hola a todos, aqui les traigo otro capitulo, planeaba darles dos pero el otro no lo pude terminar... está a la mitad así que prometo no tardarme en subirlo... espero les guste.

sin más

atte barn loren

"me dije a mi misma que no te extrañaría, pero simplemente no puedo porque a cualquier lugar que miro ahí estas, y si cierro los ojos sigues estando allí, dime que hago para poder dejarte volar porque no tengo la fuerza suficiente para hacerlo"

Te extrañaba…

Conducía por la autopista de regreso a Tokio, desde lejos ya podía ver los edificios y las luces de la moderna ciudad, la tormenta era bastante salvaje, tenía tiempo que no le cambiaba las llantas a la pick up, entonces decidió que era mejor parar en una estación de gasolina antes de derrapar en una curva, bajó rápido y puso su tanque a llenar, después de un rato, se acercó a una cabina de teléfono, le llamaría a Setsuna para que la fuera a recibir a su departamento, quería verla y además no se quería sentir tan sola en su casa, aunque le costara aceptarlo no había aprendido aun a lidiar con su soledad en esa gran ciudad, pero ahora que ya no le temía tanto a estar si nadie se adaptaría rápido a estar sola ahí y en cualquier otra parte así como se acostumbró en la granja.

Marcó el número que se sabía de memoria, pues en todo ese tiempo no cargó con su móvil.

-¿hola?

-¿Setsuna?

-¡Haruka! ¿Cómo estas? Cuanto tiempo, dime ¿Dónde estas? ¿Cuándo vuelves?

-estoy en la autopista de provincia hacia Tokio, llego en media hora ¿te parece si te veo en el parque frente a tu edificio?

-me encantaría… te espero allá ten mucho cuidado con la tormenta, aquí no está lloviendo pero mi novio Raiko me dijo que llovía allá…

-está bien no te preocupes llegaré completo…-rió-

Subió de nuevo a la pick up y condujo hacia la ciudad, eran aproximadamente cinco horas de camino desde la playa hasta la ciudad, empezaba a oscurecer, cuando comenzó a andar por las calles de Tokio empezó a sentirse con una melancolía incomparable, y un coraje atroz, como si se culpara despiadadamente a ella misma de todos los errores que había cometido.

Después de unos minutos de deambular llegó al lugar donde estaba Setsuna, se detuvo frente a la morena pero parecía que su amiga no había notado quien conducía la pick up clásica color azul, bajó de la pick up y fue entonces que Setsuna se quedó con los ojos cuadrados, la rubia que tenía enfrente era totalmente diferente a como la recordaba, se veía más fuerte, vestía sus bototos CAT, llevaba sus pantalones gastados, una playera blanca de algodón y encima una camisa roja de franela a cuadros, pero eso no era impactante, su cabello era diferente, más largo era un look al estilo de Guy Ecker, la rubia se detuvo un momento al ver a su amiga, la admiró un poco, notó que su rostro preocupado y ansioso se iluminaba al verla, a un rostro jovial y radiante, la de ojos amatista sonrió y la rubia hizo algo que sabía dejaría entontecida a su amiga caminó hacia ella y la envolvió en un abrazo fuerte.

-¿Cómo estas?- le susurró la rubia-

La morena se abrazaba con más fuerza y se acurrucó en el hombro de la rubia, ese cabello dorado ahora más largo, ese toque más femenino en su rostro, su aroma, inspiró su esencia y cerró los ojos, como había extrañado a ese pequeño demonio.

-estoy bien-le susurró- me preocupaste mucho…-dijo separándose para tomarle el rostro entre sus manos casi maternalmente-

-bueno, pero todo está bien, ya me siento mejor, conocí muchas personas y ahora me he renovado, además ¿Cómo puedes extrañarme tanto? Soy un desastre que sólo te causa problemas-dijo mientras le tomaba de las manos-

-no es cierto, bueno sólo un poco, pero sabes a veces me hace falta cuidar de alguien… y si me tocara escoger de quien cuidar, te escogería a ti, porque te quiero y me importas y no me cansa estar ahí para ti…

La rubia la miró fijamente un poco sorprendida y ante su silencio miró como Setsuna se sonrojaba.

-gracias-dijo para después besarle la frente- mira esa de allá es mi pick up clásica, la compré hace un tiempo y últimamente me ha sido muy útil, vamos a mi casa o ¿quieres cenar algo?

-mejor entremos a mi apartamento, he preparado pizza…

-vaya eso me gusta…

La rubia le ofreció su brazo y caminaron hacia el edificio, tomaron el ascensor y llegaron al departamento, ya cuando estaban en la mesa, Setsuna miraba fijamente a la rubia.

-¿Qué?-preguntó la rubia sonriendo mientras comía un poco de fruta-

-no, nada-dijo Setsuna sacudiendo la cabeza y después agachó la mirada- es que… no puedo creer que estes aquí es todo…

-no soy una súper estrella, créelo…

-sí, bueno es que…-Setsuna misma se sorprendía de su manera de actuar en ese momento tal y como una adolescente- luces, tan… diferente, juro que casi no te reconocía-

-ah, es eso, sí ya dejé de relamer mi cabello, el gel lo maltrata mucho, lo dejé crecer una poco solamente, ya después veré que le hago, y pues mi atuendo es el que usaba para trabajar…

-pero dime ¿Qué has hecho? ¿Dónde has ido?

-ah pues, estuve trabajando en una granja de un terrateniente de provincia, él y su familia era muy buenas personas que me ayudaron mucho, después del mes me fui a la playa, no vivía en ningún lado, creo que dormía aquí, allá, donde llegara la noche, tendía una manta en la batea de mi pick up y a dormir bajo las estrellas, eran de las mejores sensaciones que puedes sentir, después conseguí un trabajo en un barco pesquero…

-pero eso es peligroso Haruka…

-no tanto, yo conducía el yate, aprendí a surfear y a pescar…

-y… dime ¿Qué hay con Michiru? ¿La piensas buscar? Además que conociéndote en esas tus aventuras debiste haber salido con cuanta chica se te pasaba por enfrente…

-pues aunque no me creas, soy la persona más fiel que existe… no salí con nadie, bueno la nieta del señor Arata, el granjero se hizo muy amiga mía pero eso es todo…

-¿de verdad?

-totalmente…

Estaban platicando amenamente mientras Setsuna metía los platos al lavavajillas y Haruka estaba recargada en el umbral de la puerta de la cocina… cuando llamaron a la puerta.

-¿quieres que abra?-preguntó la rubia-

-por favor, aunque no esperaba a nadie…

Caminó a la puerta y la abrió encontrándose con un sujeto de cabello negro azabache, complexión fornida y un gesto buenmozo, se miraron de frente.

-¿puedo ayudarle en algo?-inquirió la rubia-

-busco a mi novia Setsuna ¿Quién eres tú?

Haruka frunció el ceño ante la altanería con que el sujeto le habló, estaba a punto de contestarle cuando Setsuna llegó.

-oh, Raiko pasa, no te esperaba ¿Por qué no me llamaste?-dijo adoptando un gesto triste y nada a gusto, como si su expresión jovial desapareciera-

-por supuesto que llamé pero no te dignaste a contestarme-le dijo entrando pasando de largo sin mirar a la rubia- y ya veo porqué

-él es mi mejor amigo Haruka, Haruka él es Raiko Chiba, Raiko él es Haruka Tenoh…

-mmm, el famoso Haruka-murmuró al recorrerla de pies a cabeza-

-Raiko por favor-susurró Setsuna-

Haruka vio como Setsuna se apenaba a más no poder y entonces guardo la compostura.

-un gusto…-dijo la rubia extendiendo la mano-

-el gusto es mio-dijo sin disimular su aversión frunciendo la boca, entonces la rubia le envió una mirada asesina y luego sonrió con hipocresía-

-entonces… Raiko lo siento pero es que Haruka acaba de volver y…

-venía a invitarte a cenar…

-me invitaste el viernes y no viniste por mí

-venía a explicarte que ese día mi hermano no me dejó salir de la oficina… y…

-tu hermano me llamó ese día preguntándome por ti y no supe que responderle…

-bueno, bueno, porque mejor no vamos todos a bailar, tiene tiempo que no me divierto ¿Qué les parece?-dijo la rubia tratando de suavizar la tensión para ayudarle a su amiga-

-no te metas niño-le dijo Raiko-

-no le hables así Raiko-

-¿lo vas a defender encima? Siempre lo pones antes que a mí

-podrían callarse, mejor tú, espera en el sofá-le dijo a Raiko tomándolo de los hombros para empujarlo "sutilmente"- y Setsuna se va a acicalar para que vayamos ¿Qué les parece?

-me parece perfecto…-dijo la de ojos amatista-

-¿y tú niño? No pensarás venir vestido así ¿verdad?

La rubia se contuvo, toda la paciencia que había construido en su viaje, se estaba desvaneciendo, Setsuna miró en sus ojos como comenzaba a sulfurarse igual que antes, la Haruka encantadora y pacifica comenzaba a esfumarse, entonces habló.

-él tiene ropa aquí, verá que se pondrá ¿no es así Haruka?

-si, así es-le tomó de la mano y llevó a la rubia al cuarto de huéspedes-

-¡ahora resulta que tiene ropa aquí!-gritó Raiko desde la sala-mocoso-murmuró-

Entonces frente a la puerta del dormitorio de huéspedes la rubia tomó de las manos a Setsuna y la miró a los ojos.

-¿porque estás con ese idiota?-susurró molesta-

-no siempre es así

-mereces algo mejor

-él me quiere

-él te grita

-yo lo amo

-amas no estar sola, sólo es eso…

-mejor date una ducha y vístete Haruka, tu ropa está en el buró y hay toallas en el baño ¿de acuerdo?

Setsuna desvió la mirada y se soltó del agarre.

-espera, perdona, sé que no soy nadie para meterme en tu relación, pero no me gusta verte así…

Setsuna suspiró y la miró a los ojos.

-es sólo que está celoso…

-no lo justifiques conmigo porque sabes que no funcionará, sabes que no soy idiota…

-está bien, ¿quieres la verdad Haruka?-la miró desafiante-estoy idiota y perdidamente enamorada de alguien que en su vida me corresponderá, no me voy a detener a esperarlo, su vida es un laberinto, era tan inseguro pero a pesar de todo no pude evitar enamorarme y amarlo con todo mi corazón, así que mejor déjame intentar hacer mi vida porque yo sé que aunque quiera que esa persona me ame no lo hará como yo quiero…

-Setsuna, tú eres mi mejor amiga, eres como mi hermana-dijo mientras la morena se quebraba al escucharlo, ella no quería escuchar eso- dime quien es y confía en mí, prometo ayudarte, te ayudaré a que se acerque a ti ¿lo conozco? ¿Es él la razón por la que fracasan tus relaciones? ¿Acaso yo te he obstaculizado para que te le acerques? Dímelo yo sólo quiero verte feliz…

-entonces hazme caso y vístete… ¿de acuerdo?

La rubia exhaló.

-está bien no te obligaré a decírmelo.

Setsuna caminó hacia su habitación y se encerró, aprovechó la soledad y silencio para derramar una lágrima, la secó rápidamente y caminó a su escritorio que daba con la ventana, abrió el último cajón y sacó una foto, en ella estaba Haruka bailando con ella el día de su graduación, la rubia era un poco más alta que ella, y ese día le propuso llevarla a su baile de graduación ya que Setsuna estaba resignada a no ir porque nadie la había invitado, pues ella era una persona con un coeficiente intelectual increíble y las envidias no faltaban, miró entristecida la fotografía, ese era el día en que dejó de ver a su mejor amiga como tal.

Caminó al baño y enjuagó su rostro mirándose al espejo; era por aquella razón que se había enamorado de Haruka Tenoh, porque además que se conocían de años, era tan buena con ella, la protegía de los brabucones que se burlaban de sus anteojos, y le ayudaba a pasar las pruebas de los deportes, estaba ahí sin importarle nada.

Entonces ella al amarla tanto, decidió que si Haruka la había protegido y había estado ahí con ella cuando necesitó de alguien, ella la cuidaría y estaría ahí con ella, hasta que la rubia se diera cuenta de que la amaba, pero, no pasó, la rubia sufrió al terminar con Melissa y después se ocupó en ser un Casanova así que ante tal panorama interminable de amantes de su amiga, prefirió fingir que ella también tenía una vida y un amor, aunque siempre fracasaba porque salía al rescate de su amiga, simplemente por el hecho de que no podía evitar amarla.

Maquilló su rostro y se vistió un poco casual para ir al antro con Raiko y Haruka, al abrir la puerta, Haruka esperaba de pie frente a su cuarto, le sonrió, su cabello sedoso perfectamente peinado, su camisa azul marino con los tres primeros botones desabrochados, un pantalón gris de sastre y un saco negro aterciopelado que ahora le ajustaba más que antes, sus zapatos perfectamente limpios y por ultimo su esencia.

-te ves muy bien-le dijo la rubia-

-gracias

-oye ¿Por qué no me dijiste que mi saco negro estaba aquí lo busqué como loco por todos lados?

-esa ropa la dejaste aquí cuando viniste de estados unidos y jamás volviste por ella, así que la guardé.

-gracias…

Salieron con Raiko del edificio y subieron a su auto, un Mustang cobra, la rubia admiró el auto y sonrió, ella tenía uno mejor.

Llegaron al night sun, una discoteca que a la rubia le gustaba, cuando la inauguraron había ido con su sirena, y esta vez intentaría que su amiga se divirtiera.

Al llegar el valet tomó las llaves, entraron al sitio que ya estaba oscuro, con luces fluorescentes y con música, en ocasiones para ambientar ponían un poco de ritmo latino, pidieron una mesa, el novio de Setsuna pidió una botella de tequila, tomó un vaso y sirvió para después ofrecérselo a la rubia, más obligándola.

-lo siento pero no tomo…-le dijo la rubia un poco seca, si tomaría eso lo decidiría ella no ese plomo-

-no es lo que me ha dicho Setsuna…

-antes tomaba pero ya no, gracias de todas formas-le regresó la copa-

Después de un rato de silencio, una chica de cabello negro con destellos rojos, y que estaba que ardía, Rei Hino, su vecina se le acercó, pues la había visto llegar.

-hola Rei, ¿Cómo estas?-dijo levantándose para saludarla-

-muy bien, pero ¿Cuánto tiempo? Te ves muy bien, supe lo tuyo y lo de Michiru, lo siento…

-oh, no, no lo sientas tanto, lo he pasado mal, pero nada que no se pueda solucionar ¿quieres bailar?

-por supuesto

Haruka se alejó con la chica tomada de la mano, bajo la mirada de recelo de Setsuna.

De fondo sonaba "ella-ella" reggaetón, mientras Setsuna miraba de lejos sin soportar como bailaban tan cerca y mirando como las manos de la rubia se deslizaban por toda la anatomía de la muchacha, esa sonrisa, "tan tonta" pensó, pero la verdad adoraba esa sonrisa de príncipe de cuento.

-"si muy fiel a Michiru ¿no?"-pensaba Setsuna-

-te ves muy bien con ese look-le dijo la chica sonriéndole muy cerca de sus labios-

-gracias y tú como siempre muy bella-le respondió, la chica se pegaba mucho a su cuerpo seguro que intentaría besarla, se desvió un poco, entonces miró el entorno detrás de la chica y no pudo evitar perder la concentración, ahí frente a ella, había una chica aguamarina de espaldas, debía ser Michiru, era inconfundible, continuó bailando por inercia, pero la joven detrás de Rei tenia que ser Michiru.

Claro que era ella, era su forma de moverse, de manejarse, su sirena que rompe, su presencia, tenía que acercarse, después de bailar, llevó a Rei a sentarse con sus amigas al otro extremo del lugar, iba camino a su lugar cuando aquella joven se levantó de su asiento, las luces se hicieron más oscuras ambas caminaron y quedaron de frente, y comenzó "porque dios te hizo tan bella", la rubia tomó su mano por inercia y la otra joven no opuso resistencia.

Comenzaron a bailar, claro que era su sirena, no había duda, sonrió ante la suerte que había tenido, y la oscuridad le ayudaba, quizá no había notado que bailaba con ella.

Michiru ese día había estado tan deprimida desde la tarde, así que decidió ir a la disco con Amy, Serena y Mina que llegaron a visitarla, las chicas llevaron a Chikaru y Saki, primas de Amy, se sentaron en una mesa en la discoteca y llegaron unas compañera de clases de la primas de Amy, todo estaba de ambiente, pero desde hacía rato se había sentido observada, no creía que alguien la reconociera, había recogido su cabello a estilo griego muy elegante y había vestido unos jeans algo apretados, y una blusa blanca sin mangas, que de estar Haruka con ella se la hubiese arrancado antes de salir de casa, sonrió ante su imaginación, pero luego se sintió melancólica, sabía que si no controlaba eso lloraría de nuevo, se disculpó y se levantó de la mesa para ir al baño, cuando las luces se apagaron dejando un ambiente semi oscuro con un trasluz rojizo entonces chocó con una persona, quiso disculparse, pero entonces sintió una mano tomar la suya, cuando se percató estaba bailando con alguien, no sabia si era mujer, pero al sentir su saco, pensó que quizá no, pero es que sus manos eran tan finas pero a la vez fuertes, juraría que estaba bailando con Haruka, pero eso era casi imposible, pensaba, además que cuando se acercó a su cuerpo lo sintió un poco más recio, y no era su esencia, casi al final de la canción, prendieron unos destellos de luz blanca y lo que vio enfrente suyo juraría que era ángel de cabellera dorada, quedó hipnotizada por ese gesto gentil.

Cuando hubo un poco de luz la rubia miró de frente a la chica, pero se miraba tan diferente a su sirena más bien algo distorsionado con esas luces parpadeantes lo único que distinguió eran esos ojos zafiro que antes la habían vuelto loca Pero su aroma era diferente, además no había suficiente luz como para ponerse a buscar las diferencias, las luces volvieron a parpadear, dando anuncio a que el genero de la música cambiaria, soltó la mano de la joven y salió directo al baño, entró apresurada se miró al espejo, no sabía que pesar, ¿sería verdad que acababa de bailar con su sirena? ¿Vendría sola? ¿Quién la habría acompañado?, lavó sus manos y refrescó un poco su rostro, salió del baño y caminó un poco por el pasillo, cuando se encontró de nuevo con esa chica de frente, de fondo sonaba "beautiful monster", se miraron, entonces Michiru pensó que no había duda, esa debía ser Haruka, o quizá estaba quedando loca, la rubia pensaba que esa chica tenía que ser Michiru, lucía diferente, pero esos ojos y esa mirada eran únicos e irrepetibles.

Se acercó lentamente a ella, con temor tomó ese rostro con una de sus manos, la aguamarina no sabía como reaccionar, sabía que quizá alucinaba, y si ese chico la besaba ¿Qué haría? ¿Y si no era Haruka? ¿Y si era un juego de su mente? ¿Y si era otra mujer? Porque su cabello lucía diferente, Pero entonces dejó de pensar cuando un par de labios se posaron sobre los suyos, ese sabor, eran tan suaves, la besaban con tal desespero, como sí la hubiese extrañado por años, por décadas, ¿siglos?

La rubia estaba segura que a quien estaba besando era a Michiru Kaioh, a su legendaria sirena, a ese ser que había añorado y lastimado la besaba y podía sentir como esa joven le suplicaba en ese beso que no se fuera y en su saco sintió como la chica la estrujaba con sus manos, se detuvo abruptamente, las luces blancas parpadeantes ayudaron a que sus ojos se sellaran, no había duda y si la había no importaba, era como si se hubiesen vuelto a enamorar, eso estaba claro, se habían enamorado de quien tenían enfrente, pero… ¿y si no eran quienes pensaban?, era un beso por demás conocido, pero dentro de eso ambas podían sentir algo diferente, al finalizar la canción, se alejaron, la rubia la soltó y se separó lentamente para después encaminarse a su mesa, la aguamarina que seguía desconcertada continuó hacia el baño.

La rubia llegó estupefacta y a la vez embelesada, tomó asiento y se sirvió un poco de tequila, al menos para salir de su entontecimiento, Setsuna la miró incrédula y entonces le recriminó.

-hace un par de horas me dijiste que increíblemente eras la persona más fiel y que ya no bebías y ahora veo como en lo único en lo que te has convertido es en un gran hipócrita.

-deja que te explique Setsuna, esa chica, Rei Hino, es mi vecina, sólo bailé una pieza con ella, y necesitaba un trago porque me acaba de suceder algo inexplicablemente fuera de serie, sólo eso… y…

Setsuna seguía mirándola de manera severa, y la rubia trataba que su amiga suavizara su gesto cuando unos aplausos evitaron que continuara explicando, ambas volvieron a ver y Raiko aplaudía un sarcasmo remarcado en su rostro.

-bravo, bravo, bravo… Setsuna está celosa del mocoso… debí saberlo…

-¿perdón?-articuló Haruka-

-Raiko por favor estás tomado, no digas algo de lo que te vayas a arrepentir-decía muy solemne pero a la vez suplicante- sólo calla-insistió-

-por favor ¿Qué? ¿Por favor que Setsuna? Estas enamorada del niñito este, si nada más vives para él

-mejor ya cállate Raiko-le dijo la rubia-

-¿Qué me calle? ¿Cómo me voy a callar lo que es verdad? Si mi "novia"-hizo énfasis con los dedos- se la pasa parloteando que, Haruka esto, Haruka aquello, como lo extraño, me preocupa tanto…

-¡lo hace por que es mi amiga!

-¡basta! ¡Ya fue suficiente los dos!-se levantó Setsuna y se fue con premura al baño-

Llegó al baño y se encerró, no se fijó en los cubículos pero supuso estarían vacíos, entonces cerró con llave.

-no lo puedo creer, ¿así soy de evidente? Hasta Raiko se ha dado cuenta, por dios, ya no puedo más, todos lo notan, ¡todos! Excepto ella… soy su amiga, su mejor amiga, casi su hermana, en esta historia soy ese personaje que siempre la va a querer y que ella jamás se dará cuenta, siempre seré la mejor amiga… ¿Por qué? ¿Por qué de Haruka Tenoh? ¿Por qué de ella y no de otro hombre o incluso otra mujer?... esto es demasiado para mí…

Mientras en la mesa la rubia asesinaba a Raiko con la mirada, después de que pasara una chica con mini falda y el sujeto volteara descaradamente.

-¿Qué? No me mires así mocoso… ¿o acaso a ti no te gustó?

-eres lo más ordinario que haya visto, si me gustó o no eso no te importa pero tú eres de esos sujetos que deberían aprender a callarse y abstenerse de decir tonterías, tú ya tienes a Setsuna y deberías de tener un poco de respeto al menos… aunque dudo que sepas lo que es respetar…

-¿Setsuna? Por favor, es la persona, más fría y rígida que haya visto en mi vida…

La rubia no lo soportó, estaba sentada empuñando su mano, y en cuanto escuchó lo último se levantó en un arrebato de coraje, tomó al sujeto por las solapas de la camisa, sujetándolo con fuerza.

-¡óyeme bien imbécil! ¡Atrévete a hablar así de ella otra vez y…

-ya suéltalo Haruka…

-pero… pero Setsuna yo…

-no, no es necesario…

-sí ya escuchaste mocoso, suéltame…

La rubia lo soltó decepcionada mirando a su amiga, se separó retrocediendo poco a poco, entonces miró a Setsuna acercarse al sujeto dándole una bofetada.

-se acabó Raiko, no seguiré perdiendo mi tiempo contigo

Haruka dejó un billete en la mesa y ambas partieron del sitio. Setsuna yacía ida, entonces la rubia detuvo un taxi, ambas subieron.

Camino al departamento de la morena, ésta permanecía absorta mirando por la ventana, la oscuridad de la noche no dejaba ver que derramó una lágrima.

"Te conozco más que tú misma, más de lo que crees, a mí no me engañas Haruka, no me engañas y es que como no quieres que te ame así ¿Cómo? si me robaste el corazón, me has robado el alma."

Llovía sin control aquella madrugada, era en los primeros meses después de su llegada de estados unidos, la rubia había llamado a la media noche pidiéndole a la morena que la fuera a traer al Subway porque estaba muy ebria y no sabía muy bien si tenía dinero, Setsuna le pidió unos minutos porque en aquel entonces estaba viviendo con su novio y tendría que darle una buena excusa para salir.

La rubia colgó no porque no entendiera su situación sino porque había encontrado su billetera en el bolsillo lateral al nivel de su rodilla de su pantalón. Cuando Setsuna llegó a la estación todo estaba vacío, salió del andén y buscó con la mirada alrededor, bajo la lluvia, unos pocos autos pasaban, había truenos y relámpagos y empezaba a preocuparse por el bienestar de su rubia, ¿tendría frío?, ¿la habrán asaltado? ¿Se habría quedado en un callejón? ¿Y si la atropellaron? ¿Se habría perdido?

La vida de la rubia se había tornado en un vórtice de viento, nunca se sabía a donde iría, y cuando entraba en depresión porque recordaba a Melissa, salía a embriagarse, eso había durado los últimos dos meses pero pintaba a que desaparecería pronto por las múltiples salidas de la rubia con chicas casuales.

Sin ánimos de buscar más como ultimo recurso condujo rápido al departamento de la rubia, introdujo la llave en el cerrojo y al girarlo encontró algo muy desagradable ante sus ojos, la rubia tenía una bolsa de cocaína en la mano dispuesta a consumirla; las luces se fundieron cuando un trueno retumbó, seguido un relámpago las iluminó.

-¡no! ¡Haruka!

-¡déjame! ¡Vete!-le dijo mientras lloraba y luego apoyaba sus brazos en sus muslos descansando su cabeza ahí para llorar-

-no es la solución, no lo hagas por favor-le suplicó casi con el corazón destrozado- eres el ser más fuerte que conozco no te derrumbes…

-es que… es que ya no sé en donde estaba peor, si allá o acá… sólo quiero dejar de sentir que me ahogo, dejar de sentir culpa…

-culpa ¿Por qué?

-porque… quizá estoy mal, quizá me he equivocado y todo el resto estaban en lo correcto, quizá debí haber escuchado y haber ido con el loquero para… para… poder ser normal, así evitarles la vergüenza a mis padres y… es que aunque yo sienta que esto es lo que quiero no puedo evitar escuchar sus ¡malditas voces en mis oídos!, no puedo dejar de pensar en todo el dolor que le pude haber ahorrado a Melissa si tan sólo nunca hubiésemos tenido nada, si lo hubiésemos dejado como algo platónico y ya…

-¿te estas arrepintiendo entonces?

-¿Qué me queda Setsuna? No tengo nada, no tengo a nadie… y sus malditas voces…

-¿y te importa?

-no, no me había importado pero sus voces, no me dejan en paz, me persiguen… para mi está bien, pero para ellos "nada es lo correcto" nada… quieren que sea lo que ellos quieren… y que siga los preceptos del resto… pero yo no soy así…

-a veces lo correcto no lo parece Haruka…

-y no puedo evitar sentir que… que no tengo a nadie sincero conmigo… siento como si me juzgaran con la mirada… e incluso he llegado a sentir que leen mis pensamientos…

-me tienes a mí… ¿no es suficiente?

La rubia la miró petrificada mientras un relámpago las iluminaba, se abrazó a Setsuna refugiando su cabeza en su pecho.

-entonces no me dejes nunca… por favor-le pedía mientras lloraba-

-no, jamás lo haré…

-yo… yo sólo quiero ser feliz…

-yo te ayudaré

-prométemelo… promete que me quieres como soy-le pedía aún ebria-

-claro que lo prometo te lo juro…

-quédate conmigo-fue lo ultimo que susurró-

Sin reclamos y sin necesidad de implorar, Setsuna se quedó, y después de unos momentos la rubia se quedó dormida y cansada de tanto llorar en el regazo de la morena, se escuchaba el sonido de la lluvia, los truenos y el viento, la morena le hacía una gentil caricia en el cabello húmedo.

-te lo juro porque te amo…-susurró- y siempre te amaré…

Esa noche la morena no pudo seguir negando el sentimiento que alojaba en su corazón.

Iban a poco menos de medio camino, se limpió la lágrima que escurrió de su mejilla y después se hundió en el recuerdo.

-"prometí que te ayudaría a ser feliz, incluso si eso era a costa de mi felicidad, Michiru te ha hecho tan feliz, no recuerdo haberte visto antes más feliz"

Siempre siendo la incondicional, utilizando toda y más de la empatía que un ser es capaz de emitir, estando ahí para ella… después de aquel viaje que hizo con Soichi Tomoe, y después de darle tantas vueltas en su cabeza decidió que al volver le diría a la rubia que la amaba y que la dejara intentar hacerla feliz…

Llegó a Tokio con la esperanza de que su rubia le diera la oportunidad, después de todo antes de partir, ésta misma le confesó que estaba cansada de los jueguitos con las chicas casuales, quizá sería el momento indicado.

Se sorprendió al no encontrarla en su departamento, y después de ese cansado viaje, no importó, subió al auto imaginando que estaría sola en su mansión y las cosas saldrían de maravilla si tenía suerte.

Su sorpresa fue cuando una chica de cabellos aguamarina abrió la puerta, ahí no acabó todo, su rubia amiga, estaba perdidamente enamorada de esa chica con cuerpo y carisma de Diosa con la que sería muy difícil competir, tenían algo serio… "Haruka Tenoh tenía algo serio", eso explicaba porque el cielo se caía a pedazos con la tormenta… y para rematar, en la noche, desde su habitación, escuchó a la rubia en el balcón decirle lo mucho que la amaba.

Su sorpresa se hizo más grande conforme el tiempo pasó y su amiga era diferente, más feliz, más jovial, parecía casi indestructible… pero ella había prometido ayudarle a ser feliz y sus sentimientos después de todo, esta vez, tendrían que esperar, sino es que esperarían por siempre…

Recordaba aquella vez que le llegó un mensaje de la rubia "te espero en le café que está por el Subway", sin más salió disparada hacia allá, y al llegar se encontró con Bunzo y con Haruka y Michiru…

-me dijiste que me esperabas aquí…-dijo Setsuna al llegar-

-lo siento Setsuna… el mensaje era para Bunzo pero se envió a tu número, discúlpame…

-ah… esta bien…

Entonces la rubia se levantó y la abrazó

-bueno pero ya que estás aquí acompáñanos ¿estabas ocupada?

-eh… no

-entonces toma asiento…

-está bien y ¿ustedes que harán?

-Bunzo conoce unas mueblerías y Michiru y yo iremos a ver unos muebles para su departamento, está amueblando…

-ah…-dijo antes de darle un sorbo a su taza de café-

-¿quieres venir?-la invitó Bunzo-

-eh… yo…

-vamos, Setsuna ¿si?-le pidió la rubia con una sonrisa de jubilo que adoró, e imaginó que sería toda para ella, pero después, la rubia misma volvió a ver a Michiru regalándole su sonrisa, le sujetó la mano entrelazando sus dedos en la mesa y después un beso en sus labios-

-de acuerdo iré… -respondió tratando de sonar normal-

Y por si eso fuera poco, en la mueblería fueron al área de recamaras, había una enorme cama King Size, Bunzo se alejó un rato para ir a ver los escritorios y ella fue la "afortunada" de escuchar una plática de amantes…

La rubia abrazó a la chica por la espalda, se refugió disimuladamente en su cuello susurrando.

-esta me gusta…-refiriéndose a la cama-

-en serio Haruka, tú no tienes un limite…

-y nunca lo tendré…-rió contra su cuello-

-pero con una condición-susurró la aguamarina-

-la que quieras…

-promete que habrá muy buenas reconciliaciones…

-lo juro… y si quieres empiezo ya mismo

La aguamarina se soltó sutilmente del abrazo, miró a la rubia sugerente, arqueó una ceja y caminó cadenciosamente hacia un joven uniformado…

-disculpe, quiero ese modelo

-ha visto el precio ¿verdad?

-si me pregunta de nuevo eso, hablaré con el gerente…

-disculpe, en un momento hacemos el tramite de la compra…

Setsuna estaba roja de la vergüenza por lo antes escuchado, pero aquel par, imaginaba que no había escuchado nada.

Terminaron su día de compras a las seis de la tarde, pasaron a cenar, le agradecieron a Bunzo que había servido de chofer con su Ranger, y dejaron a Setsuna en su departamento, la rubia y Michiru pidieron quedarse ahí mismo para irse a pie, Bunzo accedió y solo quedaron la rubia y la aguamarina, se despidieron de Setsuna y dispusieron a irse, pintaba una tormenta, pero a ellas no les importó.

Setsuna subió a su departamento cansada del ajetreo de ese día y deseando que no se repitiera uno así al menos para ella, ya de pie en la sala de su departamento, escuchó que la tormenta se dejaba caer, se asomó por la ventana y ahí estaba su amiga tan feliz y radiante aun bajo la lluvia, abrazando a la aguamarina, felices, en medio de la tormenta, besándose tan intensamente, como si para ellas el resto del mundo hubiese dejado de existir, tanta era la efusión de ese beso que a Setsuna le pareció que el clima respondía a él, el viento arreció, la lluvia asoló, los truenos retumbaron en el cielo, un atisbo de relámpagos, y entonces entendió que para Haruka, la felicidad plena había llegado y su entendimiento dio lo que más podía dar de sí, ellas eran una para la otra.

Sintió una mano posarse en su hombro.

-llegamos-le dijo Haruka y después le regaló una sonrisa de esas que deseaba fueran suyas-

Se encontraba en un dilema, la morena tenía la opción de decirle todo, pero no iba a alejarla de quien realmente la hacía feliz.

-está bien… ve a tu apartamento, te veré mañana-dijo casi sin poder-

-no, me quedaré contigo, anda no estas bien déjame acompañarte

-sí, si estoy bien, sólo quiero estar sola ¿si?

-me quedo porque quiero estar contigo, si no quisiera me iría…

-pero yo no… -hizo una pausa al ver el rostro de la rubia-no te confundas… haz lo que realmente quieres y busca a Michiru… antes de que enloquezcas, no la condenes a ella a esperarte como aquella persona me ha condenado a mí ¿quieres?

-de acuerdo pero si necesitas algo llámame…

-descuida…

El taxi arrancó y Setsuna lo vio partir, dejó escurrir otra lágrima la cual limpió porque sabía que si hubiese permitido que la rubia se quedara, ya no la hubiese dejado ir, la hubiese retenido a su lado… pero no se sintió capaz.

Mientras Haruka iba meditabunda en el auto, pensaba que a Setsuna la había lastimado mucho ese sujeto como para que reaccionara así, así de frágil, ya la buscaría para ayudarle a recuperarse anímicamente, llegó a su apartamento, recordó que había dejado su pick up en el edificio de Setsuna, ya después iría, el departamento estaba algo polvoso pero no mucho, sacudió y se sentó pesadamente en el sillón, giró a una pequeña mesa que estaba al lado y su móvil estaba ahí apagado, lo miró con insistencia, su mano estaba indecisa… ¿y si mejor iba a su departamento y la sorprendía?

CONTINUARÁ...