Si! al fin pude subir la N. La Letra N era muy esperada por mi amiga Vale6.c desde que se entero de que iba a ir este capitulo hace un tiempito atras, así que va dedicado especialmente a ella, para que sepa q la extrañamos por acá y que la esperamos pronto =D

Tambien un saludo a todas las chiquillas que me siguen en cada una de mis travesuras e ideas locas. Gracias a todas!

Ya no me demoro más!


N. Noviazgo


Pov Darien

Estaba contento de volver a recordar a Usagi, ahora comprendía el porqué de su comportamiento reciente, su insistencia en un reino Lunar… Quería que recuerde, que recordara nuestro juramento de amor. Y al fin lo había conseguido.

Entre toda esa alegría, me volví a cruzar con ella, con la chica con la que salía antes de que mis recuerdos como Endymion despertaran: Sailor Mars, Hino Rei.

Mi honor no me permitía empezar algo con Usagi sin terminar lo que había empezado con Rei-chan. Así que me separé de Usagi y dirigí mi mirada hacia la morocha de ojos amatista y vi en ellos, lo mismo que pasaba por mi cabeza.

Teníamos que hablar.

Me disculpé con las demás, y me alejé junto con Rei.

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Pov Serena.

¿Qué decir? ¡Estoy feliz! ¡Mamoru-san acaba de recobrar sus recuerdos! Sabe que soy Serenity, que compartimos un pasado, juntos y que nos hemos reencontrado en esta época para darle un final feliz.

Pero, ¿qué?

¿Por qué Mamoru-san pidió hablar con Rei-chan?

¿Por qué?

Vamos Usagi, relájate… —respiré profundamente—. No tengo que olvidar que al momento de descubrir nuestras identidades, ellos tenían una relación…. ¡Si! Seguro tiene que ser eso…

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Pov Rei

Mamoru-san era un asunto superado para mí. Claro, ¿cómo querer a un hombre que está enamorado de una amiga? Dolió no lo voy a negar, pero no puedo ponerme en medio de una relación… Tengo que ser fuerte y acabar con esto para que ellos puedan avanzar.

—Rei-chan…

—Mamoru-san… ¡felicitaciones por recobrar tu memoria! —solté algo nerviosa—. Usagi ha sufrido mucho este tiempo y…

—Me imagino —dijo incomodo, no era para menos la situación era bastante complicada, tomé aire y continué.

—Más te vale —cerré los ojos y crucé los brazos—, que sean felices.

—¿Eh?

—Tú y Usagi —abrí el ojo derecho y lo observé—. Si no quieres tener problemas conmigo. Más te vale que Usagi y tú sean felices. Si no la haces feliz, no te lo perdonaré nunca.

—Rei… chan…

Me acerqué y puse las manos sobre los hombros de Mamoru-san. Fije mis ojos en los suyos y le sonreí.

—Mamoru-san, sufrí cuando el Dark Kingdom te secuestró. No te lo voy a negar, era divertido salir contigo, eras amable y muy atento. Pero, sacrificaste tu vida para salvar a Usagi, te bastó saber que ella era Sailor Moon para olvidarte hasta de tu propia seguridad. Yo no pude contra eso. Hice mi duelo en silencio porque las chicas estaban más preocupadas del dolor de ella, y aunque tenía algo de rabia no podía quejarme, es nuestra princesa y debíamos velar por ella…

—Rei…

—Mira, yo hice mi duelo y me recuperé. Yo sé que el tiempo me va a ayudar a superarlo si veo que mi paso al costado sirve para que ustedes sean felices. Por eso necesito —¡demonios! ¡No quería llorar!—, que me jures que van a hacer felices. Si no me encargaré de ti, por hacer sufrir a nuestra princesa.

—No te preocupes —me sonrió y me entregó su pañuelo—, te lo juro. Viviré para hacerla feliz.

—¡Y cuídala! —insistí—. Recuerda que es una terrible despistada —le dije secando mis ojos.

—Lo haré —afirmó y le regresé el pañuelo—. No, quédatelo —pidió con una sonrisa—. Nuestras salidas fueron divertidas, me sirvió para no sentirme tan solo —me extendió la mano—. Seamos amigos, Rei-chan. Por Usagi vamos a vernos seguido, y me gustaría conservarte como amiga.

Lo miré unos segundos en silencio y le extendí mi mano—. Claro Mamoru-san, a mí también me gustaría conservarte como amigo, y ya lo sabes: Cualquier problema con Usagi, me avisas y yo te ayudaré.

—Gracias —su sonrisa me tranquilizó, apreté en mi mano, su pañuelo y tras aspirar profundo volví a hablar.

—Deberíamos volver con las chicas, Usagi debe estar muerta de celos.

Entre risas volvimos con las chicas, y si, Usagi estaba roja de la ira, pero era divertido verla así. La observé junto con Mamoru-san y sonreí.

«Mientras sean felices, yo también lo seré»

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Mamoru escoltó hacia su casa a Usagi, en el camino iban algo incomodos. ¿Cómo pasar de una relación de odio a una relación de pareja?

—Bueno, yo —balbuceó nerviosa moviendo las manos—, Mamoru-san…

—Odan… —se interrumpió a media frase y llevó la mano a la nuca—. Lo siento la costumbre.

—Lo sé —cada vez aumentaba más el ritmo con el que se sobaba las manos—. Necesito saber, ¿Qué vamos a ser, ahora?

—Seremos lo que tú quieras —le respondió con una sonrisa que la dejó helada; tiempo atrás esa sonrisa la encolerizaba, ahora… sentía un cosquilleo en su estómago inexplicable.

—Supongo que deberíamos conversar y todo eso —bajó la mirada cerrando los ojos, al momento que sintió unas cálidas manos sujetándole las suyas. Abrió los ojos de golpe y se encontró muy de cerca con los de Mamoru.

—Mamo…

—Usagi, no estés tan nerviosa. Dejemos que las cosas se den de a poco, ¿te parece? —la rubia afirmó con la cabeza—. ¿Puedo pasar por ti a la escuela, mañana?

—Me encantaría —volvió a afirmar más segura de si misma—. Nos vemos mañana Mamo… —pero no terminó de hablar, él se le acercó y le dio un beso en la mejilla.

—Me gusta como suena ese "Mamo" en tu voz —el nerviosismo de Usagi desapareció completamente y sonrió.

—Entonces, ¿puedo llamarte Mamo-chan? —preguntó cerrando sus ojos con una enorme sonrisa.

—Puedes decirme como más te guste.

—Gracias.

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Sinceramente esa noche había dormido poco y nada.

La lluvia de recuerdos que invadían su mente era tan refrescante como sorprendente. El motor para buscar el cristal de plata le había dado el verdadero objetivo de su vida, ella. La había encontrado, aunque siempre la había tenido cerca, la pequeña «Odango Atama», era la mujer por la que él había esperado en soledad todos esos años.

«Príncipe Endymion —exclamó angustiada, la princesa de cabellos dorados—. Si algo sale mal en esta guerra…

—No se preocupes mi amada Serenity —dijo abrazándola—. No importa si hoy morimos, siempre habrá un mañana para poder reencontrarnos»

Frases, imágenes, todo caía de golpe en la mente de Mamoru y se acomodaban por si solas como si se tratase de un rompecabezas.

Ahora sabía quién era.

Chiba Mamoru, reencarnación del Príncipe Endymion, soberano del planeta Tierra. Su misión, cuidar y proteger el planeta. Y su corazón -ese loco que bombeaba sangre a todo su cuerpo- se movía alegre gracias a una persona:

Tsukino Usagi, la princesa Serenity de la Luna.

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Usagi se veía radiante esa mañana, sus padres estaba maravillados de la alegría que emanaba, sin dudas, volvía a ser su hija.

—Usagi se levantó temprano esta mañana —el señor Tsukino levantó la taza de café que su esposa le había servido.

—Creo que es por un chico —comentó la mujer de cabellos azules con el dedo índice al lado derecho de la boca.

—¿Qué? —gritó Kenji atragantándose con la bebida. Ikuko, le entregó una servilleta y sonrió—. ¡Pero si es una niña!

—¡Lo sé… —le respondió girando los ojos—, come o llegaras tarde al trabajo!

A regañadientes el hombre obedeció.

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—¡Qué día más maravilloso! —gritó feliz al ver como la hora de salida se iba acercando cada vez más.

—Te ves feliz, Usagi-chan —le comentó Naru con una sonrisa—. ¿Algo interesante que contar?

—Es que —empezó a jugar con sus dedos—, parece que ya tengo novio —le contó apenada.

—¿De verdad? —cayó sentada en la silla frente al pupitre de la rubia—. ¿Quién es el afortunado? ¿Lo conozco? ¿Es el chico de los videos juegos?

—No —la miró con las manos en sus mejillas—. No es Motoki-onii-san —suspiró emocionada—. Es Mamo-chan…

—¿Mamo-chan? —preguntó confundida—, ¿Quién es ese?

—Recuerdas ese hombre de cabellos oscuros, de hermosos ojos azules… —mientras Usagi se perdía en sus fantasías, su amiga reaccionó.

—¡Él que te dije que su encuentro seguro era algo del destino y tú me dijiste que no, que tu tenias tu propio sueño! —exclamó acusadora, la rubia se vio presas de sus propias palabras, pero no le quedo más que admitir.

—Así es Naru-chan. Ese mismo.

—¡Si yo sabia! —dijo dando un aplauso—. ¡Y dime, ¿Qué tal, cómo es?!

—Aún no lo sé… empezamos ayer y hoy nos vamos a juntar a la salida de la escuela y…

—¡Qué emoción! —apoyó las manos en los hombros de su amiga y le deseó—. ¡Que tu noviazgo sea un éxito!

—Gracias amiga —con el sonido de la campana anunciando la salida, se puso tiesa.

—¡Ánimo Usagi-chan!

La princesa lunar se armó de valor, tomó sus pertenencias y salió del salón de clases. Trato de buscar a Amy o a Makoto pero no se encontró con ninguna. Aspiró profundamente y decidió salir de la escuela.

A simple vista no lo vio, pero cuando un bonito ramo de rosas rojas se posó frente a ella, los miedos se esfumaron. Giró hacía el hombre y ahí estaba él. Como lo había prometido, no era ninguna de sus típicas bromas.

—Mamo-chan… hola.

—Hola Usako —la saludó con una sonrisa dejándola perpleja.

—¿Me has llamado Usako?

—Si, ¿no es lindo? —le respondió aún sonriente—. Es algo así como conejita, aunque claro si no te gusta puedo volver al otro…

Lo interrumpió emocionada— ¡No! ¡Me encanta éste! —tomó las rosas y las olfateó—, ¿Cómo se te ocurrió?

—Pues tú tienes un apodo para mi, creí que sería justo darte uno —comentó como si fuera lo más obvio del mundo con las manos en los bolsillos—, Usako, Mamo-chan, Mamo-chan, Usako… ¿Suena bien, verdad?

—Si, suena como si fueran inventados para ser dicho juntos.

—Esa es la idea princesa —le ofreció el brazo derecho, colocando el izquierdo en su espalda—, ¿qué le parece si la llevo a comer uno de esos tantos helados que tanto le gusta?

—Parece que me conoces bien —comentó sorprendida.

—Más de lo que te imaginas. —le afirmó—. Espero que tengamos una buena relación.

—¡Yo estoy segura de ello! —tomó el brazo que le ofrecía su caballero—. Después de todo, tú eres mi príncipe.


Nos leemos en...

O-portunidad

Bye

Aquatic~