Para comprender la historia es necesario jugar: "Corazón de melón".


El bello príncipe y la intrépida damisela.

Castiel no era 'malo', solamente era un escudo a las personas superficiales como Ámber, y fue ella la única que se percató de la verdad.

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Capítulo 1

—Castiel no te lo voy a repetir otra vez —advirtió el delegado—: Le haces algo a la chica nueva, por más mínimo que sea…

—Ya se… —le cortó el pelirrojo molesto. Pero su expresión cambio radicalmente en cuando una sonrisa pícara se curvo en sus labios—: ¿Y por qué tan preocupado Nathaniel? ¿Es qué la nueva Barbie te gusta?

El rubio se sonrojó de pies a cabeza—: ¡Ese no es el punto! ¡Solamente evita cruzarte con ella!

Castiel río—: Bueno trataré… Oh…. ¿No has pensado qué tal vez no sea alguien como ? —insinuó el pelirrojo aun con la sonrisa burlona en sus labios.

Nathaniel sonrió maldosamente, al pelirrojo le causo gracia, normalmente esté siempre se cableaba demasiado por sus bromas e indirectas qué eran igual de directas—: Lo dudo mucho, y sé a que te refieres, estoy completamente seguro que pensará lo mismo que piensa todo el Instituto de ti.

A Castiel le dolió pero no lo demostró, siguió manteniendo aquella sonrisa burlona.

—Ay rubio… eso es un "ya lo veremos" —vas a ver qué te tragaras tus palabras. Se dijo interiormente sonriendo con suficiencia.

—Tal vez… —y con eso el delegado principal se marchó, dándole un suspiro de alivio a Castiel… Definitivamente debía de ir a tocar su guitarra eléctrica a algún lado en donde nadie lo molestará.

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La directora recibió a la pelirroja con una sonrisa propia de una bienvenida—: ¡Hola! Tú de vez de ser Eriana, ¿no?

—Sí —contestó la pelirroja sonriéndole amablemente a la directora con cabellos blanquecinos y edad de cuarenta y tantos.

—Bienvenida al Instituto Sweet Amoris —sonrió—: Es un placer tener una alumna tan dedicada como tú. He visto tus boletas y por las notas de tus profesores se ve que eres muy estudiosa —Eriana se sonrojó—: Bueno ve a ver a Nathaniel el delegado principal para checar tus papeleos, te veré más tarde —y con ello la directora desapareció, prácticamente.

Comenzó a caminar a la oficia que decía "Delegados", y si no era la correcta entonces el mundo estaba de cabeza.

—Hola buscó a Nathaniel—dijo Eriana llamando la atención de un rubio con impactantes ojos dorados que era muy, muy apuesto, su vestimenta concordaba con su exterior, bastante formal.

—Hola, yo soy Nathaniel —.

Erina se sonrojó, dando un aspecto hermoso a su rostro y una buena impresión por parte del delegado principal—: La directora me ha indicado que viniese a verte para aclarar asunto de mí papeleo.

Nathaniel sonrió amablemente—: ¡Claro! —se giró y busco entre su papeleo su formulario—. No encuentro tu formulario…

—. ¿Cómo? Revisé todo antes de venir…

—Tranquila —sonrió el rubio—. Me encargaré de eso después, solamente falta tú foto del carné y veinticinco pesos para finalizar… —dijo concentrado, para después finalizar con una amable y cautivadora sonrisa—: Me alegra qué la nueva estudiante sea tan centrada y comprometida con sus asuntos…

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Ken estaba prácticamente perdido, odiaba sentirse pequeño ante los demás, al llegar aquí pensó que lo recibirían con una buena bienvenida al observar a aquella chica de cabellos rubios… se equivocó. Ella como todas era una Barbie, hermosa en su exterior pero hueca en su interior, trató de decírselo pero cuando menos se lo esperó él ya estaba en el suelo.

Suspiró, únicamente ahora faltaba qué la hermosa pelirroja qué le había cautivado el corazón desde que la vio también lo rechazará.

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Eriana comenzó a volverse desesperada, con eso de la foto de carné, el dinero no era ningún problema, pero no sabía donde carajo podía conseguir la foto.

Salió al patio del Instituto buscando algo con qué entretenerse y entonces lo vio…

—Hola, soy nueva —saludo medio cortés.

El pelirrojo no mostró importancia, solo indiferencia—: No me digas…

Eriana se desesperó, pero no le daría gusto a aquel chico que parecía ángel—: ¿Siempre tan amable?

La expresión en el desconocido cambio radicalmente, a algo un poco "amable" —: Especialmente con las nuevas, soy Castiel.

Entonces la pelirroja recordó inmediatamente lo qué el rubio le había dicho—: Bueno, me voy, tengo que buscar las cosas qué me pidió el rubio…

—Oh… ese tío se las da de mandón —cuestiono Castiel.

—Ni qué lo digas… pienso lo mismo —Castiel sonrió.

—Anda vete qué no te dejará tranquila —la alentó, y entonces aquella pelirroja de ojos púrpura se fue a las afueras del Instituto buscando su dichoso papeleo.

Internamente Castiel admiraba su belleza, nunca en su vida había visto una chica pelirroja, y mucho menos unos ojos púrpura como los de ella, además de ser bella, se sorprendió de que no fuera una Barbie más como Ámber.

Era hermosa y además de eso tenía neuronas que le funcionaban perfectamente.

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Estaba exhausta, había comprado con éxito la foto del carné, ahora solo le faltaba dar el dinero y su formulario…

¡Nathaniel! Había olvidado qué aquel rubio no le había dicho absolutamente nada acerca de su papeleo…

Comenzó a caminar en el patio refunfuñando enfadada y cuestionando al rubio matadito. Castiel la estaba oyendo en silencio y se reía.

"¿Rubio? ¿Matadito? ¿Caballerito? Jajajajaja, son apodos muy originales…. Jajajaja, nunca se había ocurrido llamarle así a Nath" Estalló a carcajadas en cuando la hermosa y enfadada pelirroja atravesó la puerta del Instituto.

—Vaya Nathaniel… al parecer nuestra nueva chica no parece que le simpatices mucho qué digamos —siguió riéndose hasta qué le dolió el estomago suplicándole que se detuviese.

Sonrió… aquella chica debía de ser muy especial, pues todas parecían estar cautivadas por Nathaniel, claro a excepción de aquella refunfuña menté pero hermosa pelirroja de bellos ojos púrpura.


Primero qué nada está es mí nueva adicción, aparte de Naruto y otras más. Espero qué les guste, para saber más descripciones:

.es

Los quiero, besos.