seguro. – se explicó.

-8:30. – contesta. Se quedaron unos minutos en silencio. Ella, observando la entrada esperando a Sakura. Él, trataba de tranquilizarse. Últimamente se estaba cuestionando esos sueños extraños con una castaña, vestida de blanco como el cisne, lo miraba y lloraba.

El rostro, no se divisaba muy bien. Por eso, la persona seguía incógnita. Pero comenzaba a pensar, que los seguidos y peculiares encuentros con esta joven llamada Ten Ten (Pues así decía Sakura que se llamaba.), tendrían algo que ver.

No se había dado cuanta, pero mientras vagaba en sus pensamientos, se le había quedado mirando. Ella, sin embargo, trató de no notarlo. Evitó que su rostro sea expuesto ante él, ya que estaba muy rojo.

Finalmente, Sakura sale del edificio.

-Listo. – dijo. - Me alegro de verte, y nos vemos esta noche. – saludó Sakura.

-Adiós. – dijo abrazándola. Cuando la soltó estaba a punto de hacer lo mismo con Neji, pero se detuvo y ofreció su mano. –Hasta luego. – dijo. Él, dubitativo, terminó por tomarla.

Ten Ten, no estaba muy segura pero había sentido un ligero apretón de parte del Hyugga, cuando sus manos se tocaron. Ella, por su parte, tuvo un fuerte galopeo del corazón, el cual aun no sabía cómo explicar.

En la noche, había ya unas parejas que salieron a tener su propia fiesta. Temari, Matsuri, Lee y Sergei, estaban en un boliche español. Tomado tragos y bailando. Habían estado en movimiento durante unas dos horas, los pies les dolían así que Lee se encargó de traer varios tragos. Bastantes, para ser francos.

Sergei, en seguida desapareció, estaba parado entre dos latinas. Tratando de ver si podía ligarse algo. Pero de tan tomado que estaba, se le había olvidado su novia.

Las chicas, se sacaron los zapatos. Temari se sobaba el pie, tratando de aliviar el dolor. Pero tenía la mente en otro lado, ya que había un pelinegro entre toda la multitud, que no había parada de verla. Así como ella a él. Pero de todas formas, le molestaba el hecho de que sea tan poco disimulado. Este muchacho, morocho de coleta, de tez casi tostada, figura torneada e imagen de cansancio, había atrapado a la rubia en el momento que chocaron miradas.

Matsuri, mientras tanto, miraba fascinada como algunas personas bailaban. Los movimientos, los roces, la soltura. Sentía que la música la estaba llamando. Inconscientemente, su cuerpo se estaba balanceando de un lado a otro, conforme el ritmo de la melodía.

-¿Quieres bailar, pequeña Matsuri?—preguntó Lee.

-Oh, no sé. Es que… nunca baile salsa. –

-Es sencillo. Venga. – dijo tomándola de la mano. Se colocaron en medio de la pista, y fue cuando la música cambió. Temari, para verlos mejor, se colocó cerca de la barra. Miraba con una sonrisa a su amiga bailar, pero unos golpes en su hombro le hicieron voltearse.

-¿Quieres bailar?—preguntó el muchacho que la había estado viendo. Ella, normalmente habría rechazado la oferta, pero esos ojos negros, como pozos profundos le atraían mucho. Sin tener conciencia de ello, tomó su mano y se dejó llevar. -¿Conoces el baile?—

-Por supuesto ¿Qué crees?—

-¡Temari, ven! – le llamó Matsuri sobre los hombro de Lee. Le hacía señales para que se acercara.

-¿Crees que eso es salsa? – les dijo desafiante. –Mostrémosle como se baila. – le dijo al castaño. Se posicionó frente a él y comenzaron a bailar.

De repente, Sergei aparece para bailar. Pero no era ni una mujer, ni una jovencita. Era una señora, de unos casi cincuenta. Que parecía venir a ese lugar desde hace años. Una veterana del baile, por así decirlo.

Mientras tanto, en la casa de Hinata, Ten Ten esperaba a que fueran a ser recogidas para ir al bowling con Sakura y los demás. Ambas vestían jeans. Solo que el de Hinata era blanco, mientras que el de la castaña era negro. Usaban borceguís y chalecos bien abrigados, por el frio.

Una bocina sonó afuera. Y Hinata notó que habían llegado por ellas.

-Ya está aquí. – le informó. Tomaron ambas sus bolsos y salieron a la entrada. Pero grande fue la sorpresa para Ten Ten que no era un remisero, quien las iba a transportar, sino el querido primo Hyugga de su amiga. Neji. –Buenas noches, Neji niisan. – el joven no contestó, solo asintió.

-Buenas noches, Neji. – saludó ella, llamándolo por primera vez por su nombre. Él notó el cambio, y la miró fijo. Minuciosamente, casi como estudiándola.

-Llegaremos tarde, mejor vallamos yendo. – comentó ella, algo nerviosa por la forma en que era observada. Hinata se sentó delante, al lado de Neji. Ten Ten, prefirió atrás, por que así podría ver por la ventana. Le gustaba mirar como corría el paisaje mientras viajaba.

El Hyugga, se sentía un tanto incomodo en el auto. La presencia de esa joven, le alteraba la tranquilidad. Además, tampoco podía explicarse, el por qué miraba por el espejo retrovisor cada cinco minutos.

Al llegar al lugar, Ten Ten, se quedó fascinada. Nunca en su vida había visitado un Bowling, y la atmosfera le hacía sentirse emocionada y extasiada. En una de las mesas de juego, estaban sentados cuatro jóvenes. Pudo reconocer a uno, Sakura. A ambos lados tenia a un rubio de cara zorruna. A un apuesto azabache, que miraba distraídamente la pista de juego. Y a otro peli negro, de tez sumamente pálida, pero siempre sonriente.

-Ten Ten, Hinata, Neji. – llamó Sakura.

-Hola, ya llegamos. – dijo la castaña. –Un gusto, soy Ten Ten. – dijo estrechando manos con todos.

-Ten Ten, ellos son Naruto. – dijo Sakura señalando uno por uno. – Sai. Y Sasuke. – todos tomaron asiento. Hinata se puso al lado de Naruto, a su lado se sentó Neji. Dejando como último lugar, a Ten Ten quien se sentó al lado del Hyugga.

-Bueno, ¿Quién empieza?—Preguntó Naruto.

-Dobe, aun no hicimos los equipos. – dijo Sasuke.

-Ya lo sé, Teme. – contesta molesto. –Ten Ten ¿Sabes jugar?—preguntó.

-No. – dijo algo apenada. –Nunca lo había visto el Bowling. –

-Bueno, eso facilita la elección. – Dijo Sakura. –Yo los pondré. Naruto, Hinata y Sasuke. Contra Neji, Sai, Ten Ten y yo. – estableció en la maquina. -¿Todos de acuerdo?—Quizá nadie lo notó, a uno al menos i. pero Sakura, se había puesto en un equipo diferente al del azabache, para poder pasar la noche tranquila. Sin que sea maltratada o tachada como molesta.

El azabache, en cambio, se sintió algo sorprendido que ella haya optado un equipo diferente. ¿Se habría cansado de él? Si era así, mejor.

-Bien, Naruto tu empiezas. – dijo Sakura. El rubio se paró y buscó su bola. La colocó frente a sus ojos, y, mirando los bolos la arrojó. Tiro ocho de diez, dejando una en cada esquina.

-¡Sí!—festejó. Hinata le aplaudió alegre. Sasuke, solo miraba el tablero. Pero sus ojos, pocas veces, se desviaban hacia la figura de la peli rosa quien hablaba simpáticamente con la chica nueva. Le siguió Neji, quien hiso chusa. Al igual que Sasuke. Llegó el turno de Hinata, quien derribó nueve de diez. Y terminó haciendo media chusa.

Ahora le tocaba a Ten Ten. Se sentía muy nerviosa, porque todos parecían ser buenos en eso.

-¡Miren la hora! Iré a pedir las pizzas. – dijo Sakura saliendo del juego. Le acompañó Naruto, quien fue seguido por vista por Hinata. Ten Ten, estaba paralizada en su asiento, no sabía qué hacer.

-Te toca. – dijo la voz de Neji a su espalda.

-Es que… aun no comprendo la metodología del juego. – se excusó. Lo vio suspirar, y frunció el seño. Estaba por reclamar su desprecio, cuando la tomó por la muñeca y la llevó al borde de la pista.

-Ten. – le dio la bola. Ella la sintió pesada al sostenerla. – Acomoda los dedos en estas tres aberturas. – le indicó. Ella asintió y buscó el lugar. Cuando tuvo tenida bien fuerte la bola, la contuvo con una mano. –Ahora, mira los bolos. La pelota se desliza por esta rampa, solo arrójala para que deslice y trata de derribarlos. Trata de poner la fuerza justa, esa es la clave. –dijo. No se volvió a su lugar, pero se hiso a un lado.

-Aja. – dijo. –Lo intentaré. – "Fuerza justa." Pensó. Se colocó la bola entre sus ojos la tiró. La vio deslizarse hacia la derecha, se estaba encaminando al canal. "No, no. muévete. Muévete." Pero fue inútil, la bola entró en el canal, y desapareció. –Lo siento. – dijo avergonzada, pues les había hecho perder puntos.

-No hay problema, aun te queda otro tiro. –dijo Neji. Ella se alegró, y decidió hacerlo esta vez bien. Volvió a tomar la bola y la arrojó. Se deslizó otra vez hacia un costado, pero regresó al medio para terminar en un perfecto nueve de diez.

-¡Ah, lo hice! – giró feliz. Debido a eso, saltó y abrazó a Neji, como método de festejo. Aunque lo notó enseguida, disimuló yendo a festejar con Hinata. Y su amiga le devolvía la alegría felicitándola. El Hyugga, se quedó parado, mirando a la nada. Con un raro hormigueo en su interior.

Pero lo más extraño de todo, era que el abrazo le gustó.

Minutos después, llegaron Sakura y Naruto, con la comida y algunas cervezas. Ya eran las diez y media. Todos estaban con hambre. La cena estuvo divertida, entre las peleas de Sasuke y el rubio Uzumaki. Ten Ten, también había estado observándolos a todos. Notaba las miradas y sonrojos de Hinata cundo Naruto le hablaba. Las miradas alternas entre Sakura y Sasuke.

Naruto estaba contando un chiste.

"-Un hippie se sube a un autobús y se sienta detrás de una monja y le dice:
- Quiero hacer el amor con usted.

Por lo que la monja le dice:
- Yo soy monja y no puedo hacer el amor con nadie.

Poco después la monja se bajó del camión. El chofer le dijo al hippie:
- Yo sé cómo puedes hacerle el amor a la monja
….

Y el hippie le contestó:
- ¿Cómo?

El chofer le contesta, que cada martes la monja va al cementerio a media noche a rezar y que una buena idea sería que él se pusiera una túnica y algo de polvo blanco en la cara que así ella creyera que es Dios… ¡no podía fallar!

El siguiente martes el hippie hizo lo que el chofer sugirió y esperó a la monja en el cementerio. La monja apareció y se hincó a rezar. En eso el hippie se para al frente de la monja y le dice:
- Yo contesto a tus rezos pero primero tienes que hacer el amor conmigo.

La monja se sorprendió al ver a Dios al frente y dijo que estaba bien pero que tenía que ser por detrás ya que quería mantener su virginidad.

La monja se subió el vestido y el hippie le hizo el amor por detrás. Cuando terminó, se quitó la túnica y gritó:
- Jajajajajajaja…..soy yooooo, el hippie!

Entonces la monja se quito el vestido y grito:
- Jajajajajajaja….soy yooooo, el chofer!"·

Todos rieron, ante el chiste. Si tal vez era algo exagerado, pero gracioso de todos modos. Ten Ten también rio, y miró directo a su plato donde aun yacia el trozo de pizza que le habían servido. Y su vaso de cerveza estaba intacto. Con dedos algo temblorosos, tomó la comida y le dio un mordisco. Saboreándola, pero sintiendo una molestia en su interior.

Volviendo al boliche, muchos parecían estar pasándola genial. En esos momentos un lento estaba siendo reproducido. Matsuri tenía mucha vergüenza para bailarlo, así que se quedó sentada. Lee y Sergei no estaban del todo bien para bailar, o del todo sobrios.

La única que seguía bailando, era Temari. Con el mismo morocho del principio. Tenían las frentes juntas, ambos con los ojos cerrados. Él la agarraba de la cintura, pegándola más a su cuerpo. Ella, se sostenía de su cuello, dejándose abrazar.

-¿Cómo te llamas?—preguntó él, haciéndola apoyar su cabeza en su pecho. Así él podría apoyar su barbilla sobre su rubia cabeza.

-Temari. Sabaku No Temari. – contestó casi en susurro. -¿Y tú?—

-Shikamaru. Nara Shikamaru. –

Hola! Aquí les dejo el capi 6. Espero que lo hayan disfrutado, a mi me gusto mucho.

Nos estamos leyendo pronto lectores/as! Adiós!