CAPITULO 11

LA CITA, LA CENA Y EL BESO

La maestra Mónica llevaba un rato escribiendo en el pizarrón. El salón se encontraba extrañamente tranquilo, incluso no escuchaba los habituales cuchicheos de Tsukino y Aino.

-Esto merece una felicitación… -pero al darse la vuelta encontró el porqué.

Las dos revoltosas estaban descaradamente dormidas recargadas en sus respectivos escritorios. Y no sólo ellas, Yaten Kou les hacía tercera.

-Señorita Aino… señorita Tsukino… -Dijo en voz media, las chicas no se dieron por enteradas- Señorita Tsukino, Señorita Aino –repitió la maestra en un tono más claro y firme, pero no hubo respuesta- ¡TSUKINO, AINO! –Gritó la maestra y al momento los tres bellos durmientes saltaron de sus sillas, Mina y Serena gritando un fuerte "Presente" Yatén sólo mirando espantado hacia todos lados.

-¿Se creen que mi clase es para dormir? –les preguntó la maestra ofendida.

-Lo sentimos… -dijeron ellas agachando la cabeza.

-Lo sentimos… -las remedó incrédula- ¡Fuera de mi salón! –y con una sonrisa condescendiente que daba miedo dijo tímidamente- usted también joven Kou –y le sonrió como si le pidiera disculpas. Yaten salió tras las chicas de mala gana, para quedarse los tres (Mina, Serena y Yaten en ese orden) de pie fuera del salón.

-… tengo tanto sueño que podía dormir parada –dijo Serena somnolienta. Yaten y Mina asintieron cerrando los ojos- Ustedes… ¿también se desvelaron? –preguntó mirándolos

Automáticamente ambos voltearon la cabeza a lados contrarios, repentinamente inquietos.

-¿Pasa algo? –Pero ninguno de los dos contestó- están poniéndome nerviosa… -siguieron en silencio. Serena suspiró resignada- Oye Yaten… Seiya… ¿está bien?

Yaten volteó a ver a Serena, la chica de verdad parecía preocupada.

-Está bien –le respondió- estuvo toda la noche hablando con Reina y no lo hemos despertado. Darán una rueda de prensa a las 12, así que es mejor que esté descansado para ese entonces.

-¿Darán una rueda de prensa? ¿Él y su madre? ¿o.o?

-Así es.

Serena bajó la mirada.

-Espero que todo salga bien…

-¡Todo saldrá bien Serena, animo! –le sonrió Mina- Además los chicos y yo estaremos ahí, si esa Reina Matsura intenta algo nosotros…

-No creo que Drake te haya pedido que acompañaras a Seiya para golpear a Reina Matsura ¬¬ -dijo Yaten.

-Tampoco me dijo que no lo hiciera ¬¬

En ese momento el timbre sonó para dar por terminada la clase.

-¡Qué bien! ¡Tengo hambre!

-Ya no pareces muy preocupada ¬¬ -le acusó Yaten.

-¿Qué tiene que ver mi hambre con la preocupación? ¿o.o? –Preguntó Serena contrariada- Además, Mina tiene razón, lo más seguro es que todo salga bien. ¡Vamos por nuestro almuerzo Mina! –dijo Serena jalando a la joven dentro del salón

-Mi almuerzo… -dijo Mina acongojada mientras la maestra Mónica daba un anuncio al que nadie prestaba atención.

-Que tonta –se burló Yaten mientras abría su mochila para sacar el de él. Mina le miró con enojo.

-Olvidaron su almuerzo –Dijo Taiki acercándose a ellos y dejando los dos paquetes en el escritorio de Yaten.

-¡O.O! –Yaten

-También olvidaste el tuyo ¬¬ -Mina acusadora.

-Deberían de ser más responsables –dijo Taiki con indiferencia y salió del salón.

- -.-u – expresiones de Mina y Yaten

-¿Mina por que Taiki trae tu desayuno? ¿o.o? –Preguntó Serena- Ustedes… -dijo Mirando a Mina y Yaten- ¿Pasaron la noche juntos?

-¡O.O!

-¡QUÉ TONTERÍA! –respondieron los dos al unísono

-¿o.o?

-Me largo –dijo Yaten saliendo del salón molesto mientras Mina le miraba sin que él lo notara. Y de pronto el recuerdo de la noche anterior volvió a ella.

-Mina… ¿en qué estás pensando? –Le preguntó Serena pícara- Estás toda roja… ¿Pasó algo entre tú y Yaten?

-¡Serena! –exclamó alarmada.

-¡Sí pasó! –exclamó Serena al momento que Mina le tapaba la boca preocupada de que alguien la hubiera escuchado.

-¿Qué pasó chicas? –preguntó Amy

-¿Por qué tanto escándalo? –preguntó Lita.

-Mina tiene algo que contarnos ¿verdad? – Dijo Serena dando un codazo a Mina

Y Mina les contó.

2

-Oye Amy… -le preguntó Serena pícara mientras caminaban hacia la salida de la escuela- Y ¿a ti Taiki no te ha insinuado nada?

-¡Serena! –Se alarmó la joven- Él… él no es de esas personas.

-Que aburrido…

-¿Seiya ha intentado algo? –le preguntó Amy con simpleza

-No, no, para nada –dijo Serena negando vehementemente- Seiya es… muy sincero y directo, tanto que a veces me asusta un poco, pero sé que no intentará nada hasta que yo le de mi respuesta.

-Pobre Seiya… -suspiró Amy- no deberías hacerlo esperar tanto… ¿Por qué le das tantas vueltas Serena? ¿No te gusta?

-¡Hola chicas! –Se acercó Satoru Miwa a ellas- Serena ¿nos vemos a la hora de tu descanso?

-¿Eh? ¿Por qué?

-¿Cómo que por qué? Porque tenemos que buscarle un kínder a Riny

-¿Qué? ¿O.O?

-Serena… No prestaste atención a las indicaciones de la maestra Mónica ¿verdad? –Le reprendió Amy

-Creo que estaba distraída… -se excusó la joven- pero, está bien Satoru, nos vemos en el café... –y entonces como si se acordará de algo miró su reloj y abrió los ojos con sorpresa- ¡Si corro aún alcanzo a llegar! –dijo para sí misma- ¡Los veo luego chicos! –y salió corriendo.

-¿No es temprano para ir corriendo al café?

La pregunta desconfiada de Satoru sorprendió un poco a Amy. Éste, sin esperar respuesta y sin despedirse de Amy se marchó.

-Qué raro… -Murmuró Amy.

-¡Amy! ¡Amy! –la llamaba Rey a gritos mientras corriendo a prisa llegaba a su lado- ¿Dónde está Serena? ¿Cómo se encuentran?

-¿eh? ¿o.o? –Amy parpadeo confundida- Serena se acaba de ir al trabajo… ¿pasa algo?

-¿Iba sola?

-Sí…

-¿Notaste algo raro?

-¿Raro? Pues… estábamos platicando con Satoru cuando ella salió corriendo aunque aún tenía tiempo de caminar al café ¿eso?

-Tengo que asegurarme que esté bien –dijo Rey y salió corriendo y Amy, sin entender nada corrió tras ella.

Cuando llegaron al café, a través del cristal observaron a Serena aun con su uniforme, sentada a la barra mirando atenta la televisión. Rey suspiró aliviada.

-Corrió para mirar la entrevista… -dijo recobrando el aire perdido

-¿Ya puedes decirme que sucede? –preguntó Amy agitada.

-Parece que nada.

-Rey… -insistió Amy

-Fue un presentimiento… -explicó sintiéndose extraña- estaba saliendo de clase cuando sentí un escalofrío que me heló la sangre y tuve la sensación de que Serena estaba en problemas… nunca había sentido algo como esto.

-Bueno… Serena parece estar bien –dijo Amy mirando a Serena- ¿Quieres que entremos a hablar con ella?

Rey negó.

-Serena se toma muy apecho mis… habilidades. Mejor que no lo sepa.

-¿Te encuentras bien? –preguntó Amy mirando a su amiga con aprehensión.

-Es sólo este presentimiento… -dijo Rey llevándose la mano al pecho- nunca había sentido nada igual.

-Estás preocupándome…

Rey sonrió.

-Tal vez no sea nada Amy…

3

Pero Rey no creía en realidad eso. Y aunque hizo creer a Amy que se marchaba a su casa, volvió al café una vez ella se había marchado y entre oculta entre la pared miró entrar a Satoru Miwa con una rosa que escondía a su espalda.

-Parce que es más perceptivo de lo que creía –murmuró para ella- Bien Satoru, juega tus cartas.

Pero Serena dentro del café, recibía la rosa con una sensación de extrañez.

-¿Y esto por qué? ¿o.o? –le preguntó al muchacho. Andrew rió por lo bajo detrás del mostrador.

-Se llama detalle ¬¬ -le dijo Satoru sonrojándose

-Ah… gracias –dijo aun parpadeando confundida.

-Vamos a trabajar –le dijo escondiendo su sonrojo. Serena le sonrió.

Rey rió divertida desde afuera. Tal vez debería decirle a Satoru lo que ya era evidente… "Serena encontró a alguien más". Cuando Satoru salió ella se pegó más al muro para no ser descubierta y lo observó marcharse. Y vio como en la acera de enfrente, Seiya Kou bajaba de un automóvil y se detenía a fulminar con la mirada a un Satoru que no se enteraba de nada.

-Si las miradas mataran… -murmuró Rey pero en eso se le erizó la piel. Seiya la estaba mirando. Ella le sonrió con cara de circunstancias sintiéndose avergonzada.

-¿Qué haces aquí? –le preguntó Seiya cuando se acercó a ella.

-Nada –respondió con naturalidad y se apresuró a cambiar el tema- Le ha traído una rosa.

-¿Qué?

-Satoru, le ha traído una rosa a Serena –explicó cansinamente- te estás viendo lento Seiya

-No hables de lo que no sabes –le contestó molesto- ¿los estabas espiando?

-¿Por qué habría de espiarlos? –Preguntó con inocencia- yo sólo pasaba por aquí… -dijo con una sonrisa, hizo el amago de irse pero se detuvo y miró a Seiya una vez más- La acompañarás a casa ¿cierto?

Seiya volteó el rostro con enfado y no respondió.

-Eso es un sí, entonces puedo dejarla en tus manos. –Sonrió Rey- Nos vemos mañana…

4

Cuando Serena salió del café y miró a Seiya recargado en la farola corrió hacia él.

-Hola bombón –le sonrió pero ella le miró a la expectativa

-¿Es verdad? –preguntó ella impaciente.

-¿El qué? ¿o.o?

-Tu madre y tú –le explicó- ¿Estaban actuando en la entrevista? Ó… ¿de verdad arreglaron las cosas?

-Pareces curiosa… -dijo él mirándola fijamente, Serena se sintió apenada.

-Lo siento… sé que no me incumbe –dijo bajando la mirada- es sólo que…

-Estabas preocupada...

-No debió ser sencillo estar ahí y sonreír a las cámaras…

-Tampoco fue tan difícil –le dirigió una media sonrisa- Ayudó que ella de verdad estuviera arrepentida, y también ayudaste tú.

-¿Yo?

-Todas aquellas cosas que dijiste en el taxi sobre lo mal que ella lo había pasado… no logro justificarla pero creo que la entiendo un poco más.

-Seiya…

-Eso suena mejor que…

Pero se calló de golpe cuando repentinamente Serena le abrazó.

-Estoy contenta –dijo soltando un suspiro de tranquilidad.

-Serena…

Y como si la voz del chico la volviera a la realidad se separó de él apenada.

-Es tarde –dijo toda colorada- Me voy a casa.

Y comenzó a caminar. Seiya no se movió un momento y sonrió. Corrió tras ella y de manera repentina le tomó de la mano.

-¿Qué haces?

-Hoy otro chico te dio una flor ¿no? –Dijo fingiendo indiferencia

-¡O.O! –Serena bajó la mirada hacia la flor que sobresalía de su bolso

-Sé que no me has respondido pero aun así me molesta –dijo volteando el rostro con enfado y comenzó a caminar llevando a Serena tras de sí.

-¿Estás celoso? ¿o.o? –preguntó ella mirándolo confundida.

-Yo no dije eso ¬¬ -bufó molesto.

-Me la dio Satoru –le dijo Serena como si esa fuera explicación suficiente.

-¿Intentas que admita que estoy celoso? ¬¬ -volvió a verla por el rabillo del ojo.

-Te estoy diciendo que no es nada –le explicó- Te lo dije, Satoru terminó conmigo.

-Sin razón aparente –murmuró entre dientes- lo recuerdo.

Serena lo miró caminar delante suyo, después bajó la mirada a sus manos sujetadas y su corazón se aceleró y el color se le subió a las mejillas. Pensó en decir algo… pero al parecer su corazón estaba en su garganta impidiéndole hablar.

-Tengamos una cita –dijo Seiya cuando se detuvo frente a casa de Serena.

-¿o.o?

-No me puedes dar tu respuesta sin antes haber tenido una cita ¿cierto? –Le dijo con una media sonrisa coqueta- salgamos este domingo.

-¿Este domingo?

-Te llevaré al parque de diversiones, nos divertiremos y regresaremos a tiempo para aceptar la invitación a cenar de tu madre. ¿De acuerdo?

Serena lo miró un momento y asintió.

5

Serena se sintió algo nerviosa cuando, la mañana del domingo Seiya pasó a buscarla en un bello convertible rojo. Pero cuando salió de casa y lo miró con una gorra en la que escondía su larga cabellera y unos lentes negros no pudo más que soltar una risita.

-¿Y ese disfraz?

-Usualmente amo a mis fans, pero no quiero que ninguna nos interrumpa hoy –le sonrió coquetamente abriéndole la puerta.

La cita fue un éxito. Subieron a todos los juegos como si chiquillos fueran, comieron montón de golosinas y rieron mucho. Aun reían cuando llegaron, ya cerca de las ocho a casa de Serena.

-Muero de hambre –decía Seiya mientras le abría la puerta a Serena para que bajara del auto.

-Yo también –dijo ella- amarás la comida de mi madre… ¡Casi puedo olerla! –exclamó soñadora.

Subía los escalones con Seiya detrás cuando él la detuvo del brazo repentinamente provocándole un sobre salto.

-¿Qué... sucede? –preguntó nerviosa sin girarse a verlo.

-Después de cenar, si ya tienes tu respuesta, me gustaría escucharla –dijo pausadamente.

Ella no le miraba pero percibía en él la media sonrisa que solía dibujar su rostro. Serena asintió sin decir nada y él la soltó. Justo al momento que Serena iba a abrir la puerta ésta se abrió.

-¡Bienvenida conejo!

-¡Satoru! –exclamó Serena sorprendida.

-¿Qué haces tú aquí? –preguntó Seiya a la defensiva.

-Estoy invitado a cenar por supuesto –sonrió él con autosuficiencia

*Y Satoru da un gancho derecho*

-Pero… pero… -Serena podía percibir el enojo de Seiya detrás suyo

-¡Llegaron por fin! –Sonrió Mamá Ikuko acercándose jovial a la puerta- Pero ¿qué hacen ahí? Entren, entren.

Serena sonrió con cara de circunstancias y antes de que la bomba detrás suyo explotara se apresuró a entrar. Seiya sólo subió el último escalón y se detuvo mirando retador a Satoru.

-¡Seiya Kou! –Exclamó Mamá Ikuko poniéndose repentinamente entre los dos chicos- ¡Es todo un honor tenerte en mi casa! Soy Ikuko Tsukino –dijo haciendo una inclinación de cabeza

-El honor es mío, señora Tsukino –dijo él coquetamente

-¡Qué muchacho tan educado! –Dijo Mamá Ikuko roja como un tomate- pasa, pasa –dijo conduciéndolos al comedor- tomen asiento, en un momento serviré la cena, Serena ¿me ayudas?

La joven asintió sin poder evitar sentirse tensa. Cuando estuvieron las dos en la cocina Serena fulminó a su madre con la mirada.

-¡¿Qué está haciendo Satoru aquí mamá?! –le dijo con voz contenida.

-¿No es genial? Casualmente vino a buscarte hace un rato y me pareció buena idea invitarlo a cenar ¿no estás emocionada? –dijo dando saltitos de emoción.

-¿Emocionada?

-Tener a dos apuestos jóvenes batiéndose a duelo por ti… ¡Me siento tan orgullosa!

-¡Mamá!

-Y pensar que el gran Seiya Kou está muriendo de celos por mi hija en la mesa de mi casa –suspiró emocionada- ¡Será una gran cena!

Y dejando a Serena estupefacta salió con los platos a preparar la mesa.

-Respira Serena… no es tan grave… -se dijo a sí misma- Sólo cenaremos… ni siquiera tienen por qué hablar… ¡Animo Serena! -y con el resto de los utensilios salió tras su madre.

Já… ni siquiera hablarían… que poco conocía a su madre. Apenas estaban dando el primer bocado cuando empezó.

-Espero no te moleste nuestro inesperado invitado Seiya –dijo como por casualidad- Vino a buscar a Serena y no pude evitar invitarlo, este chico ama mi comida ¿no es cierto Satoru?

-No hay comida más deliciosa que la tuya mamá Ikuko –dijo él con una sonrisa.

-¡Siempre adulándome!

*Otro punto para Satoru*

-¿Me pasas la sal? –pidió Serena a Seiya tratando de aligerarle los ánimos. Estaba comiendo con tanta rigidez.

-No –dijo Satoru arrebatando la sal de manos de Seiya antes de que Serena pudiera tomarla.

La mirada de Seiya era casi asesina

-¡Satoru! –exclamó Serena

-No le hace falta sal, y no es bueno para tu salud Serena

-¡Siempre tan preocupado por mi hija! –Exclamó complacida mamá Ikuko- ¿Sabes Seiya? Este chico fue mucho tiempo como de la familia ¿Verdad Serena?

-Mamá…

-Eran muy unidos… tanto que salieron juntos por…

-¡Mamá!

-Dos meses –contestó Seiya con voz neutra sin apartar la mirada de Satoru- Bombón me lo contó. –dijo esbozando una media sonrisa- también me dijo que fue él quien terminó con ella

-Seiya… -Serena le miraba sorprendida de que recordará todo. Parecía mucho tiempo desde que habían tenido aquella conversación.

-¿En serio? –preguntó mamá Ikuko como inmune a la tensión que casi era palpable en la mesa- Serena nunca me contaste nada…

-Yo…

-Las personas solemos cometer errores –dijo Satoru mirando fijamente a Seiya.

-Es una lástima que esos errores ya no tengan vuelta atrás ¿no crees?

*Directo al hígado*

Aquello se estaba poniendo feo. Serena estaba por interrumpir cuando la puerta de la calle se abrió.

-¡Estoy en casa!

-¡Sammy! –Saltó Serena casi con alegría, un pretexto para salir de la oscura atmosfera y corrío hacia la entrada donde su hermano aun se quitaba los zapatos- ¡Bienvenido! ¿Ya cenaste? Ven, ven, siéntate, cuéntanos ¿Dónde estabas? –dijo arrastrándolo al comedor

-Me estás asustando… ¡Satoru! –exclamó- ¡Cuñado!

-¿A quién llamas cuñado? ¬¬ -lo fulminó Serena con la mirada. Satoru ya sonreía.

-¡A Seiya por supuesto! –dijo acercándosele a él.

*2-2*

Ahora Seiya sonrió

-Tenemos que hacer negocios –Dijo Sammy y frente a él le puso un bonche de fotografías- ¡500 yens por foto!

-¡Sammy! –le retó Serena

-¡Las compro todas! –Exclamó Seiya

-¿En serio? ¡Genial! ¡Tengo más en mi cuarto!

-¡Sammy! –Le gritó Serena molesta- ¡Mamá dile algo!

- ¡Saliste horrible en ésta bombón!

-¿Eh? –Serena se acercó a mirar el retrato donde salé gritando de miedo dentro de la casa del terror- ¿A qué hora tomó esa foto?

-Tu hermano es genial –dijo Seiya mirando las demás fotos- ha sacado foto de toda nuestra cita, mejor que un video.

-¡Se ven tan lindos en esta! –Dijo mamá Ikuko tomando una donde se encontraban los dos sentados en una banca dando de comer a los patos.

-Parece que se divirtieron –dijo Satoru con una sonrisa hipócrita.

-No te imaginas cuanto –le sonrió Seiya triunfal, al momento que se escuchaban los pasos de Sammy corriendo por las escaleras.

-¡Aquí hay más!

Pero al momento de ponerlas en la mesa, una se resbaló, dio un par de vueltas en el aire y cayó justo a los pies de Serena. Cuando la levantó se quedó un momento mirándola sorprendida.

-Esta foto… no sabía que tenías esta foto Sammy.

-¿sorprendida de lo bueno que soy?

-Déjame ver –Seiya se puso de pie

-No es necesario –dijo escondiéndola tras suyo con una sonrisa nerviosa.

-¡Debe ser la foto que no encontraba! –Dijo Sammy sonriente- ¡Es la mejor Seiya! Tienes que verla

Serena negó con la cabeza pero Sammy se la arrebató de detrás suyo y se la mostró a Seiya sin siquiera detenerse a verla.

-¿No es genial? ¡Esta vale mil Yens!

Pero la sonrisa en el rostro de Seiya desapareció a la vez que aparecía en el rostro de Satoru.

-La compro –dijo poniéndose de pie.

-¿Eh? –Sammy lo miró confundido y entonces giró la imagen para verla- ¡O.O! ¿Qué es esto? Yo no tomé esta foto…

¿Qué mostraba la foto? Se veía el rostro de Satoru inclinado hacia el de Serena que con los ojos cerrados parecía recibir el beso.

*Seiya cae herido al suelo*

-Fue el día de nuestra primera cita –dijo Satoru con una sonrisa. Todos voltearon a verlo con semblante serio, Incluso Mamá Ikuko que permanecía sentada a la cabeza de la mesa- ¿Lo recuerdas?

-Fuimos a ver Romeo y Julieta… -dijo Serena mientras su mente rememoraba el acontecimiento.

-Pero no terminamos de verla –continuó Satoru

-Nos sacaron por tu culpa –rió Serena- No parabas de decir "ves como debiste hacerlo"

-Gracias por la cena –dijo Seiya repentinamente, hizo una reverencia hacia mamá Ikuko y salió de la casa.

-Creo que algo le ha molestado… -dijo Satoru sintiéndose triunfal

-Ya vuelvo –dijo Serena y sin decir más salió tras él que apenas terminaba de bajar las escaleras del porche- ¡Espera!

Seiya se detuvo sin volverse a verla.

-Ya es tarde Serena –dijo neutral- nos vemos mañana. -Alzó la mano a manera de despedida y sin decir más se subió a su auto.

-Tonto… -suspiró ella.

6

La cena continuo con un ambiente de abandono. Terminaron y Serena se puso a recoger los platos, Sammy le ayudó y cuando estuvieron solos en la cocina dijo:

-Lo siento…

-¿eh?

-Debí revisar las fotos antes de dárselas a Seiya –dijo bajando la cabeza apenado, para después fruncir el cejo confundido- No me explico cómo llegó esa foto ahí… nunca la había visto. ¿es tuya?

Serena negó con la cabeza

-Pero no importa… -dijo esbozando una sonrisa iba a salir de la cocina cuando la voz de Sammy la detuvo

-Hermana…

-¿Eh? ¡O.O!

-Te llamaré hermana sólo si te haces novia de Seiya

-Pero que estás diciendo…

-Si vuelves con Satoru serás sólo una cabeza de chorlito –y sin decir más salió primero.

-Creo que no le agrado a tu hermano

Serena se giró sobresaltada para encontrar a Satoru recargado en el umbral.

-Sammy es grosero por naturaleza –le sonrió- no le hagas caso.

-Creo que es hora de irme –dijo inclinando la cabeza- gracias por la cena señora Tsukino

-Fue un placer tenerte con nosotros Satoru –le sonrió mamá Ikuko- Serena por qué no acompañas a Satoru afuera

Serena asintió. En silencio salieron y Serena le acompañó hasta bajar las escaleras.

-Nos vemos mañana –le dijo con una inclinación de cabeza.

-Estoy enamorado de ti.

-¿Eh? ¡O.O! –Serena se quedó helada sin estar segura de haber escuchado bien.

-Te amo Serena Tsukino –dijo él esbozando una media sonrisa- quiero volver contigo.

-¿Estás bromeando? –Preguntó Serena confundida- Estás actuando de manera extraña…

-Este soy yo –dijo Satoru dando un paso hacia ella- No voy a contenerme más y quedarme observando en silencio como otro trata de conquistar tu corazón –otro paso más.

-Satoru…

-voy a jugar hasta mi ultima carta porque regreses conmigo –Uno más y ya estaba muy cerca- Te quiero de vuelta –Satoru acarició la mejilla de Serena mientras ésta se quedó congelada, sin poderse mover.

-Satoru yo no…

-Piénsalo… soy yo tu destino.

Satoru Acercó su rostro al de Serena que abría los ojos desmesuradamente por la sorpresa. Casi se rosaban sus labios cuando una voz interrumpió.

-¡Alto!

Satoru sonrió y se separo un poco de Serena.

-Está mal aprovecharse de una chica paralizada Miwa.

-Hino… -dijo inclinando la cabeza a manera de saludo.

-Lo mejor será que te marches a tu casa… ya mañana Serena les dará una respuesta.

-Tienes razón –dijo Satoru bajando la cabeza apenado- lamento haberme dejado llevar. Nos vemos mañana…

Él se alejó mientras Rey le miraba inquisitiva.

-¡Rey! –exclamó Serena cuando Satoru desapareció en la esquina.

-¿Y tú qué piensas quedándote ahí parada nomas? ¿Qué hubiera pasado si no salgo a tiempo?

-¡Me puse nerviosa! –se disculpó- Gracias por salvarme.

-Está bien, está bien… -dijo Rey suspirando resignada.

-Pero… y tú… ¿Qué haces aquí?

-¿Yo? –Preguntó nerviosa- pues… yo… nomás pasaba por aquí –rió nerviosa- ¡Pero mira qué hora es! ¡Ya me tengo que ir! ¡Buenas noches!

Y así nomas desapareció Rey.

7

Al día siguiente Serena llegó temprano. No había dormido bien preocupada por los sucesos del día anterior y se despertó antes de que el despertador sonara.

-¡Escoge al mejor Serena! –le animó Mamá Ikuko cuando Serena salía de casa. Eso logró ponerla más nerviosa.

Caminaba hacia el portón de la escuela y su corazón brincó cuando distinguió ahí recargado la silueta de Seiya. Al parecer el tampoco había dormido bien. ¿Estaría molesto? Pero no, apenas sus rostros fueron visibles él le sonrió y ella le devolvió la sonrisa. Bien, Seiya no estaba…

Alguien tapó sus ojos repentinamente por detrás.

-Has madrugado hoy

-Satoru…

-Adivinaste

Cuando le destapó los ojos Seiya ya no estaba. Serena suspiró.

-Ten –dijo ofreciéndole un traste envuelto con un pañuelo- en compensación de la deliciosa cena de anoche he traído un rico pastel de chocolate, podemos comerlo juntos en el descanso.

-Gracias…

"Estoy enamorado de ti" Resonaron las palabras en la mente de Serena y se sonrojó.

-Oye... Satoru…

-No hablemos de nada ahora –le sonrió- corramos, no tardan en dar el timbre.

Y tomándola de la manó salió corriendo.

-¿Eran Serena y Satoru? –preguntó Amy a Lita.

-Parece que sí…

Ya en clase Serena no puso nada de atención. Se limitó a mirar a Seiya delante suyo… como si esperara que en cualquier momento se girará a preguntarle algo o sólo a molestarla como solía hacerlo, pero no. Seiya parecía ocupado tomando notas, o fingía estarlo… Si no estaba molesto antes, Serena creía que definitivamente ahora lo estaba. Sólo bastaba ver con que indiferencia le había volteado la cara cuando ella y Satoru entraron al aula… ¿Dónde estaba la sonrisa de hace un rato?

El timbre sonó para indicar que la clase había terminado.

-Oye… -Serena iba a tocar el hombro de Seiya para llamar su atención pero este se levantó de su asiento repentinamente y salió del aula.

-¡Tonto! –le gritó. El volteó a verla de una manera fría que hizo sentir escalofríos a Serena y salió del aula.

-Ve a buscarlo –le dijo Mina a su lado guiñándole el ojo. Serena asintió, se puso de pie y apenas había salido del salón cuando Satoru la sujetó de la mano.

-¿Por qué no comemos ese pastel de chocolate ahora? –le preguntó con una sonrisa.

Serena lo miró por un momento y después dijo:

-No eres Satoru

El chico se sobresaltó.

-No estás actuando como Satoru y lamento que sea mi culpa que te estés comportando de esta manera, eres un gran amigo y te quiero mucho, aun me haces sonreír cuando platicamos y a veces me pones un poco nerviosa cuando caminamos juntos, pero eso es todo.

-Serena.

-Me gusta alguien más. Lo siento. – Y así salió corriendo por el pasillo.

*Satoru K.O.*

-¡Lo aceptó! –exclamó Amy sorprendida

-¡Así se hace Serena! –Gritó Mina mientras la miraban alejarse.

-Lo siento Satoru… -le dijo Lita poniéndole la mano en el hombro- eres un buen chico encontraras a alguien más.

-Quítate –le dijo fríamente y se marchó por el lado contrario al de Serena.

-O.O

-¿Qué le sucede? –exclamaron las tres mirándolo sorprendidas.

8

Serena corrió escaleras arriba llevada por una corazonada…

"Me gustan las azoteas…"

Abrió la puerta que conducía a la terraza y… no miró a nadie.

-No está aquí… -dijo en un suspiro.

-¿Quién?

Seiya que se encontraba recostado en la parte más alta, donde se colocaban los tanques de gas, se incorporó.

-¡Me asustaste! –exclamó Serena sintiendo el corazón en la garganta.

-Miwa no está aquí así que…

-Claro que no está aquí, no le gustan las azoteas.

-¿Entonces? –preguntó volteando el rostro con indiferencia.

-Deja esa actitud de chico de telenovela y baja si quieres que te diga a que he venido –dijo ella cruzando los brazos.

-¿Qué te hace creer que me interesa?

-¡Tienes razón!-dijo molesta- haz lo que quieras… -Serena se dio la media vuelta dispuesta a salir cuando escuchó como Seiya saltaba de donde se encontraba.

-¿A qué has venido?

-¿Por qué te fuiste de esa manera anoche? –preguntó sin girarse a verlo

-¿No lo sabes? –dijo irónico

-No debiste haberte ido

-¿Por qué?

-Porqué… -Serena dudó- ¡Por que fue grosero!

Seiya exhaló una sonrisa amarga.

-Discúlpame con tu madre…

-Además… dijiste que escucharías mi respuesta después de la cena…

-Dímela ahora.

-Siempre tan grosero ¬¬

-Para que andar con rodeos, si vas a decirme que vas a regresar con Miwa prefiero que lo hagas de una vez… pero gírate y mírame. Sí vas a rechazarme vas a tener que hacerlo mirándome a los ojos.

-¡¿Y que si no quiero?! –gritó ella.

-Cobarde…

-¿Cobarde? –Serena se giró enfadada- ¡Yo no fui la que huyó anoche!

-¡¿Y que querías que hiciera?! Me quedo un poco más y hubiera agarrado golpes a ese bastardo.

-¡Te hubieras controlado! –Le gritó Serena- ¡De haberlo hecho ya sería tu novia y no estaría aquí sintiéndome tan incómoda!

-¡Tú…! –Pero Seiya se cayó- ¿Qué? o.o?

-Un tonto eso es lo que eres –dijo Serena enojada- y ahora cómo se supone que te diga… ¡ah! Me siento tan…

Pero no pudo terminar. Tres zancadas y Seiya estuvo frente a ella, sujetó su rostro y la besó.

FIN DEL CAPITULO

Comentarios de la autora:

Mil disculpas por la tardanza, problemas técnicos. La historia sigue, y las actualizaciones continuas vuelven ¡Espero leer pronto sus comentarios! Y sólo me resta decir: "Son novios, son novios, y se besan y se besan"

Los quiere la linda

Usagui Kou.