Disclaimer: Ninguno de los personajes de Sailor Moon me pertenecen, son propiedad de Naoko Takeuchi, sólo la historia desarrollada a continuación es © derecho reservado de esta "autora" con poco que hacer, esto lo hago sin fines de lucro, única y exclusivamente por el placer de escribir.

Por: Hazuki Jung

Universo alterno


Decepción

Capítulo III: Mi futuro sin tu recuerdo


Andrew se mantenía tras el mostrador atendiendo algunos clientes, mientras Lita se encargaba de las mesas; la campanilla de la puerta sonó de nuevo, la mañana era pesada, había muchos clientes, parecía que la gente se había acumulado en el establecimiento ese día.

—Buenos días, bienvenidos —Andrew dirigió su habitual saludo a las personas que acababan de llegar.

—Despistado, siempre lo he dicho la mujer de tu vida puede pasar justo delante de tus ojos y tú no te darías cuenta, si no eres más atento te perderás de muchas cosas.

El rubio del mostrador se miró un momento las manos y se preguntó si lo que estaba escuchando era verdad, la única persona en el mundo que le había dicho esas palabras, de hecho era exactamente las mismas, había desaparecido una tarde muchos años atrás; levantó su mirada y fijó la vista en las mujeres que acababan de llegar, de un salto salió de detrás del mostrador, ignorando totalmente a los clientes que lo miraban extrañados y corrió hacía a rubia que se mantenía pocos metros de distancia.

—Wow, calma, calma soy real, tan real que puedo sentir el dolor en mis costillas.

—Lo siento, pero es que me alegra tanto verte —dijo el rubio mientras aflojaba el abrazo.

–A mí también me da gusto verte —respondió Mina.

Andrew se separó de la chica y la contempló por un segundo, seguía igual de linda. —¿Por qué no dijiste que vendrías?"

—Lo siento, pero es… —Mina no terminó de hablar a causa de la interrupción de su amigo.

—Está bien no hablemos de eso, lo importante es que has regresado, que estás bien —dijo el rubio en una gran sonrisa.

Mientras Andrew y Mina conversaban, del otro lado de la cafetería Lita miraba a su amiga, sentía muchas cosas, estaba feliz, triste, ansiosa, pero necesitaba decirle, contarle todo; tenía que reconocer que las palabras de Taiki eran muy ciertas, ahora lo único que buscaba era poder estar en paz consigo misma y con su amiga, dudosa, se acercó a la mesa donde Serena, Michiru y Mina se encontraban.

—Hola Mina ¿Cómo has estado? —preguntó directamente, la aludida volteó para mirarla, sonrió y se levantó para abrazar a la castaña.

—Mako te he extrañado mucho.

Lita sintió una alegría inmensa al escuchar aquel sobrenombre, muchas memorias llegaron a su mente, abrazó fuertemente a su amiga y le correspondió el saludo, Mina la soltó y emocionada tomó sus manos, sin embargo la expresión en el rostro de su amiga no era el mismo. —¿Qué pasa Mako no estás feliz de verme? —preguntó la rubia.

Lita esbozo una pequeña sonrisa. —Claro que sí, es sólo que me gustaría hablar contigo.

—Claro, siéntate con nosotras y charlemos.

—No, preferiría hacerlo a solas —finalizó la castaña.

Mina sintió algo extraño, por alguna razón presentía de lo que se trataba y se preguntó porque su pasado no se quería quedar atrás, porque insistía en recordarle aquellos momentos dolorosos.

—Está bien vamos —respondió Mina a la chica que tenía enfrente—, chicas las veré más tarde ¿está bien? —preguntó a las mujeres que estaban sentadas a la mesa.

—Sí, no te preocupes nos encontraremos para cenar ok —respondió la chica del cabello aguamarina.

Las dos mujeres salieron de la cafetería, caminaron hasta el parque cercano.

—Dime Lita ¿de qué quieres hablar?

La chica castaña no contestó siguió caminando con el rostro bajo hasta llegar a la fuente, se sentó en la orilla y miró al cielo gris. —Quiero decirte algo que pasó hace cinco años —respondió secamente.

La rubia la miró dudosa, ese no era un tema que le correspondiera a ella, no que ella supiera.

—Lo más seguro es que te preguntes porque te estoy diciendo esto —dijo de nueva cuenta la castaña mirando a la rubia. —tengo que decirte, confesarte que yo también soy parte del engaño, que no sólo fueron Yaten y Rei, yo también te engañe.

Mina la contempló por un segundo sin encontrar sentido lógico a lo que decía.

—Yo ayudé a Rei para que se viera con Yaten… todas las veces que tú y yo salimos sin ellos únicamente eran distracción para que ellos pudieran encontrarse, además yo hice el plan de la última cita… en donde los encontraste.

Los ojos de Mina se abrieron en señal de sorpresa ¿por qué su amiga le estaba contando todo eso, porque después de tanto tiempo?, no comprendía cual era el sentido; y aquellas palabras lo único que lograban era hacerla sentir estúpida, igual que cinco años atrás.

—Al principio cuando me enteré de lo que ellos estaban haciendo quise decírtelo, pero después comprendí lo que Rei estaba sintiendo, por eso la ayudé, por eso no te dije nada, a pesar de eso les pedí que dejaran de hacerlo, le dije a Yaten que terminara contigo si es que ya no te amaba, pero de alguna manera terminé en medio de la situación; y cuando veía a Rei sonreír no podía decir nada, ella es mi amiga —Lita finalizó su relato pero no miró a la rubia junto a ella, no quería ver su rostro. —¿Podrás perdonarme Mina? —pero el silencio fue su respuesta, la rubia no dijo nada.

—¿Por qué? —se escuchó de repente, —¿por qué me lo dices, por qué hasta ahora? hubiera sido mejor que no me lo dijeras —la voz de Mina era fría, no mostraba sentimiento alguno.

—Porque tenías que saber, ya no podía seguir ocultándolo.

—¿Acaso yo no soy… yo no era tu amiga?

—¿Qué? —preguntó la castaña con sorpresa.

—¿Era divertido reírse de mí, a mis espaldas? ¿se divertían?

—No, no era…

—¿Entonces que era Lita, la satisfacción de saber que hacías un buen acto?

—Mina no era eso, lo que pasa es que… —por segunda vez la castaña fue interrumpida.

—Como sea Lita, no te preocupes puedes quedarte tranquila, por fin desahogaste tu culpa —dijo la rubia dándole la espalda a su amiga.

—Mina, espera —pidió Lita al notar que Mina comenzaba a marcharse.

—No Mako no me pidas que te perdone, porque no lo haré, puedes estar tranquila no te guardo ningún rencor ya ha pasado mucho tiempo, pero aún así no te perdono, porque durante mucho tiempo lo único que yo creí mío, lo que para mí era un tesoro; para mí, tú y Rei fueron más que amigas, ustedes eran lo único que tenía, pero ahora sé que en realidad no tenía nada, ahora entiendo —Mina dijo aquellas palabras con mucha seriedad, más que eso era seguro que le dolía, escuchar aquello no era muy agradable y perder otra amiga le era muy difícil; pero no podía simplemente decir no te preocupes Mako no tiene importancia, porque realmente nada de aquello era verdad.

Lita contempló a su amiga mientras se alejaba, miró su silueta y parecía que podía leer sus pensamientos, pero se sentía mejor, el peso que había cargado por mucho tiempo ahora se había esfumado, pero le costaba sonreír porque había perdido a su querida amiga y no la culpaba por haberle dicho esas palabras, quizá ella en su lugar habría dicho lo mismo.

- . -

Yaten no podía dejar de pensar en la misma situación, quería verla, era lo único que tenía en su mente, en esos momentos nada era tan importante como eso, pero a quien recurrir Haruka se había negado y estaba seguro que si los demás sabían algo no le dirían nada; suspiró una vez más y resignado entró en el establecimiento esperaba que el buen humor de Andrew y una expresso le dieran un rato de distracción.

—Hola —saludó el platinado a su amigo.

—Hola Yaten ¿Qué hay? —respondió el rubio.

—Ya sabes, lo mismo de siempre —respondió el chico ojiverde con aire cansado.

—¿Un expresso? —preguntó Andrew con la tetera en la mano.

—¿Puedo saber porque estás tan alegre hoy? —indagó con curiosidad el platinado.

—Nada, es sólo que me reencontré con alguien —contestó el rubio.

—Ah sí ¿y se puede saber quién es?

—Una chica que en el pasado fue muy importante para mí —dijo sin más.

Yaten detuvo el camino de la taza y pensó por un segundo, en un instante el nombre de Minako Aino golpeó su mente, pues no era secreto para nadie que durante mucho tiempo Andrew estuvo enamorado de la rubia y que después de su etapa de romántico ellos se habían convertido en buenos amigos.

—¿Cuándo la viste? —cuestionó el platinado con urgencia.

—Estuvo aquí hace un rato pero se fue con Lita —respondió el rubio.

—¿Sabes a dónde fueron?

—No

En ese preciso momento Lita entraba en la cafetería, su rostro se veía extraño; sin darle tiempo a nada Yaten la jaló del brazo. —Lita ¿dónde está?"

La castaña suspiró, sabía que no le serviría de nada mentir, seguramente su hermano ya le había contado, nadie tenía una lengua tan rápida como la de Andrew Kino.

—Está en el parque —respondió secamente.

Al instante Yaten tomó su abrigo y salió a toda prisa en dirección al lugar donde podría encontrar a la chica, pero no se dio cuenta de que en el momento que el salía Rei entraba al lugar, de hecho lo había llamado pero él ni siquiera se percató de la presencia de la pelinegra. Rei lo contempló mientras el platinado corría, le dirigió una mirada rápida a su amiga y después de pensarlo un segundo decidió ir tras el chico de ojos verdes.

- . -

El aire frio acariciaba sus rosadas mejillas, Mina permanecía sentada en una banquilla del parque contemplando a las palomas, muchas ocasiones mientras había estado en América había deseado ser como las palomas, con una vida simple y sin preocupaciones: suspiró largamente y después miró el cielo gris.

Mientras tanto Yaten corría por todo el parque buscándola, no perdería una oportunidad como esa, a causa de su prisa ni siquiera se había percatado de la inusual tranquilidad del lugar; miraba a todos lados en uno de los lugares más alejados por fin pudo verla, miraba al cielo con una expresión perdida, pero su perfil aún le parecía perfecto. Con pasos lentos y silenciosos Yaten se acercó y cuando estuvo cerca de ella, tan cerca que pudo percibir su aroma la tomó del hombro, la rubia fijó sus ojos azules en la persona que la sujetaba delicadamente, si decir una palabra se perdió por un instante en las pupilas esmeraldas que la contemplaban tan fijamente que parecía que con eso acto podía acariciarla, Yaten a su vez inspeccionó su rostro angelical, cada detalle, como si quisiera grabarlos en su mente, cada milímetro de piel y sus delineados labios rojos.

En un segundo Mina salió de su ensimismamiento y se levantó de su lugar con un movimiento rápido y a la vez brusco, Yaten la miró estaba seguro que se iría si no decía algo, así fue, la rubia no esperó y poco a poco comenzó a alejarse.

—Mina espera —dijo el platinado.

—¿Qué es lo que quieres? —contestó la rubia sin mirarlo.

—Por favor hablemos.

—¿De qué se supone que podemos hablar? —la respuesta de Mina fue rápida y el tono de su voz bajo.

—De cualquier cosa, si es lo que deseas.

Mina por fin lo miró, sus ojos parecían querer derramar algunas lágrimas, pero a su vez estaban llenos de rencor, tantos sentimientos guardados se mostraban en ellos que era difícil adivinar cuál de todos era el más fuerte.

—¿Después de cinco años quieres que hablemos de cualquier cosa?

—Entonces hablemos de nosotros —pidió Yaten.

La rubia giró el resto de su cuerpo y miró fijamente al hombre frente a ella. —El nosotros no existe, hace mucho tiempo dejó de existir.

—Eso es de lo que quiero hablar.

- . -

Rei miraba aquella escena desde detrás de unos árboles, se mordía los labios mientras trataba de escuchaba la lejana conversación que Mina y Yaten sostenían, sin pensarlo dos veces se dispuso a interferir en aquel encuentro, aunque sabía que Yaten no regresaría con ella, tampoco estaba dispuesta a dejar que las cosas entre ellos pudieran de alguna manera solucionarse, pero antes de que diera un paso, una mano la detuvo.

—No interfieras.

La pelinegra miró al hombre que no la dejaba seguir su camino. —¿Sabes que ese hombre es con el que ella iba a casarse? eso debería preocuparte —dijo la chica pelinegra.

—Ella no ha venido hasta aquí para verlo, de hecho casi la tuve que meter a rastras al avión —respondió el chico albino.

—Suéltame —exigió la pelinegra.

—Vamos te invito un café —Artemis se llevó a Rei a tirones, la pelinegra volteó un par de veces hacía el sitio donde dos figuras parecían desaparecer y resignada se fue con el chico.

- . -

—Mina yo…

—Basta —dijo la rubia casi en un murmuro.

—Mina, lo siento, de verdad lamento lo que pasó, nunca fue mi intención

La aludida lo miró fijamente. —El nunca no existe Yaten"

—Y el siempre no es definitivo Mina —respondió en defensa el platinado.

—Tú crees que el amor viene y va? —preguntó Mina de manera sarcástica.

—No, pero igual que las personas, el amor no es perfecto.

Con una sonrisa la rubia fijó si mirada azul en el cielo gris mientras el viento furioso movía su cabello igual que el del chico frente a ella, Yaten dejaba que las palabras escaparan una a una intentando que la chica entendiera sus sentimientos.

—Cuando me enteré de que te habías ido, me sentí mal, como si una parte dentro de mí se hubiera desvanecido en la nada, fui a visitar tu casa un par de veces pensando que en cualquier momento te encontraría.

A pesar de escuchar todo lo que Yaten decía, Mina no se inmutaba de su estado, miraba a cualquier parte sin fijar la vista en nada en particular, pero la verdad era que no quería mirarlo a los ojos.

—Mina… ¿Por qué no dices nada?

Al escuchar aquellas palabras la rubia lo miró. —¿De verdad quieres saber lo que pienso?

- . -

Aquel sitio era hermoso y por las calles no transitaba mucha gente, el aroma fundido de café y chocolate era exquisito, pero Rei no percibía nada de eso, su mente estaba en otro sitio, en una escena demasiado conocida.

—Oye, no tienes nada de qué preocuparte, te lo puedo asegurar —dijo Artemis.

—Él nunca dejó de pensar en ella —musitó la pelinegra. —Pero aún así yo me quedé con él, al principio no me importó porque pensaba que el simple hecho de que me hubiera escogido era más que suficiente"

Artemis la contempló pensativo mientras degustaba su café irlandés, porque él más que nadie entendía que en ocasiones la única manera de sentirse mejor era dejando que los sentimientos salieran.

—Aunque no lo parezca me fue muy difícil traicionar a Mina, por mucho tiempo me contuve, mirándolos desde lejos, añorando las sonrisas, los besos y las caricias; ella es, era una persona muy importante en mi vida… pero uno no elije de quien se enamora, simplemente el corazón hace lo que quiere"

—Puedo parecer cruel con lo que voy a decirte, pero eso es una excusa, tú y ese niño pudieron haber hecho las cosas bien, ¿por qué lastimar a los demás sólo para conseguir lo que ustedes querían?

—En un principio lo único que yo quería era tener la sensación de sus labio, quería tener un recuerdo de él, no era mi intención llegar a tanto.

—Eres demasiado ambiciosa —dijo nuevamente el albino.

- . -

—¿Qué crees que sentí cuando te encontré con Rei? ¿Crees que fue fácil para mí escucharte decir que la querías? Además estaban… en la habitación de mis padres —Mina encaró a Yaten, pero el chico no pudo sostenerle la mirada. —Igualmente la forma en la que te fuiste, estábamos a tres días de la boda, lo teníamos todo listo y fui yo quien tuvo que dar la cara, porque tú simplemente decidiste ignorar el hecho, decidiste que no me conocías… y ahora llegas como si lo que pasó no tuviera la mayor importancia"

—Mina, yo… Yaten trató de hablar, pero Mina no lo dejó.

—Querías que hablara ¿no?, tú ya tuviste tu oportunidad, ahora soy yo la que pondrá la pauta, ¿sabes por qué? porque estoy cansada de sentirme como hasta ahora, yo no quiero seguir con esto Yaten.

—¿Seguir con qué Mina? ya te he dicho que fue un error, las cosas sucedieron y no hay nada que podamos, que pueda hacer, pero ahora podemos seguir, podemos comenzar de nuevo.

—Sí Yaten, eso es lo que quiero, olvidarlo todo y comenzar de nuevo.

—Eso es lo que haremos, si tú quieres nos iremos lejos, así podremos olvidar lo que pasó.

Mina fijó sus pupilas azules en las verdes de Yaten, estaba cansada de sentir todo el peso de su pasado, quería sentirse libre, de la misma manera en la que todos parecían hacerlo. —Estoy cansada Yaten, cansada de vivir todos los días recordando, pensando los motivos por los cuales ustedes hicieron esto.

El platinado la miraba incrédulo pero sabía que de un modo u otro ella tenía que decir lo que por tanto tiempo no escuchó de sus labios, pensaba que tal vez después de eso las cosas serían diferentes y entonces el error que años atrás había cometido podría sólo ser un mal recuerdo.

—Yo sé que huir de las circunstancias no ayuda en nada, lo sé porque he vivido cinco años con la misma sensación, al principio me dije a mi misma que me iría para no interferir en tu felicidad, para que tú no sintieras remordimientos, ¿pero sabes una cosa? todo eso era mentira, lo que yo no quería era verte feliz en brazos de otra mujer, no podía soportar la idea de perderte, en ese entonces mi pensamiento infantil me llevó lejos de mis amigos y de la única familia que tengo —el silencio se apoderó de ambos. —Así que ya no, ya es suficiente, ahora quiero poder sonreír, poder disfrutar, quiero volver a amar… quiero continuar mi vida sin tu recuerdo —los ojos de la rubia mostraban una clara sinceridad, pero la tristeza se había instalado en su rostro.

Yaten sintió un gran escalofrió recorrer su cuerpo, no quería escuchar aquellas palabras, era demasiado para él, todo lo que había deseado por años y más intensamente desde que volvió a ver a Mina era poder tenerla entre sus brazos.

—Mina, escucha yo…

—No Yaten ya no quiero escuchar, quiero darle vuelta a este capítulo y continuar, al principio pensé que no podría hacerlo, pensé que en cuanto te tuviera cerca caería directamente en tus brazos, porque una pequeña parte del amor que sentía por ti aún estaba dentro de mi corazón, pero en este momento me doy cuenta de que no es amor, es verdad que te amé como a nada en el mundo… pero ya no, hoy ese amor se acabó"

Sin decir nada Yaten la abrazó, Mina trató de alejarse pero él se lo impidió, —Sólo un momento, déjame permanecer así un momento —la chica no hizo esfuerzo para escapar de los brazos que la sostenían, fue hasta el instante en el que la respiración cálida de Yaten se hizo cercana a la piel de su cuello que ella rompió el abrazo.

—Quizá cuando nos volvamos a ver, podamos sonreírnos y preguntarnos mutuamente como hemos estado, quizá podamos conversar y pasar buenos momentos y tal vez podamos despedirnos con un "hasta luego amigo que te vaya bien"… pero hoy no, hoy definitivamente no es ese día —la rubia se alejaba a tiempo que decía aquellas palabras. —Hasta ese entonces Yaten —Mina dio media vuelta y se alejó lentamente mientras una solitaria lágrima caía por su rosada mejilla.

Yaten contempló su espalda mientras se marchaba, las gotas saladas de sus ojos fluían igual que un rio, él realmente esperaba que las cosas terminaran de otra forma, pero como solía decir Taiki, a toda acción corresponde una reacción y a veces las decisiones que se toman en la vida terminan llevándote lejos de lo que esperas y sin dudar así había sido.

- . -

—Tu café se ha enfriado —dijo Artemis a la pelinegra frente a él.

—No importa —respondió Rei mientras miraba a la gente pasar.

—¿Qué hubieras hecho tú? ¿Si hubieras estado en mi lugar? —preguntó Rei sin mirar al chico albino.

—Si me hubieras preguntado tiempo atrás, hubiera dicho que lo mismo que tú, pero ahora sé que es mejor quedarse sin ambos… lo que yo hice fue alejarme de ellos, no interferir en su amor, porque la única manera de amar a una persona es dejándola ser feliz —respondió Artemis, aunque aquellas palabras parecían no ser la respuesta a lo que ella había preguntado, al escuchar la respuesta de Artemis la chica pelinegra regresó la mirada a su acompañante.

—¿lo que tú hiciste? —murmuró.

—Bueno creo que es hora de que me marche, la chica de allá —dijo señalando el establecimiento del otro lado de la calle— Me ha estado mirando desde hace un rato y a decir verdad es muy linda —dicho esto el chico se levantó de su asiento y caminó a la salida, —pero no te preocupes yo pago —gritó antes de alejarse completamente.

Rei sonrió de una manera en la que no lo había hecho durante mucho tiempo.

—Quedarte sin ambos eh, eso jamás lo había pensado —dijo para sí misma y después le dio un sorbo a su café frio.

Dos semanas después

Las cosas finalmente se había calmado, Mina había dejado de sentir ese enorme peso que parecía taladra su corazón, comenzó a sonreír y tomarle otro sentido a la vida, se había encontrado un par de veces con Yaten, había cruzado algunas palabras pero sólo cosas ocasionales. Por su parte Yaten parecía no tener un sentimiento claro, él siempre había sido una persona que de cualquier forma conseguía lo que se proponía, pero ahora las cosas no habían salido como se los había imaginado.

A pesar de todo lo acontecido la vida transcurría normal, las consecuencias de las decisiones que en el pasado habían sido tomadas se reflejaban en el día a día, porque todo siempre terminaba cediendo ante lo inevitable, Lita lo sabía, Rei lo sabía, Artemis lo sabía, Yaten lo sabía y Mina también lo sabía. Pero lo que nadie había pensado era que no todo siempre termina siendo malo y que la luz del sol siempre resplandece después de una tormenta.

- . -

—¿Qué vas a hacer Mina? —preguntó Serena a su amiga.

—Pues aún no sé, tengo un trabajo en Estado Unidos, además aún estoy en la escuela… lo más probable es que regrese allá —respondió.

—Serena, Estados Unidos no está muy lejos, podemos ir cuando queramos —dijo una sonriente Michiru.

—No te preocupes pequeña lo que decidas nosotros lo apoyaremos, lo sabes —comentó Haruka.

—Pues no sé… todo puede pasar, que tal si el día de hoy un príncipe azul llegue justo aquí y me lleve con él —respondió la rubia en una sonrisa.

—No lo creo Mina, el príncipe azul está muy ocupado, ya sabes, todas quieren un príncipe azul, mejor pídelo de otro color —dijo Serena.

Mina rio ante el comentario —Tienes razón.

—Bueno nosotros nos tenemos que ir, pero nos vemos en la cena —dijeron Haruka y Michiru.

—Si —respondió Mina mientras Haruka le revolvía el cabello.

—Yo también me voy, quedé en comer con Seiya —comentó la rubia de las coletas.

—¡Woo! ahora sí con todo Serena —dijo una Mina muy animada quien provocó un notorio sonrojo en su amiga.

En el momento que los tres chicos salían del establecimiento, un apuesto chico rubio de traje blanco entraba en el lugar.

—¿Un príncipe azul no eh? ¿Pero qué tal un blanco? —dijo Artemis.

—¿Qué? —preguntó Mina.

—Que digo que se me hace tarde para mi cita, conocí a una linda chica llamada luna que está loca por el heavy metal —dijo Artemis mientras se ponía de pie.

—Está bien casanova, te veo luego ¿No? —comentó la rubia con picardía.

—Puede ser —respondió el albino mientras giñaba un ojo, le dedicó una última sonrisa a su amiga y después se fue directo a la barra donde estaba Andrew para pedir una par de irlandeses para llevar.

- . -

El joven rubio que había entrado al lugar minutos atrás miró detenidamente la mesa donde se encontraba la rubia, después sin dudarlo se acercó hasta ella. —¿Perdone, es usted la señorita Minako Aino? —preguntó educadamente.

La aludida levantó su mirada —Sí soy yo.

El chico sonrió —Yo soy…

—Ace… Kaito —respondió Mina antes que él.

—Sí, así es.

Ambos se sonrieron.

—¿Puedo sentarme? —preguntó el rubio.

—Claro.

—Señorita Aino, déjeme felicitarla por su actuación en el concierto, aquel día por más que la busqué no la encontré y no pude hacerlo —dijo muy respetuosamente.

—Mina, por favor —comentó la rubia.

—Perdón —dijo el chico sin comprender.

—Llámame Mina y no me hables de usted —respondió.

Ambos rieron ante aquella situación.

- . -

Yaten había terminado una jornada más en el trabajo y como siempre lo que primero que hizo fue ir directo por una buena taza de café, al entra en el establecimiento ya acostumbrado una escena llamó su atención; la sonrisa que Mina compartía con un desconocido, no, con el chico atrevido del concierto; el platinado pasó a su lado sin que ellos notaran su presencia.

—¿Un expresso? —preguntó Andrew a su amigo.

—Sí —respondió Yaten seriamente y sin despegar la vista de la mesa donde estaban los dos rubios. —¿Por qué?... ¿Por qué si parece que es lo correcto, duele tanto? —murmuró Yaten.

—Porque a veces al amar a alguien es más que estar a su lado —respondió una voz masculina junto a él.

Yaten giró su rostro y se encontró con el joven albino que siempre estaba con Mina, los ojos verdes lo miraron intensamente, quizá esperando escuchar algo más.

—Duele porque se ama, porque se desea y por eso mismo se sabe que está bien, pero se debe recordar que no se puede cultivar nada en suelo estéril —Artemis sonrió al hombre que estaba a su lado, después tomó la pequeña bolsa que Andrew le extendió y se marchó.

- . -

—¿Sabes Mina? La primera vez que te vi me pereció que eras muy hermosa, pero tenías una expresión fría y triste, pero tal parece que algo bueno ha pasado que ahora te ves feliz… y más hermosa —dijo Sajito y la cara de Mina se tiñó de un pequeño carmesí. —Y cuando te escuché cantar me recordaste al cuanto del delfín que cantaba.

—¿El delfín que cantaba? —preguntó curiosa la rubia.

—Bueno se dice que había una vez un hermoso delfín al que le apasionaba cantar y por su hermosa voz era muy querido, muchas personas lo admiraba, sin embargo el delfín lloraba cuando estaba solo, porque el pedía con todas sus fuerzas un amigo especial —Mina escuchaba muy atentamente aquel relato—, hasta que un día cuando nadaba cerca de la playa escuchó una melodía de piano que llamó mucho su atención porque era muy hermosa, sin pensarlo se acercó hasta el lugar y ahí encontró a un solitario niño que tocaba el piano, el delfín y el niño tenían el mismo deseo y a causa de que parecían complementarse se volvieron buenos amigos, así que desde ese día pasaron el tiempo juntos, compartiendo sus melodías y su felicidad.

—Es un relato hermoso —exclamó Mina.

—Sí, yo también lo creo, además parece que tú tienes cierto parecido con el delfín… —comentó el rubio.

—¿Eso parece? —respondió Mina.

—Y yo me parezco al niño del piano ¿No crees? —por un momento el silencio se metió entre ambos. —¿Crees que deberíamos intentar compartir nuestras melodías? —preguntó repentinamente el chico de los ojos verdes azulados al tiempo que su rostro mostraba una hermosa y dulce sonrisa, Mina lo miró con ternura y correspondió con el mismo gesto obsequiándole otra sonrisa, quizá más hermosa que la primera.

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Aquella tarde la nieve vistió las calles con una elegante alfombra blanca que parecía resplandecer en tonos azules y platas y a pesar de que al aire era frio, para muchas personas parecía crear una pequeña sensación cálida, un calor que nacía del pecho e inundaba todo su cuerpo; o tal vez aquel sentimiento se debía a que tenían la sensación de que el largo invierno por fin estaba terminando.

Nota de la autora: Hola gente ^^de nuevo quiero daros las gracias por regresar a leer este fic, me han animado como no tienen idea, de verdad gracias y bueno ya no nos quedan más capítulos han sido puestas las cartas sobre la mesa y la cosas no han salido como ninguno de nuestros protagonistas lo esperaba, la verdad es que me gusta ser mala con Yaten porque siempre es Yaten el que es malo con Mina y como que ya le tocaba sufrir ¿no?, ahora sí se nos fue "decepción" pero ni modo todo lo que bien comienza bien tiene que terminar, de nuevo muchas gracias por haber llegado hasta aquí y por haber compartido (de nuevo) conmigo esta historia.

Como siempre ya sabéis que os responderé los reviews por MP a las personas que tengáis cuenta en FF y para aquellos comentaristas sin nombre y para los que leen en las sombras mil gracias.

Espero vuestros comentarios sobre este final, así que no se detengan y cuéntenme como les ha parecido ¿vale?

Hazuki.