CAPITULO XVI

ERA UN DÍA NORMAL DE CAMPAMENTO

1

-Es más fuerte de lo que pensé… -dijo el hombre en las sombras que más que decepcionado parecía complacido- es una pena que no le sirva de nada…

2

-¡Poder de lucha estelar ¡Transformación!

"Él es..."

-Bombón te prometí que siempre te protegería

"ella..."

-¿Porque hay tantas Sailors Scauts aquí? –Dijo molesta una joven con un traje azul extravagante.

"¿Sailors Scauts? ¿Se refiere a nosotras? ¿Por qué están vestidas así chicas? Esas alas… ¿Acaso soy yo?"

-Hazlo ahora Sailor Moon.

"¿Sailor Moon?"

Serena abrió los ojos cegada por el entendimiento, se incorporó de golpe y exclamó:

-¡Sailor Moon!

Su corazón estaba acelerado, sus manos sudaban, toda ella sudaba.

-Sailor Moon… -repitió entre jadeos que trataban de oxigenar sus pulmones- Sailor… -Llevó una mano a su frente sintiéndose confusa. La claridad estaba desapareciendo y entre la neblina se perdían las imágenes de un sueño que apenas un segundo atrás había sido muy claro- ¿Qué era? –Se preguntó mientras apretaba los ojos tratando de repasar imágenes que ya habían escapado de su conciencia- Un sueño… estaba soñando… -Elevó el rostro y pasó su mirada alrededor poniendo en orden sus pensamientos. La fogata se había apagado… y a su alrededor la brisa matinal refrescaba el ambiente. "Es cierto" pensó "Me tocó hacer guardia…"

"¿Quieres saber porque te quiero? Pues porque eres tú, por que sonríes, porque te preocupas por tus amigas, porque comes muchos dulces y también por que siempre llegas tarde. Porque cocinas terrible y porque consigues las cosas cuando te lo propones. Porque…"

Serena sonrió…

"Somos amigas Serena, Se supone que nos preocupemos por nosotras así que no puedes pedirnos que dejemos de hacerlo".

Habían reído y disfrutado de la noche hasta que el profesor Taeda despertó y los mandó a dormir:

-Vi que usted resistió sola con valor –le dijo cuando todos se habían marchado- así que será nuestro secreto –le guiñó el ojo.

No se lo diría a la maestra Mónica. Serena le sonrió.

-Gracias profesor

-Resista, falta poco.

Pero al parecer poco resistió y se quedó dormida casi inmediatamente que el profesor volvió a entrar a su tienda. Y ahora se encontraba ahí sin estar segura de seguir dormida o despierta y con la frustrante sensación de que había algo importante que recordar pero no podía encontrarlo en su cabeza.

-Esperaba encontrarla dormida –Dijo la profesora Mónica mientras estiraba los brazos para desperezarse- Bien hecho. Vaya a prepararse que nuestro día comienza.

Sacó un silbato del bolsillo de su pantalón y sopló para despertar a todo mundo.

-¡15 minutos para los ejercicios matinales! –Pregonó soplando el silbato paseándose entre las casas de campaña.

Serena sonrió contenta y corrió a su casa de campaña.

-¿La escuchaste? –preguntó Michiru mirando desde detrás de un árbol.

-Está recuperando sus recuerdos… -dijo Haruka mirando hacia donde mismo.

-Esto no me gusta –dijo Michiru con precaución- Creí que sus recuerdos estaban sellados completamente… ¿no fue así Plut? –Preguntó volteando a ver a la Sailor que acababa de hacer su aparición- ¿Por qué Serena está recordando ahora?

-Tampoco lo sé, pero debemos ser cuidadosas –Dijo mirando con cautela a sus compañeras- La agitación en la puerta del tiempo y que la princesa este recordando no pueden ser hechos aislados.

-¿Un nuevo enemigo? –Preguntó Haruka.

-No puedo saberlo –dijo Plut con seriedad- Por lo pronto no se separen de la princesa, ahora que las demás no recuerdan nada estamos más vulnerables que nunca.

-Entendido –respondieron ambas.

3

Después de los ejercicios matinales fue la hora del desayuno y ver comer a Serena con el apetito de siempre las hizo sentir más tranquilas.

-Come más despacio Serena o te sentirás mal después –le llamó la atención Amy.

-¡Es que tengo mucha hambre!

-Si tomamos en cuenta tu humor de anoche y lo poco que cenaste es normal que te sientas tan hambrienta –dijo Lita.

-Es cierto Serena –dijo Mina- ¿Qué fue lo que te dijo Sasaki en el autobús?

-¿Lo sabían? O.O!

-Nos tenías preocupadas –dijo Amy- y no sabíamos cómo ayudarte.

Serena miró a sus tres amigas y notó como la miraban a la expectativa de su respuesta.

-¿Pueden confiar en mi si les digo que no importa lo que me haya dicho ahora que sé que estaba equivocada?

-Confiamos –bufó Mina de mala gana- pero aun quiero golpearla…

-¡Hora de reunirnos!

Gritó la maestra Mónica y al momento tanto las chicas como los chicos se juntaron en el área de la fogata.

-La siguiente actividad se llama "Confianza a ciegas" –anunció la maestra Mónica.

-Primero formaran parejas, un chico y una chica –explicó el profesor- después, con los pañuelos que les daremos las chicas vendaran los ojos de su pareja y les guiaran hasta el río, de regreso cambiaran lugares.

-Sólo habrá puntos para aquellos que completen la tarea –siguió la maestra Mónica- ¿Entendido?

Antes incluso de que terminaran de asentir Seiya estaba a un lado de Serena.

-¿Pareja? –le preguntó con una sonrisa coqueta.

-Pareja –le respondió la sonrisa.

Taiki y Amy sólo intercambiaron una mirada y una sonrisa de asentimiento y sin palabras la pareja quedó formada. Yaten se puso a lado de Mina con aire indiferente y sin decir nada.

-¿Qué haces? –le preguntó ella

-Ser tu pareja –dijo él con las manos en los bolsillos del pantalón mirando hacia los profesores que empezaban a repartir los paliacates.

Mina pensó en protestar algo pero prefirió guardar silencio. No era el momento.

A falta de hombres, dos chicas emparejaron quedando Lita como la única sin pareja para escoger.

-Porque no te unes a nosotros –le ofreció Serena

-Seré guiado por dos hermosas chicas –sonrió Seiya.

-No creo que sea conveniente –intervino la maestra- Ya sé, El profesor Taeda será tu pareja ¿verdad Daniel?

-No es necesario –se apresuró a decir Lita- Puedo esperar aquí.

-No, todos tienen que hace la dinámica –dijo la maestra- Vamos Lita ayúdale con el paliacate –dijo extendiéndole uno.

Lita lo cogió y se acercó al profesor.

-Con permiso –dijo haciendo una inclinación de cabeza y vendó los ojos del profesor que hasta el momento había permanecido en silencio.

-Ahora sujeten a sus parejas de la mano de manera firme –indicó la maestra.

Tomarlo de la mano… Lita obedeció mientras agradecía mentalmente. Era como si antes de dar por terminado definitivamente su amor y sus esperanzas hacia el profesor le obsequiaran la oportunidad de caminar tomada de su mano… Estaba bien y no se sentía nerviosa, se sentía feliz. Disfrutaría de aquel momento sin preocuparse por nada ni nadie.

- Es necesario que les hablen todo el tiempo y den instrucciones precisas. Con los ojos vendados se sentirán vulnerables chicas, es su deber brindarles confianza y asegurarles que cuidaran de ellos.

-Tu mano –dijo Yaten extendiendo la suya.

Una mano lo sujetó con ímpetu y al momento el chico se quitó el paliacate. Como lo supuso, aquella mano no era la de Mina.

-Señor Yaten Kou no puede quitarse la venda de los ojos hasta que haya llegado al río –le regañó la profesora. Yaten buscó colérico con la mirada a Mina que ahora se encontraba sujetando la mano de una de las chicas que no habían alcanzado a un hombre como pareja, mientras la otra le sonreía a él.

-Cuidaré bien de ti –le dijo la muchacha con las mejillas coloradas y la emoción entrecortándole la voz.

Yaten fulminó con la mirada a Mina quien sólo le hizo un gesto de saludo con la mano mientras le dirigía una ancha sonrisa. No le tenía miedo.

-Voy a matarla –murmuró mientras la emocionada jovencita le cubría los ojos nuevamente.

-Comiencen –pitó su silbato y las parejas comenzaron a avanzar.

-Confía en mí –le dijo Serena a Seiya jalando de él.

-Más te vale cuidar bien de mí Bombón.

-Lo haré, lo haré.

-Tú animo está mejor que ayer –le dijo Seiya como por casualidad.

-Bueno… digamos que ayer no era yo… cuidado, hay una rama… bien.

Caminaron así por un momento, con serena dando breves indicaciones sin imaginar que Seiya tenía cierto pensamiento rebotando una y otra vez en su cabeza.

-Bombón…

-¿sí?

-Anoche… antes de que nos… ¡ay! –Seiya tropezó con un tronco.

-Lo siento, lo siento –se disculpó Serena- me distraje. ¿Por qué mejor no hablamos después? Parece peligroso que me distraiga –se burló de ella misma.

-Está bien… -aceptó Seiya y siguieron su camino.

Mientras tanto, Lita y el profesor avanzaban de manera tan ágil que pronto se adelantaron a los demás. Él alcanzó a percibir el sonido del río y al notar que estaba cerca sintió que el tiempo se le acababa.

-Señorita Kino… no, Lita, hay algo que quiero decirte desde… desde…

-No se preocupe profesor –le interrumpió Lita aun guiando de él- realmente no tiene que decirme nada, soy yo la que debería disculparme, aunque estoy segura de que no soy la primer alumna en declararme sé que debió ser incomodo para usted. Lo siento. Pero ya lo resolví, así que no tiene que preocuparse por mí –Lita se detuvo- llegamos. –Soltó la mano del profesor y le quitó la venda de los ojos- es un lugar muy bonito ¿no cree?

Lita paseó su mirada por el río mientras el profesor la miraba a ella. Iba a decir algo cuando Mina y su compañera llegaron.

-Es mi turno profesor –dijo Lita vendándose a ella misma y alzó la mano para que el profesor la tomara.

Sólo Mina notó el breve titubeo del profesor y como al tomar la mano de la joven soltó un suspiro casi imperceptible.

Los siguientes en llegar fueron Serena y Seiya.

-Wow… es hermoso… -exclamó Serena mientras Seiya destapaba sus ojos- pero apresurémonos o seremos los últimos –dijo tomando el paliacate Y Seiya le ayudó a amarrarlo.

-Vamos –dijo él y la tomó de la mano y comenzó a avanzar.

-¿Lo notas? –Dijo Serena de repente.

-¿Qué?

-Solía ponerme nerviosa cuando tomabas mi mano… ya no me pasa –dijo sonriente.

-¿Eso es bueno?

Serena asintió. –Lo es, porque ahora puedo sentirme cómoda y disfrutarlo… ¿tú te sientes así?

-¡Claro!

-Me alegro –sonrió Serena- porque es mi sensación favorita en el mundo.

-¿Tu favorita? ¿En serio? –Preguntó Seiya incrédulo.

-sí ¬¬ –respondió ofendida por la incredulidad del joven- Esta bien si no es la tuya.

-Creo que en mi lista se encuentra en el tercer puesto –dijo como si de verdad lo pensara y se detuvo.

-¿Qué pasa? ¿Por qué te detienes? –preguntó Serena confundida.

- ¿quieres saber cuales dos han ganado? –y sin esperar respuesta Seiya la abrazó.

-¡Seiya! ¿Qué haces? –preguntó alarmada.

-Ésta está en el segundo puesto –le dijo al oído.

-Seiya…

-Y en el primer puesto… -Seiya posó sus labios de manera breve en los de Serena dejándola totalmente paralizada. La volvió a tomar de la mano y comenzó a guiarla.

-¿Cambió tu lista? –le preguntó con una sonrisa taimada.

-Tal vez… -comentó Serena aun roja como un tomate- Aunque acabas de aprovecharte de una invidente... –refunfuñó por lo bajo. Seiya rió

A lo lejos escuchó la vos de la maestra Mónica que los apresuraba, estaban por llegar al campamento nuevamente.

-Anoche yo… -comenzó a decir Serena de manera pausada, Seiya volteó a verla con sorpresa- yo iba a decir algo…

-sí…-dijo él a la expectativa.

-¿Puedes esperar un poco más? Encontraré el momento de decírtelo…

-No iré a ningún lado –le dijo él amorosamente. Serena sonrió y siguieron su camino.

4

Haruka y Michiru, que eran las grandes ausentes del día, habían realizado un perímetro para mantener segura la zona de la prueba de valor que se realizaría por la noche según se los solicitó el profesor Taeda. Aunque éll no contaba con que las muchachas harían un perímetro mucho más seguro del que podría imaginar, porque además de asegurarse de la ausencia de cualquier animal peligroso y la posible presencia de humanos sospechosos, también les protegía de cualquier energía maligna. Si había alguien con intenciones de atacar a la princesa en aquel lugar no podría acercarse sin que ellas no lo supieran.

Todo estaba listo.

¿En qué consistía la prueba de valor?

Pues…

-¿Prueba de valor? –preguntó Serena nerviosa.

-Pasaran y tomaran un papel de aquí y según el color que les salga irán agrupándose hasta formar grupos d personas.

Serena suspiró al pensar que no estaría sola, pero volvió a tensarse cuando notó que en su equipo no había quedado ninguna de sus amigas… con un temerario Takahashi y una desagradable Sasaki no le auguraba nada bueno.

-Supongo que no se puede hacer nada…. –suspiró resignada y le dirigió una sonrisa política a Sasaki cuando se unió al resto.

Mina, por obra del destino había quedado en el equipo verde junto con Yaten y Sonoko Yui y otros dos compañeros. Amy y Lita quedaron en el azul y en el rojo Seiya y Taiki.

-Su objetivo es buscar las tarjetas del color de su equipo. Son cinco en total –explicó el profesor.

-Les diremos la dirección por la que deben ir y ustedes deben encargarse de seguirla guiándose con sus brújulas ¿entendido? Y espero que todos lleven sus linternas –asentimiento general- Nuestras acompañantes Michiru y Haruka están esperando en los límites de dos de los equipos para cuidar que no se alejen demasiado y el profesor y yo iremos con los otros dos.

-Eso no es justo –se quejó una alumna.

-Tranquilos, iremos en calidad de sordomudos –le sonrió el profesor- Sólo cuidaremos que no se desvíen demasiado. Si los otros equipos tienen problemas soplen sus silbatos ¿de acuerdo?

-¡Sí!

-Bien ahora, equipo verde irán hacia el sur donde Haruka Teno les estará esperando, El equipo amarillo irá hacia el norte hasta encontrarse con Michiru Kayou.

-Yo me iré con el equipo rojo por el este y la profesora acompañará al equipo azul por oeste ¿Listos? ¡Andando!

Una vez se adentraron un poco Takahashi habló para su equipo.

-Será más fácil y abarcaremos más lugar si nos separamos un poco, Sasaki tú ve más a la derecha, Matsumoto tú ve por la izquirda, yo me adelantaré un poco y Tsukino revisa que no dejemos pasar nada ¿entendido?

Serena tragó saliva con dificultad

-¿Quién lo hizo capitán? –se quejó Sasaki y después miró a Serena- ¿asustada porque no están tus amigas?

-No estoy asustada –le respondió molesta

-Veremos… -se burló y fue a tomar el puesto que le indicaron.

Serena se quedo unos pasos atrás de Takahashi pero este la reprendió.

-Estás muy cerca Tsukino, quédate más atrás y busca bien.

-Sí señor mandón… -refunfuñó Serena y retrocedió sobre sus pasos, alumbrando con la linterna los posibles escondites de la tarjeta cuando, con una roca cubriéndola por la mitad la encontró.

-¡Encontré una! –Dijo en voz alta mientras se agachaba a recogerla- que lista soy –se aplaudió a sí misma- ¿Chicos? –Alzó la cabeza ante la falta de respuesta y se espantó al no ver a nadie. ¿Cómo era posible? ¿Se había regresado tanto?- ¿Chicos? –volvió a llamarlos y nadie respondió, entonces se puso de pie lentamente y miró a su alrededor con miedo- tranquila… tranquila… -se repitió a sí misma tratando de mantener a raya al miedo y miró su brújula- hacia el norte… pero… ¿Cómo se utiliza esto?

"Serena"

Dio un brinco al escucharse llamar y no ver a nadie alrededor.

-¿Chicas? ¿Hola? –preguntó esperando encontrar a alguien cerca pero todo lo que escucho fue nuevamente su nombre

"Serena"

Iba a entrar en pánico.

"Tengo que regresar" –Pensó asustada y al momento emprendió la carrera creyendo conocer el camino de regreso pero después de un rato fue evidente que no.

"El silbato" recordó y estaba por soplarlo cuando una luz repentinamente iluminó una cueva frente a ella y la voz nuevamente:

"Serena"

-¿Quién eres? –Preguntó- ¿Qué quieres?

"Serena"

Asustada pero queriendo demostrar valor caminó hacia la cueva y entró en ella.

-La encontré chicos… -dijo una voz familiar que recogía algo del suelo dándole la espalda a Serena.

-¡Lita! –exclamó ella y corrió a abrazar a su amiga.

-¡Serena! ¿Qué haces aquí?

-No sé –hizo un puchero- estaba con los otros y de repente habían desaparecido… creo que me perdí.

-Serena… -sonrió

-¿Y tú Lita? ¿También te perdiste?

-No… ¿no viste a la maestra Mónica? Se supone que está esperando por mi afuera, mira –le mostró la tarjeta color azul.

-¿Puedo seguir con ustedes?

-Claro, vamos –le sonrió Lita. Iban a salir cuando Serena notó un puñado de hongos que nacían del suelo.

-¡Mira! –Exclamó mirándolos curiosa.

-Que raro… no los noté al entrar.

-Allá hay más… -señaló un puño más- ¿Son venenosos?

-No creo… -dijo inclinándose en otro nuevo montón que acababa de notar.

-Genial –Dijo Serena tomando- porque huelen muy bien.

-¡No lo comas! –le advirtió pero era tarde Serena ya masticaba- ¡Serena! –le retó Lita.

-Tranquila –le dijo sonriente- están deliciosos –Iba a comer otro pero Lita se lo arrebató de la mano.

-¡Lita!

-No podemos estar seguras de que no sean venenosos –Le dijo- Además esto no es normal… juro que no había tantos hongos cuando entré aquí… -Paseó su mirada alrededor, casi todo el suelo de la cuaba estaba lleno de esos hongos- Serena… -dijo sin mirar a su amiga- tenemos que salir de aquí… -Aquello la estaba asustando.

-Lita… -dijo Serena con voz débil haciendo que Lita volviera la mirada alterada hacía ella- creo que tienes razón algo está mal…

-Serena… -exclamó asustada por la repentina palidez de su amiga y al momento prácticamente se dejó caer de rodillas y posó su mano en la frente de Serena quien ahora respiraba agitada y su pálido rostro sudaba como si se encontrara en un sauna- Estás ardiendo en fiebre… tengo que sacarte de aquí.

Lita iba a cargarla pero Serena negó vehementemente y dijo agitada:

-¿Hueles eso? Algo se quema…

-Dios…

Era una locura los hongos uno a uno iban ardiendo y el fuego iba esparciéndose rápidamente… ya no podrían salir… no había forma de salir.

5

Desde el momento en que les había tocado en el mismo equipo Mina había demostrado su descontento y cuando empezaron a internarse en el bosque trató de mantenerse alejada de Yaten.

-¿Me estás evitando? –le preguntó él mientras ella alumbraba con su linterna la base de un árbol.

-Estoy buscando –dijo secamente y se movió al lado contrario. Yaten la siguió- ¿Por qué estás molesta? –Pero mina siguió buscando sin mirarlo- Mina te estoy hablando ¿Qué fue lo que hice ahora?

-¿Mina? –preguntó Sonoko alzándolas cejas- ¿Desde cuando son tan informales entre ustedes?

-No te importa –le espetó Mina sumergida en su búsqueda aun.

-No me digan que ustedes dos están…

-Estamos saliendo –dijo Yaten

-¿Qué? –Preguntaron Mina y Sonoko al mismo tiempo.

-Que Mina es mi novia.

-¡Uy! –se quejó Mina entre dientes y molesta retrocedió unos pasos- revisaré que no se nos haya pasado nada –Dijo molesta sin dar oportunidad a que nadie le dijera nada y siguió caminando.

-Creo que está molesta… -dijo Sonoko con una media sonrisa burlona- seguiremos avanzando así no escucharemos si te grita. Aino puede dar miedo a veces. –le guiñó un ojo que Yaten no vio porque ya caminaba molesto tras Mina- No se alejen demasiado ¿quieren? Me interesa terminar la actividad. –Y Sonoko y los otros dos chicos siguieron avanzando.

Cuando Yaten le dio alcance la encontró recargada en un árbol con semblante sombrío.

-Ya sé –dijo él con las manos en los bolsillos del pantalón- Sigues molesta por la sarta de estupideces que dije el otro día ¿no? Te di una disculpa ¿Qué más quieres?

Mina se cruzó de brazos y le dio la espalda.

-Vete.

-No –Yaten la tomó por el hombro y la hizo girarse- ¿Qué está pasando? ¿Porque desde que empezamos el viaje has estado evadiéndome? Ese día en tu casa te pedí una disculpa y dijiste que la aceptabas… ¿Cuál es el problema ahora que siendo tu novio no me has dejado tomarte de la mano ni una vez?

-¡Ese es el problema! –Estalló Mina quitando la mano de Yaten de su hombro- No soy tu novia, no me lo has preguntado pero ¿Qué te hace creer que de hacerlo te diría que sí? Eres tú el que estás asumiendo las cosas a su conveniencia y me estás dejando fuera. No puedes saber si quiero ser tu novia si no me lo has preguntado.

-¿Estás diciendo que no quieres serlo?

-Pregúntame y averígualo –Le espetó secamente.

Yaten se limitó a mirarla…

-Olvídalo –bufó Mina- Vuelve con los demás, yo regresaré al campamento.

Ya se alejaba cuando por Detrás Yaten la detuvo del brazo.

-Sé mi novia –le dijo repentinamente- quiero que seas mi novia.

-No lo entiendes… -dijo ella negando con una sonrisa resignada.

-Quiero que seas mi novia Mina Aino –le dijo con seriedad- ¿quieres serlo?

Mina lo miró en silencio.

-Si vas a decir que no dilo ya y acabemos pronto con esto –Dijo él molesto y Mina siguió mirándolo en silencio- Me voy –La soltó, se dio la media vuelta y comenzó a caminar cuando Mina le dio alcance con paso decidido, le besó repentinamente en la mejilla y le dijo con una sonrisa divertida.

-Hay respuestas que vale la pena esperar –y sin más iba a seguir caminando cuando se detuvo repentinamente. Miró a Yaten con semblante preocupado- ¿Hueles eso?

-Humo… -dijo él inhalando- viene de allá.

Antes de que Mina pudiera decir algo un silbato resonó en el bosque y después se escuchó un grito:

-¡Auxilio! ¡Necesitamos ayuda!

-¡Es la maestra Mónica!

Al momento Mina corrió y Yaten tras ella. Cuando llegaron al lugar estaba la maestra Mónica ahogada en llanto mientras Amy permanecía de pie mirando las grandes llamaradas que salían de la cueva.

-Dios… ¿Qué ocurrió? ¿Cómo pasó esto? –preguntó Mina

-No lo sé… -sollozaba la maestra Mónica- ella estaba dentro y de repente…

-¿Ella? ¿Hay alguien adentro? –preguntó Yaten.

-Lita –dijo Amy con voz quebrada- Lita está adentro Mina… Intente entrar, de verdad lo intente…

Sólo un segundo se paralizó el corazón de mina y el mundo se le fue a los pies. Pero sólo por un segundo…

-¡Agua! Él río está cerca.

-Ya fueron a traer unos baldes –dijo Amy

-¡Llegamos! –anunciaron los tres chicos.

-Bien, Yaten ve con ellos, traigan agua ¡Apresúrense!

-¡Sí!

Mientras los otros corrían al río ella se acercó sin miedo lo más que pudo a la cueva.

-¡Lita! –Comenzó a gritar- ¡Lita! ¡Lita responde!

Dentro de la cueva Lita que se encontraba semiinconsciente acurrucada de modo protector con Serena quien se encontraba inconsciente cuando escuchó aquella voz familiar que la llamaba…

-Mina… -dijo esforzándose por mantenerse despierta- ¡Mina! ¡Mina! –gritó como pudo.

-¡Esta bien! –Exclamó Amy

-¡Resiste! ¡La ayuda viene en camino! –volvió a gritarle Mina- Maestra Mónica necesitaremos una ambulancia cuando la saquemos de ahí –le dijo sujetándola por los hombros- Trae su celular con usted ¿no es cierto? -Ella asintió sin poder contener los sollozos- Necesito que se calme y se mueva buscando señal, marque el numero de emergencias y pida ayuda ¿me escuchó?

Ella asintió y torpemente se apresuró a sacar el teléfono de su bolsillo.

Los tres que corrían con agua se apresuraron a echarla en las llamas, pero en lugar de ceder parecían avivarse…

-Esto no va bien… -dijo Amy frustrada.

-Sólo son cuatro baldes… no son suficientes –dijo Yaten antes de salir corriendo de vuelta al río seguido por los otros tres compañeros

-Dónde demonios están los demás… -se quejó Mina quien volvió a sonar el silbato- no somos suficientes para hacer una cadena… si hiciéramos una cadena el agua llegaría más rápido –La mente de Mina trabajaba al mil por hora tratando de no dejarse llevar por el pánico.

-¡Enviaran un equipo de rescate! –anunció la maestra Mónica.

-Será tarde cuando lleguen… -Dijo Amy llevando sus manos a la cabeza con desesperación. Mina seguía sonando el silbato.

-¿Qué está pasando? ¿Están todos bien? –Preguntó el profesor que llegaba con Taiki y Seiya corriendo tras de él. Pero al ver lo grande del fuego se quedaron paralizados.

-Mina ¿Qué sucede? –preguntó Seiya. Yaten y su sequito se acercaban a prisa con los baldes de agua.

-Lita está adentro –Informó Mina quien por primera vez parecía estarse desmoronando- Lita está adentro…

-¡Daniel! –gritó la maestra Mónica

Fue cuestión de un segundo. El profesor Teda arrebató uno de los baldes, se echó el agua encima y ante la estupefacción de todos entró a la cueva.

-¡Lita! ¡Lita! –Gritaba abriéndose paso entre las llamas que aun no habían llegado al fondo de la cueva, pero aun así el humo era de una densidad abrumadora que no le permitía ver con claridad. Entonces su pie dio con su cuerpo. Se quitó su chaqueta aun empapada, la puso sobre el cuerpo, al tomarla sintió como si la joven se aferrara a algo pero no se detuvo a revisar. Había que salir pronto. La levantó en birlo y corriendo, ignorando el dolor de las llamas salió con la joven en brazos.

Una vez fuera, el profesor se dejó Caer sobre sus rodillas y comenzó a buscar los signos vitales de Lita.

-¡Lita! –exclamaron Mina y Amy corriendo hacia su amiga.

-Despierta por favor… -rogaba el profesor sacudiéndola- despierta… Lita despierta.

La joven tosió repentinamente volviendo en sí...

-Estás bien… -Suspiró Daniel dejando que sus amigas la abrazaran llorando de contentas. Lita paseaba sus ojos para todos lados tratando de encontrar sentido a lo que pasaba y entonces trató de incorporarse violentamente.

-Serena… -murmuró con voz seca y ronca por el humo- ¿Dónde está Serena?

-¿Serena? –preguntaron confundidas.

-Oh Dios… -sin saber de dónde sacó energía su cuerpo lanzó a sus amigas lejos se puso de pie y se disponía a correr a la cueva nuevamente pero el profesor la detuvo por la espalda.

-¿Qué haces?

-¡Serena está adentro! ¡Serena estaba conmigo! –gritó con esfuerzo sintiendo como su voz raspaba su garganta.

Antes de que alguien pudiera reaccionar Seiya imitó al profesor. Tomó un balde, se empapo e iba a entrar cuando Yaten y Taiki lo detuvieron.

-¡Es una locura! –Le gritó Yaten.

-¡Seguramente ella está…

Pero esa sola idea le dio fuerzas para aventar a sus hermanos y con la mente cegada entró a aquel infierno.

Aun entre el humo distinguió su silueta en el suelo.

-No puedes dejarme –decía entre dientes mientras se desembarazaba de su camisa y la cubría a ella- No vas a dejarme Serena Tsukino.

Y con ella en brazos y su abdomen descubierto corrió entre las llamas. Cuando salieron Haruka y Michiru miraban con ojos aterrados como por más que sus amigas y Seiya la llamaban Serena no despertaba.

Un odio que hervía como las llamas de la cueva comenzaba a recorrerles el cuerpo. Alguien había logrado entrar en un perímetro que ellas consideraban seguro, ese mismo alguien, las había mantenido alejadas para que no pudieran intervenir, y era el mismo responsable de que ahora la princesa que tanto amaban y protegían se encontrara inconsciente con la vida colgando de un hilo. De uno muy delgado.

Fin del capitulo.