¡Hola! Bueno, pues aquí me tienen con un nuevo reto en el que estuve trabajando toda esta tarde ... ¡Y vaya que me costó! Recuerden que soy "Mamocha" de corazón y bueeenooo soy fan eterna de la pareja Darien/Serena y ... este es un fic Darien/Rei ... ¡Reto difícil, más no imposible! Y por supuesto, la mejor opinión la tienen ustedes, a ver qué les parece.

Sin más preámbulo, les digo que los personajes le pertenecen a Naoko Takeuchi. La historia salió de mi cabecita loca y pues creo que sólo constará de dos capítulos, espero que les agrade ... ¡Disfrútenla! :D

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MI SECRETO

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Es una noche típica de invierno. El frío es insoportable… pero para mí, es lo último en lo que mi mente se puede concentrar, pues sólo estoy pensando en ti. Sí, la chica que me robó el corazón pero que ahora le pertenece a otro. Nunca me podré perdonar mi estúpido error. El haberte dejado sola por querer buscar un mejor futuro para nosotros, fue lo que me llevó a mi ruina… "Si tan sólo no hubieras sido tan egoísta. Fuiste un idiota al pensar que ella te iba a querer toda la vida…", pienso mientras observo la Luna Llena a través del enorme ventanal que lleva hacia el patio trasero de mi casa.

Una lágrima traicionera se resbala por mi mejilla. No hago el intento por limpiarla, ¿para qué? De nada me sirve atormentarme por haberte dejado ir. Total, lo mejor de toda esta situación es que tú lograste alcanzar la felicidad, así que de nada me sirve arrepentirme por no haber valorado tu amor cuando lo tuve. A pesar de los años que han pasado, no puedo borrar los recuerdos del tiempo que estuvimos juntos…

Doy media vuelta y decido encender la chimenea. Como todo estaba a oscuras, la tenue luz del fuego ilumina la sala por completo. Me siento en el sofá que está frente a la chimenea y sigo recordando. Hoy será una noche larga… sigo tan sumergido en mis pensamientos, que no me doy cuenta de que una alguien llega corriendo a donde estoy…

-¡Papi, papi! ¿Qué tienes, por qué estás llorando? ¿Acaso te peleaste con mamá?-, escucho que me dice mi pequeña Hotaru. Mi hija, la hija que debió haber sido tuya y mía. Volteo con un movimiento de cabeza en señal de negación. Soy un cobarde, ni siquiera soy capaz de hablar…

-Entonces, si no peleaste con mamá… ¡No me digas que estás enfermo! ¡No papi, no quiero que te enfermes… no quiero que me dejes nunca!-, me dice haciendo un gracioso pucherito que a final de cuentas, hace que me ría. Sí, esta niña es lo mejor que me ha pasado en la vida después de ti.

-No princesita, ni he peleado con mamá y tampoco estoy enfermo. Además, ¿quién te ha dicho que estoy llorando? Lo que pasa es que el brillo de la Luna es tan deslumbrante que hace que mi ojo lagrimee…-, mentí.

Sí, ya sé que soy de lo peor, ¿pero qué quieren que le diga? "Lloro porque estoy recordando al amor de mi vida, el cual no es tu mamá". ¡Obviamente no! Puedo ser un bastardo, pero no con mi hija…

Sonrío al ver que ella se sienta en mis piernas y me abraza. Después, comienza a darme besos en todo el rostro. Definitivamente ella es la razón por la que soporto tu ausencia. Quizá nunca logre olvidarte, pero de todo lo que he hecho mal, ella ha sido lo mejor que me ha pasado… mi motor desde hace cinco años.

-Oye papi… en la escuela la maestra Mónica nos pidió que hiciéramos un trabajo en el que hablemos sobre cómo fue que nuestros padres se enamoraron… ¿Me cuentas?

¡Demonios! ¿Acaso esta noche es una cruel jugada del destino? Ahora, además de recordarte como nunca, ¿también debo contarle a mi hija cómo es que conocí a su mamá y explicarle por qué decidí casarme con ella?… ¡Maldición, maldición, maldición!...

-¿Papi? ¡Papi, reacciona!...

-¿Eh? Ah sí princesa, perdóname pero es que hoy ando un poco distraído… ¿por qué no mejor le preguntas a tu mami sobre tu tarea?-, le digo para salir del tema.

-Ya le pregunté, pero ella dijo que con quien tenía que hablar era contigo. Parecía ausente y extraña cuando la consulté…-, respondió mi pequeña. ¡Mierda!

-Bueno pequeñita, lo que pasa es que tu mami y yo…

-Nos conocimos en una época que a él no le gusta recordar… ¿O me equivoco cariño?...-, me veo interrumpido por mi esposa, Rei Hino. Ella es una maravillosa mujer, cariñosa, apasionada, hermosa por fuera y por dentro. Sin embargo, en estos seis años de matrimonio he sido incapaz de amarla como debería. Soy un bastardo, lo sé. Sólo ruego porque ella no se dé cuenta de mis verdaderos sentimientos o seré un hombre perdido…

-Así es Rei. Aunque amor, pensando mejor las cosas… ¿te parece si le contamos juntos a esta princesita cómo nos conocimos?-, le digo tratando de disimular mis nervios. Veo que ella hace un movimiento de cabeza en señal de afirmación y comienza con el relato…

-Hija, yo conocí a tu papá cuando él acababa de regresar de hacer su especialización en Estados Unidos. Él era un reconocido médico, muy asediado por las mujeres…-, reí cuando vi que ella fruncía el ceño. Continuó: -Las mujeres lo seguían como abejas a la miel, pero él parecía siempre ausente. Nunca le hacía caso a nadie, es más, pocas eran las personas con las que él hablaba…

-¡Woow! ¿Es en serio papi? ¿Pero por qué no hablabas con nadie?-, me dijo la pequeña cosita que tenía entre mis brazos. Aclaré un poco la garganta tratando de deshacer el nudo que se me había formado en la garganta y dije:

-Pues porque no confiaba en nadie amor. Cuando yo me fui a Estados Unidos, tenía una novia. Ella me dijo que esperaría a que yo regresara pero no fue así. Yo la amaba, pero mi carácter hasta ese entonces había sido frío y distante. Ella siempre era muy efusiva en sus muestras de cariño, pero a mí me daba pena. De verdad la quería, pero a veces era demasiado infantil…-, sonreí cuando recordé todas las veces que conseguías que hiciera tu voluntad con tan sólo un puchero.

-¿Pero por qué eras así papi? Si ahora conmigo y con mi mami eres de lo más cariñoso, tanto dentro como fuera de la casa… ¡En serio que no lo puedo creer!-, me decía mi pequeña al tiempo que me veía fijamente.

-Pues… porque, a ver… ¿Cómo te explico? Tú sabes que cuando yo estaba muy pequeño perdí a mis padres, entonces crecí solo y pensando que nunca debía depender de nadie, además de que no mostraba mi amor hacia mis seres queridos por miedo a que me dejaran o a que algo malo les pasara…

Me interrumpí cuando me di cuenta de que Rei seguía de pie frente a nosotros. Con una seña, le dije que se sentara junto a mí y giré a mi pequeña de modo que su espalda quedara del lado del descansabrazos del sofá y así, pudiera vernos tanto a Rei como a mí. Tomé con mi mano libre la de mi esposa, le di un tierno beso en los nudillos y después deposité uno fugaz en sus labios, pues de la boca de mi pequeña salió un:

-"¡Puaj! ¿Podrían al menos esperar a terminar de contarme su historia para después irse a su habitación?"…-, lo cual hizo que nos sonrojáramos y explotáramos en risas.

-Está bien, está bien… aunque después te retaré por decir ese tipo de cosas, pequeña diablilla…

-¡Pero papá!

-Shhhhttt… o no diré nada más-, ella asintió y yo seguí con mi relato. –Pues bien, como te decía, yo me había ido a Estados Unidos, pero el día que nos despedimos, en el aeropuerto me prometió que me iba a esperar, que jamás se olvidaría de mí porque yo era el hombre al que amaba… sin embargo, la distancia hizo que esas palabras se fueran con el viento porque tiempo después, ella se enamoró de uno de sus compañeros de escuela y yo, pues yo simplemente me quedé en el olvido…

-¡Vaya! Qué mala…-, me dijo mi pequeña con el ceño fruncido y con un tono no muy amable.

-No mi amor, aquí no hay buenos ni malos. Simplemente seres humanos que se equivocan por eso… porque son humanos. Además, el primero que se equivocó fui yo, al pensar que su amor por mí sería eterno e inquebrantable. Me fui sin preguntarle su opinión y bueno… al final, cada uno está con quien debe estar.

En ese momento, mi esposa se puso de pie sin decir una sola palabra. La conozco, sé que lo más probable es que ya se dio cuenta de que yo sigo pensando en ella, así que hoy tendré que dar más explicaciones. Sin embargo, también sé que hice lo correcto, pues de lo contrario mi hija no estaría en este mundo. Además de que tampoco he sido infeliz a su lado, al contrario… ella me ayudó y me cuidó cuando más lo necesité.

Esperé junto a mi pequeña el regreso de su madre, que apareció con una bandeja en la cual llevaba chocolate caliente y panecillos. Mientras nos daba nuestra respectiva taza, comenzó a hablar:

-¿Sabes mi niña? A final de cuentas yo le agradezco a esa chica que se haya alejado de tu papá, pues me permitió encontrar al amor de mi vida. Digamos que me dio la oportunidad de ser feliz con el mejor hombre del mundo y la más hermosa de las hijas… quizá al principio fue difícil, pero sé que él no es tan infeliz a mi lado…

-¿Por qué dices eso mami?-, preguntó curiosa mi pequeña.

-Pues porque cuando me acerqué a tu padre por primera vez, se hizo el difícil. Es más, no me quería dar ni la hora y yo me sentía muy mal. Pero como dicen por ahí, "el que persevera, alcanza", así que yo fui persistente y no desistí hasta que él me dijera que sí saldría conmigo aunque fuera a la fuerza… y bueno, el resto es historia y ahora tú estás aquí, escuchando sobre nuestra historia de amor…

-¡Vaya! ¿Con que un chico difícil, eh?-, me dijo mi hija mientras hacía un raro intento porque su voz se escuchara "varonil". Reímos y después, fui yo quien continuó con el relato:

-No es que fuera difícil princesa, es sólo que ya no tenía nada por lo cual luchar. Esa chica sí que me dejó dañado pero pues decidí darme una oportunidad y aquí nos tienes a tu madre y a mí. Seis años de casados, una hermosa casa propia, además de una hija hermosa e inteligente, pero eso sí… ¡latosa y preguntona!-, le contesté mientras le daba un pequeño golpecito con mi dedo índice en su nariz.

-¡Y que lo digas! ¡Vaya que esta señorita es tan complicada como su padre! Nunca se sabe lo que están pensando ni lo que están sintiendo… ¡un verdadero reto!-, dijo Rei que ya para ese momento nos estaba haciendo cosquillas a ambos.

Sin duda alguna, aunque no esté con ella soy feliz. Aunque su recuerdo en noches como esta me inunde, sé que ella y yo encontramos nuestro destino, nuestro lugar en el mundo y tenemos la vida que cada uno merecía. Después de todo, este amor siempre será un secreto. Un secreto para ella, un secreto para mi hija, un secreto para mi esposa… un secreto que nunca será revelado.

Cuando la sesión de cosquillas acabó, mi esposa recogió la bandeja y mientras la llevaba a la cocina, yo tomé a mi pequeña en brazos y la llevé a su habitación para que descansara. La ayudé a ponerse su pijama, la arropé y le conté el cuento que más le gustaba. Cuando me levanté creyendo que ya estaba dormida, ella me tomó de la mano y me dijo suavemente:

-No te preocupes papi, no le diré a mamá que viste a la mujer que amabas…

-¿Pero, qué dices princesa?

-Así es papi. Sé que esa mujer de la que me contaste, es la mamá de mi amiga Rini. Lo supe hoy que nos la encontramos a la salida de la escuela y tus ojos se cristalizaron mientras ella se ponía nerviosa. Rini dice que a pesar de que sus padres son felices, su mami en noches como esta y bajo la luz de la Luna Llena, ella llora en silencio… así como tú.

-Hija, yo… ¡perdóname!

-No papi, no hay nada que perdonar. Finalmente, tú me resolviste la duda que tenía desde ese momento. Ahora más que nunca sé que aunque aún la recuerdes o conserves una parte de ese amor, nunca nos dejarás a mi mami y a mí, porque tú encontraste tu verdadero destino, aunque no fuese el que esperabas…-, me dijo mi pequeña mientras mi mirada se veía empañada por las lágrimas que amenazaban con salir. ¿Cómo es posible que una niña de cinco años sepa tantas cosas y hable con esa madurez?

-Hotaru… yo, de verdad que no quería que tú supieras estas cosas…

-No papá, aquí quien debe ofrecer una disculpa soy yo. Como podrás darte cuenta, la maestra Mónica no nos pidió esa tarea, yo sólo lo pregunté para ver cómo reaccionabas. Pero ahora que ya vi que eres feliz con nosotras, no tengo ninguna duda…

-¿Ninguna duda? ¿Respecto a qué?

-Respecto a hacer de esto, nuestro secreto. Te prometo que nunca le diré a mamá sobre esto. Te quiero papi, ¡gracias por ser el mejor!

En cuanto dijo esto, cerró los ojos y apagó la pequeña lámpara que tenía en su buró. Yo me di media vuelta y con la espalda recargada en la puerta de la habitación de mi hija, le permití a esas lágrimas acumuladas que salieran sin ningún obstáculo. Ya vería yo qué le inventaba a mi esposa, pero ahora más que nunca sé que debo dejar ir ese amor. Debo permitirme ser feliz con quien estoy, pues a pesar de todo, ella hizo su vida y yo la mía, ¡no hay vuelta atrás!

Suspiro y ahora sí, me limpio esas lágrimas traicioneras. Llego a mi habitación y me encuentro a mi hermosa esposa en medio de la cama, sonriendo de una forma tan sensual que hace que la última de mis terminaciones nerviosas reaccionen. ¿Y quién no? Cualquiera reaccionaría más que apasionadamente si ve a una mujer como ella con las piernas cruzadas, pero de forma que se puedan observar en toda su extensión, además de estar cubierta sólo en las partes estratégicas por un pequeño baby doll color rojo que hace que mi imaginación vuele a lugares insospechados.

Me acerco lentamente a ella mientras me voy desabrochando los estorbosos botones de la camisa y quito el cinturón. Los zapatos hace tres pasos que se quedaron. Me acerco a ella y le doy un apasionado beso, el cual ella responde. Mientras nuestras lenguas se ven involucradas en una armoniosa danza, pienso que a partir de esta noche, debo ser feliz, por ellas y por mí. Se separa lentamente de mis labios, su respiración ya está agitada y yo comienzo a pensar que en efecto, esta será una larga noche.

-¿Estás seguro de que Hotaru ya se quedó completamente dormida?-, me dice en voz baja, temiendo que nuestra hija nos pueda encontrar en una situación comprometedora. Me muevo rápidamente y voy hacia la puerta. Le pongo seguro y volteo a ver a mi mujer con la sonrisa más sexy que tengo… esa que sé que a ella le encanta. Ella se ríe y mientras me voy acercando lentamente a ella, me pregunta:

-¿De qué tanto hablaban eh? ¡Te tardaste demasiado en dormirla!-, me dijo en un tono de fingido enojo.

-Pues… es un secreto entre esa pequeña diablilla y yo. De modo que esta vez, la respetable Rei Hino de Chiba no podrá sacarme información…

-¡Darien Chiba… tan misterioso como siempre! ¡Y tan lento! ¿Qué demonios esperas? ¿Acaso quieres que amanezca? O quizá lo mejor sea que me arrope más y ya me duerma… con este frío que está haciendo…

-¿Con que la Señora Chiba tiene frío? No se preocupe, sé de un buen método para que ése problema se resuelva…-, comienzo a reír y me acerco velozmente a ella, dispuesto a hacerla mía una y otra vez.

Finalmente me he dado cuenta de que Rei Hino de Chiba es mi felicidad y ella… ella será mi secreto para siempre, quizá ya era hora de dejarla ir y mi hija me lo demostró. Con este último pensamiento, me entrego a la pasión y al amor que mi esposa me regala… es momento de corresponderla como se merece…

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Muy bien, si llegaron hasta acá, es porque la historia les gustó ... ¡Saludos, gracias por leerme! Saben que estoy abierta a cualquier comentario, duda, sugerencia o tomatazo -como siempre se los digo-.

¡Infinitas gracias! Para las chicas que me hacen el honor de leer "Ella es Así" no se preocupen, ya estoy avanzando en el nuevo capítulo, ahora sí de nuevo ... ¡GRACIAS, QUE TENGAN UNA MARAVILLOSA SEMANA!

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