Disclaimer: Ninguno de los personajes de Sailor Moon me pertenecen, son propiedad de Naoko Takeuchi, sólo la historia desarrollada a continuación es © derecho reservado de esta "autora" con poco que hacer, esto lo hago sin fines de lucro, única y exclusivamente por el placer de escribir.

Por: Hazuki Jung

Universo alterno


Decepción

Capítulo I: Un paso atrás


Yo te quiero —decía el chico.

Pero… —intentaba responder la joven frente a él.

Lentamente la distancia que había entre sus labios desapareció

La rubia abrió los ojos muy agitada, ese sueño era el mismo de siempre… el mismo desde hacía cinco años, no entendía el por qué, ¿Por qué? aun no podía olvidarlo; se llevoó las manos al pecho —Algo… algo no está bien —decía aun en la obscuridad de su habitación.

Y es que llevaba ya un tiempo con aquel sentimiento extraño que no la dejaba en paz, se cobijo de nuevo intentando conciliar el sueño y después de una hora por fin se quedo dormida.

—Minako, Minako —la rubia sentía como era movida pero se negaba a despertar, el chico suspiró. —Minako se hace tarde y el desayuno se enfría.

Sorpresivamente le fueron arrebatadas las cobijas y el sol de la mañana que entraba por la ventana le dio directo en el rostro.

—Ya voy —respondió mientras se levantaba.

—Por fin —exclamó el chico de larga cabellera mientras salía de la habitación.

Minutos después una bella pero muy seria rubia se dirigía a la mesa —buenos días Artemis.

—Buenos días, pensé que no despertarías nunca

—Lo siento no volverá a pasar —respondió.

—Tranquila no hay problema.

—No lo digo por ti, sino por mí —y es que realmente detestaba que aquellas actitudes de su pasado regresaran.

—Yo te conozco mejor que nadie y sabes que no debes molestarte, a todos nos pasa.

—Tienes razón tú eres el único que realmente me conoce —una sonrisa se dibujó en su rostro, sonrisa que verdaderamente aquel chico apreciaba ya que era el único en poder verla

—Bueno, nos vemos en la noche Artemis —y dicho eso tomó su bolso para salir del departamento, el chico se acercó a la barra del desayunador y comenzó a beber su café mientras admiraba la hermosa mañana, sonrió un poco y no pudo evitar recordar cómo es que había conocido a aquella chica.

~flash back~

—Lo siento —decía un joven muy apresurado que trataba de levantar unos libros de la chica con la que había tropezado— toma y enserio lo lamento iba distraído —volvió a decir pero de nueva cuenta no hubo respuesta así que levantó el rostro para encontrarse con unos muy molestos ojos azules; se sorprendió, pues a pesar de la belleza de aquella chica parecía no tener sentimientos, la rubia tomó sus libros para después dar media vuelta y alejarse.

~fin flash back~

Dio otro sorbo a su bebida para luego seguir hundido en sus recuerdos, recuerdos que atesoraba en silencio y muy dentro de su corazón.

~flash back~

Las nubes grises cubrían completamente el cielo, la lluvia no paraba de caer, él corría por el parque intentando no mojarse cosa que era imposible, pero al intentar escapar algo llamó su atención, en una banca se encontraba sentada la misma chica con la que había tropezado días atrás, la lluvia caía sobre ella fundiéndose con las lágrimas que claramente podían distinguirse, trató de ignorarla pero después de escuchar su llanto no pudo hacerlo así que decidió sentarse a su lado.

~fin flash back~

Una risilla nerviosa cruzo por su rostro pues sabía que la noticia que tenía que darle a su amiga no sería muy agradable, pero también sabía que no podría negarse.

El aire en el ambiente era frio debido al invierno y esa era la razón por la cual la rubia parecía gelatina, pero a pesar de eso y de que sus pies estaban un poco congelados caminaba muy deprisa, finalmente después de un rato entró a un establecimiento que despedía un delicioso aroma a chocolate y frambuesas, se dirigió directamente al mostrador

—¡Hola Andrew! ¿los demás ya llegaron?

—No, aún no.

—Genial, podrías darme algo caliente, muero de frio.

—Claro —el rubio le sirvió una taza de chocolate, cosa que Serena agradeció.

—¿Lita tampoco está? —volvió a preguntar.

—No parece que terminando las clases tenía una cita— respondió Andrew.

—No cabe duda de que tu hermana es muy popular entre los chicos.

—Sí, eso parece.

El ruido de la puerta interrumpió la conversación de los chicos quienes comenzaron a reír al ver a la persona que acababa de entrar dirigiéndose hasta ellos

—¿Cómo está la futura señora Kou? —preguntó burlonamente el chico tras la barra.

—Basta, que no estoy como para escuchar comentarios desagradables —refutó la pelinegra con fastidio; ante la actitud de su amiga Serena se desconcertó un poco, pues lo último que ella había escuchado era que la relación del menor de los Kou y Rei iba excelente y hasta habían tomado la decisión de vivir juntos

—¿Qué pasa, estas bien? —cuestionó Serena con preocupación.

—Pues… no te preocupes, es sólo que hoy ha sido un mal día.

—¿Un mal día? ¿Algo va mal con Yaten?

Ante el comentario la pelinegra suspiró con resignación— Serena, todo va mal con Yaten —respondió con melancolía.

Serena y Andrew escuchaban atentamente lo que su amiga les contaba pues les parecía increíble ya que Rei y Yaten eran apasionados en cuanto a su relación se refería, además que tuvieron que esforzarse mucho para que fueran aceptados después de todo la manera la en la que había comenzado no había sido la mejor

—Calma ya verás como en unos días todo regresa a la normalidad —comentaba un optimista Andrew tratando de darle ánimos.

—Eso mismo pensaba yo —respondió la chica

Antes de que pudieran proseguir con la plática Haruka y Michiru ya estaban entrando en el lugar y ante esto prefirieron no continuar —Hola —saludó una muy animada Michiru seguida por un Haruka algo cansado.

—Parece que alguien no durmió bien —canturreó Serena en modo de burla.

—Como voy a dormir bien, cuando llego de trabajar a las seis de la mañana y Michiru me arrastras hasta aquí —contestó resignado.

—Sólo es por hoy Haruka no exageres —dijo Michiru mientras giraba el rostro para encontrarse con Rei, quien parecía un poco incomoda ante la situación —¿cómo estas Rei? —preguntó.

—Bien gracias ¿y tú? —regresé la pregunta con una sonrisa.

—Bien —y dicho aquello la chica del cabello aguamarina volteo rápidamente el rostro hacia donde se encontraba Andrew.

La pelinegra se quedo en silencio, pues la verdad era que su amistad con Michiru había sufrido un gran cambio a raíz de su relación con Yaten, ya que ella era quien más molesta había estado cuando ambos anunciaron que estaban saliendo. Poco a poco los demás fueron llegando al lugar, puesto que la hora concertada estaba cerca

—Bueno chicos entonces si irán ¿verdad? —los cuestionó Michiru.

—Claro que iremos, quien se perdería un evento como ese —respondió Amy.

—Además ustedes tendrán una participación muy importante ¿no? —comentó Seiya.

—¿De qué hablan? —preguntó intriga Serena quien realmente no tenía idea de lo que conversaban.

—Bombón deberás que tu no cambias —respondió Seiya resignado

—Verás Serena, lo que pasa es que Haruka y Michiru participaran en un gran evento cultural —le respondió Amy

—Sí, es un concierto que se realiza cada año, pero siempre en un país diferente y este año se presentara aquí en Japón —agregó Taiki.

—ah, lo entiendo de Michiru pero… ¿y Haruka? —preguntó nuevamente.

—Lo que pasa es que cada año se presenta un evento especial y este año se presentara una fusión de música clásica y ritmos electrónicos y como Haruka es uno de los mejores Dj's de este país fue invitado a participar —respondió Michiru.

—Así que espero verlos a todos ahí —sentenció Haruka quien miraba amenazadoramente al platinado frente a él.

—Ya entendí Haruka, esta vez sí iré te lo prometo —respondió el chico.

Era de noche cuando la rubia llegó a su departamento, como siempre todo estaba a obscuras ya que regularmente Artemis no estaba en casa a esa hora, por lo que se dispuso a preparar la cena, sonrió, pues la verdad siempre que había intentado cocinar algo salía mal, pero ahora todo era diferente, ahora cada vez cocinaba mejor; era el resultado de vivir prácticamente sola por tanto tiempo y de aceptar que Lita ya no cocinaría para ella sus exquisitos platillos por lo que siempre buscó imitar su sabor y es que realmente la extrañaba y no sólo a ella y a su comida; extrañaba a todas las personas que había dejado atrás, tanto que a veces tenia deseos de regresar pero al recordar que seguramente se encontraría con ellos detenía sus impulsos, pues no quería volver a ver una escena como la de años atrás… dejó escapar un suspiro mientras llevaba la lasagna a la mesa encontrándose con Artemis quien acababa de llegar, el chico sonrió de una manera extraña.

—Minako hay algo que tengo que decirte —encaró directamente a la rubia la cual estaba totalmente intrigada ante aquel comportamiento, realmente conocía al chico y sabía que tenía que ser algo muy importante o muy malo para verlo tan nervioso como lo estaba en ese momento.

—claro —fue lo único que respondió mientras ambos se dirigían a la mesa acompañados de un gran silencio.

Artemis sabía que sería difícil para ella, pero tenía que decírselo, porque quería que estuviera preparada —¿Minako… sabes donde será el evento al que asistiremos en un par de semanas?

—No —respondió simple.

—Será en Japón, específicamente en Tokio —dijo el chico atento a la reacción de su amiga

—¿Qué? —aquello más que una pregunta fue un grito, mientras que en sus ojos mostraban una mezcla de diferentes emociones —no, eso no es cierto —dijo la chica casi desesperada, porque sabía que no podía cancelar.

—Sí, es cierto y te lo digo no por que quiera verte de esta manera, si no por que necesitas estar tranquila.

—Pero… pero sabes lo que eso significa, sabes que los encontraré y… y —la rubia no terminó de hablar a causa de un nudo que se apoderó de su garganta acompañado de lágrimas que no podía contener, sin dudarlo el chico se acercá para abrazarla, porque se imaginaba lo que estaba sintiendo, porque conocía su historia.

—Ha pasado mucho tiempo, tal vez es hora de enfrentar el pasado —le susurró Artemis.

—No quiero, no puedo —contesto con la voz entrecortada— aún no estoy lista, aún duele.

—Dejaráde doler cuando lo hayas enfrentado.

—Yaten, tenemos que hablar —exigió la pelinegra.

—Por favor Rei dejemos esto para mañana quieres, estoy muy cansado —respondió el chico mientras se quitaba la ropa para entrar en la cama.

—¿Para mañana?, siempre dices lo mismo… nunca tienes tiempo para mi, siempre estas cansado o tienes algo que hacer y ya me estoy hartando de esto —reclamó la pelinegra.

—¡Basta!, no quiero pelear, hablaremos mañana ok —volvió a pedir el platinado.

—No Yaten hablaremos ahora —el tono que había utilizado había sido más alto y empezaba a exasperar al chico.

—Rei, mañana tengo que trabajar podríamos por favor dejar esta discusión para después —pidió con toda la paciencia del mundo esperando que su novia entendiera, sin embargo fue exactamente lo contrario.

—Lo ves, no puedes darme ni quince minutos de tu tiempo —refunfuñó la chica.

Yaten ahora si estaba enfadado, los reclamos cotidianos de la chica lo sacaban de quicio y aunque trataba de tenerle paciencia la mayor parte del tiempo lograba exasperarlo como lo acababa de hacer —¿Sabes qué?, dormiré en el sillón —sentenció tomando una almohada y un cobertor para después salir de la habitación dejando a una muy molesta Rei que se quedó nuevamente con el sentimiento que siempre la asaltaba después de una discusión con Yaten… culpabilidad, por otro lado el platinado estaba comenzando a cansarse de la situación, de tener que escuchar los mismo reproches día tras día.

—Maldición, ¿porque siempre se pone de esa manera?, Mina jamás me reprochó tantas cosas aún cuando era muy poco el tiempo que compartíamos y las atenciones que le tenía, ella jamás se comportó de esta manera —esto último lo dijo con un tono melancólico y pensativo.

Rei que estaba dispuesta a seguir con la discusión se dirigió a la sala donde antes de poder decir algo había escuchado todo lo que Yaten había dicho y de manera casi instantánea su actitud cambiado. —Yaten… discúlpame, es que no sé lo que pasó, tienes razón podemos hablar de esto otro día pero no quiero irme a dormir estando molestos, ¿me disculpas?

La miró un segundo —está bien vayamos a la cama —dijo con una sonrisa mientras tomaba a la pelinegra por la cintura y besaba sus labios. Aquella noche parecía ser como cualquiera pero no era así, a pesar de que estaban juntos sus mentes estaban muy alejadas.

—¿Por qué? ¿Por qué no es lo mismo al besar sus labios y tocar su piel? —se preguntaba el chico de ojos color esmeralda mientras entre sus brazos "dormía" su actual novia, mientras ella por su parte pensaba en cómo había llegado a ese punto; después de tanta pasión que en un principio se había dado y si había valido la pena tanto sacrificio por lo que ahora tenía… y cada vez que lo pensaba llegaba a su mente la imagen de unos ojos azules rotos en lagrimas.

Los días habían pasado lentos entre los ensayos, clases y pensamientos que por más que trataba de evitar asaltaban su mente, pero ya no había marcha atrás, tal vez no quería pero tenía que enfrentar su pasado, estaba segura que no estaba lista y tal vez nunca lo estaría pero había una cosa que ya había decidido, no dejaría que aquel pasado interfiriera en lo que tanto trabajo le había costado… la música.

—No te preocupes todo saldrá bien —dijo el chico sentado junto a ella mientras tomaba su mano en señal de apoyo. —Sólo tienes que preocuparte por el concierto ¿está bien? —volvió a decir regalándole una hermosa sonrisa.

—Sí, tienes razón —contestó la rubia un poco más tranquila.

Después de esa pequeña charla ambos se mantuvieron en silencio, Artemis había caído rendido ante el sueño y ella se dedicaba a mirar por la ventanilla del avión pensando en que podía pasar si se encontraba con alguno de sus amigos, la verdad es que se sentía algo emocionada pero no sabría qué decir, lo único bueno de todo ello era que gracias a Artemis podía llegar un par de días antes del concierto así que esperaba que eso fuera suficiente para no toparse con nadie inesperado… sin embargo muchos recuerdos buenos llegaron a su mente cuando a lo lejos pudo distinguir la torre de Tokio.

Tres chicas reían a carcajadas mientras contaban cosas que de sobra ellas sabían, recuerdos de sus días de estudiantes

— Jajajajaja, es que te enfadaste tanto, jajaja —trataba de decir entra risas la castaña.

—Además fue el peor regaño que nos dieron ese año —comentaba la rubia.

—Y como no, si te pusiste a gritar a la mitad de la biblioteca, además no nos dejaron entrar por meses —respondió la chica del cabello azul.

—Pero eso no es nada en comparación con lo del globo aerostático —dijo Amy con una pequeña risilla, mientras miraba a sus amigas quienes morían de la risa.

—Todavía no puedo creer que Mina se atreviera a hacerlo, aún la recuerdo subida en la ventana del segundo piso —ahora era Lita quien no paraba de reír.

—Lo mejor de todo fue cuando Rei le rompió la falda al jalarla para que no se cayera, y la cara del profesor Fujioka cundo la vio, jajaja después de eso se sonrojaba cada vez que la veía —comentó Amy.

—Sí, qué tiempos aquellos, cuando todas estábamos juntas —respondió Serena casi en un murmuro y algo melancólica al tiempo que las otras dos chicas mostraban la misma expresión.

—Aún recuerdo el día que Mina nos lo dijo y la tristeza de sus palabras —musitó Lita.

—Todavía me pregunto en que estaba pensando Yaten, además ni siquiera le dio explicación alguna, sólo la dejó así — repuso Amy.

—La última vez que la vimos parecía tan repuesta y con la vitalidad de siempre… por eso nos propuso esa salida y después… nada, simplemente se fue… y ni siquiera le dijo a Michiru.

—¿Qué le diremos? cuando ella vuelva y sepa que los hemos aceptado, ¿qué pasaría si ella no lo olvida?, saben a veces me parece que en cualquier momento la veré cruzar la puerta y sonreír como siempre… como si nada hubiera pasado —serena había dicho aquello con mucha dificultad pues las lágrimas había comenzado a brotar de sus ojos.

—Le diremos, bienvenida amiga te hemos extrañado —respondió Lita mientras ponía su mano en el hombro de Serena en señal de apoyo. —Y también le diremos, no te preocupes aquí estamos nosotras para apoyarte en cualquier momento.

El hotel al que habían llegado era enorme y hermoso; se podía decir que uno de los mejores del país a decir verdad no se esperaban menos ya que la compañía siempre le daba lo mejor a sus miembros, además ellos eran invitados internacionales en el festival que se llevaría a cabo en la ciudad.

La rubia contempló las calles desde su habitación mientras la tarde caía, la vista era hermosa desde aquel ventanal, el matiz en el cielo daba la impresión de una pintura colorida; sonrió mientras fijaba su vista en la torre de tokio y los recuerdos de su juventud golpeaban su mente logrando que algunas lágrimas salieran de sus ojos azules, repentinamente sintió grandes deseos de recorrer aquel lugar tan conocido y a la vez intrigante, sabía que podía encontrarse con alguien desagradable pero también extrañaba su ciudad natal donde pasó la mayor parte de su vida; secó sus lágrimas y suspiró pensando en salir el día siguiente porque el vuelo la había dejado algo cansada ahora lo único quería era una ducha caliente y entrar en la cama.

—¿Qué te pasa? —preguntó el rubio que salía del baño con una toalla en su cuello.

La chica que se mantenía sentada cerca de la ventana apartó su mirada del panorama para encontrarse con los ojos del chico, —nada, sólo contemplo el atardecer.

—¿Y por qué estas tan pensativa, algo te preocupa?

Michiru movió la cabeza de manera negativa mientras le hacia una seña a Haruka para que se tomara asiento a su lado. —No, es sólo que los días como este me recuerdan mucho a Mina —respondió mientras secaba el cabello del chico.

—Si tanto te preocupa porque no vas a buscarla, desde hace dos años sabes dónde está.

—No… si ella decidió irse sin decir nada fue porque tuvo sus razones, es hora de que madure por su cuenta, además hay cosas de las que yo no puedo protegerla, son cosas que ella debe superar sola —añadió mientras ligeramente besaba al rubio.

—Entonces ya no pongas esa cara, algún día debe regresar ¿no lo crees? Y quien sabe tal vez sea pronto —alegó Haruka mientras tomaba en sus brazos a Michiru y se dirigía a la cama. —Ahora por favor podríamos dormir, me muero de sueño —pidió mientras abrazaba y besaba a su novia, pues si algo prefería aquel chico era dormir entre los brazos de la mujer que le había robado el corazón.

Michiru apagó la luz para que Haruka pudiera descansar, la verdad es que ella no tenia sueño pero el rubio trabajaba de noche y en su día libre dormían temprano, sin embargo aún en aquella obscuridad aquel sentimiento persistía y no sabía si era algo bueno o algo malo, pero estaba segura que fuera lo que fuera pasaría pronto; meditó por un momento más y después decidió ignorar aquellos pensamientos.

Seiya se encontraba en la cocina preparando algo para cenar mientras Taiki terminaba de escribir el primer capítulo de su nueva novela

—Tai la cena esta lista —llamó con un grito a su hermano menor, minutos después Taiki entraba en el comedor frotándose el puente de la nariz pues los lentes le habían dejado marca. —Deberías descansar llevas todo el día metido en tu estudio pegado a la computadora —recomendó el pelinegro

—Mira quien lo dice, el señor "llego tarde todos los días por que la pieza que estoy restaurando es muy grande" —respondió imitando los gestos del pelinegro. —Además el editor quiere la novela lo más pronto posible —dijo el castaño mientras tomaba asiento.

—Pues debes saber que tengo que terminar la restauración de la pintura antes de que termine el mes.

—Sí ya lo sé, sólo estaba bromeando —el castaño movió una mano restándole importancia a la actitud de Seiya.

Ambos chicos cenaban tranquilamente mientras conversaban de cosas sin importancia hasta que algunos golpes en la puerta llamaron su atención; Taiki se levantó para abrir sorprendiéndose un poco al mirara a la persona frente a él —Yaten… ¿Qué haces aquí?

— Amí también me alegra verte hermano ¿puedo pasar? —preguntó el platinado.

—Claro pasa —respondió el castaño dejando el paso libre.

—Yaten ¿Qué haces aquí? —lo cuestionó de nueva cuenta Seiya.

—Vaya bienvenida.

Taiki se percató de algo raro, había algo en la expresión de Yaten que delataba su estado de ánimo, —¿todo está bien? —pero el mayor de los Kou no dio respuesta. —Yaten.

—Tuve una discusión con Rei… así que pensé que tal vez ustedes me dejarían pasar aquí la noche —respondió finalmente.

—Claro eso no tienes ni que pedirlo, ¿quieres cenar? —cuestionó Seiya.

—Por supuesto.

—Dime Yaten ¿Qué fue lo que paso esta vez? —preguntó curioso Taiki.

Los ojos verdes buscaron otra dirección, intentado no mirar a ninguno de sus hermanos. —Fue lo mismo de siempre, todos los días escucho reproches, exigencias… y ya no se qué hacer, me estoy cansando de esta situación.

—Habla con ella seguro entenderá —sugirió el pelinegro.

—Que le digo, si no entiende el hecho de que estoy con ella… la elegí a ella, ¿Qué mas tengo que decirle? —respondió algo exaltado.

—Calma Yaten seguro que todo se resuelve.

—Es que aún no termino de entender cómo es que puede vivir a la sombra de alguien que hace tanto tiempo se marchó y aunque lo deseara con todo mi corazón… —Yeten parecía algo desesperado paseándose de un lado a otro mientras se pasaba las manos por el cabello plateado, sus ojos estaban perdidos en la nada pero aún así mostraban un toque de arrepentimiento, respiró un poco tratando de tranquilizarse y finalmente decidió tomar asiento para poder calmar un sus emociones. —Aunque lo quisiera… yo… ya no podrí —cortó la frase, no podía decirlo o más bien no quería admitir que se había dejado llevar por sus instintos y había cometido un error, uno que le estaba costando muy caro; levantó la vista tratando de mostrar su mejor sonrisa —y bien ¿qué hay para cenar?

Taiki y Seiya se miraron un segundo pero ninguno de los dos dijo nada, aunque ambos sabían lo que su hermano había querido decir… prefirieron callar.

—Ramen y sushi.

—Genial suena delicioso —respondió Yaten.

Nota de la autora: Hola a todos los que han llegado hasta aquí, antes que nada gracias , y bueno esta también es una historia del recuerdo que estaba guardada y que he decidido volver a poner en línea, ya sé, ya sé es algo trillado pero la verdad he querido dejarla así sin hacerle muchos cambios fuerte y cosas por el estilo, espero que no los desespere la trama, en sus días igual que ahora me gusta mucho, principalmente por el final (muajaja no les diré cual es) porque no es como muchas historias donde Mina es la que llora y cosas así. Espero que os agrade y bueno yo seguiré editando las demás partes.

Sus comentarios me alegrarán el día y me ayudarán a continuar con mis escrituras, así que todos son bien recibidos. Si quieres saber qué pasa con Yaten y Rei no olvides regresar a leer el próximo cap.

Hazuki.