Dengeki Daisy. Preludio de un amor anunciado.

Comentario ''autora'': Todos los personajes le pertenecen a la maravillosa y espléndida Motomi Kyousuke, bla bla bla...Y por cierto, siento mucho que los títulos de los capítulos no cuadren con lo que hay dentro...no soy buena poniendo nombre a las cosas...xD
PD: Siento haber hecho el fic tan largo para la cacota que es...esq no sé hacer fics cortos..me es imposible T_T Gomenne~

-Lolicon, estás enfermo.

-No, la enferma eres tú.

Capítulo uno. Fiebre, fiebre everywhere.

Eran las 7:00 de la mañana. Tenía sueño, mucho sueño. Más de lo normal. Al levantarme y sentarme en el borde de la cama la cabeza me dio vueltas. Oh oh! Esto me pasa por haberme quedado ayudando a Kurosaki estas dos últimas tardes a hacer sus tareas de conserje, ha hecho demasiado frío...Tengo la gripe.
Me levanté de la cama y actué como si no me pasara nada, no podía darme el lujo de faltar a clase, tenía un examen de matemáticas y otro de lengua, y siendo una pobre alumna becada, dudo que me dejaran hacerlo más tarde por faltar hoy.
Desayuné junto a Riko con mi mejor cara, cogí la cartera y me apresuré a salir de casa para que no se diera cuenta de mi estado.
Al llegar al instituto, me senté en mi pupitré y apollé mi cabea sobre mis manos. Estaba muy cansada y sin energías...
- Teru, te pasa algo?- Preguntó Kiyoshi.
- Eh?- Le miré de reojo.- No no, nada, es que he dormido un poco mal...- No me gustaba mentir a mis amigos, pero sabía que si les decía que estaba enferma, me harían ir a casa.
- Oh, vale...- No lo dijo muy convencido.
Entre tanto, el profesor entró y empezó la clase. Pasaron las primeras 3 horas, de las cuales una de ellas fue ocupada por el examen de lengua. Quedaba lo peor, matemáticas. Además de encontrarme demasiado mal como para pensar, y que ya de normales no solía pensar, me daba la sensación de que ese examen no me iba a ir lo que se dice bien...Durante la hora del almuerzo me quedé en clase tranquila, intentando comer mi bento, aunque sólo me apetecía el arroz...

*Portazo*

Me giré en la dirección en la que había oído el ruido de una puerta abriéndose estrepitosamente y vi la silueta de un malhumorado pelirubio con traje de conserje mirándome con cara de asesino.
Ups! Se me había pasado...
El conserje se acercó hasta mi pupitre.
- Teru, te dije que a cambio de dejarte dormir en mi casa el día que faltó Riko, tú me tendrías que ayudar durante toda esta semana a la hora del almuerzo a podar los árboles del patio, verdad?
- Sí...
- Te acuerdas, no?
- Sí...
- Entonces, ¿qué narices haces aquí comiendo tu bento tan tranquilamente mientras yo estoy currando allí fuera?- Me decía mientras me daba con el dedo en la frente intentando ser molesto.
- Lo siento...Ahora voy...
- Te quiero en 5 minutos abajo, avisada quedas.- Y dicho esto se fue a grandes zancadas.
Con todo lo de los examenes y la fiebre se me había olvidado por completo esa estúpida promesa. Ajj, lo último que me apetecía en este momento era cortar ramas de árboles, pero si le decía lo que me pasaba, mi adorado Daisy de seguro me enviaría a casa sin dejarme rechistar. Bajé al patio, me puse la gorra y el mono y a continuación subí las escaleras hacia el desdichado árbol que iba a perder los brazos. Mientras cortaba las ramas, fui notando que cada vez estaba más mareada. Notaba todo mi cuerpo pesado y podía escuchar los latidos de mi corazón en la cabeza. Esto iba mal, esto iba muy mal, si continuaba así, yo...yo...
- Teru!
Escuché a Kurosaki llamándome con una voz de desesperación antes de notar que estaba cayendo al vacío. Me había caído de las escaleras, y ahora mi cabeza iba a impactar contra el duro suelo desde 5 metros de altura. Lo único que pude hacer fue cerrar los ojos.

*Plof*

Eh? Plof? El duro suelo de repente se había convertido en uno mullido. Miré bajo de mí y vi que estaba sentada encima de un mono naranja, y adivinad quién estaba dentro de ese mono naranja, Kurosaki.
- Ah!- Me aparté de encima suyo lo más rápido que pude.- Lo siento Kurosaki! Estás bien?
- Ay aysh aysh aysh!- Decía mientras se acariciaba la cabeza y se levantaba del suelo. - Se puede saber en qué estabas pensando? Casi te matas!
- Lo siento Kurosaki, yo...- Estaba empezando a marearme de nuevo.
De repente sentí que algo me tocaba la frente. Era Kurosaki. Había apartado gentilmente mi pelo de la frente, y depositado en ella la suya, quedando nuestros labios a pocos centímetros, y pudiendo sentir el aliento del otro al respirar.
- Ku..Ku..Kuro...- No podía articular palabra.
- Tienes fiebre.
- Uhmm...- Mentirle no serviría de nada.- Un poco...
- Un poco?- En ese momento apartó su cara de la mía, y me miró fijamente.- Ya decía yo que tenías la cara muy roja...Pensé que era por el frío, cómo no me he dado cuenta antes? Dios, qué idiota soy.- Se decía a si mismo mientras se lamentaba.
- ...Kurosaki?
- Vale, ahora mismo te llevo a casa.
- Eh? No!
- ¿Cómo que no? Tienes mucha fiebre! No pienso dejar que te quedes aquí ni un minuto más!
- Pero a última hora tengo el examen de matemáticas!
- Eso es lo que te preocupa?- Lo dijo en tono burlesco.- Tú déjamelo a mí, tendré una charla con el director y verás cómo te va a dejar hacer el examen el día que yo le diga...- Eso lo dijo más en plan amenaza...Daba miedo...
Dicho esto, me cogió en volandas como a una princesa y me llevó hasta su coche, mientras yo le decía, o más bien le exigía, que me bajara, cosa que el ignoró con facilidad.
Durante el trayecto del instituto a casa me quedé dormida, lo último que recuerdo es la mano de Kurosaki tocándome la frente repetidamente.

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Muuuchas graaacias por leer~ =3