Capitulo 3

Haru lo sabia, definitivamente no le agradaba del todo a Yuki, pero no se daría por vencido, desde el momento en que lo vio decidió que quería estar cerca de Yuki por mucho tiempo, si no era que siempre, él solo quería verle sonreír y que este se sintiera feliz, pero era todo lo contrario, cada vez le miraba menos contento.

Fue entonces cuando todo pareció irse por el drenaje, Yuki había salido gritando del muelle, se miraba molesto, el rubio miro con tristeza a Yuki marcharse y sintió su pecho comprimirse, aun no era capas de comprender aquellos raros sentimientos humanos que nacían en el, no perdió nada de tiempo y decidió seguir al pelirrojo a casa.

-¡Yuki!- Haru estaba llamando a la puerta del pelirrojo con énfasis- ¡Yuki! Deberías estar pescando ¡Yuki!- pero el pelirrojo jamás salió, Haru bajo su mirada con tristeza y sintiendo un profundo pesar en su pecho, bajo las escaleras pesadamente, invadido por pensamientos raros seguido de sensaciones humanas que no entendía y no quería entender.

Se dirijo al patio trasero junto a la abuela, estaba triste de alguna manera pareciera que Yuki no quería ser su amigo y eso lo entristecía, aunque no supiera que significaba eso, pero lo sentía desde el fondo de su ser…

-Yuki ha dicho que no quiere ser mi amigo- comento Haru a Keito algo cabizbajo

-Haru ¿Te hace feliz estar cerca de Yuki?-

-¿Feliz?- interrogo aun desconcertado el rubio

-Si, es cuando tu corazón ase ¡así!- dijo Keito intentando hacer un gracioso ademan con sus brazos, Haru sonrió

-¡si!-

-Entonces no deberías molestarlo- dijo sonriendo, Haru sonrió feliz, esa noche pensó en aquellos raros sentimientos de humano que le invadían y sencillamente no los pudo desechar si no hasta la mañana siguiente, había seguido a Yuki hasta el muelle, había tomado su caña de pescar y había seguido al pelirrojo, estuvo sentado frente a el durante un tiempo hasta que el pelirrojo pareció molestarse, fue entonces cuando recordó las palabras de Keito y se alejó de él, si aquello era cierto Yuki seguramente se haría su amigo. Si hubiese permanecido mas tiempo ahí se hubiese percatado de que Yuki alzo la vista para buscarlo tras su extraño silencio.

-…Haru- aquella voz resonó por la playa interrumpido por el tranquilo golpe de las olas contra la costa- Haru, deja de hacer eso- dijo el pelirrojo mientras hacia ademan de llevar aquella extraña pistola que el rubio llevaba consigo, el rubio interrogo el porqué, Yuki le miro mientras tomaba una bocanada de aire –simplemente no me gusta…-Haru accedió sonriente.

-Lo hare- un silencio resonó por la playa interrumpido por el tranquilo golpe de las olas contra la costa- definitivamente pescare algo- El corazón del rubio se lleno de alegría tanto que sonrió y aun mas cuando miro que el pelirrojo le devolvía el gesto con cariño.

Esa tarde volvieron en tren a casa en un vagón completamente vacío, Haru se aferro fuertemente a Yuki, estaba feliz por que por fin el pelirrojo le había sonreído, aquello le hacia inmensamente feliz, y no había nada que pudiese hacerlo mas feliz, fue entonces que se sobre exalto un poco al sentir como Yuki recargaba su cabeza contra la de él…sonrió por lo bajo algo sonrojado, definitivamente aquello le hacia mas feliz que cualquier cosa.

Ahora, sin duda, ambos eran amigos y Haru amaba esa sensación.