NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE NICK, SOLO ME DIVIERTO ESCRIBIENDO.

¡Hola a todo el mundo! se perfectamente que me tarde DEMASIADO con este capitulo nuevo, es que cada cosa que escribía no me gustaba. Y no me gustaba. Y no me gustaba. No quería subirles un capitulo tonto, sé que ustedes se merecen algo más que eso. Incluso había puesto una escena donde Mako habla con un fantasma, me dije a mi misma "Por favor, eso es tan Halloween" lo que quería era mostrar un poco de las visiones de Ty Lee y otras visiones nuevas que Aang le manda a Korra. Finalmente, me salieron de una forma que consideré decente. Espero les guste.

Comentarios:

avatko: claro que seguiré haciendo más capitulos, hasta que la historia termine =)

Pepe-In-Mars: me alegro muchísimo que te guste mi forma de escribir y más aún que te gusten mis historias, la idea de Azula la tomé de otros fics que he estado viendo en inglés, además, una autora estadounidense con la que siempre hablo me dijo que según Mike y Bryan (no me consta, así que disculpa si es un mero chisme) Azula tuvo algo que ver con Yakone. Después de eso dije ¡Tengo que ponerla en mi fic! Y la puse. Muchas gracias por el comentario.

Lorenni: Oh no te preocupes, comprendo perfectamente lo que es no tener tiempo de nada, me halaga que entre tus ocupaciones hayas hecho espacio para leerme y comentar, muchas gracias. No pasa nada que algunas cosas no te hayan gustado, después de todo, eso es criterio del lector y me alegro que me digas cuando las cosas no te gustan; son críticas constructivas muy buenas =) Decidí que Katara les dejara algo en parte para no preocuparme de qué trabajos darles más adelante. Mako ya es responsable, así como Asami; Lin será el látigo de Bolin y Tenzin de Korra. Como tu lo dices, siguen siendo jóvenes. Lo de Azula va para otro rumbo, que espero te guste cuando lo ponga. Muchas gracias por seguirme leyendo =)

Ddcakes: ¿de verdad Azula tiene conexión con Noatak? ¡Yo pensé de MasterFirebender me estaba jugando una broma! precisamente, después de hablar con ése autor estadounidense, puse a Azula en el fic. ¿Cómo se enteran de todo antes que yo? puf, bueno, al menos lo que escriba de aquí en adelante no será tan loco ¿verdad? Aw, me enterneció mucho lo de tu firma, no hay lugar en realidad, con que disfrutes las lecturas para mí es más que suficiente =)

Espiritu Azul: ¡Gracias! la seguiré escribiendo.

ashlee bravo 199981: lo sé, el capitulo daba algo de miedo por Azula, pero aquí traigo la continuación también tenebrosa debo decir, espero te guste.

Guest: Gracias =)

k-renpexoxa: ¡Hola! me alegro que te haya gustado la historia. No tengo días fijos para actualizar, voy escribiendo el capitulo y cuando lo tengo listo, lo subo. A veces tardo un par de días, otras veces una semana, incluso he demorado un mes. Pero siempre termino.

yei-lin: uf, me alegro que sean pacientes, porque siempre me quedo pensando y mordiéndome las uñas "¿seguirán esperando el capítulo? ¡ha pasado mucho tiempo! ¿les gustara? ¿lo odiarán?" Gracias, me has dado un enorme consuelo.

Tsukimine12: ¡Hola! gracias por el pastel, estaba rico xD Me hubiera encantado que Katara me dejara aunque sea una enorme mansión en el Polo Sur, eso hubiera sido genial ¿porque los escritos no pueden hacerse realidad T-T por cierto ¿qué errores tenía? me los puedes decir, para corregirlos por favor =)

valefanmakorra: jajajaja, bueno, el tema de Azula es algo diferente a lo que me han planteado, pero creo que puedo dar algo de humillación para darte el gusto. Sé que ha sido un enorme suspenso, lo siento de verdad, pero aquí esta el nuevo capitulo =D

tifa: jajaja, claro que no, la escena perdida se me había escapado del interior del fic, pero sigo con la historia ¡y vamos para largo!

Nieve Taisho: me halago demasiado tu comentario, lo que mencionas del terror, no pudo ser mejor que en Octubre y a pocos días del halloween ¿verdad? xD Me enterneciste mucho y no sabes cómo me halagó que te haya inspirado, espero que conforme siga el fic te siga gustando.

Emilia-Romagna: ¡Finalmente esta aquí la actualización! ¿Azula se parece a tu hermana? ahora la asustada soy yo... :S Bueno, es que el personaje no es precisamente lindo, pero bueno, quiero creer que tu hermana es más dulce ¿no?

¡Muchas gracias también a los lectores anónimos! Y gracias por ser tan pacientes, a todos los que me han mandado mensajes pidiendome que actualice, aquí está, disfruten =D


Capitulo 18

Voces del Pasado

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—¿Viva?—Tenzin exclamó preocupado—¿Azula viva?

—Temo que es muy probable.—le respondió Ty Lee—Según mis visiones.

—¿Qué tipo de visiones?—preguntó Korra.

Ty Lee cerró por un momento los ojos, forzándose a recordar. Ella quería dar una buena explicación, porque ellos la necesitaban.

—No fueron muy claras, Korra—respondió—Pero estoy casi segura que me las mandó el Avatar Aang. Estaba meditando hace unas semanas, y de repente comenzaron las visiones. Azula, ya adulta, sonreía con un hombre y entraban los dos por éstos pasillos. Pero no pude ver nada más.

—Pero ¿Me dices que el Avatar Aang te las mandó?—fue su pregunta inmediata.

—Dije creo—corrigió—Estoy casi segura de haber sentido su aura. Pero me sorprende, porque yo no tengo mucha conexión con el mundo espiritual. No como Tenzin, al menos, o tú.

—Bueno…—Korra se mostró algo nerviosa—No domino aún mi parte espiritual.

Los ojos de Ty Lee se abrieron.

—¿Qué quieres decir con eso?

—Korra tiene muchas complicaciones para viajar al Mundo de los Espíritus.—le explicó Tenzin.

—Mmmm…—Ty Lee se quedó pensativa.—Eso también nos trae complicaciones. ¿No puedes hablar con Aang?

Korra se encogió de hombros.

—Hace ya tiempo que no lo intento—Korra pensó arduamente—Pero… ¡Las cartas!

—¿Cartas?

Pero Korra salió corriendo del lugar interesada en llegar hasta el Bisonte Volador. Ella siempre llevaba los pergaminos en su mochila, ansiosa de saber cuándo podría leer el siguiente. Estaba segura que el nuevo pergamino podría tener información para ella.

Mientras Korra salía, Ty Lee miró inquisitiva a Tenzin. Éste explicó:

—Mi padre antes de morir le dejó a Korra unos pergaminos que debe ir abriendo según la situación.

—¿Y de qué tratan esos pergaminos?

—Parece que son consejos.—se encogió de hombros—Nunca los he leído. Y habla solo de lo mucho que la ayudan, más no de qué dicen realmente.

—Es preocupante que Korra no haya dominado su espíritu aún—Ty Lee bajó el rostro—Eso puede traernos unos cuantos problemas, sobre todo con el Estado Avatar.

De todos, fue Mako el que obviamente se mostró más preocupado.

—¿Por qué debería ser un problema el Estado Avatar?

—Porque mientras Korra no domine su espíritu no dominará el Estado Avatar—le dijo Lin—Y eso es bastante peligroso.

Asami se encogió, volteando hacia sus amigos.

—Leí en libros que el Estado Avatar descontrolado es de las fuerzas más devastadoras en el mundo—explicó la chica Sato—Tanto, que podría destruir pueblos y ciudades enteras.

—Más que eso en realidad—Tenzin habló—Sin control, los elementos se mueven al compás de la ira o el resentimiento que tenga el Avatar. Destruyen todo a su paso.

—Algo así había escuchado—Bolin tenía una mano sobre su barbilla, en expresión pensante—Fue en las calles… ¿Te acuerdas Mako?

El Maestro Fuego apenas acababa de recordar esos rumores. Se decía que el Avatar Aang, antes de dominar ese potencial Estado, había destruido en cuestión de minutos una enorme base militar del Reino Tierra por un enfrentamiento que tuvo contra el General.

—Sí… aunque no confío mucho en los chismes de ciudad—fue su respuesta.

—Y haces bien—Lin colocó ambas manos sobre sus caderas—Entonces ¿Esperaremos aquí a Korra hasta que termine de leer, o continuaremos inspeccionando el lugar?—preguntó retóricamente.

—¿Inspeccionar qué cosa?—preguntó Bolin.

—El túnel. Hay que ver si de verdad llega a la playa, como se presume.

—¿No puedes usar tus increíbles vibraciones y decirnos eso?

—La playa está a kilómetros—replicó Lin—¡Mi visión tiene un límite!

Desganado, Bolin asintió.

—Vayan ustedes—les dijo Mako—Yo me quedaré aquí con Korra.

—Está bien—Ty Lee caminó hacia el interior del túnel—Dicen que éste lugar está embrujado, Mako, así que ten cuidado. Nunca hay que subestimar a los Espíritus.

—Claro.

Ty Lee entró el túnel y los demás la siguieron. La oscuridad pronto los cubrió e impidió que Mako pudiera verlos. Primero él pensó en salir a buscar a Korra, pero descartó esa idea ante una mejor. No sería mala idea recorrer el lugar y hacer un rápido reconocimiento.

Así, comenzó a caminar por el pasillo hacia las celdas de desgastadas y negras puertas, con un escalofrío repentino recorriéndole.

-o-

Korra saltó hacia la espalda de Oogie y comenzó a revisar su mochila. El bisonte volador rugió, como preguntando qué estaba haciendo ahí ella y dónde estarían los demás.

—Tenzin sigue adentro—fue la respuesta de Korra—No pasa nada, volverá pronto.

Korra sacó de su mochila la cajita de madera y se sentó lo más cómoda que pudo, abriéndola y examinando los pergaminos. Buscó ansiosamente el número que seguía, rezándole a cualquier espíritu que pasó por su mente por una respuesta ante lo que estaba viviendo.

Con el pergamino en sus manos, Korra dejó la caja de lado y se concentró en abrir el sello. Pensaba en Ty Lee, en Aan y en Azula, así como la corta visión que experimentó apenas entró en aquella clínica. Algo había pasado, de eso estaba segura. Su sexto sentido se lo decía. La pulcra letra de Aang apareció sobre el blanco papel, y ella se dispuso a leer.

Korra:

Sé que el dominio del Estado Avatar no solamente es difícil para ti, también ha demostrado ser un estorbo entre las diferentes misiones que debes abordar y no te dejan descansar el tiempo suficiente para concentrarte en sus chakras. El Estado Avatar es un poder impresionante, te sugiero dominarlo lo más pronto posible.

Pero con o sin él, tu puedes comunicarte con todas las vidas pasadas que desees. Estamos listos y dispuestos a darte la ayuda que necesites. Contactarnos no es difícil, Korra. Incluso sin dominar el arte de la meditación lo puedes conseguir. Basta con que mires profundamente en tu interior y nos llames. Confía, acudiremos.

Quizá este consejo te suene… extraño. Pero me lo dio la Avatar Yangchen hace mucho tiempo y es realmente bueno. Antes de que Ciudad República fuera fundada, mucho antes, recién terminada la guerra, Zuko ya coronado como Señor de Fuego me hizo hacerle una promesa; al momento que sus acciones perturbaran la paz, yo debía matarlo, para evitar que una nueva guerra se desencadenara. Accedí por tonto.

Tiempo después Zuko retiró el apoyo hacia la reubicación de las colonias de la Nación de Fuego sobre el Reino Tierra. Yo me enojé bastante. Fui con él, Zuko me explicó que no podía obligar a su gente a vivir en un lugar que no deseaban. En años, las personas de la Nación de Fuego y del Reino Tierra habían convivido en armonía, podían seguir haciéndolo ¿No? Había coherencia y sabiduría en sus palabras, pero yo estaba confundido, porque había crecido en un mundo donde las naciones están separadas y, por ende, equilibradas.

El Avatar Roku, mi principal consejero, me dijo que Zuko estaba mal, tentado por ideas de su padre. Y que debía cumplir mi promesa. No podía imaginarme matando a mi amigo. De ahí siguió caos. El Rey Tierra se negó a llegar a un acuerdo decente y decidió expulsar él mismo a los colonos, por lo cual, Zuko llevó un ejército que protegiera a su gente. En ese momento, pensé que los dos estaban mal, que los dos querían iniciar una guerra. Pero no era así. Ellos luchaban por una restauración que sencillamente ya no era posible. Las Naciones habían convivido como nunca entre ellas por cien años en que debían de estar unidas antes de rendirse a la destrucción.

Pero lo más importante fue Katara. Ella me hizo ver que el problema internacional era también individual. Habíamos conocido a una chica en la colonia de Yu-Dao que a pesa de ser ciudadana de la Nación de Fuego, era maestra tierra. En aquel tiempo algo impensable. Katara me dijo que ese matrimonio se asemejaba al que ella y yo, algún día, podríamos tener. Aire y Agua. Tierra y Fuego. Todos éramos uno.

Supe entonces que, por más razón que el Avatar Roku tuviera en algunas cosas, en otras no. La razón no es que sea un tonto, o un inculto o un incomprendido. La razón simple y sencillamente es que su tiempo en el mundo de los vivos terminó; el tiempo cambia las cosas. El deber de restaurar la paz está en tus manos Korra, a tu juicio. Nosotros podremos ayudarte, aconsejarte, guiarte. Pero ante todo, debes dejarte guiar por tus amigos. Ellos que viven lo mismo que tu estás viviendo y que, en realidad, fueron colocados por los espíritus para ayudarte sobre las demás cosas.

Probablemente estarás confundida pensando que, si al final de cuentas debes confiar más en tus amigos ¿Para qué deberías tratar de contactarme, a mí y a los demás Avatares? Bueno, dudo mucho que tus amigos sepan qué paso con Azula y además te cuenten cómo tratar a ciertos espíritus caprichosos. Las cosas se complementan. Debes ver siempre hacia ambos lados, tomar lo mejor de cada uno y, de ahí, formar tu propio juicio. Lo que tú consideres correcto.

Espero poder verte pronto. Abre tu mente y alma Korra, llámame.

Aang.

Korra enrolló nuevamente el pergamino con muchos pensamientos en su mente. En el fondo, ella se lo esperaba. El Avatar Aang muchas veces podía hablar con misticismo, dándote mensajes que deberías descifrar. Pero en ésta ocasión Korra sentía que entendió perfectamente lo que su vida pasada trataba de decirle, y estaba feliz por ello.

Abrir la mente y el espíritu. Eso no sonaba tan complicado. Ella saltó desde la silla de montar dispuesta a regresar a las ruinas de esa clínica abandonada.

—No tardaremos—le dijo al bisonte volador.

Él se movía un poco inquieto "Quizá no le guste el lugar, hace mucho calor" pensó la Avatar en sus adentros, caminando hacia el interior de la Clínica Fuego. Al momento de entrar, respiró lo más hondo que pudo y se concentró en los latidos de su corazón. Ella de verdad quería abrirse por completo y hablar con Aang.

Abrió sus ojos.

—¿De qué hablas, Zuko?—casi grita el Avatar—Puede que Azula siga estando loca, pero no por eso creo que sea menos peligrosa.

—Ya lo sé—suspiró el Señor de Fuego, suspirando—A veces creo que me ganan sentimientos muy del pasado.

—Es que no sé de dónde te salió tanto amor hacia tu hermana. Es decir, pensaba que nunca se llevaron bien.

—En eso tienes toda la razón. Pero me estoy haciendo viejo, todopoderoso Avatar. La nostalgia de cuando era niño me gana. Creo que, alguna vez en su vida, Azula fue buena.

—¿En serio?—dijo Aang con incredulidad—¿Buena contigo?

Zuko bufó.

—Sueña—rodó los ojos—No, pero recuerdo que una vez en vacaciones, cuando éramos muy pequeños, ella estaba jugando tranquila y riéndose con otro niño. De su misma edad.

—¿Quieres decir que tu hermana tuvo un amigo de verdad?

—Probablemente—Zuko se encogió de hombros.—No volví a verlo. Pero me acuerdo de cómo se llamaba el niño.

—¿Y? ¿Cuál era su nombre?

—Kagni.

¿Kagni? Ese nombre, por extraño que pareciera, le sonaba muy familiar. Korra llevó una mano a su frente, no estaba segura de lo que esa visión significaba. Ni porqué Aang tuvo la molestia de mandársela; estaba relacionada con Azula, pero parecía ser una pieza más del rompecabezas. Con un dejo de fastidio, Korra siguió caminando, tratando de encontrar más piezas.

Al girar en el pasillo dio con una más.

—¡No!—gritó Azula—¡No pueden hacerme esto, no, no!—ella forcejaba como si su vida se le fuera en ello.

El Señor de Fuego Zuko estaba ahí, con una expresión de genuina lástima y dolor por ver el estado de su hermana. Aang a su lado trataba de darle apoyo, al fondo Katara, Sokka y Toph permanecían de brazos cruzados, dispuestos a actuar cuando fuera necesario.

Los dos enfermeros enormes y fuertes sujetaban con bastante fuerza a la antigua princesa de la Nación de Fuego. Azula gritaba y trataba de liberarse sin éxito alguna. Un camilla de fuerza sujetaba sus dos brazos y la chica pataleaba con lágrimas en los ojos.

—¡Me lo pagarás Zuzu!—gritaba llena de rabia, cólera y miedo—¡Me las pagaras! Para siempre ¡Cuando salga de aquí te mataré, a ti y a tu maldito mundo y tu maldita familia y a todos! ¡A todos!—chilló.

—No creo que llegue ese día, Azula—susurró Zuko por lo bajo.

Los enfermeros cansados del forcejeo la cargaron y la depositaron en el interior de la habitación. Azula tumbada en la cama luchó por ponerse de pie a tiempo, cosa vana. La puerta se cerró, una sola rejilla era su ventana al mundo y la princesa chilló, gritó y sollozó por salir.

—¡Soy la princesa!—gritó—No pueden dejarme aquí… ¡No pueden! ¡NO, NO!

Zuko bajó la mirada.

—Mi señor—los enfermeros se inclinaron ante el soberano—¿Desea algo más?

—Trátenla bien, por favor—suplicó—Solo eso les pido.

—Le aseguro que lo haremos, alteza.

Aang se acercó más a Zuko.

—¿Estás bien?—preguntó.

—Sí.

Azula seguía gritando. Por la rejilla se podían ver sus ojos dorados fulminando a su hermano y al Equipo Avatar.

—Vámonos—declaró Zuko.

Los demás, que habían permanecido en silencio, comenzaron a moverse.

—Hiciste lo correcto Zuko—le dijo Katara—Azula estaba bastante mal.

—Todos te apoyamos en esto—Toph colocó una mano sobre su hombro.

—Lo sé—sonrió débilmente el soberano—Gracias chicos.

¿Pero qué clase de pistas eran esas?

-o-

El túnel seguía completamente oscuro. De no ser por las dos linternas que sostenían Asami y Bolin, no podrían ver absolutamente nada (sin contar a Lin) tenían especial cuidado en apreciar los detalles.

No cabían en sí de asombro. El túnel parecía haber sido tallado para la propia realeza. Era minucioso, cada pared esculpida en la piedra con relieves decorativos en ondulantes llamas resplandecientes. Había unas linternas con viejísimas veladoras que seguro, ya no prenderían bien. Las linternas estaban incrustadas bellamente en los muros, siguiendo un sendero. A pesar de ser de vidrio, el corte simulaba cristal trabajado.

—No puedo creerlo—dijo Lin—Este pasillo pareciera ser…

—¿Parte de un palacio?—agregó Asami.

—Sin duda.

La arrugada y vieja mano de Ty Lee tocó suavemente uno de los relieves. Éste era una silueta que daba ondulaciones hasta formar una flor hermosa, que seguro se vería brillante bajo la luz de las veladoras.

—Me es parecido—dijo la heroína—Se parece… a los decorados antiguos… los de los Templos de los Sabios de Fuego.

—¿En serio?—no habían estado en ningún Templo.

—Sí, bastante, parece ser hecho… para la realeza.

Lin exclamó asombrada.

No había nada enfrente, así que todos miraron a ella preguntándose qué la sorprendiendo. La maestra tierra no dijo nada, estiró una mano hacia el muro que estaba a su derecha y ejecutó un movimiento de tierra-control. Una puerta bien delimitada y escondida entre las rocas se abrió; el mecanismo funcionaba solamente por un Maestro Tierra.

Había telarañas cuando las linternas alumbraron la cámara anexa, que además, era inmensa. El santuario tenía escalones que descendían a pequeñas habitaciones o se elevaban a lo que simulaban ser terrazas. Eran como varias construcciones en una sola bóveda. Los relieves del pasillo no podían compararse con los detalles tan preciosos de los muros y los detalles en cada rincón de ese lugar. En la parte más alta del techo, colgaban estalactitas diseñadas de tierra que sostenían vidrios con veladoras en un diseño similar a un candelabro.

Tanto lujo hecho solamente de tierra era impresionante.

—Todo esto fue hecho con Tierra-Control—dijo Lin—No me caben dudas de ello.

—A mí menos—Bolin cerró los ojos, impresionado por la belleza del lugar. Era mejor verlo con sus poderes que con sus ojos.

—Pero ¿Quién pudo hacerlo?—se cuestionó Tenzin en voz alta—Y más importante aún ¿Para quién?

—Hay que llegar al fondo del túnel—declaró Lin con determinación.

Ty Lee caminó lentamente detrás de ellos. Ese lugar se parecía mucho al que vio en sus visiones.

La casa hecha completamente de tierra era donde se acogía a la feliz pareja. Ellos sonreían. Ella parecía estar plenamente feliz. Caminaban y salían a veces a la playa, en una choza abandonada a la que nadie se acercaba. Tenían cuidado especial de cuidarse para que nadie los reconociera. Mucho batallaron para llegar a este paraíso personal. Andando entre los pasillos de su perfecta ciudad subterránea, los pasos pequeños e indecisos de una criaturita pequeña resonaban entre las paredes, mientras los dos contentos padres sonreían con amor a su bebé.

Ty Lee casi podía jurar que Azula era la madre de ese bebito, la mujer que caminaba al lado del hombre. Pero lo que recordaba de su amiga era una persona desquiciada que difícilmente conseguiría querer a un hombre ¿Casarse? ¿Formar una familia? Le resultaba difícil que Ozai lo hubiera hecho.

Y más importante aún ¿Cómo se enamoró? ¿De quién se enamoró? ¿Por qué?

Al ir caminando la mente de Lin se llenó de preocupaciones. Azula había pasado a la historia como una persona peligrosa. Recordaba que su tío Zuko hablaba poco de ella y que su madre la llamaba todo el tiempo la princesa desquiciada. Era una anciana ahora, si es que seguía viva, pero en el fondo sabía que una persona podía ser peligrosa hasta en su lecho de muerte si en su interior había la maldad suficiente.

Tenzin tenía pensamientos similares. Había visto varias veces la espantosa cicatriz en la espalda de su padre, la señal de un rayo que Azula creó para matarlo. Esa mujer había tratado de asesinar no solo a su padre, si no a su madre, a su tío Zuko y lo hubiera conseguido con toda su familia de no ser por la locura que terminó siendo su perdición.

Bolin no opinaba mucho al respecto. Él no sabía mucho sobre Azula, pero en los rumores que circulaban por la ciudad, los originarios de la Nación de Fuego apenas pronunciaban su nombre. Consideraban una maldición hablar de ella, porque su maldad fue legendaria. Quizá el rumor exageraba las cualidades de la princesa, pero Bolin había aprendido en las calles que todo chisme tiene algo de verdad. Azula debió ser una persona intimidante para que los nietos de quienes la conocieron se espantaran ante la sola mención de su nombre.

Asami en cambio sabía mucho sobre Azula, la había estudiado arduamente en su temprana juventud. Hija de Ozai y de Ursa, ella nació como noble para después ser coronada princesa. Sabía que resintió la preferencia de Ursa hacia Zuko, pero también que Azula fue la preferida de Ozai. Para Asami, eso solo significaba que la empatía de padre e hija provenía de su trastornada mentalidad.

El final del túnel reveló una puerta de tierra que Lin removió rápidamente. Un armario con prendas cubiertas de polvo los esperaba. Sólo que, al fondo, no estaba un muro, si no una puerta de madera que rechinó al abrirse. Lo que siguió, fue un cuarto algo amplio.

Debían admitirlo, era un buen escondite. La choza tenía dos habitaciones, y el túnel estaba escondido en la habitación principal. Un pasillo conectaba ambos cuartos con una modesta sala. Tenía un porche sombreado por un techo y vista magnífica a la playa.

—Esto es hermoso—susurró Asami.

Por su parte, Ty Lee estaba espantada. La choza y la playa eran iguales a las de su visión.

—¿Crees que en la casa encontraremos pistas?—le preguntó Bolin a Lin.

—Es muy probable—asintió la Jefa de Policía—Andando, cada quien busque en una habitación. No debe quedar rincón de la casa sin inspeccionar.

-o-

—¡AHH!—Gritó Korra.

—¡Cálmate, Korra, calma!—Mako se acercó a ella, tratando de consolarla. Korra cerró los ojos y se apartó de él, con el corazón latiéndole desenfrenadamente.

—¡Tonto, tarado, idiota!—maldijo la Avatar, llevándose una mano al pecho.

—Lo lamento—Mako ocultó una sonrisa—No pensé que te asustaría.

—¡Estamos en las ruinas de un hospital para locos!—replicó la Avatar—¿No querías que me asustara? ¡Que…!—se mordió la lengua para no continuar.

El silencio que siguió fue suficiente para que ella acoplara sus pensamientos. Respiró tranquila, su corazón palpitando con regularidad. Más calmada, Korra miró aún enfadada a su novio.

—¿Mejor?—Mako colocó un mano sobre el hombro de su novia.

—Sí—replicó.

Korra había estado meditando, o tratando de meditar, abriendo su mente para poder ver más allá de las paredes. Quería tener más visiones que le dieran más respuestas. Fue en medio de esos pensamientos que escuchó unas fuertes pisadas y, de repente, un grito. Mako casi se caía entre los escombros. Sumida en su mente, el grito la espantó como si un mismísimo fantasma se le hubiera aparecido.

—Te estaba esperando—le explicó Mako—Los demás se han ido por el túnel, buscando pistas.

—Leí el pergamino de Aang—respondió—No me dice muchas cosas… pero he tenido visiones interesantes.

—¿Visiones?

—Sí…sobre Azula y los demás.

—Hay que ir con los otros, para ver qué encontraron.

Korra asintió.


¿Quién es Kagni?

Espíritus, creo que me estoy pasando con esto del suspenso ¿Qué les ha parecido el túnel, la choza en la playa, Kagni, los recuerdos de Korra? espero les haya gustado. Muchísimas gracias por leerme, ustedes son demasiado buenos y geniales conmigo, gracias.

Nos leemos!

chao!