¡Hola chicas! ¿Cómo están? ¡Espero que todo marche sobre ruedas! Yo he andado como loca estas últimas semanas, por eso no he estado por acá últimamente pero saben que yo las quiero muchísimo y que mis historias seguirán hasta el final. Quizá me ando tardando un poco e actualizar pero jamás las dejaré... Y bueno, sin más aquí les dejo el siguiente capítulo de este fic, espero que sea de su agrado y que no quieran matar a la escritora de este fic jaja...

Recordemos que los personajes le pertenecen a Naoko Takeuchi, yo sólo los uso con fines de entretenimiento y sin ningún tipo de lucro...


.

MI SECRETO

POR UN FUTURO QUE PODRÍA SER NUESTRO

.


.

.

.

Soy de lo peor, lo sé. En verdad que sigo buscando el momento en el cual pueda encontrarme con aquella niña, con la adolescente, con la joven soñadora que alguna vez fui. Ahora, cuando me veo en el espejo, me veo como una mujer realmente diferente: sin sueños, sin motivos para vivir; pero sobre todo, observo a una mujer egoísta, cruel, que sólo piensa en su propio bienestar antes que en el de los demás, incluidos sus propios hijos… ¿Por qué? ¿Por qué me convertí en esto?

Volteo hacia un lado y veo al ser que me ha hecho convertirme en lo que soy ahora: Diamante. ¡Já! ¿Por qué sigo con él? En realidad no lo sé. Al principio decía que era por mi hija, ahora yo creo que si estoy aquí es porque además de despreciable, soy la peor de las cobardes. Además de que en el fondo, a pesar de todo… no quiero quedarme sola.

Desde el día que caí en el hospital, Diamante ha cambiado su actitud. En lugar de ser el maldito de siempre, ahora es un hombre tierno, respetuoso, amable y debo decir que hasta cariñoso. Al menos, no me ha vuelto a forzar para tener intimidad con él. Aunque supongo que la pobre de Esmeralda es quien ha tenido que aguantar el mal carácter y lo violento que puede llegar a ser. Pero quizá a ella también le gusta que la traten así, la verdad no lo sé.

Reviso el reloj despertador que está en el pequeño mueble al lado de mi cama. Marca las cinco de la mañana exactamente. ¡Diablos! Cada vez duermo menos, pero es que estas náuseas no me dejan en paz últimamente. Si bien ya tengo cuatro meses de embarazo, sigo sintiéndome realmente mal por las mañanas, además de que todo el día me da sueño y por la noche no puedo dormir.

En fin… es hora de que vaya corriendo al tocador. Cinco minutos después, me encuentro lavándome los dientes y entrando a la ducha para darme un rápido baño. Sobre todo antes de que la bestia de mi marido abra los ojos, pues no quiero que de pronto sus instintos más bajos despierten al encontrarme aquí.

Mientras me baño, pienso qué habrá sido de Darien. Desde el día que salí del hospital no supe nada de él y la oportunidad de hablar y aclarar las cosas se esfumó. Ahora, quisiera poder verlo de nuevo y así, sacar todo esto que traigo dentro. Sé que está mal, pero si pudiera estar con él y apostar por una vida a su lado, lo haría sin importarme nada ni nadie. Sé que mis hijos sufrirán y la hija de Darien también, pero tarde o temprano ambas comprenderán lo que es amar a alguien sin importarte nada más.

Me visto rápidamente y trato de disimular un poco las ojeras que siguen sin desaparecer. Salgo del tocador y veo que Diamante sigue dormido, así que continúo mi camino hasta la cocina, para preparar el almuerzo de mi pequeña. Después la despertaré para que se apure y no llegue tarde al Colegio.

Veo el reloj de pared que está en la cocina y ya marca las seis treinta… ¿Cómo puede ser eso posible? Decido ir a despertar a Diamante y después ir con mi hija. Él se levantó aún adormilado y cual corderito que obedece, se metió a dar una ducha para después irse a la oficina. Me río conmigo misma cuando recuerdo que por muy maldito que haya sido todos estos años, es un ser humano que no ha sabido cómo superar esa ansiedad de poder que poco a poco lo corrompe. Bueno, al menos creo que la capacidad de perdonar sinceramente no la he perdido del todo.

Me dirijo a la habitación de Rini y veo que está profundamente dormida, abrazando con fuerza un pequeño gatito de peluche gris al que no sé por qué, decidió llamar "Diana". Dice que si el bebé que espero es niña, ni piense que se lo va a prestar, que vaya buscándole un juguete que sea sólo para su hermanito. Finalmente son sus celos de niña, que sé van a dispersarse en cuanto conozcamos al nuevo bebé.

Me acerco con cautela a ella y le doy un pequeño besito en la frente, hablándole con todo el amor que una madre puede sentir por un hijo:

-Rini, cielo despierta… ¡Ya es hora de apurarse para ir al colegio!-, le digo en voz baja. Lo que menos quiero es que abra sus ojitos de manera abrupta.

-¡Cinco minutos más mami!-, me dice mientras tapa todo su rostro con las cobijas. Me río porque sé que así era yo…

-Anda hija, ¡no seas floja!-, le jaló las cobijas destapándola toda y riendo con más ganas ante las quejas que me lanza la pobre. Se levanta aún adormilada y con su cabello más que despeinado, diciendo que soy mala al no dejarla dormir más. Se mete a la ducha y yo mientras tanto, me pongo a hacer la cama. Sé que lo puede hacer Luna, pero la verdad es que prefiero que el tiempo se me pase haciendo este tipo de cosas.

Veinte minutos después, mi hija sale del baño envuelta en su batita rosa y con una toalla que cubre su cabello mojado. Ya viene despierta y me dirige una sonrisa que no llega por completo a sus ojos, algo le sucede, yo lo sé. Así que en este momento lo voy a investigar. La jalo con cuidado y la siento en el borde de la cama, le quito la toalla que tiene en la cabeza y comienzo a secarle el cabello con cuidado. Mientras tanto, ella está en silencio, sé que me quiere decir algo pero no descifró qué…

-Hija, ¿sucede algo?

-¿Eh? ¡No, nada mami!... bueno, sí. No, mejor no…-; me respondió tímidamente.

-Anda hija, dime. No es como si yo me fuera a enojar porque me preguntes algo, para eso estoy…

-Bien, pero… ¿Me prometes que no vas a enojarte, verdad?

-¡Claro que no pequeña! Dime, ¿qué sucede?-, le respondo con una sonrisa para darle más confianza.

-Bueno mami… ¿Por qué mi papi te pegó la otra vez?

Un nerviosismo me recorre por completo. ¿Ahora qué le voy a decir? Si bien hace un mes traté de "disfrazar" las cosas para que toda la información que recibió de golpe no fuera tan difícil de asimilar para ella, ahora tengo que pensar con precaución qué es lo que le voy a contestar…

-Rini, lo que sucede es que…-, respondo titubeante.

-Soy un tonto hija...-, me veo interrumpida drásticamente por Diamante que entró sigilosamente a la habitación-. He cometido muchos errores, pero el más grande ha sido hacer infeliz a tu mami…

-Diamante…-, quiero hacer que se calle. Esto puede resultar muy difícil de entender para Rini y lo que menos quiero es que ella sufra algún daño que no sabré cómo reparar después. Él sólo me dirige una mirada cargada de… ¿Arrepentimiento? ¡No lo sé! Sólo sé que él está dispuesto a decirle la verdad a mi hija y eso no lo voy a permitir. –Hija, lo que quiere decir tu papi es que él no me hizo nada, estábamos hablando un tema de adultos y las cosas salieron de control. Pero ése no es un tema que tú debas saber, pues son cosas que una niña tan pequeña como tú, debe ignorar, ¿de acuerdo?

Mi hija confundida, asintió con un leve movimiento de cabeza. Nos ve una y otra vez a Diamante y a mí, y yo en el fondo de mi corazón sólo espero que esa "explicación" sirva para calmar un poco su curiosidad. Sé que debo hablar con ella sobre esto, que debo explicarle lo que sucede pero también, debe ser en el momento indicado, no ahora que las cosas aún están frescas en mis recuerdos.

-Hija, ¿por qué no terminas de vestirte mientras yo voy con Luna a ver si ya terminó de prepararte el desayuno? ¡Creo que te iba a hacer hot cakes!-, le dije animada mientras ella se dirigía a su armario. -¿Me acompañas Diamante?-, ahora le habló a él que se incorporó sin decir palabra alguna y salió de la habitación de Rini seguido por mí.

Una vez afuera, lo tomo del brazo sorprendiéndolo y lo llevo de camino a nuestra habitación, cierro la puerta con cuidado de no hacer mucho ruido y con todo el coraje que aún siento dentro, le digo:

-¿Qué diablos pretendes Diamante?...

-Yo sólo quería decirle la verdad a Rini. ¡Por Dios Serena! Permíteme empezar de nuevo, tratar de ganarme tu amor… por Rini, por el bebé que esperas, ¡por nosotros, carajo!-, me responde.

-¿Por nosotros? Diamante, ¡nunca ha existido un nosotros! Siempre has sido tú, nadie más que tú… ¿Ahora quieres hacerme pensar que algo más te importa? ¡No soy tan idiota!...-, le digo ya con llanto en mis ojos. La verdad es que sé que esto me va a salir muy caro. Quizá nuevos golpes se apoderen de mi cuerpo, pero no me importa, tengo que sacarlo o nunca me voy a sentir bien del todo.

-Serena… ¡No abuses de mi paciencia! Además, recuerda que estás embarazada, ¿acaso ese bebé no te importa?

-¿Debo recordarte cómo fue que me embarazaste?-, le solté con rabia.

-Serena… no es necesario. Pero es un bebé, alguien ajeno a lo que nosotros dos hayamos hecho, ya sea antes o ahora. ¡Por favor! Intentemos rehacer nuestras vidas, estar juntos y ser una familia normal. Rini tiene derecho a eso, el bebé… nosotros. Dame la oportunidad de ser feliz contigo, de hacerte feliz, de que olvides de una vez por todas al imbécil de Darien y te concentres en mí…

-¿Darien? ¡No metas a Darien en esto!

Veo cómo aprieta los puños hasta dejar totalmente en blanco sus nudillos. De pronto, cierro los ojos con miedo, pues veo que levanta uno de sus brazos, pero en lugar de sentirlo en mí, escucho un sonido seco que me hace abrir los ojos inmediatamente, dándome cuenta de que en lugar de hacerlo conmigo, decidió golpear la pared. Me mira con rabia, pero se alejó unos cuantos pasos de mí. Varios minutos después, decide romper el silencio y con el mismo coraje de siempre, me dijo:

-¿Ves? ¿Tanto te sigue importando?

-¡No sabes cuánto Diamante! No sabes cuánto…-, ¡listo! He dejado que mis sentimientos fluyan. Pero a partir de hoy no me quedaré callada, ¡no más!

-Entonces… ¿Qué sigues haciendo aquí?

Ésa es una buena pregunta. No sé qué hago todavía en este lugar. No sé si sea por mis hijos, por comodidad, por miedo a quedarme sola, por idiota quizá. Me quedo callada varios minutos, pensando en qué responder, pero sin que se me ocurriera nada en concreto, lo único que atino a decirle es:

-En realidad no lo sé… quizá sea costumbre, nada más…

Levantó la mirada del suelo totalmente incrédulo ante lo que yo había respondido. Ni yo misma me creí mis palabras, ¿pero qué más decía? Soltó una carcajada y después, se giró hacia la ventana de la habitación. Después de unos segundos, me dijo:

-¿Costumbre? ¡Já! Creí que me odiabas Serena, que te daba asco…

-Quizá sí lo hago, pero por mis hijos nunca lo voy a demostrar…-. Le dije y me di la vuelta caminando hacia la puerta. De pronto, me tomó del brazo con fuerza y aprisionándome entre la pared y su cuerpo, me dijo muy cerca de los labios:

-Haces bien, porque de mí nunca te vas a deshacer querida…

-¿Me amenazas?

-No, sólo te estoy avisando. No creas que porque ese idiota está de regreso en el país, te voy a dejar sola para que te vayas con él…-. Respondió y después me dio unos de sus asquerosos besos en los labios. Me soltó y salió de la habitación.

-Tampoco es como que te esté pidiendo permiso Diamante…-, digo en voz baja mientras voy hacia el baño a enjuagarme la boca. Mis náuseas regresaron después de ese beso…

Cuando bajé al comedor, mi pequeña ya estaba sentada comiendo los hot cakes que Luna le había hecho. En la silla de al lado, estaba Diana, el peluche que mi hija no deja ni a sol ni a sombra. Se ve tranquila pero aún así, yo me siento muy mal con ella. Me siento a su lado y sólo atino a tomar una taza de té, pues Diamante ya ha llegado con nosotros y yo no tengo intención de quedarme más tiempo en la mesa.

Apresuro a Rini para que acabe de desayunar mientras yo subo por mi bolso a la habitación. Sé que ella tarde o temprano se dará cuenta, pero hoy tengo el presentimiento de que debo dejar de ser tan frágil, tan tonta. Tengo que ser la verdadera egoísta en la que me he convertido y luchar por mi propio bienestar sin importar quién está en medio. En esto me ha convertido la vida, si eso era lo que el destino esperaba, eso es lo que le daré.

Cuando bajé mi hija ya estaba completamente lista. La tomo de la mano y la dirijo hacia el auto, mientras siento cómo somos observadas por Diamante desde la puerta de la casa. Ayudo a mi hija a que suba y después me dejo ser ayudada por el chofer, quien ya nos estaba esperando desde hacía un buen rato. Él arranca el auto y nos vamos hacia el colegio mientras yo voy pensando en cómo podré buscar a Darien y así hablar de una vez por todas. Hoy estoy decidida a jugarme todo, así sea mi propia vida después de que Diamante se entere de lo que pienso hacer.

Llegamos al colegio y veo cómo mi hija pone cara de enojo al darse cuenta de que vamos llegando al mismo tiempo que la esposa y la hija de Darien. No sé qué habrá pasado entre ambas niñas, pero sí me doy cuenta de que ambas están muy enojadas pues la hija de Darien también se nota demasiado disgustada. Subo mi mirada y me encuentro con la de ella… con la mirada de Rei Hino, la mujer que hace un mes me ayudó sin saber quién era yo. En cuanto ambas nos vimos, me sentí la mujer más miserable del mundo y quizá notó cómo en mis ojos se podía vislumbrar un poco de arrepentimiento y culpa por lo que planeo hacer. Volteo hacia mi hija y me dispongo a despedirla, quizá sea esta una nueva oportunidad para poder iniciar con lo que acabo de planear.

En cuanto Rini entró al colegio, dirigí mí vista hacia la mujer de largos cabellos negros que estaba frente a mí. Me di cuenta de que ya se iba y decidí que ese era el momento o nunca lo podría hacer otra vez, así que caminé hacia ella y la tomé de la mano. Ella volteó sorprendida y le dije:

-Disculpa que te moleste, ¿podríamos hablar unos minutos?-. Se quedó callada y me negó con la cabeza, haciendo que le apretara con más fuerza la mano, suplicándole con la mirada que me diera un poco de ayuda. Se zafó de mi agarre sutilmente y de la forma más educada que pudo, me respondió:

-Discúlpame, pero si te soy sincera, no creo que nosotras tengamos mucho de qué hablar…

-¡No! Por favor, ¡no te vayas! Te lo suplico…-, dije ya con lágrimas en mis ojos. Si he de ser sincera, no sé cómo se me escaparon. Quizá sean las hormonas las que me hicieron ponerme así. Ella asintió apenada y yo todavía llorando, le dije: -¡Gracias, no sabes lo que esto significa para mí!

-No me agradezcas, en realidad si acepto es porque creo que sí hay ciertas cosas que deseo saber. Llámame masoquista o como quieras, pero antes de tomar cualquier decisión, debo saber qué sucede…

-Muy bien, creo que eres tan directa como yo. Pero creo que este no es el lugar indicado para hablar, ¿te parece si vamos por un café?-, le propuse.

-La verdad yo… bueno, está bien. ¿Conoces el café que está en la plaza cercana a este colegio?-, me dijo con nerviosismo.

-Claro, ¿nos vemos ahí en veinte minutos?

-Nos vemos ahí. Pero debo decirte que no tengo mucho tiempo, pues después me iré a trabajar…

-Claro, no creo que nos demoremos mucho…

Me di la vuelta y caminé hacia el auto, donde el chofer me seguía esperando. Quizá esté aliado con mi esposo, pues me estuvo observando durante todo el trayecto hacia el centro comercial. Lo más seguro es que por la noche, cuando Diamante llegue a casa, le avise de todos los lugares a donde fui y sé que no me irá nada bien. Pero si quiero liberarme y encontrar a la chica que alguna vez fui, debo intentar acabar con esta situación de una vez por todas.

Una vez en el centro comercial, me dirigí de inmediato al café. Entré y pedí una mesa para dos personas, a la espera de que Rei llegara y pudiésemos hablar a solas, de mujer enamorada a mujer enamorada. Sé que ella no tiene la culpa de las cosas, que es quien va a sufrir más en esta historia, pero si soy sincera, no espero poder hacer feliz a los demás, sólo quiero mi felicidad y la de Darien.

Rei llegó e inmediatamente un mesero se nos acercó para tomar nuestra orden. Yo pedí un café, algo de fruta y unos molletes, mientras que ella sólo pidió un café americano. En ese momento me avergoncé y le pedí una disculpa, pues mi estado hace que el hambre me llegue hasta en el momento de más angustia. Una vez que el mesero se fue, caímos en un incómodo silencio, es cual ella rompió. Se le notaba a leguas que lo único que esperaba era irse lo más rápido que pudiera. Con timidez, me dijo:

-Y bien, ¿de qué quieres que hablemos?...

-Yo… bueno… la verdad es que quiero que hablemos de Darien, además quiero pedirte una disculpa…-; mi mirada se fue directamente al mantel y por más que quise verla a los ojos, no pude lograrlo. Aún cuando sentía su mirada sobre mí.

-¿De Darien? ¿Qué quieres que hablemos de Darien? ¿Y por qué pedirme una disculpa?

-Por todo lo que ha pasado, en verdad yo no quería que esto sucediera. Todos estos años, he vivido culpándome por haber perdido al hombre al que amo; pero al mismo tiempo, he estado consciente de que en algún lugar del mundo, él ya había hecho una vida…-, dije sinceramente. La verdad es que sí lo sentía de ese modo.

-¿Por qué me dices todo esto? Serena, creo que yo no debí haber venido…-. Me respondió e hizo un movimiento que me permitió ver que ya se iba. Pero otra vez la tomé de la mano y ella cedió ante la mirada de súplica que le di para que no se fuera. Tomó asiento otra vez y yo continué hablando:

-¿Sabes? Yo no sabía que él estaba en el mismo país que yo. Siempre tuve la certeza de que él seguía en Estados Unidos, lejos de mí, lejos de la mierda en la que yo me había convertido. Pero… pero aquél día en que lo vi otra vez, con su pequeña, sonriendo como cuando yo lo conocí, todo ese esfuerzo por olvidarlo se vino abajo y destapó todo el amor que yo pensé que ya había cubierto…

-Serena, yo creo que…

-¡No, por favor, no me interrumpas!-, le dije antes de empezar a llorar otra vez-. Quiero, deseo, necesito contarte toda la historia para que me entiendas… mira, yo me casé con Diamante porque creí que después de Darien, no habría ningún hombre que quisiera estar conmigo. Porque me sentí tan poca cosa que, no supe entender que quizá había algo mejor para mí. Mucho menos supe esperar al hombre que me prometió que iba a regresar para casarse conmigo…

Quise seguir hablando, pero me vi interrumpida por el mesero que llegó con nuestra orden. Volteé el rostro hacia el otro lado, tratando de esconder mi llanto y una vez que éste se retiró, seguí con mi historia, mientras veía como Rei le daba un sorbo a su taza de café, con la mirada perdida, con el dolor latente en su rostro:

-¿Puedes imaginarte todo lo que he vivido estos años? Diamante es un monstruo… me golpea, me obliga a tener intimidad con él, me hace sentir que soy lo más patético en el universo. Y aunque sé que eso no está bien, aunque sé que en algún lugar valgo más de lo que él cree, no puedo dejarlo, ¡simplemente no puedo! A veces pienso que es por mi hija y ahora, por este nuevo bebé que viene en camino… pero otras, creo que soy la mujer más estúpida del mundo, pues sé que inconscientemente creo en todas las tonterías que él me dice que yo soy…

Bien, soy patética. Ahora ella puede darse cuenta de que soy una vil piltrafa, una estúpida que no sabe darse su lugar. Un intento de mujer que quizá merece todo lo que le ha sucedido por ser tan estúpida y quedarse con un hombre violento a pesar de haber pisado un hospital a consecuencia de sus maltratos. Lo sé porque ella está callada, no me dice nada y sólo ve un punto fijo en la mesa…

-Y luego me encuentro con Darien… desde el momento en que lo vi, dejé de comer, de dormir, de pensar en mí. Yo no sabía que estaba embarazada, hasta el día en que tú y tu pequeña me ayudaron. Pero después de eso, todo ha cambiado… yo vi al amor de mi vida, lo tuve cerca, él cuidó de mí y me ayudó a mejorar. ¿Cómo obligo a mi corazón a no amarlo? Si con cada detalle que Darien tuvo conmigo, he vuelto a vivir…

Me doy cuenta de que poco a poco Rei va tomando un tono cada vez más pálido en su piel. Sigue sin verme a los ojos y supongo que internamente me maldice con todas sus fuerza. ¡Soy una maldita egoísta! ¡Soy un monstruo! Pero también, soy una mujer profundamente enamorada. O quizá sólo quiero buscar una excusa para disfrazar la canallada que estoy a punto de cometer…

-Tal vez esto para ti sea ajeno, sea una situación que no te importe en lo más mínimo, pues tú vida ha sido diferente a la mía. Pero si te pedí que vinieras, es por algo más que por obligarte a escuchar lo patética que ha sido mi vida…

-¿Algo más?-, levantó por fin el rostro y me miró fijamente. Me di cuenta que se sorprendió al ver que yo ya no estaba llorando, que ahora ya la veía con prepotencia, pues mi maldita mente ya estaba planeando algo verdaderamente atroz, lo sé. Me puse totalmente derecha en mi asiento, y con demasiada seguridad para mi propio bien, le respondí:

-Sí Rei, algo más. Quiero decirte que me perdones, pero ante todo soy una mujer enamorada que pretende luchar por al amor de su vida…

-¿Qué quieres decir con eso Serena?...

-Quiero decir que voy a luchar por Darien. Voy a tratar de aclarar las cosas con él, de reconquistarlo y de demostrarle que yo soy la mujer con la que debe estar…-, listo. Lo dije y sé que con esto me he convertido en lo peor que pude haber esperado de mi misma. ¿Pero qué hacer cuando mi corazón no quiere entender razones? ¿Qué hacer cuando lo que más deseo es estar con Darien? Salgo de mis pensamientos cuando escucho que ella está a punto de responderme. Me doy cuenta de que me odia, pero no me importa si con eso logro que ella deje a Darien…

-Pues me alegro por ti, Serena pero… ¿Olvidas que él es mi esposo? ¿Olvidas que él también tiene una hija con la que debe estar? Además, ¿qué va a pasar con tu matrimonio?...

-Créeme, esos aspectos los he repasado una y otra vez por mi cabeza y no hay día en el que no le pida perdón a Dios por todo esto que mi mente maquila, pero creo que he pasado todos estos años pensando en los demás antes que en mí. Es hora de volverme egoísta y que deje de pensar en lo que mis actos atraerán…

-Serena, creo que te has equivocado conmigo-. Me dijo ya claramente molesta-. Si piensas que por hablar "sinceramente"-, marcó las comillas con sus dedos-, conmigo yo me voy a hacer a un lado y te dejaré el camino libre para que te quedes con mi esposo, ¡estás mal! Yo también soy una mujer enamorada, que tiene una hija con el hombre al que ama y sobre todo, que también sabe ser egoísta, como bien dices tú…

-No te estoy pidiendo compresión y mucho menos tu permiso, sólo te quise decir que me disculparas y ponerte al tanto de lo que pensaba hacer…-, le dije ya con mis fuerzas renovadas. Me siento como una completa desgraciada, pero estoy arriesgando mi futuro en esto y ya no es momento para ser cobardes.

-Pues has lo que quieras, en realidad no me interesa. La decisión final será de Darien y créeme que aceptaré lo que él quiera, no sin antes haber luchado como deber ser-. Me respondió y se levantó dejando el dinero de lo que ella había consumido. Caminó hacia la salida y yo sólo pude verla con incredulidad. Creo que esto va a ser más difícil de lo que me imaginé, pero nadie me va a convencer de retractarme.

Quité de mi cabeza todos esos pensamientos y me dispuse a comer. La verdad es que el hambre ya se me había ido, pero por mi estado debo al menos intentar comer algo. De pronto, me empiezo a sentir ansiosa, en realidad pienso que es por lo mal que he estado pensando en las últimas horas. Soy una maldita, de verdad que no sé cómo he podido siquiera imaginar todo lo que acabo de hacer.

Media hora después y una vez que mi estómago me permitió comer una parte del desayuno que tuve frente a mí, me levanto de mi asiento no sin antes pagar la cuenta. Me dirijo pensativa hacia la salida, pero algo me detiene… ese cabello, esos brazos, esa espalda… ¡No puede ser nadie más! ¡Tiene que ser Darien!

Me acerco a la mesa donde se encuentra, cautelosa pues no sé si mi mente me está jugando una mala pasada. Una vez que estoy cerca, me doy cuenta de que no es así, de que tengo a Darien justo frente a mí y de que esa es la oportunidad que tanto he esperado para poder hablar con él. Lo observo antes de hablarle y puedo darme cuenta de que se le nota cansado, decaído, totalmente sumido en sus pensamientos con su celular en la mano repasando una y otra vez varias fotos en las cuales alcanzo a notar que está con su familia… ¿De verdad estará bien lo que estoy a punto de hacer?

Vacilo un poco y decido retirarme. Creo que a pesar de todo, sigo siendo la misma cobarde de siempre. El error más grande que cometí es haber venido a este sitio, decir todo lo que he dicho y pensar todo lo que he pensado. No es justo para nadie que yo quiera ser feliz a pesar del sufrimiento de alguien más. Justo estoy a punto de irme cuando me doy cuenta de que él giró el rostro y abriendo los ojos tanto como pudo, me mira de forma incrédula. Yo sólo lo veo seria, nostálgica y con todo el amor que he tenido guardado para él durante todos estos años. De pronto, él pronuncia mi nombre y yo siento que estoy en el paraíso…

-¡Serena! ¿Qué haces aquí?

-Creo que es momento de que hablemos, Darien. ¿Me puedo sentar?-, le digo de una forma vacilante. No sé qué suceda, no sé si está bien… sólo sé que es lo que mi corazón pide, lo que necesita, pues está a mil por hora por estar tan cerca de él.

-¿Eh? ¡Claro, claro!-. Me responde levantándose torpemente de su asiento mientras me ayuda a sentarme. Comienzo a hablarle, pero tal parece que él no me escucha, que está en su propio mundo. Un mundo en el cual me observa fijamente, quizá intenta grabar mi rostro como yo lo haré con el suyo si esto no resulta como lo esperaba.

-¡Darien! ¿Sí me estás escuchando?

-¿Eh? Claro, dime Serena… ¿de qué quieres hablar?

-De nosotros Darien. Ha llegado la hora de que aclaremos todo, de que sepamos por qué no pudimos realizar nuestro amor… De que averigüemos si aún podemos tener la oportunidad de ser felices…

Él sólo se quedó callado. Quiero pensar que es porque igual piensa que estamos a tiempo de aclarar todo. Aunque las circunstancias se empeñen en decir lo contrario, sé que podemos encontrar la forma de volver a ser felices, de estar juntos, formar una familia. Con su hija, con mis hijos, con los niños que sé que podríamos tener. Si nos enfocamos en el amor que aún sentimos el uno por el otro, quizá lo logremos.

De pronto, siento que pone una de sus manos sobre las mías, lo veo a los ojos y me pierdo en esa dulzura que esos zafiros emanan, aunada con la calidez que me da el roce de su piel con la mía. Me da una sonrisa llena de nostalgia y me dice:

-¿Aún crees que tú y yo podamos ser felices Serena? Recuerda que ni tú ni yo somos libres, y a pesar de que lo fuéramos… ¿Qué pasará con tu hija? ¿Qué pasará con tu bebé? ¿Qué hay de mi princesa, de mi pequeña Hotaru?...

-Darien, ¡por favor! No te niegues esto, ni me lo niegues a mí… a pesar de todo, ¿quién dice que no se podrá? ¿Un papel que nos une a dos personas a las que no amamos?-. Bien, me estoy viendo como la peor de las mujeres, pero eso es algo que a esta altura no me interesa. Miro fijamente a Darien y él suelta mi mano… ¿Qué sucede? ¿Acaso… acaso ya no me ama?

-Para mí no sólo es un papel Serena. Son varios años con una persona a la que le di una promesa, con quien hice un compromiso de por vida, alguien a quien también a…

En ese momento mi sospecha se ve comprobada. Darien ama a Rei y eso es algo que yo no puedo eliminar. ¿Ahora qué voy a hacer? ¿Cómo voy a actuar? Mi plan definitivamente no está saliendo como esperaba, pues a decir verdad, me imaginé que en el momento en que yo hablara con Darien, él me diría que me amaba tan intensamente como hace algunos años. Creí que él me propondría realizar ese amor, a pesar de todo y de todos. Pero no, él no está seguro de lo que siente.

-¿La amas Darien?-, le pregunté con un nudo ya instalado en mi garganta. Él sólo se quedó callado, quizá tampoco lo sabe. Se pasa una mano por sus negros cabellos, cierra los ojos mientras inhala profundamente y cuando lo abre, noto un brillo diferente en ellos. Me mira fijamente y me dice:

-La verdad es que no lo sé. Mi corazón ahorita es un torbellino de emociones que si te soy sincero, ni yo mismo sé descifrar. Pero… lo que sí sé es que me da una infinita alegría tenerte aquí, frente a mí. Y si lo que deseas es hablar, hablemos… pero debes estar consciente de que no te estoy prometiendo nada. De que no vamos a salir de este sitio como una pareja de novios que no tiene ningún compromiso con la vida, porque ambos sabemos que no es así…

-Darien, yo…-, quise interrumpirlo, pero me vi callada por uno de sus dedos.

-No Serena. Antes de decidir cualquier cosa en la que tengamos que ver tú y yo, debemos pensar en el mundo que nos rodea. Yo no quiero hacerle daño ni a tú hija ni a la mía, y mucho menos a Rei que es quien me ha amado todo este tiempo a pesar de haber vivido bajo la sombra de tu recuerdo…

Mi corazón siente un enorme agujero. Comienzo a pensar que esto no saldrá como lo esperaba, pero al menos el intento lo voy a hacer. Bien dicen que nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido y ése es mi caso. Esa es la cruel realidad en la que viviré de por vida, pues Darien siempre me acompañará en mi mente y corazón a cualquier lugar al que vaya.

Aunque también está el otro lado de la moneda. Queda aún la probabilidad de que sí podamos estar juntos. ¿Quién dice que no? Sólo nosotros dos decidiremos qué es lo que vamos a hacer, después de esta plática, sé que habrá una forma de saberlo, una forma de apostar. Sí, apostar por un futuro. Por un futuro que no sólo lo incluya a mí o a él, sino apostar por un futuro que pueda ser nuestro…

.

.


.

Si llegaron hasta acá es porque el capítulo fue de su agrado y eso lo agradezco como no tienen idea ... ¡Muchísimas gracias por su apoyo! En serio que esto no sería posible si no fuera por eso ... ¡Gracias, gracias, gracias!

Nuevamente me disculpo por no poder contestar uno a uno sus Review's, pero ya saben ... es en este instante en el que me regreso corriendo a los apuntes y libros de la Universidad. Pero ya pronto podré estar con ustedes al cien por ciento ... ¡Abrazos asfixiadores para todas ustedes! Y obviamente, menciono a mis queridas lectoras, agradeciéndoles todo su apoyo ...

.

mayilu / Guest 1 / criztal / Patty Ramirez de Chiba / Usagi brouillard / Cherry hino / Ross Kou / ceres windam /

creepy-chan-cute-chan / Guest 2 / MartithaJimenez / matildechiba

.

¡Muchísimas gracias por todo su apoyo! También gracias a quienes me han puesto en alertas, favoritos o que pasan por acá en forma anónima, ya saben que siempre se les agradece que lean mis locas ideas. Por supuesto, no hace falta recordarles que estoy abierta a cualquier crítica, comentario, sugerencia o "tomatazo"... ¡Que tengan una gran semana! Nos leemos en el próximo capítulo. Ya saben: ¡No se les olvide decir qué les pareció! ;)

.

.

.

d(n_n)b