hola a todos! aqui de nuevo con otra entrega, voy a hacer mención de una fan que dejó un review el día 7, que dijo algo que tenía mucha razón la cito: "ayuda a tus lectores a poder leer algo que quieran volver a leer sin temor a
angustia"; así que les digo a todos mis queridos lectores, que no se angustien por favor, ya les dije que en esta historia todo tiene un porque, y repito la historia se llama "la calma despues de la tormenta"... así que no sé preocupen, la historia ya va rumbo a su desenlace, continuen y veran que la calma llega...

gracias... fan-x, en verdad tu review me gustó mucho y pienso que tienes mucha razón respecto a todo, realmente me agradó y a ti personalmente te pido que no te angusties, y lo digo especialmente por ti, la calma va a llegar, lo prometo... ya que había estado tratando de mantener el final como algo impredecible, pero creo que ya hablé de más...

quedo suyo atento y seguro servidor...

"Sí, realmente nunca lo había pensado, nunca me había detenido a fijarme verdaderamente en la levedad del significado de la palabra amar o perder cuando una persona que nunca lo ha experimentado pronuncia esas palabras…"

Mi paraíso

Después de doce meses, la pesadilla no llegó ¿sería verdad que sólo eso había sido? Una simple pesadilla, la rubia aseguraba que sí, la aguamarina, sufría.

El gran día había llegado, por fin después de un año, después de una tortura, después de toda la distancia, su amor sobrevivió una vez más a la distancia y al tiempo.

El departamento que había pasado a ser de ambas estaba hecho un desastre, la verdad que con sus ocupaciones, el tiempo no apremia en el momento pero en el futuro puedes reflejar el éxito, vendiendo, audacia, astucia y si quieres hasta artimaña, debido a la posesión de estudios y conocimientos.

La rubia se estiró en la amplia cama sintiendo el gran hueco a su lado que tantas veces maldijo, pero esta vez, lo sintió como si por fin después de una tormenta viniera la deliciosa calma, después de tanto esperar, por fin, ella volvería, su sirena, aquella magnifica y celestial dama mítica y exótica que había logrado cambiarla, renovarla de pies a cabeza, se sentía haber renacido cuando la conoció pero si algo volvió a odiar cuando ella partió fue la luz de la mañana en sus ojos aceitunados; había vuelto a colocar las cortinas grises y gruesas que ya estaban en desuso cuando se mudaron para vivir juntas.

Despertó mirando el despertador a su lado, le había ganado a la alarma, sonrió contenta, una alegría enorme albergaba en su pecho, se sentía triunfal y libre y por primera vez en su vida, totalmente decidida sin dudas respecto a una irrevocable decisión.

En su habitación parecía de noche aun, sonrió y se reincorporó sentándose en la cama, prendió la pequeña lámpara que había en el buró de al lado, se acomodó la sabana que le cubría el rededor de su cintura, se mantuvo sentada en el borde de la cama, se sonrió otra vez como si hiciera una travesura, se levantó arrastrando la cobija consigo, se detuvo ante el diván beige que estaba delante del ventanal cubierto por sus tenebrosas cortinas, tomó aquel saco café que le regaló la aguamarina en su cumpleaños, se había vuelto su favorito, abrió la cremallera del bolsillo, y sacó una cajita cuadrada forrada en terciopelo negro, la abrió y dentro había un hermoso anillo con un pequeño diamante sobre oro blanco, lo haría, claro que lo haría no necesitaba una prueba más del amor que le tenía, la amaba y eso era todo, caso cerrado sin objeciones.

Tanto ella con la aguamarina, ya tenían más que claro que el clima podía ser ingeniosamente manipulado por sus emociones, de repente el día nublado y con llovizna se volvió un día de otoño hermosamente reluciente, con hojas cafés danzando a merced del viento.

Tomó el auricular, se acomodó en el respaldar de la cama y marcó ese número que en el recibo telefónico aparecía en planas interminables.

-¿hola?-se escuchó-

-buenas noches sirena, me encanta escuchar tu voz somnolienta.

-buenos días mi viento, y a mi me gusta escucharte al amanecer

Ambas rieron.

-¿lista?-preguntó la rubia-

-si, estoy nerviosa, y también estoy terminando de empacar lo ultimo…

-en el ultimo mail me dijiste que llegas el viernes en Lufthansa, ejecutivo a las cuatro de la tarde aquí en Tokio... mmm puerta cinco

-¿tan temprano y conectada en la red?-le reclamó-

-no, no… me lo aprendí-dijo sonriendo-

-vaya me sorprendiste, te amo…

-yo más sirena… ¿es sin escalas?

-si no te preocupes, durará trece horas

-¡¿tanto?!-exclamó exaltada-

-si ya lo sé, es mucho, pero una vez llegando no nos volveremos a separar

-¿promesa?

-promesa…

Así su miércoles transcurrió en total aburrición, en sus clases de física cuántica y calculo diferencial, no hizo más que jugar con su lápiz sosteniéndolo entre su labio y su nariz, veía a la ventana y sonreía como tonta a la nada, se regocijaba de la felicidad, un día y medio más y por fin, por fin… solo eso podía pensar, la verdad es que se necesitaban tanto una a la otra que no se explicaba como es que había logrado sobrevivir, claro una que otra vez que se le había cruzado por su alocada cabezota dejar todo e irse a España, pero no podría arruinar así su esfuerzo y futuro, Michiru se decepcionaría de ella.

Llegó el jueves y la misma cosa fue pero a las palabras mágicas del profesor no las pudo ignorar.

-bueno señores, les aviso que tienen todo el fin de semana libre, empezando desde el viernes y terminando el miércoles de la semana entrante, ya saben los asuetos se respetan en nuestra institución, disfruten lo que puedan sin excesos, no queremos accidentes, pásenla bien.

O los dioses estaban de su lado o ella alucinaba, definitivamente nada podía ir mejor, el viernes completamente libre y todo el fin de semana libre para festejar el regreso como era "debido", y luego tres días extras después del domingo para poder contarse tantas cosas, su reencuentro sería grandioso, pensaba.

Reservó una junior suite por tres noches, contando del viernes al domingo, para después de pasar por su sirena al aeropuerto; el hotel contaba con servicio de desayuno a la habitación, sauna relajante, masaje y spa todo incluido, después reservó en un restaurant lujoso de comida mediterránea.

Pasó por una boutique, decidió comprarse un terno nuevo para su cena de bienvenida, entró a la tienda captando inmediatamente las miradas de las chicas, se sonrió y después de caminar en el área de caballeros decidió escoger un esmoquin blanco a pesar de que no figuraba entre sus gustos, a su sirena le gustaba más así, desde que la conoció le venía pidiendo que usara uno de color blanco porque le recordaba a su encarnación pasada, y además parecía un ángel según su amada sirena, entonces se decidió por el esmoquin blanco, mirándose al espejo para ajustar detalles, lucía como un ángel y a su sirena le encantaría, eso le bastaba. Después escogió un vestido color malaquita de satén, era sutil y sublime, no eran las únicas dos palabras existentes para definir la belleza del aura que rodeaba a su sirena, pero si unas de esas palabras que iban bien con toda ella, con todo ese ser que más amaba, y escogió unas zapatillas elegantes del mismo tono también.

Su chica aguamarina tenía la idea de que no la iría a traer por sus clases pero la escuela cerraba y eso era magnifico a su parecer, la sorprendería en el aeropuerto, tenía el itinerario planeado, la iría a traer al aeropuerto, dejarían su equipaje en el departamento, volverían al hotel, se prepararían y la llevaría a cenar sorpresivamente y después la noche les daría la pauta para el resto… entre velas románticas, un camino de pétalos de rosas de la entrada a la cama y una botella de champagne con un tazón de cerezas …

Ya no la llamaría, seguro ya había abordado el avión, solo se dedicaría a pensar en el día siguiente y lo hermoso que sería estar de nuevo junto a la mujer que amaba.

Amaneció, el gran día había llegado, esta vez el sol si la despertó, se encargó de retirar sus cortinas, y de arreglar el departamento, la chica no debía enterarse que era un total desastre sin ella.

Estaba en la sala limpiando el muladar que había creado en el sofá, entre los líquidos desinfectantes y la aspiradora, estaba en un short rojo y una playera blanca con el símbolo de Súper Man, estaba toda embobada pensando en su chica… miró entre las envolturas de papitas fritas y latas de cerveza en el sofá un cuaderno rojo de la preparatoria, se sentó un rato y comenzó a hojearlo encontrando aquella poesía que escribió cuando iban al instituto, y los últimos poemas que había escrito en su ausencia, siguió curioseando hasta que encontró que a ese cuaderno le sobraba solo una hoja, tomó un bolígrafo que estaba a su lado, lo destapó con los dientes y se dispuso a escribir.

Y aunque intentase jamás lo he de conseguir

Jamás he de olvidarte porque todo de mí a ti pertenece

Tenerte y perderte es lo peor que se puede sentir

Pero te quedarás lo has prometido, y en ti confío ciegamente así parece.

Porque eres mi paraíso

Ese olimpo, ese cielo infinito

El océano que me ahogó sin permiso

La sirena que me salvó por instinto.

Eres todo aquello con lo que un mortal sueña

Fantasía que peca al ser tan exótica

Y no lo puedo creer has dicho que soy tu dueña

Me pertenece la séptima maravilla en la tierra

La ironía de respirar bajo el agua

La ironía de volar sin alas

Eso somos tú y yo libres como el viento

Profundas como el océano.

Cerró el cuaderno y caminó a su habitación guardándolo en el último cajón del mueble al lado de su cama. Después el timbre sonó un par de veces.

-¡ya voy!-gritó corriendo, pasando por encima del sofá llegando a la puerta, pensaba que serían las rosas que había ordenado a la florería-

Abrió la puerta y era Setsuna.

-Setsuna, hola ¿Qué haces por acá?-preguntó invitándola a pasar-

-me dijiste que hoy llegaba Michiru, así que recordé el nido de suciedad que tenías aquí entonces vine a ayudarte.

-no te preocupes, ya casi acabo

-déjame ayudar, sino terminas a tiempo llegarás tarde al aeropuerto.

-cierto, entonces terminemos.

Y sin más se dispusieron a terminar la labor de limpieza, la rubia sacó las bolsas al contenedor de basura del edificio y subió de vuelta.

-¿quieres algo de beber?-preguntó Setsuna-

-claro, hay unas cervezas en el refrigerador, toma una, no te hará daño

-está bien…-dijo resignada-

Ya sentadas en el sofá Setsuna se encargó de charlar sobre el futuro de la rubia, tema que durante ese año desde la partida de la chica, la rubia estuvo renuente a tocar, estaba llena de miedos "yo no sé que pasará mañana, el mañana es tan incierto" era su frase, "paciencia y confianza" le pedía su amiga terapeuta, es decir Setsuna, pero la rubia caía en depresión o en la desesperación no por desconfiar sino por la incertidumbre de la pesadilla, pero eso Setsuna no lo sabía, tenía miedo de perder a Michiru y eso estaba más que claro, pero ahora la veía tan feliz y decidida, Haruka había logrado superar esa etapa.

-¿y que harán ahora?-preguntó precavida la morena-

La rubia sonrió.

-más bien que no haremos… he hecho tantos planes, el tiempo apremia y muy bien tenemos toda una vida por delante, nuestro futuro juntas.

-¿y que planeas? Si no tienes las cosas claras por mucho que se amen la relación podría deteriorarse, y ustedes ya tienen una historia juntas.

La rubia seguía sonriendo, levantó la mirada y vio firme a su amiga

-no es necesario planear, nuestra relación es fuerte y puede contra todo, no necesitamos de pistas que nos muestren el camino, siempre lo hayamos… sin embargo ya he planeado algo…

-y… ¿Qué es? ¿Se puede saber?

-la amo y de eso no me cabe ni la más mínima duda, confío plenamente en ella, si existe un rostro que quiera ver al despertar por el resto de mi vida es el suyo, quiero ser fuerte para ella, estar ahí en la calma y en la tempestad, que seamos tan libres como el mar y el viento, no me detendré seguiré a su lado, luchando cada día por hacerla feliz, porque su felicidad es la mía, su sonrisa es mi entera felicidad, amarla como solo ella lo merece, sabiendo siempre que ella estará ahí para mí y yo para ella, porque el amar a Michiru es aprender cada día algo nuevo, sobre como amarla, porque el significado de amarla tiene tantas definiciones y yo quiero saberlas todas, seré tan fuerte como ella necesite que sea, porque ella es mi todo…

-¿entonces? ¿Qué harás? Si la amas tanto, díselo-preguntó tratando de develar su plan-

-¿sabes que haré?- la rubia se levantó del sofá y se arrodilló ante Setsuna y tomó una de sus manos- Esta tarde apenas baje del avión, seré la primera persona que vea-dijo mientras sacaba la caja y la colocaba frente a la morena, Setsuna había entrado en pánico- me arrodillaré al comienzo del pasillo en una mano sostendré un ramo de rosas rojas y en la otra un bello anillo, la miraré fijamente y le diré: te casarías conmigo…-la morena estaba atónita quería responder ¿debería hacerlo? Había soñado con eso tantas veces- ¿te casarías conmigo Michiru Kaioh?

Setsuna bajó la mirada y la apartó soltando la mano que la rubia retenía entre las suyas.

-¿lo hice bien Setsuna?... ¿Qué tal mi idea?

-te felicito Haruka, ella te ha cambiado por completo, no lo puedo creer, antes huías del compromiso y ahora tu sola caminas hacia él. –Dijo forzando una sonrisa-

-si porque la amo…

-bueno arréglate que ya son las 3 y ella llega a las 4, no te pongas nerviosa…

Corrió a la ducha, se vistió como si fuese a ir a la universidad, sus pantalones grises de sastre, una camisa rojo vino fuera del pantalón, una corbata negra delgada, unos zapatos de charol negros y un saco negro aterciopelado, que Michiru le mandó de Milán España, el día de su cumpleaños.

Setsuna había recibido las flores, Haruka las tomó sin olvidar el anillo, subió el esmoquin y el vestido al auto, pasaría dejándolos en el hotel, y después a toda velocidad partiría al aeropuerto.

Iba tranquilamente, manejando por la pista, iba sin la capota, esa sensación de aire que golpeaba su rostro era tan placentera se sentía libre, y amaba la libertad, llegó al cuarto para las cuatro, no lo podía creer, el momento había llegado, iba con una sonrisa radiante en su rostro, no podía dejar de pensar que ya la miraría, se sentó en las sillas a esperar, dieron las cuatro, el vuelo fue anunciado de arribado, entonces corrió a la puerta cuando su celular sonó.

-¿hola?

-Haruka, espero no interrumpir tus clases…

-no te preocupes, acaba de llegar el vuelo y no te encuentro ¿Dónde estas?

-¿no estas en clases? ¿Qué dijimos de cumplir con tus horarios aunque fuera el día de mi llegada eh?

-no te preocupes sirena, tengo el día libre, y el fin de semana y después hasta el miércoles… ¿no te gusta?

-me encanta, bueno pero te llamaba para decirte que hubo un problema con ese vuelo, así que tomé el que seguía después, haciendo escala en Alemania, pero no te preocupes, llego a las seis de allá, vuelve a casa y descansa.

-no te preocupes te espero, te amo.

-yo también, no puedo usar por mucho tiempo el teléfono del avión así que te veo en dos horas, un beso, te amo…

-yo más sirena-y así se despidieron-

Se sentó un rato en las sillas de espera, puso las flores a un lado y se recostó cerrando los ojos, de vez en cuando las vigilaba, pero temía quedarse dormida, entonces sacó su iPod y comenzó a escuchar música, pero la aburrición le ganaba, comenzó a leer una revista, el tiempo pasó un poco lento, parece que cuando quieres que pronto llegue más se empeña en pasar lentamente y torturando en la espera, las dos horas se completaron y el vuelo fue anunciado.

"Lufthansa vuelo 405 desde Madrid España puerta nueve"

-¡rayos!-musitó, estaba esperando en la puerta cinco-

El vuelo acababa de llegar y si no se apresuraba a correr, no llegaría a tiempo para cumplir con su plan sorpresa, tomó el ramo de rosas mientras corría entre la gente, y con su otra mano buscaba en su bolsillo la cajita con la sortija, su corazón latía desesperadamente mientras corría, sentía que en cualquier momento se le escaparía, podía escuchar sus latidos, empezaba a sudar, a pasos agigantados y apresurada corría cada vez más rápido realmente parecía el viento, su cabello rubio se despeinaba hasta que llegó por fin a la sala que daba con la puerta nueve.

Los grandes ventanales de esa enorme sala tenían vista a la pista de aterrizaje, en la sala habían muy pocos esperando a los pasajeros del vuelo que arribaba, llegó y se sintió aliviada, sonreía viendo alegremente al avión llegar siendo guiado por las luces de la pista.

"manténganse en sus asientos y abrochen sus cinturones de seguridad"-decía la aeromoza-"de ser necesario utilicen las mascarillas de oxigeno"

Michiru en ese momento sintió un trasudor frío en su espalda.

"llegó la hora pequeña sirena", escuchó, sintió miedo y cerró los ojos, sujetó con fuerza el asiento en un vano intento por permaneces, por quedarse.

"adiós Haruka… siempre te amaré…"-pensó-

Lo siguiente fue una luz aguamarina que la absorbió, sintió su alma abandonar su cuerpo y luego, sólo partió hacia el final de aquel túnel de agua, como si surfeara en una gran ola, oyó el sonido seco de un trueno y vio la figura de un rayo.

-te has tardado-dijo una voz masculina e imponente-

-¿Quién eres?-preguntó al eco-

-yo… soy Zeus, Dios del Rayo, gobernante supremo del Olimpo…

El avión liberó las llantas para empezar a frenar y detenerse, todo iba bien, cuando la llanta delantera falló, el piloto y el copiloto, se comunicaron con la torre de control, bomberos de precaución y paramédicos empezaron a llegar a la pista, chocó contra un hangar y estando ahí atascado un rayo seco cayó del cielo incendiando el hangar, la cabina de control empezó a prenderse en llamas corriendo el fuego rápidamente por el ala del avión.

La rubia comenzó a correr desesperada, soltó el ramo de rosas y en la mano empuñaba con fuerza la cajita de la sortija, sus nudillos blancos, corría hacia el pasillo que daba a la pista de aterrizaje, siendo detenida por seguridad.

Mientras en la gran sala de espera de la puerta nueve, las pocas personas empezaban a entrar en pánico y lágrimas, la más escandalosa era Haruka que peleaba con seguridad. El cielo comenzaba a ennegrecerse, las nubes grises, y el viento inquieto y con un dejo de sequedad en su aroma.

-joven, mantenga la calma, esta siendo controlado por los bomberos, esto no pasará a mayores-le pedía una mujer dependiente de la aerolínea, mientras la rubia forcejeaba con los dos hombres de seguridad-

-¡usted no entiende!, ¡no me pida que me calme! ¡En ese avión está mi mujer!, ¡déjenme pasar!, ¡con un demonio! ¡He dicho que me suelten!

-joven, tranquilícese, por favor, en ese avión, van muchos familiares, de todas estas personas y…

Y el tenebroso momento llegó, el control del fuego se había salido de las manos de los bomberos llegando a la cola del avión explotando estruendosamente.

-Michiru…-susurró abriendo los ojos de golpe, entrando el temor por sus pupilas al volver a ver el ventanal, el avión casi completamente en llamas.

Cayó al suelo de rodillas, impotente, las llamas del fuego se reflejaban en sus ojos que habían perdido la vida ante tal atroz imagen, el avión volvió a sufrir una detonación y juntó con esta su corazón crujió rompiéndose en mil pedazos, sentía que algo había muerto en su interior, tan sólo la imagen de su sirena sonriendo llegó a su mente, el viento sopló, las ventiscas de aire, avivaron las llamas y el cielo comenzó a retumbar con truenos secos, azotó sus puños contra el suelo, y sus lagrimas empezaron a correr por su rostro sin control, su cabello ensombrecía su mirada cubriendo sus ojos.

-¡NO! ¡NO! ¡NO!-¡MICHIRU!-gritaba con la voz desgarrada-

Mientras aprovechó el descuido de la seguridad, se levantó como pudo hecha pedazos, corriendo hacia la pista, apretaba sus dientes conteniendo las lagrimas, casi gruñendo, mientras el cielo se partía en dos.

-¡MICHIRU!-gritaba mientras corría en la pista-

Llegó corriendo a toda prisa, sin importarle el fuego, subió por la escalera de bomberos, entrando a la gran maquina en llamas, el humo creaba una capa espesa, sacó su pañuelo cubriendo su nariz, había pasajeros en todos los asientos, parecían dormir nada más, habían llamas dentro del avión, olores que le revolvían el estomago, caminó y caminó, encontrando a una bella mujer con el semblante tan calmo como cuando la contemplaba mientras dormía, el rostro ennegrecido por el humo, se detuvo de seco al verla ahí, inmóvil sus brazos inertes, sin fuerza, rodeada de humo, estaba intacta, las llamas no habían osado abrasar su piel, el asiento estaba sumido en el suelo, se acercó a ella cayendo de rodillas pasando sus manos por su piel con una delicadeza indescriptible.

-Michiru...-susurró-

"Quizá aun este viva" se empeñaba en pensar, le quitó el cinturón de seguridad con terneza, quitándole los cabellos aguamarina que yacían sobre su rostro afablemente, era su mayor tesoro, la tomo entre sus brazos envolviéndola con su saco como temiendo se fuese a desvanecer, caminó derrotada hacia la salida, sabía muy bien que ese corazón ya no latía más, ella ya no vuelve más, no vuelve más…

Habían puesto unas escaleras que daban del avión al suelo para que los bomberos entraran y salieran más rápido, la rubia se paró en la puerta bajando con la cara llena de tizne, los mechones de cabello cubriendo su sombría mirada, las lagrimas caían con dolor de sus ojos muertos y apagados, sus manos se aferraban al cuerpo que llevaba entre sus brazos, al llegar al suelo la colocó con sutileza en el pavimento arrodillándose a su lado.

-Michiru…-le susurraba con la voz quebrada-mi amor despierta, ya estas a salvo, te he sacado del avión, abre los ojos, sirena, respóndeme, por favor-le suplicaba acariciándole la mejilla mientras apretaba sus ojos cortando las lagrimas, lagrimas que caían lavando el rostro de la aguamarina- aquí estoy, como te prometí…

Entonces la abrazó a su pecho aferrándose a ella.

-¡NO! ¿Por qué? ¿Por qué?-gritaba meciéndose aferrada al cuerpo sin vida-

-¡NO! ¡VUELVE!-decía en un quejido- ¿Por qué me la quitan ahora? ¿Por qué? ¿Por qué me la arrebatan?-se lamentaba-

Unos paramédicos que recién llegaban se acercaron con una camilla al verla tendida en el suelo.

-joven, suelte a la señorita, déjenos revisarla-se le acercó un paramédico colocando su mano en el hombro de la rubia-

La rubia le dirigió una mirada de dolor y odio que ardía en enojo y furia entonces el cielo empezó a relampaguear y tronar en seco.

-no se atreva a nombrarla-susurró-

-¿disculpe joven? ¿Está bien?

-¡cállense! ¡No se me acerquen!-dijo levantándose y apartándose con todo y el cuerpo-

-pero joven de todas formas debemos tomar el cuerpo por favor déjenos hacer nuestro trabajo

-¡he dicho que no se me acerquen! ¡No me toquen! ¡Malditos incompetentes! ¡No saben hacer nada bien!-le gritó al hombre corriendo con el cuerpo en sus brazos-

Los de seguridad la interceptaron y de ahí ya no pudo huir.

Le quitaron a la chica, y entre forcejos la llevaron a una oficina de la aerolínea ya derrotada, estaba sentada cabizbaja mirando el suelo, sus antebrazos apoyados en sus rodillas y sus manos entrelazadas.

-eras mi paraíso Michiru, tú eras mi vida…-y las lágrimas siguieron cayendo sin aliviar una pizca de su dolor-

CONTINUARÁ...

hola a todos... de nuevo ^_^, gracias por continuar leyendo y comentar, me animan a continuar... y Aurora Kaioh disculpa no sabía que la cancion del capitulo anterior era tuya, creí que era de lifehouse... jeje...

gracias por todo...

atte barn loren.