–¿Cómo te llamas?

–Kaitira.

–¿Kaitira y qué mas?

–Kaitira a secas.

Pasaron un rato en silencio, hasta que Kaitira, venciendo su timidez preguntó.

–¿Y tu... como te llamas?

–Zía, aunque supongo que ya lo sabías.

–¿Zía y qué más?

–Zía a secas.

Las dos se miraron y, sin poder aguantar más, se echaron a reír.

–Te puedo llamar Kait, ¿verdad?

Kaitira la miró con una cara perfecta para hacerle la foto de carné.

–Por favor... –dijo Zía poniendo cara de cachorrito.

–Como quieras –contestó Kaitira cediendo.

Continuaron riendo hasta que llegaron a un claro.

–Bueno, ¿qué hay que hacer?

–No es que sea muy buena dando consejos, pero creo que podría hacer un esfuerzo –

Kaitira cerró los ojos, intentando recordar lo que hacía cuando se transformaba. Zía la imitó y cerró los ojos también–. Ahora piensa en tu animal. Piensa lo maravilloso que es, en todas sus cualidades. Piensa por qué te pareces a él, hasta darte cuenta de que te pareces más de lo que crees. Piensa en él y piensa en ti. No hay tanta diferencia. Él y tu sois uno solo. La unión perfecta. Tu alma y la suya se unen formando un solo ser. Porque tú eres él. Un Kiriam.

Zía sintió como en su interior algo luchaba por salir, pero no lo conseguía. No podía hacerlo. Pasó una hora pero ella no era consciente de ello. Estaba sudando y temblaba. Ella notaba como en su interior se estaba librando una batalla. Su alma contra la del lobo. El alma del animal estaba ansiosa por salir y ella intentaba romper la barrera que había creado la suya. Pero no podía. Lo intentaba pero su alma se resistía.

Entonces recordó porqué estaba haciendo aquello. Por sus padres. Para vengar su muerte. Notó la ira que había sentido aquel día y vio como volvía a aflorar dentro de ella aquél sentimiento tan intenso. La venganza.

Kaitira vio cómo la respiración de Zía se iba haciendo más agitada. Entonces Zía abrió los ojos y comenzó a correr. Cada vez iba más rápido hasta que, sin dejar de correr, se transformó en un grandioso lobo.

El lobo continuó corriendo, hasta que llegó al final del claro y se paró. El Lobo se giró y despacio se fue acercando a Kaitira. Este se inclinó y se volvió a girar. Entonces miró a Kaitira.

"Ven"

El Lobo comenzó a correr. Kaitira, movida por un impulso, le siguió y se transformó. Los dos animales, el Águila y el Lobo, corrieron adentrándose en el espeso bosque.

Ayak, que había seguido todo aquel espectáculo estaba fascinado. Ninguna de las dos chicas se habían dado cuenta de que él estaba observando apoyado en un árbol. Había visto como Zía conseguía transformarse y como los dos animales habían ido hacia el bosque. Estaba comenzando a anochecer. Ayak no se preocupó, porque sabía que con Kaitira, Zía no corría ningún peligro.

Ayak se encaminó hacia la casa. Entonces un potente aullido se escuchó procedente del bosque. Ayak sonrió y entró en la casa.

¡Ha conseguido la transformación! Enviarme algún Review para saber si os ha gustado o no.

Muchisimos besos, María