CAPITULO XIV

DE DUDAS Y CONFECIONES

Aquel martes Mina no tuvo tiempo de pensar en Yaten, estuvo ocupada acompañando a Serena a todos lados y dirigiendo miradas asesinas a quien se atrevía siquiera a mirarla de manera sospechosa. Seiya observó todo desde la distancia, sin siquiera intentar acercarse.

-Algo está pasando… ¬¬ -Dijo Serena cuando iba a salir al sanitario y Mina y Lita se ofrecieron a ir con ella.

-No sabemos a qué te refieres –respondieron riendo nerviosas.

Sonó el celular.

-A esto –dijo levantando el celular- Rey me manda mensajes cada veinte minutos sólo para "saludarme" y "ver que estoy haciendo", y ustedes no me dejan ir ni al baño sola. Explíquense.

-No seas paranoica Serena –le dijo Mina con voz despreocupada.

-Sólo tenemos ganas de ir también ¿verdad Mina?

-¡Sí! Uh… me anda…

-¿Es por lo del sábado? –preguntó entornando los ojos- Mina, todos estábamos asustados pero, no sé tú, yo me limito a no pensar en ello y no me siento con ninguna especie de trauma. Se me da eso de olvidar esas cosas.

-Lo sabemos ¬¬ –dijeron ambas

-Entonces van a quedarse aquí y me van a dejar ir al baño –les ordenó

-Pero…

El celular sonó otra vez

-¡Uh! –se quejó- tengan –se lo lanzó a Mina- Me voy

-Pero Serena –comenzaron a caminar hacia ella.

-Ah ah ah, nada de seguirme –dijo apuntándolas con el dedo y salió corriendo.

El celular volvió a sonar. Mina lo abrió y leyó el mensaje de Rey

"¿Paso algo? ¿Por qué no contestas? ¿Está todo bien?"

-No sabía que Rey se había enterado de los rumores… -dijo Mina.

-Yo tampoco –respondió Lita- Mejor contesta, parece preocupada.

-No es la única…

2

Serena iba a entrar al baño, cuando miró a Seiya por el pasillo. Ella le sonrió, él la miró, parecía que iba a acercársele pero al momento que unas alumnas pasaban cerca él apartó la mirada de Serena y se fue por el camino opuesto.

-Qué raro… -murmuró ella.

Entró al baño y cuando estaba por salir escuchó las risas de unas chicas en los lavabos y después mencionar el nombre de él.

-Yo también lo escuché –decía una- todo tendría lógica, ¿por qué otra cosa alguien como Seiya Kou andaría con una chica ton ordinaria?

-Y ridícula…-completó otra. Se echaron a reír.

-Pero que les pasa… -murmuró Serena molesta. Iba a abrir la puerta cuando otra, de voz más amable habló.

-Bueno… a mí Tsukino no me parece una mala persona.

-Bien –murmuró Serena contenta de que alguien hablara por ella.

-¿La conoces?

-Estuve con ella el primer año –explicó la joven- Y no parece alguien que se aprovecharía de la fama de los Three Lights.

-¡Eso! –le concedió Serena orgullosa de aquella defensa.

-Más bien… creo que sí está enamorada de Seiya.

-No sé si eso es muy exacto… -murmuró Serena sonrojándose- tal vez un poco…

-Es por eso que me da mucha pena por ella.

-¿Pena? ¿o.o? –Ahora sí Serena no entendía.

-Sus amigas deberían hablar con ella –dijo otra- decirle lo evidente que es que Seiya sólo está con ella por lástima

-¿Lástima?

-Aunque no lo culpo –dijo otra- lo hemos acosado tanto que nosotras lo orillamos a eso. Que mejor manera de evitar a sus fans que decir que ya tiene novia.

La Imagen de Seiya presentándola con todas sus fans cruzó por la mente de Serena.

-No puede ser… -murmuró ella.

-Tal vez si la quiera –dijo una de las chicas. Un momento de silencio y después todas soltaron la carcajada.

-Bueno… pues yo apuesto a que no tardará en comenzar a evitarla. Estar con alguien como ella no puede ser muy divertido ¿no creen?

Y entre risas salieron del baño. Cuando Serena abrió la puerta, sólo su reflejo en el espejo de los lavabos le regresó la mirada.

La sensación de desasosiego de aquella mañana se había incrementado considerablemente.

-No pueden tener razón ¿cierto? –dijo hablando consigo misma.

Claro que no podían. Lavó sus manos, sacudió su cabeza y convenciéndose a sí misma de que lo que había escuchado ni siquiera era relevante. Pero Seiya parecía querer desmentir eso con su actitud… En el salón fue como si Serena no existiera y a la hora de la salida sólo se dirigió a ella para decirle que no podría pasar por ella al café.

Algo era un hecho y eso era que Seiya estaba diferente, que algo parecía ocurrirle, y era imposible no hacer la conexión con lo que había escuchado en el baño:

"yo apuesto a que no tardará en comenzar a evitarla. Estar con alguien como ella no puede ser muy divertido ¿no?"

Pero sola se rebatía a sí misma. No había manera de que aquello fuera cierto. Apenas el día anterior le había dicho aquella palabra que aun resonaba con claridad en su cabeza…

"Aishiteru"

Esa palabra que se sentía con más peso que cualquier otra se tambaleaba en el corazón de Serena que desconocía aquel sentimiento de inseguridad que comenzaba a nacer.

3

Aquel día fue duro para Seiya… todo su ser estaba ya acostumbrado a mirarla, a hablarle, a molestarla, a escucharla reír y escucharla quejarse… y sin embargo, si quería ahorrarle problemas a Serena lo mejor era alejarse de ella hasta llegar a la fase 2 del plan.

Dividir el plan en dos fases fue todo su idea y se sentía orgulloso de sí mismo por haber resuelto el problema de manera perfecta. ¿Cómo fue que nació este plan? Bueno, lo primero fue identificar los puntos importantes:

Primer punto (y el de mayor relevancia): La prensa. Como estrella sabía lo poco conveniente y molesto que es tener cámaras tras de ti todo el día. Y no quería que Serena se viera envuelta en eso… en un primer plano pensó que la única solución sería terminar ( Yaten y Taiki parecían verlo de esa manera) pero estaban equivocados. Había otra manera… más eficaz, pero más desagradable también: Pedir el apoyo de Reina Matsura. Pensarlo le producía escalofríos, pero algo era cierto, su madre y él ya no estaban en tan malos términos, y ella estaba en deuda con él… tenía que ayudarlo. Jamás hubiese pensado en pedirle nada para él mismo, pero lo hacía por Serena y por ella cualquier cosa merecía la pena. Hasta llamar a la madre que odiaste por tanto tiempo para pedir su ayuda.

El segundo punto (mucho menos importante, y de poca relevancia) eran los estúpidos rumores de escuela (totalmente sin sentido). Eran tan inverosímiles que a Seiya le sorprendía que alguien siquiera creyera en ellos. Pero, aunque no son ciertos, si Serena llegaba a escucharlos seguro se molestaría mucho. Afortunadamente Mina y Lita parecían tener cubierto eso por ahora. Una vez resuelto el problema de la prensa, él se encargaría de echar abajo los rumores. Por lo pronto lo mejor era evitar a Serena en público lo más posible, no había por qué hacer rabiar más a sus fans.

-Así que lo tienes todo cubierto… -le dijo Yaten casi con ironía.

-Todo -sonrió Seiya.

-¿Y Reina accedió a ayudarte? –preguntó Taiki

-¿Podría ser de otra forma? Sólo tengo que esperar un día más a que amenace a quien tenga que amenazar y la prensa no será un problema.

-Sonaste como el hijo de un gánster -se burló Taiki

-A veces me siento como uno –dijo con seriedad y luego miró a sus hermanos con detenimiento- hay algo más… no sólo yo no tengo de que preocuparme –Taiki y Yaten ya no sonreían- me pregunto qué pretexto se pondrán ahora…

Por la noche Seiya miró desde la ventana a Serena salir del trabajo. La vio caminar más lento que de costumbre y detenerse apenas un momento en la farola donde solían encontrarse.

-Me pregunto si me extraña… -dijo para sí.

Sacó su celular del bolsillo, pinchó unas cuantas teclas y lo volvió a guardar.

"Sonríe, también te echo de menos"

Serena sonrió. Tonterías… sus dudas no eran más que tonterías.

"Es bueno saberlo"

Tonta –pensó Seiya- como si pudiera ser de otra manera.

4

Pero no sólo eran los rumores lo que hacía sentir mal Serena. Estaba ese otro chico que aquella noche volvió a aparecer en sus sueños… Aquel de espaldas a ella en el aeropuerto, ella mirándolo sin atinar a hablarle mientras trataba de normalizar su respiración y tragar el nudo de su garganta, él tenía que verla sonriente, firme, no a una niña llorona que le implora que no se fuera…

"¿Quién eres?" Se preguntaba Serena

Y entonces, cuando él iba a marcharse por fin le llamó.

-¡Darien!

-Pensé que no ibas a venir por que tenías clases… -le dijo él con una media sonrisa. Él también estaba triste, él tampoco no quería dejarla…

-¡Te estaré esperando! –Le dijo ella repentinamente- Siempre… te estaré esperando…

Serena decía aquellas palabras sin poder evitarlo, y su corazón se rompía con ellas.

Pero mientras caminaban del brazo alguien más pasó a su lado, alguien que ella conocía muy bien y que la miraba de reojo, alguien que aceleraba su corazón. Ella se detuvo y lo miró, Él chico a su lado ya no estaba, ahora estaban sólo ella y Seiya mirándose.

-Me hubiera gustado conocerte antes, mi dulce Bombón.

Se despertó con lágrimas en los ojos y la sensación de haber roto una promesa.

5

El miércoles ni Mina ni los chicos asistieron a la escuela. Ir al campamento les quitaría tres días de trabajo y era necesario reponerlos. Serena sabía eso, pero aun así se sentía desanimada. Una parte de ella guardaba la esperanza de que al entrar al salón él la recibiría con su habitual sonrisa y sus palabras coquetas y entonces todo volvería a tener sentido para ella. No fue así.

Lita y Amy sospecharon que Serena había escuchado los rumores, trataron de animarla, de decirle que sobre todo ella debería de saber lo falsos y ridículos que eran.

-Lo sé –les aseguro ella con una sonrisa. Y para no preocuparlas comenzó a parlotear amenamente acerca del campamento del día siguiente.

Ni Amy ni Lita se creyeron aquella actitud de no pasa nada, pero decidieron que mientras Serena no quisiera contarles no había mucho que pudieran hacer. Así, preocupada llegó Lita a la sala de maestros.

Abrió la puerta con la esperanza de encontrarlo ahí pero a sabiendas de que no era posible. Daniel Taeda tenía clases aun. Lita suspiró. Estaba arreglando un par de cosas cuando la maestra Mónica entró.

-¿No ha llegado aún? –preguntó sonriente.

-No debe de tardar –respondió Lita.

-Mmm… me gustaría esperarlo pero… ¿puedes darle esto? –dijo entregándole un boleto- Es para la opera de esta noche –sonrió y después imploró como hablando consigo misma- Falta poco para que caiga.

-¿Perdón maestra? –preguntó Lita

-Amores de adultos –le respondió la maestra Mónica sin importancia- ¿No te parece que hacemos bonita pareja? –Lita no atinó a responder- sí, sí la hacemos –se respondió a sí misma y salió cerrando la puerta tras de sí.

Lita comenzaba a sentir un hueco en su corazón.

6

-¡Terminamos chicos! –Anunció Lita y entregó a cada uno una toalla y una botella de agua- tenemos dos horas para comer y después la entrevista en la estación de radio. Llevamos un tiempo excelente.

-Eres muy eficiente –le dijo Taiki- Normalmente resentimos las vacaciones de Drake y ahora parece que no lo necesitamos.

-No veo la eficiencia –dijo Yaten desdeñoso- lo que debió de hacer es cancelar el campamento para nosotros y no hacer todo ese alboroto con la agenda.

-Pues yo creo que tienen a una asisten te muy talentosa –dijo uno de los fotógrafos de la sesión. Él americano Erick Rockwood.

-No me diga –dijo Yaten mirándolo altanero. Mina lo fulminó con la mirada.

-¿Señorita Aino aceptaría comer conmigo?

-Está trabajando –respondió Yaten por ella antes de que Mina pudiera declinar la invitación educadamente. Pero el tono que usó Yaten la hizo enfadar…

-Él tiene razón –dijo dirigiéndole al camarógrafo la más coqueta de sus sonrisas y después se volvió a Taiki y Seiya- Chicos, ¿está bien si no como con ustedes?

-No hay problema –respondió Seiya contento de que le dieran una lección a su hermano.

-Te veremos en dos horas en la estación de radio –le dijo Taiki.

-Entonces ¿nos vamos? –preguntó el joven ofreciéndole el brazo a Mina. Aunque dudó un poco, la mirada furibunda de Yaten la convenció.

-Nos vamos –lo tomó del brazo y dirigió una última sonrisa a los chicos.

Pero apenas estuvieron afuera soltó a Erick del brazo.

-Disculpe –dijo con una inclinación respetuosa- No quiero darle una idea equivocada.

-¿Por que querías hacer rabiar a Yaten Kou? No te preocupes, lo entendí –le dijo amable- pero aun así me gustaría que me acompañaras a comer, puedo mostrarte las fotos que he tomado hoy y podrías ayudarme a escoger.

-¿Yo?

-Me han dicho que antes de ser asistente eras fan de ellos ¿no? –Mina asintió apenada- pues es justo el punto de vista que necesito ¿vamos?

Mina asintió más tranquila.

-Eso hermano –le dijo Seiya a Yaten- Es para que veas que no puedes confiarte.

7

Lita limpiaba, archivaba y acomodaba mientras miraba de reojo los pases en el escritorio mientras las palabras de la maestra Mónica no dejaban de resonar en su cabeza "¿no te parece que hacemos bonita pareja?"

Sí la hacían… todos lo decían, era algo con lo que los alumnos bromeaban y que ella nunca había tomado en serio, o más bien nunca le había molestado. No creía que hubiera nada entre ellos, pero imaginar que fuera verdad, incluso le parecía lindo… por que en verdad hacían bonita pareja, y la maestra Mónica dentro de sus excentricidades era una mujer muy simpática.

¿Dónde estaba aquella Lita? Porque la que limpiaba ahora la sala de maestros tenía una vocecita en su cabeza que le decía que tirara los boletos y fingiera demencia.

Claro que no lo hizo. Y se sintió nerviosa cuando llegó su hora de marcharse y el profesor no llegaba aún. Se sentó en una silla frente al escritorio y tomó los pases en sus manos…

-Daniel y Mónica –murmuró- no suena mal… Lita y Daniel… -se rió- creo que nuestros nombres no combinan –suspiró y miró a su alrededor.

La Lita que se habría puesto contenta por sus profesores murió en aquella sala, la mataron las múltiples conversaciones, las risas, la confianza, las miradas… esas miradas que por un segundo la hacían tener la ilusión de que era correspondida. Volvió a mirar los boletos y por primera vez deseo poder decirle lo que sentía, y ser una rival digna y no una chiquilla que perderá una pela sin luchar. Los ojos se le llenaron de lágrimas y antes de que se desbordaran la puerta se abrió haciéndola ponerse de pie sobresaltada.

-Lita… -murmuró el profesor- Pasa ya tu hora de salida –dijo tratando de sonar relajado- si no te marchas se te hará tarde –dijo sin mirarla mientras firmaba su hoja de asistencia.

Lita lo miró congelada, sin moverse y con el corazón acelerado.

-¿Pasa algo señorita Kino? –preguntó él al notar que la joven lo miraba

-La maestra Mónica dejó esto para usted –dijo tragando el nudo en su garganta y con las dos manos le extendió los pases.

-Ah… gracias.

Pero al momento que tomó los pases las lagrimas comenzaron a rodar por las mejillas de la muchacha.

-Lita… -dijo preocupado- ¿Qué pasa? ¿Te duele algo?

-No… yo… lo siento… -dijo limpiando las lagrimas con sus manos sin poder evitar que siguieran emanando- Sé que es una tontería pero… no puedo evitarlo yo… creo que estoy enamorada de usted…

-Lita…

-Estoy enamorada de usted…

Lo que siempre había deseado escuchar y en el preciso momento en que la joven lo dijo supo que estaba mal. Le doblaba la edad por Dios, y por si fuera poco era su profesor. Aceptar aquellos sentimientos y compartir los suyos propios, pondrían en riesgo la estancia de Lita en la escuela, no podía permitírselo, no en su último año, ¿pedirle que esperara hasta que el año terminara? Era una tontería, Lita era joven y muy bonita, no podía pedirle eso…

-Lo siento… -fue todo lo que pudo decir bajando la mirada como un cobarde.

Lita escuchó su corazón romperse. Tomó su mochila y salió corriendo. Daniel Taeda dio un puñetazo en el escritorio, poniendo en él todo el peso que ahora representaban sus años… su vida.

8

Esa noche tampoco pudo verlo. Y Serena llegó a casa sintiéndose cansada más moral que físicamente.

-Hola Luna… -Saludó con ternura a la gatita sentada frente a su casa y se agachó a hacerle una caricia- ¿Me esperabas? –La gatita maulló a manera de respuesta- Te traeré algo de leche.

Iba a ponerse de pie pero la gatita volvió a maullar, y se paró a dos patas tratando de agarrar a Serena.

-ah… tu quieres entrar conmigo –adivinó la muchacha y la abrazó- Eres my rara Luna –habló mirándola- no pareces una gatita callejera, no estás sucia… hueles bien, me pregunto si no tendrás un dueño –la gatita maulló nuevamente y Serena entró con ella a la casa.

Rey esperaba dentro.

-Si te dejo hacer sola tu equipaje no sobrevivirás en el bosque –le dijo a Serena.

-¡Gracias Rey! –le sonrió Serena y por un momento sus ánimos decaídos subieron un poco. Sólo un poco.

Luna lamía la leche de su tazón en un rincón de la habitación de Serena mientras las chicas metían todo lo que podían en la única mochila que les era permitido llevar. Rey miraba de reojo a Serena y notaba eso mismo que las demás le habían advertido.

-La verdad Serena –dijo mientras doblaba un pijama- es que las chicas están preocupadas.

-Ellas te llamaron –adivinó. Rey asintió.

-¿Pasa algo? Parecías muy contenta hace unos días.

-No pasa nada Rey –le sonrió- debe ser que no he estado durmiendo bien.

Terminaron de empacar lo que Rey consideró necesario, y antes de marcharse abrazó a Serena.

-Rey…

-Cuídate mucho ¿quieres?

-¿Temes que me pierda en el bosque? –bromeó Serena.

-Eres muy capaz

-¡Oye!

-Deja de quejarte Serena tonta –le dijo mientras le colgaba un amuleto en el cuello.

-¿Y esto?

-Para que no te pierdas en el bosque –le dijo Rey guiñándole un ojo.

-Gracias.

Después de eso Rey se marchó y Serena se preparó a dormir.

9

Mina llegó antes de la hora acordada a la radio acompañada por Eric. Yaten echaba humo y durante toda la entrevista estuvo más seco y cortante que de costumbre. Cuando terminaron se acercó a Mina y le dijo de manera desdeñosa:

-¿Te divertiste?

-No es algo que te importe –le contestó Mina molesta por el tono en que le hablaba Yaten.

-Te están esperando –le informó Seiya señalando a lo lejos a Eric que esperaba por ella en la puerta de salida y que ahora le saludaba con el brazo.

Mina maldijo mentalmente, no había mucha diferencia entre ese fotógrafo y los muchachos que rechazaba a diario. Sin embargó le hizo un ademán de saludo acompañado de una sonrisa coqueta sólo por molestar a Yaten.

-Está visiblemente interesado –le dijo Seiya dándole un leve codazo en el costado a Mina

-Es simpático –Dijo Mina- no pensé que viniera a buscarme.

-Debes gustarle.

-Es un fotógrafo muy famoso Mina –agregó Taiki- tenerlo de amigo puede abrirte muchos contactos.

-¿Lo crees Taiki?

-Bien, seguro que salir con él te ayudará más en tu carrera –le dijo Yaten con voz fingida- Si dejas que te bese tal vez consigas llegar al estrellato antes de lo planeado.

¡ZAZ! Mina le soltó una bofetada inesperada a Yaten.

-Te odio –le dijo entre dientes e indignada caminó hacia Eric y sin darle ninguna explicación le pidió que la llevara a su casa.

-¿Por qué le dijiste eso? –le preguntó Seiya entre sorprendido y molesto.

Yaten no respondió, siguió con la mirada fija en donde antes había estado Mina.

-Ve y discúlpate –le dijo Taiki.

-¿Preocupados de perder a su asistente? –Preguntó irónico entre dientes.

-Si no lo haces el único que la perderá serás tú –le dijo Taiki- Vámonos Seiya

-Si no te abofeteaba ella lo hubiera hecho yo –le dijo Seiya y caminó tras Taiki.

Yaten llevó sus manos a la cabeza sintiéndose desesperado. Era un idiota, nada más que un idiota. Salió corriendo, en la calle paró un taxi y dio la dirección de Mina.

Estaba por llamar a la puerta cuando miró a la joven aparecer por la esquina y detenerse al percatarse de su presencia. Se miraron en silencio hasta que Mina comenzó a caminar de nuevo.

-¿Qué haces aquí? –preguntó sin poder sonar tan ruda como quería.

-Vine a disculparme –dijo mirándola fijamente- ¿Por qué vienes sola?

-¿Disculparte? –preguntó incrédula.

-¿Por qué vienes sola? –volvió a preguntar.

-No es de tu incumbencia –dijo fría- fingiré que no escuché nada antes así que no tienes de que disculparte. Buenas noches. –Iba a meter la llave en el cancel pero Yaten le tomó la mano.

-Dime que pasó, ¿por qué no vienes con él?

-Ya te dije que… -pero la mirada tan intensa de Yaten calló su evasiva y de pronto Mina sintió hervir su sangre- era un idiota ¿contento? –dijo sacando con brusquedad la mano del agarre de Yaten- Tu insulto no tenía razón sobre mí pero sí sobre él y yo soy una tonta por no verlo ¿puedo entrar ahora?

Pero Yaten la tomó de la mano nuevamente y la jaló hacía sí abrazándola.

-Yaten…

-No voy a pedirte que seas mi novia, pero vas a serlo desde ahora.

Mina se apartó un poco de él y lo miró curiosa, él la miró entornando los ojos, se acercó a ella y la besó.

Vámonos de campamento

Después de una apacible noche (por primera vez sin sueños extraños) Serena despertó sintiéndose más animada que en los días pasados. Incluso más optimista…

-Debo dejarme de tonterías ¿verdad Luna? –le dijo a la gatita que se estiraba a sus pies y le sonrió ampliamente- ¡Hoy es el día del campamento!

Se arregló silbando Search for you love, se colgó su mochila de acampar en los hombros, dio un beso a mamá Ikuko y salió de casa.

-¡Buenos días Bombón! –Le saludó Seiya con una ancha sonrisa y una mochila similar a la de ella en la espalda.

-¿Qué haces aquí? ¿o.o?

-¿Es que no me extrañaste? ¬¬ -preguntó ofendido.

Serena lo miró. Los rumores y la sarta de habladurías parecían cosa de un pasado lejano. Caminó hacia él y Cuando estuvo lo suficientemente cerca le dio un beso en la mejilla.

-Sí, te extrañé –le dijo.

-Es bueno saberlo –sonrió él- Vamos.

Le ofreció la mano y Serena la tomó. Sí, ahí estaba esa sensación de seguridad y su corazón latiendo tan fuerte que parecía querer salirse de su pecho. Como lo sospechaba, Seiya haría desaparecer toda incertidumbre.

Rey observaba escondida sintiéndose más tranquila.

-Buen viaje chicos –murmuró sonriente.

Cuando Serena y Seiya llegaron, el camión ya se encontraba frente a la escuela, Lita, Amy y Mina guardaban su equipaje en el maletero junto con otros compañeros. Una con el corazón enmendado con cinta (sólo de manera provisional) y la otra evadiendo los nervios que le causaba que Yaten anduviera por ahí también. Amy era la única con el corazón tranquilo.

Las tres sonrieron cuando los vieron llegar de la mano.

-Parece que ya no tenemos de que preocuparnos chicas –dijo Amy

-Eso parece.

-¿Adiós rumores? –le dijo Mina a Serena mientras Seiya guardaba el equipaje. Serena sonrió

-Adiós rumores.

-Menos mal porque ya habrá mucha tensión de otro tipo –dijo Lita

-¿Otro tipo?

-Un amigo del profesor que ya tenemos el gusto de conocer –explicó Amy.

-¿eh?

-Pero que coincidencia –dijo una voz a su espalda- nos volvemos a encontrar princesa Serena.

Serena volteó y miró sorprendida al joven en ropa deportiva que le saludaba.

-¡Haruka Tenno! –exclamó sorprendida.

-Un placer volver a…

-¿Tú qué haces aquí? –preguntó Seiya a la defensiva encarando a Haruka.

-Seiya…

-Son mis invitadas –dijo el profesor Taeda acercándose a ellos.

-¿Invitadas? –preguntaron todos.

-Hola chicas –saludó Michiru saliendo de detrás del camión- que gusto volver a verlas.

-¡Señorita Michiru! –exclamaron sorprendidas

-Que bien ¿Irán con nosotros? –preguntó Amy.

-Haruka es amiga mía y se ha ofrecido a apoyarnos con el campamento –explicó el profesor.

-¡¿Amiga?! –exclamaron todas sorprendidas.

-Así que escuché bien –dijo Seiya con una sonrisa burlona- eres una chica.

-¿Quieres probar si mi fuerza es la de una? –Le retó ella alzando una ceja con petulancia.

-Discúlpenla –intervino Michiru- Haruka se divierte confundiendo a las personas, espero que no les haya causado ninguna molestia.

Pero Haruka y Seiya seguían mirándose de manera retadora, hasta que Serena observaba tan de cerca a Haruka y la miraba de pies a cabeza por un lado y por el otro interrumpió la riña de miradas.

-Una chica… -dijo examinándola.

-Serena… –la llamó Mina disimuladamente para hacerle notar que ahora todos la miraban a ella. Pero Serena no lo noto.

-Es increíble –dijo al final- luces como un chico muy apuesto Haruka –le sonrió- esa ropa te queda muy bien.

Su tono tan inocente los hizo sonreír a todos.

-Gracias princesa –Haruka hizo una reverencia.

-Chicos es hora de subir –anunció el profesor- necesito que alguien se haga cargo de la lista de asistencia.

Nadie dijo nada. Lita sonrió y se acercó a él.

-Yo lo haré profesor.

Tomó la lista sin mirarlo a los ojos y comenzó a nombrar a sus compañeros mientras estos iban subiendo al autobús. Daniel Taeda, preparado para cualquier clase de indiferencia, ley del hielo, miradas de reproché y otros tantos escenarios alternos jamás imaginó aquella naturalidad. Verla actuar de esa manera hacía que su declaración del día anterior pareciera irreal… algo producto de su imaginación combinada con un ardiente deseo. Y eso oprimió su corazón de una manera que por un momento cortó su respiración.

La asignación de asientos fue inútil, Mina se rehusó a compartir asiento con el chico que le tocaba y fue a sentarse a lado de Lita (ignorando olímpicamente el asiento vacío a lado de Yaten) Taiki iba a sentarse con Amy pero en vista de que su ahora "novia" lo había ignorado, lo jaló a su asiento. Amy iba a quedar sola pero Serena la animó para que se sentara en el asiento contiguo a ella. Quedando Seiya en un asiento solo detrás de ellas, asiento que rápidamente fue ocupado por una chica de falda muy corta.

-Creo que seré tu acompañante –le dijo con una sonrisa coqueta a Seiya.

Serena y Amy elevaron sus miradas hacia ella. Seiya la miró también.

-¿No eres tú la que siempre está con Yui? ¿Por qué mejor no vas y te sientas con ella?

-Ahora este es el único asiento desocupado –dijo aparentemente inmune al desprecio.

-Miwa, Miwa –nombraba Lita con la lista en la mano y buscando al muchacho con la mirada.

-No vendrá señorita Kino –le informó la maestra Mónica (sentada, claro, a lado del profesor Taeda)

-Vaya... qué raro… -murmuró Serena- A Satoru le gusta mucho acampar.

-¿En serio? –preguntó Amy. Serena asintió.

-Una vez me platicó que él y su familia lo hacen seguido…

-Seguro tuvo algo mejor que hacer –dijo Seiya detrás de ella, sin poder ocultar cierta molestia.

-Tal vez… -le concedió Serena.

Nadie podría imaginar la cantidad de historias y sentimientos desbordantes dentro de aquel autobús. Mina mirando a Yaten sin dejar de pensar en lo sucedido la noche anterior, Lita mirando al profesor Taeda y a la Maestra Mónica platicando amenamente, El profesor asintiendo sin escuchar realmente lo que le decía su acompañante y la maestra Mónica planeando una boda imaginaria. Amy por el contrarió de todos iba tranquila, sólo una mirada dirigió a Taiki y una sonrisa entre ellos basto para tener un apacible viaje.

Al llegar Amy despertó a Serena con algo de dificultad. Casi todos habían bajado cuando Serena despertó toda confundida.

-Vamos –le dijo Amy ya de pie. Iba a salir de su asiento Serena cuando la manga de suéter se atoró en un clavo salido.

-Amy ya bajaron tu maleta –le anunció Taiki.

-Vete -le dijo Serena con una sonrisa- yo voy en un momento.

-Está bien, te espero abajo.

Serena batalló un poco tratando de no romper la manga de aquel bonito suéter azul, y cuando lo logró sonrió contenta. Iba a bajar, creyéndose la última en el autobús cuando una voz la detuvo.

Abajo sus amigas la esperaban algo inquietas.

-¿Por qué tarda tanto? –preguntó Mina. Iba a subir por ella cuando otra chica bajó del autobús y pasó entre ellas de manera altanera y sin voltear a verlas.

-¿Qué le sucede? –preguntó Lita mirándola desconfiada.

-Algo pasó –adivinó Mina e inmediatamente subió al autobús- ¿Serena? ¿Está todo bien? –preguntó preocupada al verla sola de pie en el pasillo mirando su mano izquierda.

-Mina… -dijo levantando la mirada hacia su amiga- mira –dijo alzando su mano y forzando una sonrisa- que tonta, rompí la manga de mi suéter.

-Serena…

Pero Serena, sin decir más, bajó del autobús. No notó que en el suelo quedaba olvidado el amuleto que Rey había hecho para ella.

FIN DEL CAPITULO

N/A: Trabajando en el siguiente capitulo! Nos leemos!

Los quiere la linda

Usagui Kou!