Alison se encontraba sentada en su cama abrazando sus rodillas, pensando en que ocurriría el lunes en la escuela cuando viera nuevamente a los otros miembros del club, le preocupaba especialmente que haría Andy.

Seguramente me ignorará. – pensaba – Pero aún me queda Brian… y tal vez Bender.

Escuchó sonar el teléfono en la planta baja pero no le importó- nunca la llamaba nadie, entonces recordó que estaba sola en casa, así que decidió contestar.

Alo.

Buenas noches, ¿se encuentra Alison? –la joven quedó paralizada, o su mente le estaba jugando una mala pasada o esa era la voz de…

¿Andy? ¿Eres tú?

Si… hola.

Hola… ¿Cómo conseguiste mi número?

Pues… llamé a todos los Reynolds de la guía… son varios ¿sabías?

Si, pero no les agradan mis padres, por eso no nos visitan.

Viéndolo así, deben haber varios Clark en la ciudad que no conozco.

Atleta, no llamaste solo para hablar del desastre que son nuestras familias ¿cierto?

Realmente… no.

Lo imaginé… seamos prácticos, dejaré tu sudadera y tu parche en tu casillero… no te preocupes nadie me verá.

¿Alison qué estás diciendo? No deseo que me regreses mis cosas.

¿Entonces?

Bueno… veras… yo me preguntaba si podíamos vernos un rato.

¿Sería algo así como… una cita?

Pues si… sé que es algo tarde, pero ten en cuenta que me costó mucho trabajo ubicarte… ¿qué dices?

Me encantaría.

¡Grandioso! Pasaré por ti en media hora… dame tu dirección.

¿Tienes donde anotar? – Andy sonrió.