La calma después de la tormenta

-"nunca me detuve realmente a pensar ¿Cómo sería enamorarse y perder?"

Entraste en mis sueños

-preciosa hay dos cosas que no están en mis planes por ahora, no planeo enamorarme y mucho menos morir- dijo Haruka mientras abría la puerta del café para partir con la chica-

Le dio un casco a la chica, después subió ella a la motocicleta, prendió el motor y aceleró a todo, lo cual hizo que la chica se sujetara con fuerza a su pecho y Haruka hizo una sonrisa ladina pero no pudo ser vista, llegaron a la casa de la chica, la chica bajo de la motocicleta y se quitó el casco sacudiendo su larga cabellera rubia, Haruka se quitó el casco manteniéndolo bajo su brazo y sin bajarse de la motocicleta; la miró de pies a cabeza, y sonrió, realmente era atractiva pero…

-bueno me tengo que ir preciosa.-dijo la rubia con ese toque de galantería propio de ella-

-dime ¿te volveré a ver?-preguntó nerviosa la chica-

-siempre hay un espacio en la agenda del gran Haruka Tenoh-dijo mientras se ponía su casco y aceleraba-

-espero tu llamada- le gritó la chica corriendo el riesgo de que esta no escuchara-

Haruka aceleraba indiscriminadamente por los tuéneles de luz tenue en las carreteras, finalmente llegó al bar donde Alexis, la chica que atendía la barra del bar la había invitado por ser cliente frecuente, además de que la chica sabia a la perfección que Haruka era mujer sin embargo le atraía bastante a la pelirroja, en el pasado ya habían tenido un par de encuentros pero nada en serio, Haruka llegó al lugar, para ser las 10 de la noche ya estaba lleno, el olor a cigarro y las luces conjugadas con la oscuridad ya comenzaban a ambientar, Alexis salió de la barra, se impulsó con la punta de sus pies rodeando el cuello de la rubia besándola con fuerza entre pequeños mordisquitos, a Haruka no le desconcertaban ese tipo de recibimientos por parte de la pelirroja de cabellera abundante y rizada, así que solo aprovechaba y se dejaba consentir, la rubia rodeó su cintura y acercándola más, hasta que se separaron casi sin respiración, la pelirroja le miró provocativa y volvió a la barra, mientras Haruka se sentaba en un banco.

-¿Qué le sirvo al gran Tenoh?-dijo con una risita picara-

-1 wiski, hermosa-le dijo devolviéndole la sonrisa más una mirada coqueta y peligrosa típica de sus coqueteos, lo cual aun provocaba que Alexis se sonrojara-

-creí que no vendrías, hace ya tiempo que no te veía por acá-le dijo la pelirroja, poniéndole enfrente el vaso-

-he estado ocupado ya sabes lo de siempre…-dijo mirando su vaso-

-fiestas, chicas y fiestas-rió disimuladamente poniendo su mano en la mejilla de Haruka- pobre de ti-dijo sarcásticamente.

Haruka sonrió y de un tirón se terminó el vaso, una chica se acercó a Haruka, una rubia con una mini falda que casi no dejaba nada a la imaginación.

-¿bailas conmigo guapo?-Haruka miró a Alexis-

-ve "guapo", ve a sufrir-dijo sarcástica-

-no te he pedido permiso-dijo Haruka de la misma manera siguiéndole el juego y riendo-

-no sabe en que trampa ha caído esa niña- decía mientras miraba a la rubia alejarse con la chica tomada de la mano-

Después de varios tragos y bailes provocativos, ahí estaba el gran Haruka Tenou en una esquina del antro, alejada de la pista de baile, la palma de su mano apoyada totalmente en la pared, y con su brazo le impedía a la chica el paso, con su mano acarició su mejilla.

-eres muy hermosa ¿sabes?-le decía mientras la chica se sonrojaba más y más con la situación, apuntaba en los ojos de la chica su mirada seductora, y se acercaba cada vez más a sus labios, cuando el DJ de nuevo lanzó humo en la pista, entonces la rubia le dio un beso a media boca.

-te llevaré a tu casa, ya es tarde y has estado toda la noche conmigo-le dijo la rubia a la chica dándole la espalda dirigiéndose a la puerta de salida-

Subieron a la motocicleta y Haruka aceleró al máximo, la chica se sujetó con fuerza lo cual a la rubia le encantaba, llegaron a su casa, y ella bajó, Haruka se quitó el casco.

-nos vemos pronto preciosa-le dijo Haruka poniéndose de nuevo el casco partiendo a toda velocidad-

-¡Katya!, mi nombre es Katya-gritó y Haruka levantó la mano en señal de despedida mientras conducía y se alejaba cada vez más-

Llegó al edificio, estacionó su motocicleta y llegó a su piso, entró a su casa aventando la llaves al sofá dejándose caer en él pesadamente después, se levantó y tomó una botella de vino de su mini bar, se sentó en el sofá y el sueño le venció con la botella en la mano y una colilla de cigarro en la otra, se sacó un zapato y al otro apenas y le desamarró los cordones, se había abierto el saco y la camisa de botones a la mitad.

Entre sueños veía una sirena emerger del agua, y ella, ella era solo una espectadora de la situación, se miraba así misma corriendo en su motocicleta bajo una gran tormenta a la orilla del mar, llevaba una playera negra manga larga bajo un saco café con el cuello desarreglado, unos jeans azules, zapatos cafés con suela de hule y su casco, tronaba y relampagueaba, el agua salpicaba descomunalmente, por la velocidad a la que corría, entonces un tráiler venia enfrente de ella sin duda se impactaría.

-¡esquívalo Tenoh! ¡Esquívalo imbécil!- como espectadora desde una colina le gritaba, estaba nublado aun era de tarde, inmensos nubarrones negros cubrían el cielo grisáceo- ¿estas ciega? ¡Evítalo!-gritaba con más fuerza-

Entonces por uno de los efectos de su propio sueño-pesadilla logró ver de cerca sus ojos, tenían grandes ojeras y lagrimas.

-¡Haruka Tenoh no llora esquiva el tráiler!-grito de nuevo

Entonces se impactó contra éste, miró la moto aun encendida salir del camino y su cuerpo volar por los aires despojándose del casco, pasando por encima de las rocas llegando hasta el mar, ella quería correr para auxiliarse así misma, pero era como si sus pies estuviesen pegados al suelo, su cuerpo fue jalado por la marea, de pronto todo se oscureció, ahora abría los ojos con mucha dificultad esta vez ella estaba en su cuerpo ya no como espectadora, cada dolor cada suceso lo podía sentir tan real, solo deseaba despertar, no sentía sus piernas y entonces una sirena de cabellos aguamarina y ojos profundamente azules apareció frente a ella, le rodeó con sus brazos y la llevó a las profundidades, curando todas sus heridas con mucho cariño, podía ver como su sangre se diluía con el agua, pero cada vez que la sirena tocaba sus heridas estas sanaban.

-¿Quién eres hermosa sirena?- le decía aun convaleciente-

La sirena sonreía tiernamente encogiendo sus ojos.

-veo que ya estas mejor- le dijo acercándose lentamente hacia sus labios-

-¿Qué haces?- le preguntaba más que con miedo extrañada-

-no hay comida para mortales aquí abajo ¿sabes? Y tu necesitas vivir y reponer fuerzas, y así como me encargué de tus heridas me encargaré de tu sobrevivencia- le respondió sin perder de vista su objetivo-

-soy una chica ¿sabias?

-si…-le respondió la sirena mientras sonreía tiernamente-no me importa

Entonces se fundieron en un beso, poco a poco la sirena le despojaba de su ropa ahora andrajosa, cada dolor cada rasguño y herida desaparecía, pero aun estaba débil, podía sentir esos húmedos pero apasionados besos, ahora recobraba la vista, podía ver todo más claro, la luz que hacia que el agua se viera transparentemente azul, su piel cada vez más sensible, cada rose y cada caricia era mágica y más real que nunca, convalecía menos, pero aun debía permanecer ahí y era lo que menos deseaba, irse, la sirena le miraba y jugaba con sus cabellos rubios que cubrían su frente.

-gracias… me has devuelto la vida.

-no es nada Haruka-

-¿Cómo es que sabes mi nombre?

-yo se todo de ti-

Y la sirena se acercaba para besarle y entonces una oscuridad empezaba a salpicar sus sueños opacando todo lo que miraba, esa hermosa mirada y esos labios rojo carmín.

-¿Cuál es tu nombre?, ¡no me quiero ir me quiero quedar aquí para siempre contigo, no sé lo que es amar, nunca me han dicho te amo!- le gritaba, pero ya era demasiado tarde la oscuridad la absorbía y un eco resonaba en sus oídos gritándole con fuerza una voz lenta profunda grabe e intensa (despierta Haruka, Haruka Tenoh, esta es tu realidad, estas sola)

-¡sirena sálvame!-le gritaba

Y entonces escuchaba voces ("Haruka Tenoh no llora", "no planeo enamorarme ni morir", "yo se todo de ti") entonces se perdía en la oscuridad con los brazos extendidos hacia la lejana luz azulada del mar, sintiendo aun en sus brazos la calidez familiar que le brindó la sirena en su agonía.

Entonces abrió los ojos despertándose y recuperó la postura de súbito.

-set… ¿Setsuna?

-parece que no te iba muy bien en tus sueños- dijo la alta mujer, peliverde y morena-

Haruka se echó hacia atrás cayendo en el respaldo del sofá beige, dejando caer sus manos perezosamente sobre su rostro frotando sus ojos.

-que… ¿Qué dije?

-Haruka Tenoh no llora… y montón de balbuceos, hasta en tus sueños persistes con tu orgullo-

La rubia sonrió y se estiró aun sentada en el sofá.

-¿porque estas aquí?-le preguntó sosteniendo su cabeza entre sus manos-

-pues me llamo la directora y ¿Cómo se te ocurre faltar el primer día de clases? ¡Eh!

-no grites, tómalo con calma Setsuna… me duele la cabeza-dijo apretando esta vez sus ojos-

-ya veo, fuiste a tu cita, a la fiesta pero la continuaste aquí en tu casa-dijo apuntando a la botella- un día de estos te vas a morir quemada-le dijo tomando la colilla de cigarrillo entre sus dedos- eres un desastre, dime ¿Cuándo te vas a componer? Es más ¿Cuándo te descarriaste?

-ya… no me sermonees por favor…-le dijo aun sentada con la cabeza recostada y los ojos cerrados-

-solo mírate ¿Qué diría tu madre? Cuando llegaste a Tokio me pidió que te vigilara y me hiciera cargo de ciertas cosas que aun no eres capaz de manejar pues tu independencia de ellos no fue total, además…

-ya Setsuna, calma… no me descarrié si los dejé es porque después de tanto aun les cuesta aceptarme como soy, yo soy un espíritu libre, con alas y vuelo a donde quiera no me ato a nadie, no necesito a nadie a mi nadie me caza-dijo la rubia como siempre solía decir pero esta vez en su mirada había algo extraño, que Setsuna no tardó en notar.

-tienes que darles tiempo… a tus padres, dales tiempo-dijo saliendo del tema-

-pero las peleas me quitan la paciencia lo cual me resta vida-rió sarcásticamente- además eso te lo pidió mi madre y… dime… ¿Quién es tu amiga?

-tu…-respondió la morena con un tono de saber ya por donde iba la rubia-

-¿Quién te defendió de aquel chico, le dio celos a tu exnovio y fingió ser tu cita?- le dijo la rubia con una mano en la frente y un ojo abierto para ver de reojo los gestos de la morena al mismo tiempo que subía los pies en la mesita rectangular y de vidrio negro que estaba en el centro-

-esta bien, esta bien… no le diré a tu madre-dijo mientras aventaba unos libros en el regazo de su amiga-

-¡hey! Oye... ¿Qué es esto?

-tu tarea después no quiero saber de que tampoco cumplas con ello-dijo mientras le daba la espalda para abrir las cortinas, para que entrara la luz-

-hey, no hagas eso, me quemo-dijo mientras ponía su antebrazo sobre sus ojos-

-no Haruka vampire-respondió riéndose y caminando hacia la cocina-¡no hay nada en el refrigerador!-le grito desde la cocina, se podía escuchar cuando cerró la puerta de este-

-lo sé-respondió Haruka- vamos te invito a comer-

Setsuna salió de la cocina a la sala y vio como la rubia de nuevo estaba vestida, cepillándose el cabello, dejando el cepillo en la mesa que estaba a la par de la puerta en donde ponía sus llaves, tomó las llaves de su deportivo amarillo y sus gafas de sol, abrió la puerta y extendió la mano cediéndole el paso a Setsuna.

-gracias caballero-le dijo en tono de burla- dime ¿Qué hiciste realmente con el dinero de los víveres?, sé que no es cuestión de preocuparse porque despilfarres el dinero, pero…

-este… este… yo…- se mostro nerviosa la rubia, apoyando su mano en su nuca mientras bajaban por el ascensor-

Al llegar a la puerta notó que el portero del edificio era nuevo y al pasar de largo pudo escuchar lo que este cuchicheaba con una señora.

-así es señora Yamato toda la semana ha traído chicas diferentes, ayer vino solo y ahora se va con ella- Setsuna logró escuchar eso y de reojo observó el gesto de la señora, subieron al auto y partieron.

-el portero del edificio es un idiota-dijo Haruka-

-¿eh? –Respondió Setsuna saliendo de sus pensamientos-

-si, el imbécil no se ha dado cuenta de que soy mujer-

-pues si no te conociera no lo sabría, es difícil diferenciar, y será un tonto pero ya sé donde quedó el dinero de los víveres-

-Setsuna…- replico Haruka-

-esta bien ya… ya entendí.

Llegaron al restaurant y se sentaron frente a frente en los sillones divididos por la mesita, ordenaron y Setsuna la miró como se perdía en su taza de café.

-¿Quién es la hermosa sirena?-le dijo Setsuna-

Como Haruka pensaba en eso fue más fácil para la morena hacer que esta se dejara llevar hablando del tema, pues como aun no terminaba de graduarse como psiquiatra le faltaba practica, pero si algo había aprendido con Haruka que era su amiga de años, era sacarle la verdad, más cuando la hallaba dubitativa.

La rubia permaneció seria se quitó las gafas y apretó los ojos abriéndolos nuevamente con dificultad.

-no lo sé, es hermosa, pero solo fue un sueño solo un simple sueño, pero hermoso- dijo la rubia sin despegar la mirada de su taza de café-

Para que la rubia dijera algo así ya era un avance, nunca exteriorizaba muy bien sus sentimientos tanto que cuando eran pequeñas y en ocasiones esta llegó a ser cruel, Setsuna creyó que no los tenía, pero después de 3 años de estudios universitarios, entendió la gran muralla china que su amiga había construido en su interior. Y antes de que la rubia se percatara de lo que había dicho respondiendo a su pregunta, desvió el tema.

-¿Qué tal tu cita de ayer?

-ya sabes… lo mismo de siempre- le dijo la rubia dejando de mirar su taza de café y dirigiéndose a Setsuna.

-¿y que es lo mismo de siempre?

-pues, pues ya sabes, el hecho de jugar con ellas, conquistarlas en un dos por tres, dejarles las ganas de un beso, seguirles gustando aunque sepan que soy mujer pero es que eso es tan… tan…-la rubia frotaba sus dedos tratando de encontrar la palabra adecuada-

-¿superficial? ¿Y no es eso lo que te gusta?

-si, bueno, no… porque me gustaba, si, pero ahora es distinto, no es que no me guste, estoy segura de lo que soy y de lo que me gusta solo que…

-te aburre el juego se acabó-dijo la morena mientras se disponía a darle un trago a su vaso de jugo de naranja-

-si, así es, ahora veo que no pierdes el tiempo en la universidad, siempre tienes la palabra correcta para definir el estado de ánimo, esa es mi amiga Setsuna que se graduará con honores- dijo muy en serio pero a la vez en burla-

-es eso o que te conozco a la perfección, puedo leer tus gestos Haruka Tenoh-rió

-huy que miedo-rieron ambas-

-conozco todo de ti-después de decirlo solo Setsuna rió y Haruka quedó helada, riendo después para disimular, pues la imagen de la sirena apareció clara en su mente, clara y real pero una fantasía, era confuso más bien parecía un recuerdo-

-hay una chica nueva en tu salón por lo que sé-dijo Setsuna para romper la incomodidad de la rubia- es linda, muy linda por lo que escuché, es una prodigio en el violín, pinta y dibuja, su apellido es sinónimo de elegancia, tal vez eso te haría falta, no te sería difícil conseguir a la chica que quieras, su nombre es…

-no me interesa-interrumpió a Setsuna- no está en mis planes fijarme en una chica con esas cualidades- dijo fríamente la rubia

-entonces ¿cuales son tus planes Haruka?, ¿planeas tener esta vida desordenada para siempre?, eres… eres tan compleja, tus excesos te van a...

-¿matar?, lo sé, pero yo no planeo yo vivo al máximo.

-y… ¿cual es tu mujer ideal?, porque creo que ya es muy tarde para preguntarte por tu chico ideal-dijo riendo a lo cual la rubia frunció el ceño y luego también rió-

-no lo sé, me gusta estar solo, disfruto de ello, yo… puedo sentirme a mi misma, lo que soy, mis pensamientos, en ocasiones me ahorcan en otras me ahogan casi matándome, pero a veces solo conmigo mismo puedo sentirme realmente a salvo, en paz y tranquilo.

-realmente no has sentido eso estando acompañada de alguien más-

-no nunca bueno… yo…

-¿si?

-no nada es una tontería. "La sirena" –pensó-

Haruka llamó al mesero pagó la cuenta y ambas chicas se fueron, Haruka la dejó en su edificio y luego llegó a su edificio, tomó el ascensor encontrándose con la chica del 215, con quien cruzaba miradas y coqueteos, pero esta vez iba tan inmersa en sus pensamientos que ni siquiera la notó, entró a su departamento, cerrando las cortinas de nuevo, entró al baño y en el camino dejó la ropa en el suelo, mientras el agua bañaba su rostro, y cerraba sus ojos a su mente venia la imagen de la sirena con esa hermosa sonrisa, los abrió de nuevo algo asustada pero luego recordó lo bien que se sentía estando con ella, entonces algo temerosa los volvió a cerrar, ahí estaba tan claro, tan real, sus besos, su rostro, podía sentirlos y mirarlos, juraría que podía sentir cada una de sus carisias esa incomparable e indefinible paz llenaba su interior perdiéndose en la mirada de la sirena, los abrió de nuevo y salió de la ducha, envolvió su cintura con la toalla y notó que el rubor de sus mejillas se había intensificado, limpió el espejo empañado y lo confirmó, estaba sonrojada, se miró una vez más mientras envolvió en su nuca una toalla pequeña, luego secaba su cabello caminando descalza hacia su cuarto mientras charlaba consigo misma.

-la chica de un sueño… me haces sentir lo que ninguna chica de carne hueso, que patética que soy.

Se puso su pijama y después de un rato de pensar en la sirena.

-quiero volver a soñar contigo, hermosa sirena- y mientras entre cerraba sus ojos y quedaba dormida entre la realidad de la oscuridad de su habitación y las alucinaciones de su sueño escuchó alguien que le susurraba casi hasta podía sentir el calor en su oreja.

-"verás que si, veras que me encontrarás, tu sabrás reconocerme, ya lo verás, solo tu sabrás reconocerme, mantente alerta, vine a esta tierra por ti, desde las profundidades solo por ti mi querido naufrago"