Konichiwa queridos lectores! lamento muchísimo la tardanza del cap anterior, y de ahora en adelante responderé los reviews que me dejen, seguro que ya se dan cuenta por que el nombre de la historia, ¿no? xD

Dulce locura

Capitulo 5: Si estoy loca

-No estoy loca Mako-chan-Le dije cabizbaja entrando en la habitación.

Había un escritorio y un cómodo sillón, en la silla del escritorio de encontraba sentado un hombre de pinta amable tomando nota.

-¿Quién es señorita?-Me pregunto sacándose los lentes.

-Mi nombre es Himeko Kurusugawa-Le respondí haciendo una reverencia.

Makoto se acerco al hombre y le empezó a hablar, cada tanto recibía una mirada sorprendida del hombre, se ve que no le creía a Mako-chan.

Al finalizar su charla con Mako-chan me empezó a hacer preguntas y yo le conté todo resignada, mis sueños, de la princesa del templo.

El hombre me escuchaba atento y serio, parecía interesarle mi caso.

El hombre llamo con la mano a Mako-chan y se encerraron en una habitación, obviamente pegue oreja a la puerta.

Escuche lo suficiente.

-Presenta locura nivel medio, con el tiempo puede empeorar y ser más grave.-La voz del doctor.

-No puede ser, Himeko no está loca, debe ser algo pasajero-Makoto

-Lo siento, pero la tendremos que internar en un siquiátrico.

Mi corazón se detuvo y tuve ganas de llorar, no vería la luz del sol por el día, no vería la luna por la noche, tenía que escapar, y pronto.

Me desperté en una gran cama con una colcha morada, dos mesas de luz a mis costados y un gran ventanal frente mío, la luz del sol alumbro mis ojos y sonreí, incluso a kilómetros de ella sentía su calidez.

Traía puesto un largo camisón blanco y el cabello suelto, tenia recuerdos de una vida que no conocía y recuerdos del templo de la luna, ósea que recordaba dos vidas diferentes, una monótona vida en la tierra y una dolorosa en la Luna.

Me baje lentamente de la cama y me coloque dos pantuflas negras, me puse una bata encima del largo camisón y me pare frente al gran ventanal, ¿Dónde me encontraba?, edificios, casas, muchos tejados, el big ben… ¡el big ben!, me encontraba en Londres, no me extrañaba, en todas mis vidas había vivido al menos dos años en Londres.

Abrí la puerta de mi habitación y me encontré con un largo pasillo que dirigía a unas escaleras, no iba a bajar en camisón, si había alguien sería vergonzoso.

Volví a entrar en mi habitación y abrí el placar de roble de la izquierda, me encontré con numerosos vestidos formales e algunos informales, opte por uno corto color crema con una flor de costado, no era un vestido muy estilo mío, pero fue el más casero que encontré.

Volví a abrir la puerta blanca, cruce el largo pasillo lleno de cuadros de Picasso, Vicent Van Gogh, y otros pintores famosos, sujete la baranda con delicadeza y elegantemente empecé a bajar escalón por escalón, pensando cómo iba a viajar a Kyoto lo cuanto antes. Baje el ultimo escalón y una mucama me saludo.

-Buenos días Miya-sama-Me dijo muy amablemente la mucama, no sabía porque, pero esa chica…

-Buenos días Chika-san-Fueron las palabras que brotaron de mis labios.

La mire, era ella, la sacerdosista estelar.

Corrí hacia mi habitación, agarre una maleta grande y metí toda mi ropa, libros y todas mis cosas allí, por suerte entro absolutamente todo. Tome las llaves de la habitación y al salir cerré con llave, estaba dispuesta a huir, escapar del instituto, de Kyoto, de Japón si era necesario.

Corrí por los pasillos arrastrando mi maleta, iba a huir, tomar el primer colectivo a la estación de trenes, el primer tren a la terminal, el primer vuelo a donde sea y mi vida estaba solucionada, no me iban a encerrar, oh no, no atraparían a Himeko Kurusugawa tan fácilmente….me equivoque.

Allí estaban, el psicólogo, Mako-chan y un montón de médicos esperándome en la entrada, era mi realidad, estaba loca, me encerrarían por demencia.

Mako-chan se me acerco con cuidado y me abrazo fuerte sin mediar palabra, pero le entendí, luego uno de los doctores me sujeto del brazo y me llevo por un largo pasillo y entramos a un patio donde había una camioneta.

Abrió la puerta trasera y me hizo señas para que entrara, obedeciendo entre. Me senté y lagrimas amargas empezaron a caer de mis ojos, todo el camino llore silenciosamente, me pareció largo e interminable, pero no debió durar más de media hora como mucho. Al abrirse la puerta no me moví, me quede allí, mirando a la nada, pensando en mi princesa.

El médico auxiliar me llamo más de cinco veces, hasta que decidió bajarme por la fuerza a empujones. Me arrastro hasta una entrada desconocida y me hizo entrar como si fuera una bolsa de carga. Las lágrimas seguían escurriendo por mis ojos, sin embargo el auxiliar no dio brazo a torcer. Por unos segundos pensé en suicidarme, pero era imposible, ni cuchillo a mano tenia, eso era todo lo que quería, morir, morir y no despertar jamás.

-Si estoy loca-Murmure cabizbaja entrando por la puerta.

Chan chan chaaaaaaaaaannnnnnnnnnnnnnnn nn!

Dejen reviews!.

Respuestas de los reviews:

Astrid: ¡me alegro que sigas mi historia!, si, la tratan de loca, pero... ¿lo esta? ¬¬ jajaja

Lunatica: ¿son mas reviews?

Souma (lo tengo atado a una silla): NO ¬¬

L: ¿Seguroooooo?

S: NO HAY MAS REVIEWS.

L: Si me sigues gritando no te agregare a la historia.

S: Eres tan mala conmigo! T-T

L: Muajajajaja muajajajaja