¡Hola a todos! Espero que estén tendiendo un buen periodo de vacaciones. Pues tenía tiempo sin escribir historias, ya que tuve un bloqueo de fanfics. Pero ayer hubo una marcha contra el presidente supuestamente electo aquí en donde vivo (Sí, soy mexicana), y entre tantas cosas me salió esta idea. La comencé a escribir a las doce de la tarde, y ahorita son las dos de la tarde. Será un fanfic corto, mas espero que sea de su agrado. El título lo puse en inglés para que sonara un tanto mejor, pero me es complicado producir un texto literario en inglés.

El darle aspectos antropomorfos a los animales ha sido una manera común de escribir historias desde hace ya muchos siglos. Los ejemplos más claros son las fábulas. Sabemos que los animales no hablan nuestro lenguaje, aunque nadie nos asegura que de verdad estén pensando en algo. Hice este pequeño preámbulo para que puedan entender la historia, porque hasta ahora no he tenido la oportunidad de leer los pensamientos y recuerdos de un animal, pero pienso que sería algo completamente fabuloso.

"La leyenda de Korra" no me pertenece, ni los personajes ni nada de nada. Ya se saben el resto.

Nickelodeon 2012, Viacom 2012.

Your friendly paw.

Desperté en medio de una nada compuesta de nieve, y una tormenta azotaba terriblemente este lado. Creo que me perdí mientras buscaba a mi madre. ¡Mamá! ¡Mamá!

-¡Un perro oso polar! – exclamó alguien a lo lejos de la tribu. No reconozco quién podría ser, pero estoy segura que algo malo debe suceder para que un humano grite de ese modo.

Me aventuré a proseguir mi camino entre la nieve, aunque no podía. Tenía hambre y sed, y el frío no me favorecía. Estaba a unos cuantos metros de la aldea detrás de un enorme trozo de piel de lo que creo era alguien de los míos; todos los machos y hembras de humano comenzaron a correr hacia el otro lado de su hábitat. Parecía que algo malo se avecinaba. No recuerdo nada más además de esto, ya que enseguida me volví a dormir, o al menos eso creo.

Un olor entremezclado hizo que mis ojos comenzaran a abrirse lentamente; era un olor delicioso, y mi estomago gruñía.

-Cómelo – me dijo alegremente una niña en tanto sostenía algo con una de sus patas superiores, aunque me miraba con curiosidad. ¿Acaso era algo extraordinario para ella el verme? Como sea, le tomé la palabra y comí un trozo de carne de foca, tal como la que solíamos cazar con mamá, aunque tenía un sabor diferente.

-¿Cómo te llamas? – me preguntó. No le contesté. Mi mamá me dijo que no debíamos cruzarnos con los humanos y sus crías; que todos eran malos y por lo general querían acabar con nosotros. No obstante, no entiendo cómo esta cría de humano puede ser tan amable ¿No se supone que debería correr o debería tratar de asesinarme?

Lamí hasta el último trozo de carne de foca, y la niña me seguía observando. Le gruñí a para ver si retrocedía, aunque nunca lo hizo. Su mirada comenzaba a darme la impresión de que no quería hacerme daño.

-¿Estás perdida? – Me preguntó –. ¿Quieres que busquemos a tu mamá?

¡Mamá! ¡Era a quien buscaba! No parecía que ella supiera su paradero, pero al menos intentaba ayudarme de una u otra manera. Nos levantamos de nuestro lugar en medio de su hábitat, y aún seguía intimidándome esa gran piel de alguien de mi especie.

-¿Dónde está Korra? – Dijo una hembra humana buscando a su cachorro. Escuché su grito a lo lejos llamando a su cría.

-¡Aquí estoy mami! – gritó su cría. Parecía que era una "Korra". Se fue acercando a ella, y ambas parecían convivir. La madre tomó a su cría entre sus patas, o al menos las patas que no usaba para caminar. Todo parecía estar bien dentro de lo que cabía, aunque:

-¡Korra! ¡¿Qué es esto? – exclamó mientras miraba hacia mí.

-Es mi amiga – contestó la cría humana a la que le decían "Korra".

-¡Aléjate de eso! ¡Te puede hacer daño!

-Pero no me hizo daño. Le di de comer. Tal vez está buscando a su madre.

-¡Eso es lo que hago! – les grité, mas provocó que su madre retrocediera y tomara a la Korra en sus brazos. La Korra descendió de las garras de su madre y vino hasta donde me encontraba para tomarme con sus patas delanteras.

-¿Me la puedo quedar? - preguntó, pero aquella lanzó una negativa.

-¡Por favor! – la cría la miró y le insistió, y la madre no cedía.

-¡Cariño! ¡Hay un perro oso polar suelto en la aldea! ¡Cuida a Korra! – se escuchó una voz de un macho que se acercaba.

-Tonraq, no tienes por qué ir tan lejos

-¿Sucede algo? – preguntó el macho. Cuando vio que su cachorro estaba cerca de mí, sacó una de esas varas afiladas con las cuales solían acabarnos.

-¡Korra! ¡Esto no es un juego! ¡Aléjate de eso! – le repitieron.

-¡No! - respondió la cría de humano. Se aferraba y se resistía a soltarme.

Fue entonces cuando varios machos humanos comenzaron a acercarse y preguntar qué sucedía. Empero, uno de ellos venía cargando el cadáver de quien estaba buscando.