CAPITULO 10

LA FABULA DE LA MADRE PRODIGA

1

-¿Qué sé cree ese idiota? –Dijo Yaten con enfado mientras aventaba un cojín al sofá frente a él

-Sí, está bien –decía Mina al celular mirando de reojo a Yaten- No te preocupes Drake, ya ni siquiera hay reporteros…

-Por ahora… -dijo Taiki sin apartar la vista de su libro.

-No deberías dejar que te obligue a quedarte con nosotros –dijo Yaten con sequedad y se acercó a la joven- ¡Mina trabaja para mí solamente! –Grito para que Drake le escuchara.

-Nada nada… -le dijo Mina a Drake mirando con desapruebo a Yaten- sabes que no me importa, además necesitas que alguien salga a calmar a la prensa y tú no lo harás desde Osaka…

-Vaya manager tenemos… -bufó Yaten- si Seiya no se escondiera como un niño…

-Sí Drake… me estoy asomando por la ventana ahora mismo y no hay ni un… -Mina dejó la frase sin terminar mientras miraba boquiabierta por la ventana- Chicos… -dijo pausadamente mientras Drake gritaba por el auricular que le dijeran que estaba ocurriendo- Creo que encontramos a Seiya…

2

Serena se quedó paralizada al ver a aquella mujer ahí. Reina Matsura…

-Buenas noches… -le saludó Serena pero a media inclinación Seiya la tomó de la mano y jaló de ella.

-Vamos –le ordenó.

Serena miró a Reina mientras Seiya la jalaba tras él.

-He venido a hablar contigo

Seiya se detuvo sin voltear a verla, Serena posó su mirada en ella y luego la volvió a él.

-No tengo nada que decirte

Seiya iba a seguir pero Serena no se movió y dio un leve tirón de su mano. Seiya la fulminó con la mirada.

-¿Y qué pasará después? –musitó ella

-Serena vámonos –le dijo él con voz contenida. Serena negó con la cabeza.

-No va a desaparecer –le dijo mientras le miraba como implorando- necesitas hablar con ella.

-Le prometí a tu madre…

Serena le sonrió

-Puedo volver sola

-No –dijo Seiya rotundamente y presionó más la mano de Serena que aún seguía entre la suya.

-Seiya…

-Vamonos –le dijo entre dientes

Serena suspiró.

-No me moveré de aquí

Seiya la miró con desconfianza.

-La mataré si te vas.

-No me iré –dijo ella mirándolo preocupada.

Seiya aflojó lentamente el agarre y terminó por soltar a Serena. Se volvió hacia su madre y caminó para enfrentarla.

-Vaya… -dijo la mujer con una sonrisa irónica- esa chiquilla tiene influencia en ti.

-¿A qué has venido? –le preguntó secamente

Pero Reina seguía mirando a Serena.

-Siempre pensé que buscarías a alguien igual a Meiko Akira… -dijo sin su habitual tono filoso. Parecía más bien intrigada, contrariada- Pero no… esta chica ni siquiera se le parece…

-Dejémonos de tontería Reina –le dijo Seiya en tono amargo- habla a la revista y desmiente y destruye a quien quiera que haya publicado esto y vuelve a desaparecer de mi vida.

-Si planeara hacer eso, para empezar no habría permitido que la nota saliera.

-No te entiendo –le dijo él conteniéndose- ¿Porque estás haciendo esto ahora? ¿Es por qué no puedes dañarla a ella? –Dijo Seiya señalando a una asombrada Serena- ¿Es porque ahora Michiru Kayou la protege y no soportas no arruinar todo de alguna manera?

-De verdad me odias… -sonrió de manera envenenada. Serena por su parte notó un deje de amargura que a Seiya le pasó desapercibido- Pero aún así soy tu madre.

-¿Madre? –respondió él sin poder contener más la ira y sin más soltó un fuerte puñetazo contra el árbol más cercano que hizo dar un brincó a Serena- Mi madre murió ya hace años, y es por ella que yo no…

-¡¿No qué?! –le preguntó Reina rompiéndose por primera vez. Ya no había cinismo… ¿era enojo lo que se dejaba ver?- ¡Dilo! –le retó.

-No jugaré este juego –dijo él apretando los puños- si no lo arreglas, lo arreglaré yo. Y no me preocuparé por dejarte salir limpia de esto. Caminó hacia Serena y sólo bastó una mirada para que la chica lo siguiera, no sin poder evitar dirigir una última mirada a Reina Matsura.

Al llegar a la segunda esquina Serena se le adelantó a Seiya y poniéndose frente a él con los brazos extendidos le cortó el paso.

-No voy a volver –le espetó Seiya de manera grosera

-No quiero que vuelvas –le contestó Serena

-¿Entonces?

-No hay paso por aquí –dijo esbozando una sonrisa.

-¿Qué? –preguntó frunciendo el cejo

-Que no hay paso por aquí –le repitió Serena- Uy que lastima creo que tendremos que ir por acá… -dijo fingiendo congoja pero como Seiya la miraba como si se hubiese vuelto loca Serena tuvo que empujar de él- vamos, vamos, por acá –Seiya se dejó empujar por la espalda mientras dirigía miradas de contrariedad a Serena.

-Tu casa está por allá bombón –le dijo.

-Pero nosotros vamos para allá, anda, anda… -le jaló del brazo hasta que estuvieron frente al puesto de nieves "Sonrisa nocturna"

-Oh… hay gente ahora… -dijo para formarse cuarta en la fila- los lunes suelen ser noches nostálgicas –dijo como si eso lo explicara todo.

-No teníamos que venir aquí –le dijo Seiya mirándola sin poder evitar sonreírle- estoy bien.

-¿Quién te dijo que veníamos por ti? –le dijo alzando las cejas- ese ego… ese ego… Disculpe, disculpe –dijo tocando al señor frente a ella.

-¿Qué haces? –le preguntó Seiya sintiéndose apenado al momento que el hombre se giraba hacia ellos

-¿Sí?

-¿Lo conoce? –le preguntó señalando el rostro de Seiya. El hombre de unos 60 años, miró curioso a Seiya y terminó por negar con la cabeza.

-No… disculpa hijo, ¿nos conocemos?

-¿En serio no me conoce? –Preguntó Seiya incrédulo olvidando la vergüenza- Vamos míreme bien –Dijo mostrándole ambos perfiles. Él hombre volvió a negar.

-Lo siento… si me dijeras donde nos hemos visto tal vez…

Serena rió, Mientras Seiya ponía cara de ofendido.

-No se preocupe –le dijo ella- nunca lo ha visto, sólo quería demostrarle a mi amigo que no todo gira en torno suyo. –Le guiñó el ojo al hombre que encogiéndose de hombros volvió a darles la espalda.

-No era necesario… -refunfuñó Seiya

-Enojón ¬¬

Seiya le miró un momento.

-¿Qué? –Le preguntó Serena sintiéndose intimidada- ¿Por qué me miras así?

-Debes tener muchas preguntas ¿no es cierto?

-En este momento sólo una… -Y bajó su mirada a la mano derecha del joven y la tomó para examinar los nudillos- ¿Te duele? están rojos, podrían inflamarse…

Había llegado su turno y Serena volteó con la señora que los saludó reconociéndolos.

-Un helado de fresa por favor –le dijo- y podría venderme una bolsita con hielo.

-Esa va por la casa –le sonrió la mujer a Serena y un momento después se la dio.

-Uno de chocolate para ti ¿cierto? –Le preguntó a Seiya que sin apartar la mirada de Serena quien aplicaba el hielo en su mano asintió- no me gustaría ver la cara con la que chocó tu puño.

-Fue un árbol –le respondió Serena

-Entonces estoy viendo la parte fea… -dijo la mujer ofreciéndoles los helados.

-Sostén –le dijo Serena a Seiya para que el siguiera aplicando el hielo en lo que ella ponía las monedas en la barra y tomaba los helados- Gracias.

-Que tengan linda noche.

Ambos caminaron hacia la misma banca de la vez anterior. Serena comió su helado con una mano y con la otra le daba a Seiya que tenía sus manos ocupadas con la bolsita de hielo.

-No deberías pensarlo tanto –le dijo Seiya como por casualidad.

-¿Eh? ¿El qué? ¿o.o?

-Tu respuesta –se explicó con una sonrisa coqueta- total… quien pase creerá que eres mi novia.

-¡Seiya! –Le gritó alarmada- ¡Voy a echarte esto en la cara si sigues diciendo tonterías! –le amenazó con la nieve del chico.

Seiya rió.

-Si sólo me llamas por mi nombre cuando estás enojada te haré rabiar más seguido –le dijo entre risas y repentinamente se enserió- Es una verdadera amenaza –le dijo en tono agresivo.

-O.O

Seiya volvió a reír.

-Tonto… –Serena hizo un gesto infantil de enojo- Además… nunca me pediste que fuera tu novia… - Dijo entre dientes evadiendo la mirada del chico.

-Se mi novia –le dijo de pronto.

Serena no podía estar más roja y Seiya volvió a reír con ganas

-¡Otra vez me estás tomando el pelo! –Exclamó molesta- ¡Ten! –dijo casi echándole encima el helado- come tú sólo -y le volteó la cara enojada.

-¡Vamos no seas mala! –Le dijo Seiya- ¿Cómo sostendré el hielo si no sostienes tú la nieve?

Serena siguió sin volver el rostro.

-Además –dijo reponiéndose del ataque de risa- Sabes que ahora no hay nada que quiera más que seas mi novia. ¿Por qué otra cosa te diría lo que siento?

Serena volteó a verlo como para cerciorarse de que no estuviera bromeando otra vez. Pero esta vez no hubo risas. No respondió nada… pero tomó la nieve de la mano de Seiya.

-Gracias –le sonrió él volviendo a aplicar el hielo.

-¿Te duele? –preguntó cómo no queriendo.

-No es nada –le dijo Seiya esbozando una media sonrisa- Ahora tienes más de una pregunta ¿no es cierto Bombón? -Serena lo miró con disculpa en el rostro- Está bien, dispara.

-¿Yaten Taiki y tú no son hermanos?

Seiya rió.

-De entre todas las dudas… -dijo entre risas- A veces olvido que no eres fan nuestra.

-Lo siento si te parece divertido –refunfuñó ella

-Somos hermanos –comenzó a decir Seiya- pero no de sangre. Crecimos juntos. Los tres íbamos en un colegió de prestigió en Osaka al que regularmente asisten niños cuyos padres multimillonarios no quieren se sepa de su existencia…

-Entonces… Taiki y Yaten…

-Taiki es hijo de un magnate, dueño de una compañía informática casado y con tres hijos aparte de él. Se encargó de pagar por adelantado los doce años de educación que ofrecía el colegió y por lo demás se desentendió. Como sea no le hace mucha falta, su madre es un ángel y supo criar un buen muchacho.

-Taiki es un buen muchacho –asintió Serena.

-Yaten por su parte es hijo de Naoki y Matsumoto Aizawa.

-¡Aizawa! –Exclamó Serena sorprendida- ¿Los famosos excéntricos Aizawa?

-De los mismos.

-¡Claro! Por eso mi madre está enamorada de Yaten –dijo- mamá ama la pintura de los Aizawa… seguro ella sabía…

-No es un secreto Bombón

-Perdóname por ser tan ignorante del mundo ¬¬. Pero… ¿A él por que querrían esconderlo?

-Sus padres son muy… peculiares –dijo como recordando algo divertido- viajan todo el tiempo y no soportan estar en un lugar mucho tiempo. Creyeron que nuestro colegio le daría a Yaten lo que ellos no podrían. Seguridad.

-Ya veo…

-Y Bueno, Yo. Hijo de una actriz que jamás quiso ser madre. Supongo que de alguna manera, dentro de nuestra soledad encontramos algo afín entre nosotros.

-¿Se hicieron amigos de inmediato?

-No. Fue hasta séptimo grado… Yaten me insultó y nos agarramos a golpes en el patio de la escuela. Taiki trató de separarnos y cuando el profesor llegó a calmar la situación, poco importó quien empezó o quien sólo trataba de traer paz, nos castigaron a los tres y durante una semana organizamos los libros de una vieja biblioteca que ya nadie usaba. Muchas cosas pasaron esa semana… al final los tres éramos amigos. Cuando decidimos formar el grupo ninguno quería cargar con el apellido que nos marcaba y el cual odiábamos. Así que nos convertimos en los hermanos Kou.

-Kou… ¿estrella?

Seiya sonrió

-Estrella. Ahora que lo veo en retrospectiva las cosas no han cambiado mucho. Yaten y yo seguimos pelando y Taiki sigue trayendo la paz… No sé qué habría sido de mí sin ellos, Mi abuela les tenía mucho cariño, a ellos y a Meiko, tú también le hubieras agradado –le sonrió

"Siempre pensé que buscarías a alguien igual a Meiko Akira…"

-¿Quién… quién es Meiko? –Preguntó un tanto insegura- Reina también la mencionó…

-Meiko Akira… -dijo Seiya con un deje de nostalgia- La primer amiga que tuve. Antes de ella no sabía que las chicas podían ser buenas amigas…

-La querías mucho… -dedujo Serena sintiendo como algo en su pecho se oprimía.

-Sí –dijo Seiya sumergido en recuerdos.

-¿Cómo la conociste?

-Es sobrina de Drake, cuando estábamos en preparación para el debut ella estaba siempre cerca. En los ensayos, en los descansos, siempre estaba ahí… es cierto que no te pareces en nada a ella –dijo mirando a Serena- Meiko era tímida y callada, amable con todo el mundo, siempre positiva, muy madura e inteligente.

-No había por qué hacer comparaciones ¬¬

Seiya rió.

-Pero no era ni la mitad de divertida que eres tu Bombón.

-Ahora me siento como un payaso ¬¬

-Perdona –dijo Seiya aun riendo.

-Y… y ¿Por qué no se casaron y fueron felices para siempre? –soltó Serena sin poder evitar sonar molesta

-Porque no era ese el tipo de cariño que había entre nosotros –dijo él con simpleza

-¿o.o?

-Meiko era como una hermana mayor para mí… -comenzó a explicar- hubo un momento que la quería tanto que logró confundirme, pero ella misma me abrió los ojos y me dijo "Cuando amas a alguien no hay confusión, no hay dudas, sólo lo amas y ya" –Seiya suspiró echando la cabeza hacia atrás perdiendo su mirada en el cielo- Si mi madre se hubiera tomado la molestia de indagar más, de acercarse, no habría hecho todo lo que hizo. Hubiera ahorrado mucha energía.

-¿Qué hizo?

-Eso no importa ya, Meiko está feliz ahora.

-¿Aun estás en contacto con ella?

-Nos escribimos frecuentemente. Que mi madre consiguiera que huyera a América fue algo bueno al final, conoció al que ahora es su esposo y están pensando en tener familia.

-¿Tu madre la hizo huir a América? ¿O.O?

Seiya rió.

-Tranquila tú no iras a ningún lado.

-No me preocupa eso… -dijo Serena titubeando nuevamente.

-¿Estás contenta ahora que sabes que no tienes rival?

-¿Pero qué dices?

-Estabas celosa ¿no es cierto? Lo noté mientras alababa a Meiko… vamos admítelo.

-¡Eres un tonto! –Dijo parándose de pronto- es tarde me voy a casa

Comenzó a caminar y Seiya la miró un momento alejarse sin moverse, para después darle alcance.

-Vamos admite que te pusiste celosa.

Serena le sacó la lengua y siguió caminando. Seiya sonrió divertido.

-Debes apresurarte en darme una respuesta Bombón –le dijo a manera de broma- podría enamorarme de alguien más y sería demasiado tarde.

Serena no sacó la lengua esta vez.

-Vamos, sólo estoy bromeando –le dijo Seiya mirándola- me alegra que lo pienses y no lo tomes a la ligera…

Serena sonrió.

Caminaron en silencio hasta que llegaron frente a su casa.

-Gracias por acompañarme –le sonrió Serena.

-Gracias por buscarme –le dijo él mirándola de esa forma que la hacía sonrojar sin embargo esta vez el sonrojo no se dejó ver. Serena caminó hacía su casa como debatiéndose a sí misma, y entonces se decidió y giró a verlo.

-Lo siento –dijo bajando la cabeza apenada.

-¿Qué pasa? –preguntó precavido. Su mente ya escuchaba el "No correspondo tus sentimientos"

-Todo esto es mi culpa.

-¿Qué? ¿o.o?

-La fuente de la revista es el taxista que nos llevó anoche –dijo Serena sin levantar el rostro- fue porque yo no cuidé lo que te decía, qué está pasando todo esto.

Seiya esbozó una sonrisa.

-No es tu culpa, no sabias nada, fui yo el que habló de más.

-Pero…

-Está bien –le consoló- entra a casa, es tarde. Y no pienses en eso.

-Volverás con tus hermanos.

Seiya asintió.

-Tienes razón… no va a desaparecer si me escondo.

-Ella estará ahí –le dijo mirándolo fijamente- Reina Matsura estará esperándote.

-Realmente no lo creo.

Serena negó con la cabeza.

-Ella estará –afirmó- Trata de escucharla…-Seiya volteó el rostro- pero escucharla de verdad, y entonces contar hasta diez y darle tu respuesta… que el odio no te nuble la vista. No importa que vayas a responder, no dejes que haya odio en ello. ¿Lo prometes?

-Ella no estará.

-¿lo prometes?

Seiya respiró profundamente y la miró.

-Lo prometo.

Serena le sonrió.

-Buenas noches Seiya Kou.

3

Mina miraba aun por la ventana.

-¿Sigue ahí? –Preguntó Taiki

-En el mismo lugar que hace dos horas –Dijo Mina

-Deberíamos bajar a hablar con ella –dijo Yaten caminando de un lado a otro

-¿Y decirle qué? –le preguntó Taiki

-¡Yo que sé! ¡Tú eres el inteligente!

-Yaten… -pero la mirada de Taiki fue suficiente para que Mina guardará silencio.

-Seiya no regresará mientras ella este ahí –Bufó Yaten

Pero Seiya regresó… y sin basilar caminó hasta ponerse frente a ella. Estuvieron un momento en silencio, sólo mirándose, hasta que Reina comenzó.

-No iba a dañarla –dijo Reina con voz firme- no lo hubiera hecho aun sin tu amenaza, ni la de Michiru, ni la de aquella chica sacerdotisa.

-Resulta algo difícil de creer

-Lo entiendo, no tengo más que mi palabra y sé que no vale mucho para ti.

-la historia está en tu contra.

-No puedo hacer nada con eso.

-Eso es cierto

-Y aún así viniste –dijo ella mirándolo con fijeza- ¿Por qué has venido? Pudiste haberme dejado esperando toda la noche…

-¿Habrías esperado toda la noche? –preguntó alzando las cejas con incredulidad

-Creo que jamás lo sabremos.

-¿De qué…? –la pregunta iba a salir ruda y fría pero calló, cerró los ojos, tomó aire y con voz más calmada comenzó otra vez- ¿Por qué haces esto? ¿Por qué permitiste que esa publicación saliera?

-No me han pedido permiso –dijo ella cuidando sus palabras- me ha tomado por sorpresa tanto como a ti.

-¿Y planeas que crea eso? –preguntó irónico

-¡Es la verdad! –dijo ella ofendida de su duda

-¿Tú diciendo la verdad?

- No tiene sentido mentirte en esto –le dijo

-Hay muchas cosas que haces que no tienen sentido para mí

-Eso no quiere decir que no lo tengan

-¡No te creo!

-¡Si no vas a creer lo que te diga, ¿qué caso tiene que me escuches?! –le reprochó ella

Y los dos callaron voltenado la cara molestos. Jamás serían conscientes de lo similar que era su reacción. Pero fue ella quien se sosegó primero.

-Sabía que esto no sería sencillo –dijo en voz baja.

-Puedes marcharte si quieres –le dijo Seiya sin elevar la voz.

-No lo haré –dijo sentándose en la jardinera- ¿Vas a escucharme? -Seiya la miró sin moverse- Si decides no hacerlo haré lo que me pides. Obligaré a la revista a retractarse y seguiremos como hasta ahora. Pero de verdad me gustaría que escucharas… y después puedes tomar tu decisión.

Después de un momento, tomó asiento a su lado.

-Voy a escucharte.

Él había hecho una promesa. Y por alguna razón, las palabras de Serena que ahora resonaban en su cabeza, lo hacían con la voz de su abuela. Era como si hubiese hecho una promesa con ambas y ambas le sonrieran por cumplirla… por intentar cumplirla.

4

-¿Y tú? –preguntó Yaten provocándole un sobre salto a Mina que aún miraba por la ventana

-¡Me Asustaste! –Le reclamó.

-la consciencia la tendrás…

-Limpia como este cristal –dijo volviendo a su posición inicial.

-¿Es que puedes leer los labios? –le preguntó mirándola curioso- ¿sabes lo que están diciendo?

Mina rió.

-¡Claro que no! Aunque tal vez debería aprender… -dio un gran bostezo y siguió mirando.

-Entonces es morbo... –dijo como para sí mismo- esperas verlos gritarse y agarrarse a bofetadas.

-Eres un tonto ¿sabes? ¬¬ -le dijo molesta apartando apenas un momento la mirada de la ventana- Seiya es mi amigo… -dijo volviendo a su posición- verlo pelear con su madre no es precisamente mi deseo más… ardiente –dijo bostezando nuevamente.

-Me rindo –dijo cruzándose de brazos- entonces ¿por qué…?

-Espera… -dijo poniéndose alerta y pegándose más al cristal. Yaten se apresuró a ponerse detrás de ella para mirar por arriba de su hombro. No miraba a Seiya y su madre, miraba a un hombre que cruzaba la esquina una calle arriba, no se relajó hasta verlo desaparecer y suspiró aliviada.

-Los estás cuidando… -dijo Yaten en voz baja dando con la respuesta. Mina se estremeció por la cercanía del chico y volteó a verlo confundida.

-¿Eh? ¿o.o? –preguntó con su rostro a unos centímetros del de Yaten que casi podía descansar en su hombro. Sólo un momento se miraron de hito en hito, y por alguna reacción de magnetismo Yaten bajó la mirada a los labios de Mina, provocándole un sonrojo a la chica. Sonrojo del cual no fue consciente, su atención estaba completamente absorta en su boca y como atraído por un imán lentamente fue acercándose a ella hasta que ya no hubiera cabido una hoja de papel entre ellos, un poco más y…

-¿Seiya sigue abajo? –preguntó un somnoliento Taiki, provocando que Yaten y Mina pegarán un brinco separándose bruscamente.

-¡Sí! –dijo Mina con voz agitada y, tiesa como un robot y roja como un tomate, volvió a su posición en guardia desde la ventana.

-¿Qué pasa? –preguntó desperezándose y mirando como ambos estaban que rebosaban de tensión- No me digan… ¿he interrumpido algo?

-No, no –empezó a negar Mina con vehemencia tratando de fingir despreocupación que a leguas gritaba todo lo contrarió

-Que tonterías dices –Dijo Yaten que con enfado caminó hacia su habitación y azotó la puerta.

Mina miró la puerta cerrada con cierto deje de nostalgia.

-Iba a besarte ¿cierto? –le preguntó Taiki con naturalidad mientras rebuscaba algo en el refrigerador.

-¡Taiki! –exclamó alarmada

-Si es lo que quiere ya lo intentará después –le dijo mientras se servía un vaso de leche- ¿Algo nuevo con Seiya?

Mina volvió su vista espantada. ¡Por un momento lo había olvidado! ¿Y que si…? Pero no. Todo seguía tranquilo, y ambos seguían conversando en la jardinera con los mismos semblantes inexpresivos. Suspiró.

-Se parecen mucho –dijo- Ahora que los veo desde aquí parece imposible no haber notado el parecido antes.

-No parece que vayan a dar por terminada la conversación pronto –dijo asomándose a lado de Mina- Deberías ir a dormir, no creo que un reportero desmadrugado vaya a venir a reclamar una exclusiva.

-No podemos saberlo –dijo ella- prefiero tomar precauciones.

-Cómo quieras. Buenas noches –dijo ya caminando a su habitación.

-Buenas noches –le dijo Mina y siguió mirando…

… una hora… dos… dos y media... estaba cerca de la tercera hora cuando Yaten abrió la puerta de su habitación y la encontró dormida recargada en el ventanal.

-Tonta… -murmuró.

Sin miedo a despertarla, la movió un poco y así dormida la condujo hasta el sofá que desde la noche anterior había ocupado la muchacha. La cubrió con una cobija y le apartó el cabello del rostro. Era hermosa… no era de extrañarse que rechazará tantas declaraciones a diario. ¿Quién podría ser lo suficientemente bueno para ella? ¿Quién?

-¿Me escogiste? –murmuró Mina entre sueños y se revolvió un poco en el sillón ante la mirada precavida de Yaten ¿a quién se refería? ¿Con quién estaba soñando Mina? Entonces a manera de respuesta ella volvió a hablar- ¿Yaten me escogiste?

Miró a la joven como si le asustará… ¿Por qué soñaba con él? ¿Qué significaba eso? ¿Él la escogió?

Entonces como si su cerebro quisiese darle la respuesta, por un momento se vio a él mismo de pie ante toda la clase, abriendo un papelito con un nombre, un nombre de alguien que no era ella y sin embargo había dicho en vos alta:

"Mina Aino"

¿A eso se refería? Su corazón latía acelerado… y si así había sido ¿a ella que le importaba? ¿Por qué soñaba con eso?

En eso la puerta del departamento se abrió dejándolo sin aliento un momento.

-Estás despierto… -Dijo Seiya dirigiéndole una sonrisa- ¿Es Mina?

Yaten lo mandó callar con el dedo en los labios.

-Acaba de dormirse –le dijo en un susurro, aun sabiendo que si Mina no se había levantado hasta ahora no la haría con sus voces hablando en tono normal- Vayamos a dormir… mañana hablaremos.

Seiya asintió. Ambos se dirigieron a su habitación y cuando Seiya iba a entrar Yaten le dijo:

-Bienvenido a casa hermano.

FIN DEL CAPITULO

Nota de la autora:

Disculpen la tardanza! Problemas técnicos con la lap, pero ya está todo resuelto :D Nos leemos en el próximo capitulo!

Los quiere la linda

Usagui Kou!