Guerreros del Caribe: La maldición del Ave del Paraíso

Una melódica sonata

Nuestra historia transcurre en los mares del Caribe en el siglo XVIII, en los tiempos de antaño donde se remota la época de aventuras entre luchas de espadas, fuego de cañones y la fantasía es otro aspecto normal en nuestro mundo. Presten oído a esta historia jamás contada, pero vivieron para ser contada. Como si cayera una moneda al vacío negro. Una suave brisa enternecedora surcaba disolviendo la densa neblina. Solo se escuchaba un sordo movimiento cuando una cola dio un ligero coletazo entre las nubes grises. Hacía un clima terrible. Más solo se escuchaba una sombría canción, cuando una lumbre opaca se divisó.

-La, la, la... Guerreros para siempre, ayudamos al débil, sacrificamos nuestra sangre, y siempre hacemos lo correcto aún si matamos por honor... La, la, la... Volvemos con gloria, sin temor luchamos y sacudimos nuestras espadas con valor... La, la, la... Guerreros para siempre, ayu... ¡Ah! –Alguien tomó su hombro por detrás, la niña se asustó. Un hombre con cabello rubio platino, piel pálida, ojos azules, corpulento y rasgos toscos de caras se acercó.

-Silencio pequeña, hay guerreros del Caribe por esta zona... ¿Quieres que nos maten? –Indagó entre dientes. Ella y una pequeña flota surcaban los cielos sigilosamente sobre un gran dragón.

-Déjela en paz, maestre Clay, es solo una canción… –Un hombre de piel amarilla y agudos ojos negros, se aproximó sus ropas lo decían todo.

-¡Su canto es sobre guerreros del Caribe, es mal augurio, sobre todo para estas aguas malditas! Tenga presente mis palabras –Gruñó Clay.

-Las tendré presente, retírese –Ordenó el hombre. Clay se hizo a un lado de mala gana.

-Traer mujeres es también de mala suerte, no importa lo miniaturas que vengan –Masculló entre dientes.

-Yo creo que sería interesante conocer a verdaderos guerreros –Comentó la pequeña niña.

-Yo no lo creo, Srta. Tohomiko –El bajo teniente se dirigió a la joven- Son seres vulgares y harapientos, obviamente inferiores, a cualquiera que se me enfrente le daré una humillante derrota –Dijo mirando al horizonte. Maestre Clay soltó una risita. La niña bajó la mirada.

-Teniente Omi –El Sr. Tohomiko se adelantó- Aprecio mucho su hospitalidad, pero me preocupa como este tema llegue afectar a mi hija –El teniente asintió con la cabeza.

-Pero creo que el tema es fascinante –Sonrió inocentemente.

-Sí, eso es lo que me preocupa –Suspiró arqueando las cejas.

Siguieron sus andanzas con el objetivo de llegar a Port Xiaolin, sanos y a salvos. La chica bajó la cabeza hasta que un olor a quemado llegó a su nariz. Ladeó la cabeza. Entre las nubes visualizó un templo cubierto en llamas.

-¡La casa se está quemando! –Exclamó. Los soldados se voltearon, descubriendo el incendio y así fue como rápidamente el teniente ordenó que fueran hasta allá por si había sobrevivientes. Los más valientes, fueron hasta allá en sus respectivos dragones. Bajando desde las alturas. Decidieron hacer un acercamiento. Contemplando estupefactos como el templo se reducía a cenizas. Volvieron, solo pudieron rescatar a un sobreviviente: Un niño de tez morena, que lo llevaron directamente con el teniente. Tomaron su pulso.

-Está vivo –Concretó el teniente Omi. Maestre Clay se asomó a ver el templo destruido.

-¡Santos Pecos Bill, que salvajes! –Aclamó, se acercó a su superior y al Sr. Tohomiko- ¿Cómo creen que pasó?

-Los templos son los refugios que utilizan los bárbaros del Caribe, según leí en mis estudios y tal vez una provisión descuidada hizo estallar todo –Dijo con mirada aguda el teniente.

-¡Bah, si no lo dices tú, lo diré yo, compañero! ¡Fueron atacados por otros guerreros! –Gruñó maestre Clay.

-Tonterías, fue un accidente y punto –Rió nerviosamente el Sr. Tohomiko.

-Este lugar da mala espina, mejor larguémonos de aquí –Ordenó el teniente Omi, haciéndole señales a sus hombres de irse lo antes posible. El padre de la niña le susurró, en medio de aquel ajetreo, que cuidara del joven. Ella asintió, a zancadas fue hasta su encuentro. Yacía inconsciente y totalmente cubierto de escombros. Ella lo miró desde distintos ángulos, le acarició su cabello color chocolate alborotado, fue cuando él tomó su mano inesperadamente despertando.

-Tranquilo –Suspiró, recuperando el aliento- Me llamo Kimiko Tohomiko.

-Raimundo Pedrosa –Jadeó el chico de ojos esmeraldas, volviendo a conciliar el sueño.

-Yo voy a cuidarte, Rai –Le aseguró. Justamente percibió que su otra mano apretaba algo. Lo abrió con delicadeza. Era un medallón de media luna. Lo había visto. Era un Shen Gong Wu, que eran usados como "joyas de gran valor" por los guerreros del Caribe.

-¡Eres un guerrero del Caribe! –Exclamó asombrada.

-¿Dijo algo, señorita? –Preguntó el teniente, virándose.

-Nada, solo ha dicho su nombre: Raimundo Pedrosa, es todo –Jadeó asustada. El teniente asintió con la cabeza, siguiendo adelante. Ella miró hacia arriba, su mirada se clavó en el cielo. Fue cuando percibió algo entre las nubes oscuras: Una enorme nave negra (las naves eran usadas por los guerreros del Caribe como medio de transporte, y ellos usaban los dragones). La niña de ojos de zafiro parpadeó con fuerza, dos veces... Hasta despertar. Kimiko abrió los ojos. Miró por el rabillo del ojo a la vela encendida. Ya era de día. Abrió el cajón que estaba a su derecha, medio levantándose de su cama, sacó los libros y ahí estaba. Justo donde lo dejó. Tomó el medallón que hace diez años había encontrado. Se dirigió hasta su tocador personal, y se lo colocó encima de su cuello. Era algo insólito que recordara lo que pasó años atrás, ahora tenía dieciocho años y debía asumir responsabilidades. De improviso, alguien tocó su puerta...

A/N: ¡Hola a todos! Soy nueva y me da mucho gusto conocerlos. Soy una gran fanática de Duelo Xiaolin, así que mi primera historia se la dedico. Me gusta mucho los "Piratas del Caribe", y más aún Duelo Xiaolin... ¿Así que por qué no juntarlos? La idea se me ocurrió cuando vi un video y… Aquí está. Voy a tratar de adelantar todo lo que pueda, mientras tanto pueden disfrutar del primer capítulo. Es mi primera vez aquí, así que estoy tratando de manejar esto lo mejor que pueda, así que no me golpeen. No soy dueña de Duelo Xiaolin ni de los Piratas del Caribe, sino de sus respectivos creadores, solo disfruten. Disculpen si cometí una falta, pero es que escribo tan rápido y a veces ando como en otro planeta... En fin, recuerden, si te gustó no dejes de verla y si te encantó, comenta. ¡Hasta la próxima, marineros de agua dulce!