CAPITULO XV

INSEGURIDAD

1

Una vez todos abajo fueron divididos en dos grupos. Las chicas acamparían en el rellano más parejo (del lado izquierdo a los cimientos de lo que sería una gran fogata) guiadas por la maestra Mónica. Del lado derecho los chicos con el profesor Taeda a la cabeza.

-Las instrucciones dicen que éste debe ensamblarse aquí –decía Mina con dos tubos en la mano.

-No Mina –le dijo Lita- creo que va acá…

-Chicas creo que la están armando al revés –dijo Amy mirando con semblante analítico las hojas de las instrucciones.

Mina y Lita se miraron y bajaron el rostro apenadas. Ambas tenían muchas cosas en la cabeza… una llena de nostalgia, la otra de incertidumbre.

-No puedo creer que nosotras cuatro no podamos armar una simple casa de campaña –Se quejó Mina desanimada.

-¿Cuatro? –Dijo Mina alzando el rostro hacia Serena que permanecía de pie y con semblante triste y distraído sostenía el mismo tubo que ella le había dado en un principio- creo que sólo somos tres…

-Me pregunto que habrá pasado arriba de ese autobús –Dijo Amy mirando a su amiga.

-Ni siquiera parece escucharnos –dijo Lita.

-¿Problemas chicas? –Preguntó Michiru acercándose con Haruka.

-Unos pocos… -dijeron afligidas.

-Les ayudaré –Dijo Haruka de manera caballerosa.

-¡Gracias! –sonrieron las tres

-No es necesario –Dijo Seiya acercándose también. Algo en el pecho de Serena brincó.- Yo me haré cargo.

-¿Puedes niño?

-Mide tus palabras –los señaló de manera agresiva.

-¿O qué?

-Chicos… -Dijo Mina poniéndose en medio- no creo que sea el momento indicado.

-Quítate Mina, no lo soporto –Dijo Seiya.

-El sentimiento es mutuo –le sonrió Haruka con ironía.

-Muchachos ¿Cómo va esa casa de campaña? –preguntó La maestra Mónica con los brazos cruzados y semblante severo.

-¡O.O!

Y al momento se apresuraron a armarla entre todos… bueno, principalmente entre Haruka y Seiya quienes parecían inmersos en una competencia personal ante las miradas de las chicas.

-Debieron armarla ustedes jovencitas… ¬¬ -Dijo la maestra Mónica. Las chicas agacharon la cabeza apenadas- Por esta vez lo dejaré pasar, después de todo el profesor Taeda armó la mía –dijo sonriendo más consigo misma que con las muchachas. Algo se oprimió en el pecho de Lita.

Mina iba a preguntarle algo a Lita cuando Amy habló:

-¿Y Serena? –preguntó mirando a su alrededor.

-¿Tsukino estaba aquí? –Preguntó la maestra Mónica- no la vi…

-Se fue poco después de que llegaran nuestros gladiadores –dijo Michiru mirando a Seiya y Haruka que ya habían terminado de armar la dichosa casa.

-Iré a buscarla –dijeron Seiya y Haruka al mismo tiempo y ambos se fulminaron con la mirada

-Es mi novia –le dijo Seiya con voz pausada- tú no tienes porque entrometerte.

Haruka iba a responder algo pero Michiru la interrumpió:

-La señorita Tsukino se veía algo desanimada –dijo- creo que lo mejor es que la dejen sola un momento.

-¿Desanimada? –Preguntó Seiya- Esta mañana se veía bien ¿Pasó algo?

Las chicas intercambiaron miradas.

-Hablen –les exigió.

Fue Lita quien contestó.

-Ha estado extraña desde que se quedó a solas en el autobús con Sasaki.

-¿Quién? –preguntó confuso.

-La chica que se sentó contigo durante el viaje… ¬¬ -explicó Amy

-Ah… ¡Ya sé! ¡Ustedes creen que está celosa!–preguntó con una sonrisa divertida.

-Nadie cree eso ¬¬

-¿Entonces?

-Entonces voy a ir a preguntarle –dijo Mina- esperen aquí.

Seiya iba a seguirla pero Amy lo detuvo.

-Si Sasaki le hizo algo a Serena no va a confesarlo en tu presencia –le dijo.

-Lo mejor es dejar que Mina se encargue de esto –le dijo Lita. Y él asintió sólo porque no creyó que fuese algo importante.

Por su parte Mina, antes de encontrar a su presa, dio con Sonoko Yui que se miraba en un espejo de mano.

-¡Yui! –La llamó- ¿Has visto a Sasaki?

-¿Sasaki? –Preguntó como distraída- Ah… buscas a Rika. No lo sé –contestó con indiferencia.

-¿No son amigas?

-Ya no –dijo Sonoko guardando su espejo- No me gustan esa clase de personas, yo si quiero conseguir algo voy por ello y no me ando con artimañas de poca monta.

-¿Artimañas? –A Mina se le iluminaron los ojos- Fue ella quien empezó los rumores ¿no es cierto?

-No eres tan tonta como pareces –dijo con una sonrisa sarcástica- Ah mira… ahí está tu presa –dijo Sonoko mirando a un grupo de chicas que caminaban cotilleando con risas desagradables.

-¡Sasaki! –La llamó Mina con voz fuerte.

-Yo me voy. Suerte. –Dijo Sonoko y se alejó.

-¿Me hablas a mí? –Preguntó la chica con una sonrisa hipócrita

-A ti te hablo –Le respondió Mina fulminándola con la mirada- No voy a decirte nada de los rumores que te has encargado de esparcir, está bien, habrás notado que no afectaron a nadie. Pero si no me dices que fue lo que le dijiste en el autobús a Serena…

-¿Vas a golpearme sólo por hablar con ella? –Preguntó con voz fingida- ¿en serio?

-Puedo hacer cosas peores –dijo con una voz envenenada que borró la sonrisa burlona de la cara de Sasaki.

Yaten que llevaba leña a la fogata miró la escena, Mina con semblante serio y una mirada casi asesina y tres chicas frente a ella.

-¿Qué sucede? –preguntó colocándose a lado de Mina.

-Habla –le ordenó Mina a Sasaki sin voltear a mirar a Yaten.

-No es algo que te incumba –dijo la muchacha e hizo el amago de irse pero Mina la detuvo del brazo.

-Mina –le advirtió Yaten.

-No lo hagas Mina – Dijeron Amy y Lita corriendo hacia ellas.

-Ustedes no vieron la mirada de Serena cuando subí al autobús –dijo Sin apartar la mirada de Sasaki - Sea lo que sea lo que le dijo la afectó más que esos estúpidos rumores.

-No es mi culpa que su amiga se ponga tan sensible al escuchar la verdad –Dijo Sasaki con una sonrisa altanera.

-Vas a decírmelo Sasaki –Le dijo Mina acercándose más a la muchacha- y te aconsejo que lo hagas por las buenas.

-¿Qué está pasando aquí? –Preguntó el profesor Taeda.

-¡Me está atacando! –chilló Sasaki.

-Aino suéltala.

-Pero Serena…

-¿Yo qué Mina? –preguntó la chica acercándose con otro compañero de clase.

-¡Serena! –exclamaron todas.

-¿Dónde estabas? –Le preguntó Mina.

-¿Por qué desapareciste de esa manera? –preguntó Amy

-Yo sólo…

-Yo le pedí a la señorita Tsukino y a Takashi que fueran a recoger algunas frutas para la merienda –explicó el profesor.

-¿Puedes soltarme ahora? –Preguntó Sasaki. Mina la soltó.

-Estábamos preocupadas… -dijo Mina mirando a Serena.

-No tienen que preocuparse por mí… -Dijo con voz queda y sin decir más se alejó.

-¡Serena!

-Señorita Aino usted y yo tenemos que hablar –le dijo el profesor Taeda. Los demás pueden irse.

Sus amigas la miraron, ella asintió y se alejaron. Daniel Taeda miró de reojo a Lita pero sólo Mina lo notó y nuevamente ese brillo de entendimiento se reflejó en sus ojos. No notó que alguien más la miraba a ella. Mismo alguien que la esperaba recargado en un árbol a que terminara su regaño. Dudó por un momento ¿Dar media vuelta sería muy cobarde? Sí, sí lo sería.

-¿Por qué estás aquí? –Le preguntó Mina sintiéndose apenada- el campamento de los chicos está del otro lado.

-¿Van a castigarte?

-Mis únicos antecedentes son un ciento de retardos, supongo que no cuentan –se encogió de hombros-. Sólo fue una llamada de advertencia.

-Has tenido suerte, la maestra Mónica no habría sido tan indulgente.

-Lo sé…

-Trata de no meterte en problemas –Se inclinó hacía ella y sorprendiéndola por completo le dio un beso en la frente- Nos vemos.

Yaten se alejó dejando a Mina con el corazón en la garganta.

-¡O.O!

2

Aquel día se dedicó a acondicionar el campamento. Improvisaron alacenas para almacenar la comida colgada de los árboles, lo que necesitaba refrigeración fue puesto en bolsas y echados al río amarradas a un ancla, los chicos ocuparon su tiempo en juntar suficiente leña y dejar terminada la fogata que apenas oscureció un poco fue encendida.

-Tengo aquí un recipiente con sus nombres –comenzó a decir la maestra Mónica cuando estuvieron reunidos todos alrededor de la fogata.

-Es así como se decidirá las personas que se ocuparan de las guardias esta noche –completó el profesor.

Murmullo general.

-Las guardias consistirán en mantener la fogata encendida para alejar cualquier posible animal, y en comunicarnos a mí y al profesor si notan algo extraño.

Serena comenzó a comerse las uñas mirando a su alrededor pensando en la cantidad de posibles bestias asechando.

-Tranquila –le murmuró Lita- Lo más que hay son hienas y le temen al fuego.

Serena la miró y asintió.

-Habrá dos personas por noche –continuó el profesor Taeda- Una se encargará de la guardia de las 11 a las 3. Y la segunda de las 3 a las 7.

-No se permitirán quejas ni cambios ni nada por el estilo ¿entienden? –preguntó la maestra.

Todos asintieron. La mayoría más emocionados que asustados. Serena no era una de ellos.

-Las probabilidades son mínimas –le animó Amy.

-Quien estará a cargo de la primera guardia es… -anunció la maestra mientras desdoblaba el primer papelito y Serena apretaba los ojos- Takahashi

-¡Bien! –exclamó el muchacho.

-Si te duermes te quitaré la mitad de los puntos del campamento –le advirtió La maestra, todos rieron.

-¡Sí!

-Él encargado de la segunda guardia es… -Silencio nuevamente. Serena volvió a apretar los ojos- Serena Tsukino.

Serena abrió los ojos desmesuradamente por la sorpresa.

-Lo mismo va para ti Tsukino –le dijo la maestra Mónica. Serena asintió con rigidez aun sin reponerse de la sorpresa.

-¡Yo lo haré en su lugar! –Dijo Lita.

-¡Yo también puedo hacerlo maestra! –Dijo Amy

-Chicas… -A lo lejos. Como el brillo de los ojos de un gato en la oscuridad, Serena percibió la mirada de regodeo de Sasaki justo frente a ella.

-Las reglas ya fueron dichas.

-Pero maestra… -comenzaron a hablar al mismo tiempo preocupadas. Todas sabían lo mucho que a Serena le asustaba la oscuridad, la soledad, y si a eso aumentamos un bosque tenebroso, posibles hienas de compañía y un montón de sonidos escabrosos el panorama era aterrador.

Sus tres amigas daban una y mil razones hasta que la voz de Serena llamó la atención de todos.

-¡Es suficiente! –gritó. Todos la miraron sorprendidos y ella apenada añadió- Yo… yo puedo hacerlo.

-Pero Serena… -murmuró Mina

-No tienen que preocuparse –les dijo obligándose a sonreír- Estaré bien, es sólo una guardia.

-Así se habla Tsukino –le aplaudió la maestra Mónica.

-Ahora pueden volver a sus casas –dijo el profesor- A las once sólo debe quedar el encargado de la primera guardia ¿de acuerdo? Si se sorprende a alguien fuera de su casa de campaña durante la noche se verá afectada su calificación ¿entendido?

-¡Sí! –respuesta general.

-Me voy a dormir –anunció Serena y sin más se alejó.

Iba a entrar a la casa de campaña cuando Seiya le dio alcance.

-¿Estás bien?

Serena lo miró y tras un suspiro asintió.

-Necesito dormir, es todo. –Le dijo, y sin darle oportunidad de decir nada se encerró en la casa de campaña.

3

-Creo que la hicimos enojar… -murmuró Lita compungida aun en el círculo de la fogata.

-No lo entiendo… -Mina se agarraba la cabeza

-En una situación normal nos hubiese mirado con ojos brillosos y nos habría agradecido que quisiéramos tomar su lugar –Dijo Amy también sintiéndose contrariada.

-Es por esa Sasaki –dijo apretando los puños- Déjenmela a mí voy a…

-…no hacer nada –dijo Yaten sujetándola del brazo.

-Pero Serena por su culpa…

-Si Serena está así por algo que le dijo una persona como Sasaki entonces ella tiene razón… no puedes golpearla sólo porque tu amiga es fácilmente manipulable.

-¡Yaten!

-¡Serena no es así! –replicó Lita.

-Entonces deberían mostrar más confianza en ella.

Todas guardaron silencio.

-Si las necesita ella las llamará, si no lo hace es porque cree que es algo con lo que tiene que lidiar sola y eso no es malo. Se llama madurar.

Tenía razón y aunque asintieron se sentían decaídas. Yaten se marchó dejándolas solas.

-¿Qué haremos? –preguntó Amy afligida.

-Odio reconocerlo pero… Yaten tiene razón –dijo Mina- Lo mejor será esperar a mañana. Serena no es débil… confiemos en que pasará la noche bien y felicitémosla cuando lo logre.

Todas asintieron. Cuando entraron a la casa de campaña Serena dormía o fingía hacerlo.

-Buenas noches –le dijeron. Ella no respondió.

4

En medio de la madrugada una voz fuera de la casa de acampar llamó a Serena.

-Tsukino, Tsukino, es tu turno.

Serena abrió los ojos ya sin sueño. Estiró los brazos e iba a tomar una frazada para taparse pero al ver que sus amigas parecían tensas por el frio prefirió dejarla.

-Puedes irte a dormir –le dijo Serena una vez afuera.

-Animo –le dijo el muchacho- no es tan tenebroso como parece, y al menos yo no escuché nada extraño.

-Gracias Takahashi –le sonrió.

El muchacho se fue y ella se dirigió a la fogata sentándose sobre un tronco que improvisaba una banca.

Miró a su alrededor y sobrecogida por el aire fresco, se abrazó a sí misma.

-No tengo miedo… -se repetía- no es tan tenebroso.

Y entonces por su mente resonaron las palabras de sus amigas "Yo lo haré en su lugar…" y entonces las palabras de Sasaki parecían cobrar más sentido que antes…

Pero… ¿Qué palabras?

Flash Back.

-Vamos –le dijo Amy ya de pie. Iba a salir de su asiento Serena cuando la manga de suéter se atoró en un clavo salido.

-Amy ya bajaron tu maleta –le anunció Taiki.

-Vete -le dijo Serena con una sonrisa- yo voy en un momento.

-Está bien, te espero abajo.

Serena batalló un poco tratando de no romper la manga de aquel bonito suéter azul, y cuando lo logró sonrió contenta. Iba a bajar, creyéndose la última en el autobús cuando una voz la detuvo:

-¿Qué clase de chica sonríe por una estupidez como esa?

Serena volteó a verla.

-Es mi suéter favorito ¬¬ -le dijo molesta.

-Y aún así lo rompiste.

-¿Qué? –Serena bajó la mirada a la manga que creía ilesa y que ahora se encontraba rasgada.

-Mi suéter… - dijo afligida- pero yo…

Y sin que se diera cuenta, el dije que colgaba de su cuello se soltó y cayó al suelo sin emitir sonido.

-¿Vas a llorar? ¿No te cansas de ser tan patética?

-¿Por qué me hablas así?

-Porque es frustrante verte inspirar lastima por todos lados, tanta que hasta yo la estoy sintiendo por ti.

-No sé de que hablas.

-¿De verdad estás así de ciega? ¿Cómo es que no te das cuenta? Esas amigas tuyas que te siguen a todos lados como guardianes porque temen que cualquier rumor te hiera sólo por lo débil que eres ante sus ojos. No sé quien me da más pena, si tú o ellas… soportarte no debe ser sencillo

-Te equivocas –Le dijo Serena, pero por alguna extraña razón su voz no sonó tan segura. Por alguna extraña razón ella no se sintió tan segura- Ellas… ellas lo hacen porque son mis amigas.

-Lo hacen porque te creen insignificante –dijo ella con una sonrisa altanera- Así deja de creerte superior a los demás solo porque las tienes a ellas, o porque Seiya se aleja cómodamente de sus fans escondiéndose tras tus faldas…

-Eso no es cierto…

-Sabes que lo es… deberías ahorrarles la carga y alejarte por tu propio pie. Ellas no lo harán, tienen la desgracia de ser buenas personas.

-¿Por qué estás diciéndome todo esto?

-Alguien tenía que abrirte los ojos.

Sin decir más Sasaki bajó del camión. Dejando a una desolada Serena que miraba la manga que la había retenido ahí para escuchar aquellas palabras… aquella verdad. "No, no puede ser…"

-¿Serena? ¿Está todo bien? –le preguntó Mina sacándola de sus pensamientos.

-Mina… -dijo levantando la mirada hacia su amiga- mira –dijo alzando su mano y forzando una sonrisa- que tonta, rompí la manga de mi suéter

Fin del Flashback.

El viento soplaba a ratos con más fuerza. Serena se abrazaba a sí misma repitiendo que no tenía miedo.

"Tal vez si soy una carga –pensó- pero no tengo por qué alejarme de mis amigas para dejar de serlo, sólo tengo que soportar, ser fuerte, demostrar que puedo ser su amiga sin que me lleven sobre sus hombros"

Un Búho se escuchó y ella dio un respingo.

-Sí estoy asustada… -chilló en voz baja- No, no, Serena… relájate. No necesito ayuda, no voy a despertarlas… -inhaló y exhaló. Echó un tronco más a la fogata y trató de normalizar los latidos de su corazón.

Se encontraba un poco más relajada –sólo un poco- cuando sintió que algo se posaba en su espalda. Miró sorprendida la frazada que ahora la cubría y alzó el rostro para ver a un joven sentarse a su lado.

-Seiya…

-Hola –le sonrió de una manera que la hizo sonrojar.

-¿Qué haces aquí? Te meterás en problemas –dijo agachando la mirada.

-No podía dormir –dijo con simpleza- además supuse que tendrías frió.

-Pude haber traído una frazada si quería –dijo ella- No tenías que traerme una.

-Sabía que no lo harías –sonrió- hace frió… Se las has dejado a las chicas ¿cierto?

-¿Cómo lo sabes? ¿o.o?

-Porque esa es mi dulce Serena –dijo en tono de broma Serena no sonrió y después añadió- creo que he aprendido a conocerte este tiempo que hemos estado juntos –dijo- aunque es extraño… aquella vez en el aeropuerto, cuando hablamos por primera vez, tuve la sensación de que aun entonces ya lo hacía. Suena extraño ¿cierto?

-No tanto… -respondió ella con una media sonrisa- Yo sentí lo mismo.

-¿En serio? Parecías tan molesta.

-Habías tirado mis dulces ¬¬

Seiya rió y Serena también lo hizo. ¿Dónde estaba el miedo? ¿El escenario tétrico? Pero entonces la voz de Sasaki mezclada con la de todos los rumores de días pasados volvió a surgir. Serena dejó de reír.

-¿Qué sucede? –le preguntó Seiya pero ella sólo volteó la cara. No quería preguntarle, no quería saber.

-Nada –le dijo- Vuelve a dormir, si los maestros te descubren estaremos en problemas.

-Mírame –le dijo tomándola del hombro- ¿Qué está pasando? ¿Hice algo? Porque pareces molesta conmigo…

-No es eso… sabes que no puedo perder puntos yo…

-No me iré hasta saber que está pasando –Dijo decidido-. Esta mañana estábamos más que bien y desde que llegamos tú…

-¿Por qué estás saliendo conmigo? –preguntó abruptamente.

-¿Eh? –preguntó confundido sin esperar aquella pregunta.

-¿Por qué yo? ¿Por qué…? –dijo Serena agachando la mirada roja como un tomate.

Seiya la tomó de las mejillas y posando sus labios en los de ella la hizo callar sin saber que alguien más se tapaba la boca para no gritar de emoción.

-Dime que no necesitas más –le dijo separando sus labios pero sin soltar su rostro- No puedes necesitar más…

-Seiya…

-Te amo y es un poco insultante que a estas alturas me preguntes porque estoy contigo –sonrió burlándose de la situación.

Serena lo miró sin atinar a decir nada.

-¿Quieres saber porque te quiero? Pues porque eres tú, por que sonríes, porque te preocupas por tus amigas, porque comes muchos dulces y también por que siempre llegas tarde. Porque cocinas terrible y porque consigues las cosas cuando te lo propones. Porque…

Sorpresivamente Serena le lanzó los brazos al cuello y lo abrazó con una fuerza y una confianza que lo tomaron por sorpresa. Y esta vez no se retiraría apenada… esta vez lo había hecho consciente y él respondía embriagado de alegría.

-Serena…

-Gracias –le dijo ella aferrándose a él. Su abrazo cálido termino con todas sus dudas y quería decirlo. Hervían las palabras en su pecho y quería decirlo sin importar nada, ni sueños ni rumores, sólo decirlo: -Seiya yo te…

-¡Haruka mátala! –se escuchó un grito ahogado que los sobresaltó a los dos.

-¿Matar qué? –preguntó otra voz.

-Es una serpiente… -susurró audiblemente la primera voz temerosa.

-¿Una serpiente?

Y al momento cinco chicas salieron espantadas del arbusto que las resguardaba mientras Haruka tomaba con tranquilidad la dichosa serpiente y la lanzaba lejos.

-No era venenosa –dijo con tranquilidad.

-Chicas… ¬¬ -Llamó Serena su atención.

-Serena… -rieron con culpabilidad.

-¿Se puede saber que hacían?

-Nosotras…

-¿Espiando? ¬¬

-No, para nada –negó Lita

-¿Cómo crees Serena? –Dijo Mina con la misma risa nerviosa- Ustedes… ¿Qué hacían? ¬¬

Seiya y Serena se miraron apenados y al momento se separaron.

-¡Nada! –dijeron a un tiempo.

-¿en serio? –preguntó Mina entornando los ojos

-Ustedes… ustedes… ¿Qué hacían espiando? –devolvió la pregunta Serena.

-Estábamos preocupadas… -admitió Amy- pero vimos que estabas con Seiya y…

-Les dije que no necesitaba de su ayuda –dijo Serena bajando la mirada.

-Lo sentimos –bajaron la mirada apenadas.

-No podíamos dormir sabiendo que estabas sola acá afuera… -explicó Lita.

-Chicas… -dijo sintiendo oprimir su corazón- no quiero que se preocupen más por mí

-Lo siento no podemos –Declaró Amy.

-Amy… -Serena la miró sorprendida de que usara un tono tan decidido.

-Amy tiene razón –la secundó Lita-. Ó es que ¿tú podrías dejar de preocuparte por nosotras?

-Lita…

-Somos amigas Serena –dijo Mina- Se supone que nos preocupemos por nosotras así que no puedes pedirnos que dejemos de hacerlo.

-Aunque esta vez parece que de verdad no teníamos que hacerlo –Dijo Lita sonriendo – Lo has hecho muy bien Serena.

-Es cierto –dijo Mina- yo hubiera ido a buscarlas los primeros 10 minutos.

Serena sonrió anchamente y ya más como ella misma dijo.

-No fue fácil…

Todas rieron.

-¿Qué están haciendo? –Preguntó Taiki en un susurro que se acercaba junto con Yaten.

-Aquí, nomás, platicando… -Ironizó Seiya resignándose a aquella multitud.

-¿Y les parece hora de platicar? ¿Están buscando que les quiten puntos? –susurró Yaten.

-Lo sentimos… -se disculparon las chicas apenadas.

-Chicas… ¿no sienten como que esta refrescando? –preguntó Amy abrazándose a sí misma.

-¡La fogata! –Exhalaron todos y al momento se apresuraron a tratar de reanimarla ante la mirada divertida de Serena.

-Hay mucha gente que te quiere bombón –le dijo Seiya tomando su mano- así que debes sonreír siempre.

Serena asintió.

-Gracias.

Le dijo a él, le dijo a ellas… en aquel momento Serena se sentía agradecida con todos. Y segura además… ahora no había dudas, y se lo diría. Tal vez hoy no, pero ella también se lo diría.

-Aun sin ser Sailors las chicas lo están haciendo bien… -murmuró Michiru.

-Deben tener cuidado –dijo Sailor Plut- una energía extraña está rondando la puerta del tiempo.

-Sí –respondieron Michiru y Haruka.

Fin del capítulo.